miércoles, febrero 01, 2012

Vacas flacas

A lo largo de la primera quincena de enero ha bastado ir leyendo los resúmenes del año publicados en las páginas del Diario para tomar cumplida certeza de una cosa: vivimos en una sociedad subvencionada hasta lo indecible. Y me gustaría saber por qué. Esto no ocurre en casi ningún país civilizado, al menos en este nivel. El Estado y sus instituciones quizás puedan en un caso puntual copatrocinar un acto que pueda parecer interesante por sus valores culturales, sociales o promocionales. Pero que tengan que vivir los sindicatos, los asociaciones de empresarios, consorcios, empresas públicas de ignota procedencia, institutos, religiones, fondos de cooperación, y a saber cuántas cosas más, de un dinero sobrevenido y administrado alegremente por la Administración no me parece justo. Ni eficaz. Ésta ya dispone de un contingente de funcionarios y de empleados muy superiores a los que se pueden soportar. El dinero que el Gobierno nos detrae de nuestros bolsillos probablemente sería mejor invertido o ahorrado si nos dejara en paz. 

Lo que ocurre ahora es demencial por indigerible e insostenible. ¿Por qué tenemos que pagar con nuestros impuestos el presupuesto de las pymes o de las cafeterías o de los sindicatos o de las patronales? ¿O por qué tenemos que pagar por unas exposiciones que no interesan a nadie o para hacer un cine que apenas atrae ni a un solo espectador? ¿O para publicar libros vacuos, superfluos, en ediciones carísimas? Bastante hacen el Estado o las instituciones facilitando estudios, servicios e información al ciudadano. Todo el resto son michelines de grasa sobrante que nos salen carísimos, tanto que están esquilmando al ciudadano. El derroche (otra forma de corrupción) es irritante, cuando un alto porcentaje de ciudadanos apenas llega al día 14 de cada mes. 

Yo comprendo que es muy fácil tirar de la subvención. Leo las páginas del Diario y son varias las personas que en vez de trazar un plan de viabilidad o de actuación en sus colectivos (asociaciones, en general) se pasan media entrevista lamentando que el Consell o el Ayuntamiento les ha rebajado o retrasado las asignaciones presupuestarias. 

Que cada asociación se organice de acuerdo a un organigrama, que cobre cuotas a los socios y para ello que ofrezca servicios útiles para los asociados. Este lloriqueo ante las instituciones estaría bien en una sociedad socializada (por esto, no funciona el socialismo), pero no en una sociedad abierta. Especialmente voraces suelen ser los catalanistas o los satélites que orbitan por las proximidades de estos entes. En realidad, editoriales, prensa, institutos, plataformas, radios, tendrían que trabajar con su propio dinero, en igualdad de condiciones con los demás. No se entiende la subvención perpetrada por el Ayuntamiento –lo digo como un ejemplo entre muchos, hay varios, pero prefiero no dar nombres– al otorgar 38.000 euros al Institut d'Estudis Eivissencs para que imparta un determinado número de clases en catalán. ¿Por qué no se financian clases en castellano también en igualdad de condiciones? O mejor aún, ¿por qué los contribuyentes tenemos que financiar las clases a nadie, habiendo en todo caso ministerios, diputaciones, generalitats y consells para cada caso? ¿Cuándo va a cesar este derroche atroz que nos condena a la pobreza y a la incultura?

sábado, enero 28, 2012

Transferencia de turistas

En frase fácil, las islas de Baleares han hecho su agosto debido en gran parte a la Primavera Árabe, una cadena de tumultos, revueltas y tomas del poder que se produjo y se reprodujo en forma imparable y se llevó por delante a los sátrapas del Magreb y de paso a los millones de turistas que solían visitar las costas y las ciudades de estos hermosos países musulmanes.

Ya dijimos que Túnez había perdido dos millones de turistas, una tercera parte del total. El turismo es muy sensible a cualquier distorsión, y esto lo sabemos bien los baleáricos que recordamos cuando se introdujo en mala hora la ecotasa en tiempos aciagos del primer Pacte de Progrés, un progreso que se ha demostrado como todo lo contrario. Ahora en Cataluña recogerán los mismos frutos, allá ellos.

¿Cómo no van a afectar las manifestaciones violentas –como en Grecia– o peor aún las revueltas con tiroteos con arma de fuego real, los tumultos prolongados y la anarquía más absoluta en las calles, hoteles y en los aeropuertos?

Las cifras de Túnez son escandalosas, pero las conocidas de Egipto todavía son más impresionantes.

El país de las pirámides suma diversos tipos de turismo, el cultural en busca del magnetismo esotérico del Antiguo Egipto y unos museos que eran modélicos (no sé cómo han quedado después de los saqueos); también un turismo en busca del exotismo de un país musulmán razonablemente seguro (enseguida se les olvidan los tiroteos a los turistas) con una policía especial para el turismo; incluso un turismo deportivo tanto en el mar (buceo) como en tierra (motociclismo, vehículos, etc.).

Pues bien, Egipto ha perdido en 2011 la friolera de tres millones y medio de turistas. Ha cerrado el año con 10,5 millones y unos ingresos de 7.266 millones de euros. Cifra imponente que ha perdido un 25% con respecto a años anteriores.

Pensemos que en Ibiza han venido unos dos millones tirando muy alto y tanto Ibiza como las Baleares somos una auténtica potencia mundial en esta materia.

Ahora bien, ningún empresario turístico se va a dormir en los laureles. Sabemos que el aumento de un 8% balear se debe al turismo extranjero, en transferencia de reservas procedentes del Magreb, de Egipto y de Oriente Medio.


El boom turístico del 2011, con este súbito crecimiento –en Ibiza fue de un 9,62%, lo cual a estas alturas es un dato sorprendente que difícilmente se repetirá– no se debe a una mejora de nuestras instalaciones, ni siquiera a nuestros precios ni a un cambio de estrategia, ni siquiera a una hábil campaña de promoción o a varias. Si algún iluso piensa o pensaba esto (y los hay incluso instalados muy arriba) ya puede ir abandonando la idea.

Como se puede ir olvidando en 2012 un crecimiento de este orden. Ni pensarlo. Mantenerse así ya sería mucho (he leído que se espera un crecimiento del 0,2%) y lógicamente va a depender de la evolución de la situación social y política en los próximos meses. Túnez, por ejemplo, sigue empantanado un año después de la fuga de Ben Alí, Egipto no demuestra estar mucho mejor, implosionado en una pugna interna de incalculables consecuencias. Pero Baleares no puede vivir eternamente de las desgracias ajenas.

Diario de Ibiza

miércoles, enero 25, 2012

Impacto final


De manera que muchos creen que esta polémica Ley General Turística es contra el turismo en general, una ley anárquica en la que desaparecen todos los controles que puedan contener la ansiosa voracidad de los empresarios turísticos, que ya han demostrado a lo largo del tiempo que les cuesta poco destrozar los mejores parajes a cambio de nada y más si pueden salir impunes.

Por lo que he leído, el Consell Insular de Ibiza (el de Formentera no lo sé) va a impugnar o a alegar en diversas cuestiones. También los hoteleros de Ibiza.
Para los empresarios mallorquines esta es una ley de gran mejora para ellos y para Mallorca.

Desde Ibiza muchos creen que será una ley que favorecerá el encanallamiento final de la actividad turística, hoy anclada entre el ´todo incluido´ y la marejada juvenil que viene a Ibiza a drogarse y a bailotear en las playas (convertidas a su vez en discoteca) y en las discotecas.

Todo en conjunto nos presenta un panorama sombrío, mucho más si va acompañado de la construcción de algún puerto deportivo (se contemplan al menos cuatro) y de varios campos de golf, instalaciones que en realidad apenas se han usado nunca (al menos el campo de Roca llisa que hay) y que vienen a servir de tapadera para incorporar más inmuebles al mercado, ya de por sí saturado al máximo.

Otra aspecto que preocupa en Ibiza es la más que segura proliferación de los hoteles rurales. Cuando en Ibiza no había más de una decena expresé mi alarma porque sabía (como lo sabía todo el mundo) que en unos años habría decenas.

En realidad, sin fallar, me equivoqué porque creo que hoy no sobrepasan los 35 hoteles rurales, contando con los agroturismos.

Ibiza soporta una carga hotelera que se ha sobrepasado con creces. Últimamente han sido varios los hoteles de alta gama que han abierto sus puertas y que pueden añadirse a la elegancia natural, rural, de los hoteles dispersos por la campiña de Ibiza.

Pues bien, ya son demasiados y la prueba es que incluso han tenido que pedir la venia del Consell Insular para cerrar las puertas durante el invierno, so pena de perder hasta las tejas y las cejas.

Pero da igual, si la ley de Delgado los fomenta, en Ibiza empezarán a crecer los hoteles rurales como colmenas y no habrá modo de pararlos ni, por supuesto, de racionalizar los beneficios. El problema es que los bancos prestarán con mucho gusto el capital inicial, porque las fincas payesas siempre tienen una salida fácil en el mercado. En conclusión: no tardaremos muchos años en ver que una gran parte de estos hoteles pertenecen al catálogo inmobiliario de diversas cajas y bancos. Y la isla a reventar durante 3 meses al año.

Ahora bien, esta ley puede servir para reconvertir globalmente (estamos hablando de urbanismo, no de hostelería) amplias zonas 'maduras' o mejor dicho, ruinosas y podridas, como al parecer se ha emprendido en Magaluf. Hay otras dos zonas mallorquinas (Canyamel, en Capdepera; sa Rápita, en Campos; y el antedicho Magaluf en Calvià) que han solicitado ser declaradas de Interés Autonómico, aunque, la verdad, han levantado la alarma de la gente más sensata de Mallorca, al menos los dos primeros.

Atención, porque la Ley General Turística quiere ser aprobada antes del verano. A mirarlo con lupa.

sábado, enero 21, 2012

El año del hotelero

Al final las expectativas de todo orden convertirán el año 2012 en uno de los más importantes del siglo XXI, importante en esto precisamente: anhelos, deseos y suspiros, con grandes posibilidades de terminar en ayes y descalabros.

Después de estos meses de preámbulo a la Ley General Turística uno no sabe muy bien a qué atenerse, quizás porque de tan general que pretende ser, puede acabar en un catálogo inservible de disparates.

Por fas o por nefas, éste será el gran año de los hoteleros.

Hacía tiempo, desde aquel Cladera de 1988, que no se hablaba tanto de hostelería y de los hoteleros, pero por mucho que los agrupemos conceptualmente están muy lejos de poder formar un grupo compacto que hagan viable líneas de conducta o de trabajo generalizables.

Para empezar, la certeza de Perogrullo: Formentera no es Ibiza, Ibiza no es Mallorca, y Menorca no es nada parecido al resto del Archipiélago, hablando en términos turísticos.

Sí, somos algo parecidos, pero los matices acaban por demostrar que las Baleares pueden ir juntas, siempre que Mallorca no canibalice por arriba lo que Dios o san Pedro ha diferenciado por abajo. Por debajo del mar incluso. Y sólo así.

Por lo tanto no me extraña que la Federación Empresarial Hotelera de Mallorca (FEHM) preste su entusiasmado apoyo a Carlos Delgado, principal impulsor de esta ley.

En Mallorca les gusta mucho hablar de destinos y de zonas maduras, cuando en realidad están podridas.
Piensan, quizás con razón, que podrán sangrar a la Administración, conseguir subvenciones y mantener su status privilegiado después de cinco décadas de ordeñar un hotel en primera línea de mar.

Tan en línea que hoy sería rotundamente ilegal.

Pues bien, en vez de salvar la piel y los ahorros, sale Delgado en ayuda del poderoso y pretende premiar a quien ya ha conseguido todos los favores. La excusa, como siempre, levantar la postración de la sociedad y agilizar nuestra economía.

Pero cómo estará la cosa cuando el mismísimo ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria, acaba de descartar cualquier posibilidad de aplicar incentivos fiscales sobre el sector turístico, como es la famosa y controvertida lucha por un IVA superreducido. «No es el momento, estamos endeudados hasta las cejas», ha dejado entender.

Esto, por una parte; por la otra, son los mismos empresarios pitiusos quienes han marcado distancias. La conversión en condohoteles (hoteles en régimen de condominio de particulares) no entusiasma.

El alcalde de Santa Eulalia está en contra. Pepita Gutiérrez los ve bien dentro del pueblo de Portmany, pero no en zonas turísticas. Tampoco gusta a los sindicatos ni a los ecologistas y poco o nada al actual PSOE (aunque el PSOE cambia rápido de idea, como ha demostrado cada vez que ha gobernado).

Todos de acuerdo en que hay que perseguir la oferta extra-hotelera, alegal o ilegal. Y muy temerosos de que empiecen a florecer las casitas payesas reconvertidas en agroturismos o hoteles rurales como setas.

Esto sí que sí: los hoteleros de Ibiza ya defienden como jabatos el ´todo incluido´. Es decir, una ley que puede significar la puntilla urbanística de las Pitiusas.

miércoles, enero 18, 2012

Una cosecha agridulce


Se dice que la suerte de la fea la guapa la desea. Ibiza, con todos sus defectos, ha sabido aprovechar la coyuntura internacional para recolectar una cosecha destacable, con un aumento del 9,62% con respecto al mismo período del año 2010. Con todo, Ibiza tiene sus características propias. Ha de adaptarse a las pautas externas (crisis económica en los países emisores, guerra y tumultos violentos en los países en competencia), pero sabe aprovechar los pocos recursos que le quedan (playas, discotecas, narcoturismo), superando todos los problemas que nos zarandean desde hace algunos años (fuerte estacionalidad, enorme dependencia del mercado inglés e italiano).

Leyendo la prensa nacional uno se sorprende de la fuerza de Ibiza, a pesar de todo. Por ejemplo, Extremadura, con más de un millón y cuarto de habitantes, acaba de perder todas las líneas aéreas de su único aeropuerto de Talavera, en las afueras de Badajoz. Hay pocos trayectos, pero eran muy útiles para llegar a Barcelona, Sevilla, Madrid y en verano hasta las Baleares. Pero Air Nostrum ha tirado la toalla.

¿Cómo es posible esta deserción? En realidad, cuando redacto este artículo, el presidente de la Junta, Monago, anuncia que para comienzos de marzo habrá otra compañía operativa con Extremadura. No dice cuál, pero suena a lógico. Y en Ibiza nos quejamos de la escasez de trayectos, claro que los isleños no gozamos de las magníficas autovías de los extremeños y nuestro discontinuo territorial es un mazazo para nuestra economía en general. Pero una isla de 150.000 habitantes, con una hibernación terrorífica y una estacionalidad insuperable, está bien servida, si nos comparamos.

Otro ejemplo anota este fenicio, para ilustrar nuestras peculiares ventajas y nuestras eternas desventajas. La imponente Ciudad de las Artes y las Ciencias cierra 2011 con 3,7 millones de visitantes. Esta grandiosa obra de Calatrava ha costado un riñón y parte del otro, pero ha puesto definitivamente a Valencia, una ciudad insulsa y ruidosa, otra vez en el mapa. Ha sido un inversión cuantiosa, pero será rentable. Para valorar estos millones de usuarios cabe compararlos con los 2 millones estimados de turistas que han visitado Ibiza. Con la salvedad de que la visita a los museos dura unas horas, mientras las de Ibiza duran varios días, una semana y ocasionalmente, dos semanitas.

Esta es otra paradoja de nuestro discontinuo territorial. El mar ¿nos separa o nos potencia? Las dos cosas, ¿no?

De manera que emprender en Ibiza es algo sui generis con muchas ventajas y muchos inconvenientes, hay que tenerlo muy claro. ¿Por qué empleo el adjetivo agridulce? Es dulce porque el crecimiento de casi un 10% es significativo, pero es agrio porque seguimos arrastrando graves deficiencias estructurales, y una de ellas es el demencial consumo de recursos, de territorio, de energía, lo cual ha sido claramente la causa de una pérdida abrumadora del apetecible turismo alemán.

Entre junio y noviembre de 2011 vinieron 567.138 británicos, 469.608 españoles y 284.835 italianos (DI, 6 enero 2012). ¿Imagina alguien que por algún motivo fallaran los británicos? ¿Tomará alguien nota de la enorme pérdida del turismo alemán?