miércoles, julio 18, 2007

Un demonio en la antigua Roma

Roman Polanski ha huido siempre del compromiso que obliga a permanecer fiel a una persona o a un sitio. Y quizás odie amar en demasía a persona, objeto o idea algunos.
Quizás sea por espíritu de supervivencia. Su familia fue masacrada por los nazis en Polonia (Polanski nació en 1933, el año en que Hitler ganó las elecciones y se hizo cargo de Alemania) y su vida no fue mucho mejor cuando, después de 1945, Polonia quedó bajo la bota de la dictadura comunista soviética.
Ya en París, logró entrar en contacto con un productor americano que, además de presentarle a la jovencísima Sharon Tate, le pagó la producción de `El baile de los vampiros´. Y ya era 1967 cuando consiguió contratar los derechos de `Rosemary´s Baby´ , una obra que obtuvo un éxito total en taquilla.
O sea, que hace cuarenta años que Polanski inició aquella relación fija con Sharon. Pero Polanski era difícil de atar, mujeriego y muy inquieto. De modo que cuando Manson y sus adeptas comenzaron a asesinar a todos los que encontraron en aquel momento en la casa del Cielo Drive. Sharon Tate estaba de nueve meses, a punto de dar a luz.
Polanski estaba en Londres y salvó la piel por no estar ahí, por abrirse, por caminar, por huir, algo que ya le había salvado la vida desde muy niño. Unos años más tarde tuvo que volver a emprender la fuga, esta vez de verdad, cuando un juez le acusó de haber mantenido relaciones sexuales con una menor.
Y desde ahí (París, Londres) a Ibiza. Sin compromisos, buena vida nocturna, contactos asiduos con París... hasta que ni de esta forma pudo resistir la bochornosa transformación de Ibiza.
El demonio (como le llama Carlos Ruiz Zafón) salió huyendo de Ibiza. En la isla y en París consiguió cerrar los tratos y el guión para una película extraña, irregular y aburrida: `Piratas´. Mejor la hubiera titulado `Pirados´.
El tiempo ha respetado el prestigio profesional de Polanski. No son todos los creadores que pueden decir lo mismo. Incluso tuvo tiempo en la isla (y en París, repito) de culminar su biografía, titulada `Roman´, en el doble sentido que obtiene esta palabra en francés (novela).
Una vida de novela que no parece muy propensa a perder el tiempo con los norteamericanos. No quiere saber nada de televisiones ni documentales que le persiguen para narrar su caso de pedofilia. Sólo se concentra en su trabajo.
Me comentan que está trabajando intensamente en los estudios de Ciudad Luz de Alicante, donde rueda una de romanos. Probablemente supere el desafío con notable, pero lo que es Ibiza ya parece asignatura pasada. Y cuando dice adiós a un tema o lugar suele ser para siempre.

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