sábado, julio 02, 2016

No habrá amargo día después (de momento)

Foto  AFP


Puede que Baleares sea una de las comunidades españolas más perjudicadas por la salida del Reino Unido de la Unión Europea, como avanzan algunos periódicos, pero en el fondo tengo muchas dudas. Al menos Ibiza no tiene porque ser especialmente penalizada, ya que nuestra mayor exportación es el sol, y la diversión. Si hay otras exportaciones, como las hubo antaño (sal, patata, albaricoques disecados, etc.) se encontrará la manera mediante tratados comerciales bilaterales entre ambos países.
Es algo más que una impresión de urgencia, es la constatación de que Ibiza ya tuvo estrechas e intensas relaciones con los anglosajones antes de la entrada en el Mercado Común y después en la UE. Y las teníamos ahora sin pertenecer al mismo sistema monetario.
El turismo británico, sobre todo el inglés y el escocés ha sido un puntal desde los años sesenta. Y no dejará de serlo ahora. Con más motivo porque aún no se sabe nada en concreto. El Reino Unido, tras el traumático referéndum del día 23 de junio, ha de solicitar solemne y oficialmente su salida de la UE usando el artículo 50. Y esta ha de contestar. Ni siquiera se ha formalizado este requisito inicial, por lo que es aventuradísimo hacer cualquier disquisición ante el futuro inmediato.
Hoy mismo, el RU es miembro de la Unión Europea con todos los derechos y obligaciones. Para los británicos en Ibiza y para los españoles y europeos en general que trabajan en Gran Bretaña o en Irlanda del Norte nada ha cambiado... Una vez recibida la solicitud de salida, UE y Reino Unido se conceden dos años de intervalo para redefinir las relaciones en intensidad y en tipología.
Muchos ´british´ están convencidos de que fácticamente el Reino Unido no se va a separar. Es decir, el actual statu quo será sustituido por una trama de contratos y tratados bilaterales que , en contrapartida, también supondrán una responsabilidad y una colaboración en las cargas de la UE. O sea, que pagarán lo mismo o mucho más que ahora mismo.

Así que, hasta julio de 2018, queda una amplia fase que dará capacidad de maniobra a estos cuatro mil trabajadores veraniegos británicos así como a las empresas que tengan que readaptarse a una legislación distinta. Mientras tanto, la élite política no parece dispuesta a embarrar más el campo de juego. De momento, los daños colaterales más visibles son la bajada de las Bolsas y la devaluación de la libra. Ellos pagarán con su dinero su insensata (y respetable) decisión.