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domingo, enero 13, 2019

Adiós a Nicola Lanzenberg, artista y cineasta

Una artista multidisciplinar que se labró un destino apasionante en Ibiza y triunfó en Estados Unidos



A la edad de 81 años falleció la artista y cineasta Nicola Lanzenberg. Atrás deja dos hijos (ambos se dedican al cine, Cristophe y David), una inmensa obra plástica, una docena de documentales y películas y una inmensa ristra de amigos en todo el planeta.

Hasta el verano de 2017 estuvo en su apartamento del Hotel Chelsea. Después, Cristophe y David la trasladaron a Los Ángeles, donde la han cuidado hasta el desenlace.
Fue alma y musa en la Ibiza de finales de los 60 y durante todos los años 70, donde incluso su marido Fred Lanzenberg abrió su galería en Dalt Vila, donde expuso a los elefantes de las Pitiusas y a nombres como Joan Miró y a Erro, el artista islandés pop residenciado en Formentera. Sobre la galería, su ático, donde se reunía lo más dispar y alocado de la Eivissa más disparatada. Pero conoció la isla en 1960, más o menos cuando legaron Elmyr, Legros y Lessard, Clifford Irving y otros elefantes de grueso calibre. Así que conoció la isla de los 60, la más puramente salvaje en todos los sentidos.
Una parte de la historia de los años 60 y 70 y el Chelsea Hotel
Compartió Formentera e Ibiza con París, donde degustó la magia exquisita de la formación Magic Circus y participó en la Bienal de 1965. El grupo La Mama la invitó a Nueva York, que al abandonar Ibiza sería su caldero de producción, su estudio y su casa, nada menos que en el mítico Chelsea Hotel, en la habitación 929, donde siempre había conversación y mesa preparada. Por ella pude conocer este hotel donde no ha habido famoso que no recalara, desde Janis Joplin, Bob Dylan, Andy Warhol, Leonard Cohen y cientos de nombres famosos. Los curiosos pueden poner el nombre Hotel Chelsea en Internet y se encontrarán con la moderna historia de Nueva York, incluidas algunas escenas truculentas y terribles. En aquel antro forrado con pinturas de procedencia irreconocible pasé varios días acompañado de la contagiosa vitalidad de esta elefante y siempre con gente distinta y acogedora, mientras sus hijos Cristophe y David ya estaban triunfando en el cine en Los Angeles, donde hoy gozan de un sólido prestigio.

Diseño de joyas, muebles y penetrables
¿Cuándo y cómo trabajaba? Tenía un estudio donde varios ayudantes la asistían. Ella adoptó este sistema tan americano que magnificó Warhol y después Jeff Koons, al usar a colaboradores que realizaban el trabajo físico. Tanto en el diseño de joyas, de muebles, de utensilios imposibles o de sus películas. La pintura de caballete quedó enterrada para siempre en Eivissa, cuando incineró todos sus cuadros.
Ahora veo que muchos de estos objetos extraños, muebles antropomórficos, sofás en forma de pie o de mano, ojos protectores como lámparas están en permanente subasta y alcanzan precios considerables.
Ha expuesto sin cesar y ya en los últimos diez años su nombre ha sido reconocido como uno de los punteros del escenario neoyorquino y es una indiscutible en el arte pop.

Con el activista social Abbie Hoffman
Y jamás se tomó un respiro. El penúltimo contacto que tuve con ella fue una invitación para ir a rodar a Cuba, donde yo había estado un año antes. Decliné educadamente su requerimiento. Cuba no me inspira, es más, me da muchísima pena. Una década antes, Nicola había rodado un documental entrevista con Abbie Hoffamn, un líder izquierdista que superó la movida hippy pasándole por encima y de hecho ese activista social fue el fundador de los Yippies, el Youth International Party.
Formentera era uno de sus refugios
Nuestra protagonista siempre fue rebelde, sin miedo a enfrentarse a los problemas, con una visión poco conformista. Ahora veo que la prensa norteamericana la llama feminista de la segunda ola. No recuerdo que jamás pronunciara esta palabra, pero no le hacía falta, porque demostraba con hechos su espíritu libre con unas ansias interminables de creación, de diversión y de viajar.
Pero la última vez que coincidimos fue en Formentera. Ella misma lo decía: no puedo estar mucho tiempo sin ver el Mediterráneo. Vino con sus dos nietos y compartimos algunas tertulias con Isabel Echarri, Diego Etcheverry, así como otros asiduos residentes en la isla.

Nicola en la isla de las cabezas cortadas
Yo empezaba en el periodismo (1972) y ella me introdujo en aquel ambiente lleno de vida y de sorpresas. Era una inventora nata, tenía una facilidad pasmosa para encontrar el matiz surrealista, el contraste vital, siempre dotada de una risa contagiosa. No era una intelectual, sino que se vertía hacia afuera, vivía en la plaza, en las calles, en las playas, en las fiestas y sorprendentemente siempre encontraba al colaborador preciso para llevar a cabo sus ideas.
Estaba intrigada por la diosa Tanit y por el hecho de que las estatuas de la muralla de Ibizano tuvieran cabeza. Yo le expliqué que los romanos usaban siempre la misma estatua y cuando había un cambio de gobernador, solo tenían que arrancarle la cabeza y sustituirla por la nueva. Buena la hice: desde entonces se centró en crear situaciones de gente sin cabeza. Y como tenía la formación del circo, los happenings y los events, que a menudo se improvisaban, pronto filmó en la explanada del Castillo un banquete de cabezas servidas en bandeja. El sistema fue ingenioso: en una larga mesa, con agujeros del tamaño de una cabeza humana, colocó a sus actores (o artores, podríamos decir) de quienes solo sobresalía la cabeza. Visto desde arriba era una escena espeluznante.
El documental debe andar por ahí. Quizás guarde una copia el argentino Mario Levin, que en aquel entonces la acompañaba en todas las tareas.

Entran en juego Lola Gaos y Terry Thomas
Nicola era muy buena en otra faceta, además de su poder aglutinador para reunir a la gente: sabía encontrar financiación con cierta facilidad. Así fue como nació una película que se comercializó –con un éxito discreto– en España: 'La isla de las cabezas cortadas', que no hay que confundir otra posterior dirigida por Renny Harlin. La tituló 'The heads are still in he island' (las cabezas aún están en la isla).
Tras casi un año de preparación, Nicola rodó toda en Ibiza la película, para lo que contó con la ayuda de Terry Thomas y de la valenciana Lola Gaos. Quizás las jornadas extenuantes de rodaje consiguieron despejarle la obsesión por las cabezas cortadas y acto seguido se abrió a otras fronteras y se acabó residenciando en Nueva York.
Desesperada, pegó fuego a todas sus pinturas
Durante varias sesiones la entrevisté para mi libro 'Eivissa, la senda de los elefantes' (volumen II), página 169 y siguientes. El lector puede ir descubriendo una vida azarosa y apasionante que empezó en un pueblito de Marruecos en 1937. Descubrirá el paso de su huellas en el contexto de la época pop y el conocimiento de numerosos amigos que la influyeron. Por ejemplo, el argentino Alberto Greco, famoso en la Ibiza de los 60 y que acabó suicidándose en Barcelona. Fue Greco quien le mostró el camino como artista: debía dejar la pintura abstracta y adentrarse en nuevos caminos. Así fue como Nicola amontonó sus cientos de pinturas abstractas sin vender y en la chimenea del estudio empezó a alimentar una pira purificadora. Dejó la pintura y comenzó una etapa que acabaría dándoles muchos éxitos.
«Nicola, el arte es un pene-trable» es el título de mi entrevista en el libro. Ello obedece a un motivo artístico jocoso. En la entrada de su casa en Dalt Vila tenía ubicado en la entrada un enorme tronco de árbol moldeado en forma de falo, al modo griego clásico. Y esta era la pauta: el diseño y confección de objetos artísticos funcionales, como un enorme pie que era un sofá o un mueble con cajones en forma de mujer, la 'Femme Commode'.
La vida en el ágora

Es normal que Nicola desechara la pintura de caballete y fue muy inteligente al centrarse en sus diseños mobiliarios y sus objetos singulares. Porque ella vivía –ya lo hemos dicho– hacia afuera, al modo del foro romano o del ágora griega. Y era muy hábil para provocar o incentivar a sus colaboradores. El happening era su forma natural y muy lograda, para lo cual se ayudaba de sus lonas rojas o azules en forma de una piel colectiva, bajo la cual se colocaban los artores y evolucionan al ritmo de la música improvisada: podía ocurrir frente al Montesol, en Vara de Rey o la playa de ses Salines o en algún baluarte de las murallas imponentes.
Happening es una palabra inglesa (acontecimiento, suceso), por esto se consideraba una procacidad preguntar por el happening. ¿Qué ocurre? Tú ocurres. El happening es todo aquello que vayan inventando sobre la marcha. Es un invento de los años 50, pero se desarrolló con toda la fuerza imaginable diez años después.
En Ibiza popularizó sus penetrables individuales, una especie de capucho de lona monocromo, que obtuvieron un éxito abrumador. Los vendió todos. Aún hoy se buscan en las salas de subastas. Incluso ella le dio una vuelta de tuerca al coser un gigantesco penetrable para media docena de personas. Sobrecogía verlos semi hundidos en las aguas de la Salinas. Las imágenes han acabado de dar la vuelta al mundo, las de Ibiza y las que iba rodando en las distintas capitales europeas. La 'Skin for everybody' (Una piel para todos) viajó mucho, aunque ella recuerda su década pitiusa como la mejor de su vida.

miércoles, diciembre 27, 2017

Los locuras de Clifford Irving

Edith y Clifford en su casa de Ibiza con sus dos hijos, años 70

Una vez me dijo Edith Sommer, ex esposa de Clifford Irving, que para entender el espíritu de su historia y los matices de sus escándalos internacionales, había que conocer el ambiente de aquella época de Ibiza, un ambiente de locuras simpáticas, por decirlo de alguna manera, pero que analizadas fríamente eran auténticos disparates que pondrían los pelos de punta a cualquier persona sensata. Disparates y delitos graves.
Mientras estuvo casado con la pintora suiza Edith, Clifford escribió muchos artículos y encontró un filón que le pondría en el mapa internacional de los editores: la biografía del falsificador húngaro apátrida Elmyr de Hory Boutin. Aquella edición enardeció aún más al cómplice homosexual Fernand Legros, quizás el mayor enemigo de Elmyr y el causante de su suicidio al solicitar la extradición a Francia.
El asunto tomó alcance y morbo. Tanto que Legros publicó sus memorias y más tarde lo haría el tercero en discordia, Real Lessard, que ahora vive en Marruecos.
En este contexto también se movía Clifford. Una de sus locuras más inocentes, tratando con el antropólogo Desmond Morris era traerse un elefante de la India a Ibiza. Pero los chascarrillos se multiplicaban y se contaban en las terrazas soleadas del Montesol.
Y ahí pensó el escritor que era el momento de aprovechar un manuscrito que había llegado de forma oscura a sus manos: la vida del excéntrico multimillonario Howard Hughes. Fue su perdición y su consagración. Ahora ha fallecido a los 87 años.

domingo, diciembre 17, 2017

Antonio Pomar, gran pintor del mar

Grande entre los grandes, Antonio Pomar nos ha dejado a los 90 años, lo cual tiene su mérito después de haber superado un cáncer de laringe.
Su presencia, silenciosa pero vitalista, ha sido constante en la Ibiza discreta de los últimas décadas, tanto por sus enseñanzas como profesor en la escuela de Artes y Oficios, cuanto por sus habituales exposiciones en cada otoño..
En realidad podría haber presentado cinco muestras anuales o más, tal era su facilidad para el dibujo y su hambre de paisaje al natural. Podría haberlo hecho desde su estudio, pues tenía Ibiza quintaesenciada en su cabeza y en su corazón. Conocía las distintas tonalidades de la bahía y de nuestras costas, según la hora, la estación o el estado del clima. Desde muy joven había bebido en la fuente de Sorolla, en sus estudios de Valencia y conocía no pocos secretos del maestro. Pintar el mar es difícil si se pretende reflejar como un ente vivo y dinámico en continuo movimiento. Pomar lo sabía y llevaba años de práctica.
Casi dominando la Ibiza atmosférica, como aquellos maestros de taller renacentistas, podía incorporar a sus composiciones la figura del hombre, la presencia humana, como medida de todas las cosas, casi siempre niños y mujeres ataviadas con telas amplias que ondulaban al viento, dejando transparentar la figura femenina casi con medidas picassianas. Raramente buscaban el desnudo con la tersura de la piel desprovista. Le interesaba más el volumen y la sugerencia y ello se ve claramente en las pinturas al óleo donde usa sabiamente las texturas.
Incluso en alguna época profundizó en estas sugestivas formas con el desnudo femenino velado y es cuando Pomar nos regala una exuberancia de paleta impresionante. Hay una serie de figuras en tonos azules turquesa, donde la composición toma la dominancia en azul, pero incluye una gran variedad de grados y matices.
Pomar destacó en la Ibiza internacional durante más de medio siglo. Sin prescindir de sus raíces españolas incorporó otras innovaciones interesantes y muy fecundas.

sábado, diciembre 16, 2017

Antonio Pomar y Elías Torres, dos elefantes

JA Martínez Lapeña y Elías Torres

Por suerte, la actualidad nos rescata de la farragosa presencia de los políticos y más ahora, en que estamos a unos días de las elecciones catalanas. Espero que los catalanes serios se decidan a salir de la madriguera y depositen su voto, para no dejar en manos de los exaltados el futuro de estos 7 millones de españoles, que están viviendo en directo el deterioro al que conduciría el nacionalismo a la región más próspera de España.
Ha fallecido el pintor Antonio Pomar, el mejor cronista de nuestros paisajes y durante varias décadas. Formado en la escuela valenciana, supo captar como nadie la atmósfera bañada por el sol. El inigualable Joaquín Sorolla fue uno de sus referentes, pero no el único. El mismo Sorolla que a principios de siglo aprendió de Ibiza que también existen las tierras rojas, oxidadas y pasionales como las que pintaba Narciso Puget Viñas; o que existían unos acantilados que ofrecían curiosos picados sobre las aguas turquesas de nuestro mar. Antonio Pomar fue el gran pintor de nuestro mar. Nadie como el ha sabido reflejarlo con su flexibilidad y perspicacia, por mucho que lo han intentado.
Y acabo con una gran noticia para los arquitectos de Ibiza: El fenicio Elías Torres ha sido premiado con el Nacional de Arquitectura. Es un galardón importante para un autor que desde joven dejó su impronta y su personalidad, en una obra ya prolongada junto a JA Martínez Lapeña. Una obra en su conjunto, dispersa por distintos sitios del planeta y que ha recibido muchos premios.
Se hace difícil seguir su trayectoria, por lo amplia y documentada en numerosas publicaciones. Además es autor de una útil guía sobre arquitectura de Ibiza.

miércoles, agosto 23, 2017

Y hace 50 años Ibiza despegó

San Francisco, 1967, propició la explosión de hippies en IBIZA
No conozco ningún lugar del mundo donde la química del movimiento hippy reaccionara tan creativamente como en Ibiza: el hippismo la despertó de su letargo, tras una guerra civil cruenta y espantosa, y la puso en el mercado mundial.
Ni Londres, Amsterdam, Marraquech, Tánger, Estambul, Goa, lograron resultados parecidos. Sólo San Francisco e Ibiza. ¿Por qué? Siempre hay varios motivos, pero en ambos escenarios ya existían unas condiciones previas que lograron un injerto perfecto, al menos desde los años 50.
Ibiza ya conocía las rarezas de los visitantes, pintores, escritores, músicos o simples viajeros beatniks que paseaban su rechazo a la sociedad de consumo, recién asentada tras los desastres de la II Guerra. Ibiza mantenía una sociedad casi milenaria, muy sujeta a la naturaleza que hechizó a aquellos caminantes, que experimentaban con drogas y manifestaban un explícito rechazo a la guerra de Corea y después de Vietnam y además luchadores por los derechos civiles. Sobre todo en Estados Unidos. Londres vivía en 1967 su propia rebelión, París y Praga lo harían en 1968, pero ninguno de ellos logró revolver las tripas de la sociedad como los hippies norteamericanos.
En 1966 comenzó la gran llamada, que culminó en el verano del amor de San Francisco en 1967, en el parque Golden Gate. Después se pasaron a Haight Ashbury, pero todo San Francisco despertó un efecto llamada que prendió como una tea. Sorprendió a policías y autoridades y aquel verano inolvidable reunió a cientos de miles de jóvenes que buscaban amor, sexo, drogas y una nueva vida.
Ibiza recibió la gran andanada de jovenzuelos desde el 68 y aquí bien que aprovecharon la oportunidad. Ibiza estaba lanzada a la carrera hotelera. Hasta hoy.
@MarianoPlanells

sábado, diciembre 17, 2016

Invierno en Ibiza

La Cartuja de Valldemossa (Mallorca)
Un invierno en Mallorca, el de 1837 y 1838, puede ser una idea disparatada. Lo fue para George Sand (Jorge Arena), sus dos niños y su amante, el pianista Chopin. El compositor tenía que recuperar su salud en los aires puros mallorquines, pero nadie esperaba que fuera un invierno tan crudo en clima y tan cruel en las relaciones humanas. Encima, estando en Valldemossa, casi recluidos en la cartuja, un médico de la isla le diagnosticó una tuberculosis considerable. No olvidemos que faltaban al menos cien años para que se inventara el antibiótico. La estreptomicina era mano de santo para recuperar los pulmones, o lo era hasta que una nueva cepa de bacteria resistente aconseja otros tratamientos.
Ya sabemos que hoy los mallorquines de la campiña se han civilizado, pero entonces le hicieron varias trastadas a los prototuristas. Ella vestía pantalones y fumaba, todo lo cual escandalizaba a la concurrencia, pero era habitual en toda Europa que las mujeres escritoras firmaran con un pseudónimo masculino. Como nuestra Fernán Caballero en España, por ejemplo.
Ignoro lo que habría pasado si en vez de elegir Mallorca se hubieran quedado en una casa aislada en las Marrades de Curona. Las comunicaciones no eran fáciles en Mallorca y lo eran mucho menos en Ibiza, pero seguro que hubiera escrito otro tipo de memorias.
Hoy en día, sé que no pocos músicos y escritores se esconden en silenciosas y frías casas de nuestro invierno. Pero no suelen avisar ni decirlo a nadie. Es una de las gracias que perduran: si tú quieres rehuir la marabunta, aún quedan sitios donde nadie vendrá a buscarte ni a venderte una conexión a internet. Esto explica que nos enteremos de presencias memorables diez o treinta años después.
Me gusta el invierno, aun sabiendo que en Ibiza está muy agravado por las humedades gélidas, la falta de frecuencia en los autobuses, una soledad sonora que te deja clavado en tu agenda y... un rosario de actividades prescindibles, pero que en definitiva acabarán por atraer nuestra atención.
En lo personal, prefiero el fuego de leña en una chimena, la sobrasada torrada, un poco de botifarra y una buena bodega de vino tinto. Algunos libros y la música. Ya solo falta que nieve en los prados atiborrados de yerba. Y no lo descarto. Llevamos varios años de bienes, pero con una sequía atroz.
Alegría, el aire ya huele a navidad.

sábado, octubre 01, 2016

El artista Rogers y su regalo a Ibiza



Ya digo, llevados por el fragor de la batalla, los conversos neófitos al ecologismo, se muestran dispuestos a derribarlo todo, incluso lo que no deben. Hay cientos de mazacotes, quizás miles, a los que nadie echaría en falta. Pero estos días, unos pocos internautas que se deben aburrir mucho, están recogiendo firmas en la plataforma Change.org para derribar una valiosa instalación de land-art, obra del afamado artista Andrew Rogers, financiada presumiblemente por el empresario Guy Laliberté, fundador del Cirque du Soleil y accionista de Heart, este invento con sello de Adrià y otros osados pioneros.
El artista es reconocido en todo el planeta y solo instala una monumental creación donde su instinto le va marcando. Por mucho dinero que se le ofrezca no puede gozar de una instalación cualquiera que la pague. Rogers es quien elige y tengo la impresión de que es muy listo, una astuta combinación de poeta, artista plástico y empresario. Antes que en Ibiza, ya ha plantado sus cicatrices de piedra en Capadocia (Turquía). Él dice que se ven desde el espacio, pero no lo creo.
Tiempo y Espacio, les suele llamar, poniendo por delante su intención poética y mitológica: puertas, muros formando figuras arcaicas, anfiteatros, arcos... todas su obras es puro land-art a megaescala (ver vídeos de Rogers en mi blog ´Notas de un fenicio).
En China empleó soldados del ejército rojo. Siempre emplea mano de obra local, de modo que la generación de la obra nace de una operatividad colectiva, bajo la mirada pícara de Rogers, que es menos ingenuo de lo que parece. En Eslovaquia, Estados Unidos, Kenia, Islandia, Nepal, Bolivia, Israel, Chile, India, Antártida, Australia, Sri Lanka, Namibia (con las hermosas mujeres himba de color marrón y hermosos senos) y por fin, España... bueno, exactamente en Ibiza. Al menos 15 países, donde ha superado las pruebas más complicadas, por la escala monumental de sus columnas, algunas de 20 metros. Ha superado todas las pruebas.
¿Habrá recorrido Andrew Rogers los 15 puntos más áridos y difíciles del planeta, superando la prueba, para venir a encontrarse con problemas en Ibiza? Espero que no. En realidad, esta puerta del cielo (stargate), reloj solar o faro para ovnis (permítanme a mi bromear un poco, como hice en 1982 con mi 'Diccionario de Secretos de ibiza' cuando hablé de es Vedrà) está en terrenos propiedad de Guy Laliberté, pero en zona pública. Es fácil de combinar si se usa el cerebro y no las vísceras: en terreno privado pero de uso o de paso público. Cualquier caminante puede ir a visitar esta valiosa obra de arte de un artista de fama universal.
Ignoro las puñetas de los permisos, ni siquiera si se necesitan (de hecho no es una edificación), pero haría bien Gustinet en agradecer el regalo y la atención de Rogers y Laliberté con alguna mención honorífica. Ambos lo merecen.

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Andrew Rogers: Time and Space, Turkey

 

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Los ritmos de la vida en 15 países



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La página web de Andrew Rogers




lunes, junio 20, 2016

El 'reality' está en la propia Ibiza

Ibiza empezaba a salir en las portadas más influyentes del mundo a principios de los 70

Los ingleses son muy insistentes, casi tanto como los nacionalistas que viven y cobran para esto específicamente: por insistir. Por pesados. Algunos ibicencos sabemos las décadas de esfuerzo por promocionar el nombre de Ibiza por todo el mundo. Una isla de paz, acogedora, silenciosa, muy natural –casi un paraíso hasta los años 70– accesible y repleta de isleños fenicios y unos miles de creadores refugiados en el campo. El nombre de Ibiza iba asociado a la creación, en la moda, en el arte, arquitectura y estilos de vida.
Precisamente, el momento culminante fue en los cinco primeros años de los 70, cuando los nombres de Clifford Irving y de Elmyr de Hory pusieron la isla en las portadas de los principales medios informativos de entonces. La trama tenía todos los elementos para triunfar: guapas actrices, cuernos civilizados, falsificación, estafa, mentiras y una isla exótica como trasfondo. Incluso las hermosas modelos adlib, por lo naturales, crearon marca en el mundillo del diseño.
Todo iba bien, pero algunos empresarios locales pensaron que la recaudación tenía que caer en sus bolsillos y empezaron a levantar compulsivamente hoteles como jaulas de conejos. Directamente sobre la arena, dentro de la misma playa. Que no se diga. Y este fue el principio del fin de Ibiza. Cayó en una vulgaridad burocrática –la autonomía solo supuso más burocratización y menos originalidad– pastosa y estéril.
Los ´hooligans´ se apropiaron de las calles de San Antonio. Los clubbers, más aseados y con la dentadura arreglada ocuparon playa den Bossa y la villa de Portmany. Aparecieron los santones de las drogas sintéticas. Un turismo anfetaminado rompió la barrera del sonido y del reloj. Todo se puede en Ibiza. Cualquier desfase es permitido. Llegaron algunos tiros y los tentáculos de las mafias. Y unos cuantos listos pensaron que el negocio era para ellos. Los ibicencos, sin capacidad de reacción, apenas hicieron nada, ni aún dejándoles sin playas, sin agua ni sin silencio para dormir.
Era justo el momento de envasar la insoportable realidad. Tenemos que grabarlo para la historia y para multiplicar el efecto llamada. Ya no bastaba con soportar seis meses de morralla y de tortura. En invierno la pasarían en las televisiones británicas. No importa el talento: robamos la música y llamamos dj´s a los cleptómanos y actores a los narcotizados en pleno éxtasis baboso. Así vinieron los shores, para pánico de los ibicencos. Acaba de llegar el último, un tal ´Geordie Shore´. Los políticos no saben qué hacer, pero esto les pasa con todo. Y mientras tanto, los british vampirizando esta Ibiza de borrachera, drogadicción y desfase. Todo un exitazo.

miércoles, abril 06, 2016

No es éxito, es suicidio


Ibiza, 1953. Todavía no había llegado le turismo


Lo de Ibiza no es morir de éxito, es morir por suicidio, lo miremos como lo miremos. Mal que bien, las Pitiusas resistieron los embates progresivos pero en cierta forma relativamente pausados, moderados que se iniciaron en 1968.

Las islas ya sufrieron un primer boom turístico desde 1930 más o menos, pero apenas duró cinco años, porque lo segó abruptamente el estallido de una guerra civil que llenaría España entera de dolor. Ibiza y Formentera también pagarían su tributo de sangre, locura y muerte. Pero mal que bien, la integridad territorial de las islas y su equilibrio ecológico quedaron a salvo en una larga tregua que duraría unos 25 años.
Islotes e islas quedaron sembradas de metralla, bombas sin explotar y vainas de balas . Poco a poco fueron retiradas discretamente, como se retiraron numerosos personajes que pudieron poner tierra por medio. O mar. No pocos ibicencos se salvaron por huir a América o a Argel. Algunos por no soportar el sopor, la atmósfera claustrofóbica y el ambiente de una isla traumatizada.

Aquel turismo incipiente se desarrolló con energía, se construyeron chalés, hoteles, pensiones, hostales para cobijar a los forasteros que iban recalando en el puerto.
La isla estaba repleta de británicos, alemanes, franceses, americanos rebotados de la década de los “felices años 20”. Algunos serían muy famosos con el paso del tiempo. Pero todos tuvieron que salir pitando, ante la lluvia de bombas o ante el acoso codicioso de los milicianos mandados por el Gobierno de Cataluña, gobernado por Lluís Companys de ERC.

Algunos pudieron regresar en la década de los años 50: Bechtold, Bruno Beran, Will Faber, Erwin Broner, etc. Y formaron el fenómeno irrepetible más exitoso y brillante de nuestra historia: el nacimiento de un Babel de las artes, que apenas duraría hasta 1975.
El aeropuerto abriría su pista en 1958. Antes era un simple aeródromo. Y despegó Ibiza. Cuando llegó el turista cien mil, el Diario lo cantó en portada. Ibiza se abría al turismo, enlazando con aquella aventura de 1930-1936.

A partir de ahí se inicia la industria del turismo de masas. Fue positiva y fue divertida hasta 1980. Aportó riqueza y ayudó a salir de la cochambre. Entonces media docena de ibicencos inician y lideran una portentosa escalada de destrucción/construcción como jamás se había visto. No existían precedentes, ni siquiera en Mallorca, una isla mucho mayor y que puede amortiguar el impacto del consumo de recursos.

¿Exagero? El otro día salía esta noticia: El tráfico aéreo ha subido en más de dos millones de pasajeros en diez años: La terminal registra en 2015 su mejor ejercicio de la historia con 6,4 millones de usuarios y 64.612 operaciones de aterrizajes y despegues.

¿Morir de éxito o morir por suicidio? Al final del verano me lo contarán.


sábado, mayo 30, 2015

Marí Ribas, Portmany, 45 años después

El autor de estas líneas memorialísticas, sentado en el bar La Maravilla, con Portmany, o sea, Antonio Marí Ribas. Muchas mañanas compartían tertulia. La foto la tomó Josep Buil Mayral y debía ser el año 1972 o 1973

Hace cuarenta años que murió, un poco más: 22 de mayo de 1974. Siempre que pasaba por el Rastrillo, donde tenía su trono pétreo, marcado por la tinta derramada a lo largo de los años, me detenía y contemplaba la velocidad de su trazo con una caña afilada sobre el cuaderno de papel de calidad media.
Con el tiempo ya me veía bajar de lejos -yo vivía en Dalt Vila- e intuía su alegría, que mitigaba sus dolores y sus obsesiones. Sin parar de pintarrajear en trazos precisos, con significado y con un orden , hablaba conmigo y lo hacía de tal forma que parecía enlazar con la conversación del día anterior. A veces pensaba que estaba obsesionado y resentido, pero otras me agradaba la coherencia de su discurso ante la vida. No se andaba con prolegómenos y no disimulaba su antipatías por los oropeles, protocolos, discurso oficial y zarandajas. Todo ello tenía una razón de ser y queda explicado para alguien que conozca algo de su vida y la de su madre.

No pocas veces me recomendaba mirar lejos y no enredarme en la madeja de Ibiza, un fenómeno social curioso del que es mejor estar exento. Tira sa pedra lluny, me decía en un ibicenco prístino y ocurrente.
Me veía muy joven, pálido, quizás resacoso, melenudo, sin dinero, inconforme y disconforme. Me leía. No se perdía en elogios, pero dejaba entender que armonizaba con mi espíritu rebelde y él, ya árbol notable y añejo, preveía en mi futuro muchos nubarrones si no lanzaba la piedra lejos.

Cuando le pregunté por la poca duración del Grupo Puget (Antonio Marí Ribas, Antonio Pomar, Vicente Calbet y Vicente Ferrer Guasch), una especie de réplica autóctona del Grupo Ibiza-59, inicialmente farfullaba una serie de generalidades, pero al cabo de unos minutos ya me confesaba una disparidad de pareceres irreconciliables. Ferrer Guasch se movía como pez en el agua en la oficialidad, discursilería y boato del franquismo y supo extraer de él buenos resultados. Pero a nuestro 'Portmany' se le atragantaba precisamente esto. También a Calbet.

Antonio Marí Ribas tenía una vida muy sobria, parca, sus animales domésticos, su colección de indumentaria payesa, sus poquísimos amigos, su ABC en el que leía los textos del marqués de Lozoya (así firmaba: Marqués de Lozoya), un historiador del arte, académico a la sazón muy prestigioso, popular, respetado. Marí Ribas sentía por él veneración y gratitud. Jamás le oí un solo reproche, justo lo contrario, se sentía en deuda con él.

Para ser justos, el marqués detectó con agudeza el talento sólido y arraigado de Marí Ribas. Y lo escribió. Esto para el genius loci de Ibiza, incomprendido y relegado, fue como agua de mayo y en parte le endulzó los dolores de los últimos días. Todavía le añoro.

Diario de Ibiza
27 mayo, 2015

sábado, julio 19, 2014

Holandeses en Ibiza

Silvia Kristel fue una de las musas de la Ibiza de los años Sesenta. Esposa o compañera del escritor belga Hugo Claus, Silvia fue una de las pioneras de Ibiza en Holanda.
Ibiza es muy conocida en todo el planeta. Desde hace cien años su nombre se ha difundido en clave subterránea entre gente pionera y aquellas andanzas no pocas veces han quedado registradas en forma de libros, fotos, cartas, memorias personales, pinturas, bocetos. 
En los últimos treinta años, quizás en mala hora, alguien decidió que había llegado el momento de potenciar la industria del borreguismo, eso es el turismo de masas, facilitado por los chárters. Así que cuando decimos, o dicen mis jóvenes compañeros de la prensa, que «Holanda descubre Ibiza» y cosas por el estilo, casi mi obligación de tío abuelo bienhumorado es aclararles: un periodista que escriba en Ibiza jamás (bueno, casi nunca) ha de usar el verbo descubrir. En Ibiza no se descubre nada, está todo descubierto y, esto sí, un poco recubierto por la hojarasca pinar (fuiaca, y no me lo corrijan) que por un momento borra las huellas. Pero la pisada está ahí, está aquí, en Ibiza.
La noticia es que los holandeses han regresado a Ibiza en cantidad sorprendente, sonora, con aumentos de un año para otro de un 40% . Claro, en cinco años, las cifras totales son abultadas. Tomando una cañita con Juanito de Las Dalias me lo comentó: «Este año estoy viendo muchos holandeses en Ibiza, pero no sé por qué». Años después no son muchos, no son unos miles. Ya vamos a pasar a unos cientos de miles.
Abrumador. Parece como si los holandeses hubieran ocupado el vacío dejado por los alemanes y los españoles. Los alemanes se han recuperado un poco, pero los españoles solo vienen a la isla a buscar trabajo.
Cuando ocurren estos fenómenos sociales de envergadura y el ascenso de los holandeses en las islas lo es, no se puede indagar en una sola causa. Las razones suelen ser múltiples. No ha sido una serie de TV o una película, no ha sido la música, no ha sido la droga, no han sido las discotecas, no ha sido la promoción en la feria de Utrecht, o no lo han sido en exclusiva. Quizás todo ello conjuntamente. Todo ello conjuntamente ha regado la semilla que ya habían dejado los holandeses en Ibiza y Formentera a finales de los años cincuenta y durante la primera mitad de los setenta. Ya lo he dicho.
Es decir, los holandeses no descubren Ibiza, sino que la redescubren cuarenta años después de aquellos Jan Cremer, Bert Schierbeck, Hugo Claus, Harry Mulish, Jan Gerhard Toonder, Piet Seegers, y otros veinte escritores y pintores, algunos de los cuales he conocido personalmente.
Y jamás supieron explicarme por qué vinieron a Ibiza, salvo que era una isla muy hermosa y muy barata. Dos argumentos de peso para un artista. Hoy las Pitiusas ya no son muy baratas ni son muy hermosas, y bien que lo lamento. Pero cómo serán los demás sitios cercanos que Ibiza sigue atrayendo a los nietos de aquellos pioneros. Nada se descubre, todo está latente, pero cada cual quiere escribir su propia vida con surcos personales. O, al menos, hacerse la ilusión de que están descubriendo un nuevo mundo, ay.
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sábado, junio 21, 2014

Miró, de nuevo en Ibiza

Joan Miró trabajando bajo la atenta mirada de su gran amigo y mecenas Joan Prats en la imprenta Miralles. La foto la hizo Joaquim Gomis, otro amigo durante toda la vida. Un trío que venía y vivía ocasionalmente en Ibiza


Serie gráfica 'Joan Prats' su gran amigo en Cataluña y en Ibiza durante toda la vida. Carl van der Voort la expuso completa en su galería de Dalt Vila en 1972.



 Miró es un elefante de Ibiza desde los primeros años treinta por lo menos. Yo creo que estuvo en la isla varias veces, como tantas artistas internacionales. La guerra civil impuso un forzado paréntesis hasta la década de los cincuenta. Ya en los sesenta, Ibiza significaba un remanso de creatividad popular constante para aquellos Germán Rodríguez Arias, Torres-Clavé, Yllescas, Joaquim Gomis, Josep Lluís Sert, Salvador Pániker y tantos otros. Uno de ellos era Miró, entusiasmado con las medidas de los utensilios y la textura de los objetos populares (ay, la herencia fenicia, más adelante sacaría los sobreteixims). No pocas veces sucumbió a la tentación de ensamblar algunos de estos artefactos: siempre me maravillé de uno que guardaba el carpintero en Vicaria. ¿Dónde habrá acabado aquella escultura firmada?
Pero con el tiempo, Joan Miró se decantó por Mallorca, en las afueras de Palma, en parte influido por su mujer, Pilar Juncosa, Ella no era muy entusiasta de Ibiza (fenómeno que se observaba en muchos mallorquines de la época). Pero mantuvo una estrecha relación con Sert, un amigo que fue crucial en decisiones que llegaron a rozar la obsesión.El estudio de So n'Abrines (Palma), que visité una vez gracias a la intermediación de Gomis, resolvió dos problemas que agobiaban al ya anciano pintor: la luz y la usabilidad. Sert solucionó ambos, de manera que se podía pintar tamaños enormes a casi cualquier hora del día con una luz natural generosa.
Me habló mucho Gomis sobre su otra obsesión: la Fundación Miró (Barcelona). Se recibieron presiones, traiciones, abandonos, crisis, pero siempre Sert se mantuvo a su lado. Quizás algún día cuente más sobre esto. Cuando entrevisté al fotógrafo Gomis bien que se lo calló el puñetero, pero más adelante disfrutaba ofreciéndome datos que hubieran hecho temblar a algunos prohombres de la cultureta catalana. Esto y otras muchas fechorías contribuyeron a abrirme los ojos. Un poco más.
Ahora vienen los políticos desde Palma con su intrascendente petulancia a dar el bolo del verano, inaugurando el mundo cada día, diciendo que ya era hora que Ibiza pudiera ver la obra de Miró. Ninguno de ellos había nacido y Miró ya paseaba por Ibiza. Expuso toda una serie de obra gráfica en Carl van der Voort (primeros de los 70). Una docena de bronces en la Fred Lanzenberg (finales de los 70) y lo he visto en Es Molí en algunas obras sueltas. Sic transit gloria mundi: ustedes caminan donde otros ya han pisado antes. Qué efímera es la obra ajena.
La expo del Museo Arqueológico de Arte Contemporáneo (con perdón, ellos le llaman MACE) es muy interesante, sin duda la mejor hasta ahora en esta nueva etapa: 15 esculturas de gran tamaño, 25 pinturas y un tapiz con la colaboración de Josep Royo. No se ha ahorrado publicidad, la veo anunciada hasta en los autobuses y paneles callejeros. El dinero del contribuyente es potente, pero no sé cuál será el resultado final, me refiero a efectos de visitas y de público. En cualquier caso, esta es la exposición del año, que después viajará a Menorca y a Mallorca. Además, como el elefante tiene antiguas raíces en Ibiza (aunque no se diga) recomiendo su visita.

@MarianoPlanells

Diario de Ibiza

sábado, junio 14, 2014

Y de repente llegó Charo Baeza

Cuando acabé la mili, a finales de 1975, regresé a Ibiza creyendo que me incorporaría a la fiesta callejera de los hippies y de los incipientes mercadillos, a las rondas divertidas del puerto, donde se escuchaba la mejor música del mundo casi como primicia global. Ya entonces. Pero Ibiza ya no era la misma: la marabunta hippy se había fundido en su mayor parte y la parte que quedó aquí se había confundido con los turistas y viajeros. Tuve que admitir la primera derrota.
Entonces, los empresarios ibicencos más atrevidos intentaron abrir nuevas vías explorando el terreno. Uno de ellos, Pedro Ventura, me encargó un breve texto como visión general de Ibiza para introducir a Xavier Cugat. ¿El músico catalán que había triunfado en el cine en Hollywood y en Las Vegas? No daba crédito. Él mismo, me confirmó mi amigo Pedro. A los pocos días, el fotógrafo Josep Buil Mayral llegó a la redacción entusiasmado con un paquete de fotos muy sensuales. En una de ellas se veía a una rubia con los pantalones vaqueros blancos muy ceñidos y en el culo impresa la palabra Ibiza. Era Charo Baeza, una explosión de vitalidad difícil de explicar, pero puedes acceder a decenas de videos en Youtube y te llevarás una sorpresa. Entonces era el culo más preciado del mundo.
Charo Baeza es murciana y más lista que el hambre. Toca la guitarra en un nivel muy aceptable, habla varios idiomas y es de una rapidez mental que no responde al cliché de rubia maciza pero tontorrona. Es la clásica artista que las mujeres suelen odiar a primera vista, por lo que enseña y por lo que tiene para enseñar. Pero no es así, ha sabido revertir esta sensualidad a veces procaz en una onda de simpatía a su favor porque usa a las mujeres del público como cómplices y no duda en dorarles la píldora. Además es de Peta, la protectora de los animales y se ha unido a otras causas. La última, ha adoptado un torito que iban a sacrificar los cocineros del Caesar´s Palace de Las Vegas. Estos gestos le encantan a la clase media americana. Cugat, un catalán universal, ya muy anciano, que vino con un ojeador (él decía que era su guardaespaldas) llamado Marcel Viñeta, lo explicaba así: «En EE UU no podrás triunfar en el showbiz si no caes bien a las mujeres».
Charo es un volcán de simpatía, de chistes (siempre a favor de las mujeres), movimientos sexy, sacudidas de melena y gestos pélvicos de marcado carácter sexual. Pero consigue hacerlo de tal manera que las mujeres se ven reflejadas, en vez de parodiadas. Cuando vino a Ibiza ya estaba casada con Cugat, lo cual le facilitó el papeleo y los contactos. Después el músico invitó a una joven starlette más tonta que un arado. Comiendo un plato de paella, torció el gesto y pidió salsa de tomate para sazonarla. Todo dicho.
Charo Baeza (nacida en 1941 o 1951, a saber) sigue actuando en Las Vegas y puedes ver sus videos y su vida en Internet. Cotizadísima, hasta los Simpson la han sacado. Cugat fue contratado por el nuevo Casino de Ibiza y acabaron en un pleito muy desagradable: «He trabajado toda mi vida con la mafia, pero jamás había conocido una mafia como la de Ibiza», dijo entonces. Otro día seguiremos. Quizás.
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sábado, mayo 17, 2014

Barbet Schroeder vuelve a casa






El creador siempre vuelve al lugar del crimen, o al lugar donde alcanzó un clímax singular en su ópera prima, y esta fue ´More´. Y si además es cierto que su madre vive en la isla –cosa que yo ignoraba– es comprensible su revisión autobiográfica y un regreso a los orígenes. Entiéndanme en sentido amplio. Barbet Schroeder tiene grandes fundamentos en su vida profesional, con una sólida formación en lo mejor del cine francés del siglo XX, es decir, tiene una gramática propia formalizada. Además tiene una fecunda experiencia como director y como productor. Y por si fuera poco, conoce la industria del cine en Europa y en Estados Unidos. Y 73 años, una edad magistral.
Y sin embargo, el creador regresa al lugar donde rodó ´More´, una obra que le catapultó al mundo, con una polémica tras otra, con ataques de la censura y con un reguero de críticas. Ha vuelto a una islita entonces todavía olvidada que sólo llevaba diez años con una pista aeroportuaria abierta al turismo internacional. Acabo de verla otra vez. Está en Youtube, al alcance de todos: (http://www.youtube.com
/watch?v=ZSVemwIGykk). Como siempre, uno teme que la cinta haya quedado desfasada, pero no, he resistido las casi dos horas con placer y todavía me pregunto el porqué. La historia ya es conocida, pero se la resumiré sin destriparla: un joven alemán licenciado en matemáticas decide quemar todos los puentes y escaparse a Fez (Marruecos). En autoestop llega a París donde queda hechizado por una delgada rubia americana (la actriz Mimsi Farmer). Quedan en Ibiza en casa de un nazi (un nazi nunca es ex y los escondidos en Ibiza todavía menos) Y aquí comienza propiamente el drama. No les cuento más.
A los ibicencos nos extrañan los saltos de imágenes y de paisajes, pero hay que entenderlo, la película iba dirigida a todo el mundo y consiguió su objetivo.
La interpretación de los actores es muy pasable, la selección de paisajes es inteligente y acertada, y ahora voy a decir dos factores que continúan fortaleciendo este metraje: la fotografía del maestro Néstor Almendros y la música, de Pink Floyd, un álbum memorable. Ahora mismo lo tengo de fondo. Soberbio. Muchos ibicencos de la época quedaron horrorizados cuando vieron Ibiza imbricada en la historia de sexo y drogas, una riada de drogas que casi aburre, pero en la época fascinó a la audiencia. Sale el todo Ibiza, las terrazas, los caretos, las costumbres, el cuelgue cósmico que condujo a muchos al suicidio. Y el film se sostiene, 46 años después.
Felicito a Barbet Schroeder y espero que en esta nueva incursión su pulso no se haya reblandecido. Me gustaría conocerlo para contarle unas cuantas cosas. Y a quienes me leen, si tienen alguna opinión, consulta o crítica, les invito a usar mi Twitter. En un simple folio no se puede expresar todo. Aquella película, lejos de dañar Ibiza, la potenció aún más y la base argumental no exageró en absoluto. La droga vino a Ibiza para quedarse, como ´More´.

martes, diciembre 24, 2013

Que no te trague una pitón

Fotografía facilitada por el Ayuntamiento de Ibiza de una serpiente pitón albina de 2 metros de longitud y casi 9 kilos de peso, que la Policía Local ha capturado en una calle de Sant Jordi, en la isla. El ejemplar, de color blanco y marrón y de grandes dimensiones, fue hallado en la tarde del pasado viernes por varios vecinos en la calle Varona de Sant Jordi, que llamaron a la Policía. EFE

Digo una cosa, dice el fenicio, que es como empieza cuando la va a contar gorda. Recuerda cómo hace pocas semanas un pobre hombre inconsciente por los efectos del alcohol fue atacado por una pitón y engullido. Cuando la policía llegó, tomó medidas, es decir, sacó fotos a la serpiente engordada por aquel extraño bocado confitado en alcohol. Publiqué la foto en mi blog y en Facebook. Todo el mundo pudo verlo en la prensa. Ocurrió en plena calle, a pleno día, en Kerala, donde van muchos ibicencos en invierno. Lo digo porque si aquí vamos soltando pitones alegremente se va a acabar el hacer la siesta bajo una sabina o un pinar. Que nos muerda la pantorrilla una culebrilla, pues mire usted, a beneficio de inventario y a tirar millas.
Pero una pitón es toda una señora serpiente, y más si es de San Jorge que es un pueblo de llano en donde se come bien. Lo sabían los piratas berberiscos y por esto lo atacaban siempre: por ser el pueblo más próximo a las costas del desembarco y porque siempre han tenido muchos cerdos, corderos y abundancia de cereal. Pero no tentemos la suerte, porque no podrá salvarnos ni el santo patrón de este hermosísimo pueblo, ahora masacrado por unas malas obras que han destrozado gran parte del diseño y quizás del futuro, no lo sé. No tentemos la suerte, no soltemos boas ni pitones porque en San Jorge se alimentan bien y crecen a gran velocidad.
Aquel santo varón llamado Jorge no era catalán, porque genuinamente catalán no hay nada, al menos que yo sepa. Era de Capadocia, en donde Gaudí copió sus famosas chimeneas, torres orgánicas sorprendentes que entusiasmaban a otro catalán universal, a Dalí. San Jorge venció al dragón, pero si alimentamos a las hermosas boas albinas, nuestro San Jorge de Ibiza no vencerá a la serpiente. El fenicio, que ha sido muy dado a la molicie, al buen arroz bien regado con cava francés, tiene un poco de miedo de estirarse bajo una higuera, sabiendo que algún bicho producto de la posmodernidad puede abrazarme, crujirme y engullirme. No tengas miedo, me decían de niño en el atrio del templo dedicado a Melkart (el de los viajeros), pero por Baal, si el miedo guarda la viña, que una imprudencia no vaya a estropearnos la cosecha. Ya sabemos que hemos liberado a la vida salvaje sobre el cemento a tortugas, iguanas, serpientes, caracoles, y otros bichos peludos, pero la Gran Serpiente Blanca rompe moldes. Si vas al mar, es más probable que te acribille una medusa cabreada por tanto olor a aceites protectores antes que te ataque el fiero jaquetón, el gran tiburón blanco, que en realidad solo viene a la costa a rezar antes de morir. O que pises la cáscara de algún erizo despanzurrado que ha abandonado un bañista francés. No es descartable que tengas que enfrentarte a la furia codiciosa de un hamaquero mercenario hinchado de esteroides. Lo normal en nuestra Ibiza robada, que nos la han robado quiere decir el fenicio. Pero lo de la boa me ha dejado caviloso. ¿Cómo te enfrentas a una boa de tres metros? No sean ilusos, no empleen la chirimía para hipnotizarla. Ella tiene hambre y no va de discotecas.