miércoles, septiembre 19, 2007

Más obras, menos espacio



Estamos en las de siempre, nada nuevo bajo el sol y no hay nada que no hayamos analizado antes: estas cifras tan triunfalistas del sector de la construcción no obedecen a otra cosa que a un descomunal crecimiento de las obras del sector público: carreteras y todo lo que se convenga.
El número de obras selladas, el número de viviendas también está en la parte alta de Baleares, supongo que con todo merecimiento.
¿Y cómo explicar esto, si en la isla hay miles de viviendas cerradas a cal y canto? No se explica si no es por un proceso de pura (y puta) especulación. O sea, una perversidad. Mientras la isla ha tocado techo hace lustros, hay por ahí suelto alguien a quien conviene esta floración de edificaciones: será un particular o serán grupos paralelos que trabajan para o con finalidades oblicuas (digámoslo claro: blanqueo de dinero). El hecho es que Ibiza les sale rentable para sus fines.
Lo que no se entiende es que los alcaldes pitiusos no abran los ojos de una vez y se den cuenta de que están en una situación de alarma roja. La isla no da más de sí. Los recursos se han acabado hace tiempo. Y el turismo ya no viene como antes, de hecho el turismo lo hemos sustituido por estas excursiones narcóticas y musicales que duran cuarenta días, como los días del ayuno.
No es un fenómeno nuevo. Mucha gente coloca su capital donde cree que le saldrá rentable en seguridad y en beneficios.
Leo que muchos españoles hacen, en algunos países extranjeros, lo que muchos extranjeros hacen en Ibiza: comprarse un piso, un apartamento, una vivienda.
La inversión española en el extranjero ha crecido, casi se ha doblado en los dos últimos años. Hasta cuándo y cuánto será rentable, son incógnitas que no sé despejar.
Lo que sí digo es que en Ibiza lo hemos puesto demasiado fácil. Sólo hay que mirar la cara de cordero degollado que pone Miguel Ramón, el consejero del ramo en las fotos publicadas en el Diario. ¿Éste es el terrible comunista que iba a degollar el urbanismo caótico legajo en mano como guillotina? Poco o nada aportará el personaje en esta nueva Ibiza, al menos con esta actitud.
Corderito, que no lechal, en una isla de locos. Cada vez más obras, el asfalto que ha crecido un 158 por ciento en un año y los empresarios totalmente compungidos, casi sobrecogidos por el alcance y la gravedad de nuestra situación. Y como todo esto ya estaba anunciado, denunciado y explicado, casi mejor que lo dejemos aquí. ¿Para qué seguir?

(Foto, vía Sexy Ibiza)


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