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sábado, abril 21, 2018

Si Mallorca cae, Ibiza sufre

Baleares intenta seguir vendiendo una imagen bucólica y natural, pero los alemanes ya no tragan más mentiras
Sí, parece confirmado que las reservas turísticas de Mallorca han caído de una forma remarcable y ya se sabía a principios de este mes, cuando Marga Prohens, del PP, manifestó su preocupación en rueda de prensa ante el descenso en las ventas de paquetes turísticos de un 22%. Esto es muchísimo. También en Menorca han detectado una bajada superior al 20%.
Solo Ibiza consigue aguantar el chaparrón, pero con varios paraguas preparados, porque se teme que ocurra lo mismo. De hecho, si hablamos del turismo alemán, sabemos que estos nos afecta de manera directa, ya que mientras queden plazas por vender en Mallorca, los operadores no suelen desviar visitantes a Ibiza. El efecto rebose, ¿recuerdan?
Una cosa está clara: si Mallorca cae, Ibiza sufrirá las consecuencias, porque a pesar de las peticiones de más vuelos directos desde Alemania, Ibiza sigue sujeta a las expectativas mallorquinas.
¿Cuál será la evolución? Podemos presumir de dos meses fuertes, pero no está claro cómo acabará. El comienzo del total de visitantes vía aeropuerto de Es Codolar es muy bueno. Pero solo en Ibiza, aunque alguien ha hablado de perder un millón de turistas en Baleares. Veremos, pero un millón no sería drástico ni definitivo. Además se espera un verano bueno con el turismo británico y con los españoles.
El turismo alemán es la asignatura pendiente, debido sobre todo a la emergencia ahora imparable de países como Grecia, Turquía y algo Egipto con unos equipamientos fenomenales. Y también por la codiciosa duplicación de la ecotasa, una subida injustificable, implantada con desdén y prepotencia por este Pacto que cada vez que gobierna deja la economía seriamente dañada. En cualquier caso, no tardaremos muchas semanas en comprobarlo.

miércoles, abril 04, 2018

Buscando turismo alemán

Los alemanes seguirán visitando Baleares, pero los antiguos destinos de Turquía, Croacia, Grecia, Egipto se están recuperando
Ya inspiran un poco de lástima estos suspiros de los políticos pitiusos para conseguir mayor cuota de turismo alemán. Pero hay un problema: para cosechar cinco euros de recaudación, hay que invertir diez en promoción. ¿No es un poco disparatado? En realidad, el turismo alemán hace años que está de retirada de Ibiza y cada vez más de Formentera. También rehuyen Mallorca en los últimos años. ¿Qué les ocurre? Pues... que buscan buena gastronomía, buen precio, mejores playas y un ambiente amigable pero relajado. Todo lo contrario de lo que ofrece el archipiélago desde 2011. Todos se quejan de lo mismo: masificación insoportable, precios excesivos y encima la propina de la ecotasa.
El alemán es lento, pero cavila, está informado y toma decisiones. Si piensa que le puede beneficiar, no le importa dejar de lado Baleares para irse a algún pueblo marítimo de Alicante o de Almería, donde parece que últimamente se sienten muy bien acogidos. Mientras los consells insulares insisten en venderles folletos con los cuatro programas de siempre, solo que cada vez más caro. Tras una fuerte campaña, los alemanes regresaron a Ibiza en 2015 y 2016, pero en temporada baja. Este año, en la ITB de Berlín se lo han jugado todo buscando mejores comunicaciones y facilidades. No esperen gran cosa. Los alemanes ya nos conocen y no les gusta lo que están viendo.
Porque digámoslo de una vez: alemanes hay y alemanes vienen a España. Incluso a Baleares, pero Mallorca sigue acaparando estos turistas y solo cuando ya no caben en Mallorca, se fijan en Ibiza, a donde solo viene un 6,5 de alemanes de todos los que llegan a Baleares. El problema quizá no esté solo en Alemania.

sábado, marzo 03, 2018

España es insegura, según los alemanes

Dos turistas en las cercanías del Park Güell de Barcelona. Foto Antonio Moreno
A finales de diciembre 2017 conocimos una encuesta que tuvo cierta repercusión en Baleares: los turistas alemanes consideran España como un país inseguro para veranear. Dicho al revés, solo el 49% nos considera como un destino confiable. Estos datos se conocieron tras los atentados del terrorismo islámico en Barcelona y Tarragona y los escandalosos sucesos del proceso separatista. Unos meses antes, Barcelona había sido noticia en la prensa europea por los extraños ataques con pintadas e insultos a un bus turístico y una proliferación de pintadas contra los turistas. Todo ello, debidamente condimentado por la prensa alemana debió potenciar esta percepción de peligro, que se replicó en Francia, Italia, Reino Unido y países nórdicos.
He empleado la palabra «percepción». Dudo que la realidad confirme este peligro, esta inseguridad que tanto retrae la contratación y de hecho en Cataluña lo notaron desde el primer instante. Porque en Alemania la hay en dosis muy superiores, a pesar de que la prensa oculta la violencia de la invasión islámica en Centroeuropa y países escandinavos. No hace falta recitar la lista de ubicaciones en Francia y Alemania que han sido castigadas por el terrorismo y lo son a diario por el comportamiento agresivo y peligroso contra las mujeres alemanas. Por ello, sorprende la percepción de inseguridad en España, en especial en Cataluña.
Tomamos nota en Baleares, pero siempre repito lo mismo: el mayor peligro para un británico o un germano es encontrarse con un compatriota que va colocado y empieza la bronca. Los europeos saben que no hay un país turístico en el mundo más seguro que España. De hecho, lo confirman en la propia encuesta de satisfacción. Vamos detrás de Austria, Suiza e Italia.

sábado, noviembre 11, 2017

Consolidación

Samos, isla griega. Tenemos competencia

Ha terminado la WTM en Londres, la primera gran feria que pone la antena y puede anticipar las líneas de tendencia. Hasta el mes de enero viviremos tres meses de noticias constantes sobre la próxima temporada.
Pero básicamente no nos saldremos de este marco: de continuo nos irán informando que Baleares vende menos y más lento que en las dos últimas temporadas, lo cual es lógico, pues no se puede vivir montado en un cohete de récords acumulados incesantes. Nos volveríamos locos.
Y será cierto, Baleares conseguirá una consolidación de su turismo tipo, si lo consideramos globalmente. Por secciones, parece ya una evidencia que el turismo alemán no está a gusto en Baleares. Seguirán viniendo, pero hace años que están añorando Turquía y Egipto sobre todo y quizá sienten que los precios han subido excesivamente en nuestro Archipiélago. El turismo alemán descenderá, pero esperemos la feria de Berlín para confirmarlo.
La incógnita son los ingleses. Parece que también aflojarán, porque algunos recuperan sus destinos de Chipre, Corfú (la segunda Ibiza, le llama la prensa británica) y Grecia. En estas fechas tempranas los británicos suelen reservar su paquete vacacional Todo Incluido, un turismo familiar muy previsible.
En este aspecto, Baleares presenta algunos inconvenientes que es inútil obviar. Por ejemplo, es cierto que los british castigan aquellos destinos con ecotasa, como las costas catalanas y ahora lo harán en Baleares, máxime al ser doblada de forma disparatada.
Pero el factor clave será el desgaste sufrido por su moneda, la libra. Tienen problemas y es un obviedad que va a afectar a nuestro turismo balear. Sabemos que Turquía, Egipto y Túnez ofrecen precios mucho más bajos con los que no podemos competir.

sábado, abril 02, 2016

Hemos perdido 42.000 españoles en 2015

Las Pitiusas perdieron 41.000 turistas alemanes y los políticos nativos (vernáculos a partir de ahora, pues el catalán ya es requisito exigible otra vez, gracias a los tejemanejes de ingeniería social del Pacte) corrieron con ímpetu hacia Berlín, quizás porque la vivaz capital alemana bien vale un esfuerzo viajero. Pero ahora me entero de que hemos perdido una cantidad similar de españoles. Y nadie parece haber movido un dedo, por supuesto descartando la tradicional feria Fitur en Madrid. Pero con mala lógica, los políticos vernáculos no parecen haberse desplazado con igual ímpetu a Cataluña, Valencia ni a Alguer, la población de Cerdeña que habla algo parecido al catalán para traerlos o atraerlos.
Ante casos así, no creo que nadie os pueda multar ni abroncar si habláis español en Soria, Zamora, León o en Extremadura para convencerles de que Ibiza es un paraíso que merece visitarse, al menos en invierno. Y tenemos las ´pastis´ a mano en numerosas farmacias. O sin farmacias.
Ibiza y Formentera perdieron más de 42.000 turistas nacionales en 2015. Dejaron de visitarnos más españoles que alemanes. Ignoro por qué. El Consell tiene la oportunidad de encargar a algún gabinete amigo una encuesta de satisfacción y de colocar a unos cuantos adeptos más para controlar estas encuestas o para realizar el trabajo de campo. Mejor hacerlo mientras podamos, es decir, mientras sigan viniendo algunos españoles, porque al paso que vamos las Pitiusas quedarán en la imaginación popular como lo que son: grandes discotecas del lumpen drogado juvenil europeo.
Ya ni los panteras grises del Imserso vienen a Ibiza. Los puñeteros y sabios sesentones tienen la oportunidad de disfrutar de Ibiza a un buen precio en la mejor época del año, incluso cuando los temporales revuelven el estómago del turista que cruza los Freos. Y van y la desperdician.
No hay sitio mejor que Ibiza (y también Formentera, no temáis a los temporales, son para dar emoción) para enamorarse a los 67 años o en la setentena. Amores otoñales en pleno invierno, pero no decadentes. Y si existe yo no lo conozco.
La humedad fría es un mito, los precios, cierto es, duelen un poco, pero lo bueno hay que pagarlo, aunque no sabría explicar por qué es mucho más cara una botella de vino de crianza en Ibiza que en Can Picafort (Mallorca). Etc.
Lost, perdidos, no estáis, pero habéis perdido la fe y esto envejece. La Ibiza invernal cree en vosotros y os espera con los brazos abiertos y los bolsillos vacíos.

sábado, marzo 05, 2016

Promoción: lo mismo con más derroche


Operación 40 es una sofisticada operación de espionaje operada por el agente Torres Benet, al que no hay que confundir con Vicent Torres, presidente. Espionaje y contraespionaje, porque la promoción turística tiene mucho de ambos. No lo entenderá quien no sepa que Ibiza era uno de los destinos turísticos preferidos por los alemanes. Hubo un tiempo –a finales del siglo pasado, por ejemplo– en que venían casi tantos alemanes como británicos y de hecho fueron los primeros los que dispararon Ibiza como un nombre selecto en el apetitoso turismo mediterráneo. Los grandes reportajes de los diarios y semanarios alemanes pusieron las islas Pitiusas en el universo del turismo de masas. Masas, esta es la palabra clave.
Los mismos alemanes que promocionaron Ibiza a lo bestia se cansaron de la masificación creciente y esta percepción llegó a su cénit cuando se iniciaron las obras de las autovías. Dije entonces que Ibiza perdía su aura. Y así ha sido, de manera que los alemanes que apreciaban Formentera e Ibiza como islas robinsonianas en estado bastante salvaje se sintieron desplazados por la gran masa y la vorágine de los veranos. Y aquellos alemanes que gustaban de la masa, se sintieron más complacidos con Mallorca, una isla que es seis veces mayor, con más de un millón de habitantes y con un aeropuerto magnífico y de los mejor aprovechados de la Unión Europea. A este tipo de alemán le entusiasma una Mallorca visitada por más de 13 millones de turistas al año.
Y así sucedió que las Pitiusas perdieron a sus alemanes por partida doble, a los poshippies y a los más adocenados de clase media. Los primeros se fueron Dios sabrá dónde, los segundos eligieron Mallorca. Nuestras islas perdieron cientos de miles de alemanes. Posteriormente ha vuelto a recuperarlos en parte, pero aún les queda la espina clavada: 41.000 alemanes menos.
El disparate de los Vicent Torres y su equipo de palmeros es que para recuperar a cuarenta mil panzudos van a gastarse unos 70.000€, bastante más de diez millones de pesetas en menos de una semana, 25.000 más que en 2015. Esto no parece una maniobra muy rentable ni siquiera medianamente prudente. Muy preocupante.
Los gastos del Consell Insular en ferias deberían ser fiscalizados y que cada político se lo pague de su bolsillo, a excepción del director directo y los trabajadores técnicos imprescindibles. Todos los demás que se lo paguen ellos. Tampoco hay obligación de convertir los estands de Ibiza en un carnaval de discotecas ni en una invasión de políticos locales que no pintan nada, aparte de sacarse la foto para su álbum. Enternecedora resulta la idea de promocionar el turismo náutico, cuando en verano ya no cabe ni una lancha más en el litoral. O la de prolongar la temporada, sabiendo que incluso las compañías aéreas que operaban con Mallorca en invierno han reducido sus vuelos.
La única solución para Ibiza es inventarse un calendario nuevo y que nuestro presidente promulgue los meses de julio y de agosto de 60 días cada uno. O más. La oposición tendría que controlar las metas previstas de 2014 y 2015 para ver si las estrategias han dado resultados. Nadie hará nada. Vamos a la ITB a hincharnos de salchichas y de cerveza. Alguien pagará: los contribuyentes.

sábado, agosto 29, 2015

Estos difíciles alemanes


Ibiza y Formentera (un poco menos) tienen una historia traumática con los turistas alemanes de los últimos veinte años. De ser uno de los países mayoritarios, junto con Gran Bretaña, pasó a disolverse súbitamente mientras su presencia ascendía en Mallorca.
Se pensó que era debido a cuestiones técnicas por la manipulación optimizada de los operadores turísticos, pero a la postre la pérdida de turistas alemanes coincidió con la gran batalla ecológica de la ejecución de las autovías. Más o menos.
Los turistas compraban sus vacaciones en Mallorca e iban llenando la isla y cuando ya la tenían colmada empezaban a reenviarlos hacia Ibiza.
Era aquel divertido ´efecto rebose´. Ni más ni menos, Ibiza recibía turistas germanos siempre y cuando Mallorca ya no los necesitara.
Una situación enojosa que ha hecho poco por mejorar las relaciones interinsulares, pero intuyo que los mallorquines tienen poca culpa en esta mecánica comercial. Simplemente, los aviones y los hoteles se someten a la servidumbre de una política de bajo coste y solo se consiguen beneficios llenándolos a tope. Atiborrándolos.
Hasta donde se ha podido saber, muchos alemanes que visitaban las Pitiusas eran y siguen siendo muy sensibles a los temas de conservación y sostenibilidad. Todos conocemos historias de residentes que han vendido su casa y se han largado a vivir a otra zona más accesible, más tranquila. Y los que venían para pasar sus quince días también dejaron de hacerlo ante el amazacotamiento grisáceo de los últimos cinco años.
De hecho, la vorágine empieza en diciembre de 2010 con las revueltas saharauis de El Aaiún; después prendió la mecha en Túnez y ya siguieron el resto de países islámicos mediterráneos. Sabemos que el exitazo de Ibiza se ha multiplicado de un forma alarmante en los últimos cuatro años.
Pues bien, los hoteleros de Ibiza ya se han quejado del bajón sustancial del turismo alemán. Otra vez. Otra vez los alemanes dan la espalda a Ibiza.
Si investigáramos cuándo empieza el nuevo divorcio de los germanos puede que encontráramos parte de la respuesta. Que conste que yo no le he hecho porque escribo sin archivos a mano. Yo diría que en 2012 los alemanes ya detectan esta masificación y este desbordamiento totales. En 2013 se pronunciará la fuga. Y en 2014 y en 2015 ya se hará tan palpable que ha alarmado a los hoteleros.
Estos saben que desde enero a julio de este año, el descenso de alemanes en las llegadas del aeropuerto de Ibiza está en un 9,96% menos. Un diez por ciento menos.
Me gustaría insistir ante los podemitas y los socialistas: no hagáis planes para reducir el turismo de las islas. Los turistas ya los han hecho antes que vosotros. Yo me centraría en solucionar problemas, no en crearlos para tapar la realidad con cortinas de humo. Sí, me refiero a la ecotasa, por ejemplo.

sábado, agosto 16, 2014

Las crisis no están resueltas

El fenicio, estiradote bajo la higuera que da una dulce sombra salutífera, lee la prensa y deduce algunas previsiones para las próximas semanas, meses o incluso para este invierno. Por ejemplo, Artur Mas no encuentra quien se apunte para la próxima Diada del 11 de septiembre. La del año pasado le sirvió como detonante para sus desvaríos independentistas. Hogaño no se apunta ni su familia, muy al contrario, las deserciones individuales van acompañadas de otras más sonoras, cual las empresas internacionales que salen por piernas o como mínimo congelan cualquier plan de inversión o de reinversión. Las últimas, lo leo hoy, son la norteamericana NTT Communications y las dos japonesas P&P y One Distribution.
Los políticos españoles –y los catalanes son de los peores, con diferencia– son una plaga dañina que, de no ponerles coto, acabarán con cualquier señal de vida y de economía. Esta situación se ha agravado por la confesión de Jordi Pujol. En resumen, pintan bastos para Cataluña, es decir, para una región neurálgica de toda España. Se ha tardado demasiado en reaccionar frente a la locura independentista y ahora lo pagaremos caro. Todos.
Hoy mismo Rusia sigue mandando soldados a Ucrania. De 12.000 pasó a 45.000 y está llegando un convoy de ayuda humanitaria, que no se considera más que un caballo de Troya atiborrado de armamento. Nada de todo esto ayudará a disfrutar de los frutos de la inversión promocional para captar turismo ruso en Baleares. Así que las pasarelas del puerto de Ibiza pueden esperar turistas, pero sentados en la sombra.
Sigo: mientras perdíamos turistas rusos, ya teníamos perdidos a los españoles, en el fondo del pozo de la crisis. Y España sigue en el pozo, por muchos villancicos que nos cante Rajoy. También Alemania sufre, al igual que Francia. En el segundo trimestre, la economía germana se contrae un 0,2% y la francesa se mantiene estancada.
Acabo de dar cuatro variables pesimistas para Ibiza. Lo único que nos salva es que somos pequeños y especializados en narcoturismo.
Siempre podremos reunir en los tres meses del verano a los jovenzuelos empastillados para llenar discotecas y a unos cientos de miles de clientes para el ´Todo Incluido´. Dos tipos de turismo poco envidiables a la hora de repartir sus menguadas riquezas.
Todo patas arriba, el bono alemán ya paga intereses en negativo, es decir, hay que pagar dinero para que Merkel guarde tu dinero. Esto es bueno si lo analizamos con humor: gastarse el dinero es rentable. Venid a Ibiza, no atesoréis dinero en los bancos. Pero el humor no resuelve la crisis, ninguna crisis está resuelta.
Los récords pitiusos de esta temporada son el preludio de un retroceso que puede llegar a ser considerable. No podemos abandonarnos. Hay que reinvertir y no en el Caribe, sino aquí y ahora.

miércoles, mayo 07, 2014

Ibiza, sin alemanes ni españoles

Ibiza y Formentera perdieron a los turistas alemanes durante la primera década del siglo XXI. Mientras Mallorca rebosaba de alemanes, el archipiélago pitiuso se veía sin su habitual desfile de barrigas cerveceras. Saltó la alarma, pero ya era muy tarde. Entre la mala imagen ecológica de Ibiza, en especial desde la construcción de las enormes autovías, y los tejemanejes de las compañías low cost centradas en Mallorca, nosotros nos vimos sin uno de los mayores contingentes, uno de los más importantes, de nuestra temporada turística. Cuando descubrimos que Ibiza solo recibiría alemanes a partir del ´efecto rebose´ (cuando ya no cupiera un turista más en la Mallorca rebosante lo mandarían hacia Formentera) ya nos dimos cuenta de la situación.
¿Y cómo ha sido entonces que Ibiza y Formentera han ido recuperando bastante al turista alemán? Por casualidad o a consecuencia de la cadena de revueltas, revoluciones y guerras civiles de los países árabes de la ribera Sur del Mediterráneo. Comenzó en septiembre de 2009 en el Sahara contra Marruecos. Un mes después se desató la furia social en Túnez y ya nadie supo apagar la mecha que iba haciendo saltar todo a su paso. Hasta el día de hoy, en que llevamos 3 temporadas de mayor abundancia germánica. Y por esto estamos contentos. Hete aquí que cuando estábamos celebrando la nueva llegada de alemanes, caemos en la cuenta de que hemos perdido a los turistas españoles. Madre mía, vaya si se iba a notar. La crisis ya era imparable en pleno zapaterismo, en 2007, que no quería aceptarla y la silenció. A crédito se vive mejor y fue ya en 2008 cuando los españoles empiezan a darse cuenta de que no solo no son ricos, sino que se les ha terminado la línea de crédito. Todavía sería peor cuando empezaron a cerrar empresas en cadena: un año terrible fue 2009. Ningún país ni institución extranjera se fiaban de la solvencia moral ni de la preparación técnica de los sucesivos gobiernos socialistas y sabían bien porqué: o ellos estaban igual o gozaban de información muy concreta de la banca alemana. Para entonces, el turismo español en Ibiza ya había tocado a su fin.
Las guerras del mediterráneo islámico han salvado una vez más nuestro turismo al permitir que las clases medias británicas, alemanas, francesas ocuparan el sitio dejado libre por los españoles. Ya es mala suerte, cuando teníamos a los alemanes en proceso de recuperación, los españoles entran en su peor declive. Bien, en estas estamos en 2014, intentando juntar ambos procesos en fase ascendente. Sabemos bien que el turista europeo nos asegura una buena temporada, salvo imprevistos. Y sabemos también que los españoles han decidido salir de vacaciones, como ya se ha demostrado en los primeros meses.
Un aumento de casi un 10% presagia una temporada con creciente número de nacionales. Pero templemos nuestra euforia, me temo que más que una recuperación del vacacionista, es una aguada excursión, una salida de unos días, una escapada. Veremos.

sábado, agosto 10, 2013

Cara y cruz del verano 2013

El turista alemán suele ser un buen consumidor

Este verano 2013, Ibiza reMix, Posidonias off, será recordado por muchos motivos. Algunos de ellos, muy positivos ya fueron anticipados en primavera cuando se publicaron las ventas y las previsiones del turismo alemán en Baleares.
A pesar del Bild Zeitung y algunos otros reportajes nada agraciados –sobre todo para la Playa de Palma– los alemanes han escogido nuestro archipiélago un año más para recargar las pilas y las barrigas con la excelente cerveza española.
A mediados de julio se confirman los datos, pero una vez debemos hacer una precisión: cuando se emplea el topónimo Baleares se refieren a Mallorca. Por desgracia, Ibiza está siendo ninguneada en los últimos años y el grueso de paquetes se quedan estacionados en Mallorca. Es un fenómeno tan viejo como irritante. Esperemos al otoño para conocer datos exactos sobre Ibiza y Formentera.
El hecho es que los diferentes grupos turísticos (TUI, Thomas Cook, REWE, Alltours, etc.) ya anunciaron las ventas masivas hacia Mallorca en la pasada ITB de Berlín. Hablan de un récord histórico, que sobrepasa lo conocido hasta ahora.
Fue en 2008 cuando se batió el récord: vinieron a todas las Baleares 4.058.860 turistas germanos. El año pasado sólo 3.800.000. Bien, pues hogaño, gracias al esfuerzo de todos y a los hechos de Egipto y de Turquía podríamos rozar los cuatro millones y medio, lo cual sería la cifra más alta de toda la historia.
Y la cruz de nuestro turismo: el ´todo incluido´, que ya sabemos que ha venido para quedarse. El fenómeno, lejos de reducirse a unas cotas sensatas, se ha multiplicado, aunque los hoteleros no suelen ser generosos a la hora de facilitar las cifras, sabiendo que es un tipo de turismo negativo, que roza el parasitismo. Pero tampoco es ilegal.
Por lo tanto no tengo datos de Ibiza y Formentera y me gustaría tenerlos. Porque es un tipo de turismo que se aprovecha del trabajo de fomento de los demás y por contra no deja apenas un euro fuera del recinto del hotel. Es así de cruel.
En Mallorca representa ya un 15% de las pernoctaciones hoteleras, según datos de la FEHM, federación de hoteleros mallorquines. De un total de 42 millones y medio de euros, unos 8 son generados por el Todo Incluido.
Se sabe que en 2010 al menos 165 hoteles ofrecían esta modalidad que es, comprensiblemente, muy apreciada por las familias que desean tener un presupuesto cerrado y blindado. Menos entendible es cuando son manadas de jovenzuelos que queman el terreno por donde pasan.
Pero yo no quiero resucitar aquí la vieja polémica, sólo quería describir en este medio folio la cara y cruz de este verano exitoso, del cual tendremos que sacar conclusiones y decisiones.

sábado, julio 13, 2013

Cuando la prensa alemana saca la trituradora

Los que hemos seguido la imagen turística de las islas Pitiusas en la prensa europea desde los años 70 ya sabemos bien como se las gasta la prensa alemana cuando quiere masacrar un destino.Lo hizo en su día con Ibiza y ahora lo acaba de hacer con la Playa de Palma, que es un gueto alemán que agrupa casi unas 40.000 plazas turísticas, exactamente la mitad de las que tiene Ibiza oficialmente. Hoy, muchos hoteleros añoran el medio millón de alemanes que visitaban Ibiza y Formentera cada temporada.
En la década de los 80 Ibiza se puso de moda por sus chicas, su libertad, la movida gay, las discos y un paisaje singular, con precios muy accesibles para los germanos.No había diario o semanario que no sirviera a su lectores amplios reportajes en color. Ibiza era el must que todo buen alemán debía visitar al menos una vez en su vida. Pero en la década de los 90 finales, Ibiza había cambiado demasiado para el gusto de los alemanes. El destino Ibiza aparecía quemado y el número de turistas comenzó a descender progresivamente. Y en unos cuantos años, cuando se quiso reaccionar, Ibiza ya estaba perdida, con el golpe de gracia de las autovías que han dejado Ibiza irreconocible.
La prensa alemana tuvo mucho que ver. Ni una sola campaña de promoción turística pudo neutralizar el efecto ecologista. Ibiza había perdido aquella insolencia de paisaje verde, de precios imbatibles a la baja, de hermosas ninfas y bellos efebos. La droga ocupó un infame lugar y la masificación y el cemento acabaron por disuadir a los alemanes, que por otra parte aprovecharon hábilmente el auge de los vuelos low cost dirigidos a Mallorca.
Pero ay, nada es eterno. Ahora el Bild Zeitung (Bild am Sonntag, para los domingos) ha pegado una soberana paliza a la imagen de Mallorca, una isla que acoge a unos 4 millones de turistas alemanes, concretando en la zona de Playa de Palma, muy deteriorada con bandas de delincuentes, prostitución , camellos, botellón, peleas, atracos, o sea, la pesadilla de cualquier dirigente turístico. Bauzá repìte como un loro que Baleares es la zona más segura del mundo, pero no puede borrar la imagen caótica y peligrosa de la Playa de Palma.
Y a mayor deshonra, pues esta hermosa y abierta playa ha desperdiciado una oportunidad histórica para reconvertirse en un destino recuperado y remodelado. Se han despilfarrado 27 millones de euros, pero no se ha movido ni un ladrillo. La situación se ha estancado en un marasmo maloliente y los alemanes la irán evitando. La imagen de Mallorca ha quedado muy tocada, lo cual nos afectará a Ibiza. Estos procesos de descomposición pueden durar cinco años o más.Si los jerifaltes y despilfarradores mallorquines consiguen enderezar su rumbo es algo que está por ver. De momento han recibido un fuerte castigo. En Ibiza todavía no hemos recuperado aquellos alemanes perdidos.

miércoles, junio 05, 2013

Los alemanes como referencia

Hablemos un poco de turismo. Se confirma el paulatino aumento de turismo sanitario en España. Según Isabel Borrego, secretaria de Estado de Turismo, en 2012 unos 20.000 extranjeros se sintieron atraídos por el turismo de salud. No es para tirar cohetes, pero en Ibiza nos interesa observar la tendencia y estar atentos por si hay alguna oportunidad de ofrecer estos servicios en el mercado de invierno. Seguro que Francisco Vilás ya está al tanto.
Más movidos están los datos referidos a los alemanes. De hecho en las Pitiusas podemos usar a los germanos como termómetro de referencia y los datos anotados en la reciente feria ITB de Berlín son dispares: se observa un gran aumento, pero va casi todo canalizado y teledirigido a los hoteles mallorquines. Ibiza se mantiene igual de mal y no perdemos cupo gracias a que muchos alemanes compran Formentera y han de pasar a la fuerza por el aeropuerto de es Codolar. 
Además, Grecia, Túnez y Egipto están recuperando el turismo alemán, desde un 4 a un 10% más. Sabemos hace años que Ibiza tiene un extraño contencioso con los alemanes: se llegó a perder la mitad de los clientes, coincidiendo con el gobierno del Pacte y la ejecución de obras faraónicas y muy agresivas como las autovías. De hecho, la imagen urbanística y ecológica de Ibiza sigue siendo el principal problema, no la planta hotelera que es variada, aunque mejorable en las clases medias. Importantes directivos de los operadores turísticos alemanes llegaron a afirmar en público, en la ITB, delante de José Ramón Bauzá, que la imagen de Ibiza está muy diluida en Alemania y que ha sido fagocitada por la poderosa Mallorca, por lo que recomienda que los empresarios ibicencos tomen el mando de la promoción, o algo muy aproximado. Podría haber contado que los operadores alemanes no son muy proclives a facilitar vuelos directos a Ibiza. Air Berlín tiene su hub en Palma de Mallorca y el turismo alemán ha de pasar por aquella isla como escala previa, lo cual es desmotivador. Podría haber contado aquel fenómeno tan pernicioso para los pitiusos, el ´efecto rebose´, que tantas veces he contado aquí, mediante el cual Mallorca y los operadores han consolidado una estructura económica que grava a las Pitiusas.
Está claro que las grandes compañías aéreas trabajan con márgenes cada vez más estrechos, pero esto no justifica la práctica exclusividad de Mallorca en el mercado alemán. Para optimizar resultados y ajustar precios, recogen a los turistas germanos y los van depositando en Son Sant Joan y hasta que los hoteles mallorquines no disponen de un contingente casi al completo, los operadores ni se acuerdan de Ibiza ni de Formentera. La promoción es muy cara, Mallorca parasita para su provecho los recursos de las islas menores y acapara el presupuesto de la promoción turística. Y los operadores y compañías aéreas optimizan resultados al densificar el turismo en Mallorca. Esto es intolerable.
Ahora parece que Bauzá reacciona. Debiera hacerlo con claridad y valentía, para esto obtuvo una amplia mayoría. Debiera recordar que es el presidente de todos y que nadie llegará al cargo con el voto en contra de las Pitiusas.

sábado, mayo 18, 2013

Pocos españoles e italianos



Sabemos que el turismo depende de cualquier contingencia de tipo político (primavera árabe, guerras de los Balcanes, quiebra y rescate de Grecia, un mal gobierno de tipo socialistoide como el Pacte, etc.) o por catástrofe natural (un año de lluvias, autovías en Ibiza, el volcán de Islandia, etc.), pero una vez se ha aceptado la premisa básica, por casi todo lo demás, el turismo es una economía muy planificable y muy lógica.Lo sabemos bien, por ejemplo los hoteleros previeron con antelación los efectos de la crisis de la libra esterlina o el descenso del turismo alemán, cuando aconteció la caída del muro de Berlín y la consiguiente reunificación de las dos alemanias. Hay otros muchos casos.
Ahora se habla muy poco de un doble fenómeno latino que ya nos está afectando a Formentera (italianos) y a Ibiza en el caso de españoles e italianos. Pregunten a cualquier profesional y les explicará porque se han redoblado esfuerzos en Alemania, Holanda, Rusia, incluso en algunos marcados emergentes un tanto tanto exóticos: no es tanto que les ha nacido un súbito amor por estos países con economías envidiablemente mejor que la nuestra propia. Es que tenemos que llenar las 85.000 plazas turísticas hoteleras oficiales y las otras 100.000 en alquileres más o menos sumergidos y nos han abandonado los italianos. Y los españoles. Hay que llenar el vacío dejado por los latinos con turistas sajones o eslavos.La economía de Italia está prendida con alfileres. Y qué decir de un país quebrado de facto como España que vive de los 600 millones de euros que nos prestan cada mañana.
Está muy claro que la macroeconomía acaba por explicar y condicionar la vida de cada uno de nosotros. Ahora mismo, en 2013, un español paga 4 euros de cada 10 al Estado en impuestos, tasas y puñetas fiscales. Así no hay quien llegue al final de mes, no digamos ya irse quince días de juerga a Ibiza o a Marbella. Y los ahorrillos acaban por fundirse. En esto coincidimos italianos y españoles: mucha economía sumergida, poco trabajo bien remunerado y muchas dificultades para hacer frente a los vencimientos de la tarjeta de crédito. En resumen, la doble trampa mortal: cuando más falta nos hace un buen trabajo para pagar las facturas, menos puestos de empleo quedan accesibles.
¿Es todo? En absoluto, cuando más necesitamos liquidez para cubrir las deudas de los últimos años, viene el ayuntamiento, las tasas, el IBI, y el Estado sube el IRPF y el IVA en una proporción brutal. Pocos podemos escaparnos del IVA. En este contexto, un aumento de turistas holandeses, belgas, alemanes caería como una bendición. No digamos si pudiéramos acceder a unas decenas de miles de turistas rusos, con gran poder adquisitivo Vigilen bien lo que hacen los operadores alemanes en Mallorca. Y haced un seguimiento al turismo ruso en Mallorca.
Aquí han de pasar cosas y no tienen por qué ser malas para Ibiza y Formentera.

sábado, abril 06, 2013

Promoción y burla

El discontinuo territorial de la provincia de Baleares inutiliza en la práctica cualquier política distributiva que sería correcta virtualmente o en una provincia continental

La promoción de las Baleares es eficaz y produce frutos, sobre todo para Mallorca. Si yo fuera un político mallorquín, no soltaría ni un euro a Menorca ni a Ibiza, y más viendo la acomodaticia complicidad de los políticos ibicencos, siempre dispuestos a hacer un gran esfuerzo para dejar las cosas como están, no sea que vayan a empeorar. No es un sarcasmo, sino una constatación comprobable a la luz de experiencias pasadas con el Pacte y el PSOE. Los cambios no siempre resultan provechosos ni nacen como fruto de una reflexión colectiva.
Además, como estos políticos en general suelen ser de muy baja categoría, al descubrir que sus cambios no funcionan o, aún peor, que son muy desacertados, jamás corregirán. Esto sería aceptar un error. Nunca lo hicieron y nunca lo harán: solo cuando el desastre más expeditivo y cruel consumó la tragedia, los votantes les echaron –con muy buen criterio– de unas poltronas que exigen responsabilidades que estos sujetos están muy lejos de poder asumir.
No conozco la estructura ni el funcionamiento de la conselleria del ramo, de las empresas ni de los contratados en materia de promoción turística a nivel balear. Pero desde fuera no puede decirse que esté mal dirigida, pues de ser así, los daños o la ausencia de resultados afectaría a todo el archipiélago y no es el caso. A quien afectan, según todos los indicios y testimonios, es a Ibiza y Formentera. Parece ser que también a Cabrera y a Menorca, y digo Cabrera con toda la intención.
Cabrera es el quinto elemento mágico. La quinta isla no es Palma de Mallorca, que no tiene nada de isla, sino de rampa de lanzamiento y de unión de toda Mallorca, sino Cabrera, una joya natural, conservada gracias a su pertenencia al ejército español.
Uno imagina que el dinero de la promoción turística se constituye en fondo común y a partir de algún criterio, que nadie conoce y que seguramente decide algún técnico según sus simpatías y fobias, se programan las actuaciones de fomento para todas las islas.
Partiendo de tan frágil andamiaje es tan fácil equivocarse como, en caso de hacerlo, dejar las cosas como están, en el pudridero de los políticos golosos y mediocres.
Este método quizás pudiera considerarse más o menos proporcional, por lo tanto, con cierta dosis de justicia distributiva. Pero no lo es, y casi es todo lo contrario, al no tener en cuenta algo tan incontrovertible como nuestro discontinuo territorial.
Casi sonrojan las declaraciones de Bauzá al celebrar el aumento del turismo alemán a Baleares, pues bien sabe él que, a estos efectos, Baleares no existe. Los políticos y los operadores turísticos han formado una pinza para optimizar gastos, lo cual se traduce en una sobreutilización de las instalaciones mallorquinas y en un olvido casi total del aeropuerto de Ibiza, que llenaría las Pitiusas del apetitoso turismo germano.
Así que antes de inventarse islas, como Sancho Panza, más valiera la buena gobernanza en las que ya existen.

sábado, marzo 16, 2013

El enemigo quizás está dentro


Recordemos que Mallorca es nuestra peor y más intensa competencia directa, un poco más incluso que Cataluña. Y Carlos Delgado es mallorquín antes que ministrín del Turismo del Govern balear. Es vulnerable, a pesar de su escopeta y de sus ritos iniciáticos cinegéticos. Ya saben: al cazador que cobra su primera pieza se le ponen las criadillas por corona, en un rito de sangre antiguo. 
Pero hasta aquí, sólo hasta aquí, señor Delgado. Ibiza no son los huevos de un ciervo y el turismo es nuestra única fuente de ingresos, con cien mil plazas hoteleras (Juanjo Riera me corrigió y lo dejamos en 80.000 si no recuerdo mal, pero...). Esto significa que el cargo de ministrín de Turismo es el más diplomático de todos y quizás el único que requiere un espíritu refinado capaz de hacer malabarismos entre Ibiza, Mallorca y Menorca, sin olvidar Formentera. 
Obviamente, Delgado, que alguna virtud tendrá, al menos virtudes preelectorales, porque una vez en el poder ha olvidado sus promesas, no dispone de estas cualidades, ni refinamiento ni quizás voluntad, esto ya no lo sé. Y sin embargo no dijo ninguna tontería cuando excusó la ausencia de alemanes en Ibiza: «se ha convertido en un destino caro» y defendió el éxito menorquín y mallorquín porque «ofrecen mayor diversidad de productos y no están centrados en el ocio nocturno, tienen menor estacionalidad y mejores precios».
 Pero, precisemos. A ver, que Ibiza es más cara en muchos aspectos es un dato objetivo y que el ocio nocturno acapara un altísimo porcentaje del dinero que llega a Ibiza es otra obviedad. Pero, por desgracia, Ibiza tiene en oferta otras opciones mucho más accesibles, como los paquetes del todo incluido y alojamientos bien de precio, en mayo y octubre. Que los tres meses punta sean caros me parece de lógica y, salvo las discotecas, dudo que sean más caros que sus equivalentes en Mallorca.
Sí, claro, hay más diversidad en la isla de Juan March, por algo es unas seis veces mayor que Ibiza y en habitantes unas 8 veces más (hablo a lo bruto, sin hacer números). Pero la explicación al fenómeno la di el mismo día que Delgado hacía estas declaraciones, en ´Se buscan alemanes y rusos desesperadamente´. Puedo darle detalles muy concretos, pero todos nos llevan a una competencia desleal de Mallorca con respecto a Ibiza. Y esto sí que es un problema y se agravará si Delgado no cambia de actitud. Aparte, es cierto que el alemán penaliza los destrozos paisajísticos. 
Quizás no sea toda la culpa del consejero, pero no es necesario añadir el escarnio sobre la desgracia. En dos palabras: los alemanes venden plazas a Mallorca y hasta que no esté todo vendido, no comienzan a mandar clientes a Ibiza, por aquel efecto rebose que expliqué. Y esto lo sabe todo el mundo. Otra cosa más alarmante: ¿Ha pensado alguien que, quizás, a los dos o tres grandes grupos hoteleros pitiusos no les interesan mucho las remesas de alemanes en mayo o en octubre?

miércoles, marzo 13, 2013

Se buscan alemanes y rusos desesperadamente


Tertulia. No hay reunión en Ibiza donde no se lancen los más aventurados pronósticos sobre el alcance de la crisis y la ocupación turística de los próximos meses. El viejo fenicio se rasca la cabeza cuando lee que las previsiones de ocupación alemana han aumentado un 12% y disculpen que saque cifras en una tertulia. Pero necesitamos este dato para avalar lo siguiente. 
Cuando leí esta información en la prensa balear, yo ya conocía el loco afán de la consejería de turismo de Madrid, de Vascongadas y de Catalonia por hacerse con los rusos. Y con los alemanes, añado. Por esto no caí en la trampa de Bauzá. Son demasiados años de seguir los ardides (de los políticos) mallorquines como para caer en sus trampas semánticas y estadísticas. A fuer de repetitivos han acabado por ser transparentes. 
Como es lógico, una semana después lo avisan los empresarios turísticos pitiusos, es decir, cuando los políticos se refieren a un aumento del turismo alemán, es cierto, siempre y cuando quede circunscrito ¡a la isla de Mallorca! 
Ibiza a esperar en la cola. 
Estos individuos, más primos que hermanos de los ibicencos, suelen cuidarse mucho de desglosar las informaciones y las cifras, para vender virtualmente un éxito que solo se reduce, en todo caso, a Mallorca y nada más que a Mallorca. Este mismo fenicio ya hace años que usa una expresión que encuentra muy graciosa: 'efecto rebose'. ¿Qué es el efecto rebose? Muy fácil: no vendrá un sólo turista alemán mientras los turoperadores germanos no tengan llenos los hoteles de Mallorca. Cuando rebosen y les salgan los hamburgueses por las orejas, entonces y sólo a partir de entonces, comenzarán a mandar turistas a Ibiza.
Este fenómeno es muy irritante para los ibicencos, que suelen tener mejores ideas, más exotismo y más capacidad de innovación en el turismo del ocio nocturno que sus compañeros baleáricos. Pero estos aprovechan la pura fuerza demográfica para arramblar y apropiarse de lo ajeno. Incluso del dinero de los pitiusos. Y atención a la guerra que se avecina: Mallorca intentará acaparar todo el turismo de cruceros. Como ahora mismo está intentando captar el apetitoso turismo ruso, al cual pretenden canalizar hacia Mallorca y se sienten muy contrariados cuando en Rusia sólo les hablan de Ibiza. Bueno, de las discotecas de Ibiza.
Pero la guerra de los cruceros será feroz en los próximos diez años, si antes la contundencia de los políticos ibicencos no consigue imponer cierta dosis de cordura y equilibrio, pero ya podemos imaginar que esto es pedir peras al olmo. No es de extrañar que Ibiza desde el año 2000 al 2012 haya perdido 210.000 turistas alemanes. En parte es debido al enorme desgaste ecológico de nuestra isla, pero también al cambio de mecánica de los hoteleros, pues Mallorca ha recuperado en el mismo período 468.000 turistas alemanes. Se rasca la cabeza el fenicio..., la única solución es que los políticos ibicencos.... bah, pero es perder el tiempo... Están cansados.
(Foto vía Ibiza.travel)

sábado, mayo 05, 2012

Turismo a la defensiva


A lo largo del invierno hemos ido anotando las impresiones y las informaciones muy optimistas con respecto al turismo en Ibiza. Los datos y la observación en las ferias, sobre todo las de Londres y Berlín, son halagüeños para las Pitiusas, aunque este verano la marca de cerveza dedicará su anuncio a las bellezas mallorquinas. Primero fue Formentera, después Menorca y ahora la mayor de todas. De momento Ibiza queda al margen, pero no nos hace ninguna falta. ¿O sí?
La pregunta retórica se debe a una certeza difícil de rebatir: los españoles gastarán mucho menos durante este verano. El consumo interior se ha desplomado, incluso con respecto al 2011. Esto no es bueno para Ibiza, una isla que se nutre de los británicos y españoles, con el aporte proteínico de los panzudos germanos.
Pero los españoles están para pocas cervezas. La Semana Santa es un test infalible, como las Fallas de Valencia. En ambos casos los visitantes han disminuido sensiblemente y las noches de pernoctación todavía más.
Incluso la patronal Exceltur, en absoluto negativa ni pesimista, se ha visto obligada a rectificar sus propias previsiones de principios de año: el turismo nacional de toda España entrará en recesión este mismo verano y los buenos augurios del turismo extranjero no compensará la caída del 0,3%.
A pesar de ello, con este registro, la actividad turística se comportará mucho mejor que el conjunto de la economía española.
En Ibiza no podemos cantar victoria, porque la competencia es atroz. Las costas españolas acogen a nuestros compatriotas con los brazos abiertos y a unos precios bastante más atractivos. Los precios de Ibiza empiezan a pesar como una losa, a excepción de alguna oferta especial, por supuesto sólo en los meses punta. Y en cuanto a los alemanes, conocemos la técnica de optimización de los operadores turísticos, hoteleros y compañías de bajo coste: primero llenan Mallorca hasta reventar, y cuando ya no cabe una barriga alemana más, nos la mandan a Ibiza. A esto le llaman eufemísticamente «efecto rebose» , cuando sería mucho más preciso decir que nos la meten doblada por detrás.
O sea, menos triunfalismo, porque en 2012, teniendo la coyuntura internacional a favor (los serios acontecimientos del Magreb) no estamos mejorando estructuralmente. Son picos y subidas coyunturales y episódicas.
Es decir, funcionamos a la defensiva. Y quedamos a la espera de ver el alcance del descenso del consumo interno sobre Ibiza y Formentera.
El ministro Soria, muy lejos de abaratar el IVA turístico y de facilitar los accesos con bajas tasas aéreas ha hecho casi todo lo contrario. El mismo presupuesto del ministerio es un 30% menor y esto se hará notar sobre Turespaña, lo cual a su vez podría afectar en el ritmo de continuidad de nuestro Parador Fenicio.
A la defensiva, sí, con sumo cuidado. Ganas no faltan, pero quizás falten otras cosas.

miércoles, marzo 14, 2012

Grecia contra el turismo alemán

Un grupo de oficiales del ejército alemán pasea ante el Partenón, durante la ocupación de Grecia en la II Guerra Mundial

Grecia vuelve a salir en ayuda de Ibiza. ¿Y cómo puede ayudarnos Grecia en nuestra azarosa precampaña turística de 2012? Como ya lo está haciendo, es decir, indirectamente, azuzando y aún asustando más al turista alemán. Concretamente al alemán.

En anteriores artículos he aludido a los tumultos, huelgas y algaradas violentas que abundan en el país heleno desde hace unos años. Esto ya por sí solo sería un serio inconveniente para la contratación turística, y de hecho lo es. En realidad Grecia salvó la última campaña 2011 usando varios mecanismos a los cuales nosotros no podemos recurrir, so riesgo de dinamitar nuestro propio turismo: dumping (fijación de precios predatorios), un IVA del 6% y visados exprés para los turistas rusos, saltándose a la torera cualquier intento de armonización fiscal o de cumplimiento del espacio policial del tratado de Schengen. Otros quizás opinarán que no, que puede darse manga ancha en estos terrenos. Cierto, a Grecia se le permite todo y aunque no se le permita lo hace igualmente y se le regalan abundantes remesas de dinero que no devolverá jamás, incluido el dinero español que tan pródigamente le mandó el inolvidable ZP.

Esto no es todo. Hay más. La prensa alemana lleva más de un año preparando al sufrido contribuyente alemán para la salida de Grecia de la zona euro. Mientras tanto, pagando y callando.

Quienes no callan son los griegos, al menos la izquierda griega, como la izquierda española, siempre hábil para sacudirse las responsabilidades y echarle las culpas a la derecha. En Grecia le echan la culpa incluso a los nazis, que ocuparon el país durante la II Guerra Mundial. Algunos economistas y políticos griegos, con evidente mala fe, ignorando las reparaciones de guerra que ha pagado Alemania hasta el último céntimo, siguen exigiendo más pagos por este concepto.

Todo lo cual ha sembrado de perplejidad al ciudadano alemán, cansado de pagar por todo lo suyo y lo de los demás. Por nada, y encima para ser insultado. Porque la prensa griega usa la bandera de la Unión Europea con el símbolo nazi. En Alemania van cambiando la sorpresa por el miedo. Así, el turista alemán está empezando a hartarse de Grecia y comienza a tener miedo de pasar sus días o semanas en aquellas tierras tan apreciadas por rusos, germanos y turistas del Este.

El tema no es baladí. El año pasado viajaron a Grecia 1,3 millones de alemanes . Casi la misma cantidad de turistas totales que vinieron a Ibiza. Ahora ¿puede alguien imaginarse que se pudiera transferir una parte del turismo alemán a las islas Pitiusas? Pero no soñemos, los germanos prefieren Mallorca y en los últimos doce años hemos perdido algo menos de la mitad del turismo alemán. De Ibiza no temen tanto la violencia manipulada contra los alemanes, cuanto pura y simplemente el terrorismo ecológico que ha dejado nuestras islas para el arrastre. Esperemos unos meses y lo sabremos.

sábado, diciembre 10, 2011

Los alemanes abandonan las Pitiusas

Foto: Manu Mielniezuk, Diario de Mallorca. Miles de turistas alemanes en la Playa de Palma para celebrar la victoria de su selección de fútbol.




Definitivamente, hemos perdido el turismo alemán. En la última década, los drásticos cambios de fisonomía, el deterioro de las costas y del interior de la isla, la construcción de grandes vías, no parecen haber sido del agrado de un turista que gratifica los parajes más o menos salvajes.
Ya conocíamos la tendencia de estos europeos, que tanta influencia cultural y turística han tenido en Formentera y en Ibiza a lo largo del siglo XX.
Cuando ya ganó el PP en 1996, España siguió el mismo modelo desarrollista que había potenciado el PSOE. Después Zapatero lo explotaría hasta la extenuación final, que nos ha llevado al hundimiento o a la explosión de la burbuja inmobiliaria (primero) y de deuda (después). 

Pero en el proceso, Ibiza ha quedado masacrada. No digas quedará en el futuro: ya ha quedado. Y como está Ibiza no atrae a los alemanes (ni a casi nadie). Si no existieran los amplísimos paisajes abiertos de Croacia, de Eslovenia, de Italia, de Bulgaria, de Turquía, etc., Ibiza tendría opciones. Pero ya no y vendrán cada vez menos.
«Estamos perdiendo Alemania. Aquí llegaron a venir casi 600.000 alemanes cada verano. Este verano tendremos suerte si viene una tercera parte. Lo preocupante no es una interrupción súbita, sino la tendencia y ésta nos dice con claridad que el turismo alemán no quiere venir a Ibiza, con crisis o sin crisis».
Las previsiones de este párrafo corresponden a un artículo de mayo de 2009, 'Perdemos Alemania'. La tendencia a la baja se ha ido acentuando de forma alarmante y ya no cabe duda de que si se va a seguir enterrando cientos de miles de euros en la promoción en Alemania se tendrá que reinventar las islas, se tendrá que reformular el mensaje, a sabiendas de que el turista alemán es exigente y suele estar muy informado. Y penaliza claramente la destrucción masiva del paisaje, aparte de que tenemos un competidor potente que nos va restando turistas: Mallorca.
Mallorca sufre una presión urbanística muy similar a la de Ibiza-Formentera, pero las dimensiones de la isla mayor diluyen la percepción de destrozo. Mallorca es al menos cinco veces mayor, más o menos.

A falta de los resultados finales por nacionalidades, podemos hacer una valoración a partir de las llegadas de extranjeros por el aeropuerto de Ibiza.
Los británicos han soportado la crisis y han aguantado el tirón, incluso han aumentado un 1,2%. Los italianos han seguido manteniendo la fidelidad a Formentera, ha llegado un 8,4% más que en el año anterior, es decir, 2010. Por motivos que desconozco el turismo holandés ha aumentado un 74%.
¿Y los alemanes? Se han desplomado casi un diez por ciento. Sumemos este descenso acumulado a los de la última década y podremos concluir de manera muy pesimista: hemos perdido el turista alemán, un cliente que llegó a superar con amplitud el medio millón anual, incluso superó en algunos momentos el menguante turismo inglés.
Que cada cual extraiga sus propias conclusiones.

sábado, febrero 26, 2011

Euforia en el mundo turístico



Parece que por fin, después de muchos años de agonía, diversas circunstancias tan favorables como inesperadas salen en socorro del turismo de estas islas. La Unión Europa esta muy lejos de haber solucionado los problemas de gran calado económico, administrativo, fiscal y político, más bien lo contrario: nos esperan novedades y es probable que alguna no sea nada agradable para los ciudadanos españoles.
Pero al menos la economía real de países como Francia y Gran Bretaña está tirando de la locomotora y, si hablamos de Alemania, todavía mucho mejor. Todos sabemos que estos dos son los grandes emisores del turismo hacia Baleares, hacia Ibiza.
Formentera está más volcada hacia el turismo italiano y español, pero tampoco tendrá problema en llenar sus equipamientos. Ni uno. 

La euforia ya se ha apoderado de los operadores y de muchos empresarios hoteleros y sabemos que estos últimos llevan al menos diez años sujetando los precios, incluso rebajándolos. En estos momentos muchos hoteleros se arrepienten de haber comprometido toda la ocupación; otros no quieren vender todo el hotel a los grandes operadores, porque esperan otras llegadas más interesantes de compañías y de agencias más pequeñas. Una ayuda inesperada que vendrá de perlas a estos empresarios que han vivido un largo calvario en los últimos años, desde la crisis del mercado emisor (sobre todo Alemania, Francia y Gran Bretaña) hasta la subida de nuestro IVA o la reciente prohibición de fumar en recintos públicos.
La demanda de plazas ha aumentado casi un 25% en Alemania. Es un aumento brutal, que responde coherentemente con la brillante política económica diseñada por el equipo de Angela Merkel. No es una golondrina suelta, de hecho Inglaterra se está volcando en comprar sus vacaciones en la costa española. La demanda en Baleares está a finales de febrero en un aumento del 10%, que también es una cifra muy remarcable y la evolución posterior tiende a aumentar todavía más.

Para valorar esta euforia hay que entender la mejora de la economía real y reconocer que el desempleo en esos países está muy por debajo de la locura de la España de ZP. Pero no sólo es eso.
Los países ribereños mediterráneos han subido sustancialmente los precios y me refiero a Croacia, Grecia y Turquía y no se descartan nuevas subidas, ocasionadas por las turbulencias del mundo árabe. Mejor aún para nosotros: los turistas que solían aprovechar la semana santa para recorrer Israel, Jordania, Egipto, Túnez o Marruecos en estos momentos están comprando vacaciones en España.
Y otrosí, por increíble que parezca, la boda real del príncipe Guillermo con Kate Middleton, da un día de vacaciones extra que se sumaría a las vacaciones de Pascua, con un total de once días aprovechables. Es decir, un regalo caído de los cielos para los empresarios de Ibiza.