miércoles, diciembre 31, 2014

Prospecciones, sí pero no

Dos aparatosas plataformas de extracción de crudo en pleno Rio de Janeiro (Brasil)
No me sorprende que Exceltur, la asociación de los hoteleros, no se muestre abiertamente en contra de las prospecciones petrolíferas, porque ellos están obligados a poner una vela a Dios y otra al diablo. También tienen razón que es un asunto complejo y con matices. ¿Qué tema no lo es?
La verdad es que yo estoy en contra de las prospecciones en Baleares, pero me cabrea mucho que en el Atlántico, Marruecos saque el crudo y que nosotros nos quedemos con un palmo de narices. Vamos, que sería de tontos no extraer cuanto petróleo nos fuera posible.
Es la misma situación con la energía nuclear. El acomodaticio Felipe González se bajó los pantalones ante la ETA y los demás presidentes han seguido la política del avestruz. Patadón al problema o escóndelo bajo la alfombra y que lo solucione el próximo. Así han dejado el panorama de las eléctricas en España, donde nos están expoliando con mil triquiñuelas de leguleyo interesado.
España se está quedando sin centrales nucleares, mientras estamos comprando a precios amargos la electricidad a Francia. La energía que Francia genera con sus nucleares. Es decir, que somos tontos de remate. Porque si hubiera un accidente nuclear en el país vecino recibiríamos exactamente igual la radiación. O más.
También conozco los desastres del Caribe, el mayor vertido de petróleo de la historia, Deep Horizon, pero por contra en todo el Mediterráneo se está extrayendo petróleo con una seguridad –hasta ahora– a prueba de bombas, literalmente.
También conozco la situación de Río de Janeiro, porque la cuenta Daniel Lacalle en su último libro –cuando yo fui ya hace unos años no vi nada. O sea, hay plataformas de extracción a menos de dos kilómetros de las playas. Y no pasa nada o al menos no ha pasado nada hasta ahora. La auténtica basura que se acumula en las aguas litorales de la ciudad carioca no tiene nada que ver con el petróleo. Amancio López, presidente de Exceltur y de la cadena Hotusa se ve obligado a contemporizar, a diferencia de Abel Matutes Juan, que en su día se mostró contrario. No sé lo que opinará hoy. Esto sí, López no desaprovecha la ocasión de manifestarse en contra de la ecotasa, en base a que solo la recaudan los hoteleros y no todas las empresas que se benefician del turismo. El argumento es entendible. Yo tampoco creo que la ecotasa sea beneficiosa ni necesaria para nuestro turismo. Y menos tras las últimas subidas del IVA.
En suma, a lo largo del 2015 las pruebas de prospección se seguirán llevando a cabo para conocer al menos el alcance de los depósitos de crudo. Otra cosa es que a los baleáricos nos guste. No nos gusta, de hecho nos desagrada profundamente. Ya saca bastante dinero el estado de nuestras islas, a cambio de lo cual solo revierte miseria.

sábado, diciembre 27, 2014

Acaba el año, nosotros seguimos


Las islas culminan un año lleno de paradojas, con sus sombras y con algunos éxitos que no podemos despreciar.
Formentera e Ibiza han conseguido sobresalir en sus cifras, logrando unos récords históricos. Gracias al trabajo de muchos empresarios que han sabido adaptarse a una legislación endiablada y expoliadora y que en materia de promoción han logrado engrasar (no digo untar) a la administración para que vierta su energía y su dinero en el siempre proceloso mundo de la promoción.
Pero de ser ustedes, yo no me cargaría de medallas, porque llevamos años recogiendo los restos de los naufragios mediterráneos y subiendo precios gracias a estos millones de turistas prestados.
Vaya, pues, la parte agria y la parte dulce de la misma situación.
Felicítense, pero ni un minuto más de lo necesario para proseguir la captación de mercados.
¿Tendríamos que haber destinado el dinero de la promoción a arreglar los emisarios submarinos que revientan en toda la isla cada inicio de temporada? Etc.
Está claro que la empresa privada genera muchos impuestos, pero seguramente se dedican a la creación de cientos de miles de empleados públicos que no sirven para nada, en vez de ir solucionando las infraestructuras de toda España, que son en definitiva las que nos dan de comer.
El Partido Popular, la gran decepción del siglo XXI disponía de mayoría absoluta y podría haber emprendido la ardua tarea de optimizar recursos, reestructurar el Estado y suprimir mucho gasto público. Y poner el idioma español en las escuelas de Cataluña, Valencia y Baleares en igualdad de condiciones con el catalán. Pues no. Ni siquiera lo ha intentado en serio. Ya no lo hará nunca, porque es un partido que va a quedar -como el PSOE- para entrar al desguace. Son tantas las ocasiones históricas perdidas, los trenes que hemos dejado pasar, que la gente ya no va a renovar su confianza a quienes les han traicionado.
El 2014 ha dejado claro quien sirve, quien engaña y quien traiciona. Ahora vendrán (elecciones en mayo) en manadas de cuatro o cinco a pedirte el voto, se acercarán a ti con una sonrisa. Venid, venid a mi los políticos.
Año de fumigaciones sobre Ibiza, un auténtico bombardeo con el Dimilín (o como se llame) sobre cuyos nefastos efectos colaterales parece haber polémica. Y hay ya denuncias contra la Consejeria.
Los políticos debieran de haberlo detectado: la sociedad balear está hipersensibilizada ante las agresiones al medio: es demasiada destrucción acumulada y vertiginosa a lo largo de cincuenta años. Y costará muchos votos.
Aun así, ya verán como en 2015 tendremos que seguir hablando de los mismos temas. Por desgracia.

miércoles, diciembre 24, 2014

Cuba, otra vez en el mapa


Los emigrantes ibicencos a Cuba ayudaron mucho a la isla, como demuestran estos cheques bancarios del año 1921. Solían mandar importantes remesas de dinero a los familiares, mediante estos pagarés bancarios. Algunos se podían hacer efectivos en la banca Matutes. Aunque como tal S.A. nació en 1935, el fundador Abel Matutes Torres ya trabajaba como tal. Otros cheques o letras de cambio se cobraban en bancos corresponsales de Madrid, Barcelona o lugares más lejanos. Obsérvese en el tercero que en el reverso firmaban dos testigos. El cobrador a menudo no sabía firmar y se usaba el dedo o los testigos. Estos y otros documentos de relevante valor histórico pertenecen al archivo personal de Pedro Matutes Barceló, director General del grupo Sirenis (el que operó en Cuba, como narro en las líneas de más abajo) y atento observador y estudioso de todo lo ibicenco. Conserva pagarés de Cuba, Argentina y otros destinos de la emigración. Un archivo que agradecerán probablemente los futuros investigadores de la economía pitiusa. (Clicando encima las fotos se expanden)

Políticos y empresarios españoles y de todo el planeta han recuperado sus mapas para fijar de nuevo la atención en Cuba, una isla con un clima y una situación privilegiados que había sido borrada de la hoja de ruta de la empresas más exigentes ante las dificultades impuestas por el régimen comunista. Cuando hayan pasado unas semanas o meses, los estudios ecológicos efectuados por los técnicos cubanos (de las pocas cosas bien hechas que vi en aquel régimen ruinoso y sátrapa) podrán cristalizar en antiguos planes hoteleros y de urbanismo. O no. 
Cuba es un pastelito y que nadie crea que será solo para la docena de hoteleros españoles. De hecho, Sirenis (Matutes) gestionó dos importantes hoteles hasta hace unos años, pero cesó por diferencias insalvables de criterio profesional. Uno en Varadero, el más grande de Cuba, con mil habitaciones, y el otro en Holguín. Ibicencos no hay más, que yo sepa. 
Ahora ya tenemos empresarios como los mallorquines Fluxá (Iberostar), Escarrer (Meliá) y otros que explotan miles de plazas. Pero los problemas son enormes y la compleja red de transportes, pagos, cambio, legislación, contratos tendrá que adaptarse a un mercado mundial de libre comercio. Como está, no puede seguir. Lo saben bien compañías como Iberia que es de presumir que muy pronto recuperará la ruta interrumpida. Lo saben bien otros empresarios, algunos baleáricos, que han intentado asentarse con grandes inversiones. Tienen todos los estudios técnicos previos preparados.
 Al menos a un hotelero ibicenco que me consultó a primeros de los 90 sobre la conveniencia de invertir en Cuba le confirmé lo que él ya sabía: «Ni se te ocurra». Al margen de la alambicada técnica de operar los pagos y los controles (vía Méjico, Canadá, qué sé yo, de locos) del negocio diario, hay un asunto de fondo. Los españoles que venían de una guerra civil quizás podían pasarlo por alto, pero los EEUU no lo van a hacer: hay que revisar todas las propiedades robadas por la revolución comunista para que sean reintegradas a los dueños o a los herederos. Con Canadá ya se consiguieron resultados y EEUU va a exigir con firmeza la reposición del derecho de propiedad. Nadie lo dude. 
En el caso de las tierras no puede haber mayor problema, en las fincas urbanas ­–la mayor parte de las cuales se derrumban solas, víctimas de la miseria acarreada por el comunismo– tampoco. Pero ¿qué se hace con el terreno sobre el cual un hotelero ibicenco ha construido un hotel? Es uno de tantos ejemplos. 
Pero quiero concluir con una mirada alegre y optimista. Esa gente ya ha sufrido bastante. Ignoro si habrá elecciones libres, supongo que no en unos años. Pero al menos que cese la brutalidad y el mal trato sistemático a la oposición. Créese un espacio de discusión, de concordia y de reencuentro. Cuba tienen mucha potencialidad natural, climática, turística y humana. No hay arte que los cubanos no borden ni eleven hasta alturas excelsas. Dadles ilusión, medios y libertad. Lo decía el otro día, en apenas unos años se convertirá en una Ibiza del Caribe, pero con voz propia. Una voz que tiene mucho que decir si no se la ahoga.

sábado, diciembre 20, 2014

Cuba libre, la Ibiza del Caribe

Cuba, paupérrima y hermosa (Foto Yusnaby.com)
El bombazo informativo está servido: Cuba y Estados Unidos reabren las relaciones diplomáticas suspendidas en 1961. Supe unas horas antes del anuncio que Raúl Castro iba a dar una importante noticia por televisión. Ya está, Fidel ha muerto. Lo puse en mi Twitter con signo de interrogación, porque la muerte de Fidel se ha dado ya cincuenta veces y siempre en falso.
Cuba es un caso entrañable para los ibicencos, es como nuestra segunda casa. Siempre la hemos llevado en el corazón. Mi tío, hermano de mi padre, en plena posguerra se largó a Cuba. Ibiza debía ser insoportable. Y en Camagüey levantó su familia, tuvo hijos y se labró un futuro, sin sospechar que en 1959 unos centenares de barbudos refugiados en Sierra Maestra llevarían otra vez la zozobra a sus vidas.
No era comunista entonces Fidel Castro, pero sí lo era el Che y las circunstancias forzaron a Castro a recalar en los poco tranquilizadores brazos de la Unión Soviética, en plena guerra fría. Poco sospechaba mi tío Miguel Planells Tur y los otros cubanos de bien, humillados y expropiados por los pistoleros, que en apenas dos años vivirían uno de los episodios más peligrosos de la reciente historia de la humanidad: la crisis de los misiles con cabeza nuclear apuntando a Estados Unidos. Unos años después -¿1973?- nos escribía desesperado pidiendo que le repatriáramos a sus hijos, en edad de servicio militar, pues el dictador Fidel los estaba destinando a luchar [al Congo*] a Angola. Pocos regresaban y quienes lo hacían parecían fantasmales despojos. Nada pude hacer yo ni el presbítero don Vicente Boned, quien a la sazón se encargaba de este tipo de reclamaciones en Ibiza. Bien que lo intenté, pero no estaba el horno para bollos. Casi medio millón de cubanos combatieron en África.
Ahora EE UU sabe que no perderá nada con esta apertura. Y tiene mucho que ganar, al captar a un molesto hostigador para mear de dentro hacia fuera. Los titulares de prensa son muy optimistas. Yo no, porque leo prensa cubana (de Miami, el Granma no), colombiana, venezolana y conozco un poco el intrincado camino (irreversible, imagino) que les espera a la hora de negociar la suelta de presos, política dineraria, cambio, transportes, inversiones y sobre todo, de salida de cubanos. Sendero farragoso, lento y muy controlado. Y la reposición de los bienes robados, inmuebles y fincas a sus legítimos dueños o herederos.
Me alegro mucho por los periodistas, escritores, opositores, madres de blanco, personas desafectas al castrismo, que reciben palizas, amenazas, insultos, discriminación, penalizaciones y penalidades sin cesar. Espero que el wifi se ponga al alcance de más gente. Que Yoani Sánchez pueda sacar el periódico y espero, sobre todo y antes que nada, que suelten a un centenar de presos (o más) que están hechos un desastre física y psicológicamente. Si consiguen una mínima libertad, veremos prodigios en esa gente guapa con gran talento. Cuba proyectará una potente andanada de optimismo y de creación a Latinoamérica, tan zarandeada por las dictaduras comunistas y populistas. Veremos nacer una segunda Ibiza en el Caribe. Seamos optimistas. Pero de esto mejor hablamos otro día ¿no?
Nota del editor: Primero fue el Congo, pero el episodio personal que revelo se refiere a la guerra de Angola
***

miércoles, diciembre 17, 2014

Al ibicenco, clavadle


A los ibicencos siempre nos cobran más caro. Los ibicencos por lo mismo pagamos más que un mallorquín, un menorquín o un valenciano. No digamos ya un extremeño o un turolense, donde todavía conservan unos precios sensatos y piadosos. 
El fenicio cavilaba sobre esto hace unos quince años y llegó a una conclusión irrebatible: nos clavan por un sencillo sentido de la venganza. Como los ibicencos pegamos unos clavos de espanto en los alquileres, en algunos bares y en algunos restaurantes, en los taxis, buses y en los transportes, el peninsular piensa que aquí estamos todos podridos de dinero. Y nos paga con la misma moneda cuando tiene la menor oportunidad, o sea, cobrándonos mucho más caro que a un mallorquín. Suena convincente ¿verdad?
Pues no, porque los mismos ibicencos nos cobramos unos sobreprecios exorbitantes y desorbitados los unos a los otros. Mira que hemos tenido tiempo desde el inicio de la crisis, en 2007 para racionalizar un poco nuestras relaciones comerciales domésticas. Pues no hemos sabido. Bien es verdad que en numerosos comercios ya han dulcificado sus tarifas, porque viven el día a día y saben que la pobreza está instalada en el tuétano de la sociedad pitiusa. Y mira que sale publicado en el Diario al menos cuatro veces al año: en Ibiza y en Formentera se pagan las nóminas más bajas de España. Bajísimas. Aun así no serán tan malas cuando a principios de abril la isla se llena de chicos y chicas de toda la península en espera de conseguir un trabajo estacional. Y no son pocos los que al cabo de un mes, después de dar vueltas y de dormir en la furgoneta, se han de dar media vuelta y regresar al pueblo con las manos vacías. Las Pitiusas tampoco pueden emplear a todos.
No son solo las nóminas. Las pagas de jubilación o pensiones son desoladoras, de las más bajas de nuestro país. Todo ello en conjunto, en siete años de crisis, ya debiera de habernos resituado en el panorama inflacionario nacional. Pero no lo hemos conseguido, por el factor distorsionador del turismo que presiona los precios al alza como un cohete. En Ibiza, las rentas sí que están mal distribuidas.
Aquí el dinero se va a una decena de discotecas y de hoteles, el resto está de comparsa. Incluso las navieras recibieron un palo en forma de multa de 54 millones (ahora una sentencia anulada y en fase de nueva instrucción, creo) por alterar los precios y ponerse de acuerdo en la competencia. Nos cobraban más de Ibiza a Denia que de Mallorca a Denia. Y cosas así. Los transportes aéreos son más hábiles: cuando hay más demanda de plazas, suben el precio, en vez de aumentar la oferta (aviones). Salir en fechas señaladas es complicado, además de más caro.
Por todo lo cual, a ver si llega pronto el comunismo de Podemos y nos da una paga a todos los isleños que quedemos viviendo en Ibiza, guardando la isla de los temporales. Yo con mil euritos al mes ya me apaño.

Diario de Ibiza

sábado, diciembre 13, 2014

6 millones

Tres millones de turistas, pero buscan emociones fuertes. Algunos acaban mal

La pista del aeropuerto se abrió en 1958 y funcionaba con grandes limitaciones, casi rozando la consideración de lo que técnicamente se llama aeródromo. En los años sesenta se recibió al pasajero cien mil con efusivas muestras de júbilo y sorpresa. No en vano en toda la isla no habría más de sesenta mil habitantes. Si llegaba. Aquella pista de tierra de es Codolar ha progresado muy deprisa, quizás demasiado. No tardó en ampliar instalaciones y en abrir una pista para recibir el turismo chárter internacional. Desde entonces las remodelaciones han sido constantes.

Apenas tres semanas antes de acabar el año 2014 se anuncia que el aeropuerto ha atendido a 6 millones de usuarios. Una cifra que coincide con el número de habitantes de la Cataluña de 1980, 'Somos 6 millones', que fue el inicio de su campaña pujoliana de adoctrinamiento y de derroche que ha llevado a la hermosa región española al desastre y a la quiebra. El aeropuerto de Ibiza es la gran puerta de acceso a la isla, la puerta de las estrellas a las discotecas, stargate, la pasarela incesante de rostros conocidos. No es raro que un famoso dj haya abierto un bar en la zona de salidas del aeropuerto, que no duda en presentarse como principio y fin de la música disco que se oirá en toda la isla durante las vacaciones. Ni un minuto de tregua, ni un instante de silencio: el aeropuerto también es Ibiza, e Ibiza es discotecas. Madre mía. Qué tortura. Si en Ibiza somos unos 150.000 habitantes, da un idea del alcance del trasiego: 6 millones de viajeros, en su gran mayoría vacacionistas, con o sin pastillas. La cifra es tan imponente que ya no voy a entrar en los corrillos de celebración: me parece un gran fracaso de Ibiza, como residencia acogedora. Más bien es un icono de la demencial exageración que ha arrasado con todo por tierra, mar y aire.
Hay que aclarar una vez más –como creen algunos jóvenes empresarios que enjabonan a Ibiza sin parar, porque aquí tienen sus negocios– que no son seis millones de turistas que han venido a Ibiza o a Formentera. No. En todo caso serían tres millones. El aeropuerto los atiende a su llegada y a su partida, es decir, hay que dividir seis millones entre dos. Elemental, pero todavía mucha gente no lo distingue. La parte positiva es que Ibiza tiene una demanda abrumadora, al menos para estos dos o tres millones. Lo negativo es que se acumulan en tres meses, lo cual crea colapsos de todos los órdenes y así seguirá ocurriendo.¿Nos felicitamos? No. Que vengan dos, tres, cuatro millones, pero a lo largo de nueve o diez meses. Entonces podremos felicitarnos. Ahora esto es un desastre tras otro.

miércoles, diciembre 10, 2014

Cómo cazar serpientes


Quizás porque ya he escrito numerosos artículos sobre las serpientes en Ibiza (culebras y víboras) no pocos me han hecho llegar la pregunta crucial: «Bien, pero ¿cómo se cazan?». Si seguimos inmersos en esa crisis interminable la próxima pregunta será cómo se guisan. Por cierto, están sabrosas y son comestibles.
Yo no sé cómo se cazan, pero lo he mirado. En Youtube encontrarás varios vídeos bastante curiosos. Escribe en el buscador: como se cazan serpientes. Uno de ellos muestra como un gato doméstico mata a una.
La asombrosa rapidez del ataque viperino no puede alcanzar el pie del gato, rapidísimo en la retirada. Acaba ganando el gato. Lo mismo hace el gallo, el águila, el halcón (si son culebrillas jóvenes) y el erizo. Tiene muchos depredadores naturales. Pero un buen azadón o un mango en la cabeza también dan buen resultado. Intentar manipularlas es algo reservado a los expertos. Pero se hace así: se le inmoviliza la cabeza con un palo o un gancho y se la agarra por detrás del cráneo, pinzándole el cuello con tres dedos, de modo que no pueda soltar el mordisco ni girarse.
Por supuesto, si llevas guantes de jardinero, mejor, pero puede ocurrir la alarma en una urgencia y hay que improvisar. Creo que los policías de Santa Eulalia ya están adiestrados. Mientras sean culebras no hay gran peligro, las complicadas son la víboras y, aunque me ha informado de la existencia de víboras, yo no me lo creeré mientras no se capture un ejemplar. En tal caso, deduzco que sería la víbora hocicuda. Mal rollo, no se acerquen, mejor dejarla para la cena del erizo, que es un blindado natural cuya constitución le hace muy resistente al veneno viperino.
El Consell ha invertido 44.500 euros. Si siguen proliferando acabarán con las salamanquesas y las lagartijas. Leo que en su campaña emplean perros adiestrados para localizarlas. Previamente hay que avisarles de una avistación (al número 112). Los canes las detectan con su olfato, como antaño descubrían los erizos. Mi padre le restregó delante de mí una hiel de erizo en el hocico para que le cogiera rabia. Y vaya sí funcionó. Linda era un perro erizonero. Los que entrenen ahora serán perros culebreros y darán buen resultado. También han instalado trampas, unos tubos de unos 80 cm de largo.
Abiertos por los extremos pero en forma de embudo (yo me imagino una nasa para coger langostas en el mar), así que pueden entrar pero no pueden salir. ¿Por qué deberían entrar en el tubo para refugiarse, si Ibiza está lleno de escombros, piedras y paredes de piedra seca, troncos ahuecados, bosque y follaje? Para comer. Los técnicos han dejado encerrado en el tubo dentro de una jaula inaccesible un sabroso ratón vivo. Las culebras lo huelen a distancia. Y si entra, ya no sale. Pero yo animo a los que tienen casa en el campo a usar gatos, gallos y erizos. Y azadón. Buena suerte y mejor cacería.

sábado, diciembre 06, 2014

A más turistas, menos puerto

La actual configuración es asfixiante (SuInfografía) y empeorará
A lo largo de mi vida periodística no recuerdo haber encontrado jamás un solo motivo para hablar bien de Puertos o como se llame ahora y sí he tenido muchos motivos para hacerlo mal. En mis recuerdos se agolpan varios choques con los ayuntamientos de Ibiza, como si estos demarcadores de costas y puertos fueran unos colonizadores llegados de la meseta para recaudar en una zona de la que ellos se han apropiado.
Ahora ya no es así, pero incluso en los mejores términos autonómicos, cuántos disgustos siguen dando a la gente de las Pitiusas.
Además se hacía difícil interactuar con ellos. Tomaban una decisión –en general contra la estética o los intereses locales– y la tragabas y te callabas, porque en al menos durante cuarenta años no admitían, ya digo, ni el menor atisbo de diálogo. Por eso anticipo que yo puedo estar contagiado por estas impresiones personales. O por el recuerdo de cuando se intentó construir unos silos para depositar el cemento industrial. Solo Francisco Verdera, a la sazón copropietario y director de Diario de Ibiza, se jugó el cuello, oponiéndose a la monstruosidad urbanística en las cuatro páginas magras y raquíticas de nuestro decano. Ahora parece poca cosa, pero a principios de los años 70, Franco estaba vivo y de vez en cuando ejercía. Por cierto, por aquellas fechas es cuando yo defendí el uso del catalán y su enseñanza en los colegios.
O cuando unos obreros de Puertos empezaron a levantar la acera donde está el bar Marisol, alegando que la zona pertenecía al puerto y no al ayuntamiento. Se enfrentó personalmente Enrique Ramón Fajarnés, de cuerpo presente y muy cabreado.

El puerto de Ibiza, 1950 y el actual. ¡Ha desaparecido la bahía!
Sí, mis recuerdos no son muy halagüeños, por esto me han gustado las palabras de Alberto Pons, presidente de la Autoridad Portuaria de Baleares, rechazando la construcción de un gran parking subterráneo justo en el centro del puerto. «Entiendo -ha dicho- que el proyecto es ambicioso y bueno para la ciudad, pero ya lo estudiamos en su día y lamentablemente lo tuvimos que descartar».
Lo único que encuentro bien hecho es algo que no han hecho, pero ya hemos avanzado algo. Este aparcamiento era/es la última barbaridad que se le ha ocurrido a algún arquitecto o ingeniero con ganas de solucionar su facturación. No entiendo ni cómo se le puede ocurrir a nadie, cuando precisamente el problema de Ibiza es su cáncer, pues cancerígena es la forma de crecer de esta putrefacta ciudad bimilenaria y saturada: o sea, creciendo hacia dentro, canibalizando las célula malignas a las benignas, tragándose el poco espacio libre que queda. Y que vale su peso en oro, o en diamantes.
Pero a los jovencitos que me leen –los mayores ya me da igual, no tenemos remedio– les voy a decir algo, muy breve. Este puerto se declaró de refugio en 1882. En 1885 se lanzó al mar la primera piedra o bloque del dique. El muelle y el contramuelle se acabaron en 1912. Quedó una bahía maravillosa con un luminoso y amplio espejo de aguas. Mirad las fotos antiguas y se os caerán las lágrimas. Desde su nacimiento, la bahía ha sido rellenada. A partir de 1960 se empieza a robar la bahía, a medida que llegan los visitantes. Y cuantos más visitantes, menos bahía. Cuanto más espacio necesitamos, menos han ido dejando. Los visitantes ya son millones y la bahía parece un charco de orina maloliente. Y encima querían construir un aparcamiento en plena marina. Rediez, dijo el fenicio rascándose la cabeza con desasosiego.

miércoles, diciembre 03, 2014

Lo tuvimos en las manos y lo dejamos escapar

No me creerán pero se lo digo en serio: antes se cobraban salarios muy bajos, bajísimos, pero siempre sobraba dinero porque casi todo funcionaba sin usar moneda. No diré que todo fuera gratis, porque tenemos que aprender y meterlo en la mollera para siempre que las cosas no son gratis. Cuando no las pagas tú, las paga otro. Pero nunca son gratis. 
Ibiza y Formentera funcionaban sin plásticos ni dinero. Todo tenía un coste y un valor, como hoy, pero no se usaban monedas. Muy poco. Claro, ibas a la tienda con un cesto o una cesta y tenías que pagar por el arroz , el azúcar, pero a nadie se le hubiera ocurrido comprar fruta, la tenías en casa cuando la había. Había verduras del tiempo, patatas, incluso podías hacerte el pan si tenías harina. Pescado se comía de vez en cuando, muy barato y al día.
No se usaba nevera. No había. Los caminos se estropeaban a veces, pero los vecinos se reunían y los parcheaban. Los impuestos eran también bajísimos. Esto de ir a un hospital era inimaginable. Se iba a Mallorca o a Valencia y allá hacías a mili o te operaban del apéndice. El aparcamiento era gratis, por supuesto. Toda Ibiza era un aparcamiento porque solo había una docena de coches. 
El agua fresca, corriente en riachuelos y fuentes. No se necesitaban fontaneros ni mecánicos, pero si se daba el caso, algún vecino sabría sacarte del apuro. Cuando él tuviera necesidad de tus servicios, irías a su casa a segar, a trabajar en una pared o ayudar en las matanzas, a cuidar un enfermo o a preparar a un difunto (no había funerarias carísimas). 
Pero el dinero no corría: lo solíamos llevar atado en un pequeño hatillo con un nudo de seguridad. Bastaba un pañuelo porque el dinero era escaso. Lo del tubo de caña, tapado con un tapón y que se llevaba, como las pistolas, metido bajo el pantalón a la altura de la colloná, eso yo no lo he conocido. Cuando te dicen «salut i força a n´es canut» no te desean fuerza en la titola (que también), sino en el canuto donde guardas las monedas. Pero llegó la revolución del plástico, las prisas, la compartimentación de lo que había sido una vida total, perdimos Ibiza y perdimos aquel tiempo libre siempre ocupado en tareas creativas. 
Hasta que llegó un extranjero y te animó a comprar neveras, coches, pero debías vender tu terreno. Vendido el terreno tuviste que encontrar un trabajo de 14 horas (ahora son de 8) para poder pagar los artefactos que ni necesitabas. Ya no tenías tiempo de ir a pescar, ni de estar con tu gente. Tenías que entregarte hasta el infarto a pagar deudas que jamás hubieras sospechado que podrían existir. 
En la tele anuncian vacaciones en paraíso tropicales que solo son accesibles a gente muy adinerada. Los ibicencos teníamos este paraíso –con fatigas y obstáculos, claro– a mano, gratis y para siempre. Hasta que apareció un especulador con una bolsa de plástico. Y ahora se cobran salarios muy bajos, pero hay que pagar por todo, todo el tiempo y cuando llueve mucho todo se inunda y nadie te ayuda. Y cuando hay sequía estás solo. Levantas la cabeza al cielo y murmuras entre dientes: «Hicimos un mal negocio».

sábado, noviembre 29, 2014

La maldición del paraíso


Recaramba qué mal tiempo climático e histórico cae sobre nuestra espalda. Pero no vamos a achantarnos, saquemos el caputxó o la antigua y noble gabardina que escupe delicadamente el agua. En Ibiza estamos viviendo una singularidad prodigiosa: mientras la economía se hunde o embarranca a nuestra alrededor, en las Pitiusas hemos conseguido sobrevivir trabajando con intensidad durante tres meses. Y otros tres de rodaje.
Ojo en Formentera. La economía italiana está para el arrastre y creo que ya debemos leerla en términos de recesión. Ya sé que los formenterenses han conseguido romper el poco eficaz monopolio de turismo italiano, pero ese turismo todavía supone una gran aportación. En España no estamos para pegar brincos, pese a lo que diga el Gobierno. Dependemos demasiado de Gran Bretaña, Alemania, Francia, Italia como para poder ignorar sus cuentas de resultados. Menos mal que ya empiezan a visitarnos de forma minoritaria desde otros países.
Alemania es un cliente nuestro de gran envergadura, no solo por sus remesas de turismo. Y Alemania está muy malita y sin perspectivas de mejora. Francia tampoco consigue dar con la clave para equilibrar sus imprescindibles recortes con la exigencia de servicios sociales. Francia, de mal en peor es una gran incógnita en los próximos años. Por si fuera poco las sanciones a Rusia suponen una merma importantísima en nuestras exportaciones. Bien lo saben los empresarios de Baleares al ver el descenso de turistas. O los naranjeros y champañeros de Valencia, o los jamoneros y los fruteros de Extremadura. Todos ellos han sufrido y sufren la mordida importante de las represalias rusas, que han cortado las importaciones con España.
Sí, vivimos en el paraíso, nos van repitiendo porque siempre hay algún ingenuo que traga con estas frases demagógicas que consuelan a mentes poco exigentes. Además los paraísos suelen ser muy peligrosos. No solo el de Ibiza. Todos. En Ibiza comienza ahora otro suplicio cíclico, no por esperado menos fastidioso: la falta de enlaces aéreos y marítimos. Si consigues billetes pagarás una barbaridad que desmotiva a cualquier a moverse de Ibiza, aunque he visto que una naviera que corregido su abuso (uno de tantos) en los precios de Ibiza a Denia. Ya no digo nada del bloqueo de Navidades. No se puede salir de las islas, aquí quedamos prisioneros. Que no nos hablen los cubanos de bloqueo naval, porque huir del Archipiélago, entre el viento y las tarifas, es misión imposible. Para tratar de esto y para saber si la liga la ganará Messi o Cristiano se han reunido los presidentes baleáricos. Reunión en la cumbre, una orgía de élites. Y que sí, una foto estupenda. Guapos.

miércoles, noviembre 26, 2014

Pues no, Ibiza no es escorpio


Desolado, estoy desolado. Las leyendas domésticas de las Pitiusas se están cayendo una tras otra, como estas hojas doradas del otoño, tan ufanas y gratificantes en verano, ahora mustias, secas o en retirada. Cuando descubrimos con pavor que en Ibiza medraban las culebras y las víboras, desmintiendo la tradición grecolatina que nos confería un status protegido por los dioses del Olimpo, no dimos crédito hasta que las serpientes aparecieron simultáneamente en varios rincones de la isla.
En Ibiza hay serpientes. Llanto y crujir de dientes en esta tierra, ya reseca porque hemos agotados los manantiales formados hace miles de años. Otro mito que se nos cae de las manos. Ahora indago un poco en lo que yo mismo escribí en 1980, cuando preparé el 'Diccionario de Secretos de Ibiza': Las Pitiusas están bajo el signo astrológico de Escorpión. Le dedico 4 páginas, miren si le di importancia. Usando algunas características oscuras del signo Escorpio yo hice un recorrido por las historias y leyendas de nuestra pequeña mitología doméstica.
Bueno, pues todo es una fabulación a la que yo me presté sin mayores miramientos, porque jamás creí que habría tanta gente crédula que multiplicaría el hallazgo. Ibiza, signo escorpión, tierra de suicidios, tierra de nieblas y de tinieblas ha tenido tanto éxito como el exagerado homenaje que hice a la diosa Tanit. Conscientemente relegué al gran dios Baal, que en todo caso es quien manda de verdad o debiera de hacerlo.
Ibiza no está bajo el signo de Escorpión, al menos que yo pueda confirmar, aunque muchos astrólogos de la isla mantienen la teoría, pero la astrología no es ciencia ni es conciencia empírica. Es una patraña, como toda arte adivinatoria, todas ellas condenadas por Juan Pablo II y por la lógica. Yo no quiero condenar nada, no soy quien, pero tampoco le doy la menor importancia. Es una forma como otra de pasar el rato. Usé la astrología y otras majaderías, pero en un tono distendido y jocoso. Coño, jamás pensé que me iban a tomar al pie de la letra.
Consulto en Internet varios estudios, entre comillas lo de estudios, para indagar si las Baleares caen bajo el signo de Escorpio. Aparece, ahora sí, reservado a Cataluña –y no me extraña– pero el análisis mejor explicado que encuentro nos deja bajo el signo de Libra. Ibiza es Libra. O no. Crean lo que quieran. ¿Y por qué hay tanta diversidad de diagnósticos? Solo le encuentro una explicación: para saber en qué signo cae una zona geográfica hay que sabe el año de su fundación y a Ibiza le hicieron la carta astral contando desde Jaime I, 1235. Podrían haber contado desde el 654 a.C. año de la fundación cartaginesa. Pues no. No se alarmen ni se entristezcan. Ibiza tiene tela para largo, según algo que jamás dijo Nostradamus. Ya ven, sigue siendo mucho más fácil colar una fábula fantasiosa que asentar una verdad.

sábado, noviembre 22, 2014

Varapalo al alquiler turístico por días


Cada vez menos turistas se alojan en hoteles, a excepción de los clientes del paquete de Todo Incluido, como es lógico, que usan todo ellos estas instalaciones. Hoy sabemos que a primeros de mayo vienen las avanzadillas de exploradores y alquilan uno o varios apartamentos en zonas residenciales, lejos del bullicio turístico. En verano ellos a su vez lo realquilan a dos o a ocho compatriotas. Si se trata de trabajadores de la noche los vecinos han estado de suerte, porque suelen comportarse con cierto grado de civismo.
Otros lo realquilan a media docena de turistas. Entonces, todo el bloque puede empezar a temblar. Cualquier cosa puede ocurrir, desde un incendio a destrozos continuados de ascensor, escaleras, apliques, macetas, terrazas, etc. Un vandalismo hard, que suele ir acompañado de ruidosas manifestaciones durante las 24 horas. El mismo Diario ha publicado el testimonio de algunos ibicencos del centro de San Antonio que apenas pueden conciliar el sueño durante todo el verano.
Estos turistas salvajes no se andan con contemplaciones porque se saben inpunes. Por mucho que se llame a la policía local nadie tomará ni una medida para recobrar la imprescindible tranquilidad vital. Se supone que a la policía se la reclama un centenar de veces durante el día, o quizás más. He mencionado San Antonio, pero todos sabemos lo que ocurre en la Platja d´en Bossa, en San Jorge, en Jesús a veces y en otras partes de la isla.
Ibiza ha cambiado muchísimo y lo ha hecho a una velocidad de vértigo. ¿Alguien hubiera pensado en los años 90 que habría esta demanda de apartamentos y de casas para alquilar, lejos de los núcleos puramente turísticos? Es lógico que el vecindario se encuentre saturado y con los nervios destrozados, pero es que incluso los hoteleros están algo más que alarmados, por mucho que en una gran mayoría de casos fueron los hoteleros los que comenzaron a alojar clientes en apartamentos. El alojamiento turístico es una patata caliente que los políticos temen agarrar de firme, casi tanto como al grupo de presión de los taxistas. Ya verán cómo ocurrirán cosas. Y las iré contando.
Lo cierto es que Ibiza no puede cobijar los dos millones y medio de turistas (en apenas tres meses) en sus 85.000 plazas hoteleras. ¿Y dónde han de dormir los miles de trabajadores temporeros que vienen a la isla? El problema es de consistencia y se viene arrastrando con el paso de los años. Pero centrándonos en el caso muy particular del alquiler por días a los turistas, acaba de salir pronunciada una sentencia en Valencia, notificada el 11 de noviembre. Simplemente los prohíbe. Imagino que habrá una legión de abogados –si no conocen ya este dictamen– interesados en el tema. Busquen la sentencia contra Crisjo Apartments. De nada. También los ruidos son denunciables, no lo olviden.
En Twitter: MarianoPlanells

miércoles, noviembre 19, 2014

Huir de Ibiza (y de Venecia)


Más vale añorarla que tener que soportarla. Solo se añora lo que no se tiene porque se ha perdido, si lo tuvieras en ti o contigo no lo añorarías. Esto lo he escrito muchas veces pensando en Ibiza y Formentera. 
Muchos creadores y viajeros han pasado por aquí, seguirán volviendo, sin recordar que la primera vez se fueron desengañados de la isla. Al poco tiempo la añoraron y volvieron, pero lo que encontraron ya no respondió a sus recuerdos. Su Ibiza ya no existe, por esto se añora. Se añora lo que se ha perdido para siempre, por un motivo o por otro. La Ibiza efervescente de los años 70, llena de ninfas y efebos, galerías de arte, precios accesibles, mucho sol, vino barato, música de calidad en casi todos los bares del puerto y en vivo en las salas de fiesta, esto, todo esto se añora porque sabemos que no es recuperable. Tu Ibiza jamás resucitará.
Ibiza es muy parecida a Venecia, no se imaginan cuánto. Ambas ciudades tienen el mismo número de habitantes, pasando de los 50.000. Pero en realidad son muchos miles más, debido al desfile compulsivo de turistas que desfilan con la mirada extasiada o perdida, tras un guía que les va explicando –mal, casi siempre, pero da igual– algunas curiosidades. Ibiza y Venecia se han convertido en un parque temático. La sensación de agobio, de escandalera y de precios astronómicas ha creado un nuevo fenómeno: la hégira, la diáspora, la huida. Huir de Ibiza, huir de Venecia. En ambas ciudades, bellísimas en sus formas, en su patrimonio y famosísimas en todo el mundo, los residentes van huyendo de las incomodidades y de los precios inalcanzables de los inmuebles.
Otra cosa que nos asemeja drásticamente: la abrumadora invasión de cruceros. Los cruceros están acabando con la que fue una ciudad civilizada, acogedora y bien de precios, como Barcelona. Qué europea y que señorial fue la Barcelona de los años 70, hasta la llegada demoníaca del compulsivo Pujol y sus fanáticos. Barcelona, Venecia, Ibiza, en realidad parques temáticos (BCN por el campo del Barça y por Gaudí, sobre todo) que absorben unos chorros imponentes de turistas de crucero o de turistas de chárter low cost. De la Barcelona desfigurada por el turismo ya se han hecho varios documentales, con la amarga queja de la gente normal, de los urbanitas de Barcino y de los urbanistas (ahora con ese) alarmados por el cambio de uso de algunas zonas que se alquilan al turismo de los hooligans.
Venecia está inundada, no solo por la periódica subida de la marea (acqua alta) sino por los cruceros que están destruyendo el equilibrio humano de la ciudad y probablemente dañando las estructuras profundas de los cimientos, porque hay que recordar que los edificios están asentados sobre pilones de madera, por extraño que parezca.
¿El turismo? Maravilloso porque activa el nivel de vida, pero venenoso porque desactiva el desarrollo habitual histórico del sitio donde pisa. Pisotea. Podemos seguir otro día, de momento sepan que entiendo a los tránsfugas. Y hasta les felicito.

sábado, noviembre 15, 2014

Enfermedades de transmisión sexual

El tema no suele hablarse con la asiduidad de la gripe ni con la gravedad de otras infecciones irreversibles como es el caso del ébola. Pero siempre están ahí, solapadas, presentes. No se consiguen erradicar ni siquiera controlar en algunos casos y momentos. No dice nada en favor de nuestro profesorado –uno de los que más cobra del mundo– ni de los padres, que debieran informar sin tapujos a los hijos adolescentes. En los 70 no había tanto profesorado –por supuesto nunca en huelga– ni tanto educador social ni tanto pillo pedante viviendo del pesebre. Pero todos sabíamos lo que eran las purgaciones y las temíamos como al mismo demonio. Ahora todo se ha banalizado, todo se ignora y se relativiza con un deje de despreocupación.
Mal asunto. Las ETS (enfermedades de transmisión sexual) tienen vía libre. Para los hijos de mis amigos, aquí va este articulito y a la menor duda, asistid sin timidez al centro de salud. Voy a contar dos situaciones. Una: Según el Instituto de Política Familiar de Baleares, las ETS han aumentado un 15% en 2013 con respecto al 2012. La gonococia o gonorrea (las purgaciones) ha aumentado solo un 3%, pero la sífilis pega un subidón del casi el 30% ¿Que diablos ha pasado aquí? Condón, usad condones, es lo único que puedo deciros. Condones.
Dos: La isla de Man (Reino Unido) es como Ibiza, en dimensión y habitantes. Bueno, ahora Ibiza ha enloquecido y tiene el doble de habitantes, lo cual nos ha llevado al desastre del cual ya no saldremos.
El periódico Isle of Man Examiner está alarmado por los aumentos de ETS en los jóvenes que han ido de vacaciones a Ibiza y a Magaluf. Asustados por los menos de 500 casos que requieren tratamiento cada verano. ¿Son muchos 500 casos para 80.000 habitantes? Sinceramente, no son tantos, pero se comprende la alarma levantada ante el fenómeno. El alcohol y las drogas desinhiben al personal y acceden al contacto sin tomar la mínima precaución. Cuando quieren darse cuenta ya van cargados de gonorrea, sífilis o clamidia. En casos peores se llevan a casa una hepatitis y en no pocos casos, el sida. El sida se sigue contagiando a causa sobre todo de las prácticas de riesgo. Toda Gran Bretaña tiene el mismo problema dese hace décadas y no consiguen remontar.
En el Reino Unido, pero más todavía en España, es alarmante el derroche de dinero en campañas inoperantes. En educadores y agentes sociales que no sirven para nada. En pocas palabras: haced acopio de condones, llevaos cajas de preservativos y usadlos. Perded el miedo y la timidez para comprarlos. Regaladlos en los cumples. Os va la salud y en no pocos casos posibles estragos de por vida, y en otros, la vida misma.

miércoles, noviembre 12, 2014

Los turoperadores exigen


Como en todo contrato mercantil, los turoperadores son muy libres de exigir unas prestaciones o contraprestaciones en un determinado momento. Pero ya empieza a ser preocupante que estos agentes comerciales exijan cosas que no podrían exigir al propio gobierno de su país. Deberían moderar sus demandas, aunque ellos hacen bien, quienes actúan mal son los hoteleros o los políticos españoles o, en este caso, ibicencos. Por hacerles caso.
Todos recordamos sus burdas presiones para exigir las mastodónticas obras de las autopistas, o esto al menos explicaba el empresario ibicenco que se forraría con su construcción. ¿Vamos los comerciantes ibicencos a decirles cómo han de diseñar sus carreteras a los ingleses? Pues ellos sí, y Matutes entusiasmado esgrimiendo el argumento de la seguridad vial, cuando ahora los turistas que hemos salvado en la ruta se matan unas horas después lanzándose al vacío desde la habitación del cuarto piso de su hotel.
Los turoperadores británicos ¿por qué no piden que se instalen rejas en los balcones que estén orientados a la piscina? Más aún ¿por qué no obligaban los hoteleros pitiusos a estos escoceses cocidos que no suban a su habitación hasta que no se les pase la borrachera?
Bueno, esta última medida sería un poco excéntrica y de imposible aplicación. Su lema de batalla es avoid hangover, stay drunk, de modo que muchos de ellos se pasarían los 15 días de vacaciones sin subir a su cama. Los turoperadores exigen. Menos mal que contra el vicio de pedir está la virtud de no dar. Hay que enseñarles modales, good manners a estos british: no se puede andar todo el día pidiendo a otro aquello que uno mismo es incapaz de cumplir.
Cuando España acogió a los dos clérigos moribundos en Madrid, que en gloria estén, los operadores saltaron alarmados, pidiendo, exigiendo explicaciones para dar garantías de seguridad. Fue cuestión de días que Alemania, Estados Unidos y el propio Reino Unido trataran a sus propios enfermos repatriados. ¿Hemos pedido los españoles que vamos a Alemania que nos garanticen la seguridad sanitaria? Ustedes ¿no se dan cuenta de que hacen el ridículo? Después se quejarán cuando vean la explosión de viajeros que prescinden del operador turístico y que vienen a España por su propio pie, con su vuelo low cost y con la habitación contratada aparte. Mucho miedo no parecen tener. Dicen que ya casi la mitad de turistas no contratan hotel. Pues vean.
Y la tendencia sigue en aumento, al menos en Ibiza y Formentera. Ahora vuelven a exigir al ministro Soria (¿mande?) que se erradique el turismo de sexo y alcohol en Magaluf (Mallorca) y a las autoridades locales que se moderen los ímpetus del narcoturismo de San Antonio y Platja d´en Bossa. Pero yo creo que debieran trabajar el material desde sus escuelas de primaria. Porque ya nos mandan averiados a los chicos. Ustedes mismos.

sábado, noviembre 08, 2014

La insoportable fragilidad del turismo


Los que somos emprendedores frágiles o pequeños y medianos empresarios sabemos una cosa por experiencia: para arruinarse no se precisa hacerlo en todos los negocios. Basta equivocarse en el último y ello es así porque casi siempre vamos obligados a reinvertir el poco dinero que se vaya generando y, encima, poniendo partes ya consolidadas como aval. No todo el mundo tiene abundante financiación a bajo interés. Así ha sido y así será hasta el final de los tiempos. Ello explica por qué para unos ha sido mucho más fácil ganar dinero: porque ya lo tenían. Aunque de cara a la prensa digan que se pagaron los estudios jugando de futbolista en el Osasuna, por ejemplo. Por un decir.
Los empresarios turísticos de Ibiza han sido muy valientes, trabajadores y contumaces. A unos les ha ido mejor, quizás porque sumado a su talento y sacrificio, han tenido la suerte de entrar en un buen momento. Aun siendo una actividad del sector servicios que ofrece ciertas garantías de rentabilidad, hoy sabemos que el turismo es frágil, es expugnable y tiene puntos débiles por donde puede sangrar con cierta facilidad. Claro, me dirá ¿y qué actividad económica no los tiene? Este ha sido mi punto de vista y así lo expresé a no pocos amigos que en la crisis de 91-96 se sintieron apresados por fuertes inversiones. «Negocia las deudas, resiste, esta crisis no es para siempre», les decía. Unos lo soportaron, muchos no lo soportaron. Pero siempre ha sido así. 
Hace dos semanas les anticipé que la promoción y la contratación 2015 no decae y esto se vería florecer en la WTM de Londres, una feria turística que es importantísima para España y las Baleares en concreto. Los resultados han sido espectaculares para Ibiza, con los guiños de siempre entre autoridades de San Antonio y promotores ingleses. Unos mandarán los turistas de siempre, ruidosos y sedientos y el ayuntamiento no hará absolutamente nada. Pero la riada de turistas promete ser sonada. La economía del Reino Unido va bastante mejor que la de los europeos continentales, al igual que la de Ibiza va mejor que la de la Península. Pero siempre hay un pero. O dos.
Sin insistir en los cientos de miles de turistas prestados por el islam, el cambio de moneda favorable para los ingleses y nuestro propio valor como almacén de granujas gamberros borrachos, no debemos cejar ni cesar en fortalecer lo nuestro, sin subir los precios alocadamente. Me harán poco caso. Como el poco caso que hicieron unos nudistas ingleses en la playa de Maspalomas el pasado martes, cuando vieron llegar un cayuco atiborrado de guineanos y sierraleoneses, dos países con el ébola desatado. Observaron con estupor cómo la policía –como es normal– ni se acercaba. Ni con máscaras. Finalmente fueron retirados para su tratamiento. Por cierto, algunos tenían fiebre. Los ingleses abandonaron la zona. Euforias las mínimas. Trabajo sin cesar. Cuidar los precios. Somos frágiles.

miércoles, noviembre 05, 2014

Ibiza no es el centro del mundo


Cada vez que paso unos días en Ibiza acabo con una sensación desoladora, que me van confirmando a lo largo del año noticias, comentarios y algunas informaciones. Me refiero al ambiente artístico, al nivel del arte y a la actividad de los creadores en general. Hablando con pintores y músicos uno podría llegar a la conclusión de que vivimos en el centro de la Patagonia, aislados en un cosmos cerrado. Esto es Ibiza en realidad, una isla. Aislamiento. Basta ver las dificultades invernales para entrar y salir para sentirlo en propia piel.
¿Es real esta sensación de inactividad, de crisis permanente, de cierre definitivo? Yo diría que no, al menos durante medio año. Hay festivales –¿o es en singular?– y hay muchos eventos, pero quedan engullidos dentro de las fastidiosas tareas de marketing de las discotecas. Algunas despliegan una originalidad explosiva, pero es solo hasta cierto punto. Como se apaga un cohete, repentinamente, todo vuelve a su cauce y no queda nada en Ibiza de los festivos y ruidosos espectáculos, concebidos como una manifestación lúdica efímera, para ser consumida y consumada sobre la marcha.
Sí, quizás Ibiza sea un happenning continuo durante tres meses. Acabado octubre no queda ni una rata. Los miles de residentes fijos y unos cuantos centenares que han quedado colgados y necesitarán asistencia, desde la cabeza a los pies.
En verano hay eventos, citas, inauguraciones diarias, pero todo responde a una espíritu de convocatoria publicitaria: los pintores cuelgan sus dibujos sin marco en cualquier bar y les gusta hacerlo, pero saben bien que no llegarán a colgarlos en una galería importante. De este chisporroteo de músicas de mil razas y ruidos de mil rabias, solo nos queda un inmenso dolor de cabeza. ¿Esto es cultura? Bueno, esto es showbiz, espectáculo. Ya sabemos que el show must go on, debe continuar las 24/7 horas, por muchos caledonios que se hayan estrellado sobre el encimentado de la piscina del hotel. La pela es la pela.
Pero esto tiene poco que ver con la cultura. A lo máximo que podemos aspirar en Ibiza es que quede algún euro en la caja. No me extraña que la saxofonista vienesa residente en Ibiza desde 2003 Muriel Grossman lo tenga asumido. «La cultura musical en Ibiza es muy pobre» (Diario, 12.08.2014). Paupérrima. Incluso si nos comparamos con cualquier pueblecito de Extremadura o de Valencia, donde en su mayoría estudian solfeo y aprenden un instrumento, en Ibiza y Formentera estamos muy lejos de ser una sociedad culta en arte, literatura y música. Y hemos reculado. Que tanto salir en la telebasura no nos confunda: Ibiza no es Viena, Berlín ni NY. Ibiza no es el centro del mundo. Pero tenemos sol y mar, de momento.

sábado, noviembre 01, 2014

Las serpientes de Ibiza nunca duermen

Me llegan los ecos de preocupación o de curiosidad por las serpientes de Ibiza. No son de Ibiza, les explico, provienen del oeste de Cataluña, de Castellón, Valencia y quizás de Albacete. Aunque no estoy muy seguro y quien pudiera saberlo no nos lo va a decir, porque es o son quienes las han introducido hibernadas en los huecos troncos de olivo. Pero claro, esta no es toda la verdad: ya llevan unos veinte años en las islas (sí, en Formentera también), por lo tanto, las culebras y las víboras de las islas han nacido aquí, ya son naturales de las islas fenicio-cartaginesas.
Son nuestras serpientes, no son unas simpapeles. Decían los antiguos periodistas romanos que nuestras islas eran tierras refractarias a la ponzoña.
Culebra bastarda
Aquellos antiguos cronistas adornaban sus historias con curiosidades indemostrables, pero no les puedo culpar, yo hice lo mismo en mi agotado 'Diccionario de Secretos de Ibiza'. En mi descargo puedo decir que mis ocurrencias desprendían un evidente animus iocandi que resultó muy estimulante para los pitiusos envarados e irritables si les tocaban la Roqueta. 
Que no podían crecer las víboras. Bueno, pues ya tenemos serpientes de cuatro clases, que yo sepa y lo he mirado y lo he remirado, aunque la presencia abrumadora es la de herradura, prácticamente ya por todas partes. Así que aprendan a convivir o a cazarla sin piedad (en Ibiza no está prohibido cazarlas ni exterminarlas; es más, es lo mejor que nos podría pasar o nos quedaremos sin salamanquesas y lagartijas). 
Culebra de escalera
Hay tres tipos de culebras: bastarda, de escalera y de herradura. Y una víbora que ha de ser la hocicuda. A no ser que algún desalmado haya soltado algún ejemplar exótico, como esta misteriosa serpiente verde a la que aludía la diputada Esperança Marí en un tiempo. No existe esto en Ibiza ni en España, como no sea alguna tonalidad ocasional de la culebra bastarda y es un verde muy oscuro, amarronado, verde oliva.
Culebra de herradura
La única peligrosa para el humano es la víbora, con una cabeza característica, acabada en un hocico hacia arriba, unos ojos con pupilas verticales y el dibujo en zigzag. A menudo es difícil distinguirla en el fragor y en la confusión del envite. Lo mejor es rehuirlas, no molestarlas.
Víbora hocicuda
Pero si se diera el caso de una mordedura, no alarmarse. Hay unas horas de margen, pero hay que ir al hospital donde tienen el antídoto contra el veneno. Un pequeño torniquete si se puede, lavar la herida con agua y a buscar ayuda clínica. Todo lo demás son películas. Ni cortar ni chupar la sangre. El Consell ha gastado una pila de euros para tratar de controlar la ya extensa población. Pronto sabremos resultados. Será muy difícil, aunque con esta excelente temperatura parece como si nunca hibernaran. Pero lo hacen.
Las serpientes pitiusas tienen un enemigo formidable: los erizos. No los maten, no los cacen, déjenles aceitunas y fruta y vendrán cerca del corral. Pero hace un tiempo se me ocurrió un enemigo igualmente atroz: un gallo. Los gallos las despiezan y por supuesto, se la comerán las gallinas. Así que gallo, erizos y azadón.

En Twitter @MarianoPlanells

miércoles, octubre 29, 2014

Ojos de fuego en la noche de difuntos


Comparado con la escandalera del verano, los juguetones berridos de la chiquillería en estos días de Todos los Santos y Día de los Difuntos, se nos antojan un remanso apacible. Ellos lo llaman Halloween o algo parecido y en estos días se ponen muchas pelis de zombies destrozados, amoratados y semipodridos o sangrientos y amenazantes. Les gusta lo truculento. 
Esta morralla de fechas señaladas por los comerciantes suelen ser importaciones de los Estados Unidos, aunque ellos a su vez las trajeron consigo de la vieja Europa hace unos cientos de años. Pero da igual, son celebraciones feas, pero no originales. En México -y otros sitios- se mezclan las tradiciones cristiana y pagana en auténticos festivales dedicados al culto a la muerte y al más allá. Pero siempre se busca un efectismo estético, aun dentro de lo macabro.
Desde el final de la II Guerra Mundial, Occidente se ha empeñado en explorar la faceta disonante, la fealdad creativa, el escándalo tétrico cercano a las experiencias con la muerte. Miren el arte contemporáneo. De hecho, el surrealismo -de factura impecable, bellísima, aunque turbadora- quizás haya sido la última vanguardia emparentada con la hermosura que nos hace la vida más llevadera. Ya en los 60 se impone el Feísmo, el Arte Povera, el Abstracto, el Informalismo, el arte matérico, el art-brut, que parece una gran deyección sin retorno, como es lógico. A partir de ahí, la moda, la música se han dedicado a dignificar la fealdad.
Y sin embargo yo conservo una simpatía irrenunciable por estas festividades que en Ibiza se vivían con discreción y recogimiento: la música en los bares no molestaba a nadie del exterior. Existía un respeto exquisito por las visitas al camposanto, donde se depositaban unas palabras, unas oraciones y quizás unas flores.
En las mesas sobrias de las casas de campo se cenaba con parquedad y se desgranaban las granadas, un estallido casi sangriento y dulzón, la ambrosía de los muertos, la fruta de los púnicos. Por esto la mesa no se quitaba en toda la noche. Es más, se dejaban piñones, castañas, avellanas y nueces sobre la madera para que si algún difunto visitaba a la familia pudiera abastecerse para el camino. La dulce granada resucitaría a un muerto. Era un vínculo sutil con el Más Allá.
Todo transpiraba respeto, en algunos casos, temor. No era bueno caminar perdido por los caminos oscuros de la isla en la noche de difuntos. Hasta podía salirte de camino Sa Por. Ibiza fenicia, pero con incrustaciones romanas y judías. Sin desechar posibles filtraciones de la época musulmana (más breve en Ibiza que en la Península). Hoy, ellos, los imbatibles jovenzuelos, saldrán ardientes con el calzoncillo de cuello alto, los pantalones muy bajos, rapados, brincando algún rapeo e invocando a los muertos vivientes. Pocas bromas con el tema en Ibiza. A más de un valiente se le volvió todo el cabello cano cuando le salió al paso un perro negro con los ojos brillantes de color rojo. Un perro que no sabía ladrar pero que te acompañaba un trecho en silencio con sus ojos como linternas.
Pisa la tierra con respeto, algún día será tu cama para la eternidad, dice el viejo proverbio. Una oración en cualquier religión por los ausentes.
En Twitter @MarianoPlanells