sábado, febrero 10, 2007

Lo dice Kapuscinski: nada como los años 60


Siempre he defendido las potencialidades de los años 60. Siempre he valorado los hechos (los que uno pueda conocer) de aquellos años en todo el Planeta como importantes, influyentes, peculiares, en contra de muchas opiniones que no valoran en gran cosa aquella época. Cuando he leído alguna opinión autorizada en contra, no me ha costado nada aportar mi opinión para hacer notar que los años sesenta fueron únicos en el siglo XX.
Hasta un chico de Ibiza que abría los ojos puede darse cuenta del fenómeno. Es decir, en 1960 yo tenía ocho años. Cuando acababa la década yo comenzaba de despertar al periodismo, a tener biografía, a sentirme autónomo. O sea, yo no viví los años sesenta, así que cuando magnifico su importancia es más por envidia que por nostalgia. Leía, claro, los episodios terribles del mes de mayo en París, Nanterre, Praga, la convención demócrata de Chicago, el goteo de ataúdes norteamericanos que iban llegando desde Vietnam... y después un abrumadora y sorprendente avalancha de gente cansada, sucia, greñosa, perezosa, pero llena de vida y de originalidad que caía sobre Ibiza y Formentera.
Lo que hace importante aquella década no es la sobreabundancia de hippies, de niños de Dios, los niños de las flores, de músicos ambulantes, bohemios, artesanos, revolucionarios de salón, sino las causas que los crearon. Eso es evidente.
Ahora ha muerto el escritor admirable, el periodista polaco Ryszard Kapuscincki. Leyendo el blog de Arcadi Espada, recupero una entrevista publicada en El País del 14 de agosto de 2000. No la había leído. Aquel día yo estaba en La Coruña paseando por Riazor bajo el sol más humano y soportable de Galicia.
Treinta y dos años después... todavía se hablaba del 68. El gran `Kapus´ recordaba que estaba en América Latina, donde en aquellas fechas se tenía al Che como a un Dios, se hablaba mucho de la revolución, y se interpretaron los hechos de Praga como un golpe contrarrevolucionario.
No entendían nada, pero `Kapus´ conocía el proceso de descomposición del régimen comunista. Piensa que los años finales de los sesenta fueron determinantes para la caída del muro de Berlín. En realidad, 1989 sólo fue el golpecito final, la culminación de un proceso que quedó estructuralmente planteado en 1968.
Quizás en aquellos momentos la poesía, las películas, el hippismo eran más bien movidas melifluas y folklóricas. Pero la guerra de actitudes cogió por sorpresa a los gobernantes, que no sabían cómo actuar.
Kapuscinski lo dice: "El movimiento mundial de 1968 fue importantísimo". El entrevistador se muestra escéptico y pone en duda los resultados. El polaco explica que él ya no era marxista en aquella época, y que los resultados de aquel momento quizás fueron pobres, aparentemente. Pero tuvieron consecuencias a largo plazo: «Ni antes ni después ha habido en el mundo un momento como aquel de tanta participación y de tanta fe. Nunca jamás se ha repetido esto».
Ahora `Kapus´ ha desaparecido, a los 75 años. Muy joven. Sus libros son piedras angulares, ejemplares, como el caso de `Imperio´, donde desnuda casi con crueldad el régimen comunista soviético. Cayó todo y de paso se llevó por delante el concepto de izquierda y el comunismo. Hoy ya nos medimos por otras referencias.
Como en casi todo, clarividente y denso, un gran viajero que amaba la humanidad y que no cedía ante los tópicos fáciles. Por mi parte, le agradezco esta sintonía valorativa de los años Sesenta, siempre tan controvertidos.


Publicado en Diario de ibiza, 11 febrero 2007

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