Comencé a escribir en prensa en 1972. Aquí incluyo artículos o textos breves publicados en prensa desde diciembre de 2006.
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miércoles, mayo 16, 2018
El subidón
Mientras transcurrían los días y las ferias turísticas íbamos analizando las perspectivas para este temporada que ya empieza, suponiendo que la inercia turística contaría a nuestro favor. Y así ha sido, pese a algunos datos poco triunfales para el ferragosto, aun sabiendo que al final las plazas se venden. Si no vienen alemanes, aumentan los españoles o los italianos.
Quiero pensar que las ventas hoteleras para julio y agosto han ido subiendo, pero no lo sé. Lo que sí sabemos es que el primer trimestre en Baleares y en Ibiza ha sido realmente bueno. Muy bueno.
El aeropuerto de Ibiza ha alcanzado cifras impresionantes, casi dan miedo. Hasta abril un millón de pasajeros, es decir, 487.313 de llegada a la isla, lo cual supone un 5.4% de aumento con respecto a 2017. Otro récord.
Todo ello ha supuesto un subidón en nuestro ánimo, siempre a la espera de lo imprevisible, sobre todo en fecha señalada porque se dobla la ecotasa. Es pronto para saber el efecto ecotasa, pero no pocos empresarios se han mostrado muy molestos con esta subida. Lo cierto es que los mismos hoteleros han subido los precios. Vamos a ver como evolucionan los próximos meses.
Baleares fue en este primer trimestre la Comunidad autónoma que más subió los precios hoteleros, un 15% o más. En estos primeros meses los españoles han sido quienes han salvado los muebles, pero a partir de mayo los ingleses y alemanes han de tomar el relevo.
Sin perder de vista que los mercados emergentes están compitiendo en precios y calidad difíciles de igualar. Al temible potencial turco, griego, chipriota, y egipcio, ahora se suma una recuperación relevante del mercado tunecino. Todos ellos son competencia directa.
@MarianoPlanells
Periódico de Ibiza
sábado, abril 21, 2018
Si Mallorca cae, Ibiza sufre
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| Baleares intenta seguir vendiendo una imagen bucólica y natural, pero los alemanes ya no tragan más mentiras |
Sí, parece confirmado que las reservas turísticas de Mallorca han caído de una forma remarcable y ya se sabía a principios de este mes, cuando Marga Prohens, del PP, manifestó su preocupación en rueda de prensa ante el descenso en las ventas de paquetes turísticos de un 22%. Esto es muchísimo. También en Menorca han detectado una bajada superior al 20%.
Solo Ibiza consigue aguantar el chaparrón, pero con varios paraguas preparados, porque se teme que ocurra lo mismo. De hecho, si hablamos del turismo alemán, sabemos que estos nos afecta de manera directa, ya que mientras queden plazas por vender en Mallorca, los operadores no suelen desviar visitantes a Ibiza. El efecto rebose, ¿recuerdan?
Una cosa está clara: si Mallorca cae, Ibiza sufrirá las consecuencias, porque a pesar de las peticiones de más vuelos directos desde Alemania, Ibiza sigue sujeta a las expectativas mallorquinas.
¿Cuál será la evolución? Podemos presumir de dos meses fuertes, pero no está claro cómo acabará. El comienzo del total de visitantes vía aeropuerto de Es Codolar es muy bueno. Pero solo en Ibiza, aunque alguien ha hablado de perder un millón de turistas en Baleares. Veremos, pero un millón no sería drástico ni definitivo. Además se espera un verano bueno con el turismo británico y con los españoles.
El turismo alemán es la asignatura pendiente, debido sobre todo a la emergencia ahora imparable de países como Grecia, Turquía y algo Egipto con unos equipamientos fenomenales. Y también por la codiciosa duplicación de la ecotasa, una subida injustificable, implantada con desdén y prepotencia por este Pacto que cada vez que gobierna deja la economía seriamente dañada. En cualquier caso, no tardaremos muchas semanas en comprobarlo.
domingo, abril 08, 2018
Bajando precios
Bajar precios no gusta a ningún empresario, pero en las islas estamos acostumbrados a estos vaivenes, tras unos 70 años de turismo de masas. El hotel cómo núcleo generador de riqueza -y al mismo tiempo redistribuidor de la misma- puede afrontar largas temporadas de precios a la baja. Ya ha ocurrido antes y hemos salido vivos de la experiencia.
De todas formas, todas las agrupaciones profesionales hablan de congelamiento de precios, pero es porque están escarmentados del verano pasado, cuando a mitad de la campaña se tuvieron que gastar un dinero promocionando descuentos especiales. Subir precios eternamente es una práctica suicida, lo cual les da lo mismo a algunos, que pretenden exprimir la temporada y en invierno replantearse el plan de negocio o la ubicación. Hoteleros ibicencos cada vez hay menos. Y los que sobreviven, conocen bien su negocio.
No son solo los precios de la habitación. Ibiza y Formentera son dos enclaves muy polarizados, estacionales, lo cual parece colaborar en esta generación de precios astronómicos. No me refiero a la veintena de hoteles y restaurantes de gran categoría, cuyos precios gozan de una gran autonomía en su nicho de mercado. Me refiero a los precios en general de la oferta complementaria y a los servicios: desde las hamacas, a las bebidas, los transportes, la restauración. Los precios de las Pitiusas son disuasorios, al menos desde 2012, cuando se inició el despegue fomentado por los conflictos de nuestra competencia.
A eso hay que añadir la ecotasa, doblada de un año para otro sin justificación posible. Cuando dices esto, te sale una legión de podemitas y de psoístas, que no admite la menor crítica a la labor nefasta del Pacto. Caigan en la cuenta de que todos estos pequeños factores suman, son acumulativos y a Ibiza le está llegado la hora de verse las caras con los clientes que se han sentido maltratados, incluso estafados, que son muchos. Pese a lo que puedan decir algunas encuestas.
Por todo ello, pienso que 2018, sin ser la peor, será una fecha que marcará época.
jueves, octubre 26, 2017
La competencia despierta
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| Monastir, Túnez |
Los que suelen leerme ya lo sabían, porque publiqué al menos dos artículos a principios de septiembre avisando de los nuevos cambios en el complicado mundo del turismo: Arabia se fija en Ibiza y Hay noticias, quizá excelentes.
Podemos tomarlo a la ligera, pero 2018 será un año de inflexión y me temo que las medidas disuasorias o restrictivas amparadas por el Pacto acabarán por hacer daño.
La peor es la ecotasa, que ha sido doblada sin encomendarse a Dios ni al Diablo. Incidirá precisamente en el tipo de turismo que deberíamos cultivar con mimo, las familias de clase media. Pero miren, no hay mal que por bien no venga: nos quitará de delante a esta manada de políticos ideologizados, incompetentes y prepotentes y se cumplirá otra idea que anticipé: la ecotasa será la tumba política del Pacto de Perdedores.
Baleares lleva 6 años gozando/sufriendo récords continuados y acumulados de ocupación. En todos los terrenos. Lo cual significa un gran éxito económico y social, que en paralelo ha supuesto un abrumador despilfarro de recursos. Las Baleares han alcanzado una fama de islas intransitables, incómodas y muy caras. De modo que los amigos de las tortillas payesas (en realidad son españolas pero no usan esta palabra) en las playas podrán descansar el próximo verano, ya que vendrán muchos menos turistas.
Ahora lo han explicado los observadores turísticas de media Europa. Por una parte, el mercado alemán, como ya sabíamos, está muy escarmentado de Ibiza y bastante de Mallorca, pero por otra Turquía, Jordania, Túnez y Egipto reabren sus mercados con unas instalaciones más recientes y a un precio mucho más competitivo. Quedan muchos flecos por explicar, como el turismo ruso, pero tendremos tiempo de hacerlo.
domingo, octubre 15, 2017
La gran estampida
La gran estampida de empresas catalanas que se están poniendo a salvo de la locura generada por sus propios dirigentes. En menos de quince días han salido a toda prisa unas 600. De las grandes apenas quedará ninguna y entre las pequeñas y medianas solo las que no tengan otra salida, como no sea cerrar puertas. Porque muchas vivían gracias al mercado español, que ya les está cancelando pedidos. O gracias al mercado europeo, que perderían en caso de independencia declarada.
El empresariado catalán no tiene la culpa, como no sea la permisividad y el haber callado durante esos cuarenta años, pensando ingenuamente que la fiesta no iba con ellos. La fiesta la pagaban ellos, la siguen pagando, conjuntamente con todos los contribuyentes del resto de España.
Fue salir CaixaBank, el emblemático núcleo de poder con la estrellita mironiana, y acto seguido se lanzaron desesperadamente todos los demás. La caja tiene buena información, maneja demasiado dinero ajeno a Cataluña y conoce las consecuencias en caso de quedar en un limbo jurídico y fuera de la UE o del Banco Central Europeo.
Por cierto, en principio tenían decidido plantar su sede en Palma de Mallorca, pero cuando se informaron minuciosamente de la desastrosa actuación del Pacto de la separatista Francina Armengol (Més, PSIB-PSOE, Podemos), casi un clónico del Govern de Cataluña, decidieron quedarse en Valencia. Y esto que la capital del Turia también navega en las aguas sucias y procelosas del catalanismo.
Un gran conglomerado bancario como CaixaBank puede permitírselo, pero no así los desgraciados alumnos que han de sufrir la ilegal inmersión en un idioma barcelonés enseñado por valencianos. Al principio, los catalanistas pedían bilingüismo para poder entrar en los colegios, pero cuando lo obtuvieron, echaron al español a la cuneta y ahora solo estudian en dizque catalán como lengua vehicular. Todo lo español apesta a los nacionalistas.
Los padres de alumnos no están organizados y deberían emprender una cruzada para defender los derechos y el futuro de sus hijos para que puedan estudiar en español como lengua vehicular. Acción.
miércoles, septiembre 20, 2017
Jugar con fuego
Podemos jugar con fuego, pero tiene sus riegos y los conocemos, porque Baleares ya es un mercado maduro y muy experimentado en el turismo. Hemos pasado por la árida travesía del desierto y muchos empresarios dejaron la piel y parte de su patrimonio en el envite. Pero es que ahora están abusando de los últimos seis años de bonanza y de récords acumulados.
Hasta la temporada 2011 pasamos una época de al menos cuatro años muy duros. Y hay que recordarlo. Desde entonces, a medida que se iban extendiendo por el Mediterráneo las “primaveras árabes” (experimentos fallidos y peligrosos, que ahora sabemos alentados cuando no financiados por Soros y gente de parecida calaña) iban aumentando las llegadas a nuestros aeropuertos.
Por mi experiencia saharahui, siempre recuerdo que fue en los campamentos de El Aaiún, diciembre de 2010, cuando se iniciaron los incidentes violentos. Y siguió Túnez. A partir de ahí, los hoteles baleáricos empezaron a llenarse a un ritmo sospechoso, al tiempo que saltaba por los aires el statu quo del mundo árabe.
Muchos ilusos creyeron que llegaba la democracia árabe. Desde luego no conocen el Islam, su ley islámica, Sharia, con un profundo odio enraizado hacia las libertades liberales de la Unión Europea. Pero nadie se preocupó: Se estaba ganando dinero a punta pala.
Siete años después, el mercado nos ha dado varios avisos inequívocos. Los atentados de Túnez ya nos debieran haber alarmado. Necesitábamos el de las Ramblas para aprender la lección.
En el plano doméstico, los planes de ocupación hotelera y de viviendas turísticas tampoco cumplieron las expectativas. Pero la iniciativa privada reaccionó bajando precios. Quienes no se han enterado son los irresponsables del Govern Balear. Aún no.
@MarianoPlanells
Periódico de Ibiza
miércoles, septiembre 13, 2017
Estampida para salir de Ibiza
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| Phi Phi, Tailandia, refugio de muchos ibicencos |
Aún no hemos abandonado el verano y ya estoy leyendo numerosas voces que nos ofrecen un balance anticipado. Como siempre, la iniciativa privada va muy por delante de los políticos, quizás porque es quien ha recibido en primer término y con la máxima incidencia los avisos del consumidor, bastante hastiado de los abusos de las Pitiusas.
Abusos que sufrimos más que nadie los propios residentes y afincados, aunque estos últimos son cada vez menos. Ya sabemos que a finales de octubre empieza la diáspora y los ferries van atiborrados de vehículos cargados hasta los topes para pasar el invierno cada cual en su pueblo natal, donde los precios son más llevaderos. Así, la Península se ha convertido en el refugio balsámico de muchos trabajadores que llevan al menos desde 2011 sujetos a unos salarios realmente bajos.
También parten muchos ibicencos que han encontrado en la Península algún sitio donde cobijarse, porque en Ibiza apenas queda ningún rincón que ya no esté ocupado o con unos precios inalcanzables. Otros muchos enlazan con los aeropuertos del Prat o Barajas para alejarse a países como Brasil, Ecuador, Cuba o India, Vietnam o Tailandia. Y no son pocos.
El caso es que Formentera ha doblado su población en doce años, Ibiza ha crecido un 45% en el mismo período, pero esto no indica que todos ellos se queden fijos durante todo el invierno. Siempre hemos sido un caso sociológico, y ahora lo somos cada vez más.
Los salarios han bajado y los precios básicos de la cesta de la compra han ido subiendo de forma implacable. No es solo el párking del aeropuerto, el más caro de España. Es en todo, gasolina y cesta de la compra.
sábado, julio 29, 2017
Los restaurantes también
Los hoteles sufren para poder llenar sus habitaciones, los restaurantes sufren para llenar sus mesas. Quienes están en primera línea de la trinchera turística están pinchando en plena temporada, la que iba romper la barrera del sonido y todos los récords históricos.
Pero no todos sufren por hacer caja. Las discotecas están a reventar, los taxis piratas no dan abasto y cada vez vienen mejor equipados a hacer su particular agosto los traficantes se han repartido la isla y quien no cumple el pacto es apuñalado o tiroteado en plena vía pública.
Estos cambios acontecen ante la vista de las autoridades todas, que en general prefieren pasar por desavisadas (no voy a emplear el adjetivo tontas, porque no lo son) antes que tomar las medidas que deberían haber tomado ya hace por lo menos 20 años. Son felices, porque siguen creyendo que el sueldo es bueno y el máximo compromiso es organizar los desfiles de moda o ir cortando cintas en las inauguraciones. En la Ibiza del siglo XXI necesitamos otro tipo de políticos.
Ibiza ha caído en oscuras manos de bandidos y la estamos perdiendo.
Ahora los restaurantes descubren que los mecanismos del mercado funcionan. Hay una oferta y una demanda y el mecanismo es implacable. Los restaurantes, como muchos hoteles, han subido precios de forma escandalosa porque piensan que llenan igualmente. Ellos verán qué hacen ahora. Supongo que muchos supermercados estarán encantados de vender cajas de cerveza y muchas galletas.
Antes existía un rito en aquellas visitas al puerto, una zona acogedora, bien de precio, muy segura y excitante. Los restaurantes han de preguntarse ¿lo sigue siendo hoy? ¿De verdad nos interesa en mantener la isla en forma de gran discoteca?
sábado, mayo 13, 2017
La gente preparada nos deja solos
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| En el paraíso, dicen. Vivimos en el paraíso. Pero Ibiza se ha convertido en un purgatorio y para algunos en un infierno |
Pero somos el paraíso, nos dicen. Ahora ya sabemos que vivimos encadenados a nuestra paradoja. Podemos poner cuatro millones de veraneantes sobre la isla y después de unos días de borrachera o de aquelarres químicos que volverían majara a cualquiera (y algunos caen en Ibiza), devolverlos a su casa; en cambio nosotros, los que vivimos todo el año encerrados, no disponemos de billetes en fechas señaladas o son a unos precios astronómicos.
La insularidad jamás ha sido superada ni solucionada por ningún gobierno local ni nacional. Los Consells de Baleares tienen tiempo para reunirse para sus comilonas y para arrancar las medallas de oro concedidas Franco, pero no se reúnen para discernir el sobrecoste de las autovías de Ibiza, ni para solucionar nuestra conectividad a lo largo del año, ni para solucionar la carencia o deficiencia de nuestras infraestructuras, no se reúnen para poner nuestros dos idiomas oficiales (español y balear) en plano de igualdad. Se reúnen para arrancarle a Franco las medallas, que ya sabemos que es un tema que nos quita el sueño.
Esta cuadrilla de inútiles va engordando a medida que pasa la legislatura, pero los problemas de la gente, enquistados y cronificados, permanecen. Que Dios os perdone.
Periódico de Ibiza
sábado, marzo 25, 2017
Turismo de riesgo
El turista conoce el nivel de riesgo que puede aguarle o ensangrentarle las vacaciones y lo asume sin titubeos. Pero en los últimos cinco años (o más) hay determinadas zonas que son masacradas sin contención posible. Al menos en algunas de sus ciudades y costas. El caso de Túnez es muy penoso, pero también lo es el de Egipto, que desde siempre ha contado con cientos de miles de fieles que repiten su experiencia cultural. O el caso de Turquía, con unos hoteles fenomenales y recientes.
La pérdida de turistas en esos destinos se mide por millones, los mismos que han abarrotado las costas españolas... y lo siguen haciendo. No obstante los riesgos, varios operadores turísticos no han tirado la toalla y siguen vendiendo al turismo familiar los paradisíacos resorts turcos o las playas de Egipto y de Túnez, Chipre y Grecia. Naturalmente, han tenido que rebajar los precios, en algunas promociones más del 50% con otros regalos sustanciosos. Lo que sea, antes de mantener las instalaciones cerradas sin uso y sin crear empleo. Lo que sea, antes de ofrecer la cara de un país derrotado por unos cuantos comandos de descerebrados dispuestos incluso a inmolarse ellos mismos.
Otros países aún están peor, según una lista que publica el ministerio de Exteriores español: Afganistán, Pakistán, Siria, Iraq, Somalia, Sudán, Corea del Norte y en América: Colombia, México y Brasil.
No es de extrañar que los europeos prefieran pagar más en Baleares, donde el máximo peligro es pillar una buena merluza o que te vendan una pastilla en mal estado. La pastilla que incluso tuvo una canción de cierto éxito. O que te separes de tu pareja, ante la caótica y exuberante oferta erótica ambiental.
@MarianoPlanells
Periódico de Ibiza
martes, febrero 28, 2017
La peligrosa euforia de Ibiza
Las 7.500 jaimas de Aaiún quedaron destrozadas y los saharauis masacrados: Aquí empezó el gran éxito del turismo de Ibiza
En el año 2007 las Pitiusas se sumergieron en una crisis histórica que derivó en una fase depresiva que duraría hasta 2011 al menos. A finales de 2010 los saharauis iniciaron las revueltas de El Aaiún y casi de inmediato la rebelión de Túnez. Las primaveras árabes rompieron moldes y expectativas en una oleada de ciego optimismo en los países occidentales. Quieren democracia, decíamos ingenuamente, quienes en aquel momento ignorábamos que la mano negra y el dinero de Soros estaba rompiendo el statu quo mediterráneo con fines muy oscuros.
A la vista están los resultados, pero para Ibiza significó una bendición. Todos aquellos millones de turistas que solían veranear en los países ribereños salían en estampida y no tuvieron más remedio que recuperar el socorrido recurso de las Baleares y las costas españolas.
Estamos ante un fenómeno artificial, basado en razones externas y coactivas, pero ¡qué más da! El turismo regresaba al Archipiélago, tras una larga fase de abstinencia. Así llevamos casi siete años, lo cual nos nos ha rebotado el ánimo. De aquella depresión hemos pasado a la fase eufórica maníaca. Los hoteles rebosan, las casas de campo y los apartamentos no dan abasto.
Quien ha querido deshacerse del negocio lo ha tenido fácil y bien remunerado al subirse a la curva ascendente de la economía local, como la venta del Pachá al fondo Trilantic, y la de otros muchos hoteles y discotecas que suelen cambiar de manos cada par de años.
También el común de los mortales pide licencias y emprende reformas y obras nuevas. Aumenta un 65% los visados para vivienda. Se rescatan antiguos megaproyectos. Todos quieren apuntarse al carro ganador.
Pero recuerden: Ibiza, Baleares, son una gran burbuja que estallará.
Documentación: Protestas en el Sahara Occidental de 2010.2011
miércoles, enero 11, 2017
En sequía pese a las lluvias
Los cambios de las Pitiusas han sido tan bruscos que ahora nos asombramos de que en algún momento de nuestra historia, el agua que salía de los grifos procediera de nuestros pozos, unas perforaciones que de forma inexorable acabaron por secar las entrañas de la isla. Era un agua con mucha cal, pero potable.
Con la extracción abusiva descubrimos otro curioso y enojoso fenómeno: las aguas dulces de Ibiza se estaban salinizando. Al bajar portentosamente de nivel, las filtraciones marinas fueron rellenando los espacios vacíos. Resultado: nos quedamos sin agua potable.
La historia de nuestras potabilizadoras o desalinizadoras no es larga, pero es azarosa. Aún recuerdo que la primera gran instalación (creo recordar que era de la empresa Hidrotecnyc) ofreció resultados mediocres y para colmo estuvo envuelta en un sonado caso de corrupción, cuya culpabilidad no pudo ser verificada por estar centrados los pagos en Luxemburgo. Por caridad navideña no doy los nombres de dos importantes políticos pitiusos que se vieron implicados pero no imputados, por la razón explicada.
A partir de este oscuro hito, los empresarios se vieron en la obligación de instalar plantas de desalado en sus hoteles. Era evidente que Ibiza estaba sin agua potable y que jamás –al menos en un tiempo razonable– recuperaría su nivel de lluvias capaz de regenerar los acuíferos, ya casi absolutamente asalitrados.
Los hoteleros lograron en apenas un año armarse con la tecnología suficiente para asegurarse el suministro potable, pero una vez más, el Estado y el Govern demostraron su ineptitud, su incapacidad, inversamente proporcional a su voracidad fiscal.
Por increíble que pueda parecer, han pasado 36 años y en Ibiza seguimos cada vez peor. La isla deja fabulosas cantidades al Estado en forma de impuestos, pero todavía no se ha conseguido asegurar el suministro del líquido elemento imprescindible para el desarrollo de nuestras actividad turística y para nuestra vida cotidiana.
Incluso se da el escandaloso caso de una potabilizadora en Santa Eulalia que lleva seis años finalizada, pero que no puede ponerse en funcionamiento por disparidades políticas. Francina Armengol, la presidenta de Baleares, con la ibicenca Pilar Costa de vicepresidenta, no dan señales de vida. Y no, las lluvias recientes no han servido para recargar los acuíferos. Solo para causar muchos destrozos.
miércoles, octubre 26, 2016
Setas (del supermercado)
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| Las playas de la costa turquesa de Turquía volverán a ser un duro competidor para Ibiza |
En otoño se nos amontonan los temas a quienes comentamos la actualidad. Así al fenicio, que estaba distraído disfrutando de los ocres, dorados y colores encendidos de las hojas caducas. O de las lluvias. O de las setas (del supermercado).Pero no puede ser. Y llega la actualidad y el pobre fenicio se rasca la cabeza bajo la boina porque las cosas no le cuadran. De modo que a los placeres del otoño se suman los requiebros de nuestras islas azotadas.
Cuando miramos los efectos del verano con mirada retrospectiva, respiramos aliviados, pero si los analizamos selectivamente, siempre hay algo que nos sorprende, no por imprevisto, sino por confirmado. Como estas riadas de vehículos que inundan algunas zonas bajas de nuestras costas. Aun sabiéndolo, nos sigue impresionando la presión mecánica sobre las dunas, las playas y las costas.
Que una islita como Formentera (hay fincas en La Mancha o Extremadura que doblan su extensión) haya contabilizado más de 221.000 vehículos en el Parque Natural de ses Salines no deja de admirarnos. Con estupor, a veces pánico, pero nos despierta cierta perplejidad. Casi un cuarto de millón. Imaginen el desgaste que significa el trajín de coches, combustible, comida, agua para dar servicio a esta marabunta.
Este invierno estaremos animados con las quejas del personal. No servirán absolutamente para nada, eso sí, nos sentiremos mejor con nuestra conciencia. Pero si miramos a un horizonte más lejano, sabemos que la solución no está en el Govern ni en los consells. Está en la recuperación de las maravillosas zonas turísticas turcas, egipcias, marroquíes (también muy deterioradas hoy), es decir, cuando Estados Unidos y Rusia decidan qué zona de la tarta se queda cada cual.
Con el beneplácito de Turquía que ansía zamparse un buen pedazo de la antigua Irak. Es aventurado hablar de fechas, pero si no está apaciguado antes de tres años, ya no sé qué pensar. No olvidemos que Irán y Arabia, enemigos acérrimos, están dirimiendo sus eternas batallas subterráneas en Próximo y Medio Oriente. Ibiza no pinta nada. Solo recoger la morterada mientras se pueda y esconder la cabeza bajo el ala en invierno. Sobre esto, me temo que ya está activado un efecto disuasorio de los turistas, que se van cada vez más descontentos del archipiélago balear, aunque no se divulgue. Pero los problemas enquistados tienen que resolverse a nivel local y me temo que el Govern balear no está dando la talla.
sábado, julio 30, 2016
La melancolía del éxito
Jaume Ferrer es el presidente del Consell de Formentera. Parece tener claro que Formentera no puede crecer más. Es una obviedad que a mí personalmente me mueve a la melancolía, a un desasosiego que no puede calmar ninguna medicina. Les ocurrirá lo mismo a todos aquellos que a mediados de los años 70 dijimos que Ibiza no podía seguir el modelo de Mallorca o de Benidorm, que el diario francés Le Monde bautizó como «balearización».
Entonces, como ahora, era muy difícil armonizar el deseo con la realidad. Muchos lo vieron, lo dijeron y murieron sin haber conseguido nada. No pude conocer a un hombre de gran talento como Erwin Broner, que sintió las piedras de Ibiza como si hubieran sido células de su cuerpo y la entendió como nadie de la isla. Incluso hoy, numerosos pintores de éxito le deben una gran parte de la inspiración. Broner (y unas decenas más) lanzó las señales desesperadas del naufragio inminente. Nadie escuchó.
Es evidente que un joven periodista, con más ímpetu que preparación, con más ilusiones que potencia para realizar los deseos, tampoco conseguiría nada. Pero se contó todo aquello que se pudo. Y escrito queda.
De 1972 a 2016 van 44 años, miles de piscinas y de inmuebles, kilómetros de asfalto, construidos en los parajes más hermosos de la isla. Aquí la tenemos: la Ibiza urbanizada, el fruto de nuestro vientre y de muchos errores acumulados.
Ahora es imposible gestionarla cuando se la somete a la presión actual. Las Pitiusas sufren demasiado en este grado de exposición a la máxima carga turística. Pero ya es imposible volver atrás, estos procesos son irreversibles porque solo van en una dirección única.
¿Qué podemos hacer? Incluso hoy a la vista del actual desastre, aún con los cadáveres calientes muy pocos se atreverán a decir lo que piensan: hemos crecido demasiado. Aquí no se cabe, hemos agotado los recursos de la isla y ni siquiera tenemos espacio para transformar nuestros desechos. Lo nuestro no acaba de ser un éxito, sino una prolongada agonía.
¿Qué podemos hacer? Incluso hoy a la vista del actual desastre, aún con los cadáveres calientes muy pocos se atreverán a decir lo que piensan: hemos crecido demasiado. Aquí no se cabe, hemos agotado los recursos de la isla y ni siquiera tenemos espacio para transformar nuestros desechos. Lo nuestro no acaba de ser un éxito, sino una prolongada agonía.
Los ibicencos no sabrán o no querrán salvarse. Solo queda una última carta, que tampoco se pondrá sobre la mesa, al menos de momento: que el Mediterráneo recupere la cordura, la paz y la lógica de la vida. Millones de turistas dejarían de venir a las Pitiusas como primera opción y nos darían un respiro. Nosotros no podemos soportar tanto ni nos lo merecemos.
miércoles, junio 29, 2016
Inesperado terremoto político en Reino Unido
Ya lo dice el refrán: el diablo se ríe cuando el humano hace planes. En Reino Unido han votado por un 52% salir de la Unión Europea. Los británicos estaban en la UE con numerosas excepciones y salvedades y encima se pasaban la vida poniendo excusas para escaquearse de algunas decisiones. Tampoco estaban en el sistema monetario, pese a lo cual este resultado es histórico y afectará mucho y durante largo tiempo a los británicos. Pero también a la UE, que está en un desesperante y permanente proceso de revisión y de consolidación.
Por lo que leo, aún nadie se explica cómo Cameron cayó en la imprudencia de convocar este referéndum. Ahora un terremoto se abate sobre las islas, se cobrará muchas víctimas y lo hará sin piedad. Para empezar, la libra se ha devaluado y según Soros no parará hasta caer un 20%. Es un buen pellizco. Que las grandes fortunas pierdan una quinta parte de sus fondos no me preocupa, pero que la pierdan los pequeños ahorradores y las clases medias, es decir, la inmensa mayoría, nos afectará a las Pitiusas. Los que tengan el paquete o los billetes comprados dispondrán de menos liquidez para gastar en la oferta complementaria.
Y los que esperan comprar el pasaje in the last minute –son muchos miles– lo tendrán cuesta arriba, a pesar de que alguna compañía de bajo coste haga estrambóticas y sospechosas ofertas de billetes a 10 libras.
Cuando conocí el resultado inesperado, me vino a la cabeza aquel volcán islandés de nombre impronunciable que impidió la navegación área en toda Europa occidental durante más de una semana, hace unos años. El turismo es una actividad asentada, pero es frágil. Por ello decía que el diablo se ríe cuando los humanos nos ponemos a hacer planes. La de 2016 estaba destinada a ser la mejor temporada de toda la historia de nuestro turismo. Casi demasiado perfecto. ¿Influirá el resultado del Brexit en el número de turistas británicos? Sí, ya está influyendo. Pero tenemos que matizar. El turismo británico es una columna importante de nuestro turismo, pero no es la única del edificio. Si como es de prever, las reservas británicas sufren alguna merma, es más que posible que estas plazas –si queda alguna libre–las ocupen españoles o italianos.
Los cuatro millones de turistas y pico en Ibiza están garantizados, si es que esto puede garantizarse. Y en definitiva quizás sea una bocanada de oxígeno para que la isla se recupere de su déficit de infraestructuras. Pero no me cabe duda de que en julio y agosto sufriremos el exceso de turistas sobre las Pitiusas.
sábado, mayo 07, 2016
La ecotasa nos saldrá cara
En Baleares somos olvidadizos y el día en que tengamos que reintegrar los turistas prestados a su destino natural nos las veremos negras para sobrevivir. Pero entonces ya habrá vuelto a ganar las elecciones el PP y se encontrará con la caja llena de telarañas, el archipiélago volverá a sufrir un fenómeno de despoblamiento y la progresía en mescolanza recuperará las calles para chillar y presionar al gobierno democráticamente elegido para que solucione los problemas que suele dejar el Pacto separatista, ecologista, socialista y podemita.
Nos dirán que han protegido el territorio y los derechos sociales, cuando será justo lo contrario: habrán crecido las pistas del aeropuerto, los andenes del puerto y el urbanismo en general habrá colapsado entre otras cosas por falta de agua potable. Y aumentará el desempleo. Es muy probable que entremos de nuevo en una economía de mínimos, con menos empleo, menos opciones y muchos menos turistas. Por ello me parece lógico que ahora celebremos la avalancha monstruosa de turistas rebotados de Marruecos, Argelia, Túnez, Libia, Egipto, Jordania, Siria. Turquía, Grecia, etc.
Con la ecotasa habrán recaudado unos 160 millones o más (?), la mitad de lo que podrían haber captado, de haber establecido una política de control de la oferta turística alegal y de la ilegal. En todo caso, solo con las más de 80.000 plazas turísticas de Ibiza ya se llevan hacia Mallorca un buen pellizco, pues de eso se trata: Ibiza transfiere una gran cantidad de euros para que Mallorca se dedique a sus túneles, trenes y paridas que –a lo mejor, nunca se sabe– veremos explicados en las salas de los juzgados.
Solo Mallorca aporta 341.000 plazas turísticas legalmente dadas de alta y controladas, para unos 13 millones de turistas, si no son más. ¿No les basta con esto? No, claro. Necesitan llevarse lo de Ibiza y Formentera. Y algo de Menorca. Los pitiusos nos quedaremos sin el dinero de la ecotasa y de paso, con una publicidad nefasta que recaerá sobre nuestras espaldas. Porque no es cierto que los turistas entiendan que este impuesto sea necesario. El espíritu solidario suele tener como frontera nuestro bolsillo y los ingleses –antes lo hicieron los alemanes– están un poco escamados.
La prensa británica que lee este público de clase media y la juventud que vive al día, suele ser bastante bestia, pero en general no miente: unas vacaciones en Baleares pueden suponerles un encarecimiento de 90 euros. Y 90 euros menos de cerveza es mucha cerveza para el trabajador que ansía pasar doce o quince días bajo el sol de España. Los políticos de izquierda se aprovechan de la situación para hacer caja. Más adelante estos turistas nos devolverán el agravio y no lo pagarán los políticos. Lo pagaremos todos los demás. Claro que el lector es muy libre de tomar este texto como un ejercicio de política ficción.
sábado, enero 23, 2016
¿Y otra vez hacia la crisis?
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| Al dibujante J.R.Mora le faltó añadir que ha vuelto al poder de forma torticera el Pacte de Progrés, el tercero. Cada vez que han gobernado han hundido las Baleares |
Durante el mes de diciembre el empleo en la construcción se disparó un 11,6%. El sector ya da empleo a casi 6.000 ibicencos, un 28% más que en el peor momento de la crisis económica y casi los mismos que en la hostelería, explica nuestro Diario del día 20 de enero 2016. Este crecimiento es un dato excelente para los trabajadores de Ibiza y de Formentera. Pero, ay amigos, en esta vida no se puede tener todo: hace unos días el Gobierno balear acaba de firmar el decretazo de medidas urgentes, que afecta a la ley del Suelo, Turística y Agrícola.
En suma, vienen a paralizar de una forma brusca y durante dos años cualquier intento de mover un ladrillo. Ni siquiera las rehabilitaciones que quedaron proyectados podrán ejecutarse según lo planeado. En suma, otra vez miles de trabajadores (se calcula que unos 15.000, con una desinversión de unos 500 millones en Baleares) se apuntarán al paro, al menos los que puedan acogerse.
Haría falta mucho talento político y grandes conocimientos técnicos para dictar una moratoria urbanística –de esto se trata, no es otra cosa– sin paralizar la actividad en la construcción. Podría hacerse, pero no será el Pacte III, el pacto de perdedores que actualmente nos gobierna. Les basta con decretar medidas ideológicas, sobre todo las pancatalanizadoras, y continuar con la penalización a un sector que es un pilar básico de nuestra actividad económica global. El pacto no tiene talento, tiene consignas, directrices, en una mecánica de mercadeo ideológico sin altura de miras. Su odio a lo autóctono es ya proverbial, de ahí los intensos esfuerzos y el derroche dinerario para que todo el mundo se exprese en barcelonés, lo cual no sería criticable si no fuera porque es a costa del idioma español, hablado por 500 millones de habitantes en el planeta.
De ahí el ninguneo del ibicenco, el mallorquín o el menorquín en el ámbito público y en los medios que dependen del Govern. Han encontrado en Andreu Manresa al lacayo perfecto para su fines y ya aplican sin ningún descaro esta política de supresión de lo nativo para sustituirlo por fórmulas importadas, casi siempre en relación con los independentistas y catalanistas que han llevado a Cataluña de ser una de las regiones prósperas de Europa a ser una comunidad con la renta por debajo de la media europea. Lo mismo harán con Baleares. A pesar de la óptima contratación hotelera, no conseguiremos superar estas barreras políticas que nos han llevado al desastre cada vez que ha gobernado el PSOE en alianza con los catalanistas. Ahora con más motivo, junto a la casta de los podemitas. Ojalá me equivoque, pero han puesto todas las cartas para desplomarnos de nuevo en la crisis interminable.
sábado, noviembre 08, 2014
La insoportable fragilidad del turismo
Los que somos emprendedores frágiles o pequeños y medianos empresarios sabemos una cosa por experiencia: para arruinarse no se precisa hacerlo en todos los negocios. Basta equivocarse en el último y ello es así porque casi siempre vamos obligados a reinvertir el poco dinero que se vaya generando y, encima, poniendo partes ya consolidadas como aval. No todo el mundo tiene abundante financiación a bajo interés. Así ha sido y así será hasta el final de los tiempos. Ello explica por qué para unos ha sido mucho más fácil ganar dinero: porque ya lo tenían. Aunque de cara a la prensa digan que se pagaron los estudios jugando de futbolista en el Osasuna, por ejemplo. Por un decir.
Los empresarios turísticos de Ibiza han sido muy valientes, trabajadores y contumaces. A unos les ha ido mejor, quizás porque sumado a su talento y sacrificio, han tenido la suerte de entrar en un buen momento. Aun siendo una actividad del sector servicios que ofrece ciertas garantías de rentabilidad, hoy sabemos que el turismo es frágil, es expugnable y tiene puntos débiles por donde puede sangrar con cierta facilidad. Claro, me dirá ¿y qué actividad económica no los tiene? Este ha sido mi punto de vista y así lo expresé a no pocos amigos que en la crisis de 91-96 se sintieron apresados por fuertes inversiones. «Negocia las deudas, resiste, esta crisis no es para siempre», les decía. Unos lo soportaron, muchos no lo soportaron. Pero siempre ha sido así.
Hace dos semanas les anticipé que la promoción y la contratación 2015 no decae y esto se vería florecer en la WTM de Londres, una feria turística que es importantísima para España y las Baleares en concreto. Los resultados han sido espectaculares para Ibiza, con los guiños de siempre entre autoridades de San Antonio y promotores ingleses. Unos mandarán los turistas de siempre, ruidosos y sedientos y el ayuntamiento no hará absolutamente nada. Pero la riada de turistas promete ser sonada. La economía del Reino Unido va bastante mejor que la de los europeos continentales, al igual que la de Ibiza va mejor que la de la Península. Pero siempre hay un pero. O dos.
Sin insistir en los cientos de miles de turistas prestados por el islam, el cambio de moneda favorable para los ingleses y nuestro propio valor como almacén de granujas gamberros borrachos, no debemos cejar ni cesar en fortalecer lo nuestro, sin subir los precios alocadamente. Me harán poco caso. Como el poco caso que hicieron unos nudistas ingleses en la playa de Maspalomas el pasado martes, cuando vieron llegar un cayuco atiborrado de guineanos y sierraleoneses, dos países con el ébola desatado. Observaron con estupor cómo la policía –como es normal– ni se acercaba. Ni con máscaras. Finalmente fueron retirados para su tratamiento. Por cierto, algunos tenían fiebre. Los ingleses abandonaron la zona. Euforias las mínimas. Trabajo sin cesar. Cuidar los precios. Somos frágiles.
miércoles, noviembre 05, 2014
Ibiza no es el centro del mundo
Cada vez que paso unos días en Ibiza acabo con una sensación desoladora, que me van confirmando a lo largo del año noticias, comentarios y algunas informaciones. Me refiero al ambiente artístico, al nivel del arte y a la actividad de los creadores en general. Hablando con pintores y músicos uno podría llegar a la conclusión de que vivimos en el centro de la Patagonia, aislados en un cosmos cerrado. Esto es Ibiza en realidad, una isla. Aislamiento. Basta ver las dificultades invernales para entrar y salir para sentirlo en propia piel.
¿Es real esta sensación de inactividad, de crisis permanente, de cierre definitivo? Yo diría que no, al menos durante medio año. Hay festivales –¿o es en singular?– y hay muchos eventos, pero quedan engullidos dentro de las fastidiosas tareas de marketing de las discotecas. Algunas despliegan una originalidad explosiva, pero es solo hasta cierto punto. Como se apaga un cohete, repentinamente, todo vuelve a su cauce y no queda nada en Ibiza de los festivos y ruidosos espectáculos, concebidos como una manifestación lúdica efímera, para ser consumida y consumada sobre la marcha.
Sí, quizás Ibiza sea un happenning continuo durante tres meses. Acabado octubre no queda ni una rata. Los miles de residentes fijos y unos cuantos centenares que han quedado colgados y necesitarán asistencia, desde la cabeza a los pies.
En verano hay eventos, citas, inauguraciones diarias, pero todo responde a una espíritu de convocatoria publicitaria: los pintores cuelgan sus dibujos sin marco en cualquier bar y les gusta hacerlo, pero saben bien que no llegarán a colgarlos en una galería importante. De este chisporroteo de músicas de mil razas y ruidos de mil rabias, solo nos queda un inmenso dolor de cabeza. ¿Esto es cultura? Bueno, esto es showbiz, espectáculo. Ya sabemos que el show must go on, debe continuar las 24/7 horas, por muchos caledonios que se hayan estrellado sobre el encimentado de la piscina del hotel. La pela es la pela.
Pero esto tiene poco que ver con la cultura. A lo máximo que podemos aspirar en Ibiza es que quede algún euro en la caja. No me extraña que la saxofonista vienesa residente en Ibiza desde 2003 Muriel Grossman lo tenga asumido. «La cultura musical en Ibiza es muy pobre» (Diario, 12.08.2014). Paupérrima. Incluso si nos comparamos con cualquier pueblecito de Extremadura o de Valencia, donde en su mayoría estudian solfeo y aprenden un instrumento, en Ibiza y Formentera estamos muy lejos de ser una sociedad culta en arte, literatura y música. Y hemos reculado. Que tanto salir en la telebasura no nos confunda: Ibiza no es Viena, Berlín ni NY. Ibiza no es el centro del mundo. Pero tenemos sol y mar, de momento.
Pero esto tiene poco que ver con la cultura. A lo máximo que podemos aspirar en Ibiza es que quede algún euro en la caja. No me extraña que la saxofonista vienesa residente en Ibiza desde 2003 Muriel Grossman lo tenga asumido. «La cultura musical en Ibiza es muy pobre» (Diario, 12.08.2014). Paupérrima. Incluso si nos comparamos con cualquier pueblecito de Extremadura o de Valencia, donde en su mayoría estudian solfeo y aprenden un instrumento, en Ibiza y Formentera estamos muy lejos de ser una sociedad culta en arte, literatura y música. Y hemos reculado. Que tanto salir en la telebasura no nos confunda: Ibiza no es Viena, Berlín ni NY. Ibiza no es el centro del mundo. Pero tenemos sol y mar, de momento.
miércoles, octubre 22, 2014
Ibiza siempre flota
Como este leve madero que acaba dando vueltas en los remolinos del mar sin llegar a hundirse, tal es Ibiza. Así cavila el fenicio, que no consigue prescindir de sus símiles y metáforas marítimas. Fenicios, gente de mar. Ibiza, gente fenicia, por mucho catalán en vena que le metan a sus niños en las escuelas o por mucho que se catalanice en algunos medios la forma de hablar de los ibicencos. Ibiza no se hunde, inexplicablemente, en los remolinos de la historia y del contexto.
Siempre hay una guerra cercana que sale en defensa de nuestro turismo, tan mal organizado, pero tan rentable para algunos. Desde 1960 hasta 2014 la suerte de Ibiza y Formentera ha sido blanca. Amenazaban, a veces, negros nubarrones en el horizonte, pero al final ha terminado por escampar y hemos logrado sobrevivir mediante el turismo durante estos cincuenta años. Con tal suerte que, de nuestro éxito nacerá nuestra muerte, o sea, tanto ha sido el éxito que nos hemos sentido tentados a repetir la fórmula indefinidamente, sin caer en la cuenta de que nuestros recursos son finitos. Hemos vaciado el agua potable de nuestras entrañas, hemos vaciado cinco montañas de durísima piedra. Y hemos tapiado la isla maravillosa. Hemos cubierto el oro con una cáscara oscura de cemento y asfalto, por mucho que la hayamos embadurnado de blanco.
Pero el fenicio duda que la suerte de Ibiza sea eterna. Cuando nos llegue el golpe frontal, echaremos en falta no haber sido más moderados y flexibles. Y se nos prepara otra larga cuaresma. Quizás se traduzca en una reducción de turistas. Quizás sea peor. La suerte de Ibiza siempre acaba por salvarnos del caos y la crisis definitiva. Veremos 2015 como se presenta. Prometo estar vigilante para ir comentando las noticias o reflexiones que se nos ocurran.Se trata de la misma crisis, jamás se fue, pero a nosotros nos gustaba imaginar que es cierto esto de los brotes verdes, como a algunos catalanistas les gusta creer las barbaridades independentistas sobre una Arcadia feliz y lejos de España, o en otro orden, a muchos españoles les gusta creer que votando venganza con Podemos ya se nos arreglarán las cosas. No. No será así. Ni en un caso ni en el otro.
La recesión terrible (dicen que es la tercera) se cierne de nuevo sobre los países motores de la Unión Europea. De algún modo son quienes nos mandan los dos millones de turistas en tres meses: Gran Bretaña, Alemania, Italia, Francia, la propia España.Ahora mismo, el escandaloso caso del ébola no significa nada (aunque unos turoperadores británicos nos han pedido explicaciones. Ya les vale) comparada con la crisis brutal que está de nuevo en las puertas de Europa. Hasta ahora han esquivado la realidad mediante el expeditivo método de patada hacia adelante. Pero ya han llegado al muro. Y el muro no va a moverse. Nos gustaría saber si el cuarto trimestre de 2014 ha bajado sensiblemente respecto al 2013. Lo sabremos pronto. Será la señal definitiva. Aunque siempre digo que dos millones de consumidores de pastillitas color de rosa se sacan de cualquier parte, en estos momentos no lo veo nada claro. Mañana será otro día.
Diario de Ibiza
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