miércoles, julio 11, 2012

Flanagan y Barceló en Ibiza



El fenicio visita alborozado los sótanos del Vaticano, perdón, del Museo de Arte Contemporáneo, y se emociona al ver las piedras primeras, las fundamentales, los pilares de la ciudad fenicia en Ibiza, fundada 160 años después de Cartago, o sea en el 654 a. de C. Esto es algo y este algo permanece. Ahí están, duraderas, resistentes, las pruebas de nuestro nacimiento urbano, en un sitio tan bien elegido que no ha sido necesario abandonarlo, como ocurrió en sa Caleta. Me gusta la solución: estas piedras serán visibles al visitante. Esto es bueno.
En la sala inferior, con una exposición de los fondos del propio museo. Quizás tenga la impresión de que se expone siempre a los mismos y a las mismas obras. Es cierto. Hay más, pero los fondos del museo no son exuberantes.
Las apariencias engañan y las apariencias, por lo visto –yo no estuve–, fueron por todo lo alto. Tanto los políticos como la directora debieran tomar nota de los tiempos que corren. Si lo he leído bien... Casi un millón de euros de presupuesto y siete personas le parecerán pocos; a mí, demasiado. Pero es que encima disparan con pólvora del rey, es decir, pagando los ibicencos y no se cobra entrada. Ni un céntimo. No creo que quede ni un solo museo en Europa que ceda el acceso gratis y que ofrezca estas opíparas bandejas de buen yantar y mejor bebida. Me parece casi una insolencia en los tiempos que corren. Si me corrigen me darán una gran alegría.

La exposición es aceptable, pero cada cual tiene sus criterios. Esto es opinable. Los paneles informativos solo en catalán y con abundancia de nombres y renombres de organismos y de políticos. Por Dios, repito, más humildad y más sobriedad, aunque sea solo en catalán. Cierto que en rincones discretitos se ofrecen unas hojitas informativas que ni miré, porque el catalán lo entiendo, aunque me cuesta bastante, cada vez más.
Subiendo las escaleras se emplean los espacios para otras obras y se llega a la sala superior, donde Barry Flanagan y Miquel Barceló nos demuestran que eran muy amigos y poca cosa más. Cerámicas, dibujos y pinturas.
Comprendo la dificultad de Enrique Juncosa para recopilar material de Flanagan, pero Barceló dispone de obras de gran calidad y de belleza abrumadora. Lo que expone en Ibiza, para mi gusto, es obra menor, aunque el hábil mallorquín la envuelva con su peculiar sentido de las relaciones públicas: al informarnos que está hecha en el Himalaya quizás acabemos por asimilar estos trazos y estos monocromos como obras de gran altura. No en mi opinión. Me hubiera gustado ver a otro Barceló y, por supuesto, a otro Flanagan.

Las cerámicas de ambos tampoco emocionan. Barceló puede ofrecer mucho más a Ibiza y ha perdido una gran oportunidad de exhibir obra de peso en un verano donde asistirán algunos fotógrafos. El sabrá. Creo que se ha equivocado. No conocía los dibujos de Flanagan, que en mi opinión son bocetos, croquis igualmente banales. Sus juegos cerámicos están muy lejos del gran Flanagan que en Ibiza conocemos, admiramos y apreciamos.
En resumen, una feliz noticia la reapertura del MAC, pero esperamos que suba el listón, que estas salas no se conviertan en sucursales bancarias donde se muestren estas obras vacías de colecciones que ya nacen muertas y sin interés. Si alguien quiere patrocinar, que sea de verdad, en trabajos fecundos, y que aporten contenido y novedad. Ibiza siempre ha ido en vanguardia. Esto exigirá trabajo, claro.