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sábado, marzo 11, 2017

Se van

Foto ElConfidencial

De verdad, están abandonando Ibiza. Sobre todo los ingleses, los franceses y los alemanes. Cuando leí que nos había abandonado un 40% en los últimos cuatro años quedé pasmado.. ¿Qué diablos está pasando? Cuando una fenómeno demográfico se manifiesta con total contundencia caben pocas dudas, pero sí numerosas causas en la interpretación.
¿Es de Ibiza y Formentera toda la culpa? En gran parte sí. Las condiciones de vida se han extremado, se ha perdido calidad y se ha ganado en conflictividad y molestias. Un acto tan simple como siempre fue el aparcar ya se ha hecho imposible. Los ruidos y la masificación agobian a quien pretende disfrutar de una vida pausada. Los precios no tienen nada que ver con los últimos ocho años. Las Pitiusas han quedado fuera del alcance de una familia con ingresos medios bajos. Y esto afecta al sector de población de los jubilados con pocas opciones de mejora. Etcétera.
Puestas así las cosas, los alemanes han dejado de elegir Ibiza para su residencia, sobre todo porque el mercado de la vivienda está lejos de su alcance. Y los que ya vivían aquí han optado por buscar otros parajes. El imposible acceso a la vivienda y la cada vez menos surtida tabla de vuelos. Todo ello conforma un panorama agrio y árido, poco atractivo.
Hurgando sobre el tema descubro que el fenómeno no afecta solo a Ibiza. En varias partes de las costas españolas han perdido población entre los extranjeros europeos. En parte por las mismas razones que Ibiza, pero también por un detalle que nos ha pasado inadvertido. Los censos estaban muy hinchados por razones políticas y prácticas, de cara a obtener más subvenciones. Esto lo ha corregido el INE desde el 1 de enero de 2014.

miércoles, diciembre 28, 2016

Cuanto más arreglan, más lo estropean

Hace ya unos años que en Ibiza hay carencia de vivienda de alquiler para los trabajadores y residentes. No es un fenómeno que nos haya pillado desprevenidos. La situación ha creado un descontento social de base que han pretendido instrumentalizar los políticos, sobre todo Podemos. Pero instrumentalizar no es solucionar, y de hecho han conseguido todo lo contrario: empeorarlo. Podemos, PSOE, Mes y otros no van a solucionar nada, más bien lo contrario.
En realidad, tras seis meses de cuitas, diatribas, mesas redondas, referéndums domésticos y otras maniobras de distracción ¡los precios de los pisos han subido un 16%! Coño, para esto hubiera valido más que no movieran ni un dedo. Lo mismo ha ocurrido con los desahucios: Podemos no los ha parado, ni sus socios de desgobierno tampoco.
Pero aún será mucho peor. Ahora los pitiusos tenemos problemas (desahucios y alquileres exorbitantes) que no nos soluciona nadie. Lo que viene a continuación es una ley de alquiler turístico demencial que solo conseguirá frustrar aún más al personal. El paso siguiente será demonizar directamente el turismo. Ya estamos en ello. El razonamiento es simple pero diabólico: dado que los turistas ocupan las plazas de alquiler que podríamos ocupar nosotros, vamos contra los turistas.
El Pacto de Progreso no dejará de cometer ninguno de los errores de manual ni aquellos a los que ya nos tiene acostumbrados: su pretensión es lograr facturaciones fabulosas mediante la ecotasa y para ello ha de ofrecer manga ancha a todos aquellos propietarios que quieran legalizar su actividad. Es una especie de amnistía urbanística comercial, pero como todos los matices de este asunto, puede alcanzar cotas de absurdo considerables. Por ejemplo, que los empresarios cansados de la voracidad e ineptitud del Govern Balear pasen soberanamente de someterse a las torturas administrativas de un gobierno balear que cada par de años vuelve locos a los contribuyentes, al tiempo que les va expoliando.
No me extrañaría que muchos propietarios se limitaran a alquilar sus apartamentos acogiéndose a la ley general de España, la de Arrendamientos Urbanos, tanto si lo arriendan por un año, como por un mes. Al hacer el resumen fiscal, se declaran los beneficios a Hacienda y a quien Dios se la dé, san Pedro se la bendiga. Veremos cosas extraordinarias antes de junio.

sábado, agosto 22, 2015

Nada de mudanzas

A finales de agosto, con el plumaje calado por las lluvias torrenciales, con los senegaleses que quieren saltar la valla del Ayuntamiento de San José –o de su retén municipal, mejor dicho–, con una espeluznante lista de accidentes, ahogamientos, agresiones, accidentes de tráfico y por sobredosis, Ibiza se encuentra bajo el manto de la confusión y del cansancio.
Para evitar caer en la ofuscación, que es la oscuridad de la que cuesta salir, nos podemos acoger a la experiencia de gente que sabía mucho de las zozobras del espíritu humano: San Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús, recomendaba a los hermanos de su congregación no hacer mudanza en tiempos de tribulación. No solo se refería a los muebles y a los carruajes, también a les tempestades anímicas y a las luchas entre miembros de la Iglesia. En tiempos de luchas fratricidas y de dudas del alma no te embarques en grandes decisiones.
Apenas queda una semanita para enterrar agosto, del que ya teníamos precedentes sobre su crueldad. Da lo mismo. Aguantaremos con firmeza el embate de los vientos, las inundaciones de argelinos y de subsaharianos, aun sabiendo que hay otros 1.200 millones que quieren huir de África y venir a Ibiza y comprarse un pisito a plazos.
Mientras tanto, la avanzadilla ha llegado entrenada en las lides de Ceuta y Melilla y sabe como tratar a la Policía, sabe que puede devolver los golpes tribales y que la justicia española está en proceso de retiro espiritual, como los que recomendaban los jesuitas. No hacen en Marruecos lo mismo que hacen en Salou, Magaluf o Ibiza. Tampoco lo hacen en Brasil. Y no me explico el porqué.
Inútil entrar ahora en valoraciones sobre el grave pero comprensible comportamiento del jefe de policía al soltar a un africano detenido, ante la presión coactiva intolerable de una pandilla de compañeros, con toda seguridad liderados por algún sujeto bien entrenado que los aglutina. Difícilmente puede seguir ejerciendo de policía ni los subsaharianos hacen ninguna falta en Ibiza si se dedican a la violencia, a la extorsión, el robo, a la venta de drogas y de productos falsificados, etc. Todo aquel que delinca, ha de ser fulminantemente expulsado siempre que la ley lo permita.
Es posible que una vez hayan pasado las andanadas implacables del mes de agosto, a algunos políticos les toque ponerse a trabajar a fondo para hacer mudanza. Y no bastará con un viajecito pagado a Madrid para tranquilizar a sus jefes.

miércoles, agosto 19, 2015

Mantener el coco frío


Comprendo que los ibicencos vivan esta sudorosa avalancha de gente con innegable confusión, por mucho que estuviéramos avisados y supiéramos de antemano el alcance de lo que se nos venía encima.
El fenicio iba a redactar estas notitas fenicias, cuando lee la portada del Diario de Ibiza digital: encuentran una patera en una cala de San José. Vacía. Hasta los moros sin papeles se apuntan a Ibiza en pleno agosto. Ya es el colmo, nunca mejor dicho.
«La irrupción de lanchas que se saltan el sistema de vigilancia marítima SIVE no es habitual. La criba es eficaz, pero no es perfecta», escribí en mi artículo del 4 de julio, donde comentaba la remota posibilidad factible de que entraran a Ibiza lobos solitarios con aviesas intenciones, en analogía sangrienta con los hechos de Túnez.
Que lleguen pateras con 8 o 12 personas presumiblemente argelinas es una posibilidad real. Lo he contado muchas veces. De Ibiza a Argelia hay una distancia abordable, como saben muchos ibicencos que a partir de 1939 o antes huyeron de la guerra civil de Ibiza para refugiarse en África, donde algunas docenas rehicieron su vida, en la Argelia francesa. Ahora las cosas han cambiado y son los magrebíes quienes buscan cualquier forma posible de huir de los estados fallidos musulmanes.
El acontecimiento pone en evidencia a todo el mundo: a estos mismos estados bajo la férrea e ineficaz mano del Islam, que no consiguen articularse como una sociedad capaz de generar sus propios medios de supervivencia, ya no digamos una cierta libertad. Han fracasado en su casa y muchos de ellos vienen a Europa con la obsesión de exportarnos su fanatismo, su estéril y enfermiza incapacidad para organizarse en una sociedad moderna, donde quepan todos.
Pero estas pateras ponen también en evidencia el sistema imperfecto de vigilancia marítima que tantos millones nos cuesta a los contribuyentes españoles. El SIVE falla tanto o más que una escopeta de feria.
Y finalmente pone en evidencia el sistema de seguridad, obsoleto o insuficiente de nuestra Ibiza, que cada año sufre una difícil prueba, lo admito. Lo dije en mayo: necesitamos ayuda. Pero nadie escucha, ni en Mallorca ni en Madrid.
Solo nos queda mantener el coco frío y los pies calientes, no convertir esta diabólica mecánica en ofuscación. Y sí, seguimos necesitando ayuda urgente.

sábado, enero 04, 2014

Las mafias nos aman


Cuando hablé del músico Xavier Cugat en Ibiza dejé caer de pasada que Ibiza se iba convirtiendo en terreno abonado para diferentes mafias emergentes o mejor dicho, mafias procedentes de países emergentes. Tenemos mucho que aprender sobre los métodos de la mafia o mafias chinas en España. Lo mismo podemos decir de grupos criminales rusos, ucranianos, bosnios, rumanos. Poco se sabe de los indios y los pakistaníes, de los japoneses y de algunos grupos sud o centroamericanos. (Lo que se sabe de los japoneses no es muy tranquilizador, pero en España intuyo que constituyen una minoría).
Lo cierto es que en toda España las mafias han encontrado una marco encantador, casi perfecto para sus actividades de blanqueo de dinero procedente de actividades criminales. Pocos sitios tan perforados o tan penetrados por las mafias como Málaga. En España quizás sólo exista un sitio mejor que Málaga: Baleares. Y por su mayor volumen, Mallorca. Mallorca es un encanto para las mafias, parece su paraíso. Somos adorables y bizcochables. En Baleares tenemos un amplio surtido donde comprar cualquier servicio o servicial cómplice o colaborador. Basta un somero análisis de contenido de nuestras hemerotecas para observar a grandes rasgos donde falla el sistema. O donde colabora necesariamente con los delincuentes o donde les facilita el trabajo. Etcétera.
En Ibiza ocurre otro tanto, por mucho que se quiera disfrazar nuestra atmósfera de marcha o de fiesta con alegre despreocupación. No tengo el tema estudiado e ignoro hasta que punto trabaja el día a día la policía de las Pitiusas. De todas formas, los métodos de finales del siglo XX han sido muy potenciados por las nuevas tecnologías y la entrada en la UE. Quiero decir que no necesariamente las operaciones anti-mafia se inician en Ibiza, sino que a menudo se concluyen o son un eslabón más en un largo proceso de pesquisas internacionales. La Europol no es un florero para decorar, tiene una información potente y en el momento adecuado se pasa a las terminales, en esta caso a Ibiza o Mallorca.
Así que hemos pasado de mafias emergentes a mafias emergidas. En las dos últimas grandes operaciones en Mallorca se ha detenido a una banda alemana y a otra rusa. Casi es de manual. En principio, en ambas interviene Europol, ministerio del Interior, Guardia Civil, Policía Nacional, Juzgado de Mallorca y algunos más. Es casi un ejército, como no puede ser menos. Que se obtengan resultados ya se verá, pues la espectacularidad no es sinónimo de eficacia final, es decir, retirar de la calle a decenas de criminales, torturadores, proxenetas, ladrones y delincuentes en varios grados. Y hablo no solo de la operación Casablanca contra una treintena de Ángeles del Infierno alemanes o de la operación Taganskaya contra el mafioso Romanov ruso. Hablo en general. El tema es de una gran complejidad. En este momento quería reflexionar sobre algo preocupante: ¿Por qué les gusta tanta Ibiza y Baleares a las mafias más violentas?

miércoles, mayo 01, 2013

Autoempleo fenicio


Uno de mayo, día del trabajo o del trabajador. ¿Y los que no trabajamos? No vamos a lamentarnos, pudiendo celebrar la paulatina llegada de contingentes turísticos que ya están animando las calles.
Aunque sabemos que en años como estos Ibiza saldría ganando si fuera una república independiente, perdida en la mar, tan cerca de Cartago, de Italia, de Francia o de las costas hispanas. También saldríamos ganando con una monarquía, solos con los turistas, bajo la regia melena fenicia de Pilar Costa, siempre que se le aplicara la norma de «reina pero no gobierna», porque cuando ha gobernado ella y los suyos nos han conducido al desastre. La elijo como reina fenicia de Ibiza, pero no como gobernanta.
Podríamos nombrar sólo reinas para un período de 5 años, renovables por otros 5. Pero solo reinas, nada de princesas ni infantas, que son un lío.
Dice el Diario que han emigrado más de 700 pitiusos al extranjero. Claro, se emigra al extranjero, entre regiones españolas no se emigra, digan lo que digan los catalanistas.
Pero todos sabemos que este 700 se referirá a pitiusos contratados, con los papeles en regla. Hacen muy bien. Esto no es ningún drama.
El drama es cuando tienen que emigrar las abuelas, como estas señoras abuelas marroquíes que van llegando a Ibiza desde hace unas décadas. Mala señal.
Sin papeles ni contratos se van miles de ibicencos cada año. Dejan Ibiza en noviembre y no reaparecen (los que lo hacen) hasta bien entrado mayo. ¿Vuelven para celebrar el día del Trabajo?
Uno diría, ya que hablamos del tema, que vuelven a buscar un trabajo para el verano, porque para el invierno lo mejor es buscar un avión y largarse. Son miles los que lo hacen cada otoño, como estas cigüeñas, vencejos o golondrinas, que vienen y van.
Así queda Ibiza, que parece una ciudad en estado de sitio y con la ley marcial decretada por la crisis.
Yo creía antes que los ibicencos se iban a Goa, y a otros puntos de la India, o a Marruecos, tan cercano y a la vez tan distinto y extranjero. Me equivocaba.
Muchos ibicencos se quedan sin trabajo y prefieren pasar medio año con otros precios y en otros sitios de la misma Península o de Canarias. Sólo con lo que se ahorra de agua, vino y alimentos básicos ya vale la pena.
Otros han aprendido el espeso mecanismo de los entresijos burocráticos y recorren la India (Afganistán ahora es difícil y peligroso), Vietnam o Tailandia, comprando quincalla que después se venderá a los turistas como Made in Ibiza.
Cuando menos te lo esperas, a la vista de una buena ocasión comercial, nos sale el pronto fenicio. Que dure, pues es meritorio inventarse un trabajo cuando sabes que es casi imposible que alguien ajeno te lo facilite.

sábado, noviembre 19, 2011

Vivienda: no hay perspectivas



Las tasadores de vivienda de Ibiza ya no intentan disimular ofreciendo voluntaristas mensajes de optimismo: no hay perspectivas de reactivación, es más, los precios de los inmuebles siguen su descenso imparable, sin contemplaciones.

Pero que no se quejen. La asombrosa escalada de los precios en los últimos años no tiene base real ni justificación alguna. De hecho, entre los unos y los otros, nos hemos gastado en créditos un dinero que tendrán que devolver nuestros hijos y nuestros nietos.

Es decir, en los últimos diez años, por poner una cifra aproximada, hemos consumido los recursos de todo tipo que hubieran correspondido a los próximos 30.

El proceso lo conocemos todos, ha sido diabólico, y lo cierto es que las consecuencias no han hecho más que empezar a revelarse ante nuestros ojos. Tiempo tendremos de quejarnos en serio. Leo en Expansión que los precios de la vivienda aumentaron en España un 155% (a un ritmo anual del 8%) entre 1995 y 2007 y desde entonces han caído un 22%, coincidiendo con la crisis económica, según un informe que acaba de difundir la Comisión Europea.

En 2008 ya empezaron a caer un 4,9, en 2009 un 7,2, y en 2010 cayeron un 4,2%. Quiero pensar que las cifras de Ibiza son más extremadas en ambos sentidos.

O sea, me parece muy poca caída para tanta subida. Ello no puede significar otra cosa –la idea tampoco es mía, es general– que los inmuebles en España siguen hinchados artificialmente y hasta que no se obligue a los bancos a sacarlos al mercado a un precio razonable, la economía española no comenzará su reactivación.

Esto es una noticia pésima para los especuladores y no uso el sustantivo en sentido despectivo alguno. Alguien tenía un dinero para invertir y lo hizo pensando en una rentabilidad.

Esta ha fallado en el último eslabón y todo aquel que haya pillado en el medio de la escalera se las verá imposibles para subirla e imposibilitado para descenderla.

Repito: la situación todavía no ha tocado fondo y, lo que es más obvio, nunca jamás van a darse las mismas condiciones, por lo que Ibiza y Formentera no sufrirán un destrozo igual ni comparable al de estos últimos 15 años.

Lo pasado pasó y no volverá, solo que nos queda la factura pendiente, además de unos destrozos descomunales.

Se seguirán vendiendo pisos, pero para vivir y siempre que los bancos (¿cuándo?) empiecen a rebajarlos y a facilitar créditos e hipotecas. Pero la especulación a este agudísimo nivel se ha terminado.

Quienes quieran jugar al monopoly con las viviendas pitiusas pueden optar por miles de ellas vacías y que están a la venta, y muchas más que se irán poniendo en el mercado durante los próximos diez años.

El artículo de Roig, presidente de los constructores de la Pimeef acababa su dramática llamada de auxilio con una pregunta.

¿Debemos seguir luchando contra todo y contra todos o es mejor dejarlo? Es mejor dejarlo, amigo. Y quien esté cualificado que salga al exterior donde se necesitan muchos constructores. Pero en Ibiza es mejor... irse.

sábado, julio 02, 2011

Demasiados inmigrantes o la masiva llegada de inmigrantes


El crecimiento demográfico de Ibiza y Formentera en los últimos años ha sido de un ritmo astronómico, con una intensidad indigerible y con unos resultados que casi rozan el caos. Las Pitiusas de hoy son caóticas, no sólo en los tres meses punta. En general, todo el año resulta de una incomodidad patente.
A quienes hayan leído mis últimos artículos y hayan visto los datos puestos uno al lado del otro, relacionados y en evolución cronológica entenderán ahora mucho mejor esta explosión demográfica pitiusa. (A los interesados, pueden encontrarlos en la Hemeroteca del Diario los miércoles y sábados; o en uno de mis blogs, Notas de un Fenicio. Leerlos todos juntos causa cierta impresión).
Dije y digo que esto sólo unas notas sueltas del fenicio que aspiran a contar algunas cosas, explicarse otras y en definitiva, una aproximación a este Ibiza del siglo XXI, tan lejos ya de la Ibiza de los años 70 en los que me inicié en Ibizalogía fenicia. No saber captar el transcurso del tiempo ni la evolución de las cosas sólo conduce al ostracismo o al pasmo, y la voluntad del fenicio es seguir navegando.
Los fenicios supervivientes en nuestro Archipiélago muestran estos indicios de sobrecarga, de agobio, de fastidio, de velocidad vertiginosa que en definitiva nos deja sumidos en el desconcierto.
Quizás eso quiere decir que tantos cambios y tan súbitos y sin tregua nos han dejado sin una explicación de los fenómenos. Y acaba por no entenderse nada.

La gente sabe que ha venido demasiados extranjeros, en muy poco tiempo y sin saber muy bien las razones. Y no sólo los magrebíes o subsaharianos, también otros grupos que adoptan una conducta distinta: Pueden ser los clubbers, los botellones, los británicos, los alemanes, los rumanos, etc.
Lo cierto es que incluso los ibicencos (¡cielos!) han perdido el miedo a manifestarse y escriben cartas de lamento al Diario de Ibiza. Y cuando se les pregunta en una encuesta, los resultados son de una gran contundencia.
Para empezar, en esta consulta de Gadeso, casi el 72 por ciento de los ibicencos considera que hay demasiados inmigrantes en la isla.
En la encuesta preguntan precisamente por esta cuestión: ¿Hay que expulsar de España aquel inmigrante que cometa un delito grave? La respuesta es sí, de forma abrumadora: un 98,6% . Sin manías.
También un 80% se muestra favorable a expulsar a todos los que lleguen sin la documentación en regla.
Ahora no sé si esto es racismo, si es miedo o si es una opción lícita: Ibiza no se cierra a los extranjeros, pero parece tener claro que han de existir unos límites. 

sábado, junio 25, 2011

Ibiza seguirá creciendo a lo loco

Y entonces ¿Ibiza seguirá creciendo indefinidamente? Parece que sí, mientras desde la isla no se diseñen políticas muy concretas para desmotivar seriamente el crecimiento. Y nadie hará esto.
La pregunta que todos nos hacemos, lo digo partiendo de estos 145.000 habitantes que tienen las Pitiusas a día de hoy, es si seguirá este incremento escalando a esta velocidad inexplicable.
Mi opinión: sí. Y aun irá a mucho peor.
Miren, incluso en los peores momentos de la crisis, Ibiza ha seguido aumentando. Veamos. Solo en la última década Ibiza y Formentera han ganado más de 46.000 habitantes. Si no recuerdo mal, unos 50.000 habitantes había en Ibiza a principios de los 70. Quiere esto decir que hemos multiplicado por tres la población de la isla que, por supuesto, no puede abastecer a sus residentes de los bienes y servicios necesarios, por lo que tiene que importarlo todo: alimentos, energía y gente preparada. Todo. Se ha terminado la Ibiza autárquica que venía durando desde hacía casi cuatro mil años. Se acabó.
¿Cómo no va a cambiar la isla?

Las islas Baleares han crecido todas, pero menos que las Pitiusas (seguimos con nuestros récords poco tranquilizadores). Y han crecido en los últimos años, a pesar de la crisis, aunque se ha ralentizado el ritmo de crecimiento.
En 2007 las Pitiusas ganaron 8.000 habitantes; en 2008 fueron 4.916; en 2009 el incremento fue de 3.485. Aun aumentando, ha habido una reducción del ritmo. Ibiza, repito, ha crecido mucho más que Mallorca, que cuenta con 869.067 habitantes... Con Mallorca no podemos compararnos, pero sí con Menorca, que sólo tiene 94.383, como vemos muchos menos que Ibiza, a pesar de que recibe lo mismo o más que el archipiélago de las Pitiusas. 

A veces he escrito exageradamente que Ibiza estaba poniendo las tablas de base para crecer hasta el medio millón de habitantes. Pues bien, no lo retiro. ¿Por qué voy a hacerlo si es la pura verdad? Ya dijimos que en verano nos ponemos en más de 400.000 habitantes sobre las islas. Esta cifra impone lo suyo. Pongan los decibelios fuera de la ley (más de 55, muchos más), pongan las drogas sintéticas y pongan unos precios de escándalo. En agosto ¿estamos en el paraíso?
Por lo demás, los políticos de Ibiza, que adoran el color del dinero –como los de Albacete o los de cualquier otra parte– y como además les sale gratis, Ibiza seguirá desplegando una inmensa y escandalosa batería de recursos, destrozando aún más nuestra casa.

Podría darles los crecimientos por pueblos, que pueden consultar en el mismo Diario (5 de enero 2011, página 5), pero haré algo mejor: reforzar lo que he dicho antes. Que Ibiza se está planificando para ponernos en medio millón de habitantes. ¿Saben ustedes cuánta población proyectan los planes urbanísticos actualmente vigentes? El doble de la que hay ahora. Un techo de población total de la isla de 261.699 habitantes. Olé.

miércoles, junio 15, 2011

144.000 habitantes y creciendo



A lo largo de estas notas, el fenicio ha ido empleando algunos datos de población para explicar el crecimiento de las islas y otras cosas de pasada. No es un estudio demográfico serio, que alguien debiera de emprender con sistema y con rigor para plasmar en algunos gráficos el alcance del fenómeno. Son unas notas de aviso y reflexión.

Las preguntas siempre suelen ser las mismas: ¿pero cuántos habitantes tienen en realidad Ibiza y Formentera? No lo sé, pero los datos conocidos el día uno de enero de 2010 nos dan exactamente 142.599 para ambas islas (Diario de Ibiza del 5 de enero de 2011).

¿Recuerda alguien que dijimos que Ibiza crece a un ritmo de 13 habitantes diarios? Bien, entonces, habría que multiplicarlo por unos cuatro meses, bueno pongamos 160 días por 13... igual a 2.080 habitantes). De manera que si seguimos el juego, a finales de mayo somos 144.679 habitantes.

Sin ser especialista, estará de acuerdo conmigo, paciente lector, que en las cifras de población siempre hay distorsiones y si no se conocen los trucos, el resultado final no queda ajustado.

Por ejemplo, a nivel de toda España sabemos que ocurre un fenómeno muy sorprendente: los muertos no mueren, siguen apuntados. Además, muchos empadronados y quizás censados en realidad no viven en Ibiza, pero quieren aprovechar los descuentos de residente. Los ayuntamientos están encantados, porque perciben las partidas de presupuesto en función del número de habitantes. Y eso ocurre en toda España. Hasta que llega la renovación del censo –y eso ocurre cada cinco o diez años, no lo recuerdo– los números poblacionales están distorsionados.

Pero déjenme salir enseguida en defensa de nuestros ayuntamientos: valgan los añadidos por todos aquellos que flotan de vacaciones sin estar empadronados y sin percibir contrapartidas nuestros pobres organismos públicos.

Repito, hay quien ha calculado la multiplicación de los habitantes en pleno agosto: Ibiza y Formentera llegan a cobijar a 409.000 habitantes. Y después se quejan los hoteles de que pagan demasiada basura y demasiados impuestos. Quienes debiéramos quejarnos somos los ciudadanos que vemos multiplicados por tres los gastos fijos de mantenimiento. (A veces, en algunas partidas, el Gobierno central tiene a bien ceder algunos servicios y aumentar las dotaciones, por ejemplo de policía, pero no siempre los necesarios. Casi nunca los necesarios).

No es de extrañar que los ayuntamientos de toda España y creo que son unos 8.000, es decir sobran más de la mitad, vayan como locos para poder empadronar a quien pase por ahí. Esto es otro desfase de este país destartalado, que debido a una casta política parasitaria, inepta y en gran parte corrupta, siempre va con retraso, con retrasos. Y esto no funciona.

La gran crisis que nos afecta obligará a rediseñar la estructura administrativa imagino, y por supuesto las autonomías –un engendro diabólico que nos ha llevado a la ruina– pero esto es otro tema. A ver si seguimos hablando de habitantes, de población y descubrimos alguna manera de salir a flote.

miércoles, junio 01, 2011

Invasión de Ibiza, lo nunca visto



En estas notas que he ido publicando dejé bien claro que este fenómeno inmigratorio es insólito. Esto no se había visto nunca. Desde luego, que una isla, enclave o ciudad que tiene historia documentada desde dos mil años antes de Cristo reciba cuatro mil años después tal avalancha de gente, eso no se ha visto en ningún sitio.

Lo digo para diferenciarnos claramente de las ciudades campamento, instalaciones provisionales (que a veces duran décadas, caso de los saharauis) que nacen por accidente (fiebre del oro) o por incidente (por una guerra, por ejemplo los libios que pasan a Túnez o los tunecinos que pasan a miles a Lampedusa, Italia).

No, lo de Ibiza es único y los ibicencos no nos damos cuenta o no nos quejamos porque hemos ido leyendo el goteo (el chorreo en cascada, más bien) de inmigrantes en el mismo Diario de Ibiza.

Ya hablamos del 3 de febrero de 2010: «Uno de cada cuatro empadronados en las Pitiusas es extranjero». Una cuarta parte, un 25%, y eso en apenas diez años de intervalo. Como es natural, todo el mundo intenta sacar tajada: los arrendadores de pisos, los catalanistas diciendo la tontería de que el catalán es el idioma cohesionador, los sindicatos encantados de recibir nuevos marroquíes cotizantes y otras subvenciones, etc. Pero la realidad es bastante tozuda y tal cantidad en tan poco espacio y en tan poco tiempo dejará unas cicatrices insuperables, por muy tolerantes que seamos los ibicencos.

Fijemos esto: las Pitiusas acogían el 1 de enero del 2009 un total de 37.082 extranjeros empadronados, un 26,6 % del total de los residentes. En aquellas fechas sólo había 895 asiáticos, pero ojo al dato, en 2011 ya tienen la mitad de las tiendas del hogar y pequeños comercios de chucherías. Van rápido. Mucho más que nuestros incompetentes políticos.

El 15 de febrero de 2010, el Diario lo explicaba de otro modo, remarcando sin duda que los pitiusos somos gente de récords y de superlativos: «La población pitiusa crece a un ritmo de 13 personas al día desde el año 2000». No he multiplicado el número de días por 13, pero me creo la cifra total que ofrece en el subtítulo: «La población de Ibiza y Formentera se incrementó en 43.214 personas en nueve años». Las islas tenían el 1 de enero del año pasado 139.114 habitantes, según los datos del Instituto Nacional de Estadística.

No es necesario advertir que esto son datos oficiales. Pueden añadirse bastantes más. ¿Cuántos? No lo sé, centenares, quizás miles.

Quien quiera conocer los crecimientos desglosados por ayuntamientos le invito a consultar la hemeroteca (DI del 15 de febrero de 2010).

Han pasado 16 meses desde esas cifras dadas a conocer. ¿Cómo ha afectado la crisis? Para nada, hemos seguido creciendo, lo cual quizás explique por qué han regresado apresuradamente algunos caciques del Caribe para tratar de colmar su faltriquera con estas cifras demenciales de población pitiusa.

sábado, mayo 21, 2011

Inmigración, un fenómeno explosivo


Llegados a este punto ya podemos afirmar con toda tranquilidad que jamás se había visto en Ibiza un fenómeno inmigratorio como el actual. Y digo actual porque imagino que el proceso no ha terminado.

Mientras Ibiza ofrezca masificación, gente con dinero en los bolsillos y mientras dé ciertas opciones a ganar algo de dinero trabajando durante unos meses, Ibiza se verá asaltada sin contemplaciones por una riada humana incontenible y difícilmente gestionable.

Sobre el turismo no tenemos dudas: cuantos más mejor, aunque se droguen, se peleen, hagan ruido y ofrezcan un alto índice de accidentes. 

Sobre la mano de obra tampoco: el mismo mercado de trabajo con su oferta flexible es quien acaba por regular la situación, no sin crear tensiones ni fricciones.

Más problemática es una bolsa de población que en teoría vino como mano de obra para la Operación Ladrillo y se fue quedando, que fue pidiendo el reagrupamiento familiar y ha creado unas nuevas necesidades y unas exigencias que eran impensables hace diez o quince años. 

Una gran parte de ellos no quieren integrarse, pero sí exigen todos los derechos que ofrece esta costosa sociedad del bienestar. Por primera vez veremos en Ibiza crecer guetos, ojalá me equivoque. Este tema es recurrente y esta situación puede crear problemas y tensiones, si se gestiona mal. En algunos casos lo está haciendo.

El 29.I.2007, Diario de Ibiza nos informaba: «La inmigración representa el 87% del incremento de la población de la última década», incluyendo a los llegados del resto de España y del extranjero. Es decir, más o menos desde 1996 la población de Ibiza se duplica.

El 31 por ciento de los nacidos en las Pitiusas lo fueron de madre extranjera (DI, 2 enero 2007). Uno de cada tres. Porque el índice de natalidad es mayor entre los extranjeros que se han instalado aquí. Por supuesto, los pitiusos ganamos otro año, uno más, el campeonato, un nuevo récord de niños nacidos de madre extranjera en todo Baleres. Así, naturalmente, la tradicional foto del primer recién nacido del año casi siempre ha acaba siendo de familia extranjera. La tierna anécdota ilustra la dinámica de esta nueva sociedad pitiusa.

Remarco que estos datos eran hasta 2006, algunos de los años siguientes fueron incluso más exagerados todavía.
La diferencia entre nacimientos y defunciones supuso un incremento de la población de 4.708 personas en las Pitiusas. Entre 1996 y 2005, el incremento real fue de 34.393 habitantes empadronados.

¿Cómo no va a afectar esta densidad migratoria a la vida de los ibicencos, a las necesidades, al desgaste de recursos?
Bueno, todos conocemos la tendencia de crecimiento, lo que estoy viendo no sin cierta alarma es que no sabemos cuándo se detendrá este fenómeno anómalo que tanto afecta a Ibiza.

miércoles, mayo 18, 2011

Extranjeros huyen en desbandada

Hace ya algo más de un año guardé un recorte (El Mundo, crónica, 10 enero 2010) que me pareció alarmante: ´Británicos huyen en desbandada´, se entiende que huyen de la costa española donde de alguna forma han sido estafados. Yo conocía este fenómeno porque ya hace más de diez años que la lluvia de denuncias en los juzgados de la Comunidad Valenciana (y supongo que catalana, murciana, andaluza..., no sé en Ibiza) empezó a ser de tal intensidad que acabó por llamar la atención de la prensa española y europea. 

Tampoco es riguroso el uso del gentilicio ´británicos´ en este caso. Es decir, hay muchos estafados y de muchas maneras pero que conste que los hay de nacionalidades muy dispares: daneses, canadienses, norteamericanos, españoles la mayoría, franceses, británicos, alemanes, austríacos, belgas... 

La reputación de España 2000-2011 por poner unas fechas, ha saltado por los aires hace tiempo. No es una caza del extranjero, porque los timos alcanzan a muchos españoles que han invertido sus ahorros en un apartamento que ahora, por muchos motivos, no pueden usar o no tiene un valor remarcable, en cualquier caso muy lejos de lo previsto y de lo anunciado.

En Valencia llegué a leer casos en los que media finca del total comprado por unos ingleses simplemente aparecía un buen día escriturada a nombre de nuevos compradores. Otro caso es el simple engaño en apartamentos que jamás obtendrán la cédula de habitabilidad, con problemas insalvables en la infraestructura (energía eléctrica y agua). 
Por mucho que se denuncie, en no pocos casos, los promotores se han quitado de la circulación, las sociedades constructoras están dadas de baja o nadie responde ni se hace cargo. Los engaños son de una textura burda, a menudo por la simple razón de que no se entrega el piso que se ha pagado casi todo al contado. Otros han adelantado una parte como paga y señal y los promotores han volado y han dejado cuatro piedras en un secarral inhabitable y sin servicios.

El problema sería llevadero si acabara con la simple estafa. A muchos inquilinos de estos pisos inhabitables se les cobra por el servicio de agua, aunque no puedan habitar en su propia casa. Pero el problema se convierte en pesadilla en el caso de muchos ancianos ahorradores que han invertido todas sus reservas en estas casas.

Los jubilados ingleses pasaron por otro suplicio: cobraban su jubilación en libras pero, con la devaluación de los últimos años, su valor final convertido en euros era mucho menor, lo cual agravaba sus finanzas de supervivencia.
La prensa inglesa lleva diez años destrozando la reputación de España y la inseguridad jurídica. En esta situación no sorprende la airada reacción de muchos ingleses en la visita de José Blanco a Inglaterra para incitarles a comprar pisos en España. «Primero nos timan y luego nos los quieren revender», decía alguien.

No conozco a fondo la realidad de Ibiza en este terreno. Pero sin duda también habrán caído algunas víctimas del boom. El derrumbamiento de edificios o urbanizaciones es un tema aparte del que con toda seguridad habrá una respuesta jurídica más pronto o más tarde, caso es Cubells. O ya la habido, caso Cretu.

sábado, mayo 14, 2011

Cota 120.000 y subiendo

Pero no eran cien mil habitantes los que nos esperaban en esta superficie de unos 500 kilómetros cuadrados habitables (572 en total). Eran 120.000 y unos cuantos más. De hecho, 121.865 entre Ibiza y Formentera. Diario de Ibiza (3 de enero de 2007) lo publicaba con abundante profusión de medios y no era para menos: nuestro crecimiento seguía siendo récord incluso en las Baleares, archipiélago que a su vez era líder en toda España.
Las Pitiusas encabezaron en 2006 el ránking de crecimiento poblacional de Baleares, con un aumento del 3%, seguidas por Menorca y Mallorca, con una subida del 2% cada una.

Pero si observamos el crecimiento de los últimos doce años, resulta que las Pitiusas subieron un 38% (lo cual supone 33.721 habitantes, casi una Ibiza sobre la antigua Ibiza). Por esto hay que entender a qué nos referimos cuando decíamos que el crecimiento de Ibiza ha sido, y creo que sigue siendo a pesar de la crisis, anómalo, insólito y hasta cierto punto peligroso.

Creció toda Ibiza, mucho Formentera, aquella islita que yo conocí en 1970 con 2.800 habitantes. Pero creció especialmente en 2006 el municipio de San Antonio Abad (Sant Antoni de Portmany). Aquel año aumentó un 7% y estaba alcanzando ya los 20.000 habitantes. 

Formentera pegó un estirón impresionante y se puso en 8.000 habitantes. Curiosamente aquel año Vila apenas creció, lo cual no me cuadra: o muchos se empadronaron en pueblos limítrofes para evitar las subidas de impuestos o hay algún elemento distorsionador que ahora desconozco.
Todas las Baleares llegamos al millón de habitantes, como se encargó de airear triunfalmente toda la prensa escrita.

Toda esta avalancha de inmigrantes aportó nuevas remesas dinerarias, pues los ayuntamientos incluso aumentaron el número de ediles. 
Por desgracia tampoco se supo afrontar con seriedad la nueva situación (¡ni la vieja de siempre!) y muchos alcaldes y ediles se cuidaron más de su propio patrimonio que de diseñar nuevos enfoques políticos que nos hicieran la situación más llevadera. Pero eso es otro tema.

Ya a finales de los años 90 se hace más patente, más cruda, la abultada avalancha de emigrantes sudamericanos, colombianos, ecuatorianos sobre todo. Y la nada despreciable cantidad de marroquíes a los que los sindicatos isleños recibían con los brazos abiertos.
En esta década se asienta esta dinámica y es la que nos ha dejado la Ibiza de hoy, donde seguirán afluyendo los inmigrantes sin orden ni concierto. Hace años que lo digo: quieren poner a Ibiza en el medio millón de habitantes. ¿Quién? Pero, hombre, qué pregunta...

miércoles, mayo 11, 2011

El crecimiento insostenible

Ya en los años 80 pudimos darnos cuenta del calado profundo del fenómeno: el crecimiento de Ibiza había tomado una dinámica peligrosa por lo vertiginosa. Estos crecimientos son anómalos y en un ámbito espacial como Ibiza, sin preparación alguna o muy débil en servicios sociales e infraestructuras, nos confirmaron lo que ya sabíamos: la isla se estaba transformando en un lugar inhabitable, inhóspito, duro y cada vez más caro.

Al principio fue una impresión y nadie quiso enterarse de que este caos no era debido a un turismo temporal, por otra parte perfectamente reglado, identificado y con servicios muy pasables, a pesar del nivel de desatención presupuestaria. 

Ibiza siempre ha estado minusvalorada, subprotegida y jamás financiada en la justa proporción.

Hemos aportado mucho dinero a las arcas del Estado y en cambio hemos recibido ínfimas cantidades, tanto si nos comparamos como en valores absolutos.

Fue en los años 80 ya avanzados cuando nos dimos cuenta de que otra corriente estaba invadiendo la isla. No se trataba del turista identificado, tradicional, que en definitiva venía aportando remesas de capital. 

La inmigración se añadía a la complejidad de nuestra realidad social y económica.

El torrente migratorio no era todavía preocupante. Siguió el flujo migratorio interior, los españoles se asentaban cada vez mas en la isla y el fenómeno se consolidaría después de 1986. Lo que nadie esperaba era el creciente número de marroquíes y de sudamericanos, aparte de los ya conocidos alemanes y británicos. 

La población de Ibiza comenzó a hincharse peligrosamente en los 80 y siguió el proceso alocadamente ya entrados en los años 90.

Ibiza ha sabido convivir perfectamente con los extranjeros americanos y europeos, que han aceptado Ibiza como un regalo a la benevolencia y a la tolerancia. Lo que no parece tan sencillo con la avalancha de musulmanes, con una cultura muy distinta y con ganas de imponer otras costumbres y religión.

El fenómeno encontrará a otros que lo expliquen mejor que yo, pero es de constatar el entusiasmo con que se acogió a magrebíes –sobre todo marroquíes– como mano de obra que venía a suplir las carencias de albañiles españoles.

El boom en Ibiza no ha sido sólo de ladrillos y de apartamentos, sino un boom inmigratorio que todavía no hemos empezado a digerir y con el que no sabemos cómo lidiar.

Precisamente fue en los años 80 cuando algunos urbanistas expresaban su temor a los problemas que sobresaldrían en Ibiza y Formentera cuando llegáramos a los 100.000 habitantes. Yo ahora expreso los míos cuando lleguemos a los 500.000 y eso es algo que ocurrirá más pronto que tarde. Seguiremos explicando el proceso.

sábado, abril 16, 2011

El mayor crecimiento de Baleares



En los años 80 comenzamos a acostumbrarnos al uso de los superlativos. Un récord sucedía a otro. Encadenábamos éxitos o eso nos creíamos.

Como yo empecé a escribir un Anuario estando ya sumidos en otra crisis (1982-1983) queda fácilmente demostrable mi pasmo, mi preocupación por el futuro errático de Ibiza.

Mucha gente no aceptaba estas llamadas de alarma, como tampoco las acepta hoy, pero como en paralelo yo estaba publicando varios libros donde dignificaba (deificaba, podría decir incluso) los orígenes divinos mitológicos de nuestra Ibiza, una cosa iba con la otra y a veces por la otra.

Éramos una minoría los que reclamábamos un uso racional de nuestros recursos. Yo lo veía ya desde el primer día en que empecé a escribir, en enero de 1972: Ibiza no duraría mucho, se la atacaba de forma inmisericorde, sin tino ni mesura. No gustaba nada eso a algunos caciques que siempre han tomado la isla como un solar de su propiedad, aunque no lo sea.

Cuando hace unos años un equipo de géografos y economistas –creo recordar que uno de ellos era el catalán Ros Hombravella, perdón si me equivoco– afirmó en una conferencia en la isla que para mantener a los dos millones de turistas nos gastábamos cada año 7 veces lo que podía producir la isla no me extrañé lo más mínimo. En realidad, las cifras quizás no sean exactas, pero nos estamos puliendo dos veces lo que puede producir el planeta, 3 veces lo que puede producir España, y sobre Ibiza ya he dicho la proporción. Una locura, por eso Ibiza está así y no tiene forma de maquillarlo ni de disimularlo.

Una locura insoportable e insostenible.

Pero se trata de eso y de mucho más, porque una de las primeras consecuencias de este crecimiento exacerbado, desbocado de hecho, es un aumento demencial de la población residente. Un crecimiento especulador (burbuja inmobiliaria) de gravísimas consecuencias urbanísticas, sociales y humanas. Y un funcionamiento sesgado en el cual es imposible que no exista la colaboración interesada de los políticos y de las navieras, gravando el coste de la insularidad sobre la espalda de los residentes.

A pesar de estos desequilibrios estructurales, los jóvenes trabajadores, gratamente sorprendidos por el crecimiento alocado de Ibiza (ya digo, en la manera de crecer y por el ritmo del crecimiento), ellos mismos acabaron comprando el piso que estaban construyendo. Total es crédito, y el crédito es barato y para siempre. Qué burbuja, qué tomadura de pelo, qué destrozos para la islita.

Así, el Diario de Ibiza publicaba el 21 de enero del 2007 que las islas Pitiusas «han aumentado un 45% su población desde 1996». Naturalmente, «el mayor crecimiento de Baleares». 

Así, la población total sumaba 121.865 personas. Euforia desbocada, nadie reparaba en la crisis monstruosa que ya nos tenía atenazados. Era 2007, pero esperen porque no he terminado. No hemos terminado, inexplicablemente seguimos creciendo.

sábado, julio 31, 2010

El catalán recula


Parece que Carod-Rovira, el número dos del Ejecutivo de José Montilla, presentó el balance sobre el estado de la lengua catalana con enorme energía y optimismo: el catalán ya se enseña en más universidades extranjeras que el holandés o el griego clásico, en un proceso de internacionalización real imparable, explicó eufórico.
Pero ocultaba algunos detalles demoledores: estos resultados nimios e intrascendentes han costado una fortuna al contribuyente catalán y español, casi 200 millones de euros en los últimos siete años. Incluso peor, el catalán ha retrocedido en el mismo período en el uso cotidiano y preferente en casi un once por ciento.
Dicho de otra manera, a pesar de las costosas subvenciones a la prensa, a la efusiva potenciación de radios y canales de televisión, a pesar de la persecución del castellano, a pesar del CAC, a pesar de la inmersión lingüística, el ciudadano de Cataluña cada vez hace menos uso de lo que pretende ser el idioma del Principado. Tan sólo un 35% de los ciudadanos de Cataluña utiliza habitualmente este lengua de forma preferente.
Y en esta circunstancia no se puede alegar manipulación ni un uso torticero de las técnicas exploratorias, como no las haya realizado el mismo Carod, ya que el ´Balance de Política Lingüística 2004-2010´ es un trabajo llevado a cabo por la Secretaría de Política Lingüística de la Generalitat, un departamento directamente controlado por Josep Lluís Carod-Rovira. La encuesta incluye una muestra de 7.140 entrevistas a ciudadanos mayores de 15 años, lo cual demuestra que es representativa.
Como es lógico, los datos no han tardado en conocerse y han supuesto un varapalo para las tesis coercitivas del nacionalismo, que por mucho que sumerja en las escuelas, que pague cursillos de asimilación y otras maniobras, ni aunque amenace con sanciones no logra ver cristalizados los frutos de sus empeños, tan contumaces como derrochadores.
Una de las explicaciones es la importante llegada a Cataluña de inmigrantes en los últimos diez años, pero de ser totalmente cierta, la misma presión hubiera afectado al castellano y no ha sido así.
La anterior encuesta era de 2003 y entonces un 46% afirmaba el uso del catalán como lengua habitual y ahora este porcentaje ha disminuido al 35.6 %. Un retroceso importante. El castellano ha bajado menos, de un 47,2 ha pasado a un 45,9.
En la última encuesta aumenta el árabe (¿qué árabe? Lo ignoro) y «otras lenguas».
Un auténtico jarro de agua fría para las pretenciosas aspiraciones del Tripartit, en la misma línea de fiasco que ya habíamos observado hace tres años (y quizás más) en el contundente fracaso escolar en las comunidades de Valencia y de Baleares. Cito de memoria, pero Ibiza se colocaba en la cabeza del fracaso escolar con un 30,8% en toda España.
No me extrañó entonces que alguien con mucho sentido común apelara a la necesidad de derogar la Ley de Normalización Lingüística y la normativa derivada que impiden la libre elección de lengua en la educación de nuestros hijos. Que quien quiera estudiar en catalán pueda hacerlo y quien prefiera el español, lo mismo. Ya están tardando demasiado.