miércoles, junio 21, 2017

Más fuegos


En Ibiza siempre tengo la impresión de que estamos indefensos ante cualquier exceso de la naturaleza, quizás porque ya los he vivido de diverso calibre y puedo asegurar, que hace falta muy poca cosa, para ocasionar desastres descomunales. En general estamos muy desamparados ante los temporales. Cada año tenemos varias muestras. Los destrozos no son nimios en las costas y en el interior.
Pero hoy mismo estoy muy sensible ante el peligro latente de los incendios. Poco o nada se puede hacer cuando se conjuntan varios elementos, como temperatura, viento y ubicación. En Ibiza hemos pasado por tres o cuatro experiencias muy duras en los últimos años.
Puede que mi estado de alarma previsora sea debido al contagio. El incendio tremebundo de la torre de Londres, habitada por una fuerte densidad humana, se ha llevado por delante al menos a 70 personas. Y aún no se han difuminado los malos humos londinenses, cuando en pleno centro de Portugal se desata un incendio boscoso que hasta el momento ya ha dejado un balance de unos 70 muertos. Sabemos que aún serán más.
La experiencia lusa nos interesa en Ibiza, porque la isla es una yesca pronta para encenderse y tomar campos y montes sin apenas tiempo de reacción. El tipo de vegetación pitiusa (pinosa) es muy mal enemigo. Cuando prende es casi imposible detener la fogata.
Veo que en Ibiza y Formentera ha habido algunos conatos muy feos, que han podido ser dominados con medios técnicos, terrestres y aéreos. No siempre son suficientes, no se fíen. Y menos ahora con las vías de acceso literalmente colapsadas. En este aspecto, ha sido una buena medida limitar el paso a Benirrás, por ejemplo. Suerte y ojo avizor.

@MarianoPlanells

domingo, junio 18, 2017


Por muchas heridas y desmanes cometidos en la piel de la isla, esta aún desprende esta luz radiante y vitalista, que deja hipnotizados a los visitantes. Es muy difícil destrozar la belleza de las Pitiusas, pero entre todos se está consiguiendo.
Incluso el promotor de eventos y fiestas Brasilio, en conversación con Juan Suárez, se siente obligado a desvelarlo: Ibiza ha perdido mucha seguridad y mucha alegría, que es casi tanto como decir que ha perdido el aura, como dije yo en 2005 cuando vi el trazado de las nuevas carreteras y autovías. Si pierdes la seguridad, la alegría y en suma el aura es que estás a un paso de la agonía.
Conocí a Brasilio a principios de los años 80 formando equipo compacto y eficaz con Javier Iturrioz, Gorri y Santamaría en el recinto del KU, que cambió el concepto de la diversión en Ibiza para siempre. KU desapareció, pero sus pautas siguieron activadas, ejerciendo una influencia creativa y positiva sobre el resto de discotecas. Si de algo pecó, pecaron, fue de barroquismo excesivo en la zona portuaria y en algunas playas, pero entonces, con menos presión humana parecía divertido y aportaba mucha originalidad a la isla.
Brasilio era el alma de aquellos eventos, donde cabían todos, con una presencia exótica de todos los sexos y el erotismo, la danza, la música y cualquier rasgo improvisado sobre la marcha. De modo que Brasilio, además de un caballero brasileño, por cierto de origen fenicio, pues parte de su familia procede del antiguo Líbano (Fenicia) era un director total, pues orquestaba aquellas manifestaciones de libertad y diversión, ante el júbilo de los turistas que asistían entre la sorpresa y el entusiasmo a los desfiles callejeros.
Pasados casi 40 años en Ibiza, sigue conservando la misma actitud positiva y creativa, pero se manifiesta decepcionado por el rumbo que han tomado los acontecimientos. Un tipo de visitante con poderío, pero sin compromiso con la isla y su salud ecológica, una avalancha de prepotencia y vanidad. Una Ibiza menos segura y quizá más triste.

sábado, junio 17, 2017

Añoramos las cabras de es Vedrà

Las cabras limpian torrentes, cunetas y montañas. Foto 'La Luna del Garraf'
Me gustaría saber si al final sobrevivieron las últimas cuatro cabras de Es Vedrá, un rebaño reducido por la cruel cacería oficial que todos recordamos con enorme tristeza e impotencia, y más sabiendo que era posible sacarlas del islote ahorrando mucha o toda la munición derrochada. La incompetencia inefable de este pacto de perdedores de tener barra libre no dejarían nada en pie. No respetan nada.

Aquel hermoso rebaño, por otra parte de tan nefastos efectos sobre la vegetación, no tenía dueño ni dueños. A la hora de la verdad ningún josepino quiso hacerse cargo ni se dio por aludido. De manera que esas cabras (¿de verdad había un centenar?) podrían haber pasado a formar parte de un escuadrón ecológico de nuestro Consell de Ibiza. La cabra es un limpiador nato de maleza y bosque bajo que forman la base propicia para los incendios.
En los últimos años he sugerido que se usaran de forma intensiva dos nobles animales con gran arraigo en Ibiza: los asnos y las cabras. Pero no hay manera.

Mira que se han invertido euros en fincas experimentales y en puñetas que a lo mejor han sido muy interesantes. En tal caso ¿qué problema habría en emplear diversos rebaños de cabras para mantener limpias las riberas, cunetas y zonas sensibles de nuestros bosques?
Recuerdo cuando Sergio Oller, un pastor oscense profesional residente en Ibiza propuso crear una escuela de pastores que trabajaran diariamente en una tarea que ya se hace tan urgente como imprescindible. Nadie atendió. Entonces tenía 31 años, ahora ya debe tener 37. Pero da igual, los bosques siguen hechos un asco. Hasta que se prenda fuego media isla. Más vale derrochar que prever, según ellos.

Periódico de Ibiza


miércoles, junio 14, 2017

Unas costas acosadas

Somos unos ingenuos. Nosotros pensábamos que la presión humana solo desfiguraría nuestras costas, enmuralladas por una tupida barrera de hormigón implacable. No tuvimos en cuenta que los desmanes cometidos en las orillas afectarían de tal manera a los fondos y aguas en general. Nuestra visión antropocéntrica nos impidió analizar las cosas en su real alcance: porque el hombre no es el centro de todas las cosas, por mucho que nos repercuta todo lo hagamos en el entorno.
De hecho, estas estructuras artificiales nos incumben en primer término, pero también porque van arrasando las aguas del litoral. No solo por las miles de toneladas de residuos depositados en su fondo, sino por la cadena química de destrucción de los vertidos. Y al mar van muchas tuberías, canales, emisarios y residuos no depurados procedentes de una deficiente eliminación en tierra.
No solo esto, desde 2012 se sabe que nuestras estructuras artificiales submarinas causan inconveniencias inesperadas. El Consejo Superior de Investigaciones Científicas dio a conocer en aquella fecha una circunstancia nada benéfica: estimulan la proliferación de medusas. Ya lo sabemos, nuestros puertos, pantalanes y obras en la ribera son un excelente caldo de cultivo para la multiplicación de los celentéreos (los científicos ya no les denominan así) y además en un grado superlativo, a juzgar por las mediciones realizadas. Sumado a la extinción de sus depredadores naturales, este hecho nos ofrece otra pista sobre el espectacular aumento de medusas.
Acoso a nuestras costas, pero también a nuestros mares: solo hay que ver las expediciones de yates y lanchas por la mañana y en el ocaso que oscurecen el cielo antes cristalino con sus emisiones contaminantes. Qué decir del perfume de las olas en los Freos o en Illetes. Hoy huelen a napalm.

domingo, junio 11, 2017

Una ratonera

Aquí cada cual se explica su conducta según le convenga y se inventa unas reglas y una Ibiza que le favorezca. Bueno, pero hay datos objetivos que nos aconsejan someternos al principio de realidad. Hay ideas y hay razones objetivas.
El artífice de los pisos patera dice que le tomarán por cabeza de turco. En Ibiza decíamos "es mac de fer trons" pero le entendemos perfectamente. El problema es saber si ha respetado las leyes y si ha levantado un piso-patera con las mínimas necesidades o sea, los requisitos que se exigen a cualquiera. Saber si ha pedido, gozado y pagado los permisos y las tasas correspondientes que procedan. A partir de aquí puede empezar a quejarse. O no.
Ya lo sabíamos: el Govern siempre adopta las medidas correctores o las leyes necesarias ...pero el problema es que lo hace cinco años después -o más- de haberse detectado la disfunción. En cambio pierde el tiempo arreglando temas sobre los que nadie ha solicitado su presencia, como estos inventos taurinos talayóticos.
Llevamos muchos años sin poder controlar los estrambóticos arrebatos de los party boats, que con sus ferries etílicos desbaratan la vida y el sosiego de las aves, personas y cetáceos. ¿A quién corresponde vigilar estos desmanes marítimos? Todos se esconden.
El Govern Balear acaba de decidir que se pondrá manos a la obra para controlar las gamberradas en el mar y los aforos excesivos. Uno desea que sea con más tino, rapidez y gracia que en los alquileres turísticos.
Otro empresario, Abel Matutes Prats, parece convencido de que la crítica situación de Ibiza y su movilidad tiene arreglo: "El problema no es una saturación de coches sino una falta de infraestructuras". Bueno, sobre el papel o en el desierto del Sahara o incluso en Ciudad Real, esta afirmación podría tener sentido. Ibiza es una ratonera donde el espacio es limitado y rígido, no es expandible.
Yo diría que Ibiza ya ha rebasado sus límites. El espacio es muy valioso, como ocurre en Canarias y hay que respetarlo y gestionarlo con inteligencia, sensibilidad y moderación.

sábado, junio 10, 2017

El gran atasco

Apenas ha comenzado junio y la ciudad/isla ya saca a la luz todas sus deficiencias y contradicciones. Por tierra, mar, puertos, aeropuerto, y por aire. Veo que están muy contentos unos cuantos comercios por la llegada simultánea de seis cruceros que dan animación y dejan algo de caja. Antes de pocos días se maldecirá el día en que se permitieron los grandes cruceros, que solo añadirán más ruido, pequeños hurtos, carteristas y problemas a una situación ya de por sí problemática.
Los cruceros son la puntilla, como se ha visto ya en Venecia y en Barcelona. Al perder Túnez como destino privilegiado, las Baleares se harán con gran parte de estas escalas, sobrecargando una vez más unas infraestructuras que ya no aguantaban con un millón y medio de turistas. Imaginen ahora, diez años más viejas y con tres millones de turistas o más.
Pedir soluciones de emergencia ahora es como pedirle melones al manzano. El centro de la ciudad y el núcleo histórico no están diseñados para este tráfico ni para cualquier otro motorizado. Es una evidencia que ha llegado a su punto crítico cada principio de verano desde hace más de 25 años.
Esta tumultuosa avalancha de las últimas temporadas no acepta negociar con nadie: se desploma sobre la isla, sobre la posidonia, en las rutas y carreteras y no hay forma humana de solucionarlo. Viene demasiada gente en un breve intérvalo.
Cuando esto ocurre, los halcones y los cuervos de las cercanías -cada cual en su estilo- están al loro para cazar a sus pichones y palomas en el río revuelto y en las playas abarrotadas. Como si viviéramos en un Matrix, en IBZ-2017 se está mascando el gran atasco. Y ocurrirá.
Periódico de Ibiza
@MarianoPlanells

miércoles, junio 07, 2017

Las leyes siempre llegan tarde

En Ibiza han proliferado los boat party.
Ya sabemos que Ibiza no pinta nada, no tenemos la menor influencia en un mundo selvático donde las influencias marcan las leyes y a los legisladores. Pero lo que pasa en las Pitiusas es un caso sangrante: las leyes, las normas incluso, siempre llegan tarde. Si es que llegan.
No me estoy refiriendo a los alquileres turísticos, que en si mismos ya constituyen un universo aparte. Estaba pensando en concreto en los barcos reconvertidos en discotecas. Si una discoteca ya es peligrosa en muchos aspectos, imaginemos un antro donde corre el alcohol en alta mar, sin cristaleras ni impedimentos que salvaguarden la integridad de los huéspedes.
El fenómeno explotó súbitamente, como una forma añadida de exprimir al turista de borrachera. Y no se conformaron con pasearlos, al tiempo que embuchaban litros de sangría. Esto no hubiera bastado. Tienen que añadir el ingrediente básico: el ruido estruendoso, es decir que supera los 55 decibelios. La excitación colectiva a bordo no nos incumbe, solo aquellas circunstancias que alteran la convivencia y atentan contra la conservación del hábitat.
Que se emborrachen, allá ellos y su hígado. Pero que emitan tal cantidad de ruidos afecta a las zonas del litoral, a las aves y a las personas que de alguna manera necesiten descansar durante la noche.
Estos ferry boats llegan de todas partes y confluyen en Ibiza ofreciendo excursiones de ensueño, normalmente a costa del prójimo. Jamás habían sido necesarios ni lo son ahora. Sería curioso conocer quién está detrás y sería curioso saber porque aparentemente nadie los controla. Dicen que los aforos del barco competen a la Capitanía Marítima, pero nadie quiere hacerse cargo de las emisiones que superan los 60 decibelios durante horas intempestivas.

@MarianoPlanells

domingo, junio 04, 2017

Más secretos sobre los toros


El tema de los toros sigue levantando pasiones. Dice Boadella que haberlos prohibido en Cataluña es un hecho gravísimo. Y añade que el toreo es hoy el único arte completo y auténtico. No lo sé, en Ibiza se derribó la plaza y la vida sigue.
Toro de Costitx, en el Museo Arqueológico Nacional
A los ibicencos nos encantan los toros, los animales en general y salvo algunas excepciones cuando se programaba alguna corrida en tiempos antiguos, los isleños asistían entusiasmados. Y aún más en Mallorca, donde solo quedan las plazas de Palma, Alcudia, Inca y Muro.
Toro de Talapí, Búger, se conerva en el Museo de Mallorca
El culto al toro es una constante mediterránea y en Mallorca se puede admirar en el Museo de Mallorca el ‘Toro de Talapí’, siglo IV a. C., encontrado en Búger. Los magníficos toros de Costix se conservan en Madrid.
En nuestra mitología doméstica el toro se asocia al dios Melkart, pero también a Baal. El toro es un animal totémico que representa la fuerza, la vida y la fertilidad.
Hay bibliografía sobre el tema, pero en general los que suelen escribir sobre Ibiza lo ocultan, supongo que en un intento de propiciar el olvido.
Hay documentación sobre algunos festejos taurinos en La Marina, como el 3 de noviembre de 1759, para celebrar la proclamación del Rey Carlos III. Los carpinteros y los maestros de ribera (constructores de barcos) soltaron un toro en la Marina, de noche y entre truenos y cohetería; lo peor es que al toro le soltaron los cans de bou, los perros de presa que atacan al astado de forma inmisericorde y enardecen al buey hasta volverlo loco. El espectáculo encendía pasiones. Y se repitió. 
Se levantaban plazas de madera en recintos de la Marina, Ses Palmeres o en Dalt Vila, en Sa Carroza. Hasta que en 1960 se inauguró la plaza, obra de Germán Rodríguez Arias. Por desgracia, al ser arrasada, impide que pueda haber toros en Ibiza de nuevo. La primera corrida con las normas de la tauromaquia fue en 1895. Ha llovido, pero el toro no es animal ajeno a Ibiza.

sábado, junio 03, 2017

Gonella es Pep Zaforteza

El editor Moll recogió la polémica sin pedir permiso a nadie y la publicó. La portada es un paradigma de lo que nunca debe hacerse, un ejemplo de demagogia vulgar, al presentar a Gonella como un subnormal campesino desarrapado e inculto. Todo lo contrario, Pep Zaforteza es un señor cultísimo, por cierto de orígenes ibicencos: su abuelo Calbet fue alcalde de Palma y procedía de Ibiza.
Uno de los secretos mejor guardados de Baleares y uno de los misterios más evanescentes. ¿Quién era aquel enigmático Gonella, que resistió los embates de Borja Moll durante una sonada polémica lingüística en 1972 en las páginas valiente del Diario de Mallorca?
Silencio. La dictadura canónica del catalanismo ya empezaba a ser tan pesada y tan peligrosa como la del propio franquismo tardío. Nadie se atrevía en el diminuto universo de la prensa balear a disentir de los pompeu-fabrianos y mucho menos en la incipiente Universidad de Palma.
En las salas históricas del Estudio General Luliano tomé mis primeras clases en 1972, entre ellas la de catalán con el ciudadelano Francesc de B. Moll. Un catalán barcelonés, por supuesto el mallorquín, menorquín o el ibicenco-formenterés hubieran estado vistos como floklóricos localismos, más propios de desarrapados campesinos, parla de gente ignorante sin el aura refulgente del urbano barceloní.
Hubo quien se dio cuenta de esta deriva insultante para los autóctonos y peligrosa para el futuro de nuestro idioma balear. Lo hizo en un momento muy bullicioso, donde era evidente que terminaba la larga etapa de la dictadura grisácea y simultánemente estaba emergiendo una España modernizada y democrática.
Los catalanes, muy avispados, como siempre a la hora de hacerse con nuevas áreas de poder entraron a saco en Baleares.
Alguien se dio cuenta del peligro que corría el mallorquín o el musical ibicenco. Y escribió la primera carta en el diario, muy distinto al de hoy. Era un tal Pep Gonella, quien dijo con casi 50 años de antelación lo que ahora defendemos todos (casi). Era el abogado Pep Zaforteza, que gozaba de un sólido prestigio. Pedía el cultivo de nuestros modismos, refranes, vocabulario, expresiones. Y empezaron a machacarle.