Mostrando entradas con la etiqueta sociedad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta sociedad. Mostrar todas las entradas

lunes, mayo 21, 2018

En Ibiza gastan mucho menos



Según datos comprobados por distintas vías, los turistas de Ibiza gastan bastante menos que en Mallorca o en Madrid. Es un poco irritante pero hay que recordarlo: Salvo excepciones, el turismo de Ibiza es gritón, muy dado a la droga -desde alcohol a drogas químicas- demasiadas veces es agresivo y peligroso y causa muchos problemas de seguridad, sanitarios, de circulación y de convivencia. Y encima gastan 317 euros menos que el mismo turistas en Mallorca.

El gasto medio por turista en las Pitiusas se cifró en el pasado mes de marzo en 569,31€, cantidad sorprendentemente menor a la registrada en Mallorca, donde la media de gasto por turista es de 886,51 euros. Cabe decir que las cifras en Menorca aún son más bajas que en Ibiza y Formentera. Datos que ha ofrecido el Ibestat, en la estadística que presente el 'Estudio del Gasto Turístico' (Egatur).

Un editorial de nuestro periódico se sorprendía por la diferencia entre las islas del Archipiélago, atribuyendo la mejor recaudación mallorquina a la presencia de turismo nórdico que suele ser más pródigo en sus actividades diarias. Es, en todo caso una concausa. No es descartable, pero imagino que el tipo de turismo pitiuso aprovecha al máximo las oportunidades de las numerosas ofertas de bajo coste. El low cost se ha impuesto y no solo en los vuelos.

Todo esto empezó a cambiar a finales de los años 90 y se impuso con estos vuelos accesibles, el uso creciente de Internet, el alquiler colectivo de pisos turísticos, el consumo en supermercados y otros mil trucos que ofrece cualquier guía para viajeros mochileros, que son los que atraen las Pitiusas y Menorca.






sábado, mayo 12, 2018

Famélicos en el Paraíso

Foto Joaquim Gomis

Los ibicencos tenemos un problema muy grave o, mejor dicho, lo grave es nuestra situación en general. Si nos entregamos a la fobia al turismo, podemos derivar con ganas a la caza del turista, con lo cual nos moriremos de hambre y no es una metáfora. Volveremos a los idílicos años del hambre, la tisis y a la emigración masiva. Pero... si nos quedamos quietos, si no hacemos nada y los turistas siguen derrumbándose en cascada sobre las Pitiusas, los precios de la cesta de la compra seguirán subiendo de forma desbocada con lo cual nuestra calidad de vida se deteriorará y nos moriremos de hambre. Famélicos en el Paraíso.
Si hagamos lo que hagamos nuestro destino es morirnos de hambre, ya podemos empezar a hacer una festassa, una vidassa, y convocar al consejo de ancianos, a los más viejos payeses y marineros. Por supuesto se han de abstener los profesores catalanistas y gente parecida que ya lo sabe todo pero nunca ha ido a ningún sitio y en realidad viven en una burbuja delirante.
Que en Ibiza haya tenido que cerrar el Banco de Alimentos ya nos indica que en la isla solo adoramos a los bancos que nos saquean. No queremos limosna, pero quieren obligarnos a pedirla. Algún día se sabrá porque ha cerrado, pero a mi me huele a un latigazo de la mafia.
Por lo cual considera el fenicio que antes de morirnos de hambre tenemos derecho a la autodefensa, así que si el consejo de ancianos nativos nos apoya, deberíamos crear un Economato Púnico, al que acceder mediante un sistema establecido para adquirir los productos a precio de coste. ¿No hacen lo mismo los hoteles? Sonría, por favor.

miércoles, enero 03, 2018

Si es de Ibiza, clavadle


Hace tres años escribí un artículo titulado ‘Si es ibicenco, clavadle’ y lo releo ahora, sabiendo que seguirá siendo totalmente válido en la Ibiza de 2018. Yo diría que incluso estamos peor en precios como los alquileres, carburantes y otros servicios.
Porque va de esto: no sé porqué puñetas a los ibicencos siempre nos cobran mucho más caro que otros españoles periféricos. Y me refiero a transportes de mercancías y de personas, a gasolina y otros carburantes. Y es en casi todo.
Repostar en Formentera es un atraco, pero también lo es en Ibiza. Ni punto de comparación con Játiva, Teruel, Mallorca o Menorca. Ya no digamos algunos restaurantes, bares o servicios. Por alguna razón en Ibiza se ha roto el pacto social que aconseja tratarse bien unos a otros o al final solo gana el Estado, por aquello del IVA.
Es como si algunos comerciantes pensaran que el mundo se va a acabar en dos meses y se ven obligados a saquearnos los bolsillos con tal de poder comprarse otro apartamentito cada verano. Cierto que hay otros que mantienen su veterana sobriedad desde hace décadas, pero ya vemos que todos estos acaban por cerrar. Estos días han sido Ses Botes, Can Domingo o Can Vadell, pero solo hay que mirar cualquier calle, fachada por fachada, para ver como se han volatilizado la mayoría de comercios veteranos.
Ya no es casualidad: la consigna es expoliar a los habitantes de Ibiza y Formentera.

sábado, octubre 15, 2016

Vivir en la queja permanente


Normalmente los ibicencos somos tímidos, casi demasiado. Miles de años de autarquía familiar y de dispersión campesina han moldeado nuestra forma de pensar y tendemos a cultivar nuestra individualismo, como si estuviéramos obligados a saber de todo para resolver cualquier imprevisto. Y en esto somos buenos. No se lo tomen a broma. Estas cosas condicionan el carácter individual y a la larga la idiosincrasia colectiva. Los pitiusos hemos caído de la Edad Antigua de los fenicios y de los romanos al siglo XX (hablo de 1955 en adelante), donde no se premia la individualidad, sino la organización y el conocimiento expandido, avanzado, colectivo, universal. Y en esto ya no somos tan buenos.
Es cierto que en el siglo XXI ha emergido una nueva generación que tiene poco que ver con los pioneros ibicencos y formenterenses que, a partir de los años cincuenta, levantaron el emporio turístico que hoy es codiciado y envidiado en todo el mundo. A esto se suma la llegada incesante de nuevos inmigrantes, que se suman a los hijos y los nietos de los que vinieron a Ibiza el siglo anterior. Todo unido, forma un nuevo magma social muy efervescente, aunque están por verse los resultados. Quizás se piensa que estar un mes en la isla ya otorga estatus de ibicenco. Ni de lejos. Hay mucha cursilería y seguidismo fashion que a nada conducen. Pero es cierto que Ibiza está muy lejos de aquellos 40.000 habitantes de mediados de los años Sesenta. Hay tres veces más y de composición muy diferente. Y todos juntos, una vez transcurridos los meses de pesadilla del verano, nos encontramos en una Ibiza llena de dificultades, contradicciones y barreras.
Los medios de expresión hoy en día ya no se reducen a uno o dos diarios impresos, unas emisoras de radio y una televisión que pocos miran por su desapego y falta de calidad. La gente puede expresarse sin moverse de la silla. Para bien o para mal, muchos ibicencos han perdido los temores a expresarse y lo hacen en las redes sociales: Twitter, Facebook, Instagram, Linkedin y otros son una ventana demasiado tentadora como para no utilizarla.
Los enormes problemas que acucian a Ibiza y Formentera y estas redes abiertas a la expresión sin más límite que el Código Penal, han inaugurado una etapa que será duradera y acarreará consecuencias. Como suele ser habitual, los políticos no se han enterado. La mayoría sigue tomando el pelo a los contribuyentes, pero cada vez les será más difícil esquivar sus responsabilidades. Y el peor error de todos sería ignorar esta queja permanente.

miércoles, octubre 05, 2016

Ibiza es una permanente despedida de soltero


En una tertulia improvisada escucho a un grupo de amigos que fueron de despedida de soltero a Conil (Cádiz). No les avergüenza, sino que me muestran sus aventuras lúdicas y lúbricas filmadas en el smartphone. Imagino que antes de la boda ya lo habrán visto varios cientos de personas, porque todo el mundo repite los mismos chascarrillos. Cuando ya han terminado, para no aguarles el alcance de su alocada excursión etílica de fin de semana, les explico que esto lo tenemos en Ibiza y Formentera durante unos 140 días al año, sin parar, en algunos sitios día y noche. Multiplicado por mil.
Algunos ojos de incredulidad me indican que no han estado en un verano ibicenco nunca o hace muchos años. Les doy algunos detalles y a la postre, aun dando por buenos los decibelios y el alcohol que corre en cascada en nuestras islas, no comprenden que los nativos puedan tolerarlo. No lo toleran, les digo, pero por mucho que denuncies absolutamente nadie pone orden en el caos: ni policías locales, ni guardias civiles ni la policía nacional. Obviamente cumplen órdenes y están desbordados: no hay que molestar a quienes molestan, no hay que apaciguar a los ruidosos, con el dinero que cuesta emborracharles y lanzarlos a las pistas (y a las autopistas) de la noche. Si se hicieran controles de alcohol o específicos por drogas, Ibiza cerraría en pleno mes de agosto. La isla se hundiría, los trabajadores serían despedidos y le economía colapsaría en menos de treinta días.
Cuando parece que ya les tengo convencidos, me vuelven a enseñar otro video: unas chicas llevan un globo a modo de corona y en forma de pene y dan saltitos por Conil, Madrid, Almería, Valencia.... donde sea, porque en toda España han descubierto el filón de las despedidas de soltero. Chicas, chicos, gays, de todo. Chillan, se apretujan, se jalean, pero no son más de doce. Les tengo que explicar las carrozas de promotores y animadores de discoteca que empiezan por las mañanas en los hoteles y las playas.

En Ibiza no son doce, sino doce mil en al menos doce discotecas. Sin parar la música ni un solo segundo. No sólo con la copa, sino muchos de ellos cargados de éxtasis y otros estimulantes a lo bestia. Las despedidas de soltero en la España continental están accesibles por 40 euros toda la noche. Les explico que con 40 euros en Ibiza no puedes ni pasar el umbral de su casa. No pagas ni la entrada en una disco. En España ya son varios los ayuntamientos que multan por escándalo nocturno con 3.000€ y algunos incluso han prohibido la celebración de estos ritos (por cierto, Conil lo ha hecho). Carmena también ha avisado: solo quiere desmanes políticos, nada de diversión. Quizás por esto Ibiza tiene tanto éxito: es el catalizador de las frustraciones universales.

sábado, febrero 14, 2015

Revolución en los apellidos pitiusos


Después de los temporales inabordables y del gag tan rentable de Dani Rovira, toca un poco de sosiego y resignación para aceptar las cosas como son, no como nos gustaría que fueran. Nosotros también tenemos una repetición consanguínea tan densa como los vascos. Los mismos chistes, o casi los mismos chistes de la película ´Ocho apellidos vascos´ los podríamos trasladar a Ibiza y en nuestras relaciones con Formentera y Mallorca. Esto sí, tendríamos que usar un barco de pesca (de bou) más apropiado, pero incluso el vasco nos serviría, con Karra Elejalde como marinero pitiuso. Solo tendría que atemperar sus movimientos, tan bruscos, pausar sus nerviosos manotazos. En las islas no perdemos el tiempo en manotazos: gastan energía inútilmente. Y de esto nunca vamos sobrados, que el mar come mucho.
Tenemos también nuestros insistentes apellidos, que se resisten a desaparecer, pese a la avalancha anglosajona, berberisca, peninsular o china que ha disparado la población de las islas.
Según la estadística del Ibestat, organismo de la consejería de Economía y Competitividad (Gobierno de Baleares), el apellido campeón es Torres, o sea el más frecuente entre los residentes de Ibiza. Pero va seguido de muy cerca por Marí. O sea, que en estas islas de Bes, se combinan los Torres y Marí con los Marí y los Torres, convirtiéndose a menudo en Torres Torres y en Marí y Marí. No es un cachondeo. ¿Por qué usamos tanto los apodos, los alias, los motes en las Pitiusas? No es por otra cosa. De no ser así no nos distinguiríamos de ninguna manera.
Ya sé, ya sé: ¿dónde están los garcías y lópez y gutiérrez? Están, están. De hecho García avanza con fuerza y velocidad –como ocurre en Cataluña, donde es el apellido más abundante– demostrando que desde mediados de los años Sesenta nuestras islas han recibido una generosa aportación genética de Iberia.
Siguen los Tur, Ribas y Costa. Y esto va a rachas. Hubo un tiempo en que en el Consell podías saltar de Marí en Marí apoyándote en un Costa o en dos o a la inversa. Faltan muchos apellidos. Para empezar, los míos Planells y Cardona (Tur y Costa también son míos). ¿Y dónde está Serra, en las abundantes sierras de Ibiza? Los rojos Roig, los Escandell, los Prats, etc.
Planells, muy escaso, está ya en la sala de cuidados intensivos, casi tan perdido como el sonoro y hermoso apellido castellano Villangómez (un pueblito minúsculo de Burgos de 300 habitantes) que en la isla ha quedado en náufrago varado. Ignoro su relevancia numérica en Burgos y otras partes.
Un ejercicio muy curioso es consultar las guías telefónicas desde los años 60 o desde que se empezaron a editar. En los últimos años se observa una fuerte presencia de apellidos marroquíes, ingleses, alemanes, rumanos y muchísimos españoles continentales. Solo sirve a título indicativo por su sesgo evidente: no todo el mundo tiene teléfono o no lo tiene registrado o no quiere que se publique su nombre.
No sé si esto es una revolución, pero desde luego sí es una convulsión en el magma demográfico. Será para bien.

sábado, febrero 08, 2014

Ibiza, decorado de cartón piedra

Al principio fue un simple vahído, una sensación fugaz, pero con el paso de los años se ha ido convirtiendo en una certeza casi alarmante: Ibiza ha desaparecido y lo ha hecho en tan elevado grado que podríamos decir que Ibiza ya no existe. Esto es una evidencia, tanto si la contemplamos desde el mar como si la observamos desde el aire: Ibiza se ha volatilizado y en su lugar se nos aparece un mazacote de cemento, viales, pancartas, ladrillos y asfalto. Cabe todavía la esperanza de que exista oculta entre la maleza electrodinámica y si empezáramos a excavar, y algún día los arqueólogos lo harán en el futuro si no son simples funcionarios del ministerio, quizás encontraríamos trazos de la auténtica isla.
Esta situación alcanzaría tintes apocalípticos si empezaran a reventar las tuberías de la extracción petrolífera, como en el Golfo de México. Pero yo confío en la fortaleza del dios Baal, el terrible, que dominaría los vientos y expulsaría el crudo hacia el sur de Francia y hacia Italia. Los ibicencos somos conscientes de que la isla ya no existe y no guardamos luto, porque hemos convertido esta muerte pagana en un ritual de duelo que se repite cada verano. Por esto vivimos medio año como ibicencos y el otro medio en una obra de teatro que se titula ´La temporada´.
La gente ya no dice que ha vivido cinco años en Ibiza, sino que ha trabajado cinco temporadas. Somos temporales temporeros en una Ibiza de temporada. Ejercer de ibicenco significa ser un fijo discontinuo con la isla. Por ello no nos extraña que Ibiza sea un decorado de cartón piedra desde mayo hasta octubre. A los nativos, a veces nos cabrea, porque no podemos elegir, pero nos compensa, porque es nuestro medio de vida y somos los primeros en encender los contadores, limpiar escaparates, iluminar calles y cribar un poco la arena y desbrozar los solares repletos de lavadoras con sobredosis de cal.
Toda la isla es una sobredosis durante la temporada. Las carreteras aparecen bloqueadas por enormes pancartas ilegales –en su mayoría– pero simpáticas para que el turista no pueda ver ni un atisbo de paisaje auténtico de la isla, que cubre pudorosamente cualquier signo externo de felicidad. Si no, no se vendería droga. 
El ruido acongojante lo empieza a invadir todo y las algas amarillentas pudren las aguas costeras, llenas de sobredosis –otra– de purines y fecales. Toda la isla hace ostentación de su poderío en cartón piedra. Todo es escenario.Regresan los hippies de plástico, que estaban refugiados en la India, Marruecos o Vietnam porque no pueden pagar los precios de las islas. Se llenan las discos de musculosos acartonados por los esteroides y en vez de los homosexuales de siempre regresan los palomos o las drag queens de Chueca a brincar. Todo es artificio, colorines, purpurina, incluso la dorada es de piscifactoría y las lechugas de El Ejido. El agua no es propiamente agua, es desalada; el taxista pirata no es ni una cosa ni otra ni el coche es taxi; el día y la noche se confunden en una sucesión diabólica que lleva a algunos a la locura. Toda la isla aparenta rutilante felicidad, exuberancia y riqueza: las mafias comienzan a facturar ante la mirada atónita del autóctono, que no entiende que la isla de cartón piedra se haya convertido en una gran discoteca, promocionada año tras año con el dinero de sus impuestos heterosexuales. Cuando la prensa cebada o de recebo habla de todo esto dice que ´Ibiza es así´. Y que es mágica. Olé.

miércoles, octubre 09, 2013

Demasiadas leyes no sirven para nada

 

'Allá van leyes do quieren reyes´, ´Donde las leyes flaquean los pillos se pavonean´, ´Hágase la ley en los bueyes de mi compadre´, ´La ley del embudo, para mí el ancho para ti lo agudo´, ´Leyes implanta quien más las quebranta´
Refranes sobre leyes y abogados los hay a miles en el riquísimo idioma español. Solo he mencionado unos cuantos, pero conocemos muchísimos más.
Cuando llega a cierta altura de la vida, uno se da cuenta de que un exceso de leyes es tan nocivo como una carencia de las mismas. En cualquier caso, es preferible muy pocas leyes en los códigos, pero que sean claras, sensatas y adaptables a cada momento de la sociedad. Todo lo contrario de la avalancha de leyes que nos cae encima cada día que pasa. El Parlamento Europeo aprueba 18 leyes cada día. Así nos luce el pelo. Yo jamás había conocido tantas leyes en mi vida, y sin embargo -quizás por esto mismo- son muchos los que prescinden de su cumplimiento.
Recuerdo la Ibiza de finales de los años 60, donde jamás observé represión alguna, lo cual no significa que la policía no actuara. Vaya si lo hacía. Pero todo el mundo sabía que no podías abrir un local y poner los altavoces a 80 decibelios durante todo el día o la noche, que no podías conducir borracho como una cuba. La música en los bares se acababa a las 12, y en algunos a a la una de la noche. En Semana Santa, música sacra, Bach, Mozart, para equilibrar los descacharrantes chirridos del rock que tanto nos gustaban.
Todos sabían que no se podía conducir sin carnet ni, por supuesto, sin seguro. A nadie se le hubiera ocurrido trabajar en un taxi pirata, ni en un party boat.
El PP se quedó solo en el Parlament el otro día al pedir que Madrid regulase los fiestorros en los barcos. Es como si nuestros políticos se hubieran infantilizado, rehúyen la responsabilidad y sin embargo quieren salir en todas las fotos.
Ahora se redactan leyes para cualquier chorrada, lo cual asegura que nadie las cumplirá. Antes, había menos y más sensatas, salvo excepciones. El desastre de las autonomías ha supuesto una hiperregulación que se superpone a las directivas europeas. Quieren regularlo todo y después nadie las cumple ni las hace cumplir. Uno tiene la impresión de que todas estas cuestiones (ruido, peligro público, sanidad) ya estaban reguladas, pero no, insisten en cambiarlo todo.
A mí me sobran leyes, la mayoría y encuentro a faltar gente que las cumpla. Muchas veces bastaría con el sentido común, convivencial, un poco de urbanidad y algo de educación.

sábado, agosto 24, 2013

Inventos fenicios contemporáneos

Los fenicios supieron dar solución a todos los problemas que se les iban planteando. En unos casos usaban la memoria, pero en otros se veían obligados a emplear la imaginación y la creatividad para dar con la tecnología adecuada. Entre otras razones, los fenicios y cartagineses eran admirados por estas habilidades.
Quizás no lo inventaban todo ellos, pero tenían la prevención y la previsión de apoderarse de los inventos ajenos, para aplicarlos o para modificarlos, según la circunstancia.
Ahora leo en la prensa que ya se aplican dos curiosos objetos ideados por los modernos fenicios actuales. No son un prodigio de complejidad tecnológica, pero parecen útiles y oportunos, lo que no deja de ser curioso.
Veamos. El primero es una pala de pequeñas dimensiones que servirá para limpiar la piel en caso de agresión de una medusa, que suelta sus sustancias urticantes sobre la piel y a menudo deja el filamento que puede seguir actuando. Para que no lo haga, se pasa la pala sobre la piel y después se puede limpiar pero ojo, muy importante, con agua de mar. Nunca hay que emplear agua dulce ni orina, pues cualquier líquido que altere el PH de los cnidocitos (células urticantes de los filamentos o patas de las medusas) los vuelve a activar, con el consiguiente dolor añadido. Toni Torres Ribas ha patentado esta pala, que llama CleanBite Medusas. Como es normal, el éxito del artefacto depende de la demanda, aunque tiene competencia en abundancia: cualquier tarjeta de crédito, o de visita, un trozo de radiografía, sirven para barrer limpiamente los restos de las medusas. En fin, éxito. La idea es buena.
El segundo invento pretende terminar con la sucia y antiestética costumbre de desechar los filtros y las colillas en la arena de las playas. Ahora el efecto es espantoso y las consecuencias ecológicas no son pequeñas. Estos filtros de cigarrillo no solo obturan las instalaciones sensibles de las depuradoras, también afectan al equilibrio ecológico de las aguas costeras. Para ello, Ramón Tur ideó un contenedor con huecos para depositar los potes de refrescos reciclados. Se puede colocar clavado en la arena. Al entrar en la playa se escoge un pote, que servirá para ir dejando los restos de colillas y cenizas, que al final irán a parar en el contenedor, que ofrece una amplia bolsa de recogida. Se vuelve a dejar el pote en el hueco y aquí no ha pasado nada.
¿Mucho éxito? Supongo que depende de la urbanidad de la gente, que no es mucha. Si todos los fumadores colaboran, las playas de Ibiza lucirán como una patena de oro. De momento imagino que los chiringuitos y los ayuntamientos estarán interesados en clavar estos potes en las entradas de las playas de toda la isla. Yo lo haría. No contamina, al revés, y ayuda a mantener muy limpia la isla, que falta le hace. 

@MarianoPlanells En Twitter

sábado, junio 29, 2013

Optimismo sobre la tempestad


Dos grandes fuerzas cósmicas confluyen en la Ibiza veraniega del 2013. La del pesimismo, que es la del realista bien informado y la del optimismo, que es la del desesperado que necesita elevar sus ojos al cielo para absorber fuerzas para seguir tirando.
Son dos corrientes de enorme poder, de gran potencia, como estos temporales de Levante que nos desconfiguran las costas apacibles, cavila el fenicio. Se rasca la cabeza.
Por una parte, ocurren cosas en la despensa. Son sucesos casi de ultratumba, de tan subterráneos. Nuestro tejido jurídico, económico, empresarial está sufriendo una transformación radical. Radical, revolucionaria.
Podríamos hacer una relación: Está evaporándose el Derecho Foral ibicenco, que nace en las profundidades fértiles del derecho romano y se consolida con la incorporación cristiana, tras la reconquista de 1235. Los mallorquines lo engloban en el Derecho Foral de Mallorca, que es otra cosa, es otra historia.

Cambiar el derecho positivo vigente en una sociedad es tan radical como una conquista histórica por las armas. Pues bien, los mallorquines lo están haciendo. Con un par.
No es solo el derecho, también es la banca. Tras la crisis del 2007, el panorama bancario se retuerce hasta hacerse irreconocible. No es que Sa Nostra cerrara las salas de exposiciones, es que la misma caja está siendo engullida por la Caja de Murcia, por ejemplo. Y sobre la catalana, La Caixa, mejor ni hablar. De modo que sobre la revolución tecnológica revolotea la revolución de las fusiones, absorciones y desapariciones.
¿Y por qué no hablar de las grandes indemnizaciones a las que tendremos que hacer frente todos los ciudadanos por culpa de políticos descerebrados , cuando no otra cosa mucho peor? Santa Eulalia tampoco se librará, Cretu se hará el dueño de San Antonio y el Ayuntamiento de Ibiza pasará a manos de Segalés, una empresa catalana (creo que es de Osona), en caso de que tengamos que indemnizarles por le retraso de la apertura de la estación Cetis de autobuses.
Y sin embargo, el turismo llueve sobre las Pitiusas: es la segunda corriente, la del optimismo. Por supuesto, no me creo las cifras que da la prensa, pero parece innegable un aumento de más del 6% en el hospedaje de junio. El aeropuerto sube un 10%. Y los cuatro paletos nuevos ricos insulares nos pretenden cegar los ojos con el fetichismo del turismo de millonarios.
Bueno, hombre, bueno. El turismo millonario sería el que empezara en mayo y terminara en noviembre, por ejemplo. Por lo demás ¿no saben ustedes ganar millones sin torturar al resto de los ibicencos, aunque para ello haya que ir cumpliendo alguna ley?

miércoles, enero 30, 2013

Gastronomía fenicia de invierno


Añoro las comidas payesas del invierno pitiuso. El fenicio tiene hambre de recuerdos. De vez en cuando regresan a su paladar los ecos lejanos del arroz de matanzas, del contundente, del campeón de los arroces, del que destaco los trocitos sugestivos de las setas. Para alimentar estas fantasías de realización difícil hasta el mes que viene, descubro en un hipermercado de marca alemana unas vasijas de chichorra, que de lejos pueden recordarnos aquel sabroso greix vermei (no lo catalanicen, que pierde el sabor) que en días afortunados untábamos sobre el pan payés, que alimentaba por si solo con una potencia innegable.
Una amiga me manda las fotos por mail de una sobrasada ibérica 'a la' mallorquina: está desolada, porque no es sobrasada, no está curada y desprende un líquido sospechosamente saturado de pimentón rojo. En una palabra: un delito. No es sobrasada. Baste decir que se vende lacrada dentro de un plástico. Ignoro si se puede defender la calidad de los productos autóctonos, a pesar de la denominación de origen preservada. Mientras no utilicen el origen como argumento, hay poco que hacer. Ellos venden sobrasada ibérica, lo cual no es posible pues el ibérico sería el cerdo y no van a desperdiciarlo haciendo embutidos de discutible calidad. La sobrasada es mallorquina, ibicenca, formenterés y creo que menorquina, aunque no recuerdo haberla comido en Menorca. El estéril y prolongado esfuerzo de catalanización de las islas ha dejado escrito por ahí que la sobrassada es de origen catalán. Pueden estar seguros de que no. Casi nada de Ibiza proviene de Cataluña.
La sobrasada proviene de otra isla donde tuvo una impronta fundamental el mundo cultural fenicio. En Sicilia le llaman sopressa, el picado de la carne que después se embucha. De allá pasó a Valencia y a Mallorca. Ignoro si pudo introducirse en Ibiza en tiempos mucho más lejanos, pero la verdad es que en la Península se hace la longaniza que no tiene casi nada que ver. La forma de elaborar la sobrasada para su conservación es propia de las Balares y en otros lugares se ha ido adoptando otras formas de fabricar los embutidos.
La sobrasada es casi un icono, un fetiche de las casas payesas. No puede faltar, y ahí está, balanceándose colgada de una viga de madera a la espera de sacarnos de un apuro. ¿Prefiere el fenicio la sobrasada o la butifarra? Bueno, como aquel cura con los flaones, me gustan con y sin herba sana. Me gustan ambas. Primero ataco un 'pèndul' de sobrasada y remato con una fina rodaja de butifarra gorda. Valoro también el camaiot mallorquín, que he comido durante muchos años con sumo placer. Pero lo que no tardaré en hacerme, si Dios me mantiene las buenas ideas, es un arroz con gerret y piña de col. Aquí sólo tengo jureles, que primero freiré con aceite de oliva. Y la col ahora abunda y es barata. Es uno de mis arroces preferidos. Como decía mi amigo Joan Castelló: Bon Profit!

miércoles, diciembre 26, 2012

Artrosis, bien patrimonial


La analogía a veces nos ayuda a percibir la auténtica dimensión de un fenómeno. Si no conseguimos compararlas, no solemos dar importancia a las cosas, por mucha que la tengan o que les otorguemos.
Si les digo que de los 310 millones de habitantes de los Estados Unidos al menos 50 millones de adultos padecen artrosis o algún trastorno reumático severo, dudo que nos hagamos cargo de la auténtica carga que supone. Esto es una barbaridad y me gustaría ayudar a la querida doctora Ana Urruticoechea a divulgar entre los ibicencos la idea de que no somos un sitio especialmente atacado por la artrosis.

No nos comamos el tarro. Ibiza y Formentera tienen una prevalencia similar a la del resto de España. Cierto que la humedad puede ser causa de... dolor, pero el dolor no mata. En realidad, en mi caso no me duele en especial en días de humedad o de lluvias, sino unos días antes de que estalle la tormenta. Un artrítico atento sabe dos días antes o a veces más que «algo va a pasar» y no siempre es una precipitación. De hecho me encanta que llueva, me siento bien, encuentro mi sitio en mi espacio, me relajo y respiro optimismo.
Lo peor es cuando una baja presión comienza a invadir la isla, ensombrece el horizonte, pero no acaba de arrancar. Esto es lo peor. Quedan los dolores, pero no el beneficio vital del agua del cielo. No en vano las tormentas secas son temidas, entre otras cosas porque provocan muchos incendios forestales y causan daños.

La médica Urriticoechea (y otros) muestra una gran actividad divulgadora y supongo que investigadora y los pitiusos tenemos que agradecérselo. ¿Cómo habiendo tantísimo personal afectado por los dolores y deformaciones de la artrosis se sabe tan poco sobre el origen de la enfermedad? Para empezar, porque quizás no es una enfermedad, sino al menos 250 distintas, que tienen parecido similar al destrozo sobre las articulaciones y los huesos.
En Ibiza hay unos 34.000 afectados, en una población de 140.000 habitantes. Es mucho, demasiado, como son muchísimos los 2.500 pacientes de Formentera, en una población de 8.000 habitantes, más o menos. Uno de cada cuatro es una proporción altísima, sin duda.

Aunque hay muchas afecciones por causas inmunológicas, la más común es la artrosis. En mi caso, relacionada con la psoriasis, una enfermedad o disfunción que parece bastante extendida en las Pitiusas, según me explicó hace años el dermatólogo Rafael Tomás, quien por cierto también conoce Formentera. Mal asunto, mal rollo, pero aquí estamos, rellenando esta estadística que sonará muy próxima a casi todos los ibicencos. Y quien no tenga que espere.
Nos animan la atención y el cuidado, porque estos dolores son fieles, no te abandonan casi nunca. Son domeñables, desaparecen, pero irremisiblemente reaparecen. Mi padre la tuvo hasta que falleció, mi madre ya tiene 96 años y la soporta estoicamente. En tiempos tan banales y superficiales, casi da gusto saber que algo o alguien te será fiel hasta el último día de tu vida, los dolores, dolores artríticos.
De otra manera: el buen humor, aunque a veces es difícil, ayuda rebajar los achaques. Como dicen los británicos, don't lose your temper, no pierdas la calma.

miércoles, diciembre 05, 2012

Ciento dos mil rusos en Balears


A pesar de las preferencias, según muchasol, Baleares ha sido el segundo destino más visitado por los rusos (gentileza Vilma Núñez)

Ya conozco una cifra sobre el número de rusos que han visitado Baleares hasta septiembre: 102.121 que sin ser moco de pavo tampoco es para lanzar cohetes. En toda España han llegado un millón y la tendencia es en fuerte curva ascendente, de ahí –como explicamos el otro día– la imponente cantidad de peticiones de alumnos mallorquines que quieren estudiar ruso en la Escuela de Idiomas de Palma. Algo habrá que hacer en Ibiza, porque es un mercado que rompe esquemas. A por el ruso.
Uno teme que vendrán a engrosar las inabarcables hordas piratas del verano, de julio y agosto, con lo cual nuestro problema se agravará. Pero si se consiguiera vender Ibiza desde finales de mayo hasta principios de noviembre, nuestras islas obtendrían una aportación sustancial que podría paliar la escasa actividad en la sector de la construcción.

Cataluña, con 667.613 visitas, ha sido este año el principal destino de los rusos en España, seguida de Islas Baleares (102.121), Canarias (91.382) y Andalucía (66.125). No es gran cosa, si comparamos con los más de 600.000 británicos que vienen solo a Ibiza, pero es un mercado emergente que es muy apetecible y que entrará con gran fuerza, incluso en la sociedad. No tardaremos en ver matrimonios mixtos (o gays) con rusas, viajes a Rusia y, en fin, una mayor vida social de reconocimiento mutuo. Y digámoslo, el feo aspecto de la Rusia gansteril, violenta y mafiosa, si no están ya en Ibiza tomando posiciones discretamente, como ya están en Marbella y otros puntos hispanos.

Otra noticia es sintomática, aunque dudo que sea importante: Baleares tiene más empresas de servicios que hace un año, según publica nuestro Diario de Ibiza el 21 de agosto. ¿Qué puede indicarnos? Nada relevante para nuestra economía, son pequeñas empresas de servicios que apenas tienen las puertas abiertas durante cuatro o cinco meses. El hecho alarmante es que se ha desplomado el consumo del comercio, como ya sabemos.

Después de la última subida del IVA, la caída ha sido espectacular y se cierran cada vez más locales de Ibiza y de Formentera. Quiero decir entre los pocos que aún quedaban abiertos. Ya prácticamente nadie quiere afrontar un largo invierno de casi 7 meses sin un cliente que llevarse a la boca y se prefiere darse de baja, que en demasiados casos es definitiva, dejando un reguero de parados que llega a ser patético.
Pero no es nada que no hubiéramos previsto, alguno incluso desde el 2007. Una vez más, la hostelería, cada vez más hostigada por el Gobierno ha dado la cara y ha mantenido el tipo a pesar de la situación azarosa y a la contra. Pero son pequeñas empresas que no duran. Empiezan y se acaban con la temporada.

Por ello no me extraña que el CRE vuelva a usar la misma cantinela de siempre: hay que cambiar de modelo, como si fuera fácil o incluso posible. En Ibiza, como máximo, garantizamos cambiar de disc-joquey con frecuencia. Lo otro se lo dejamos a los sesudos universitarios del CRE.

miércoles, septiembre 12, 2012

Estas pequeñas cosas


Hay gente que sabe comprender la esencia de la vida y no suele dudar en comunicarla al prójimo: Los humanos nos empeñamos en acometer grandes proyectos, pero –grave error, nos dicen– la clave de la felicidad está en las pequeñas cosas. Será verdad.
En 1975 y siguientes me gustaban estos temas y a menudo se publicaban en la prensa reportajes de guerrilla urbana, consejos de autodefensa contra el espionaje o el terrorismo. La revista Interviu solía alternar este tipo de periodismo con hermosas doncellas con poca ropa. Ahora estos temas han acabado por aburrir.

Recuerdo que me llamó la atención un reportaje muy especial: la vida de un clip, ya saben esta diminutas pinzas de metal que sirven para unir unos cuantos folios. Un reportaje muy curioso que alcanzaba el clímax cuando explicaban que con un simple clip se podría paralizar una central nuclear. Hoy todo el mundo lo entiende, basta con que el clip o cualquier cuerpo intrusivo dificulte las comunicaciones básicas electrónicas. Pero entonces nos parecía un gran hallazgo. Por supuesto, la policía dispone de protocolos de defensa –o debiera disponer– en casos de boicot, que sin llegar a constituir un ataque terrorista sí que como mínimo suponen un boicot al funcionamiento normal de una ciudad o país. Con muy poca cosa se puede confeccionar un arma o peor aún, un ataque en toda regla.

Por ejemplo, con las colillas de los pitillos pueden hacerse perder cientos de miles de euros. En la cárcel los llegan a usar para fabricar armas punzantes. O con las toallitas mojadas que al parecer usan mucho los ibicencos y que yo sólo usé cuando en las compañías aéreas todavía ofrecían estas cosas gratis a los pasajeros.
Qué poquita cosa es el filtro de un cigarrillo. Pues es uno de los máximos enemigos de los filtros de las depuradoras. Es evidente que dejan las playas acribilladas con estos infectos y asquerosos adminículos. Un auténtico asco. Cuando llegan al mar algunos acabarán en el estómago de alguna gaviota o de un pez o tortuga. Quién sabe.
Pero en las depuradores son letales. Se incrustan en los agujeros de filtrado y obturan el paso del líquido con lo cual se acaba por colapsar la propia depuradora, que ya va de por sí cargada por un sobreuso estacional.

Esto lo leía hace lustros, por lo que no entiendo ahora por qué los técnicos de Aqualia se quejan de las toallitas. ¿Habrán agrandado los orificios de los filtros depurativos? De hecho la gente no repara en los daños que causan estas conductas agresivas: los condones, los cigarrillos, los tampones menstruales, las toallitas, los algodones del maquillaje, todo ello constituye un equipaje diabólico que cuesta un dineral para el correcto mantenimiento de las depuradoras.
Son estas pequeñas cosas que nos hacen la vida mucho más cara por culpa de un puñado de impresentables que no reparan en nada. Y estamos repletos, a reventar, de este tipo de gente en los meses del verano.

sábado, junio 09, 2012

Adlib, 40 años en blanco y negro


Como ya hace 40 años de casi todo, también le toca ahora a Adlib, abreviatura de ad libitum, una expresión latina que significa según tu propio albedrío, a tu manera, y ha hecho fortuna, como es patente. Tanto como ´la moda de Ibiza´ referida a vestidos, blusas, de tonos claros o blancos, con tejidos naturales como el algodón o el lino que permiten las alas anchas al viento, informales y un poco sugerentes.

La moda de Ibiza nació como una explosión de talentos anónimos que recogían la inspiración directamente de la calle y la armonizaban de una forma ecléctica pero que, por increíble que parezca, terminaba por funcionar. A excepción de unos cuantos diseñadores del principio.
Eran estrambóticos, entresacados del peor sueño hippy, extravagantes a conciencia, es decir, eran apropiados para crear espectáculo en los desfiles pero carecían de funcionalidad, de portabilidad.
Pero, ay, amigo, los fotógrafos se pusieron las botas. En 1971-72 todavía no se permitían los desnudos, no existía Lib, Interviu, Playboy, Penthouse, Primera Plana, Bocaccio ni otras revistas del destape que ocuparían el mercado a partir de finales de 1975, cuando murió Franco, y en las cuales jamás tuve ningún problema para colaborar. Toda esta prensa se nutrió de los desnudos y de las modelos que poblaban entonces Ibiza, una isla que ya iba años por delante de Madrid y de Barcelona.

La moda adlib tuvo la visión de apropiarse de la libertad hippy y de la calidad de las texturas de la ropa interior de las payesas. A partir de ahí cualquier cosa fue posible, incluso que algunos diseñadores se pasaran a los tonos más colorísticos y al final se pasaran incluso al color negro.
Las tiendas aprendieron rápido a ofrecer lo que las jóvenes españolas demandaban, así los vestidos de algodón con puntillas y un escote recatado en colores blanco, azul claro, turquesa, amarillo y a veces rojo. Los más vendidos, el azul y el blanco. Ana Belén, Massiel, y el todo Madrid venían a Ibiza y se llevan de cinco a diez vestidos, porque ya eran perfectamente estandarizados y habían perdido la fuerza de escándalo inicial.
En aquel momento saqué un amplio reportaje en color en Destino donde explicaba cómo el establishment tiene la facultad de digerir todas las estéticas –cuando no las éticas– que se le opongan. El acto reflejo del sistema es recuperar a las ovejas descarriadas, marcarlas, numerarlas y ponerlas a la venta.

Yo sentía en propia piel esta derrota, porque estaba claro que la Ibiza de hoteles de masas ya estaba inundando la isla.
Los hippies comenzaron a salir en 1974, y en 1976 apenas quedaba nadie, algunos valencianos y catalanes que se disfrazaban para vender en los mercadillos, numerosos argentinos que hacían lo propio y algunos nórdicos que se escondían en es Amunts para pintar o para decir que pintaban.
Quienes presenten Ibiza como una hipérbole creativa se equivocan. Adlib no inventó nada. Ibiza ya estaba inventada y era muy famosa. Adlib tampoco es cultura, es pura industria, comercio y algo de espectáculo. De hecho, Adlib inaugura la Ibiza del espectáculo, pero no lo inventa ni lo crea en exclusiva. ¿Resultados? Que cada cual opine según le va en la feria.

sábado, marzo 03, 2012

Sin horno crematorio


Pasan los años volando, pero gobierne quien gobierne seguimos teniendo los mismos problemas. Esto es aplicable a muchos temas pero hoy me ceñiré a la necesidad urgente de un horno crematorio, para poder incinerar los cadáveres ibicencos.

Podemos pasar un siglo arrastrando los mismos problemas, da igual, aquí lo único que crece es el número de funcionarios y el sueldo de los políticos.

Leo por fin una buena noticia en el Diario del 21 de enero: «Aprobada la instalación de un crematorio», pero, ay amigos, mi gozo en un pozo cuando comienzo a leer el texto. Sí, es cierto que el equipo de gobierno del hermoso Ayuntamiento de Xarc (recuerdos a Michel Ferrer Clapés, autor de 'Crónicas de Xarc') pretende, tiene la intención de instalar un horno crematorio en el cementerio municipal de Santa Eulalia.

Usted dirá: ¿y? Y esto, que nada, que son intenciones.

Leyendo el mismo texto me entero de que San Antonio Abad también está a punto de ponerse manos a la masa. Las últimas informaciones que tenía son de agosto de 2008 y en aquella fecha el Ayuntamiento de Portmany no parecía interesado.

La explicación quizás esté en la complejidad de los permisos, pero ya resulta irritante que casi cuatro años después las obras –caso de interesar el horno crematorio también en Sant Antoni de Portmany– no se hayan ni comenzado.

Pese a todo, el Ayuntamiento cuenta con la autorización de la Comisión Insular de Urbanismo, Ordenación del Territorio y Patrimonio, que es la comisión de urbanismo competente, para construir un nuevo cementerio e instalar en el mismo un horno incinerador.

En resumen, que de no tener ni uno, pasaríamos a tener dos crematorios en disposición de servicio para todo la isla (imagino). En San Antonio se quejan ahora de problemas de financiación y todavía se preguntan por la necesidad o la posibilidad de formar una sociedad mixta con capital particular. ¿Otros cuatro años? No es raro que haya quien prefiera que la incineración acabe en Denia o Valencia.

«Llevamos años para obtener los permisos», dicen en San Antonio. Y cuando tienen estos, les falta el dinero.

Ignoro cómo está el antiguo proyecto del Ayuntamiento de Vila, el que quiso ubicarse en plena ciudad, en es Gorg al lado de GESA. Solo que alguien me explica que por legislación balear, los hornos han de ser instalados en un cementerio, no en un tanatorio en el centro de la ciudad.

Detalle que ignoraba yo (y otros, según parece), cuando en agosto del 2008 escribí varios artículos sobre el tema.

Abreviando, ¿servirá para algo pedir dos cosas? Primera, coordinación entre los ayuntamientos para saber si con un solo horno crematorio podría servirse a toda la isla. Segunda: comisiones, Consell, Govern y a quien corresponda: ¿no pueden ustedes agilizar, acelerar los trámites?

¿O tendremos que esperar otros cuatro años para poder incinerar a nuestros muertos como hacían aquellos fenicios que fundaron la isla?

miércoles, diciembre 14, 2011

Malos aires



Una buena razón para vivir en Ibiza era la pureza del aire, la limpieza de nuestra atmósfera, a pesar de una humedad ambiental que aplasta a los espíritus sensibles.
Silencio general, limpieza del aire y una atmósfera cristalina en un paisaje inalterado: bueno, y un cuerno. 
Esto ya no es así, el ruido es una peste que ha invadido hasta el último rincón de la isla, al lado del mar, en el interior, en las terrazas, en la calle: toda Ibiza parece una diabólica discoteca, con un murga confusa que apenas cesa por la noche.

Sobre el paisaje inalterado siempre recomiendo sentarse en la ventanilla del avión que venga de Valencia, pues esta línea cruza la isla desde San Antonio hasta es Codolar y lo hace a baja altura, pero a la suficiente para degustar los niveles de destrozo generalizado. No es una experiencia agradable.
Y nos queda la tercera motivación: al menos en Ibiza respiras oxígeno y un aire limpio. Pues no, tampoco. Imagino que si te pierdes en pleno bosque de pinos podrás gozar de una jornada oxigenada, pero según donde vayas ya no podrás gozar de un atmósfera saludable. Es más, en Ibiza y en San Antonio puede ser incluso en un nivel peligroso.
A finales de los años 80 yo lo detecté a simple vista: las emisiones de la central de energía van a la atmósfera y apenas cogen altura. Y dado que los vientos dominantes y las brisas suelen venir de Levante, arrastran los malos humos, los malos aires hacia Can Misses y hacia la ciudad. 
Todo el Archipiélago presenta unos niveles de contaminación importantes, en general debido a las centrales térmicas. ¿Y a qué más puede ser debido? Sin consultar mayores detalles (¿dónde?) me arriesgo a aventurar que hay algunos factores contaminantes: la infestación de lanchas y yates dos veces al día: cuando van hacia Formentera o ses Illetes y por supuesto al caer el sol, cuando regresan. 
La procesión de lanchas produce un rugido extraño, la atmósfera se opaca, se ensucia y el aire del atardecer €que siempre había sido una delicia relajante para desprenderse de los malos rollos de la jornada de trabajo€ huele a eso, a gasóleo quemado. Un horror. Y esto lo he comprobado varias veces. 

Recomiendo hacer la experiencia desde el mirador del Ayuntamiento o bien desde la punta de Botafoc, desde donde se ve la monstruosa invasión de lanchas que vienen de pasar el día en Formentera. Es una experiencia desoladora y si encima añades la humedad y el calor, puede resultar casi dolorosa.
¿Qué más contamina? Es evidente que los miles de automóviles rodando todo el día no ayudan a la nitidez atmosférica. Tampoco las calderas de los hoteles, fábricas e industrias. Pero yo quisiera pensar que el más tremendo contaminante de ozono troposférico son los motores de los aviones, de los cientos de aviones que entran y salen de la isla sin parar, día y noche. Seguramente habrá algún especialista que nos podrá ampliar o corregir algunos de estos datos. Quien quiera ampliarlos, Diario de Ibiza, 28-IX-2011.

miércoles, diciembre 07, 2011

Fiestas y horarios a la española



En estos momentos España o lo que quede ella están de puen-te, mejor dicho de acueducto, mientras Merkel, Sarkozy y otros llevan reunidos desde primera hora de la mañana del lunes. ¿Estos agujeros en el tiempo, estos vacíos laborales nos benefician? Supongo que cada cual tirará para su causa, pero es evidente que perjudican seriamente nuestra economía. La hostelería y la restauración estarán encantadas con estos millones (¿diez, es posible?) de españoles puestos en ruta. Turismo interior, por lo que beneficia mucho.... a todos aquellos que nos hayan exportado material, servicios o inmigrantes.

Sería en una nebulosa sesión cervecera en Formentera, con Juan Ramón de la Cruz, Joaquín Francés y alguien más, cuando se nos ocurrió ofrecer alicientes a todos aquellos trabajadores que no se tomaran las vacaciones en agosto. Es decir, quien eligiera mayo, junio, septiembre y octubre tendría diez días más de vacaciones. No sé si el invento funcionaría, pero al menos descongestionaríamos la masa avasalladora de turistas en Ibiza y en Formentera.

En cualquier caso, ni Ibiza ni nadie puede poner a los pies de los caballos su paisaje, sus costas –que en realidad son nuestro petróleo, que vendemos a precio muy superior al crudo– porque a unos señores que tienen discotecas o que venden lanchas les viene bien para redondear su recaudación. Ibiza ha de ser mucho más que esto.

Viven en Ibiza unos 150.000 habitantes y es de esperar que tengan opinión y que sea respetada por estos temibles políticos del Partido Popular, temibles al menos en este aspecto demoledor del entorno.

En Ibiza no cerramos las empresas en julio ni en agosto, muy al contrario, hacemos las huelgas a la japonesa: trabajando endiabladamente más de la cuenta. Ni siquiera respetamos las fiestas de guardar ni los puentes de las Fiestas de la Tierra en agosto. Los ibicencos que trabajamos en servicios redoblamos esfuerzos para levantar un poco nuestra economía y la de nuestro jefe.

¿Habrá alguien en algún Ministerio que se proponga, bien sea paulatinamente, bien sea de forma errática y súbita como ha hecho el PSOE-ZP, introducir cambios sustanciales en los horarios españoles? ¿Y en el calendario de fiestas? No me extrañaría. De hecho, si bien lo pensamos, nuestros horarios son demasiado dilatados, dispersos y (no sé si hay una razón de causa-efecto) nuestra productividad es bajísima, al menos si nos comparamos con las principales economías con las cuales tenemos que competir. Hay que trabajar menos y mejor para aumentar productividad.

Actualmente el calendario de fiestas me parece un desbarajuste. Incluso se permite a cada comunidad autónoma (yo les suelo llamar cacicatos, pero la palabra correcta sería cacicazgos; otros les llaman taifas) elegir un determinado números de fiestas. De manera que si estás trabajando en una oficina de Ibiza y has de hacer un pedido telefónico has de tener delante un buen calendario que especifique las fiestas nacionales, las autonómicas, las comarcales, las regionales y a veces las municipales. ¿Alguien pondrá coto a esta orgía que tiñe de rojo nuestro calendario y sangra nuestra economía?

sábado, diciembre 03, 2011

Dar de comer



Las administraciones deben más de 310.000 euros a Cáritas de Ibiza. No nos asombremos, no somos los peores de España, aunque estos titulares vistos impresos en el Diario nos llenan de consternación.

De poco valdrá ahora lamentarse de aquellas huecas euforias de los años de bonanza. Lo escribí en letras de molde varias veces: en Ibiza y Formentera obras públicas básicas quedarán por hacer, y arreglos imprescindibles en la iniciativa privada quedarán en el alero. 
Quien conozca un poco el estrambótico funcionamiento de las empresas constructoras en sus relaciones con la administración no necesita que nadie se lo explique.

Que una empresa te construyera un colegio (y ya vemos con qué pésimas calidades en muchos casos) se consideraba más un favor que un contrato. Te construyo –baratito y cuando pueda– esta plaza, pero necesito estas licencias para construir más allá unos cuantos chalés. Es un ejemplo de tantos.

El hecho es que la sobras públicas básicas no han sido culminadas, ni siquiera las chapuceras autovías (por cierto ¿empezarán a ser de pago?). Y la iniciativa privada ha caído en un agujero negro del que no saldrá en varios años.

Aquella vorágine de grúas, camiones y plumas que cruzaban nuestros cielos urbanos y rústicos eran pan para hoy y hambre para mañana. 
El pan ya nos lo hemos comido y ahora estamos en la fase del hambre. Un hambre atroz y cada vez más generalizada.

Mucha gente, cientos, quizás miles están pasando estrecheces hasta lo indecible. Otros ya no se avergüenzan de ir al comedor de Cáritas, siempre que encuentren sitio, porque Cáritas Ibiza no dispone de unos recursos ilimitados, por mucha voluntad que pongan los asistentes sociales, los directores y decenas de colaboradores anónimos, y otros no tan anónimos, como la familia Vilás, no sólo un referente en la Sanidad pitiusa, sino un ejemplo a seguir por todos aquellos que puedan aportar su energía o unos euros.

Hay mucha gente pobre de solemnidad y no tiene ni siquiera dónde dormir. Tendría que ser de otra manera, pero es así y el hambre no espera, no conoce treguas, religiones ni edades. Hay que comer algo caliente cada día para mantener un poco de vida, un poco de autoestima.

Vienen fechas muy feas para quien sea pobre, para quien esté sumido en la soledad y la miseria. Por caridad, por solidaridad, por amor, actuemos sin tardanza. 

Y ya no digo más.

Quien pueda ayudar, que no lo dude: con trabajo (unas horitas), con dinero o con productos. Todo ello se puede hablar y quedar llamando el teléfono de Ibiza 971311762

sábado, septiembre 03, 2011

Flato o reuma



Mi padre se quejó toda su vida de dolores reumáticos. «Tenc flatu», solía decir, y le recuerdo que en sus últimos años siempre llevaba un parche rojo en la espalda, «una pisma» que, según creía, le aliviaba.
Yo creo que he estado rodeado toda mi vida de reumáticos (el reuma o reúma no existe, existen las enfermedades reumáticas, dice la doctora Ana Urruticoechea, remendando el clásico «no existen enfermedades, existen enfermos»), y no puedo saber cuánto tienen de genético y cuanto de circunstancial, pero intuyo que cualquier día descubrirán el gen que inicia este deterioro articular y desencadena una autopista hacia la postración y a veces la invalidez.

En Ibiza lo tenemos bien asumido y ciertamente no es una dolencia que afecte sólo a los viejos. Es tan antigua como la Humanidad, como pueden comprobar los forenses y los paleontólogos en los hallazgos arqueológicos. La palabra reuma proviene del griego clásico, que pasó al latín y de ahí al ibicenco (¿por qué tendría que pasar por Cataluña, si aquí teníamos a los romanos instalados en Ibiza?).

Lo que no entiendo es como flato («acumulación molesta de gases en el tubo digestivo, a veces de origen patológico») acabó por definir los difusos dolores reumáticos. En muchos países de América, flato significa melancolía.

Pío Baroja escribió una canción a los artríticos que narra con cierta tendencia al humor negro los peculiares incordios de estos achaques, que se convierten en el mejor amigo del hombre (o de la mujer), porque nunca desaparecen.

A veces no desaparecen ni del mapa: cuando vivía en Valencia leí un reportaje sobre una ciudad o pueblo valenciano al completo que padecía una enfermedad reumática degenerativa. Tal fenómeno llamó la atención de los científicos, estudiaron genéticamente el sustrato y al final descubrieron que eran casi todos ellos colonos procedentes, en el siglo XIV (o XV, no guardé el texto), de la misma ciudad o comarca de Cataluña. Los estudios comparativos de la genética nos darán muchas explicaciones. Es probable que la especialista Urriticoechea conozca el caso o pueda dar con él. Me gustaría recuperarlo.

Somos la flor y nata
de los artríticos,
somos la quinta esencia
de los nefríticos;
tenemos casi siempre
hipertensión
y una vaga hipertrofia
del corazón.

También asumo la primera persona del plural de Pío Baroja: soy uno de ellos.




***


Ana Urruticoechea Arana, reumátologa, ha tenido la gentileza de explicarnos algunas alusiones de este articulito, en carta al Diario de Ibiza. Gracias. Un abrazo, querida doctora.



Ana Urruticoechea y Antoni Cuñat presentan el simposio de Artritis Reumatoide.  J. A. RIERA


Ana Urruticoechea Arana, reumatóloga  Flato y ´Biohtzerre´

Leer el artículo en la edición de Diario de Ibiza del 3 de septiembre de 2011 de don Mariano Planells, «Flato o reuma», me ha llevado a recordar a mi familia, a dos excelentes personas, muy importantes en mi vida, ambos médicos del aparato digestivo: mi abuelo Jose María Urruticoechea y mi padre Pedro Urruticoechea, que falleció hace dos años y me enseñó con su ejemplo a querer la medicina. Mi padre me hablaba del flato y del ´biohtzerre´ (´acidez de estómago´, ´tristeza en el estómago´) muy utilizado en el País Vasco. Curiosamente bihotz es corazón y erre es fuego en vasco. Aquí en Eivissa he oído hablar del ventre caigut.
Popularmente, cuando uno padece un dolor crónico en sus huesos o articulaciones con mucha frecuencia dice «tengo reuma», y además sabe cuándo va a cambiar el tiempo.
El término reumatismo fue introducido por Galeno en el siglo II después de Cristo. Proviene de la palabra rheos que significa ´fluir´, porque en aquellos tiempos se creía que el reumatismo aparecía por un flujo que iba desde el cerebro hacia las articulaciones.

Sin embargo, las enfermedades reumáticas son tan antiguas como el hombre, habiéndose encontrado restos arqueológicos humanos con estigmas óseos de diferentes procesos. La gota ya fue genialmente descrita por Hipócrates en el siglo IV antes de Cristo.
En el flato o el reuma ambos traducen dolor, o al menos molestia en alguna zona de nuestra anatomía, asi como el biohtzerre o el ventre caigut.
En relación al caso al que aludía el señor Planells en su artículo, le comento que se trata de una enfermedad degenerativa neuromuscular, en un pueblo de Valencia llamado Sueca.
Aprovecho para enviarle a don Mariano un fuerte abrazo.