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miércoles, mayo 09, 2018

Cómo luchar contra los tópicos

Yo comprendo que al Consell Insular le fastidia que las series y películas ubicadas en Ibiza sigan ofreciendo los tópicos de siempre en prime-time. De verdad, que les entiendo.
La última, titulada precisamente «Ibiza» cuando en realidad fue rodada en Croacia no ahorra tópicos: sexo, playas, música DJ, drogas, ruido, escándalo, hermosas modelos y mucho gay en perspectiva.
El fenicio cavila, ya se rasca la cabeza otra vez. ¿Es un buen sistema luchar contra los tópicos enfrentándose a los directores de cine y a las agencias de publicidad? La respuesta la tiene la misma palabra: tópico nos llega desde el griego clásico y significa lugar y la terminación -ikos. Es decir, relativo a un lugar. Por esto decimos que un tópico es «un lugar común», algo que se da por aceptado y entendido.
Por lo tanto, si queremos luchar contra los tópicos que están asfixiando el presente y el futuro de Ibiza es mejor no perder el tiempo luchando contra quienes los propagan de mil maneras, algunas muy imaginativas. La solución es fácil: hay que luchar contra la realidad, para ir cambiando, paso a paso, la madeja que nos ha liado a todos en un tópico sin sentido, en un lugar común que, por serlo, se nos puede arrebatar con cierta facilidad. Croacia es una de nuestras más directas competidoras y en el mismo terreno lo es Corfú, una isla que entre los británicos se conoce por la segunda Ibiza.
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Trailer Oficial


domingo, abril 30, 2017

Las discotecas no son imprescindibles


Seré breve: las discotecas no han inventado el turismo, la música ni las drogas. Como se demuestra en todo el planeta, existe un tipo de turismo muy rentable, más sostenible y relajante que deja el mismo o más dinero.
Si se cerraran las discotecas de golpe, los ibicencos apenas notarían gran cosa. Aparte de que en general son sociedades en manos de gente de fuera de la isla, el personal laboral que ocupan tampoco suele estar residenciado en Ibiza y en todo caso, el turismo que sustituyera a los clubbers haría idéntico uso de los servicios de la isla. Ahora gastan mucho, sí, pero dentro de las discos y en taxis.
Suele decirse que la temporada comienza cuando las discotecas abren puertas. Yo siempre he afirmado que es al revés: abren cuando llegan los turistas. De no ser así, las discos dejarían abierto todo el invierno e Ibiza estaría a reventar de turistas.
En resumen: las discotecas no son imprescindibles, y no pocas veces he pensado que se hace indispensable reducirlas a una dimensión humana sensata. Tampoco demonizarlas, pero que cumplan las reglas básicas de convivencia, como todo el mundo. Y el resto de convocatorias lúdicas sin permisos en casas de campo y playas también y con más motivo.
Si el secreto del éxito estuviera centrado en las instalaciones de las discotecas, obviamente se abrirían en todo el mundo y ya se hace, pero con un éxito muy irregular y discreto. Porque el secreto no está en las discotecas sino en la isla, su sol y su gente.
No es lo mismo un antro en Ibiza que en Dubai, Egipto, Tel Aviv (Israel) Estambul, Corfú o Las Vegas, por nombrar algunos puntos donde intentan emular el tipo de turismo lúdico predominante en Ibiza. Hace años que quieren hurtar el estilo de Ibiza, pero jamás lo han conseguido, por esto: no es el dj ni es la técnica. Es otra cosa y esta cosa se llama Ibiza, por mucho que la isla ha perdido mucha de su atracción. En suma, Ibiza no necesita discotecas, pero las discotecas sí necesitan a Ibiza.

sábado, diciembre 17, 2016

Invierno en Ibiza

La Cartuja de Valldemossa (Mallorca)
Un invierno en Mallorca, el de 1837 y 1838, puede ser una idea disparatada. Lo fue para George Sand (Jorge Arena), sus dos niños y su amante, el pianista Chopin. El compositor tenía que recuperar su salud en los aires puros mallorquines, pero nadie esperaba que fuera un invierno tan crudo en clima y tan cruel en las relaciones humanas. Encima, estando en Valldemossa, casi recluidos en la cartuja, un médico de la isla le diagnosticó una tuberculosis considerable. No olvidemos que faltaban al menos cien años para que se inventara el antibiótico. La estreptomicina era mano de santo para recuperar los pulmones, o lo era hasta que una nueva cepa de bacteria resistente aconseja otros tratamientos.
Ya sabemos que hoy los mallorquines de la campiña se han civilizado, pero entonces le hicieron varias trastadas a los prototuristas. Ella vestía pantalones y fumaba, todo lo cual escandalizaba a la concurrencia, pero era habitual en toda Europa que las mujeres escritoras firmaran con un pseudónimo masculino. Como nuestra Fernán Caballero en España, por ejemplo.
Ignoro lo que habría pasado si en vez de elegir Mallorca se hubieran quedado en una casa aislada en las Marrades de Curona. Las comunicaciones no eran fáciles en Mallorca y lo eran mucho menos en Ibiza, pero seguro que hubiera escrito otro tipo de memorias.
Hoy en día, sé que no pocos músicos y escritores se esconden en silenciosas y frías casas de nuestro invierno. Pero no suelen avisar ni decirlo a nadie. Es una de las gracias que perduran: si tú quieres rehuir la marabunta, aún quedan sitios donde nadie vendrá a buscarte ni a venderte una conexión a internet. Esto explica que nos enteremos de presencias memorables diez o treinta años después.
Me gusta el invierno, aun sabiendo que en Ibiza está muy agravado por las humedades gélidas, la falta de frecuencia en los autobuses, una soledad sonora que te deja clavado en tu agenda y... un rosario de actividades prescindibles, pero que en definitiva acabarán por atraer nuestra atención.
En lo personal, prefiero el fuego de leña en una chimena, la sobrasada torrada, un poco de botifarra y una buena bodega de vino tinto. Algunos libros y la música. Ya solo falta que nieve en los prados atiborrados de yerba. Y no lo descarto. Llevamos varios años de bienes, pero con una sequía atroz.
Alegría, el aire ya huele a navidad.

sábado, enero 17, 2015

Blue, ´Go mad in Ibiza´ es más de lo mismo

Duncan James, Simon Webbe, Lee Ryan y Antony Costa son cuatro jóvenes ingleses, musculados, guapos y con unas desmedidas ganas de estar a la moda y de triunfar en el showbiz y en la noche de Ibiza. Los cuatro son miembros de un grupo pop-rock o lo que sea, llamado Blue, incluso participó en esta pachanga televisiva que se conoce como Eurovisión. O sea, cuatro british trendy, clubbers a los que ofrecieron regentar un bar en San Antonio, Ibiza (Aibisa, dicen ellos, recordando aquella protoIbiza, Aivis). ¿Cómo no iban a aceptar una aventura tan sugerente en las noches compartidas con Paris Hilton, Elton John y otros monstruos socialites que aparecen en las portadas y programas de famosos pop?
Pero era un programa prefabricado por ITV2, una cadena británica que no necesitó esmerarse ni siquiera afilar su imaginación: borrachos, sexo, alcohol, pastillas, enanos, desmayos, cagadas en la piscina, mordiscos, alguna bofetada, resacas monumentales.... qué más quieren: San Antonio de Aibisa en estado puro durante los meses de julio, agosto y septiembre. En resumen, mierda sobre la mierda. Pero mucha mierda. Visto en invierno y desde la distancia es para partirse de risa, pero después quedo pensando en el trauma y en la humillación que supone tener que soportar este lumpen británico, hundido en la pesadilla de las drogas y el alcohol durante 24 horas. O sea, lo normal de Ibiza (y de tantos otros sitios donde convergen estos jóvenes británicos). Tan normal que los miembros de Blue no se dieron cuenta de que los personajes que iban interviniendo en los sucesivos capítulos estaban preparados y pagados por la productora. Eran o son actores.
Déjenme decirles que son menos creíbles, menos locos y menos insoportables que los personajes que nos depara la realidad de cada verano. Los chascarrillos y los tópicos que han ido grabando sobre la marcha en verano de 2014 –y estos son los mejores– describen perfectamente la aborregada masa británica en la villa de Portmany. Y nadie se extraña, nadie desentona en esta serie de disparates continuados. He visto solo el primer capítulo y he quedado servido. Muchos de los empresarios ibicencos estarán encantados con este Gandía Shore a la inglesa.
Resacas de una noche de verano, de un verano entero. Y encima lo pasan en invierno. La antipromoción está hecha.No a todos, pero en general les gusta, les va la marcha a los empresarios de Portmany, sean extranjeros o nativos. Este es el turismo que se ha cultivado y cada año será peor. Ahora ya tienen su himno internacional, su programa emblemático: Blue se vuelve loco en Ibiza. Aibisa.

miércoles, noviembre 05, 2014

Ibiza no es el centro del mundo


Cada vez que paso unos días en Ibiza acabo con una sensación desoladora, que me van confirmando a lo largo del año noticias, comentarios y algunas informaciones. Me refiero al ambiente artístico, al nivel del arte y a la actividad de los creadores en general. Hablando con pintores y músicos uno podría llegar a la conclusión de que vivimos en el centro de la Patagonia, aislados en un cosmos cerrado. Esto es Ibiza en realidad, una isla. Aislamiento. Basta ver las dificultades invernales para entrar y salir para sentirlo en propia piel.
¿Es real esta sensación de inactividad, de crisis permanente, de cierre definitivo? Yo diría que no, al menos durante medio año. Hay festivales –¿o es en singular?– y hay muchos eventos, pero quedan engullidos dentro de las fastidiosas tareas de marketing de las discotecas. Algunas despliegan una originalidad explosiva, pero es solo hasta cierto punto. Como se apaga un cohete, repentinamente, todo vuelve a su cauce y no queda nada en Ibiza de los festivos y ruidosos espectáculos, concebidos como una manifestación lúdica efímera, para ser consumida y consumada sobre la marcha.
Sí, quizás Ibiza sea un happenning continuo durante tres meses. Acabado octubre no queda ni una rata. Los miles de residentes fijos y unos cuantos centenares que han quedado colgados y necesitarán asistencia, desde la cabeza a los pies.
En verano hay eventos, citas, inauguraciones diarias, pero todo responde a una espíritu de convocatoria publicitaria: los pintores cuelgan sus dibujos sin marco en cualquier bar y les gusta hacerlo, pero saben bien que no llegarán a colgarlos en una galería importante. De este chisporroteo de músicas de mil razas y ruidos de mil rabias, solo nos queda un inmenso dolor de cabeza. ¿Esto es cultura? Bueno, esto es showbiz, espectáculo. Ya sabemos que el show must go on, debe continuar las 24/7 horas, por muchos caledonios que se hayan estrellado sobre el encimentado de la piscina del hotel. La pela es la pela.
Pero esto tiene poco que ver con la cultura. A lo máximo que podemos aspirar en Ibiza es que quede algún euro en la caja. No me extraña que la saxofonista vienesa residente en Ibiza desde 2003 Muriel Grossman lo tenga asumido. «La cultura musical en Ibiza es muy pobre» (Diario, 12.08.2014). Paupérrima. Incluso si nos comparamos con cualquier pueblecito de Extremadura o de Valencia, donde en su mayoría estudian solfeo y aprenden un instrumento, en Ibiza y Formentera estamos muy lejos de ser una sociedad culta en arte, literatura y música. Y hemos reculado. Que tanto salir en la telebasura no nos confunda: Ibiza no es Viena, Berlín ni NY. Ibiza no es el centro del mundo. Pero tenemos sol y mar, de momento.

miércoles, octubre 16, 2013

4.000

Después de unos meses de tumultuoso y vertiginoso verano se agradece la pausa otoñal, como transición al invierno acogedor y magnífico. Los inviernos de Ibiza, salvo una semana o dos de fríos crueles, suelen ofrecer un compendio de las esencias de Ibiza. Quien sepa capear el invierno de Ibiza ya puede graduarse en cualquier parte. Ha superado una prueba de humedades y aislamiento difíciles de comparar.
Unos días de temporales que nos rompen la costa y nos alejan del mundo continental. No todo el mundo lo resiste. Algunos caen en tristezas diurnas, incluso en prolongadas melancolías que suelen remitir tras una sesión de caminata bajo el sol de febrero.
A veces se sucumbe y uno desea que vuelva pronto la floración de la primavera. En estos días de sequía en la faltriquera el fenicio se pregunta dónde habrán ido aquellas esbeltas ninfas de verano que se llevan un pastón de San Antonio vendiendo tíckets de discos, bares, ferry boats y a saber de que otras cosas. Casi uno añora la algarabía y el guirigay.
Guirigay es palabra que dio origen al palabro guiri, según deducción propia, o sea, no vayan ustedes a fiarse, que tampoco es ciencia lo que apenas nace como intuición.
¿Dónde aquellos efebos y aquellas ninfas borrachos como cerdos líricos, abrasados por el sol? Nos llamó la atención que aquellos 300 espartanos, aliados con miles de soldados de otras polis griegas, que hay que contarlo todo, pudieran contener a las tropas densas de Jerjes, un persa tan bestia como el que hoy les gobierna. Aquellos centenares de soldados a la postre salvaron la gran Grecia.
Nosotros debiéramos sorprendernos más de estos 4.000 workers británicos, semivestidos, que se plantan a hacer la calle y los negocios estivales y se ganan una buena pasta para pasar el invierno. Pero lejos de Ibiza, una islita muy pequeña pero que da de comer a mucha gente nativa y foránea. Estos 4.000 británicos salvan un poco la economía británica, como los 300 espartanos salvaron las polis griegas. El fenicio les añora en invierno. No solo para emparentar, compartir o desfogarse, también para verles gastar aquí lo que han sudado aquí.
Si Ibiza pudiera retener a todos los que en verano dicen que es una isla mágica de la que no se puede escapar, probablemente los residentes podrían escapar de la monotonía, la escasez y la carencia. Pero, ay, sabemos que durante medio año Ibiza se convierte en un gran escenario y el teatro no es de verdad, es una simulación, es una ficción.

sábado, agosto 17, 2013

La mafia nuestra


El caso del empresario ruso Andrei Petrov será muy habitual en España, en Málaga, en Cataluña, quizás en Ibiza, pero me deslumbró el desenlace. El ruso de Lloret de Mar –una especie de Ibiza desenfrenada, entregada a las orgías de alcohol y drogas de los jóvenes ingleses– se puso a sobornar a ediles y comenzó a desembolsar millones. Presuntamente algunos favores fueron a parar –según confesión del acongojado ruso– directamente al alcalde Xavier Crespo, también diputado de CiU. Hombre, acabáramos. El caso es que el ruso estaba tan harto que se entregó encantado a la justicia. «En Cataluña todos tienen un precio». Podría decir en toda España, con el atenuante de que la mayoría de los condenados de CiU en Catalonia acaban siendo indultados por el Gobierno central del Partido Popular, nadie sabe por qué.
El ruso casi me da pena. Vino a España pensando que podría ser un mafiosillo honrado, como todos, pero topó con un alcalde catalán y en Catalonia. Uf. Se le acusa de haber blanqueado 56 millones y de haber sobornado a varios ediles, hasta que se hartó. «Podría haber conseguido exactamente lo mismo haciendo las cosas por el procedimiento legal».
¿Está algún político a salvo en España? Sí, claro que sí. Pero existen demasiadas facilidades para dedicarse a hacer el golfo y el peligro de tener que pagar por ello es demasiado bajo. Así, este país no se regenera ni a tiros. Y tiros hay más de los que parecen razonables desde hace 20 años.
No pocas veces me he acordado del anciano músico Xavier Cugat, a quien alguna lumbrera pitiusa se le ocurrió contratar en el casino, aun sabiendo que ya usaba pañales para evitar los escapes de orina. Había sido una eminencia aquel catalán emigrado a Las Vegas, pero ya no podía con su alma.
Algún listo lo contrató para dirigir una orquestina en el recién inaugurado Casino de Ibiza. Durante el mes largo en que se movió por Ibiza dejó algunas perlas magníficas, pero la mejor fue cuando se encontró con la dura realidad y demandó al Casino. Siempre repetía a quien quería escucharlo: «He trabajado en Las Vegas con la mafia toda mi vida, pero mafia como la de Ibiza no la he encontrado nunca». Me hice bastante amigo de su guardaespaldas, Marcel Viñeta, un catalán ancho como una armario, que desapareció del mapa nada más saberse que Cugat abandonaba el Casino. Así que desde Ibiza no vamos calificar a nadie de mafioso, sin antes fijarnos bien en lo que tenemos aquí. Hay mucha tela que cortar. Y apenas he contado nada.

sábado, julio 27, 2013

El relax de los estruendosos


Repiten que son imprescindibles en la Ibiza de hoy, pero sólo abren cuando pueden atiborrar las arcas, o sea cuando los turistas ya vienen por éste o por cualquier otro motivo: son los antros infernales del estruendo. A pesar de que les gusta autodenominarse cielo, limbo, éxtasis, tienen amnesia, viven como pachás turcos o se sienten unos privilegiados. Pocos se salvan de la quema.
Ibiza ha vivido la mar de bien sin ellos durante más de cuatro mil años. Pudieran al menos tener un poco de consideración hacia la isla que los acoge. Pudieran fijarse menos en sus pugnas de competencia entre ellos y en controlar sus estruendos, si van a molestar a una parte de sus vecinos.
Ya sé que les da igual. Algunos tienen el cinismo de seguir empleando la vieja táctica: «Sin mí esto sería un desierto; si no tragáis con mis urbanizaciones, músicas y estruendos se acabará el futuro de la isla». Hombre lo que han acabado, ellos, y solo ellos, es con una capa de turismo muy sustanciosos que ha ido dejando Ibiza por otros sitios, y pienso en Sicilia, Córcega, Cerdeña, sin olvidar el casi medio millón de alemanes que venía y que se ha pasado a Mallorca.
Siete o setenta, porque hacen ruido como setecientos, acaparan ahora el mismo segmento de turismo joven, colocado e irresponsable. Un sector que nos sale carísimo, pues tenemos que dedicar a urgencias lo que quitamos de otros servicios y tenemos a la policía desquiciada por unos cuantos niñatos, mientras tendría que ocuparse de delitos mucho más serios que barren la isla desde que viene este tipo de gente, de camellos, de turistas pirata, de taxistas corsarios. Etc.
Y como mueven mucho dinero, tienen un alto poder convincente entre nuestros políticos bizcochables. Se salvan pocos, desde el socialismo cañí hasta el PP yeyé, que se derrite cuando le destapan una botella de champán en la mesa.
Han inventado incluso una estética. Puede admirarse en los encartes del mismo Diario. Colorido color crema, paisajes idílicos y un uso sistemático de los mismos hippies a los que no dejaban entrar en los años 60 y 70. Pero todo huele a plástico, a falso, a pesar del barniz orientalizante que lo embadurna todo.
El abigarramiento no ataca las entrañas de las discos únicamente, también muchas boutiques padecen una decoración decadente y barroca de una estética entre gay y romántica.
Ahora ya se observa un uso creciente del diseño minimal, pero son una minoría.
Tanto relax queda muy forzado. A mí la gente que se tienen que masajear, que se pierde en el yoga, o que se refugia en estas pseudofilosofías orientales se me antoja que está bastante cascada. Pero tampoco lo sé.
Lo que acaba de joder es que la música de un antro de estos tenga que llenar todo el llano de Sant Jordi o Sant Rafel o que otro impida a los residentes de una zona entrar y salir de sus propias casas. Por ejemplo.
¿Y los que han comprado una casa en Ibiza porque les han prometido unas apaciguadoras tardes de relax y se encuentran de lleno bajo el volcán de estos tíos tan relajados? Y así todo igual. O peor.

miércoles, julio 03, 2013

Salvajes calentitos

Una gran oleada de optimismo invade Ibiza y a muchos de sus habitantes, pero por debajo subyace otra corriente de gran fuerza, la del pesimista bien informado que asiste con impotencia a un proceso acelerado de destrucción de la isla. A grandes rasgos no es atribuible al PP en primera instancia, porque bajo la égida de Tarrés, Lurdes Costa y otros se destruyó prácticamente lo mismo con el agravante añadido de tener que suportar un untuoso proceso de catalanización y un derroche de dinero en proyectos catalanistas que no tienen ningún arraigo ni necesidad en estas Pitiusas.
En este panorama la temperatura nocturna aumenta algunos grados y decenas de decibelios. Se abren nuevas instalaciones, pero no obedecen a criterios selectos de glamour y de exquisitez, sino a la misma táctica de siempre: amazacotamiento, mucho ruido y turismo clubber de masas. Esto no es turismo de millonarios, esto es una masiva vulgaridad regada con drogas y mucho estruendo. Pero les gusta disfrazar esta barbarie con lo de turismo de multimillonarios. 
Escribí hace más de veinte años que en Ibiza ya nadie está a salvo. La explicación es sencilla, es por un problema geométrico, en la isla ya no cabe ni un alma más y estamos ante el hecho agravado de que nuestro diseño de dispersión rural multiplica el grado de dificultad para diseñar algún proyecto razonable y racional.Esta Ibiza no es Malta. Ibiza no tiene solución. Y dado que cada vez vienen unos miles de turistas más de los que caben y de los que tolera nuestro umbral de resistencia de las infraestructuras, a mediados de julio todo comienza a reventar: depuradoras, emisarios, etc. A pesar de lo cual se siguen concediendo permisos de construcción alegremente, creyendo que esto tapará la crisis –esto decían de las demenciales autovías, ya ven el empleo que han creado– y se siguen abriendo al público más locales de ocio nocturno, resulta que la sensación es sólo descriptible por un guionista de hazañas bélicas. Yo desisto. Solo recuerdo esto: en Ibiza y Formentera nadie está a salvo. Cualquier día te levantas y te han abierto una discoteca al lado, un cementerio nuclear, una incineradora de basuras, una depuradora que emite pestilencias criminales, o simplemente algún alemán nostálgico te cierra el camino con un muro de bloques de hormigón.
O, si tienes suerte, el mal menor quizá solo sea que te venga una marbellí a salvarnos la isla con sus edificios de lujo ilegales. En Ibiza, de lujo lo han sido siempre, por esto se habla del ´palacio payés´. Lo que nos está arrasando el futuro son estos delincuentes, disfrazados de buenos samaritanos que pretenden salvar la isla a costa de cargarse la calidad de vida de los habitantes. Con la complicidad activa de algunos políticos significados. Pero este no es nuestro destino. No. Las cosas podrían ser de otra manera. La solución no estriba en cambiar de partido, sino en cambiar de actitud y de métodos. La solución contra estos salvajes está en la sociedad civil. 

@MarianoPlanells

sábado, febrero 23, 2013

Los que no vinieron a Ibiza



Cuando en los años setenta encontraba algún nombre que hubiera visitado la isla, me ponía muy contento y solía publicarlo. ¿Qué otra cosa cabe en una mente juvenil que todavía creía en el efecto llamada y en la impregnación de la imagen?
Muchas de estas estancias eran breves visitas, a veces de uno o dos días, o mejor dicho, noches, porque venían a Ibiza precisamente por su cualidad de tierra incógnita, exenta de animales ponzoñosos como los paparazzi o las cámaras de la telebasura. La noche de Ibiza esconde grandes juergas con ninfas o con efebos y cascadas de alcohol destilado.
Diez años después, con la apertura del KU y el auge creciente del Pachá y Amnesia, las celebrities, socialités (VIPS les llamábamos entonces, very important person), los famosos llovieron del cielo, caían en manadas. En realidad había alguien que se encargaba de mandarlos para acá. Ahora, gente muy rica pero sin ningún peso específico, como Paris Hilton, van locos por dejarse fotografiar en la isla. O iban, porque suelen ser muy caprichosos.
Bueno, la lista de los que han visitado la isla sería enorme, pero intrascendente: gente banal, que usa la isla como trasfondo de moda, nombres huecos que no aportan nada a la humanidad, como no sea su belleza o sus millones.
Hoy, algunos periodistas, quizás arrastrados por esta vorágine onomástica y la embriaguez de la orgía de oropeles y piel bronceada, añaden a los visitantes con una facilidad pasmosa. Y lo que es peor, con efecto retroactivo.
Uno de mis juegos preferidos durante un tiempo, fue hacer una lista de artistas fallecidos antes de llegar a los 40 años: una barbaridad, una lista sin fin. Ahora voy a comenzar otro juego: ¿qué famosos no han estado ni visitado la isla?
Que yo sepa, claro, se admiten réplicas. Ni Jaime I El Conquistador, el Rei dom Jaume, ni su codicioso obispo Guillem de Montgrí estuvieron jamás. Menos probable aún es el pensador, científico, visionario Nostradamus, a quien algunos hippies macrobióticos y perroflautas mediterráneos atribuyen una profecía según la cual Ibiza queda exenta cuando llegue el fin del mundo. Ibiza, excedente de cupo, seguirá adelante, con sus discotecas y sus serpientes. La promoción turística en manos de Nostradamus, escribí en este Diario de Ibiza.
Ahora casi el mismo día me preguntan por Salvador Dalí, David Allen y Kevin Ayers. Estos dos últimos pasaron etapas largas en Deyá (Deià), Mallorca. Sin duda visitaron Ibiza, como otros tantos músicos, pero su sitio estaba en la isla hermana.
Dalí jamás estuvo en Ibiza, ni le interesaba lo más mínimo. La confusión quizás venga por las fotos del norteamericano Tony Keeler, que sí conoció al pintor español refugiado en Cadaqués. Yo mismo publiqué aquellas fotos en mi revista de imagen Ibiza In, por lo que deduzco que nace de ahí su confusión.

sábado, febrero 02, 2013

Ibiza en el turismo mundial


Ibiza y Formentera desde la estación espacial

Vamos a intentar en menos de un folio escrutar Ibiza y Formentera desde la Estación Espacial Internacional o resumir en una tesina nuestra importancia en el turismo mundial. Para matar al aburrimiento y quizás aprender algo, pero esto ya no depende estrictamente del cronista fenicio.
¿Qué es el turismo? Irse de casa, de tu ciudad o de tu país con la intención de pasarlo pipa, comprar tabaco más barato, tener un romance que no te infecte una venérea, no parar de día ni de noche, y con la intención ilusa de volver a casa con dinero y relajado. Ya.
Bueno, es fácil de ver en nuestra profunda tesis que casi todo el mundo pretende ser turista al menos alguna vez en la vida, ya que al menos esto significaría que tienes un trabajo, ganas un dinero y tienes un poco de tiempo libre, además de buena salud. Vamos a empezar a mirar Ibiza desde gran altura, la ISS, como he dicho antes. Y nos iremos acercando. Desde lejos, ¿cuántos turistas hay en el Planeta?
Según la OMT (Organización Mundial del Turismo) hemos batido otro récord, a pesar de todas las crisis anunciadas: en 2012, 1035 millones de turistas. Más o menos uno de cada siete habitantes de la Tierra ha sido un turista. ¿No le parece muchísimo? Supone un aumento del 4% sobre el año 2011. No consigo entenderlo. O sí, los turistas remisos o mermados de Estados Unidos y Europa han sido suplidos con creces por los turistas de los países emergentes como Rusia, China, India y otros menores.
Ello nos indicaría, además, que estamos sufriendo una revolución poco discreta en los países emisores. Aunque ya sabemos que en Ibiza mantenemos mal que bien los dos grandes pilares: Gran Bretaña, Alemania, sin descuidar Italia, España, Francia y otros.
Como volveré a tratar de este tema –contengan la euforia los feriantes, aunque las expectativas son buenas y ya lo eran en noviembre–, vamos a ver de estos mil millones cuánto nos ha tocado a España en suerte: 57,9 millones de turistas extranjeros, la mejor cifra de la historia, un 3% de aumento.
Si pensamos que en España hay 47 millones de habitantes, veremos que 58 millones de extranjeros es una fenomenal invasión que no se ha sabido cargar de momento ZP ni Rajoy, aunque nunca se sabe. Siguen en la cúspide los tres países receptores de siempre: Estados Unidos, Francia y España.
¿Cuántos nos hemos llevado los baleáricos –existimos, existimos, aunque nos quiten el río– de esta tarta? Pues... 10,4 millones de turistas extranjeros, con un incremento del 3,3% (Frontur). Desde el espacio nos hemos ido acercando y ya se divisan Ibiza y Formentera. Sólo sé que en el aeropuerto de Ibiza hubo 5,5 millones de pasajeros. Sumen las llegadas por mar. Me atrevo a aventurar que en 2012 Ibiza y Formentera recibieron 2,75 millones de turistas. Si alguien tiene datos concretos, se los agradecería. Si les ha gustado el viaje, sonrían, por favor. El verano está al caer y será generoso.

sábado, enero 12, 2013

Cambiar a la fuerza



Cada vez que el Archipiélago entra en crisis, y esto ocurre cada par de años –somos el lugar en crisis con más éxito del mundo–, sale algún técnico del CRE para advertir que la economía balear está en alerta roja (25-IX-2012) y que nos andemos con mucho ojo puesto que el modelo turístico está agotado.
Es cierto que el incremento de visitantes no aporta más riqueza añadida ni crea muchos puestos de trabajo nuevos (ya saben, el jobless growth del que les hablé, es decir, el crecimiento sin crear empleos), pero habría que saber si ello se debe a, por ejemplo, un incremento de los precios y de los impuestos y a la pericia de los hoteleros y a los comercios que consiguen apañarse sin comprometerse con más personal.
A prácticas perversas de algunos hoteleros.
Decir a secas que el modelo está agotado, aparte de que es una canción muy vieja, no es decir prácticamente nada. Nosotros vendemos servicios (camas, restaurantes, diversión) y esto no va a cambiar, por mucho que los ineptos políticos mallorquines vayan diciendo que quieren convertir Mallorca en una California basada en el knowing how turístico.
A ojos de hoy, y como lo veo yo, cualquier intento que se aporte será bienvenido, pero seguirá siendo un complemento a nuestro modelo, el único factible de sol y playa.
Por supuesto, con innovaciones constantes, pero serán secundarias, serán adjetivos que acompañan al sustantivo turismo actual. ¿A alguien se le ocurre alguna idea sobre lo del modelo turístico? ¿A qué se referirán?
Hay que seguir ofreciendo originalidad, calidad y seguridad, porque no podremos competir nunca más con la calidad de instalaciones recién acabadas en Turquía, Marruecos, etc. ni con sus precios.
En tiempos de Jaume Cladera, 1989, ya se hablaba del cambio de modelo turístico. También en algunos momentos de los 90 y, por supuesto, se volvió a tratar con la excitación previa a la entrada en el euro, la moneda común de gran parte de europeos. Y casi siempre es el mismo equipo formado por la UIB y Sa Nostra. Tienen el disco rayado (o lo tenían, creo que han cesado su concierto).
¿Y qué pasó? LO de siempre, unas empresas cayeron y otras se adaptaron. Y hoy volverá a ocurrir lo mismo. Mallorca no ha podido absorber y llenar su portentoso potencial ¿y a esto le llaman crisis? Mientras que Ibiza, olvidándose de los turistas prestados por la nefasta primavera árabe y por la polarización del narcoturismo juvenil, piensa en su embriaguez que el turismo pitiuso va viento en popa.
Ibiza es la peor organizada de todas. Fíjense en el pequeño pinchazo de Formentera: han fallado los seguidores del anuncio de cerveza españoles y unos miles de italianos y toda la isla ha quedado temblando.
Ibiza va directa a un suicidio asegurado. El despertar de la resaca será histórico. Seguir dejando el monopolio a media docena de discotecas, llenadas por compañías low cost de jovenzuelos en éxtasis (y no místico), sólo nos lleva al marasmo. Y seguramente será gordo. Quisiera fallar en mi deducción.
¿Ibiza ha de cambiar de modelo? No lo sé, en principio recuperar una amplia base del turismo normal, el que puede viajar en mayo y en octubre. O sea, el que ha salido pitando de la isla. Lo diré más claro aún: no me refiero al ´todo incluido´ ruinoso, que no aporta riqueza ni crea puestos de trabajo. No sé si me explico.

miércoles, julio 18, 2012

Festivales en ibiza, un camino tortuoso


Que Ibiza es una tierra de músicas creo que me lo inventé en1982, en aquel ´Tanit y las niñas de purpurina´, pero con el tiempo he acabado por pensar que en todo caso es tierra de músicos, de viajeros que van y vienen. No parece tierra propicia a festivales, sean de música, de arte o de cine. Siempre hay algún iluso («porque tengo una ilusión», como decía el eslogan publicitario) que pretende iniciar un festival. Internacional. Mundial. Cósmico. Ignoro las causas: quizás porque en Ibiza la gente es muy abierta y con ganas de comunicarse. Pero al mismo tiempo es bastante anárquica y cuando alguien inicia un proyecto no tardan en conciliarse los intereses de diversos grupitos para dar al traste con él. No siempre es la conjura de los necios, a veces puede ser una mala conjunción astral.

No recuerdo nada que haya tenido cierta continuidad, desde aquel festival de hi-fi de Carlos Dudek en el Portal Nou, en los 60. Apenas duró. En 1973 viví los desvelos de Don Traub, un norteamericano que supo introducir en el mismo Festival Internacional de Música y Arte, en el Castillo, la belleza de la orquesta clásica dirigida por Gene Farrell y a grandes artistas de jazz como Roland Kirk, que nos asombró a todos por su peculiar respiración circular cuando tocaba tres saxos a la vez. Pues bien, el pobre Don casi la palma cuando vio la poca ayuda por parte de algunos ibicencos que, por delante decían una cosa y por detrás hacían la contraria. Lo explico en ´Memorias de Axel´. Después, varios conciertos en la plaza de toros o el Portal Nou han sufrido diversos avatares, nunca muy favorables a la música. Incluso en la actuación de Bob Marley hubo un buen follón que casi obliga a la organización a cancelar el show. Quizás lo que más haya durado haya sido el Festival de Jazz. O los conciertos únicos, tipo KU.

En estos días leo sobre dos festivales, el de cine organizado por el voluntarioso catalán universal Xavier Benlloch, que ya parece estar dando las últimas bocanadas y programa una versión reducida –debido a la crisis, dicen–, en la que se prescindirá de la parte competitiva. Entonces quedará más como una exhibición de varias sesiones que como un festival de cine propiamente dicho. No es la primera vez que veo la agonía de este tipo de festivales. Los anteriores intentos duraron lo que duraron, tampoco mucho, por el trabajo de Vicente Ribas, que supo introducir las semanas culturales en un proyecto global de promoción turística. Pero también acabó por desaparecer.
El otro proyecto lo avala Pino Sagliocco, Ibiza 123, y podría ser un revulsivo para el turismo de Ibiza y de San Antonio, aunque al escuchar el himno ´Good morning to the night´ más parece una sacralización del turismo clubber. Bueno, estos no parecen los mejores fans de sir Elton John, pero la idea de Pino es muy loable. Mi apoyo. Todavía no he leído el balance del festival, pero tendrá que luchar mucho el bravo empresario para vencer momentos depresivos. Ibiza no es propicia a los festivales. Más bien parece adorar la música enlatada, bajo los focos rutilantes y cargados de pastillas: quizás los clubbers quieran ser los protagonistas, ser el centro de la pista o del escenario. Y no tienen demasiado interés en colocarse entre las clases pasivas del público.

miércoles, junio 27, 2012

Fugaz visita del fenicio sentimental



A Ibiza siempre que puedo voy en barco, aunque no creo que sea buena idea en los tiempos que corren. Cuanto menos tiempo se esté expuesto a las ocurrencias de las compañías de transportes, mejor que mejor. Por lo tanto, el viaje si breve dos veces bueno. Iré usando el avión que al final sale mucho menos caro.
En una brevísima incursión a Ibiza paso tres días con mi madre, todo el fin de semana, ya a punto de cumplir los 96 años y sigue con la cabeza más clara que nunca. De no ser por una ligera sordera (está sorda como una tapia, pero odia los sonotones y artefactos similares) y por las rodillas desgastadas podría hacer una vida autónoma y plena. Ahora, con la movilidad disminuida, apenas sale de casa si no es para ir a pasear o de compras con alguien que la lleve.
La vida es un proceso y no es un arrebato romántico. Hay quien dice que la vejez es un premio más que un castigo. Puede ser. Al menos es una lección continua: no nos vamos a llevar gran cosa en esta vida, en todo caso lo dejaremos todo. Y de poco nos servirá la soberbia, el orgullo descompensado, la petulancia tan inservible. Al final todos pasamos por este proceso implacable. En cualquier caso, algo tendrá la vejez, piensa el fenicio, cuando en general todo el mundo quiere llegar a viejo.
En apenas unas horas en Vila consigo saludar a Miquel Costa, uno de nuestros editores supervivientes, cuando otros han sobrevivido precisamente por dejar de serlo. Por muchas subvenciones y ayudas públicas que coseche –y lo hace– el editar en Ibiza sigue siendo una aventura azarosa. Por desgracia se edita poco o nada en castellano, pero esto cambiará cuando el catalán deje de estar tan abrumadoramente subvencionado en obras que apenas nadie ve, lee ni escucha. Me llevo ´Corona en el meu record. Memòria d´una altra Eivissa´, que leeré en el barco y en el tren. Qué tiempos, Corona 1935. Me lo da en mano Vicent Marí Costa, el coordinador y realizador de numerosas entrevistas que sirven de testimonio cruzado con las memorias centrales de Pepita Brullas. El libro tiene algunos aspectos interesantes que comentaré en un articulito aparte, pero aviso que yo ya no escribo críticas literarias ni de arte. Que escriban otros. El fenicio sentimental sólo anota y esto ya es mucho.

Paseo fugaz por el puerto, visita a la librería Verdera y subida entusiasta al Museo de Arte Contemporáneo de Ibiza, que revela en sus sótanos la impresionante ciudadela fenicia descubierta mientras se excavaba la zona para una ampliación. Aunque sabía lo que me encontraría casi exacta, milimétricamente, me emociona ver estos restos. El fenicio se encuentra con la osamenta urbana de sus ancestros. El origen de Ibiza como urbe. Es emocionante. Y creo que las obras han quedado bien, ofreciendo unas sobrias explicaciones y la exhibición de los restos arqueológicos hallados in situ. Otra cosa es lo moderno. Les debo artículo sobre el MAC.
Ya de bajada, saludo a otra institución: Joan Morenu, el cantautor y armero de Ibiza, pacifista a pesar de todo. Me regala ´Trencadisc´, un CD lleno de sugerencias y ecos de nuestra historia. Ya lo he escuchado con agrado. Ibiza sigue teniendo feedback, incluso sin dj ni otras puñetas, clubbers o catalanistas. Y me fui contento, no sin antes haber añorado las dos cervezas que me solía tomar con el desaparecido Xicu Lluy. Quién sabe si algún día nos las tomaremos en alguna ciudad perdida de México o en esta misma isla. Que Baal nos guíe y proteja.

miércoles, noviembre 30, 2011

Mafias en Ibiza


A principios de los años 70 ya se hablaba de mafias en Ibiza y no siempre relacionándolas de forma evanescente con el caciquismo.

Recuerdo con sumo placer la contratación de Xavier Cugat para que dirigiera una orquestina en el recién inaugurado Casino de Ibiza. Pero las expectativas no se correspondieron con la realidad, ya que aquel músico catalán universal que se hizo famoso en Hollywood, a pesar de la juguetona presencia de la murciana Charo Baeza, no andaba sobrado de facultades. Los años se cobran su peaje.

Pero la verdad es que Cugat pretendió llenar Ibiza de glamour y de ilusiones estelares. Más de uno picó, pocos.

Cugat, creyendo que estaba en América demandó al Casino, que no quiso prolongar el contrato. Perdió el caso y quedó muy escamado.

Cuando alguien le recordaba sus relaciones con la mafia en los casinos de Las Vegas, el catalán contestaba con aire displicente: «Yo he trabajado para señores de la mafia, pero ellos han cumplido siempre su palabra. La peor mafia de mi vida la he encontrado en Ibiza».

Y esto que todavía no se había publicado el libro de Santiago Miró sobre la corrupción en los municipios de Baleares, donde Ibiza cobraba un papel relevante. Algunos de aquellos funcionarios de los estertores del franquismo sabían dónde estaba el dinero y no tuvieron reparos en comenzar una carrera que ya jamás se detendría: corrupción, dinero negro, mafias (lo escribo en plural), amiguismo.

Ahora Ibiza maneja cifras colosales de dinero, cifras astronómicamente mucho mayores. Y queda muy poco para Ibiza y para los ibicencos que, una vez han vendido sus solares heredados, se encuentran al cabo de la calle y casi sin poder adquisitivo para llenar la cesta de la compra. Quien pueda disfrutar de una nómina ya se siente un privilegiado.
Y la corrupción organizada no se centra exclusivamente en el urbanismo y los crecimientos demenciales.

Es tal la masa de población flotante que ya existen organizaciones mafiosas que pretenden ocupar el nicho destinado a las drogas. Cada grupo se especializa en una droga o actividad. Para unos la heroína, para otros los cielos azules de la marihuana o el hachís; pueden ser unos ingleses y lo fueron los que pretendieron hacerse con el tráfico de éxtasis, incluso se tirotearon entre ellos en plena calle.

El año 2011 ha sido violento, oscuro: hemos salido en toda la prensa del mundo. Incluso la Camorra, muy acosada en Italia (esto va a rachas, ellos entienden bien el asunto) ha pretendido y de hecho ha conseguido establecerse en Ibiza.

Otro día es un argentino, se llame Corzo o Reno, quien explica ante el tribunal su bien organizada red familiar mafiosa. Ya le han caído ocho años y 20 millones de euros por blanqueo de dinero.

Ibiza tiene que aceptar esta contrapartida: si quiere turismo joven, de ocio nocturno y consumidor de drogas y mujeres, seguirá habiendo tráfico de drogas, tiroteos, secuestros exprés, palizas, asesinatos y delincuentes de todo tipo, incluso como esta mafia marroquí establecida para falsificar papeles a los inmigrantes.

Donde corra el dinero habrá mafias.

Además, Ibiza tiene fama de ciudad abierta, sin normas, sin policía, una percepción completamente falsa, porque en Ibiza caen como moscas. Y seguirán cayendo.


Diario de Ibiza

Mafias rusas, chinas, colombianas e italianas reinan en España

miércoles, septiembre 14, 2011

Cómo nos ven los turistas



Personalmente encuentro muy interesante cómo nos ven y cómo nos describen los visitantes y los turistas. Entiendo a este grupo de vascos que han quedado extasiados con la ensalada payesa. La gastronomía de Ibiza sólo es realmente de Ibiza si los productos son cosechados en las propias tierras de la isla, aunque ya se entiende que se puede hacer el mismo plato con material importado, como suele ser el caso.

También me llama la atención la cantidad de gente que se ha decidido a venir a partir de sus consultas en Internet. Otro argumento más que apoya mi tesis (una tesis muy solitaria que hasta ahora encuentra pocos militantes, pero la crisis vendrá en mi ayuda): no es necesario gastar más de la cuenta, en la promoción no hay que excederse, porque no sirve para nada, sólo para tirar el dinero, imprimir muchos folletos, y anquilosar las propias campañas. Hoy se necesita sine qua non la liquidez de Internet.

Absorbe cualquier cambio, se pueden corregir fallos sobre la marcha y resulta infinitamente más barato. Aquí corremos el peligro de sufrir una pregunta impertinente: si Internet es mucho menos costosa y es mucho más rentable ¿por qué no se utiliza más? No daré la respuesta porque hoy no quiero hablar de comisiones, derroche ni de corrupción. La gente de Ibiza, al menos en verano, suele ser muy joven. Internet es usado básicamente por la gente más joven, aunque cada vez se amplia el arco de edades en el uso de las nuevas tecnologías. Ergo... cae por su propio peso: Ibiza necesita Internet como el aire que respiramos. Por supuesto que me llaman la atención otras cosas: la abrumadora cantidad de accidentes (han aumentado un 15 % los atendidos en urgencias, seguro que son muchos más los atendidos en la propias discos), de ahogados en el mar o en las piscinas; los accidentes de tráfico; y también el uso suicida de drogas de diseño, algunas de las cuales son mortales.

Y con la muerte no se bromea, aunque The Midnight Beast ha compuesto un himno sobre las animaladas de estos salvajes impresentables. No trata de los peligros de comer pizza en Ibiza, sino de la desastrosa conducta de estos jovenzuelos. El tema está todo el verano en candelero y en las páginas de sucesos o en las cartas al director. No incidiré más. Sólo que los políticos pueden hacer mucho más de lo que han hecho.
No podemos consolidar para siempre la imagen de Ibiza sobre el consumo libre e intrascendente de drogas potencialmente mortíferas, aunque vayan impregnadas de una atmósfera de presunta diversión, música, discotecas, vacaciones, etc. En la primera reunión que tengan debieran ponerse manos a la obra. Y menos palabritas en octubre, cuando ya se cierra. Ibiza es proveedora de cientos de chascarrillos. Debiéramos hacer un concurso nacional, desde el italiano que ya tenía cinco jamones atesorados, robados en el súper, hasta el muerdenarices al pobre Vieri. El caníbal se mejoró a si mismo y días después estampó una lancha sobre la arena blanca de Formentera. Además podríamos contar cuántos clubbers han perdido el vuelo de regreso. Ibiza es un gran negocio para las compañías aéreas británicas.

sábado, agosto 06, 2011

Regresa la isla escorpión


Muchos ibicencos creían ingenuamente que el desmadre estival de Ibiza estaba ya parcialmente controlado y, al concentrarse en unos sesenta días de hecho, al menos podríamos tolerarlo.

Parece que no: de vuelta la burra al trigo, una y otra vez caemos en los mismos defectos y potenciamos las mismas locuras. Una gran parte de la publicidad que hace referencia a Ibiza parece diseñada por algún diabólico enemigo competidor. Desde un temprano junio ya aparece el topónimo Ibiza junto a adjetivos como desmadre, fiesta sin parar o locura. He analizado unas cuantas y lo he dejado correr, descorazonado por la toma de la isla al asalto por parte de estos listos empresarios.

Este funcionamiento de Ibiza, sin duda potenciado por las huestes británicas que han renunciado a viajar a otros destinos mediterráneos más problemáticos, beneficia a media docena de empresarios, pero arruina la calidad de vida de los ibicencos y residentes y pone en serio peligro de muerte a muchos jovenzuelos que no saben con quien se están jugando el dinero y la salud.

Hay cierto tipo de empresarios en Ibiza que tiene tendencia al exceso, confundiendo diversión con derrumbamiento. Hace unos años se acostumbraron a poner los luminosos encima de la carretera o de enfocar al cielo potentísimos focos móviles que ponían en peligro incluso el tráfico de aviones. A nadie pareció importarle.

Ahora estas fiestas de larga duración, que no acaban nunca, crean todas las facilidades para los excesos, algunos de los cuales atentan seriamente contra la salud.

No recuerdo ningún verano tan sangriento como este: por una vez que teníamos controlados los accidentes de vehículos, aumentan los casos de lanzamientos por el balcón o el de intoxicación por consumo de drogas o sustancias no identificadas.

Y nadie se siente culpable, nadie declarará contra sí mismo, pero hay situaciones, negocios y conductas que facilitan de manera imprescindible el uso y la venta de las drogas o que generan diversos tipos de conductas, violentas, suicidas o peligrosas.

No consigo explicarme como se discute si quiera un aumento del horario de apertura.

Este tipo de empresarios ya han conseguido que Ibiza sea automáticamente identificada con la locura, la droga, el exceso. No les parece bien como estaba ahora, algo más controlado: quieren todo el día, conciertos al aire libre que impiden la vida normal. Lo quieren todo.

Tampoco voy a entrar en distinguir si los ayuntamientos que fomentan o toleran este tipo de negocios son del PP, del PSOE o de ambos.

Lo triste es que se regresa a antiguas prácticas deleznables y peligrosas que ya habían quedado atenuadas y casi controladas. Parece como si alguien tuviera añoranza de los bajos fondos, de los tiroteos, de las bandas; no quieren entender que este tipo de turismo apenas nos sale rentable, que destrozan la isla, los nervios y la salud de los sanitarios, policías y personal de hostelería. Lo deprimente es que todo esto ya estaba discutido, hablado y concertado. Pues no, de vuelta a la isla de Baal, a la isla sangrienta de Escorpión, a la isla negra.

miércoles, agosto 03, 2011

En Formentera no había heroína


Aunque algunas veces yo he sugerido lo contrario con cierta ligereza o con cierta ironía, cuando hoy me preguntan por Bob Dylan en Formentera no tengo más remedio que dar mi opinión. No, jamás estuvo en Formentera y creo que tampoco en Ibiza. Fue bonito mientras duró el bulo, pero nada cuadra ni nadie lo vio. Aparte de los datos que daba en mi anterior artículo, consulto una vez más la memoria histórica de Clive, una auténtica radiografía a la hora de recordar rostros y nombres, además de un lector asiduo de la prensa inglesa.

Clive no recuerda a Bob Dylan en Ibiza, a otros mucho sí, pero no al cantautor americano. Dylan ya era muy popular, era conocidísimo. De haber estado en la Ibiza del 66 o del 67 no habría pasado inadvertido, porque el puerto comenzaba a estar repleto de norteamericanos, precisamente los mismos jóvenes que protestaban en Estados Unidos y que conocían a Bob hasta con los ojos cerrados.

Hay más argmentos en contra: Dylan estaba sufriendo un proceso creativo que le causaba dolor y molestias y acabó por alterarle la personalidad. Desde que incorporó la guitarra eléctrica muchos de su seguidores le llamaron traidor, Judas, suspirando por la pureza acústica de la música folk. En el Festival de Newport de 1965 el asunto pasó a mayores y Dylan rompió en llanto, aquello fue la puerta de entrada a los sótanos del infierno. Hoy se sabe que comenzó a pincharse heroína, bebía alcohol y rehuía los encuentros sociales. En 1966 se habla de su accidente de moto, pero es un auténtico misterio, que parece servir de coartada a su retirada mientras se desintoxicaba en Nueva York. Estas notas inéditas están recogidas en unas declaraciones al amigo y biógrafo Robert Shelton. Dylan incluso pensó en la idea del suicidio, pero pudo salir del foso.

De manera que si hubiera seguido drogándose, hubiera tenido problemas de aprovisionamiento en Formentera. En 1965 apenas había heroína en las Pitiusas, y era poco probable que Dylan trajinara para su propio consumo. Peor aún para Dylan si lo estaba abandonando, porque en Formentera no había casi conocimientos para el tratamiento ni era un ambiente muy proclive a la sobriedad ni a la parquedad.

No, Bob Dylan jamás estuvo en Formentera. Podríamos estar durante cien folios narrando sus trabajos en NY o sus conciertos, sus fechas. Ninguno cuadra con un viaje a Formentera o a Ibiza. Ninguno de los testigos de la época lo vio jamás. El único testimonio, atribuido a Pío Tur, es una simple confusión, porque Robert Allen Zimmerman (Bob Dylan), que entonces hubiera tenido 26 años, jamás estuvo en nuestras islas.

La búsqueda de estos datos al menos me ha refrescado la memoria. ¿Cuándo se inició el consumo de la heroína en Ibiza? Me gustaría reproducir un fragmento de Juan Carlos Usó en El Viejo Topo de septiembre de 1997: «Así, por ejemplo, la autora de un extenso reportaje sobre «la gran amenaza» de las drogas en las Baleares afirmaba en 1968 que en Ibiza «es casi imposible encontrar heroína». De hecho, la primera intervención policial contra el consumo del opiáceo en España tuvo lugar a finales del verano de 1971 en Formentera, donde agentes de las fuerzas de seguridad detuvieron a tres jóvenes adictos franceses (...), a los que se les incautaron 35 gramos de heroína».

A partir de 1973 ya fue una plaga que se llevó por delante a mucha gente, extranjeros de momento. Pronto se engancharían muchos jóvenes ibicencos.

sábado, julio 30, 2011

El mito de Bob Dylan en Formentera



Año 1964. No es la Fonda Pepe de Formentera, sino el casino de algún lugar en Woodstock.  La foto es de Daniel Kramer y tiene derechos de autor.

Si echas una ojeada en cualquier buscador para informarte sobre la cronobiogra- fía de Bob Dylan corres el peligro de sentirte apabullado. Hay que pensar que estamos hablando de uno de los personajes más influyentes del planeta en todo el siglo XX (Time).
En Google, me salen 43 millones y medio de resultados en solo 0,9 segundos. Este tío es alguien.
Ya lo era en 1965 y mucho más en 1966. Su popularidad se dispara en 1968.
¿Y esto qué quiere decir? Que si hubiera estado en Formentera hubiera sido reconocido y fotografiado. Hubiera dejado huellas indelebles.
Yo fui el primero en publicar en letra impresa que Bob Dylan estuvo viviendo unos meses en Formentera, supongo que en el arcaico Diario de Ibiza, cuando se componía con linotipia y sacaba sólo 4,6,8 páginas. En 1982 lo amplié en mi librito ´Tanit y las niñas de purpurina´.
Pero siempre he aclarado que el rumor jamás ha sido confirmado, y mira que lo he preguntado a gente, desde Ibiza a Nueva York, desde Formentera a París o Londres. Nadie me lo ha confirmado. El hecho es que con el tiempo, se ha consolidado el rumor y se ha marginado mi aclaración.

Ibiza y Formentera es uno de los lugares donde más fácilmente arraigan las mitologías domésticas. Tenemos mucha imaginación, que alguien manipula siempre en favor de una promoción turística o en favor de no sé qué.
En el caso de Bob Dylan puede aplicarse la máxima cínica ´no dejes que la verdad te estropee una hermoso titular´. La última ocurrencia me llegó de Sputnik, un programa de la televisión catalana TV3 sobre música. Iban a entrevistarme, pero les aclaré que no está demostrado que Bob Dylan hubiera estado jamás en Formentera ni, por supuesto, en Ibiza. Bien, prefirieron ir a Formentera para basarse en el testimonio de Pío Tur (ya fallecido) quien afirmaba en vida que a veces había jugado al ajedrez con él en la Fonda Pepe.
¿Nadie más les vio, jugó, fotografió a Bob Dylan? Absolutamente nadie. De manera que el programa televisivo (uno más, da igual) dio por bueno el mito: Bob Dylan estuvo en Formentera en una fecha incierta.

Pero no está claro, aunque en Formentera celebran su 70 aniversario. Alguien de mi confianza me reafirma en algo que yo ya sabía. Quienes han podido preguntarlo directamente (referencia Librería Internacional) han negado la presencia de Dylan en nuestras islas.
He intentado comprobar las fechas, desde el depresivo episodio del festival de folk de Newport hasta 1973, por ejemplo. No queda ni un resquicio libre en su agenda. Bob Dylan ha estado permanentemente ubicado, trabajando, grabando. No hay secretos por esta parte.
¿Pudo haber venido cuando grabó con George Harrison en 1970 o cuando estuvo en pleno verano en la isla de Wight? Pudo, pudo, pudo, pero no hay ni una sola prueba.
Me ha ocurrido con muchos otros temas que yo registré en forma de paradoja, de mito o de ironía: mucha gente los tema en serio, los maquilla y a veces los transforma, dándoles un coherente barniz de verosimilitud.

sábado, mayo 28, 2011

Con las cenizas al viento

***






El que tantos buenos momentos me ha hecho pasar, cumple 70 años. No me confundan con Zerolo, un icono de este nuevo PSOE, y los orgasmos que le ha provocado Zapatero. Yo me refiero a Bob Dylan, de quien sabemos que tuvo un accidente de moto tremendo y quedó maltrecho, pero comenzó su recuperación en silencio y unos meses más tarde ya se le pudo ver en Formentera, donde los atardeceres jugaba al ajedrez en la Fonda Pepe, rodeado de una legión de greñudos californianos y peludos de toda procedencia. Si no fue en 1967, eso debió ocurrir en 1968. Nunca he podido confirmar si llegó a vivir en el molino de la Mola y quizás ya sólo Pedro Martín sea el único explorador que pueda confirmarlo.

La respuesta está en el viento, decía, pero no creo. El viento nos está saturando los cielos de miles de toneladas de cenizas volcánicas, y yo escribo en martes, el mismo día en que se han cancelado unos 500 vuelos desde Escocia.

Algo somos, pero no somos gran cosa, y si no que se lo pregunten a los socialistas baleáricos; mejor aún a los pitiusos, con esta extraña coalición con una Esquerra Republicana de Catalunya, ERC, que ha recibido el justo castigo tan merecidamente labrado en la propia Cataluña y en las Baleares.
Somos muchos los que confiamos mucho, pero racionalmente, en José Ramón Bauzá. No tenemos por qué aguantar ni un minuto más a esta casta de políticos y a muchos empleados públicos y funcionarios con un exceso de celo ideologizado, que han decidido incumplir las sentencias judiciales e ignorar la voluntad de los ciudadanos.

Queremos que el español no sea escondido, ignorado ni perseguido. Que tenga las mismas posibilidades que el catalán importado de Barcelona, no más, pero sí las mismas. Y lo queremos ya y con toda claridad.
Espero que Marienna Sánchez-Jáuregui, que tan encantada está en valorar la gran riqueza que suponen dos idiomas (cuando veo el totalitarismo de los nacionalistas yo a veces lo dudo) tome de inmediato las medidas necesarias para que las comunicaciones administrativas, premios literarios, intervenciones públicas, etc. recuperen el español, que es nuestro idioma de siempre.
Como espero también que arbitre un sistema de inspección eficaz para vencer cualquier intención de boicoteo de las medidas y la menor reticencia ante las mismas. Ya sólo faltaría que el Partido Popular siguiera con su política de traición al español que comenzó con la Ley de Normalización Lingüística y que remató con el nefasto Decreto de Mínimos.

Hoy somos una autonomía avanzada, parte de la Unión Europea y con un gran potencial, pero estamos arruinados. No solo es culpa del abuso sistemático del catalanismo, habrá otras causas, como el derroche, las inversiones demenciales y las políticas erráticas de este grupo de nacionalistas y socialistas que nos ha tocado sufrir durante tantos años.

No podemos dejar la respuesta en el viento, El Partido Popular tiene que actuar con claridad, decisión y mantener un seguimiento para la observancia de la ley. No se puede cometer el gran error de seguir contemporizando egoísta y cobardemente.