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sábado, mayo 05, 2018

Ibiza en el mercado mundial

Por el módico precio de 6.900.000 euros es suya. El horizonte y el mar no incluidos 
Ibiza está en extremo peligro por la despiadada sed de especulación». Así empezaba mi anterior artículo sobre la desesperada situación de las Pitiusas en casi todos los aspectos. Donde los salarios y las pensiones de jubilación son más bajos, en contraste con los precios que son un auténtico atraco, uno tras otro. Transportes, carburantes, vivienda, cesta de la compra: la vida se nos ha puesto cuesta arriba, paradójicamente cuando más y mejor estamos triunfando en el mercado turístico mundial.
Abro uno de los numerosos emails que me van llegando sobre la isla. Es una web en inglés que se dedica a la venta de inmuebles de lujo. Vamos a ver unos cuantos chollos, por si algún funcionario quiere comprarse casa en Ibiza. No me invento nada, que conste.En Es Cubells: rara y hermosa parcela de 60.000 metros, con 3 casas de piedra de 60 metros cada una (legales pero sin cédula, especifica). Total privacidad y tranquilidad, entrada propia y cerrada. Actualmente sin piscina, electricidad por generador y placas solares, agua por camión, caseta de pescadores en la playa también va incluida. Precio: dos millones de euros.
En primera línea de puesta de sol: 7 habitaciones, 750 m2 construidos cinco baños de mármol. Piscina con perfil infinito al horizonte. Apartamento dúplex para el personal. Precio reducido 6.900.000€. También disponible para alquiler de verano.
La misma web ofrece una docena más sin publicar los precios, también para alquiler de verano. Esta hermosa colección de inmuebles, villas y chalés de lujo demuestran que en Ibiza quien no tiene casa es porque no quiere, porque haberlas haylas. Y por lo visto con un exuberante mercado subterráneo y a unos precios escalofriantes.

domingo, marzo 25, 2018

Ibiza desacelera, por suerte


Si lo he entendido bien, las Pitusas están ralentizando su crecimiento. La economía va como una moto, pero ha rebajado un poco el gas. Y parece que esto preocupara a algunos. A mi me reconforta, quizás sea la solución para las islas que no pueden seguir como un cohete. No estamos preparados ni nos lo merecemos ni es vida.
Al final del año habrán venido los mismos turistas, pero a un ritmo más pausado. La temporada pasada nos dimos cuenta de que las expectativas habían sido elevadas en exceso y mucho hoteles se vieron obligados a ofrecer descuentos y promociones. No se hundió el mundo por ello. Hogaño vamos a seguir con una tendencia al alza de un 3%.
Las Pitiusas necesitan repensarse. Se han hecho muchas cosas mal. Y ahora estamos recogiendo las consecuencias, para empezar la cantidad de turistas de clase media se esponjará y el extremo oriental mediterráneo recuperará los millones de turistas que nos prestó desde 2011. Por el camino hemos dejado a mucha gente insatisfecha, incluso irritada. Los trabajadores ya no se plantean venir a Ibiza, mucho menos los funcionarios. No solo por esta totalitaria imposición del catalán, que tanto nos está dañando, también por una carencia de viviendas y de infraestructuras. Y por unos precios salvajes que no puede afrontar alguien con una nómina modesta, la mayoría. A Ibiza, ni de regalo. No quieren venir. Destinar a un funcionario a Ibiza o a Baleares es un castigo, como en el siglo XIX.
No podemos prescindir del turismo, que representa el 11% del PIB en España, el 34% en Canarias y el 45% en Baleares, en números redondos. Somos la comunidad más dependiente del turismo. O sea, el turismo es una fábrica de riqueza que todo el mundo ansía conseguir. Que hayamos descendido de un 4,1 % en 2016 a un 3,5 en 2017 no debe alarmarnos. Incluso aunque sigamos descendiendo, porque la realidad es que seguimos creciendo.
Y no usen estas cifras para pugnas políticas. Los políticos cuanto más lejos mejor.

sábado, marzo 17, 2018

Ibiza por las nubes

Decenas de embarcaciones fondean cada día en aguas de S'Espalmador, en la isla de Formentera. EL MUNDO
O debiéramos decir el negocio por las nubes, la isla por las suelos. Ibiza y Formentera, pues vamos juntos y somos los mismos. Pero es lo que hay si creemos en la libertad de empresa y en la iniciativa privada, por mucho que se eche en falta la intervención del Govern socialista en temas de interés público como es el islote de S’ Espalmador.
Las Pitiusas las hemos ido vendiendo los pitiusos. Hasta ahora lo asumíamos como una servidumbre para conseguir liquidez, a riesgo de descapitalizarnos. Poco a poco, durante los últimos sesenta años, hemos entregado nuestras tierras para poder comprarnos un Seat Ibiza y una televisión.
Pero últimamente, Ibiza ha consolidado su valor de uso y de cambio en los foros internacionales. Ya no se trata de una casita para cada hijo, aquí ya estamos jugando con artillería pesada, mediante fondos de inversión y valores en Bolsa. Ya no hay nada que hacer ante hechos como la venta del islote formenterés. O ante esta compra extraña y brutal del 4% de la costa de toda Ibiza, por parte de los hermanos multimillonarios David y Simon Reuben. O la venta de la discoteca Pachá a un fondo de inversión, uno de los negocios más boyantes de las islas con franquicias cedidas en todo el planeta.
Estas acciones de las finanzas internacionales no vienen a salvar Ibiza. Vienen a forrarse. Los ibicencos tendrán que arremangarse si quieren mantener su vida en las islas.

sábado, enero 13, 2018

La Marina para los turistas


Como yo he pasado mucha vida en el barrio de la Peña o en la Marina quizás puedo decir que soy un poco de la zona. Antes disfruté de las humedades terribles del entonces llamado Seminario, en Dalt Vila, donde pasé tres años interno estudiando.
Ibiza estaba sufriendo una de las primeras invasiones del siglo XX. A mediados de los 60 la isla se empezó a llenar de gente estrafalaria, mal vestida, no excesivamente aseada, que era recibida con cara de asombro por la mirada sombría de una pareja de la Policía Nacional al pie de la escalerilla del barco. A finales de la década, los bares del puerto ya se habían convertido en el cuartel general y en el lugar de encuentro de aquellos hippies deambulantes y fumados, algunos famélicos y temblorosos.
En esta época empiezo a dejar que mi pelo crezca en absoluta libertad, hasta el punto en que en 1974 ya me llegaba hasta el cinturón. Era mi forma de rebeldía y de sintonía con un hippismo que estaba contra el establishment. Yo también, pero no era progre, era hippy.
Bueno, pues ahí se inventó el valor de cambio de la Marina. Los hippies empezaron a alquilar algunas casas, abrieron más bares en la calle de la Virgen. A primeros de los 70 se jodió todo, cuando se empezó a introducir la heroína y los primeros gitanos, llegados desde Granada de la mano del Padre José empezaron a tomar posiciones.
Me fui a la mili y cuando volví todo había cambiado.
Hoy el deterioro del barrio es desolador. Apoyo la iniciativa de Toni Villalonga para que se puedan alquilar estos locales a los turistas. Se encontrarán en su propia salsa.

sábado, diciembre 30, 2017

Ibiza borrada del mapa


En estas tiendas antes vivía gente que hacía su vida animadamente en las calles. Ahora solo queda la algarabía en verano y el silencio y abandono en invierno.

Leo voces sensatas que se duelen por la desaparición en cascada de numerosos establecimientos comerciales tradicionales. Los mismos que han dado color, vida y personalidad a las calles de Ibiza, es decir a la ciudad entera.
Nuestra querida amiga Pilar ya no nos atenderá con sus deliciosas empanadas y repostería de Can Vadell, ni Manel y Pepita desde su tienda de ropa de Can Domingo. Las han precedido en el cierre deliciosas tiendas y “casas de comidas” que han ido abandonando para dejar espacio a estas tiendas que nacieron a rebufo del movimiento hippy y la explosión de moda subsiguiente.
La ciudad jamás había lucido tanto colorido como ahora en sus llamativas puertas pintadas y con sus modelos expuestos en plena calle, pero hay tantas y acaban por ser todas tan parecidas que, curiosamente, Ibiza ha perdido su impronta centenaria, su carácter de puerto de mar acogedor y vitalista de los años 60 y 70.
Toda esta ciudad maravillosa que ilustró cientos de publicaciones en todo el mundo ha sido borrada del mapa urbano en un proceso de sustitución implacable donde no cabe la nostalgia. Y es lo que cultivamos, entre atónitos y quejumbrosos en estas páginas de Facebook donde aportamos fotos de la Ibiza y la Formentera antiguas. Una orgía de nostalgia inútil.
Lo útil hubiera sido estar vigilantes para que nos nos levantaran una ciudad tan densa, incómoda y aparatosa que ha sustituido a la Vila de siempre, pensada para los transeúntes y los carros tirados por mulas.
«Y tú no añoras Ibiza?» me preguntan. Claro. Se añora lo que se ha perdido. Hemos perdido Ibiza, yo, usted y todos. Ya no existe. Ahora es una gran tienda-discoteca para cazar turistas. 

domingo, septiembre 10, 2017

El verano aflora nuestros defectos

No debe avergonzarnos, sino alertarnos para ponerle remedios. Nuestras islas funcionan pasablemente en invierno y de no ser por los precios infernales, podría decirse que nos recuerda al paraíso de los años 70. Pero durante más de medio año, las instalaciones y las personas nos vemos obligados a funcionar con el motor y el carruaje a tope, lo cual acentúa nuestras mermadas posibilidades. El resultado final no es satisfactorio para nadie, ni para quien opera y trabaja ni para quien goza de los servicios.
¿Hasta cuándo podremos ir subiendo, cosechando récords de visitantes, año tras año? ¿Y qué necesidad tenemos de hacerlo? ¿De verdad nos merece la pena? Hay zonas de Ibiza, ya podridas turísticamente, que demuestran que no. Están agotadas y no dan más de si. Lo vemos en La Marina, Sa Penya, Playa den Bossa, San Antonio Abad, y algunos otros puntos concretos. Una zona se va envileciendo, y acaba por ser un destino canalla difícilmente recuperable, por supuesto, siempre más en algunas fechas y en algunas zonas.Les han preguntado a los comerciantes de La Marina, una belleza histórica y un paisaje humano que era acogedor y muy frecuentado, si de poder elegir pondrían hoy su comercio en dicha zona. Más de la mitad contestan que no. Pero ahora están pillados, no pueden irse porque lo perderían todo. Lo mismo ocurre a todos aquellos que llevados de un pronto romántico adquirieron un piso en la zona. Si pudieran lo venderían encantados, pero nadie ofrece nada. El mercado ha colapsado.
Sin necesidad de alarmar todos sabemos que las Pitiusas en su conjunto están cruzando las últimas líneas rojas. Muchos indicios nos están avisando.
Yo no creo que el mercado se esté regulando, estamos más próximos a la obsolescencia que a la regulación. Ya no es solo ascender veinte hoteles de categoría, sino la necesidad ineludible de reestructurar cosas básicas. Hay que ir al esqueleto y al sistema circulatorio. Y esto será imposible si no se regula y limita el urbanismo de forma drástica.

domingo, mayo 21, 2017

Ibiza, disparada a los cinco millones



Ibiza y Formentera conforman un archipiélago basado en un feroz monocultivo turístico, tan terco como incorregible. Esto que es un defecto, quizás sea la principal virtud que le permite una tregua semestral para su propia recuperación. Hasta que llegue la destrucción extrema de la posidonia, esta máquina natural submarina de depuración de las aguas y de creación de nichos para la vida, para la procreación de decenas de especies, y para la defensa de los fondos ante los embates violentos tormentosos.
Ferocidad, decía antes, que se demuestra en una estacionalidad intratable. Se ha intentado en distintas épocas potenciar el invierno invirtiendo dinero abundante, pero los resultados han sido inapreciables. Expuse hace años la posibilidad de usar Ibiza como trampolín invernal para el stage de los equipo centroeupeos o rusos, que juegan con climas muy adversos, algunos incluso suspenden las ligas de campeonato. Ibiza, explicaba, aunque sea vea baqueteada por las tormentas hostiles de nuestros inviernos, podría ofrecer plazas de hotel, buena gastronomía y un clima soportable, siempre que dispusiéramos de instalaciones deportivas. Curiosamente, el único alcalde que agarró el testigo fue Tarrés, un enamorado del deporte, pero los logros tampoco fueron de gran alcance, porque imagino que las inversiones son cuantiosas y han de partir de la inversión privada.
Si las Pitiusas pudieran rentabilizar los meses de invierno, no sería descabellado llegar a esta cifra de 5 millones y los isleños podrían soportarlo. Ahora no. Esto es insoportable. Los tres millones y medio (supongo) de la temporada 2017 dejará secuelas y ninguna será agradable. Y no me refiero a la exagerada reacción de muchos residentes que aprovechan la coyuntura para arremeter contra el sistema y algunos para hacerse la campaña gratis para poder presentarse como candidatos en las próximas elecciones. Me refiero a la gente que vive todo el año y que mantiene el fuego encendido en la chimenea del invierno. Esta buena gente está muy cansada de que media docena de discotecas y otra media de empresarios de la hostelería les diseñen el urbanismo, las calles, la vida y los horarios.
@MarianoPlanells

sábado, mayo 06, 2017

Nos quedamos sin suelo bajo los pies


El suelo edificable es un bien o un recurso finito, limitado en si mismo. No se puede estirar, como se ha hecho de forma demencial en la bahía de Ibiza, que se ha quedado sin espejo de aguas. Los rellenos estúpidos e interesados se han comido la bahía tan limpia y funcional durante miles de años. Ahora es una fosa séptica.
El proceso sigue imparable, haya o no haya crisis, y no recuerdo haber oído jamás ni una sola voz que se haya atrevido a plantearlo abiertamente: En Ibiza y Formentera no cabe ni un ladrillo más. Ha habido, sí, algún efímero intento de moratoria, pero ya no se trata de retrasar el problema congelándolo. Se trata de recuperar la isla, rechazando un mayor consumo de metros cuadrados. Tampoco es que andemos sobrados de agua, energía y viales.
El destrozo que estamos causando ahora no servirá de nada, porque los diseños de actualización ya nacen envejecidos. De seguir el ritmo –y seguirá, lo sabemos– no quedará una piedra salvable y cualquier día las retroexcavadoras derrumbarán la Catedral para levantar una discoteca o una mezquita. Tampoco descarto la posibilidad de que el capital catarí o árabe emprenda la construcción de varias torres de pisos. Sugiero no sobrepasar los 103, para no superar las montañas de Ibiza. En el centro, quizás en San Rafael, podría levantarse media docena de rascacielos, con todos los servicios incluidos, piscinas de agua salada en los áticos y otros complementos como casinos, restaurantes y discotecas.
Al primero que propusiera detener el rellenado de Ibiza le crucificarían, pero quizás no será necesario demonizar a nadie, porque de Ibiza se tendrán que ir miles de personas a vivir a otra parte.

sábado, abril 29, 2017

Concertinas contra la invasión

Las estremecedoras heridas de las concertinas
Les necesitamos, pero no les queremos. Esta es la doble orden mental que tienen los residentes en Baleares y que acabará por volvernos majaras. En Ibiza sabemos muy bien que sin el turismo no somos nada, pero los más veteranos recordamos que vivíamos mejor cuando a la isla llegaba medio millón de turistas. Ahora llegarán seis veces más por lo menos, pero nos sentimos desdichados. 

No puede decirse que lo hayamos programado nosotros. Hemos hecho muchas cosas mal y otras muy bien, pero la gran avalancha no es por nuestros méritos. A estas alturas lo sabe cualquiera, incluso quien no lea periódicos. Por nuestra gracia o por nuestra desgracia tendremos que lidiar en 2017 con la peor situación vivida desde el estallido de la guerra civil en julio de 1936, que en Ibiza adquirió tintes dramáticos a partir del 8 de agosto, como ha ido narrando con profusión y gran nivel nuestro entrañable Mariano Llobet, que en gloria esté. Jamás habíamos pasado por una situación tan alarmante. 

Se constata la presencia del mosquito tigre, serpientes, atascos y embotellamientos, de precios caníbales, de calores y humedades. Pues bien, de forma inexplicable, estos casi cuatro millones de turistas prefieren venir a Ibiza, antes que pasar sus vacaciones en Egipto, Turquía, Corfú, Siria o Marruecos. Incluso los mafiosos y millonarios -los mismos que suelen salir en la prensa española e internacional- consideran apropiado defenderse de la avalancha con los mismos métodos que emplean las peores fronteras del mundo, como en algunos tramos de EEUU con México. 
Creo que en Ceuta y Melilla desinstalaron las concertinas, que te pinchan o te rajan o ambas cosas a la vez. En las mansiones de Porroig conocen estas invasiones y se protegen.

domingo, abril 09, 2017

Sa Penya, ¿se desploma?

Sa Peña, foto Daniel Espinosa

Felicito al alcalde Rafa Ruiz y al Consistorio en pleno por haber aprobado la medida. Cuando hagan algo bien hecho, hay que felicitarles, de ahí que yo les felicite con poca frecuencia. Y hago extensiva la felicitación a Costas, en la parte que le toque. Aunque deberíamos celebrarlo al final de las obras, no en el anuncio de su proyecto, porque estamos cansados de ver planes de ejecución que jamás llegan a buen fin. Se cambia de caras y si te he visto no me acuerdo y vuelta a empezar del expediente.
Personalmente he vivido la zozobra de varios alcaldes en este tema. Empecé a escribir en 1972 y desde entonces el tema sigue ahí, colgado en el precipicio que se va erosionando en silenco, metro a metro, implacable. Es obvio que se ha llegado a un tope límite y que en cualquier momento pueden desplomarse el ayuntamiento y otros edificios colindantes con la emblemática Casa Broner. Incluso las murallas monumentales renacentistas podrían recibir un duro golpe si perdiesen base compacta de sustentación. Y ocurrirá. Ya digo, desde 1972 han pasado 45 años. La isla se ha modificado en todo el litoral. Se ha cubierto con una coraza de cemento, ladrillo y hierro forjado, en todas partes menos donde se necesita.
No cometeré la imprudencia de ponerme a técnico, porque no lo soy. Pero con la cantidad anunciada, 2.3 millones, no creo que se consiga gran cosa, por mucho que siguiendo la costumbre dupliquen el presupuesto. Para apuntalar los bajos del Mirador y el otro extremo, donde está la casa Broner, no será suficiente. Pero además será una chapuza, en el sentido puro y simple si no se ataja la causa. El problema es el embate continuado de las olas del mar. Y en cambio se refuerzan los bajos del precipicio, que seguirá sufriendo los ataques furiosos de las olas Veremos.
Ignoro si la construcción del dique de Botafoc ha potenciado el efecto marea sobre la zona crítica. Se dice que sí. Por lo tanto es otra variable que debieran estudiar.

miércoles, marzo 29, 2017

El alcalde pasea por la chopera

Que dice el alcalde de Vila que nos hace el gran favor de seguir manteniendo el nombre de Vara de Rey al paseo centenario (113 años ya) pero que dará a conocer el nombre de s’Alamera.
Quiero entender que el alcalde y los munícipes progres catalanistas destinarán 200 euros mensualmente cada uno de ellos para pagar esta campaña de introdución de la alamera. ¿Que no? ¿Que seguirán derrochando el dinero de los contribuyentes para ejecutar sus chorradas y caprichos pueriles?
Un político ha de saber cuando un tema queda zanjado, por perdido o por ganado. Pero estos voluntariosos muchachos y muchachas del ayuntamiento parecen proceder de una nueva hornada especial. Y ya veis los resultados. Si se mantiene el nombre de Vara de Rey ¿a qué viene promocionar un insustancial nombre alternativo? Quizás lo que le ocurre al alcalde es que tiene una envidia insuperable de la consejera del Consell Insular Pepa Marí, que cada dos semanas se saca una idea fenomenal de la manga para tenernos entretenidos o quizás para competir con aquella idea del presidente Vicente Torres sobre un tranvía, el sueño de todo niño del siglo XX. Son ideas progres, proyectos de envergadura que bien pudieran haber salido de El Quijote ingenioso. Una alamera no es otra cosa que la ribera de un río adornada con álamos o chopos, en su mayor parte. A veces las raíces se incrustan dentro del caudal de las aguas dulces. Nuestro gran poeta Antonio Machado fijó su atención en los álamos y los usó con prodigalidad para armar sus metáforas: –copian del agua del río las vivas ondas de plata.
En Ibiza no hay alameras o choperas. No existe la chopera Vara de Rey.

sábado, febrero 18, 2017

Polémicas previsibles

Inventarse polémicas invernales es un buen sistema para pasar los días fríos y lluviosos, pero en general son muy limitadas y previsibles, cuando no abiertamente aburridas. En las últimas semanas hemos visto a la podemita portavoz de Podemos en el Parlament pidiendo una reducción de turistas no solo en verano. También en invierno. El tema se complicó cuando entró en un debate en Twitter: «No queremos más turistas en Baleares en invierno, porque los trabajadores, después de ocho meses de trabajo, están reventados». (Laura Camargo).
Pues que descansen y contraten a otros. Es lo primero que se le ocurre a cualquiera. ¿Estás cansado? Descansa. Asunto arreglado. Pero no es tan sencillo, porque esa podemita demuestra una ignorancia preocupante, casi a la par del odio a los hoteleros del oscuro Jarabo. El tema del turismo es esencial en nuestra economía, por esto hurgan en la herida cada vez que pueden. El problema es que gobiernan, manejan mucho dinero. Ya sabemos que poco a nada solucionarán, pero lo que se dice estropear, pueden estropear muchas cosas.
Por supuesto, pocas empresas turísticas existen en las Pitiusas que tengan abierto ocho meses. No hay turistas. Suponiendo que los hubiera, es probable que encontrasen camareras de piso entre las miles de mujeres paradas en las islas. Lo dije el primer día del tercer Pacto de Perdedores: que Dios en su infinita misericordia nos coja confesados.

Otro tema invernal ha sido el poco disimulado acoso a Vara de Rey. Nos guste o nos disguste, el nombre acompañó al paseo desde el primer día. Que haya alamedas o no las haya, depende de la época y del humor del alcalde de turno, es algo circunstancial. Se ha llamado Paseo de Vara de Rey desde el primer día en 1904 cuando lo inauguró el Rey Alfonso XIII (y su vara), por lo tanto es el nombre tradicional. No lo sé, pero quizás sea el único nombre así en todo el planeta. Y esto es sustancial.
Y en estas llega el IEE, que es una institución privada catalanista y catalanizadora siempre que se pueda y le hagan caso. Sugiere el nombre de S'Alamera, que es el tradicional, dicen. Pues no, es el espacio más tradicional y famoso de la isla, con una estatua del catalán Alentorn, asentada sobre piedras de Montjuic, que nos cobraron una a una. Se levantó por suscripción popular y costó 57.500 pesetas. No lo dicen, pero si se adoptara el nombre de S'Alamera, al cabo de unos meses los mismos del IEE «sugerirían» desmantelar la estatua. Probablemente.
El nombre más famoso y conocido, más tradicional y respetado es Paseo Vara de Rey, exactamente desde hace ciento trece años. El señor Ruiz lleva dos años de alcalde; el señor Vara de Rey lleva 113 nombrando el paseo central de Ibiza.

sábado, junio 04, 2016

El presidente nos pide ejercicios espirituales


Las últimas semanas nos han demostrado lo que los viejos ácratas sabemos hace mucho tiempo: poco puede ayudarte en tu vida diaria un gobierno, pero si decide fastidiarte, lo conseguirá con facilidad y el daño puede ser irreversible. Cualquier gobierno, pero si encima es uno conformado por el PSOE, Podemos, los catalanistas y los ecologistas, pon la piel a remojar. El Pacto es especialista en cargas de profundidad y en arruinar las Baleares, al menos cada vez que ha gobernado (con ésta ya van tres).
Lo hemos comprobado con la guerra de los pisos turísticos o con la regulación de los alquileres en urbano o en rural. Autorizar el alquiler a los turistas en fincas urbanas donde viven los residentes que tienen un horario laboral y compromisos en una vida normal, podría acarrear consecuencias previsibles.
La guerra está asegurada y los servidores de la ley no disponen de medios para hacer cumplirla a estos muchachos atiborrados de drogas que deambulan por la isla, día y noche, como zombis frenéticos, poseídos por los maleficios de nuestro Resef. No hay quien les aguante cuando van normales ni quien pueda soportarlos cuando van puestos, que es la mayor parte del tiempo. Ahora imagínenlos en su propia escalera, donde los niños y los ancianos entran y salen y donde han de rendir unas determinadas horas de descanso. Las 24 horas de ruidos, golpes y peleas. Es inútil llamar a la policía. No vendrá y si viene no podrá hacer nada.
Otro efecto letal será la subida astronómica de los precios del alquiler. Un propietario puede ganar seis veces mas alquilándolo cinco meses al año que cediéndolo a unos profesores o policías que vienen a Ibiza a ofrecer sus servicios. Aunque le dejen destrozados los enseres. Da igual, ya los ha cobrado por triplicado y de antemano. No sorprende que haya auténticas redes de italianos e ingleses que tengan un cupo de cincuenta pisos en realquiler. Pagan en mayo, por adelantado y sin hacer preguntas. Como es lógico, empobrecemos nuestra vida y la hacemos imposible a nuestros vecinos. Ya hace décadas que lo primero que hace un funcionario (sanidad, policía, justicia) cuando llega a la isla es pedir el traslado. Leo que ahora ya ni llegan algunos docentes porque no disponen de un refugio accesible. A esto hemos llegado.
Y de repente vino Pilar Costa, Biel Barceló (¡ay, este Pacto, tan independentista!) y vendrán otros a regalarnos una nueva normativa sobre alquileres turísticos, para magnificar el caos y el desastre. Para legalizar el desastre. Pero al poco tiempo reculan, alguien les avisa del peligro.
Incluso Vicent Torres, nuestro presidente del Consell (cuando Podemos le deja) nos pide «mucha reflexión», es decir que hagamos ejercicios espirituales, como antiguamente en es Cubells. De verdad, sabía de la ineptitud del Pacte y seguirán otras barbaridades, pero esta vez han quedado todos retratados. Otra vez. A disfrutar del pacto de perdedores.

miércoles, mayo 04, 2016

Bruselas y el alquiler turístico


Los ibicencos y los españoles en general sufrimos desde al menos 1978 una mareante vorágine de cambios ininterrumpidos. Primero fue para adaptar la España franquista a un régimen de libertades; más adelante las distintas regiones fueron incorporando las autonomías, distintas en cada caso y, por fin, entramos en una monstruosa organización superestatal que se acabó denominando Unión Europea. Pues bien, la coctelera todavía sigue en plena agitación, aunque siempre en el mismo sentido: se pueden introducir más leyes y más impuestos, pero es casi imposible deshacerse de una institución o de una tasa, una vez estén en funcionamiento. Impuesto que llega, es para quedarse. Estas nuevas leyes conllevan implícitas nuevas contrataciones de personal, o sea más gasto.
Y son muy hábiles, porque lejos de sentirnos confiscados, acabamos creyendo que todo es gratis. Es justo lo contrario, pagamos por todo, si no más pronto será más tarde, y si no es Pedro será Pablo o será Juana o su hermana. Si nos dijeran que trabajamos los siete primeros meses del año para pagar los diferentes gastos del Estado (en todas sus formas) no lo creeríamos y de hecho aún queda gente que no lo cree. Incluso algunos piensan que acabamos cediendo al Estado un 77% de nuestros ingresos. Estremece pensar que tengan que regular desde los despachos de Bruselas el grosor de las bridas de los caballos o las trabas de nuestras ovejas en Formentera. El diámetro de nuestras mangueras de gas o el octanaje de las gasolinas. Nuestra numeración de matrículas en vehículos o en embarcaciones, incluso los códigos de numeración telefónica. Puede parecer divertido, pero no lo es. Esta hiperregulación hay que pagarla. Y difícilmente escapará nadie, pues los controles están encadenados de forma escalonada de manera que si no te pillan un lunes, acabarás cayendo un miércoles.

El fenicio acabó en estas cavilaciones cuando estaba leyendo que Bruselas va a meter mano en el tema de los alquileres turísticos en zonas urbanas y en fincas donde viven nativos. Al parecer esta actividad comercial crea problemas en numerosos países de la UE y, como es lógico, los codiciosos e insensatos burócratas no dejarán pasar esta oportunidad para seguir marcando la pauta en la vida de los europeos. Yo creía que la Ley de Arrendamientos Urbanos ya impedía el alquiler a los hooligans que alteran el descanso a los vecinos, pero no. El Pacte quiere intervenir, pero tampoco hace nada concreto. Decían que las autonomías eran muy útiles porque conocen los problemas desde la proximidad, pero una vez más, demuestran ser trastos inservibles y carísimos. Y por esto, las leyes nos las van a hacer desde la distante Bélgica. O quitamos las autonomías o acabarán con el Estado del Bienestar. Hace años que lo escribo.

sábado, abril 30, 2016

Peñas arriba, peñas abajo



Comprendo que una decena de casas en la Peña no es un problema que afecte a la ONU ni al decurso de la guerra de Siria, pero es una situación prolongada en el tiempo que lejos de calificar a unos clanes de gitanos, casi nos dicen mucho más de la clase política de Ibiza.
El deterioro del barrio marinero por excelencia –junto con la Marina– es ya casi un símbolo suburbial que se puede entender en grandes núcleos con millones de habitantes, pero no en el centro de nuestra coqueta y minúscula ciudad, en el corazón de la villa, en una de las zonas más genuinas y apreciadas históricamente por los visitantes y por los fotógrafos.
Parece que estamos en buen camino para su recuperación, mejora y preservación definitiva. No lo sé, pero en principio soy escéptico. Y los moradores –okupas ilegales o no– no lo pondrán fácil, pues tienen allí lo que según vox populi es su medio de vida habitual. Y soy escéptico porque alguien se lo ha estado permitiendo o tolerando, al menos desde 1971, cuando llegaron de Baza dos familias de gitanos, de la mano del Padre José, de la parroquia de San Telmo.
Si el actual alcalde es capaz de sostenella y no enmendalla, encontrará la máxima colaboración de todos, porque a todos afecta de alguna manera y a todos nos beneficiaría una limpieza, en el sentido estricto, en el moral y en el sanitario.
Por mucho que presionen para obtener privilegios administrativos y económicos, al rebufo de un victimismo que ya no cuela ante ninguna instancia, no han de obtener ventajas. Solo las ayudas que como ciudadanos de Ibiza merezcan en un momento puntual.
Siempre me ha parecido repugnante la discriminación. Pero también me parece injusta y peligrosa la discriminación positiva, tanto la ejerzan los incansables catalanistas como cuanto la practique una minoría que hace sobreesfuerzos humanos para mantenerse en su gueto, con lo cual saca varias ventajas.
Ni un privilegio para nadie, ni los que quieren copar la educación en su inmersión ilegal (hay más de 20 sentencias al respecto) ni para aquellos grupúsculos que busquen inspirar lástima con delirios y exigencias fuera de órbita.

Además, ellos ya son ibicencos, y en Ibiza nos conocemos todos, así que menos historias y menos películas: todo aquel gitano que ha querido integrarse en la sociedad, lo ha hecho perfectamente, como tiene que ser. Quien no quiera adaptarse, tiene las puertas y los puertos abiertos para irse.

miércoles, abril 27, 2016

Más ladrillo, no; más turismo, sí


El malestar es generalizado en las Pitiusas, no solo por pertenencia a una Unión Europea que a la chita callando nos está cambiando la vida o al menos nos la está empapelando con reglamentaciones no siempre comprensibles. No solo porque España, un maravilloso país lleno de talento y de historia, se ha adentrado en zona de turbulencias domésticas en una crisis económica de alcance mayor, que coincide con un desgaste peligroso de las instituciones. Todo esto nos afecta, por mucho que Baleares esté gozando de un crecimiento de los más altos de Europa. Nos afecta directamente como queda patente en los retrasos en las ejecuciones de obras imprescindibles en nuestras vías, plantas desalinizadoras y depuradoras. Y también indirectamente al castigar el poder adquisitivo de los turistas españoles, que han sido siempre un pilar importante de nuestra economía.
Los propios pitiusos han visto con sus propios ojos lo que significa gestionar casi tres millones y medio de turistas en seis meses. Y no les ha gustado, porque saben por experiencia que las islas ya no pueden absorber mayor carga de turistas. No podría hacerlo, aunque las carreteras y las infraestructuras estuvieran culminadas, que no es el caso. A ello se añade un efecto llamada cuyas consecuencias en nuestra calidad de vida también se hacen patentes: precios disparatados, embotellamientos, carencia de aparcamientos para todos y muchos otros enojosos asuntos.
Nadie puede impedir que aquellos europeos que lo decidan se residencien en Ibiza o en Formentera. Mucho menos un español. Tampoco se puede bloquear el paso a vehículos y personas, siempre que estén dentro de la ley. Y sin embargo, se deben estudiar fórmulas para hacer menos atractivo el asentamiento de mayores contingentes de población. Ni mucho menos generalizar las ayudas sociales como está haciendo el Pacte. Muy pronto se verán las consecuencias, es decir, el precio de estas acciones pretendidamente buenistas. Así se hundió Nueva York, gracias a la eficacia de las prestaciones sociales gratis.

Tampoco podemos estigmatizar el turismo, como hacen algunos grupúsculos en Palma de Mallorca, con enorme repercusión en las redes sociales y en la prensa europea. Ni seguir entregando suelo para la edificación. No somos la panacea universal ni en las Pitiusas cabe todo el mundo, como no caben en la UE los mil millones de africanos que quieren venir. Son tiempos para gente sensible y preparada, pero con carácter. Sobran las demagogias y los experimentos que nos llegan desde el Govern balear y de los cuales se hacen eco algunos ayuntamientos pitiusos.

miércoles, enero 20, 2016

Llega el pacto: más impuestos y más paro

Foto por gentileza de Lukasz Janyst


Donde gobierna el PSOE con Podemos han disparado el gasto y los impuestos: Navarra, Baleares, Aragón, Valencia. En Madrid han convertido la capital en una pocilga cromática saturada de gestos ideológicos que solo se traducen en despilfarro e improductividad. Por no recordar Andalucía, abatida por una corrupción estructural como no se conoce en ningún lugar de Europa. En Baleares han tardado siete meses en reimplantar la ecotasa, un impuesto que pagaremos todos, turistas y residentes. Otro impuesto, sumado a la catarata de cargas que ya soportamos. Los hoteleros se han plantado ante esta nueva imposición política, que grava aún más una actividad obsesivamente regulada. Pero apenas han tenido tiempo de coger aire, porque a los pocos días les cae encima otra tormenta: el decretazo de leyes urgentes que afecta a una cincuentena de artículos de tres leyes básicas para la economía balear: Suelo, Turística y Agraria.
Es decir, su ambicioso compás regulatorio suspende cualquier atisbo de actuación en las medidas de rehabilitación hotelera, construcción en el territorio y actividades relacionadas con el campo y la agricultura. Por mucho que el consejero del Govern, el ibicenco Joan Boned, afirme que este decretazo no paraliza nada. ¿Quién es el loco que se va a sumergir ahora en proyectos de cierta envergadura? Nadie. Por ello, el gremio de los hoteleros –quizás el único que puede hacerlo– se queja de la medida, que supondrá unos 15.000 empleos menos en Baleares y la desinversión de cientos de millones. Pueden estar seguros de esto. Hay otras consecuencias cuyo alcance no logro atisbar. Por ejemplo, aquellas viviendas construidas en zona rústica no pertinente, no podrán ser legalizadas por la amnistía que promulgó el anterior Govern del PP. Tampoco podrán ser derribadas, al haber prescrito el delito. Quedan en un limbo extraño que no beneficia a nadie.
Algo positivo le veo: no es una ley definitiva, en realidad estamos hablando de una moratoria, que concluirá el último día de 2017. Dos años. En el ínterin, los actores sociales y económicos ­–dicen Podemos y PSOE– podrán explicarse, alegar y colaborar, pero estas hermosas palabras no significan nada. Sabemos perfectamente por experiencia como dialoga el Pacte y quien no lo sepa ya se enterará. En lo que concierne a Ibiza no me molesta una moratoria, incluso una reducción contundente de nuevos proyectos urbanísticos, pero el Pacte lo ha mezclado todo y ha dañado gravemente las posibilidades de inversiones en materia de rehabilitación de hoteles, por mucho que digan que no. Sí, lo han hecho y esto tendrá un precio en costo social. Por cierto, estoy expectante por saber en qué términos queda la proyectada ampliación del aeropuerto de Ibiza para los jets privados y las avionetas de los árabes que tanto gusta a Podemos y al PSOE.

miércoles, enero 06, 2016

Píldoras fenicias para el nuevo año

Ibiza y Formentera han cambiado mucho: aquí tenemos la escala de prioridades
En Ibiza hay muchos moros, pero no moratoria. El president Torres prometió luchar contra la masificación para que Ibiza no se convierta en un parque temático. El mismo que prometió un tranvía monorraíl. Pero se refiere al futuro. En el futuro Ibiza se convertirá en un vergel y en el río de Santa Eulalia manará agua clara y desde sus riberas rezumará miel y leche de cabra.
Retroexcavadoras. Han vuelto en toda Baleares, sin tregua ni pausa. El Archipiélago genera demasiado dinero y no se puede guardar en negros sacos de basura en los sótanos. Hay que seguir enladrillando. A la chita callando, en Ibiza y Formentera han regresado las máquinas pesadas, las plumas y las grúas. Los proyectos para construir viviendas nuevas se duplican en un año en Mallorca. Ya saldrán nuevos datos de Ibiza. Mientras, desde el Consell, la ensaladilla rusa podemita nacional-socialista hace como sí, pero será que no. Aquí no hay moratorias.
Cuando las haya, por cierto, preparen la caja, porque habrá que indemnizar por sumas multimillonarias.
Qué más da un pito o un flauta. El Consell solicita un 20% del presupuesto para turismo, pero solo el 13% para la ecotasa. Si es que dicen lo primero que se les ocurre. Qué más da.
Fuma, fuma. Una de cada tres muertes en Baleares está causada por el tabaquismo. Las mujeres fuman menos –dice la nota– pero son más reacias a abandonar el vicio. Una escena diaria en nuestras calles: una señora con el cochecito de bebé y un cigarrillo en la mano. Hablando por el móvil en la otra. ¿Somos mutantes?
La oferta cultural de Ibiza es la última en todas las ciudades patrimonio de España. Y somos la primera en la explotación del turismo. ¿Cómo es posible? Porque esto nuestro es narcoturismo de discoteca. Los expertos piden un mantenimiento intenso de la museización de Dalt Vila. En absoluto. Es tirar el dinero: el mismo día que se instalan, rótulos y objetos ya están destartalados. Hemos pasado cientos de años sin los letreritos. Quien quiera saber que contrate un guía. O una guía.
Votar PSOE o Podemos es todo un lujo. A partir de este año, cada balear pagará 200 euros más de impuestos. Pero vale la pena, así consiguen catalanizarnos y sacarnos los pocos euros que nos queden libres de paso. Aviso: las subidas solo acaban de empezar. A disfrutar de lo votado, amigos.
Crematorio: en Ibiza hay 500 fallecimientos anualmente, de los que 150 corresponden a Santa Eulalia. Este horno crematorio, tan largamente esperado, añade una opción alternativa al entierro tradicional, desde febrero. Ahora atentos a los precios, porque a los ibicencos siempre nos la meten doblada. Comparad precios con Palma, Denia o Valencia.

sábado, octubre 31, 2015

Extranjeros en nuestra propia casa

Foto rumbonorte.es


La especulación es como la radiactividad: existe de forma permanente e incesante y además es invisible. El adanismo de los podemitas piensa que toda especulación es mala por definición y esto no siempre es así. Me quedé cavilando ante su pregunta al Govern balear, o sea al nuestro: ¿Cómo van a detener la especulación ejercida sobre el islote de s´Espalmador, puesto a la venta por 24 millones de euros?
Con los diferentes grados de protección vigentes que lo blindan ahora es prácticamente imposible edificar nada, pero después me acordé de Tagomago y crecieron mis dudas. De todas formas, la enumeración de las figuras jurídicas y un párrafo del editorial del Diario del 25 de octubre 2015 lo dejan bastante claro:
 «La responsabilidad fundamental de las instituciones públicas no es lograr a toda costa la titularidad de s´Espalmador, sino garantizar su preservación y hacer que sus valores ecológicos se mantengan intactos, y para eso no son necesarios los títulos de propiedad del islote sino una política adecuada, con restricciones estrictas, vigilancia eficaz para evitar abusos y buena gestión de los instrumentos legales de protección y de las zonas de dominio público litoral».
En suma, ni el Govern ni el Ayuntamiento de Formentera disponen de una cantidad semejante para destinarla a comprarla en propiedad. Tampoco es necesario. La Administración dispone de una batería impresionante para bloquear cualquier iniciativa urbanística o turística, tipo excursiones masivas, como ya es el caso hoy en día. Suponiendo que todos cumplan con su obligación legal. Los nietos de aquel señor Cinnamond, de Barcelona, que la compró por 42.500 pesetas al señor Carlos Tur Roig en 1932, la quieren vender ahora por 24 millones de euros, un precio excesivo en función de las actuales posibilidades de explotación. Ellos verán.
Quienes no pudieron ver Tagomago fueron los casi cien excursionistas de San Carlos que pretendieron organizar una jornada en el islote donde antaño se criaban los halcones salvajes y no obtuvieron permiso. Por lo visto, la autoridad en la materia entiende que unas docenas de pacíficos y silenciosos caminantes son más corrosivos que los vuelos descontrolados de los helicópteros durante todo el año. Y que las ruidosas lanchas que juegan sus acrobacias en plena zona reservada. A veces los viejos corsarios de Ibiza, los reminiscentes fenicios nos sentimos extraños en nuestra propia casa.
«Toni, mengem-nos sa truja que la fi del món vendrà i sa truja quedarà». Traducido: a veces vale más pedir perdón que pedir permiso.

miércoles, octubre 28, 2015

Espalmador se salvó por un pelo


Así salvamos s´Espalmador en 1972 y lo digo en plural porque ignoro el grado de influencia de cada cual, aunque me imagino que se conjuraron varias causas para que no se levantara la monstruosa ciudad de 4.600 plazas en el islote.Entonces yo estudiaba en Palma y comenzaba a escribir en la prensa (Diario de Ibiza, Diario de Mallorca, TeleExprés, etc.) Aquellas colaboraciones hacían posible cubrir las facturas cotidianas y de no ser por ellas jamás hubiera podido estudiar fuera de Ibiza. El urbanismo estaba en pleno auge en las Pitiusas. Eran años salvajes de hoteles y urbanizaciones.
Recuerdo que en el puerto de Ibiza se intentó construir tres enormes silos para almacenar cemento. Estábamos en pleno franquismo y la ley de prensa no se andaba con chiquitas, pero jamás había visto al director del Diario, Francisco Verdera, enfrentarse con tanta virulencia. Aquellos silos en Botafoc hubieran significado tres heridas insufribles en nuestro puerto.
Pero en Formentera no se quedaban atrás: entonces yo no lo sabía, pero en absoluto silencio se estaba cociendo una colosal urbanización en s´Espalmador. Sí recuerdo –no soy capaz de precisar fechas– un lunático proyecto de urbanizar s´Estany des Peix y sus riberas con unos palafitos (ya saben, estas casas primitivas de madera construidas sobre troncos clavados al fondo del mar o de un lago, al objeto de evitar los ataques de las fieras).
Bueno, ya en Palma fui al Colegio de Arquitectos para documentarme sobre otras cosas y con mi melena de tres palmos les inspiré confianza y sorpresa. Al menos dos arquitectos jóvenes me informaron durante horas sobre una urbanización y otras curiosidades de Ibiza. Al final, ya casi al irme, dejaron caer: « Pero la pena es esa urbanización en el islote de Espalmador, el proyecto está en exposición pública y apenas hay oposiciones ni alegaciones. Y solo queda hoy y mañana de plazo».
Creo que fue allí donde me enteré del desastre anunciado en s´Espalmador. Quedé bastante chocado. Atravesando la hermosa Palma antigua me fui directamente a la redacción de Diario de Mallorca y lo puse en conocimiento de mi redactor jefe, Xim Rada. A los pocos minutos me llama el director, un combativo Antonio Alemany. Me pide detalles. El tema le ha interesado y delante de mí llama a uno de los redactores avezados en urbanismo, que firmaba Pep Best (¿ya puedo decir que era el pseudónimo de José María Barceló?). Al día siguiente salió un reportaje conmocionante, con fotos de archivo del islote y a toda página. El proyecto se paró.
Imagino que hizo mella en el alcalde Antonio Serra, que después sería muy amigo mío. Tampoco sé si el Consistorio veía muy claro aquel proyecto gigantesco. Ignoro si el fallecimiento del propietario real deshinchó el proyecto. Como dice Josep Pla : «La isla de Espalmador, propiedad del señor Cinnamond, de Barcelona...» estaba deshabitada de hecho. Toda la isla de Formentera apenas llegaba a 3.000 habitantes en 1972. Podemos especular cuanto queramos. El hecho es que entre varios conseguimos neutralizar aquel misil urbanístico. Y fue por los pelos. De otros no nos hemos librado.