sábado, febrero 23, 2008

Una higuera muy viajada


Marga Torres es demasiado lista para plantear una guerra que no se puede ganar ni para entrar en esta dinámica demencial que han emprendido en España (con perdón) las 17 comunidades autónomas entre sí.
Cualquier nimiedad se presenta como un agravio histórico, cualquier detalle se utiliza como arma arrojadiza contra la comunidad vecina, a la que se ve como una enemiga que nos quiere usurpar nuestra identidad, nuestros valores y nuestra historia. Tamaña majadería es inabarcable para el pensamiento. Y una vez más se la debemos a los vascos y a los catalanes.
Había tanto que hacer en 1980 que los políticos al darse cuenta tomaron la senda del diletante, del defraudador y del vendedor de mantas. En vez de trabajar en la modernización industrial, en nuestro comercio y en la investigación, potenciando España como nación en conjunto, con lo cual Euskadi y Cataluña se hubieran colocado como las regiones más avanzadas del Planeta, se enzarzaron en estupideces y en turbias maniobras de identidades y de historias sobre la historia.
Esto, ya se ve ahora, sólo conduce a una callejón sin salida y, en términos prácticos, a un descenso de nuestro nivel de bienestar. Y a cosas peores, porque eso no tiene arreglo.
Ahora estábamos ya enzarzados con una higuera negra.
Éramos pocos y parió la abuela. Si nos aplican el código genético para determinar el origen de nuestras plantas nos quedaremos sin vegetación propia.
Es muy posible que la bordisot negra (Burjassot en Valencia) sea una variedad que por evolución natural haya dado un endemismo propio de Ibiza. Pero precisamente hemos escogido un ejemplo que nos falla desde el principio, porque la higuera en cuestión está muy extendida. La hay hasta en Canarias y está muy arraigada y es muy apreciada. La llaman allí la bajasote, boujasote, bragasote, o la denominan higuera de higos bergazotes. Se me antoja un sabroso insulto para dirigir a un político: es usted un higo bergazote.
Estas referencias canarias datan de 1622 en documentos referidos a la isla de La Gomera. Todavía hoy los agricultores llaman así a este higo: brujasote, brevasote, brujasota, e incluso bruja, posiblemente por su feroz color oscuro y malcarado. También en Lanzarote hay topónimos con el nombre de esta higuera (birasote y bergamota).
En mi libro (ya inencontrable) `Diccionario de Secretos de Ibiza´ doy las claves, y recuerden que lo escribí en 1980-81. Se trata de la benéfica influencia de Cayetano Soler en nuestros frutales. Eso ocurre mucho después de las referencias de Valencia y de Canarias. Seguiremos.

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