miércoles, mayo 24, 2017

El Pacto no puede prohibir los toros

El Coliseo Balear, en Palma de Mallorca

Son unas nulidades y como no saben gobernar ni quieren aprender, se dedican a marear a las pobres perdices, o sea a promulgar leyes ideológicas, sin ningún sentido y despegadas de la realidad balear.
Ya hace tiempo que buscan las cosquillas a las corridas de toros bravos. Les pararon el primer intento. Y para no aburrirse idearon solicitar un cambio de huso horario para el Archipiélago, distinto al general de España. En este caso, Baleares quiso mantener el horario veraniego. Por supuesto, Madrid les mandó a freír espárragos trigueros. Pero ya habían conseguido lo que querían: salir en la tele.
Pero tienen fijación con las misas y con los toros. A las misas -aparte de entrar jaleando y gritando en alguna iglesia mientras celebra el rito- las van dejando en paz.
No así a las reses bravas, un ritual sangriento de profunda raigambre mediterránea, pero que solo perdura en España, hasta tal punto de constituir un referente de la nación más antigua del planeta. Y esto les jode. Si los toros representan la singularidad hispana, para ir contra España, suprimamos los toros. Ya hicieron lo mismo en Cataluña, aunque no pueden hacerlo.
Esta es la clave: El Tribunal Constitucional dejó sentado que las comunidades autónomas no tienen competencias en este tema. También lo saben. Entonces ¿qué han hecho? Al no poder suprimir las corridas quieren imponer un protocolo que se carga totalmente la corrida. Torear 3 toros en vez de 6, no estoquearlos ni rejonearlos, devolverlos vivos al corral y hacer análisis de doping al toro... y al torero. Puro cachondeo como demuestra el bautizo de esta aberrante práctica como “toros a la balear”. Yo le llamaría la tarumaquia talayótica.

domingo, mayo 21, 2017

Ibiza, disparada a los cinco millones



Ibiza y Formentera conforman un archipiélago basado en un feroz monocultivo turístico, tan terco como incorregible. Esto que es un defecto, quizás sea la principal virtud que le permite una tregua semestral para su propia recuperación. Hasta que llegue la destrucción extrema de la posidonia, esta máquina natural submarina de depuración de las aguas y de creación de nichos para la vida, para la procreación de decenas de especies, y para la defensa de los fondos ante los embates violentos tormentosos.
Ferocidad, decía antes, que se demuestra en una estacionalidad intratable. Se ha intentado en distintas épocas potenciar el invierno invirtiendo dinero abundante, pero los resultados han sido inapreciables. Expuse hace años la posibilidad de usar Ibiza como trampolín invernal para el stage de los equipo centroeupeos o rusos, que juegan con climas muy adversos, algunos incluso suspenden las ligas de campeonato. Ibiza, explicaba, aunque sea vea baqueteada por las tormentas hostiles de nuestros inviernos, podría ofrecer plazas de hotel, buena gastronomía y un clima soportable, siempre que dispusiéramos de instalaciones deportivas. Curiosamente, el único alcalde que agarró el testigo fue Tarrés, un enamorado del deporte, pero los logros tampoco fueron de gran alcance, porque imagino que las inversiones son cuantiosas y han de partir de la inversión privada.
Si las Pitiusas pudieran rentabilizar los meses de invierno, no sería descabellado llegar a esta cifra de 5 millones y los isleños podrían soportarlo. Ahora no. Esto es insoportable. Los tres millones y medio (supongo) de la temporada 2017 dejará secuelas y ninguna será agradable. Y no me refiero a la exagerada reacción de muchos residentes que aprovechan la coyuntura para arremeter contra el sistema y algunos para hacerse la campaña gratis para poder presentarse como candidatos en las próximas elecciones. Me refiero a la gente que vive todo el año y que mantiene el fuego encendido en la chimenea del invierno. Esta buena gente está muy cansada de que media docena de discotecas y otra media de empresarios de la hostelería les diseñen el urbanismo, las calles, la vida y los horarios.
@MarianoPlanells

sábado, mayo 20, 2017

Pisos patera y la neolengua de Ibiza

Un nuevo lenguaje en las vallas (Foto Noudiari)
¿Algo nuevo en la nueva Ibiza? Los británicos marcan la pauta y lo suelen cambiar todo en pequeños detalles, quizás por ello nos hablen de la nueva Ibiza, ahora con topónimos, sitios y hábitos traducidos al inglés, lo cual encantará a los catalanistas lunáticos que odian todo lo español. Desde mayo hasta octubre hay que estar atentos a las vallas publicitarias ilegales, porque en ellas se refleja la neolengua, el nuevo idioma en jerigonza británica, que hay que conocer si pretendes entender su forma de comunicación. Abreviaturas, juegos de letras, saltos de sílabas, el slang es una aportación que suele ser efímera, porque cada año hay que reciclarse. Como entran estos neologismos, desaparecen de un verano para otro.
O sea, los cambios son imperceptibles en constante evolución o involución en estos grupos sociales cerrados. Cerrados en si mismos y en los antros o discotecas.
Encerrados también en las casas ocupadas, por esta nueva interpretación que hábilmente hacen del Código Penal español: en Ibiza también han llegado los expertos en ocupar la propiedad ajena. Algunos son tan eficaces que revientan las puertas de las casas y acto seguido las alquilan como si los delincuentes fueran los auténticos propietarios. Todo un test sobre la calidad técnica de nuestra deleznable clase política española en general.
Otros aprovechan la marabunta para generar nuevas plazas de acomodo, como estos pisos patera o albergues en condiciones carcelarias, que no dudo se forrarán, ante el pasmo general. ¿Qué dice Hacienda de esto?
Si exceptuamos estos matices que pasan desapercibidos por la mayoría, la Ibiza preveraniega repite con fidelidad canina los mismos ritos como la retirada de algas o posidonia de los arenales o lo que quede de ellos. Hasta noviembre.

Periódico de Ibiza

miércoles, mayo 17, 2017

Mucho catalán, pero sin médicos


No nos engañemos, estamos gobernados por un conglomerado de aficionados, si no es algo mucho peor. Vivimos en unas islas bendecidas por el clima, con una situación geográfica privilegiada, que fueron descubiertas por el mundo exterior a principios del siglo XX. Ya en los primeros años 30, unos pocos empresarios detectaron su extraño y potente poder de atracción. Y el proceso empezó a desarrollarse, solo que fue traumáticamente interrumpido por una violenta guerra civil, que dejó la isla cubierta de sangre, miedo y represión. La guerra acabó en 1939, pero durante diez años el reloj pareció detenerse, el estancamiento fue tan profundo que se llegó a pasar hambre de veras y muy pocos pudieron salir si no fue de forma temeraria y subrepticia. Ay, aquellos botes a remos que llevaban siempre a Argel.
En los años 50, Ibiza recupera el tono, la agricultura y se comienza a prosperar a finales de la década. En los 60 se consolida un turismo de masas. En los 70 se explota la imagen de Ibiza con sus hippies y su moda adlib. En los 80 el proceso ya es imparable, tanto que la locura se ha apoderado de su gente. Llegados a este punto, hemos roto todas las marcas del sentido común.
Viven 150.000 almas en Ibiza a las que hay que sumar unas 200.000 plazas para los turistas. Se generan cataratas de dinero. Pero hemos averiado el mecanismo y si no lo restauramos cuanto antes nos vamos a pique. Se ha hecho mucho daño a Ibiza, pero quizás aún sea recuperable. Pongan unos cuantos cerebrazos a trabajar, no sin antes preguntarse: ¿de verdad creen que obligar al catalán es el gran problema de Ibiza? ¿De verdad?

domingo, mayo 14, 2017

La ecotasa nada tiene de ecologista

Era tan evidente que hasta da un poco de vergüenza recordarlo: la ecotasa es un impuesto más que no obedece a un noble intento ecologista para preservar la integridad del paisaje y la belleza monumental del Archipiélago. La ecotasa es un vulgar mecanismo para recaudar y poder disponer de más caja para destinarla a cualquier cosa menos a la finalidad que se expone.
Y viendo como invierte el dinero este gobierno da repelús solo de pensarlo.
Ya disponíamos del anterior intento del Pacto de Antich y les vamos conociendo. Aún así nunca dedicaremos bastante tiempo a desvelar las patrañas del catalanismo, ecologismo y socialismo de este pacto de perdedores.
Leyendo la prensa, en su momento llamaron la atención las palabras de Xavier Pericay (Ciudadanos) que también avisó anticipadamente que esta carga impositiva no era más que una excusa para proveer de más liquidez a un gobierno que desde el primer día está despilfarrando el dinero de todos los baleáricos. Avisaba además, que no la pagarían solo los turistas, sino todos los residentes en Baleares, puesto que la UE prohíbe taxativamente la discriminación de precios por razón de procedencia. Y así ha sido. Así es.
«El Govern utiliza el impuesto turístico para tapar agujeros presupuestarios que no tienen nada que ver con el turismo y sus efectos», vino a decir el diputado catalán en el Parlament de Baleares. Tapar agujeros y para cederlo a Cataluña en una política cultural común que pretende arraigar la idea de que somos lo mismo y los mismos. Y no caeré en la tentación de recordar los chanchullos que tanto dinero nos están costando.
El hotelero Juan Bufí, presidente de CAEB Pitiusas, lo remachó: «Ahora se ve que la ecotasa era para pagar la caja de los truenos del Govern». Pero es que el mismísimo Govern balear ha admitido explícitamente que la ecotasa no es un impuesto ecológico sino un mecanismo puramente recaudatorio para la obtención de recursos adicionales y para la financiación de políticas autonómicas. O sea, para recomponer la ruina que ellos mismos van creando.

sábado, mayo 13, 2017

La gente preparada nos deja solos

En el paraíso, dicen. Vivimos en el paraíso. Pero Ibiza se ha convertido en un purgatorio
y para algunos en un infierno
Nos dicen que vivimos en el paraíso, pero vemos que la gente más preparada nos rehuye y nos deja solos con nuestras enfermedades y nuestro aislamiento. Los ibicencos no comprendemos que con el dinero que genera Ibiza para el Estado y para los empresarios particulares que especulan desde oficinas de Londres, Suiza o París, nos encontremos sin anestesistas, médicos, policías, examinadores de autoescuela y personal diverso de la función pública, imprescindible para el normal desempeño de nuestra vida diaria.

Pero somos el paraíso, nos dicen. Ahora ya sabemos que vivimos encadenados a nuestra paradoja. Podemos poner cuatro millones de veraneantes sobre la isla y después de unos días de borrachera o de aquelarres químicos que volverían majara a cualquiera (y algunos caen en Ibiza), devolverlos a su casa; en cambio nosotros, los que vivimos todo el año encerrados, no disponemos de billetes en fechas señaladas o son a unos precios astronómicos.

La insularidad jamás ha sido superada ni solucionada por ningún gobierno local ni nacional. Los Consells de Baleares tienen tiempo para reunirse para sus comilonas y para arrancar las medallas de oro concedidas Franco, pero no se reúnen para discernir el sobrecoste de las autovías de Ibiza, ni para solucionar nuestra conectividad a lo largo del año, ni para solucionar la carencia o deficiencia de nuestras infraestructuras, no se reúnen para poner nuestros dos idiomas oficiales (español y balear) en plano de igualdad. Se reúnen para arrancarle a Franco las medallas, que ya sabemos que es un tema que nos quita el sueño.

Esta cuadrilla de inútiles va engordando a medida que pasa la legislatura, pero los problemas de la gente, enquistados y cronificados, permanecen. Que Dios os perdone.

Periódico de Ibiza

miércoles, mayo 10, 2017

El Pacte derrochando tiempo y dinero

Es inútil pedir al Pacte prudencia y efectividad, tanto si es el Consell de Ibiza como el de Mallorca o el mismísmo Govern Balear. Han venido a facturar, a incordiar y a crear problemas, no a resolverlos. Tampoco sabrían aunque quisieran.
Una lista de sus primeros años en el gobierno pone los pelos de punta. A bote pronto, recuerdo la pegajosa campaña para derribar el monumento Sa Feixina en Palma, contra la opinión de la mayoría de ciudadanos; su obsesión por desenterrar calaveras y rebautizar el callejero. En conjunto se antoja una enfermiza operación de revancha que no es útil para nadie. Otra injusticia y además ilegal por antonomasia es la sañuda persecución del idioma español en escuelas y todos aquellos ámbitos que pueden mangonear. La inmersión es una de las canalladas históricas que tendrá consecuencias lo largo del tiempo.

Solo por cansancio y desesperación de los padres se explica el entreguismo y el abandono de la lucha. También por la activa colaboración de una gran parte de los medios de comunicación de Baleares.
La inmersión es ilegal y hay que combatirla, como estos modernos agitadores se opusieron a los cuatro años de José Ramón Bauzá. No hubo paz en las calles hasta que ellos ganaron las elecciones. Ahora que mandan, fíjense bien, ¿han visto asaltos a las consellerías, agresiones en las calles y violencia o alborotos? Ni uno. Es evidente quien los causaba y cuál es el único lenguaje que entienden. A consolidar su totalitarismo catalanista ellos llaman normalización. Y hablan con palabras suaves, como mosquitas muertas que nunca hubieran roto un plato.
No olvidemos sus intentos de prohibir los toros, de cambiar la hora de Baleares, y las subidas y creación de impuestos implacables. Etc.

domingo, mayo 07, 2017

La educación con fines perversos

Primero pedían catalán en la escuela, cuando lo obtuvieron ellos quitaron el castellano
En una entrevista de prensa el Conseller de Cultura, David Ribas afirma que “politizar una cuestión cultural me parece repugnante. Usar la lengua como arma política para sacar votos es una cuestión que tradicionalmente se ha hecho desde el Partido Popular”. Y se queda tan ancho, cuando fue el PP quien, imprudente e ingenuamente aprobó la Ley de Normalización y después la Ley de Mínimos, mediante las cuales el Pacto (ya saben, PSOE, socialistas talayóticos, ecologistas de boquilla y separatistas partidarios de formar un ente que ellos llaman países catalanes) han impuesto con métodos totalitarios e ilegales la nefasta inmersión.
El proceso ha venido adornado con toda suerte de disparates, picardías y mentiras. Sin ir más lejos que los padres de Baleares podrían pre-inscribir a sus hijos en castellano o en barcelonés. Por supuesto y según su costumbre, la taimada farmacéutica mintió con todo descaro. Hoy se aplica la inmersión en un 98% de
las aulas de las islas. El castellano está proscrito, porque según dicen sus ideólogos, “se aprende solo”.
El hecho es que Armengol sigue al pie de la letra las instrucciones procedentes de la metrópoli, Barcelona. Las cumple y en cuanto puede las financia, cede el dinero de Baleares para consolidar el proyecto
independentista de los países catalanes, algo que nunca ha existido.
Como persona es muy dueña de militar en sindicatos estudiantiles separatistas (como hizo de joven), pero como presidenta de Baleares no tiene derecho a malgastar nuestro dinero en proyectos catalanistas y mucho menos en hacer seguidismo de su rebelión contra el Estado y la Constitución.
Cataluña, Valencia, Baleares y la zona oriental de Huesca ahora usan la educación como una repugnante operación de catalanización. O como diría la insigne Inger Enkvist, “con fines perversos”. Y gran parte del profesorado se siente en la gloria formando lo que algunos teóricos han llamado el “ejército del catalanismo”.
David Ribas siente repugnancia por la manipulación del idioma por la política. Lo sepa o no lo sepa
es lo que usted está haciendo. ¿Va a dimitir?

sábado, mayo 06, 2017

Nos quedamos sin suelo bajo los pies


El suelo edificable es un bien o un recurso finito, limitado en si mismo. No se puede estirar, como se ha hecho de forma demencial en la bahía de Ibiza, que se ha quedado sin espejo de aguas. Los rellenos estúpidos e interesados se han comido la bahía tan limpia y funcional durante miles de años. Ahora es una fosa séptica.
El proceso sigue imparable, haya o no haya crisis, y no recuerdo haber oído jamás ni una sola voz que se haya atrevido a plantearlo abiertamente: En Ibiza y Formentera no cabe ni un ladrillo más. Ha habido, sí, algún efímero intento de moratoria, pero ya no se trata de retrasar el problema congelándolo. Se trata de recuperar la isla, rechazando un mayor consumo de metros cuadrados. Tampoco es que andemos sobrados de agua, energía y viales.
El destrozo que estamos causando ahora no servirá de nada, porque los diseños de actualización ya nacen envejecidos. De seguir el ritmo –y seguirá, lo sabemos– no quedará una piedra salvable y cualquier día las retroexcavadoras derrumbarán la Catedral para levantar una discoteca o una mezquita. Tampoco descarto la posibilidad de que el capital catarí o árabe emprenda la construcción de varias torres de pisos. Sugiero no sobrepasar los 103, para no superar las montañas de Ibiza. En el centro, quizás en San Rafael, podría levantarse media docena de rascacielos, con todos los servicios incluidos, piscinas de agua salada en los áticos y otros complementos como casinos, restaurantes y discotecas.
Al primero que propusiera detener el rellenado de Ibiza le crucificarían, pero quizás no será necesario demonizar a nadie, porque de Ibiza se tendrán que ir miles de personas a vivir a otra parte.

miércoles, mayo 03, 2017

Nada, que no les entra el miedo

Por mucho que avisen o amenacen los políticos, los pitiusos ya han aprendido a defenderse y no se esconden cada vez que los podemitas anuncian multas tremebundas a quienes alquilen sus apartamentos o viviendas a los turistas. Simplemente, ellos también han invertido sus ahorros en ladrillo y consideran injusto que solo se aproveche de la marabunta la minoría corporativa de las hostelería en general.
Ya se sabe que alquilar un inmueble a un turista no es ilegal en principio, siempre que tengas los papeles en regla y liquides con Hacienda. La Ley de Arrendamientos Urbanos es expeditiva y protege al propietario. Lo único que no puede ofrecer el arrendador es un servicio turístico profesional: ni dar desayunos, ni lavandería ni taxi ni nada por el estilo. Quien no sepa cómo hacerlo que consulte con un abogado o con algún vecino. No tiene el menor secreto. Y ya digo, siempre que no se moleste a los vecinos, nadie puede reprocharte ni sancionarte nada.
Si hablamos de ruido ¿dónde no lo hay? Es imposible abstraerse en las Pitiusas en algún rincón silencioso y relajante. Todo el mundo se considera con el derecho o la obligación de amenizarte la vida con estos estropajosos ritmos solo soportables si estás bajo el efecto de alguna droga. Por ello, suelo explicar que Ibiza causa dos placeres complementarios. El primero, la alegría de llegar a la isla, recorrerla y disfrutarla. Y el segundo, al cabo de unos días, el inmenso placer de poder irte para librarte de la tortura veraniega.
Mientras tanto, la vida seguirá con su ritmo industrial. Incluso los anclados en el campo, se alivian y alquilan su casa veraniega. Seguramente volverán en invierno mucho más ricos.