miércoles, junio 19, 2013

Ibiza en las turbulencias mediterráneas


Ibiza está ahora bien ubicada, en un puente sobre aguas turbulentas. Brigde over troubled water o algo así, como la famosa canción de Simon & Garfunkel que tantos corazones ha apaciguado.
¿Y por qué dice esto el fenicio? Necesito su colaboración para ir recorriendo el mapa del Mediterráneo y analizando con la imaginación país por país. Viajamos siguiendo el sentido de las agujas del reloj.
Si empezamos por Francia, entenderemos que sigue mandando turistas a Catalonia, muchos de los cuales son excursionistas que van de compras y vuelven al cobijo del hogar, porque los precios españoles ya se han convertido en un potente disuasor. Si llegamos a Italia descubriremos hasta qué punto los efectos de la crisis han reducido la ostentación y la alegría de nuestros amados vecinos. Ya se enteraron el año pasado en Formentera y lo seguirán comprobando hogaño.
Estos dos importantes países emisores han menguado la fuerza del flujo turístico, pero a partir de Grecia todo se vuelven bendiciones y fortunas para las Pitiusas, porque los turistas que rebotan vendrán a España y a las Baleares. El país heleno ha recuperado parte del turismo alemán, pero la isla de Corfú (´la segunda Ibiza´) ha perdido muchos ingleses que potencialmente vendrán a Ibiza. Olviden los países balcánicos, Bulgaria y Rumanía, que absorben cierto porcentaje de turismo alemán que jamás elegiría las Baleares.
Grecia es un país roto, con un alarmante aumento del suicidio, con escaseces que dejan pasmado a quien recuerda el país hace diez años. Los brotes de agresividad antigermana no le han hecho ningún bien, muchos turistas se retraen, aunque otros han regresado a su cita griega. Baleares se siente beneficiada, sobre todo Mallorca.
Y llegamos a Turquía, en plena efervescencia pre-revolucionaria, simbolizada por los violentos enfrentamientos de la plaza Taksim en Estambul (las revoluciones se gestan en las plazas). A mediados de junio, los disturbios turcos en distintas ciudades están lejos de calmarse. Turquía ya estaba entre signos de interrogación en las agencias de viaje europeas. Ahora las ventas se han desplomado y cuando esto ocurre, la situación no se soluciona de un día para otro, como han comprobado en propia piel Túnez, Libia, Egipto, etc.
Podríamos seguir con Siria, en fuerte tensión con Israel, Líbano y la propia Turquía. Hace unos días se confirmó que Assad ha empleado armamento químico. A partir de esto puede pasar cualquier cosa. Un verano más, las desgracias ajenas premian al mercado ibicenco y formenterés, y ya sabremos hasta que punto. Nuestro principal enemigo somos los mismos europeos. Ahora mismo la huelga de controladores franceses ha sumido el tráfico aéreo en un caos impresionante. Seguiremos observando.