Comencé a escribir en prensa en 1972. Aquí incluyo artículos o textos breves publicados en prensa desde diciembre de 2006.
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sábado, febrero 04, 2012
Turismo gay
Dice alguien en Fitur que el turismo gay va de capa caída en Ibiza. No lo creo, bueno, puede ser en la medida en que vaya todo el turismo en general. O quizás haya quedado absorbido y tapado por este súbito ascenso del turismo de casi un 10 por ciento en 2011.
A mí me interesa mucho lo que se diga en Madrid, bastante más que lo que se pueda decir en Barcelona, Cangas de Onís o en Castuera, por ejemplo.
Pero Madrid no es la puerta del cielo del turismo en Ibiza, ni siquiera del turismo gay, y lo digo sabiendo que hoy la capital de España es uno de los enclaves preferidos por los homosexuales de todo el mundo. El turismo gay desea detallitos, dice ese alguien. Como todos.¿Querrá un traje de primera comunión en pantalón corto, ramilletes de violetas, que se les reciba con las melodías de Sara Montiel? Miren, lo dudo, a pesar de que lo digan en Madrid.
El turismo gay de Ibiza es muy internacional y lo es desde hace más de treinta años. O cincuenta: que no lo sepan estos promotores de Madrid no les exime de su cumplimiento.
Además, el turismo gay, detallitos folclóricos al margen, tiene una deuda de gratitud con Ibiza desde los años 60, cuando ser homosexual en España no siempre suponía una ventaja, más bien todo lo contrario.
En Ibiza no sólo se les recibía con indiferencia, sino con la atención debida a su talento o conducta. Los bares dedicados se fueron abriendo después, hasta tal punto que algunas calles y zonas de puerto más parecen un gueto voluntariamente asumido. Pero jamás nadie se ha extrañado. En Ibiza se han encontrado cómodos, en una masa donde se mezclan tipos y gente de muchas procedencias.
Yo siempre lo he dicho: ¿Cuál es el secreto del éxito de ibiza? Que se mezclan todos los estilos en uno, en una especie de crisol, de magma social del que nacen iniciativas no siempre felices, pero en cualquier caso dignas de intentarse. El fracaso de Ibiza (y a veces pienso que está muy cerca) se aproxima cada vez que se intenta crear una zona para alemanes, para discotequeros británicos, para gays, para gitanos, para ibicencos, para gordos, para españoles, para... yo qué sé. La fuerza de Ibiza está en su mescolanza creativa.
Tiene razón en algo esa voz de alerta que nos llega desde Fitur: hay muchos mercados en todo el mundo que pretenden hacerse con el turismo gay.
Aparte de los ya conocidos, aparte de que hay sitios muy buscados en todo el mundo, sobresale un destino que ya supone una competencia muy seria: Tel Aviv, Israel. El mismo Israel al que prohibieron su participación en Madrid en una de esta caravanas de carrozas que organizan de vez en cuando. Tel Aviv es uno de los lugares mejor valorados por la comunidad gay, según un reciente sondeo de American Airlines y la web Gaycities.
Y también es cierto que hay que cuidar con esmero a todos nuestros turistas, sean cuales sean sus preferencias o sus tendencias. Ni una discriminación, ni siquiera positiva.
miércoles, febrero 01, 2012
Vacas flacas
A lo largo de la primera quincena de enero ha bastado ir leyendo los resúmenes del año publicados en las páginas del Diario para tomar cumplida certeza de una cosa: vivimos en una sociedad subvencionada hasta lo indecible. Y me gustaría saber por qué. Esto no ocurre en casi ningún país civilizado, al menos en este nivel. El Estado y sus instituciones quizás puedan en un caso puntual copatrocinar un acto que pueda parecer interesante por sus valores culturales, sociales o promocionales. Pero que tengan que vivir los sindicatos, los asociaciones de empresarios, consorcios, empresas públicas de ignota procedencia, institutos, religiones, fondos de cooperación, y a saber cuántas cosas más, de un dinero sobrevenido y administrado alegremente por la Administración no me parece justo. Ni eficaz. Ésta ya dispone de un contingente de funcionarios y de empleados muy superiores a los que se pueden soportar. El dinero que el Gobierno nos detrae de nuestros bolsillos probablemente sería mejor invertido o ahorrado si nos dejara en paz.
Lo que ocurre ahora es demencial por indigerible e insostenible. ¿Por qué tenemos que pagar con nuestros impuestos el presupuesto de las pymes o de las cafeterías o de los sindicatos o de las patronales? ¿O por qué tenemos que pagar por unas exposiciones que no interesan a nadie o para hacer un cine que apenas atrae ni a un solo espectador? ¿O para publicar libros vacuos, superfluos, en ediciones carísimas? Bastante hacen el Estado o las instituciones facilitando estudios, servicios e información al ciudadano. Todo el resto son michelines de grasa sobrante que nos salen carísimos, tanto que están esquilmando al ciudadano. El derroche (otra forma de corrupción) es irritante, cuando un alto porcentaje de ciudadanos apenas llega al día 14 de cada mes.
Yo comprendo que es muy fácil tirar de la subvención. Leo las páginas del Diario y son varias las personas que en vez de trazar un plan de viabilidad o de actuación en sus colectivos (asociaciones, en general) se pasan media entrevista lamentando que el Consell o el Ayuntamiento les ha rebajado o retrasado las asignaciones presupuestarias.
Que cada asociación se organice de acuerdo a un organigrama, que cobre cuotas a los socios y para ello que ofrezca servicios útiles para los asociados. Este lloriqueo ante las instituciones estaría bien en una sociedad socializada (por esto, no funciona el socialismo), pero no en una sociedad abierta. Especialmente voraces suelen ser los catalanistas o los satélites que orbitan por las proximidades de estos entes. En realidad, editoriales, prensa, institutos, plataformas, radios, tendrían que trabajar con su propio dinero, en igualdad de condiciones con los demás. No se entiende la subvención perpetrada por el Ayuntamiento –lo digo como un ejemplo entre muchos, hay varios, pero prefiero no dar nombres– al otorgar 38.000 euros al Institut d'Estudis Eivissencs para que imparta un determinado número de clases en catalán. ¿Por qué no se financian clases en castellano también en igualdad de condiciones? O mejor aún, ¿por qué los contribuyentes tenemos que financiar las clases a nadie, habiendo en todo caso ministerios, diputaciones, generalitats y consells para cada caso? ¿Cuándo va a cesar este derroche atroz que nos condena a la pobreza y a la incultura?
Lo que ocurre ahora es demencial por indigerible e insostenible. ¿Por qué tenemos que pagar con nuestros impuestos el presupuesto de las pymes o de las cafeterías o de los sindicatos o de las patronales? ¿O por qué tenemos que pagar por unas exposiciones que no interesan a nadie o para hacer un cine que apenas atrae ni a un solo espectador? ¿O para publicar libros vacuos, superfluos, en ediciones carísimas? Bastante hacen el Estado o las instituciones facilitando estudios, servicios e información al ciudadano. Todo el resto son michelines de grasa sobrante que nos salen carísimos, tanto que están esquilmando al ciudadano. El derroche (otra forma de corrupción) es irritante, cuando un alto porcentaje de ciudadanos apenas llega al día 14 de cada mes.
Yo comprendo que es muy fácil tirar de la subvención. Leo las páginas del Diario y son varias las personas que en vez de trazar un plan de viabilidad o de actuación en sus colectivos (asociaciones, en general) se pasan media entrevista lamentando que el Consell o el Ayuntamiento les ha rebajado o retrasado las asignaciones presupuestarias.
Que cada asociación se organice de acuerdo a un organigrama, que cobre cuotas a los socios y para ello que ofrezca servicios útiles para los asociados. Este lloriqueo ante las instituciones estaría bien en una sociedad socializada (por esto, no funciona el socialismo), pero no en una sociedad abierta. Especialmente voraces suelen ser los catalanistas o los satélites que orbitan por las proximidades de estos entes. En realidad, editoriales, prensa, institutos, plataformas, radios, tendrían que trabajar con su propio dinero, en igualdad de condiciones con los demás. No se entiende la subvención perpetrada por el Ayuntamiento –lo digo como un ejemplo entre muchos, hay varios, pero prefiero no dar nombres– al otorgar 38.000 euros al Institut d'Estudis Eivissencs para que imparta un determinado número de clases en catalán. ¿Por qué no se financian clases en castellano también en igualdad de condiciones? O mejor aún, ¿por qué los contribuyentes tenemos que financiar las clases a nadie, habiendo en todo caso ministerios, diputaciones, generalitats y consells para cada caso? ¿Cuándo va a cesar este derroche atroz que nos condena a la pobreza y a la incultura?
sábado, enero 28, 2012
Transferencia de turistas
En frase fácil, las islas de Baleares han hecho su agosto debido en gran parte a la Primavera Árabe, una cadena de tumultos, revueltas y tomas del poder que se produjo y se reprodujo en forma imparable y se llevó por delante a los sátrapas del Magreb y de paso a los millones de turistas que solían visitar las costas y las ciudades de estos hermosos países musulmanes.
Ya dijimos que Túnez había perdido dos millones de turistas, una tercera parte del total. El turismo es muy sensible a cualquier distorsión, y esto lo sabemos bien los baleáricos que recordamos cuando se introdujo en mala hora la ecotasa en tiempos aciagos del primer Pacte de Progrés, un progreso que se ha demostrado como todo lo contrario. Ahora en Cataluña recogerán los mismos frutos, allá ellos.
¿Cómo no van a afectar las manifestaciones violentas –como en Grecia– o peor aún las revueltas con tiroteos con arma de fuego real, los tumultos prolongados y la anarquía más absoluta en las calles, hoteles y en los aeropuertos?
Las cifras de Túnez son escandalosas, pero las conocidas de Egipto todavía son más impresionantes.
El país de las pirámides suma diversos tipos de turismo, el cultural en busca del magnetismo esotérico del Antiguo Egipto y unos museos que eran modélicos (no sé cómo han quedado después de los saqueos); también un turismo en busca del exotismo de un país musulmán razonablemente seguro (enseguida se les olvidan los tiroteos a los turistas) con una policía especial para el turismo; incluso un turismo deportivo tanto en el mar (buceo) como en tierra (motociclismo, vehículos, etc.).
Pues bien, Egipto ha perdido en 2011 la friolera de tres millones y medio de turistas. Ha cerrado el año con 10,5 millones y unos ingresos de 7.266 millones de euros. Cifra imponente que ha perdido un 25% con respecto a años anteriores.
Pensemos que en Ibiza han venido unos dos millones tirando muy alto y tanto Ibiza como las Baleares somos una auténtica potencia mundial en esta materia.
Ahora bien, ningún empresario turístico se va a dormir en los laureles. Sabemos que el aumento de un 8% balear se debe al turismo extranjero, en transferencia de reservas procedentes del Magreb, de Egipto y de Oriente Medio.
El boom turístico del 2011, con este súbito crecimiento –en Ibiza fue de un 9,62%, lo cual a estas alturas es un dato sorprendente que difícilmente se repetirá– no se debe a una mejora de nuestras instalaciones, ni siquiera a nuestros precios ni a un cambio de estrategia, ni siquiera a una hábil campaña de promoción o a varias. Si algún iluso piensa o pensaba esto (y los hay incluso instalados muy arriba) ya puede ir abandonando la idea.
Como se puede ir olvidando en 2012 un crecimiento de este orden. Ni pensarlo. Mantenerse así ya sería mucho (he leído que se espera un crecimiento del 0,2%) y lógicamente va a depender de la evolución de la situación social y política en los próximos meses. Túnez, por ejemplo, sigue empantanado un año después de la fuga de Ben Alí, Egipto no demuestra estar mucho mejor, implosionado en una pugna interna de incalculables consecuencias. Pero Baleares no puede vivir eternamente de las desgracias ajenas.
Diario de Ibiza
Ya dijimos que Túnez había perdido dos millones de turistas, una tercera parte del total. El turismo es muy sensible a cualquier distorsión, y esto lo sabemos bien los baleáricos que recordamos cuando se introdujo en mala hora la ecotasa en tiempos aciagos del primer Pacte de Progrés, un progreso que se ha demostrado como todo lo contrario. Ahora en Cataluña recogerán los mismos frutos, allá ellos.
¿Cómo no van a afectar las manifestaciones violentas –como en Grecia– o peor aún las revueltas con tiroteos con arma de fuego real, los tumultos prolongados y la anarquía más absoluta en las calles, hoteles y en los aeropuertos?
Las cifras de Túnez son escandalosas, pero las conocidas de Egipto todavía son más impresionantes.
El país de las pirámides suma diversos tipos de turismo, el cultural en busca del magnetismo esotérico del Antiguo Egipto y unos museos que eran modélicos (no sé cómo han quedado después de los saqueos); también un turismo en busca del exotismo de un país musulmán razonablemente seguro (enseguida se les olvidan los tiroteos a los turistas) con una policía especial para el turismo; incluso un turismo deportivo tanto en el mar (buceo) como en tierra (motociclismo, vehículos, etc.).
Pues bien, Egipto ha perdido en 2011 la friolera de tres millones y medio de turistas. Ha cerrado el año con 10,5 millones y unos ingresos de 7.266 millones de euros. Cifra imponente que ha perdido un 25% con respecto a años anteriores.
Pensemos que en Ibiza han venido unos dos millones tirando muy alto y tanto Ibiza como las Baleares somos una auténtica potencia mundial en esta materia.
Ahora bien, ningún empresario turístico se va a dormir en los laureles. Sabemos que el aumento de un 8% balear se debe al turismo extranjero, en transferencia de reservas procedentes del Magreb, de Egipto y de Oriente Medio.
El boom turístico del 2011, con este súbito crecimiento –en Ibiza fue de un 9,62%, lo cual a estas alturas es un dato sorprendente que difícilmente se repetirá– no se debe a una mejora de nuestras instalaciones, ni siquiera a nuestros precios ni a un cambio de estrategia, ni siquiera a una hábil campaña de promoción o a varias. Si algún iluso piensa o pensaba esto (y los hay incluso instalados muy arriba) ya puede ir abandonando la idea.
Como se puede ir olvidando en 2012 un crecimiento de este orden. Ni pensarlo. Mantenerse así ya sería mucho (he leído que se espera un crecimiento del 0,2%) y lógicamente va a depender de la evolución de la situación social y política en los próximos meses. Túnez, por ejemplo, sigue empantanado un año después de la fuga de Ben Alí, Egipto no demuestra estar mucho mejor, implosionado en una pugna interna de incalculables consecuencias. Pero Baleares no puede vivir eternamente de las desgracias ajenas.
Diario de Ibiza
miércoles, enero 25, 2012
Impacto final
De manera que muchos creen que esta polémica Ley General Turística es contra el turismo en general, una ley anárquica en la que desaparecen todos los controles que puedan contener la ansiosa voracidad de los empresarios turísticos, que ya han demostrado a lo largo del tiempo que les cuesta poco destrozar los mejores parajes a cambio de nada y más si pueden salir impunes.
Por lo que he leído, el Consell Insular de Ibiza (el de Formentera no lo sé) va a impugnar o a alegar en diversas cuestiones. También los hoteleros de Ibiza.
Para los empresarios mallorquines esta es una ley de gran mejora para ellos y para Mallorca.
Desde Ibiza muchos creen que será una ley que favorecerá el encanallamiento final de la actividad turística, hoy anclada entre el ´todo incluido´ y la marejada juvenil que viene a Ibiza a drogarse y a bailotear en las playas (convertidas a su vez en discoteca) y en las discotecas.
Todo en conjunto nos presenta un panorama sombrío, mucho más si va acompañado de la construcción de algún puerto deportivo (se contemplan al menos cuatro) y de varios campos de golf, instalaciones que en realidad apenas se han usado nunca (al menos el campo de Roca llisa que hay) y que vienen a servir de tapadera para incorporar más inmuebles al mercado, ya de por sí saturado al máximo.
Otra aspecto que preocupa en Ibiza es la más que segura proliferación de los hoteles rurales. Cuando en Ibiza no había más de una decena expresé mi alarma porque sabía (como lo sabía todo el mundo) que en unos años habría decenas.
En realidad, sin fallar, me equivoqué porque creo que hoy no sobrepasan los 35 hoteles rurales, contando con los agroturismos.
Ibiza soporta una carga hotelera que se ha sobrepasado con creces. Últimamente han sido varios los hoteles de alta gama que han abierto sus puertas y que pueden añadirse a la elegancia natural, rural, de los hoteles dispersos por la campiña de Ibiza.
Pues bien, ya son demasiados y la prueba es que incluso han tenido que pedir la venia del Consell Insular para cerrar las puertas durante el invierno, so pena de perder hasta las tejas y las cejas.
Pero da igual, si la ley de Delgado los fomenta, en Ibiza empezarán a crecer los hoteles rurales como colmenas y no habrá modo de pararlos ni, por supuesto, de racionalizar los beneficios. El problema es que los bancos prestarán con mucho gusto el capital inicial, porque las fincas payesas siempre tienen una salida fácil en el mercado. En conclusión: no tardaremos muchos años en ver que una gran parte de estos hoteles pertenecen al catálogo inmobiliario de diversas cajas y bancos. Y la isla a reventar durante 3 meses al año.
Ahora bien, esta ley puede servir para reconvertir globalmente (estamos hablando de urbanismo, no de hostelería) amplias zonas 'maduras' o mejor dicho, ruinosas y podridas, como al parecer se ha emprendido en Magaluf. Hay otras dos zonas mallorquinas (Canyamel, en Capdepera; sa Rápita, en Campos; y el antedicho Magaluf en Calvià) que han solicitado ser declaradas de Interés Autonómico, aunque, la verdad, han levantado la alarma de la gente más sensata de Mallorca, al menos los dos primeros.
Atención, porque la Ley General Turística quiere ser aprobada antes del verano. A mirarlo con lupa.
sábado, enero 21, 2012
El año del hotelero
Al final las expectativas de todo orden convertirán el año 2012 en uno de los más importantes del siglo XXI, importante en esto precisamente: anhelos, deseos y suspiros, con grandes posibilidades de terminar en ayes y descalabros.
Después de estos meses de preámbulo a la Ley General Turística uno no sabe muy bien a qué atenerse, quizás porque de tan general que pretende ser, puede acabar en un catálogo inservible de disparates.
Por fas o por nefas, éste será el gran año de los hoteleros.
Hacía tiempo, desde aquel Cladera de 1988, que no se hablaba tanto de hostelería y de los hoteleros, pero por mucho que los agrupemos conceptualmente están muy lejos de poder formar un grupo compacto que hagan viable líneas de conducta o de trabajo generalizables.
Para empezar, la certeza de Perogrullo: Formentera no es Ibiza, Ibiza no es Mallorca, y Menorca no es nada parecido al resto del Archipiélago, hablando en términos turísticos.
Sí, somos algo parecidos, pero los matices acaban por demostrar que las Baleares pueden ir juntas, siempre que Mallorca no canibalice por arriba lo que Dios o san Pedro ha diferenciado por abajo. Por debajo del mar incluso. Y sólo así.
Por lo tanto no me extraña que la Federación Empresarial Hotelera de Mallorca (FEHM) preste su entusiasmado apoyo a Carlos Delgado, principal impulsor de esta ley.
En Mallorca les gusta mucho hablar de destinos y de zonas maduras, cuando en realidad están podridas.
Piensan, quizás con razón, que podrán sangrar a la Administración, conseguir subvenciones y mantener su status privilegiado después de cinco décadas de ordeñar un hotel en primera línea de mar.
Tan en línea que hoy sería rotundamente ilegal.
Pues bien, en vez de salvar la piel y los ahorros, sale Delgado en ayuda del poderoso y pretende premiar a quien ya ha conseguido todos los favores. La excusa, como siempre, levantar la postración de la sociedad y agilizar nuestra economía.
Pero cómo estará la cosa cuando el mismísimo ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria, acaba de descartar cualquier posibilidad de aplicar incentivos fiscales sobre el sector turístico, como es la famosa y controvertida lucha por un IVA superreducido. «No es el momento, estamos endeudados hasta las cejas», ha dejado entender.
Esto, por una parte; por la otra, son los mismos empresarios pitiusos quienes han marcado distancias. La conversión en condohoteles (hoteles en régimen de condominio de particulares) no entusiasma.
El alcalde de Santa Eulalia está en contra. Pepita Gutiérrez los ve bien dentro del pueblo de Portmany, pero no en zonas turísticas. Tampoco gusta a los sindicatos ni a los ecologistas y poco o nada al actual PSOE (aunque el PSOE cambia rápido de idea, como ha demostrado cada vez que ha gobernado).
Todos de acuerdo en que hay que perseguir la oferta extra-hotelera, alegal o ilegal. Y muy temerosos de que empiecen a florecer las casitas payesas reconvertidas en agroturismos o hoteles rurales como setas.
Esto sí que sí: los hoteleros de Ibiza ya defienden como jabatos el ´todo incluido´. Es decir, una ley que puede significar la puntilla urbanística de las Pitiusas.
Después de estos meses de preámbulo a la Ley General Turística uno no sabe muy bien a qué atenerse, quizás porque de tan general que pretende ser, puede acabar en un catálogo inservible de disparates.
Por fas o por nefas, éste será el gran año de los hoteleros.
Hacía tiempo, desde aquel Cladera de 1988, que no se hablaba tanto de hostelería y de los hoteleros, pero por mucho que los agrupemos conceptualmente están muy lejos de poder formar un grupo compacto que hagan viable líneas de conducta o de trabajo generalizables.
Para empezar, la certeza de Perogrullo: Formentera no es Ibiza, Ibiza no es Mallorca, y Menorca no es nada parecido al resto del Archipiélago, hablando en términos turísticos.
Sí, somos algo parecidos, pero los matices acaban por demostrar que las Baleares pueden ir juntas, siempre que Mallorca no canibalice por arriba lo que Dios o san Pedro ha diferenciado por abajo. Por debajo del mar incluso. Y sólo así.
Por lo tanto no me extraña que la Federación Empresarial Hotelera de Mallorca (FEHM) preste su entusiasmado apoyo a Carlos Delgado, principal impulsor de esta ley.
En Mallorca les gusta mucho hablar de destinos y de zonas maduras, cuando en realidad están podridas.
Piensan, quizás con razón, que podrán sangrar a la Administración, conseguir subvenciones y mantener su status privilegiado después de cinco décadas de ordeñar un hotel en primera línea de mar.
Tan en línea que hoy sería rotundamente ilegal.
Pues bien, en vez de salvar la piel y los ahorros, sale Delgado en ayuda del poderoso y pretende premiar a quien ya ha conseguido todos los favores. La excusa, como siempre, levantar la postración de la sociedad y agilizar nuestra economía.
Pero cómo estará la cosa cuando el mismísimo ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria, acaba de descartar cualquier posibilidad de aplicar incentivos fiscales sobre el sector turístico, como es la famosa y controvertida lucha por un IVA superreducido. «No es el momento, estamos endeudados hasta las cejas», ha dejado entender.
Esto, por una parte; por la otra, son los mismos empresarios pitiusos quienes han marcado distancias. La conversión en condohoteles (hoteles en régimen de condominio de particulares) no entusiasma.
El alcalde de Santa Eulalia está en contra. Pepita Gutiérrez los ve bien dentro del pueblo de Portmany, pero no en zonas turísticas. Tampoco gusta a los sindicatos ni a los ecologistas y poco o nada al actual PSOE (aunque el PSOE cambia rápido de idea, como ha demostrado cada vez que ha gobernado).
Todos de acuerdo en que hay que perseguir la oferta extra-hotelera, alegal o ilegal. Y muy temerosos de que empiecen a florecer las casitas payesas reconvertidas en agroturismos o hoteles rurales como setas.
Esto sí que sí: los hoteleros de Ibiza ya defienden como jabatos el ´todo incluido´. Es decir, una ley que puede significar la puntilla urbanística de las Pitiusas.
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