sábado, enero 14, 2017

El catalán se desploma

Por mucho dinero que invierta el Govern balear en la defensa del catalán, no hay manera. Aumenta el desinterés por estudiarlo y mucho más por usarlo. Los políticos del Pacto lo saben, lo cual me hace sospechar que más que una intención de defender el catalán (¿de qué, de quién?) es una práctica para alimentar a su clientela de sociolingüistas, filólogos, profesores, correctores, abajofirmantes y tal y tal. Es tanto el despilfarro en este campo que cuesta creer en la rentabilidad social de estas prácticas amiguistas y sectarias. Sobre todo, mientras el castellano está casi proscrito y apenas obtiene ninguna ayuda oficial para su aprendizaje entre los nuevos inmigrados. Y haría mucha falta.
Pero tampoco me sorprende, porque incluso a quienes escriben y pretenden publicar en lengua balear (en mallorquín o en ibicenco) ni siquiera son recibidos por la conselleria de Cultura. Aún tengo presente la nefasta política de Marià Torres (PSOE) que prescindía de todos aquellos libros que se le presentaran en ibicenco, en vez de catalán barcelonés. Esto es un cultivo sectario de la berza nacionalista, pero allá ellos.
El día 10 de agosto de 2015, la agencia Efe distribuía la noticia: Según estadísticas sobre la enseñanza de lenguas extranjeras, del Ministerio de Educación nos enteramos de que la lengua más estudiada es el inglés, seguido a mucha distancia del francés.

En Baleares –según expliqué en otro artículo– ha aumentado el interés por el ruso. Y en todos los casos y estadísticas consultadas ha descendido drásticamente el catalán. Y no es desde 2015, ya en 2008 se conocía esta tendencia, cuidadosamente ocultada por los políticos catalanes separatistas, hoy reconvertidos en golpistas.

De no ser por la repuesta inmersión en los colegios de Baleares, Valencia, Cataluña y una parte de Aragón, se deduce que el catalán desaparecería en pocos años. Por los datos que conocemos en Baleares, el 98% de los colegios se han adscrito con mucho entusiasmo a la inmersión, aun a sabiendas de que es ilegal y de que el trilingüismo (español, inglés y catalán) es mucho más eficaz y justo. El TIL fue denunciado, pero al final los tribunales dieron la razón de su absoluta y pulcra legalidad, pero claro, ahora gobiernan los totalitarios del Pacto y no quieren aplicarlo. En resumen, se hacen querer. Y la concurrencia se lo paga con indiferencia y el uso del catalán se desploma.

miércoles, enero 11, 2017

En sequía pese a las lluvias


Los cambios de las Pitiusas han sido tan bruscos que ahora nos asombramos de que en algún momento de nuestra historia, el agua que salía de los grifos procediera de nuestros pozos, unas perforaciones que de forma inexorable acabaron por secar las entrañas de la isla. Era un agua con mucha cal, pero potable.
Con la extracción abusiva descubrimos otro curioso y enojoso fenómeno: las aguas dulces de Ibiza se estaban salinizando. Al bajar portentosamente de nivel, las filtraciones marinas fueron rellenando los espacios vacíos. Resultado: nos quedamos sin agua potable.
La historia de nuestras potabilizadoras o desalinizadoras no es larga, pero es azarosa. Aún recuerdo que la primera gran instalación (creo recordar que era de la empresa Hidrotecnyc) ofreció resultados mediocres y para colmo estuvo envuelta en un sonado caso de corrupción, cuya culpabilidad no pudo ser verificada por estar centrados los pagos en Luxemburgo. Por caridad navideña no doy los nombres de dos importantes políticos pitiusos que se vieron implicados pero no imputados, por la razón explicada.

A partir de este oscuro hito, los empresarios se vieron en la obligación de instalar plantas de desalado en sus hoteles. Era evidente que Ibiza estaba sin agua potable y que jamás –al menos en un tiempo razonable– recuperaría su nivel de lluvias capaz de regenerar los acuíferos, ya casi absolutamente asalitrados.
Los hoteleros lograron en apenas un año armarse con la tecnología suficiente para asegurarse el suministro potable, pero una vez más, el Estado y el Govern demostraron su ineptitud, su incapacidad, inversamente proporcional a su voracidad fiscal.
Por increíble que pueda parecer, han pasado 36 años y en Ibiza seguimos cada vez peor. La isla deja fabulosas cantidades al Estado en forma de impuestos, pero todavía no se ha conseguido asegurar el suministro del líquido elemento imprescindible para el desarrollo de nuestras actividad turística y para nuestra vida cotidiana.
Incluso se da el escandaloso caso de una potabilizadora en Santa Eulalia que lleva seis años finalizada, pero que no puede ponerse en funcionamiento por disparidades políticas. Francina Armengol, la presidenta de Baleares, con la ibicenca Pilar Costa de vicepresidenta, no dan señales de vida. Y no, las lluvias recientes no han servido para recargar los acuíferos. Solo para causar muchos destrozos.

sábado, enero 07, 2017

Decrecimiento acabará siendo empobrecimiento

Las Pitiusas podrían recuperar la soledad, pero no la virginidad
Ahora les ha entrado la premura y quieren limitarlo todo, de tal manera que lo que se llama decrecimiento acabará siendo una recesión, es decir, un empobrecimiento.
Pero como todo esto ya lo dije en los años ochenta, es obvio que les entiendo. En Ibiza viene demasiada gente en demasiado poco tiempo. Esto es un hecho incontrovertible y por mucho que nos hayamos acostumbrado a la fuerza a una presión brutal, no deja de ser una situación anómala.
Incluso recuerdo haber dado la cifra: los veranos ibicencos no pueden recibir una carga superior al millón y medio de turistas, o alrededor de esto. Ahora pasamos de los tres millones. Y aumentando.
Podemos ha hecho bandera de este tema. Jarabo empezó la legislatura lanzando coces a los hoteleros, al tiempo que se procuraba por vía interpuesta, unas excelentes subvenciones para su empresa relacionada con IB3 (¿de verdad esto no va a investigarse?). Me refiero a Jarabo, el artista que ya ha expulsado a dos significadas diputadas regionales acusadas de corrupción (caso Bachiller). Como dice el columnista Perpinyà, esto supone el 20% de Podemos y es cierto si de diez diputados echas a dos.
Pues bien, en manos de estos estamos, al lado de Mes, catalanistas radicales sin una mala palabra ni una buena acción. Nuestro vicepresidente Barceló es independentista y entre sus muchas gestas consta su presencia estelar en la manifestación ´De la autonomía a la sobirania´, en la de 2015 se quemaron varias banderas españolas y me temo que en 2016 lo han vuelto a hacer, aunque no afirmo que fuera él directamente el incendiario. De Cataluña copian lo malo y lo peor. Ignoro hasta qué punto sienten el mismo odio hacia el turismo de masas, pero no es muy tranquilizadora la idea de dejar en sus manos estas tareas tan delicadas.
Y miren que yo mismo hace mucho tiempo hablé de aplicar numerus clausus, pero era más un deseo por un sentimiento de agobio que una petición formal de que se aplicaran, lo cual, además es imposible.
¿Vamos a instalar estos artefactos de control de aforo en el aeropuerto y en el puerto para ir contando los turistas europeos? ¿Cómo descontamos a los nativos? ¿Contabilizarían los miles de moros y musulmanes en general, así como los subsaharianos? Y de hacerse ¿en base a qué ley vigente?
Lo único que se puede controlar y hace décadas que tendría que haberse hecho, es el urbanismo de Ibiza y de Formentera. 
La palabra la tienen Putin, Assad, Trump y Erdogan.

miércoles, enero 04, 2017

El techo

La torre desplomada en Can Pere Musón. Foto Xescu Prats

Nos pasamos el día hablando del techo del número de turistas que puede soportar Ibiza (y Formentera está en las mismas o peor). O se pasan, yo no. Yo lo hacía en 1983 y siguientes: Ibiza no está preparada para recibir más de un millón y medio de turistas, decía entonces y escrito está. Cuando hoy sabemos que recibe más del doble.
¿Cuál es la carga turística que pueden soportar las Pitiusas? Esta pregunta es clave. Pero mientras reflexionan la respuesta, fijémonos que en vez de perder el tiempo argumentando sobre el techo, haríamos bien en cimentar los suelos y los sótanos, porque nos estamos hundiendo, no en sentido figurado sino en el real.
Sin recurrir al desplome del conjunto urbanístico de es Cubells hace unos años (se llama sa Caixota creo recordar), en las fuertes lluvias de mediados de diciembre (2016) hemos visto como varios lienzos del muro de piedra y del talud se han disgregado como el azúcar en el café. O grandes rocas de varias toneladas se han deslizado por la ladera y han bloqueado los caminos. Las piedras han rodado y han resbalado. No ha de sorprender a nadie, sabiendo que los suelos son arcillosos.
No solo ha sido en es Cubells. Toda la isla ha recibido estas trombas de agua y rachas de viento, que se han llevado por delante árboles, tendidos y paredes. Sin duda la pieza más preciada ha sido la hermosa torre predial de San Lorenzo, en el conjunto arquitectónico de Balàfia.
La imagen de Dalt Vila es la emblemática enseña de nuestra isla en lo concerniente a la urbe; es Vedrà es el referente y el icono de Ibiza en la parte natural paisajística; el conjunto de torres de Balàfia es la imagen de la Ibiza rural, la isla crucificada por constantes ataques piráticos a lo largo de cientos de años, sobre todo en el siglo XVI, que es cuando se levantó esta fortificación pétrea. Con los años, sufrió numerosas embestidas y cumplió su función defensiva, pero no ha soportado la prueba de la erosión.
Mientras nos preocupamos del techo, nos hundimos en el suelo: pasamos por ojo, decimos en ibicenco. Esta será una buena ocasión para restaurar caminos, carreteras, paredes e instalaciones, aunque personalmente tengo mis dudas de que la torre desplomada tenga que volver a levantarse. Yo la dejaría así, al menos de momento.

sábado, diciembre 31, 2016

El desfomento del turismo


Los hoteleros hace muchos años que están alertando de un crecimiento urbanístico excesivo y en lógica interna se comprende: ellos no necesitan más competencia y los turistas que vienen a Baleares lo hacen por su sol, pero también por sus comodidades, seguridad y precios. Y por su belleza.
Solo en Ibiza los hoteleros, que están regulados hasta la saciedad –y no me parece mal– hay unas 80.000 plazas. Con estas no se puede servir de alojamiento a los casi tres millones y pico de turistas que hemos tenido en 2016. En algún sitio ha tenido que alojarse el resto: en pisos y casas de campo que en muchos casos están al margen o fuera de la ley.
No todos los alojamientos extrahoteleros son ilegales. Muchas plazas ya están regularizadas, unas por la ley 4/21012 o «Ley Delgado» y otras simplemente ofrecen el servicio, procurando no anunciarse en webs ni en páginas especializadas, facturan al cliente y en su debido momento pasan cuentas con Hacienda, acogiéndose la Ley vigente de Arrendamientos Urbanos. No en vano el Pacto ha intentado y sigue intentando que la ley estatal sea modificada para que los establecimientos tengan que registrarse obligatoriamente en el registro balear correspondiente. De momento nadie ha conseguido modificar la LAU y sin ello, los trabajos de legalización del Govern tendrán problemas en muchos casos concretos. 
Esta situación de escasez de viviendas para el alquiler está trastocando muchos puntos colindantes y creando disfunciones. Por ejemplo: si estamos hablando de una carencia de alquileres, en realidad nos estamos quejando de un exceso de turistas. Esta es una línea roja que no deberíamos cruzar. Los turistas prestados por las guerras mediterráneas o por el efecto rebose de Mallorca, desaparecerán en cualquier momento, yo calculo que en 2020, pero pudiera ser antes, en cualquier caso es arriesgado aventurarse a hacer un pronóstico.

Otra disfunción, casi cómica, es que el Fomento de Turismo, tras más de cinco décadas apoyando el fomento de lo que su propio nombre indica, ahora se dedique a hacer mítines para desfomentarlo, de alguna manera. Cosas veredes. Pero lo entiendo.