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miércoles, septiembre 13, 2017

Estampida para salir de Ibiza

Phi Phi, Tailandia, refugio de muchos ibicencos
Aún no hemos abandonado el verano y ya estoy leyendo numerosas voces que nos ofrecen un balance anticipado. Como siempre, la iniciativa privada va muy por delante de los políticos, quizás porque es quien ha recibido en primer término y con la máxima incidencia los avisos del consumidor, bastante hastiado de los abusos de las Pitiusas.
Abusos que sufrimos más que nadie los propios residentes y afincados, aunque estos últimos son cada vez menos. Ya sabemos que a finales de octubre empieza la diáspora y los ferries van atiborrados de vehículos cargados hasta los topes para pasar el invierno cada cual en su pueblo natal, donde los precios son más llevaderos. Así, la Península se ha convertido en el refugio balsámico de muchos trabajadores que llevan al menos desde 2011 sujetos a unos salarios realmente bajos.
También parten muchos ibicencos que han encontrado en la Península algún sitio donde cobijarse, porque en Ibiza apenas queda ningún rincón que ya no esté ocupado o con unos precios inalcanzables. Otros muchos enlazan con los aeropuertos del Prat o Barajas para alejarse a países como Brasil, Ecuador, Cuba o India, Vietnam o Tailandia. Y no son pocos.
El caso es que Formentera ha doblado su población en doce años, Ibiza ha crecido un 45% en el mismo período, pero esto no indica que todos ellos se queden fijos durante todo el invierno. Siempre hemos sido un caso sociológico, y ahora lo somos cada vez más.
Los salarios han bajado y los precios básicos de la cesta de la compra han ido subiendo de forma implacable. No es solo el párking del aeropuerto, el más caro de España. Es en todo, gasolina y cesta de la compra.

miércoles, marzo 09, 2016

Tolerancia cero con los derroches

Premiar a todos es no premiar a nadie

La transparencia de las instituciones no es una dádiva que el equipo gobernante ofrece generosamente a la oposición. Es una obligación contable y un derecho ante la ciudadanía expoliada por una presión fiscal inhumana. Es irritante la argumentación de que la anterior alcaldesa tampoco era transparente. Los concejales de la oposición tienen obligación de velar por la limpieza de los procesos de selección y de contratas.
A estas alturas negarse a la transparencia ya no saldrá gratis a nadie, pero mucho menos a los que pagamos impuestos para mantener equipos municipales cuya necesidad es muy discutible y cuyos rendimientos son casi una burla al ciudadano.
El Ayuntamiento de Ibiza es un mal ejemplo en mucho de lo que hace, al menos lo que trasciende al público. No quiero ni pensar cómo se estarán haciendo las cosas donde no llega la linterna de la oposición y de la prensa.
Es inaceptable que toda una vicepresidenta del Consell Insular de Ibiza acuda a recibir premios o dedales de falso oro de manos de falsos condes en veladas disparatadas. Y otras muchas zarandajas por el estilo.
Ya hacemos bastante el ridículo cuando pretendemos realizar nuestras tareas con toda seriedad. No añadamos más banalidades. Al Consell o a los ayuntamientos se va a trabajar, no a colocar a los primos o a los cuñados o a darse festines de púrpura en viajes y misiones que no tienen ninguna rentabilidad social, política ni turística.
Que después no sepan ofrecer una versión convincente de los gastos ya es algo que clama al cielo. Me refiero no al montante del dinero derrochado, sino a la exigencia de ejemplaridad que todo cargo público lleva implícita y más si es una vicepresidenta.
En otro registro de parecida irresponsabilidad se podría colocar al alcalde Ibiza, escaqueándose de algunos ritos religiosos que concitan la presencia y el respeto de todos los ibicencos. El alcalde representa a todos y debe obviar a consejeros sectarios que le comen la oreja.
Me he reprimido hasta ahora en estas nimiedades y en otras áreas más gruesas, esperando que la prudencia vaya supliendo a la inexperiencia. Pero no observo progresos. Es mejor corregir aquello que sabemos desacertado, porque en muchas otras cosas no tendremos la oportunidad de hacerlo: cuando llueven los errores lo hace a cántaros. Y no se preocupen, siempre estaremos a tiempo de hacer las cosas mal. No tengan tanta prisa.
Otro matiz que quiero señalar y ya no me queda espacio para desarrollar: los errores, incluso en temas de protocolo, suelen costar mucho dinero al contribuyente. Por ejemplo, las demandas que llegarán por la moratoria, como ha ocurrido en Canarias. Por lo demás, tómenlo como una opinión, con mi respeto añadido a las personas y a los cargos. Pero si deben y pueden corregir su conducta, háganlo por el bien de todos. Vamos en el mismo barco.

miércoles, noviembre 04, 2015

Honrar a los muertos y cuidar de los vivos


El caballero, la muerte y el diablo, grabado de Durero

Cuando el clima decide mostrarse hosco lo mejor es recogerse, subir al tejado, limpiarlo bien, desatascar desagües y fijar bien los trastos que puedan salir volando. Llenar la despensa y el tonel de vino, cerrar bien las contraventanas y encender la chimenea. Esto es o sería vida, pero ya se ha ido olvidando. Los primeros días de noviembre tenemos la visita al cementerio para honrar a nuestros muertos y a los de los vecinos y amigos. Para templar la nostalgia y la tristeza podemos ayudarnos de una cascada de piñones con algunos embates al sabroso vino tinto. O unas copitas de hierbas ibicencas hechas y maceradas en nuestra propia casa.
Ya puede comprarse turrón en algunos supermercados, chocolate, avellanas. Me anticipé un poco al espectáculo casi teatral (espero que no en registro de tragedia) de las lluvias y ventoleras de las Pitiusas. Hace tiempo que tengo una aventura interminable con el río Tajo (1.038 km, el más extenso de España). Lo he conocido en su nacimiento en los Montes Universales (digamos Teruel) en las planicies de Albarracín. Lo he disfrutado en su pacífica y lírica circunvalación de la ciudad imperial de Toledo (al menos dos veces). Después el Tajo se pierde en sus tímidos recovecos. No es caudal que te salga al paso, tienes que ir tu a por él. De nuevo lo reencontré en Cáceres, una imponente ciudad también Patrimonio de la Humanidad, como Ibiza. Hace al menos diez años disfruté de su gozosa llegada al Atlántico, hecho todo un coloso, casi un mar de agua dulce color de paja, que llaman Tejo en Lisboa.
Me faltaba una conexión que transitara entre España y Portugal, donde conforma un parque Natural Tajo Internacional, pues abarca a Portugal y a España. Desde Cedillo pude navegarlo durante una hora. Bajo un manto de lluvia persistente pero suave pude contemplar las piruetas inesperadas de distintos tipos de pájaros y de un paisaje maravilloso, sin los reflejos del sol. Me mojé, caminé, sufrí, disfruté. Y entonces pensé en Ibiza, donde nos han robado nuestras aguas dulces de Tanit. Como había mirado las previsiones mediante el satélite, sabía que la borrasca derivaría hacia el Mediterráneo. «Estas nubes cargadas van hacia Ibiza», pensé.
Ahora veo los efectos desastrosos sobre las costas de Talamanca y la ciudad. La tormenta apaciguada y doméstica que os mandé desde Portugal se ha convertido en una tormenta bronca que ha causado daños. Bien que lo siento, pero es el sino de Ibiza y de Formentera. Al menos en dos ocasiones al año, nos puede batir las murallas (de cemento al menos) desde Poniente y entonces destroza la bahía de San Antonio. O desde Levante y en tal caso barre de mala manera la parte de oriental de Ibiza, y el Sur, incluso toda la isla de Formentera. En vista de estas encrespadas furias que nos destrozan las costas quizás tendríamos que ir con prudencia a la hora de promocionarnos mucho en Londres. No sé, pero estos meses los tenemos que destinar a honrar a los muertos y a cuidar de los vivos. Recogidos y refugiados, porque nos lo hemos ganado. Al pairo y a repairo.

sábado, diciembre 28, 2013

Peligros en Ibiza y fuera

Baleares es la segunda Comunidad española que sufre más robos en las viviendas, detrás de la Valencia. Como hemos llegado a esta peculiar situación es algo que nos puede explicar el estudio realizado por la aseguradora Línea Directa, Estudio sobre el robo de viviendas en España, donde han cruzado los datos oficiales contenidos en los balances sobre criminalidad del Ministerio del Interior con el total de viviendas de España, unos 26 millones.
Las conclusiones dejan pocas dudas: Baleares va en cabeza, junto con la Comunidad Valenciana. Las menos atracadas son Extremadura, Asturias y Castilla León. Ello corrobora la sensación percibida en Ibiza, donde el aumento de los robos a viviendas se han convertido en algo habitual, a veces acompañados de violencia. Este estudio refleja que los delitos más habituales son en viviendas unifamiliares como las de Ibiza, durante el fin de semana y a plena luz del día. El efecto psicológico sobre los residentes es demoledor.
Cambio de ubicación. Dejemos los peligros de Ibiza encapsulados en la isla y hablemos de los peligros que corren los miles de isleños que salen para pasar el invierno en el Magreb, India, África o Sudamérica, con la salvedad obvia de que peligros los hay en todas partes, por lo que es aconsejable conocer las zonas rojas donde te juegas el patrimonio y el físico.
Argentina, bellísimo país antaño acogedor, se ha convertido en los últimos años en una sucesión de trampas peligrosas en varias zonas concretas. Antes de viajar hay que documentarse un poco. Pero ocurre lo mismo con Brasil -aumentos de delincuencia muy altos- México, Ecuador, Colombia, Bolivia, etc. Antes de planificar es útil estudiar la web del Ministerio de Asuntos Exteriores de España o indagar en el buscador de Internet el listado de países más peligrosos del mundo. Hay abundante información al alcance de la mano.
Los ibicencos en general eligen el Marruecos interior, donde ya establecen relaciones más o menos confiables, pero ciudades grandes y casi todo el Magreb son, en estos momentos, destinos altamente desaconsejables. Igual que Egipto y por supuesto Siria.
Una regla que no falla ahora es desistir de viajar a países africanos musulmanes o con mayorías islámicas. Países como Mauritania, Mali, Etiopía, Sudán están totalmente vetados al turista. Ni acercarse. No solo es el pequeño hurto o deficientes condiciones sanitarias, es que ahora ya van al secuestro sin contemplaciones. No sabrás quién puede dañarte ni dónde acabarás, porque son tramas criminales en sitios que ellos conocen bien pero donde un europeo tiene poco que hacer. Los rescates no bajan de los tres millones de euros por persona.
Salir de Ibiza está muy bien, casi es inevitable, pero según a qué destino pretenda uno dirigir los pasos hay que dejar bien atado el itinerario y los apoyos. En caso de duda, rehuir la invitación y aprovechar para conocer la maravillosa España, con su gastronomía, buena gente y sentido de la hospitalidad. Y con buen vino siempre a mano.

sábado, mayo 25, 2013

Ibiza es el vacío

Lao Tse en el 'Libro del Tao' sugiere las cualidades y la importancia del vacío: «Treinta radios convergen hacia el centro de una rueda, pero es el vacío del centro lo que la hace útil. Con arcilla se moldea una vasija, pero es precisamente el espacio que no contiene la arcilla el que utilizamos como recipiente. Abrimos puertas y ventanas en una casa, pero es por sus espacios vacíos que podemos utilizarla. Así, de la existencia provienen las cosas y de la no existencia su utilidad».
Desde que usé el aforismo sobre la cerámica en un catálogo del pintor Antonio Villanueva, a comienzos de los años 80, lo he visto reproducido por enésima vez. Este pensamiento es atractivo. A los artistas parece entusiasmarles la idea del vacío, cuando desde siempre se ha hablado de la angustia del vacío del folio o del lienzo en blanco. ¿Cómo vencer la angustia ante el vacío? Integrándose en él. El libro del Tao es un compendio de útiles paradojas que nos ponen ante el misterio de la vida y de la naturaleza y finalmente parece sintetizar los contrarios.
Observo que dos jóvenes artistas de Ibiza usan el tema (Vacuidades contemporáneas) en otro sentido, en una exposición que propone una reflexión pausada en un mundo ruidoso lleno de mensajes redundantes. Ellos son Rafel Ribas Ribas y Christian Juan Page. Les deseo suerte en Can Curt.
Pero lo del vacío sigue siendo un misterio que nos envuelve y que siempre regresa.
Nos ponemos a pensar y en la cultura occidental el vacío siempre se presenta como un desastre inminente, como cuando se habla de un vacío existencial, que parece ser una condición miserable. Tiemblo solo de pensar en el vacío cuántico. ¿Y qué decir del vacío legal o del vacío sanitario? Parece cosa mala de verdad.
La impresión queda confirmada cuando llego a la conclusión metafísica definitiva: el vacío es Ibiza. Ibiza somos el vacío.
Por esto todos el mundo quiere rellenarla de hormigón. Incluso ahora cuando estamos rebosantes y en pleno destrozo nos proponen un Ibivegas levantado en parte en suelo rústico. Los ibicencos no soportamos el vacío y enseguida procuramos rellenarlo. Pero no lo conseguimos, a pesar de todo, porque el vacío absoluto solo existe en la filosofía.
Es el caso de estas 10.000 viviendas vacías en Ibiza, una cifra a la baja, porque si hablamos del invierno son muchas más. En total hay 81.564 viviendas en las Pitiusas. Mi intuición me dice que en febrero ha de haber la mitad vacías. Las Pitiusas sufren una metamorfosis, un vaciado silencioso que se inicia cada otoño.
¿Lo ven? El vacío es cosa mala. Y como le tememos más que a la peste, que era muerte segura, abandonamos la soledad carísima del invierno y nos vamos, como las golondrinas, a pasar el invierno a Berlín, Cáceres, Valencia, Goa, Castellón o Marrakech, con lo cual vaciamos más las calles, los comercios y los bares. Solo las mezquitas siguen cada vez más llenas.

sábado, mayo 11, 2013

Camus, reencuentro en ibiza



En esta aparatosa sucesión de centenarios no podemos olvidar a nuestro Nobel Albert Camus, que nació en 1913 en Argelia. Pasó su infancia bajo la agria mirada de una abuela que se llamaba Cardona, pues provenía de Menorca. La abuelita repartía estopa sin misericordia y sólo apostaba por ellos una madre dulce, enfermiza, figura reverencial en la vida del escritor. «No les golpees en la cabeza». Aquellos primeros golpes no pudieron con su rebeldía, curtida bajo el sol, en el mar de la bahía y en el barrio penoso de Belcourt (sa Penya de Argel). Perdió a su padre muy temprano, en la I Guerra Mundial. Pocos años, pero Camus le dedicó un libro emotivo que leí con fruición, ´El primer hombre´, cuyo único manuscrito fue rescatado en el accidente de coche que acabó con su vida en 1960.
Su biografía es la mejor novela e Ibiza no es para nada distante ni ajena. Primero, porque aquel niño se relacionó con otros muchos hijos de inmigrantes ibicencos, y aprovechó el cariño y la dedicación que le prestó un maestro que vio en él un naciente talento en bruto. De niño ya oía hablar el ibicenco o el mallorquín. Cuando pudo, a los 22 años, tomó un barco y se dirigió a Mallorca. Y de allí a Ibiza. Acompañado de su explosiva esposa, un bellezón, Simone Hié, intentó regalarse dos semanas de oxigenante soledad. La necesitaba para él desesperadamente, para recuperarse de una fuerte crisis de tuberculosis –para la que todavía no existían los antibióticos– y también para su alocada esposa, que sufría una penosa adicción a la morfina y en Argel solo podía acceder a ella acostándose con quien pudiera costeársela.
La estancia en Ibiza tuvo que escocerle, en sus achaques, en sus peleas y en su propia formulación interior y con el paso de los días se le iban clarificando sensaciones y pensamientos confusos y contradictorios. Ataques de melancolía, las dudas del joven (al volver a Argel se inscribiría en el Partido Comunista, del que fue expulsado dos años después, como es lógico) y la oscura ansiedad de una evidencia: el amor es inabarcable, no tiene límites y de sus fosas oscuras solo se sale con disciplina y con renuncia. Despojamiento. Admiraba esta cualidad en el hombre mediterráneo. Y toda su vida la practicó.
Escribió estos relatos entre 1935 y 1936 y se editaron al año siguiente en una edición muy corta. Tardó mucho Camus en autorizar su reimpresión. No es que no le gustara, es que encontraba muy torpes sus formas. Quizás tenga razón. Pero él mismo ya lo escribió: todo lo que hay que saber, todo lo que sé de la vida, ya lo sabía en estas páginas.
Camus descubrió otra cosa en Ibiza: su pertenencia al mundo arcaico y preislámico. No escapó a su agudeza. Por diferentes vías y en distinta época yo he llegado a la misma conclusión que él: el mundo bereber y la Ibiza arcaica guardan profundas relaciones, que nadie ha investigado en serio. En 1952 emprende una excursión para visitar los pueblos del Sahel para investigar sobre sus antepasados. Alguien algún día escribirá esta tesis y será maravillosa. Yo lo dejo aquí, nació hace cien años. Su hija Catherine lo repite: «Siempre se sintió muy español». Léanlo.

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También
Camus en Ibiza

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miércoles, octubre 24, 2012

Y sin embargo, los datos son positivos


Nos quejamos, denunciamos nuestra incomodidad y sin embargo, en general, los datos son positivos. Al menos a primera vista, los turistas extranjeros han aumentado o se han mantenido cuando han fallado o flaqueado los nacionales. Seguimos sin poder enganchar de pleno al turismo ruso que, a pesar de todo, también sigue creciendo.
En Baleares hemos conseguido once meses consecutivos de subidas y en agosto tenemos el mayor gasto turístico por persona entre los extranjeros. El gasto turístico en las islas en ese mes fue de 2.030 millones de euros, con un gasto medio por turista que alcanza 957 euros (analizado hasta los primeros ocho meses del año).

Incluso en nuestro propio Diario de Ibiza de 11 de septiembre se mostraba una indisimulada alegría al anunciar que «el aeropuerto bate en agosto el récord histórico de pasajeros con 1.142.547», esto quiere decir más o menos que por el aeropuerto pasaron en agosto casi 600.000 personas (ojo, los resultados se dividen por dos, la ida y la vuelta; mucha gente suma ida y vuelta y piensa que este es el número real de turistas que han venido. He visto este error con frecuencia en gente importante que no debiera equivocarse). Más de medio millón sobre la isla en 30 días, sumados a los que ya estamos aquí, nos da una bonita suma que debieran conocer en profundidad quienes establecen los cupos de ayuda o las partidas cuando se redactan los presupuestos para Ibiza. Lástima que este récord conseguido por el aeropuerto desde que se abrió en 1958 (ampliado en 1963, creo recordar), venía precedido por un año sin tono o con un tono a la baja. Así pues, los máximos históricos conseguidos en julio y agosto no compensaron las pérdidas de todo el año, un 0,3%.

Pues bien, llegó septiembre y el turismo siguió eligiendo Ibiza, con lo cual nuestro aeropuerto marcó otro hito histórico. Fue utilizado en septiembre por 861.549 pasajeros, lo que representa otro récord histórico en un mes y un incremento del 1,1% con respecto al año 2011. Bien, son datos positivos y esto debe alegrarnos, Ibiza sigue atrayendo y consigue un alto grado de fidelización de sus turistas, sean del poder adquisitivo que sean. Algo habremos hecho bien. Tres meses consecutivos de récords históricos. Pues no, señor. No.

Quiero decir que el fenómeno no se circunscribe a Ibiza ni tiene en la isla su epicentro. Ibiza es Europa a estos efectos y hemos recibido los benéficos efectos colaterales de una economía europea que nada tiene que ver con la española ni con la italiana. Es decir, no todo el mérito es de Ibiza, sino de Europa. Lo compartimos con Mallorca, Cataluña, etc. Una cosa hemos mejorado: hemos conseguido esquivar las nefastas incursiones en ingeniería económica y social de los nacional-socialistas o nacionalistas a secas. Mientras en Cataluña los hoteleros están al borde de la rebelión por la tasa turística que comienza el 1 de noviembre (sobre la cual se aplicará el aumento de IVA, lo que no es muy ortodoxo), en Baleares los hoteleros vislumbran un futuro lleno de facilidades. Quizás demasiadas.

miércoles, marzo 30, 2011

Campechanos

Alguien le explicó a Tarrés que el conocer lugares y ver mundo hace a las gentes discretas. Es un consejo cervantino que el maestro trasladó al campo de la campechanía: para ganar elecciones en Ibiza mejor ser campechano y departir con el pueblo.
Ni corto ni perezoso, en vez de hacer un cursillo como todos los políticos del PSOE, cogió el avión y se fue a Campeche, México, donde todavía no sé muy bien qué diablos hizo, si nos hermanó con aquella ciudad o si nos proporcionó algunos contratos a los ibicencos. No lo sé.
Ignoro, sigo ignorando los posibles beneficios de tanto viaje para los pitiusos.

Estas prácticas de campechanía quedaron selladas desde entonces y ahora observo que ambos -y otros políticos- no pierden ocasión de mezclarse con el pueblo. O con los pueblos. Porque los pueblos del mundo (Trobada de Pobles) se encuentran en Ibiza, comen , se conocen y se disfrazan, siguiendo aquellas pautas que sin ningún sentido del ridículo también pusieron en práctica la María Teresa Fernández de la Vega, que se fotografíó con un polígamo pederasta subsahariano: quiero decir que era un negro con varias esposas, algunas de las cuelas todavía no había cumplido los 12 años.

Se disfrazaron en África, con la Carmen Alborch, y creo recordar Elena Valenciano y la incomparable Leire Pajín. Un ramillete florido de españolas disfrazadas de africanas. Del localismo cañí al universalismo étnico.
Más adelante pudimos disfrutar de la misma práctica en la propia carne mortal del ministro Moratinos, de quien cualquier exceso suena a normal, al disfrazarse de señor de la guerra en Afganistán. Unos meses antes había dado muestras de su ceceante poliglosia al perpetrar un extraño discurso en ningalo o qué sé yo.
Bueno y en fin, que ellos tienen derecho (¿o no? No lo sé) a este ejercicio de simulación y en el PSOE llevan 120 años de entrenamiento o más, al menos en lo referente a su ideología. Pero que conste que nosotros, los contribuyentes que sufrimos las consecuencias de sus tópicas salidas de tono tenemos derecho a opinar, incluso a reírnos.

Dice el pie de foto del Diario que la asociación de mauritanos puso la nota de color al vestir con sus trajes tradicionales a los políticos ibicencos. Digamos que simplemente dieron la nota. Veo a tres, entre ellos a Xicu Tarrés y a Lurdes Costa. Podría decirse y lo digo que van de saharauis y los hombres azules del desierto del Sahara se confunden (ya cada vez menos) y se entremezclan todos en Mauritania. De ahí que esta vestimenta sea también saharaui, pero cualquiera lo admite con los miles de marroquíes que viven en Ibiza y que pueden votar en estas elecciones municipales.

Claro que han descuidado la cabeza de ambos políticos. Tarrés debiera tocarse con un turbante azul oscuro que destiñe y Lurdes debiera esconder su casco reforzado con laca. De hecho se cubren la cabeza para cubrir el pelo, pero en fin lo que cuenta es pasar el día, salir en la foto, mostrarse campechanos y ampliar el abanico de posibles votantes.

sábado, noviembre 13, 2010

Hay movidas, pero sin dinero


En verano es normal que hiervan la calle, las playas, el día y la noche. El Diario recoge con generosidad de páginas y de tinta de colores el espíritu de esa Ibiza, o sea mucha morralla, famosillos, banalidades y tonterías.
Normalmente el invierno nos sumía en un aletargamiento al modo de nuestras lagartijas y salamanquesas (dragones, les llamamos, un poco exageradamente, por cierto nunca los mates: aparte de traer buena suerte, el dragón come cantidades asombrosas de mosquitos).
Si en verano no ves a nadie conocido porque está en algún almacén cargando sacos o en una oficina encerrado, en invierno no encuentras a nadie porque todo aquel que puede sale pitando de Ibiza.
Me di cuenta a finales de los 90 de que Madrid, París, Londres habían pasado de moda, no solo por las hercúleas subidas de precios. En cambio ganaban puestos y estimación Valencia, Granada, Sevilla, Córdoba, Extremadura... pero el fenómeno ya estaba extendiéndose. Los ibicencos salían en estampida a Tailandia y volvían con unas camisas floreadas muy paletas que nunca se atrevían a ponerse en Ibiza.
Tailandia, Vietnam, India, Bali y otros destinos orientales atraen cada vez a más isleños y a muchos españoles que ganan un poco de dinero en Ibiza y lo multiplican por cien al gastarlo durante el invierno-primavera en Goa o en Pukhet. Ellos sí que saben.
Pero los que nos quedamos aquí nos tenemos que comer un invierno duro, húmedo y con unos precios de atraco. Ya por Navidades, quien más quien menos anda sin un euro en el bolsillo.
El fenómeno se lo hemos contagiado, o eso dicen, a los organismos e instituciones, como Costas, que no tiene fondos para retirar los pecios varados en la bahía de San Antonio Abad o Sant Antoni de Portmany. Costas debiera saber que quien sirve para cobrar ha de servir para pagar.
Lo mismo se les podría aplicar a los políticos. No es bueno generalizar, pero si conocen muchas excepciones ya me avisarán. Qué fácil es gobernar un ayuntamiento, consejo, una generalidad o una diputación cuando el dinero entra a paletadas, fruto de las licencias de obras, tasas, etc.
Es inútil decirlo, pero lo repito o reviento: cuando todo eran vacas gordas se entró a saco con autovías, urbanizaciones, casas, inmuebles en general. Pero apenas se arreglaron los problemas seculares de las islas. Nos quedaremos sin las infraestructuras imprescindibles, avisamos unos pocos entonces. Ni caso.
Resultado: han pasado las vacas gordas, pasarán las flacas y las Pitiusas seguirán con los mismos problemas endémicos.
Es cómico, pero ahora no hay dinero –o eso dicen– para retirar dos barcazas varadas en la arena o en el mar. Tampoco lo hay para pagar los medicamentos a las farmacias. Bien, y los políticos ¿en cuánto han reducido el gasto corriente y sus sueldos? ¿Ahora es el momento de abrir escuelas de teatro?

miércoles, junio 30, 2010

Homenaje al pollo

Hace ya dos años que escribí un artículo alertando sobre los síntomas: En Ibiza se quejan hasta los animales y ellos nos avisan de la pérdida de calidad de vida. Por ejemplo, las gallinas ponen menos huevos, las abejas deciden suicidarse y cada vez hay menos erizos y pájaros.
Bueno, pues aviso, como se acabe el pollo, me mudo de planeta, me apeo ahora mismo. ¿Qué haría yo sin el pollo y sin los huevos?
Son un invento formidable, una droga adictiva cargada de proteínas y algunas vitaminas que ha sacado del hambre a millones de personas, como ocurrió en el siglo XVI con las patatas que nos llegaron de América.
Mire, puede tener una casa sin mayoral, sin esposa o marido, sin caballo, sin carros, energía eléctrica, sin hijos o abuelos, sin vaca, pero en ningún lugar del mundo encontrará una casa sin su gallina, una o varias. Si alguna vez va al Cielo, cosa que le deseo, verá enseguida que San Pedro está rodeado de gallinas, perdices, codornices y urogallos. Son para decorar, le dirá el antiguo y astuto pescador. Qué va, pura gula, puro placer de dioses, pero no se lo admitirán.
Yo les debo la vida a los erizos –lo he contado antes– pero, en propiedad, se la debo también a las gallinas, al pollo y a los huevos. Ay, amigo, el corral era la nevera del payés, la despensa preciada del payés. Hasta que llegó su hora, la luz eléctrica, el turismo, el coche y los frigoríficos y el pollo empezó a tragar esteroides, hormonas o lo que quiera el diablo. Es por eso que el atrabiliario Evo Morales consoló a los bolivianos muertos de hambre, no los comáis, dijo, que amariconan y crecen las teticas de los hombres.
Puede que sea cierto, pero es barato y a mí –sobre todo los huevos fritos– me han sacado mucha hambre de urgencia. Pero es verdad que están hormonados. Yo tuve que dejar la crítica de arte y de ir a París, porque ya tenía un buen par de tetas. Era la envidia del barrio. Y cuando me di cuenta ya era demasiado tarde.
Y os preguntareis por qué. Bueno, después de mis muchos años de estudiante y de vivir solo disfrutando de las delicias del pollo hormonado, descubrí a comienzos de los 80 la ciudad de París, que es una federación de ciudades, mil en una. No acabas de descubrirla jamás. Pero los artistas siempre te ponen pollo en el menú.
Estudiante, soltero, y muchos artistas. Los artistas solemos ser pobres, pero tenemos imaginación, de manera que si quieres saber algo sobre recetas increíbles sobre pollo pregúntale a un pintor o a una escultora: con poco dinero y una salsita consigues apañar un plato deslumbrante. Y encima el arroz hervido.
Por vivir en Ibiza, tierra de artistas y por ir mucho a París, ciudad de artistas, mi cuerpo tuvo el placer de aligerar muchos platos de pollo, presentado bajo mil recetas.
Pollo, bonito, barato y resultón. El resultado fue un hermoso par de tetas. Así que a partir de los 90 comencé a descubrir las verduras y el vacuno, me ejercité los pectorales para destetarme y en caso de una encerrona en forma de un plato de apetitoso pollo siempre dejaba la piel aparte, que acumula las toxinas.
No quiero añadir nada más, el pollo, los huevos, la gallina, merecen un homenaje.

miércoles, abril 28, 2010

Camus en Ibiza


De todo el siglo XX, me gustaría recuperar un viaje a la Ibiza de 1935 y posiblemente un mes cualquiera entre 1959 y 1965. Yo conocí de pleno y de forma transversal y privilegiada la Ibiza de 1968 en adelante, que ya era una Ibiza que se dirigía irremisiblemente hacia su derrota: turismo masivo, cemento y asfalto, o sea la gran solución final que ahora piden rematar los obcecados seis presidentes de la patronal.
Se dice que entonces Ibiza y Formentera eran un paraíso. Esto no es bueno, porque sabemos por experiencia que los paraísos son irrecuperables, no dejan dinero y desde luego no son socializables. De ahí que haya tanta gente dispuesta a cargárselos, cosa que consiguen fácilmente.
En 1935 vino a Ibiza un joven escritor que ganaría el Nobel apenas unas décadas más tarde, en 1957. Aquel argelino pied-noir tenía la sensibilidad a flor de piel, conocía el Mediterráneo y se sentía como en casa porque una de sus abuelas procedía de Menorca; se apellidaba Cardona, que es mi segundo apellido, de ahí que yo siempre reclame ante la desesperación de algunos, mi parentesco con Albert Camus. Con Sartre no, por favor.

Camus era demasiado agudo para no descubrir la profusión de ´cardonas´ en Ibiza, de la misma manera que descubrió la alegría de vivir y el fastuoso ritual del passeig, los interminables paseos en los andenes del puerto de cara al mar.
Sitúo al argelino en una isla ambientada y que recibía a numerosos extranjeros. A nadie sorprendería la presencia de un francés indagando curiosidades autóctonas.
No están muy claras las motivaciones del viaje iniciático, aunque se sabe que el Nobel siempre se sintió muy próximo a España y jamás dejó de manifestarlo. Y se sabe que su matrimonio o unión con la explosiva Simone le llevaba de cráneo y pensó en la posibilidad de sacarla de su círculo de amistades peligrosas que le suministraban la droga a cambio de favores.
Primero recorrieron Palma, una ciudad maravillosa pero no fue la que inspiró sus hermosas páginas 'Amor a la vida' o no lo fue en exclusiva. Los mallorquines tienen esta tendencia a olvidarse del matiz pitiuso, arte que tan bien dominan cuando les interesa. El gran golpe para los sentidos y para su inspiración fue Ibiza, la Ibiza púnica que él captó con elegancia al anotar el bullicio vital de las campesinas vestidas casi como las estatuillas púnicas.

De todos modos, fue el peor verano de su vida. Simone se estaba destrozando con la morfina y él mismo acababa de pasar una aguda crisis tuberculosa pulmonar. En Ibiza sólo había 67 coches, muchas ganas de progreso y una alegría mediterránea bajo el sol que tanto amaba Camus. Nadie suponía que faltaba menos de un año para comenzar una terrorífica guerra civil que llenaría Ibiza de sangre.
Estas consideraciones son unas simples reflexiones a vuelapluma para celebrar dos aniversarios. Hace 75 años de aquel viaje a Ibiza que tan bellas páginas dio a la humanidad. La segunda efemérides es más triste: Camus murió en un accidente de tráfico hace exactamente 50 años. Háganse un favor y lean a Camus.

sábado, mayo 16, 2009

Córdoba, Patrimonio de la Humanidad ...DI


El patrimonio de la Humanidad es difícilmente cuantificable y no hay que reducirlo a un amplio catálogo de monumentos. Quiero decir que también en esto Ibiza tiene mucha competencia.
Uno de los secretos del éxito turístico de estos enclaves o recintos, como en el caso de Córdoba, es la accesibilidad. Por eso Ibiza tiene más o menos el mismo número de turistas sea o no sea Patrimonio de la Humanidad.
Hacía más de treinta años que no había pisado Córdoba. Casi no la he reconocido. He quedado asombrado de la afluencia masiva de turistas: muchos grupos de unos veinte o treinta turistas, pero que no llegan a ser incordiantes porque Córdoba puede absorber a mucha gente en muchos sitios a la vez: Alcázar, puente romano, mezquita, iglesias, feria del caballo, patios de las flores…
Como ibicenco exiliado de Dalt Vila siento un poco de envidia ante estas legiones de turistas japoneses, de jubilados o de estudiantes que toman la Córdoba histórica con mucha calma, en silencio y con discreción. ¿Por qué no viene gente así a Ibiza, o por qué viene tan poca?
Quizás la imagen de Ibiza es de drogas, discotecas, chillidos, alcohol y desnudos. No lo sé. Pero sé que el mes de mayo es el mejor del año para patearse el barrio judío, los jardines cordobeses, los patios, para ver las evoluciones de los hermosos caballos, para disfrutar de la campiña o de las aguas del Guadalquivir, que bajan altas, ante el regocijo de las garcetas, los oportunistas palomos y todo tipo de aves.
Me gusta viajar por España sin estar sujeto al grupo ni a los programas. Llego atravesando Sierra Morena, pero antes he pasado por pueblos extremeños como Benquerencia, Castuera, Campanario, Cabeza del Buey, transitando a Córdoba por Hinojosa del Duque, Pozoblanco (donde el valiente Paquirri dejó su último aliento), Alcaracejos y entro por Córdoba todavía deslumbrado por la danza a la vida de la vegetación, de los jarales floridos, de los toros bravos que asoman bajo los encinares protectores y nutricios. Cruzamos Cerro Muriano, donde algunas cigüeñas se dan un banquete con las culebrillas. Veo una serpiente de casi dos metros aplastada sobre el asfalto, como en Ibiza encontramos a veces algún erizo. Y caballos, muchos caballos, caballos libres en los pastizales verdes.
De manera que cuando piso la ciudad llana de Córdoba ya desisto de comparar las opciones entre Córdoba e Ibiza, en este mecanismo o juego que suelo desencadenar cuando viajo para intentar hallar aportaciones que puedan ser útiles.
Pero Ibiza no sabe utilizar sus grandes bazas. Ni las pequeñas. Simplemente no sabemos, porque dinero jamás se ha derrochado tanto: el mar, nuestro mar, la antigua ruta de los fenicios, de los romanos y de los cartagineses. Pero hay muchas cosas que no son cuestión de dinero.

Diario de Ibiza