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sábado, marzo 24, 2018

S’Espalmador, nido de piratas


Tampoco yo entiendo qué valor puede tener esta compra de S’ Espalmador, el islote privilegiado entre Ibiza y Formentera y que durante cientos de años fue puerto de refugio para los piratas que merodeaban y se veían obligados a recalar para atender urgencias o descansar. De hecho, esta charca de barros hoy tan famosos era la letrina donde se sumían todos los desechos. Formentera estaba deshabitada y lo estuvo cientos de años.
El antiguo propietario Carlos Tur Roig lo vendió al catalán Bernardo Cinnamond James en 1932 por 42.000 pesetas, algo más de 250 €. Sus herederos decidieron ofrecer la propiedad al Estado por unos 30 millones, que pasaron a ser 18. Finalmente ha sido un desconocido quien lo ha adquirido por 18 millones “para uso propio”.
Por supuesto yo no creo nada, máxime conociendo la fragilidad de carácter de algunos de nuestros políticos. Miren como está quedando el archipiélago.
Sería chocante que este oscuro comprador fuera algún fondo de inversión, mangoneado por algún fondo buitre ruso, como presuntamente en el caso del arco de costa comprado por los hermanos Reuben en Ibiza, y donde yo sigo viendo la impronta de la mano rusa. El tiempo lo dirá. O no dirá nada.
Son muchos millones para tan poco servicio. Hay que recordar que el islote está sujeto a dos servidumbres inamovibles. Por una parte el deslinde de la zona marítimo terrestre, con acceso al público que llegue en barca. Y por otra, es parte nuclear de un parque natural -Ses Salines- que no permite mover ni una brizna de yerba ni de vegetación. Por desgracia, en Ibiza y Formentera conocemos la fuerza de los hechos consumados y cómo suelen violarse leyes y reglamentos con facilidad.

sábado, marzo 17, 2018

Ibiza por las nubes

Decenas de embarcaciones fondean cada día en aguas de S'Espalmador, en la isla de Formentera. EL MUNDO
O debiéramos decir el negocio por las nubes, la isla por las suelos. Ibiza y Formentera, pues vamos juntos y somos los mismos. Pero es lo que hay si creemos en la libertad de empresa y en la iniciativa privada, por mucho que se eche en falta la intervención del Govern socialista en temas de interés público como es el islote de S’ Espalmador.
Las Pitiusas las hemos ido vendiendo los pitiusos. Hasta ahora lo asumíamos como una servidumbre para conseguir liquidez, a riesgo de descapitalizarnos. Poco a poco, durante los últimos sesenta años, hemos entregado nuestras tierras para poder comprarnos un Seat Ibiza y una televisión.
Pero últimamente, Ibiza ha consolidado su valor de uso y de cambio en los foros internacionales. Ya no se trata de una casita para cada hijo, aquí ya estamos jugando con artillería pesada, mediante fondos de inversión y valores en Bolsa. Ya no hay nada que hacer ante hechos como la venta del islote formenterés. O ante esta compra extraña y brutal del 4% de la costa de toda Ibiza, por parte de los hermanos multimillonarios David y Simon Reuben. O la venta de la discoteca Pachá a un fondo de inversión, uno de los negocios más boyantes de las islas con franquicias cedidas en todo el planeta.
Estas acciones de las finanzas internacionales no vienen a salvar Ibiza. Vienen a forrarse. Los ibicencos tendrán que arremangarse si quieren mantener su vida en las islas.

miércoles, febrero 14, 2018

Una vida apegada a la tierra y al mar

Migjorn, Formentera. Foto Germán Lama
Cuando dije que Formentera no quiere tanto metal sobre sus carreteras, porque simplemente no lo absorbe, no estaba elaborando una metáfora. Es la realidad de la diminuta isla, de apenas 80 km2. Este es su particular encanto. Aprovechando que los aviones que aterrizan en Es Codolar no usan la ruta de aproximación por Formentera, salvo casos de emergencia o excepcionales, deben potenciar este carácter natural, campestre que ofrece la isla. Verde de los pinares, azul de las aguas costeras y un hermoso marrón de sus tierras de cultivo , de sus roquedales o costas. Una vida rústica, tan añorada en las capitales europeas, tomadas por el cristal, el asfalto y el aire contaminado.
Aparte de los engorros físicos, la proliferación de vehículos distorsiona su naturaleza , con una arquitectura hecha a la medida humana, con proporciones elegantes y discretas -salvo en los últimos años, en que han caído en el mismo defecto de balearizar la isla. Estas interminables culebras de metal son repugnantes y peligrosas.
Pero será realmente prolijo enmarcar la cuota de vehículos en un ente jurídico que no pueda ser denunciado ante la UE ni ante la Constitución de España. Formentera no es Doñana, pero ¿puede declararse toda la isla como parque en protección especial? No. Doñana tiene una extensión de 543 km2, es decir 7 veces mayor que la Pitiusa menor y es parque nacional y natural. Es por poner un ejemplo de lo complejo que puede ser articular medidas de este tipo. La parte jurídica será difícil, pero la ejecución puede ser una pesadilla y si es el Consell quien emite el pase de entrada no imagino cómo puede funcionar. Mucho ánimo.

domingo, febrero 11, 2018

Formentera no quiere tanto metal


Tiene la gasolina más cara de Europa, pero esto no contrae la demanda ni retrae a los moteros ni a los automovilistas de llevar su propio coche a la Pitiusa menor. Lo dicen los formenteranos y lo dicen los turistas: Aquí no hay quien viva. Al menos durante tres meses al año estos 80 km2 quedan colapsados, con un extraño olor a queroseno quemado y con un ruido insoportable. Justo todo lo contrario de aquellas cualidades que hicieron de Formentera un paraíso al alcance de cualquier europeo. Pero se acabó: hoy es cara, saturada, incómoda y peligrosa. Una relación de accidentes en la islita pone los pelos de punta.
Pero son lúcidos y saben que a más vehículos, menos negocio. El turismo de calidad busca justo todo lo contrario a lo que se ofrece en las últimas cinco temporadas. Y por eso mismo, los empresarios y los políticos van todos a una a la hora de defender una decisión que se viene masticando desde hace años: sobran coches. Muchos.
¿Cuál puede ser el mecanismo legal, si existe, para coartar la entrada en un territorio europeo? No es fácil, a no ser que se consiga una legislación específica de entornos naturales necesitados de un especial protección, aun sabiendo que no puede declararse a toda Formentera un gran parque natural. Por cierto, lo fue durante más de 300 años, deshabitado, solo poblado por algún asno asilvestrado y muchas sabinas.
Imagino que tienen trabajando a fondo a un buen equipo de técnicos. Si se quiere sobrevivir no queda otra opción. Quien quiera viajar con su vehículo a la isla deberá disponer de un permiso previo a partir del verano de 2019. Una Ley de Medidas Urgentes de Sostenibilidad Ambiental y Turística, dicen. Lo de medidas urgentes se lo pueden ahorrar, porque no lo son. Basta una ley para sostener el medio y el turismo inmerso en él. Tengo curiosidad por conocer la formulación teórica, que sin duda será pionera en España. Ibiza pretende emular la medida, pero no hará nada.

sábado, septiembre 23, 2017

Ya no es el último paraíso

Foto gentileza de Ximateix. Como decía Juan Ramón de la Cruz, Formentera es una isla que cómo mejor se ve es desde si misma
Si un paraíso deja de ser accesible por algún motivo, ya no puede calificarse de tal. Quienes hemos conocido Formentera cuando era uno de los sitios más aislados, más pobres y más acogedores de España somos unos privilegiados. Lo era en aquellos primeros años 70, cuando agrupaba una colonia de artistas que ansiaban esa lejanía protectora, una legión de hippies que venían rebotados desde Estados Unidos y algunos desde Londres o París.
Pero Formentera tampoco se ha salvado. ¿Por qué tendría que hacerlo si ha calcado las mismas aberraciones que Ibiza, Mallorca y la costa peninsular? Aguantó el tirón hasta que España entró en la Comunidad Europea. Y fue rematada cuando ingresamos en el euro. Estas brutales riadas de vehículos llegados desde Denia o Valencia han culminado la obra y es normal que una isla de apenas 80 km2 haya visto su equilibrio seriamente afectado. Este mismo final de temporada ha confirmado lo mismo que en Ibiza: nos estamos equivocando.
Jugar con los precios tiene sus riesgos y cuando se pierde la moderación en relación al contexto circundante uno se acerca mucho al suicidio. En pleno mes de junio los hoteleros de Ibiza corrigieron la lista de precios. Lo mismo que en Mallorca. Pero el estigma ya ha llegado al corazón del consumidor y tampoco nos han ayudado estos reportajes televisivos o en la prensa británica y alemana donde se cuenta con pelos y señales la hoja de ruta desquiciada de las Baleares.
Como ‘El último paraíso’ bauticé yo a Formentera hace muchos años en el semanario que editaba Bartolo Ferrer, dirigida por Carmelo Convalía y Lorenzo Vidal. Y entonces aún lo era. ¿Lo sigue siendo hoy?

sábado, septiembre 03, 2016

S'Espalmador está sobrevalorado

Espalmador y el paso des Trucadors. Foto RumboNorte


Si me mandaran a mí a negociar el precio de compraventa de s´Espalmador, lo primero que les diría es que tengo una oferta del islote de Colom por 5 millones de euros. Tiene dos playas de cálida arena blanca, está a 200 metros de Menorca y mide 58 hectáreas, más que suficientes para esconderse durante todo un verano, incluso todo el año, puesto que dispone de varias viviendas, una de ellas bien equipada aunque es del siglo XVIII, unos cien metros cuadrados con seis habitaciones y un almacén de 30 metros. Está incluida en el parque natural de s´Albufera des Grau. Además tiene un embarcadero con una caseta para la barca.
La familia catalana propietaria de s´Espalmador dice que ha rechazado una oferta privada de 30 millones porque sólo quiere vender a instituciones públicas. Comenzó pidiendo en torno a 24 millones, a todas luces una cifra disparatada, y ahora ha bajado a 18 millones, que sigue siendo una cantidad sin justificación alguna.
El islote casi pegado a Formentera no es ninguna ganga si no puede explotarse turísticamente –y esto es algo que no va a ocurrir. O sea, sólo reporta gastos de mantenimiento, limpieza y vigilancia. Este verano hemos tenido una muestra de los engorros que puede entrañar la gestión de este bellísimo paraje en el centro del volcán que significa el trasiego incesante de gente, de yates y barcas.
Sus dimensiones son mayores que la isla menorquina: 137 hectáreas. Exceptuando el sur, su costa es acantilada y destaca sa Torreta como lugar idílico en el que refugiarse, si estuviera permitida o tolerada la acampada. Ya no. Otra posibilidad es vender baños de barro en la fosa séptica o letrina que es el lago oscuro donde se embadurnan los desavisados robinsones de ciudad. A mil euros el embarrado, si no, no tendría gracia.
Pues ni 30, ni 20 ni 18. Podemos empezar a hablar a partir de 10 millones y me parecen demasiados. Comprenderán que estas líneas son un simple juego del que les hago cómplices, porque tienen derecho a participar, ya que si lo compra el Govern balear –y lo cede en gestión al Consell de Formentera– significará que se pagará con los impuestos de todos.
Encuentro otro punto en la política balear. Ya no nos afecta en las Pitiusas porque no tenemos plaza de toros. La tuvimos, se derribó y por ley no se podrá levantar otra, de no modificarse esa restrictiva norma.
El Pacto de Progreso III sigue empeñado en prohibir las corridas, como si de ello dependiera la supervivencia de la sociedad balear. Cualquier cosa menos enfrentarse a los problemas reales de la gente. El Gobierno de España ha avisado que Baleares no tiene competencias para prohibirlas, pese a lo cual el Govern sigue manteniendo la proposición de ley. Sabiéndolo, puede ser acusado de prevaricación, pero les da lo mismo: les beneficia el ruido y la cortina de humo para disimular sus carencias y su ineptitud en otras materias importantes.

Diario de Ibiza 

miércoles, agosto 10, 2016

Formentera omite el español en una campaña



"Formentera necessita el teu costat verd», en catalán. En ibicenco diríamos «Formentera necessita es teu costat verd». Cuando se anunció esta campaña en prensa lo vi en catalán, pero creí –en mi incorregible buena fe– que se harían pósters y folletos en inglés y castellano. Pues no: el Consell de Formentera, que evidentemente está sobrado de dinero para derrocharlo en banalidades parecidas, ha lanzado una campaña ciudadana de concienciación, pero solo dirigida a los catalanoparlantes. Se supone que el resto de españoles está tan predispuesto como cualquier otro a darles su lado verde. Pareciera que solo los catalanoparlantes necesitan que se les recuerde estas normas básicas de urbanidad y de cultura ecológica. Si no es así, no se entiende.
¿Cabría pensar que están usando los recursos públicos –por lo que se ve abundantes– para iniciar una política de dejación ante el castellano y en consecuencia, para proseguir su política de catalanización? No ha estado mucho más lejos la jefa mallorquina catalanista, Francina Armengol con su Plan Quinquenal de implantación casi exclusiva del catalán en las empresas y en la vida pública en general. Hasta la presidenta del Govern ha tenido que dar marcha atrás. Formentera no es tan importante, pero ha dejado sembrado un precedente que desagradará a muchos españoles que se dejan mucho dinero en la isla pitiusa.
Hace tiempo que detecto indicios en el mismo sentido: pienso que estos políticos han escogido un mal camino. El peor. De seguir así, no serán necesarios los planes de contingencia y de control de entradas de vehículos. O de limitación de turistas. No gasten dinero en esto, es muy probable que muchos miles de españoles dejen de venir a la isla. Y les recomiendo que abandonen la prepotencia catalanista que ante tales avisos suelen contestar con desprecio.
Otro año más, el presidente del Consell de Ibiza, Vicent Torres, ha discurseado, aprovechando que la prensa pasaba por allí. Cada cual sabe dónde le aprieta el zapato, pero con mencionar una lista de problemas –que ellos jamás resolverán– ya no es suficiente. Los ciudadanos tienen claro que los políticos están creando muchos más problemas de los que en realidad van solucionando. Aparte de cargar a la gente con montañas de burocracia no se siente ninguna ventaja con el régimen autonómico. Y nos cuestan cinco millones de euros al año. El ciudadano empapelado y cada vez con mayor presión fiscal. Ha añadido otra importante novedad que repite habitualmente el PSOE desde hace unos veinte años: van a cambiar de modelo de isla. Ya. ¿Y qué pasa con el tranvía prometido?

sábado, abril 23, 2016

Donde siempre no podrá ser

Lo venden como playas paradisíacas casi solitarias, pero... el pasado ya pasó
On sempre, donde siempre, o ´Formentera importa´ son lemas muy bonitos que ya no sirven para nada. Yo quiero vender mis solares pero que todo siga como siempre y que me dejen tranquilo, quiero que vengan tres millones de jóvenes calenturientos y drogados, pero que todo sea como siempre. Quiero que vengan cada vez más yates y que aparquen cada día más apretujados, pero yo quiero bajar de la barca de siempre y quiero señalar algo muy claro: no hace falta que me pongan una alfombra roja. Me basta con que sea on sempre y com sempre. Ya no podrá ser. On sempre ya no existe. Donde siempre solo está el pasado, y el pasado ya pasó.
Les ocurre igual a estos nuevos residentes que se compran una casa en las bucólicas campiñas verdes aureoladas en primavera con las sangrantes amapolas y llaman a la prensa especializada –decoración y estilo– para que les haga un reportaje y les revalorice su posesión rural. Solo que en el reportaje no cuentan que se oyen las conmovedores explosiones de dinamita de alguna cantera cercana, o las emanaciones tóxicas de algún vertedero, o las pestilencias sordas e incansables de las trituradoras de roca y las fábricas de cemento o de alquitrán. O habrá una hedionda depuradora cercana, quizás un cementerio, puede que una ruidosa planta desalinizadora no muy lejos.
Si están en la costa podrán aprovechar los nutritivas algas que colorean las aguas de la costa, por un exceso de nutrientes. En el interior quizás encuentren una hermosa casa payesa por un saco de millones, pero es probable –no se puede asegurar– que algún domingo les caigan algunos balines de los cartuchos que disparan los cazadores que aún creen que Ibiza es un coto de caza y que en esta isla cabe todo el mundo. No. Ya no cabemos todos. No cabe casi nadie y nada será nunca jamás como todo fue alguna vez.
Recordad a Boabdil, cuando perdió Granada y su madre le reprendió con dureza. ¿Recordáis lo que le dijo? Pues eso es lo que ya ocurre en Ibiza. Y en Formentera. El éxito nos ha neutralizado. Liquidados. 
¿Por qué tienen tanto éxito los libros de fotos antiguas o las páginas de Facebook que editan las viejas postales y las fotos antiguas de las Pitiusas? Miles de formenterenses y de ibicencos las degustan con un ataque de nostalgia aguda. Porque estamos enfermos. Enfermos de nostalgia. Los más sensibles o los más informados ya saben que nuestro Archipiélago ha cambiado mucho y demasiado rápido. Por eso, nada está en su sitio de antes. No existe ya el on sempre. Lo sabemos, somos conscientes y nos produce una sensación de desasosiego o algo peor.

miércoles, abril 20, 2016

Ya no hay playa para todos


Por mucho que juntemos las hamacas en los metros disponibles de playa, ya no hay arena para todos. Si nos reunimos cualquier sábado o domingo los ibicencos y los doscientos mil turistas que nos visitan simultáneamente y pretendemos estirarnos en la orilla del mar, nos encontraremos con una sorpresa desagradable: no hay sitio.
Ya lo sabíamos, pero ¿quién se atreve a decirlo? Sería tanto como admitir que en las Pitiusas nos veremos obligados a imponer un cupo de numerus clausus o nos iremos todos a pique. En Formentera sufren el mismo fenómeno, por supuesto, incluso más exagerado y es más fácil visualizarlo en las rutas concurridas: ya no cabe ni un vehículo más. No es un capricho de los ecologistas ni es un arrebato de mal humor del alcalde. Es que no se cabe.
Encuentro lógico que Formentera esté rumiando pedir la suspensión de la línea de ferry directa a la Península. Es como enchufar las estrechas vías formenteranas con las modernas y amplias autovías valencianas o alicantinas. Tal línea directa debe ser muy rentable para la naviera, pero es nefasta para los intereses de Formentera. Lejos de conseguir rentabilidad, es tal ya la densidad de vehículos sobre los 80 kilómetros cuadrados que ha llevado a julio-agosto a ser un tormentoso amazacotamiento insoportable.
Lo que en Formentera son coches, en Ibiza son cuerpos humanos en busca de un bronceado relajante. Pero ya no es posible. Ni allá caben los coches ni acá los turistas. No cabemos todos.

Menos mal que ha cesado el peor ministro de la historia reciente. El peor, al menos para Baleares. Nos quiso penetrar el mar, pretendió prospeccionarnos, nos mintió cuando dijo que solo se buscaba gas, interrumpió las obras del Parador de Dalt Vila, se cargó la promoción de turistas del Imserso de 2015/16 en Baleares, boicoteó las inversiones estatutarias de unos 63 millones para la playa de Palma, nos ignoró olímpicamente en las ferias turísticas y en las reuniones políticas de trabajo y, finalmente, tuvo la desfachatez de aprobar un demencial impuesto al sol para las placas y las instalaciones solares. Sí, el canario José Manuel Soria. Adiós.

miércoles, marzo 02, 2016

Baleares existe, pero nos cuesta



Claro que existe Baleares y mucho, pero nos cuesta aceptarlo, quizá por esto mismo nos sentimos cómodos siendo isla en un archipiélago. Hacemos arte del ensimismamiento y del etnocentrismo.
Las islas tienden a formular su vida en una sociedad etnocéntrica, volcada en sí misma, que tiene a ella misma por referencia de todo y con todos. El caso de Formentera es paradigmático, pues ¿desde dónde mejor se ve la isla? Desde sí misma. Desde el mirador instalado en la carretera de la Mola. Se divisa la isla partiendo dos mares y al fondo la monstruosa mole dorada de Ibiza.
Quizás por esto Formentera se ve a si misma como diferente a Ibiza, siendo que son lo mismo y los habitantes que repoblaron la isla a partir del 1700 proceden de San José y de Santa Eulalia fundamentalmente. En apenas 300 añitos, los formenterenses se han constituido en comunidad aparte, originaria y primigenia, olvidando que cada atardecer (o amanecer) pueden ver las casas de sus abuelos de Ibiza y acordarse de ellos antes de acostarse.
Recuerdo una vez que alguien de Formentera tuvo la desafortunada idea de hermanar ambas islas. Tuvo tiempo el fenicio de advertirles de tamaño dislate: no podéis ser hermanos de quienes sois nietos. Los ibicencos repoblaron Formentera hasta tal punto, que incluso el apellido Mayans, muy abundante antaño en Santa Eulalia y Sant Joan, acabó por retroceder en Ibiza para repoblar toda Formentera.
No crean que Mallorca no ha aportado su parte, tanto en Formentera como en Ibiza. No sólo disponía de mejor formación y de información más reciente, también nos prestaba algunos novios y médicos y también expertos en agricultura y otras ramas muy útiles para los payeses pitiusos. En años de emigración, Valencia y Mallorca nos solían prestar algunos novios que terminaban por enredarse en los hilos de la sutileza fenicia y quedaban dulcemente atrapados en esta isla de sobriedades históricas.
Hoy ya no. Todos gordos y triperos. Nuestro mayor esfuerzo no es para segar y recoger la cosecha antes de julio, sino por torturarnos con dietas insensatas, lo cual nos iguala con los mallorquines y los menorquines.
Por la misma razón que en una tertulia es mejor dar la paliza antes que tener que soportarla, nos convendría infiltrarnos entre las huestes capitalinas de Palma para inspirar otra forma de hacer política y de repartir la tarta. No como hoy, que van algunos políticos de Ibiza a Mallorca y parecen odiar a Ibiza. Baleares somos todos, unidos por el mismo mar, el Mar Balear.

sábado, octubre 31, 2015

Extranjeros en nuestra propia casa

Foto rumbonorte.es


La especulación es como la radiactividad: existe de forma permanente e incesante y además es invisible. El adanismo de los podemitas piensa que toda especulación es mala por definición y esto no siempre es así. Me quedé cavilando ante su pregunta al Govern balear, o sea al nuestro: ¿Cómo van a detener la especulación ejercida sobre el islote de s´Espalmador, puesto a la venta por 24 millones de euros?
Con los diferentes grados de protección vigentes que lo blindan ahora es prácticamente imposible edificar nada, pero después me acordé de Tagomago y crecieron mis dudas. De todas formas, la enumeración de las figuras jurídicas y un párrafo del editorial del Diario del 25 de octubre 2015 lo dejan bastante claro:
 «La responsabilidad fundamental de las instituciones públicas no es lograr a toda costa la titularidad de s´Espalmador, sino garantizar su preservación y hacer que sus valores ecológicos se mantengan intactos, y para eso no son necesarios los títulos de propiedad del islote sino una política adecuada, con restricciones estrictas, vigilancia eficaz para evitar abusos y buena gestión de los instrumentos legales de protección y de las zonas de dominio público litoral».
En suma, ni el Govern ni el Ayuntamiento de Formentera disponen de una cantidad semejante para destinarla a comprarla en propiedad. Tampoco es necesario. La Administración dispone de una batería impresionante para bloquear cualquier iniciativa urbanística o turística, tipo excursiones masivas, como ya es el caso hoy en día. Suponiendo que todos cumplan con su obligación legal. Los nietos de aquel señor Cinnamond, de Barcelona, que la compró por 42.500 pesetas al señor Carlos Tur Roig en 1932, la quieren vender ahora por 24 millones de euros, un precio excesivo en función de las actuales posibilidades de explotación. Ellos verán.
Quienes no pudieron ver Tagomago fueron los casi cien excursionistas de San Carlos que pretendieron organizar una jornada en el islote donde antaño se criaban los halcones salvajes y no obtuvieron permiso. Por lo visto, la autoridad en la materia entiende que unas docenas de pacíficos y silenciosos caminantes son más corrosivos que los vuelos descontrolados de los helicópteros durante todo el año. Y que las ruidosas lanchas que juegan sus acrobacias en plena zona reservada. A veces los viejos corsarios de Ibiza, los reminiscentes fenicios nos sentimos extraños en nuestra propia casa.
«Toni, mengem-nos sa truja que la fi del món vendrà i sa truja quedarà». Traducido: a veces vale más pedir perdón que pedir permiso.

miércoles, octubre 28, 2015

Espalmador se salvó por un pelo


Así salvamos s´Espalmador en 1972 y lo digo en plural porque ignoro el grado de influencia de cada cual, aunque me imagino que se conjuraron varias causas para que no se levantara la monstruosa ciudad de 4.600 plazas en el islote.Entonces yo estudiaba en Palma y comenzaba a escribir en la prensa (Diario de Ibiza, Diario de Mallorca, TeleExprés, etc.) Aquellas colaboraciones hacían posible cubrir las facturas cotidianas y de no ser por ellas jamás hubiera podido estudiar fuera de Ibiza. El urbanismo estaba en pleno auge en las Pitiusas. Eran años salvajes de hoteles y urbanizaciones.
Recuerdo que en el puerto de Ibiza se intentó construir tres enormes silos para almacenar cemento. Estábamos en pleno franquismo y la ley de prensa no se andaba con chiquitas, pero jamás había visto al director del Diario, Francisco Verdera, enfrentarse con tanta virulencia. Aquellos silos en Botafoc hubieran significado tres heridas insufribles en nuestro puerto.
Pero en Formentera no se quedaban atrás: entonces yo no lo sabía, pero en absoluto silencio se estaba cociendo una colosal urbanización en s´Espalmador. Sí recuerdo –no soy capaz de precisar fechas– un lunático proyecto de urbanizar s´Estany des Peix y sus riberas con unos palafitos (ya saben, estas casas primitivas de madera construidas sobre troncos clavados al fondo del mar o de un lago, al objeto de evitar los ataques de las fieras).
Bueno, ya en Palma fui al Colegio de Arquitectos para documentarme sobre otras cosas y con mi melena de tres palmos les inspiré confianza y sorpresa. Al menos dos arquitectos jóvenes me informaron durante horas sobre una urbanización y otras curiosidades de Ibiza. Al final, ya casi al irme, dejaron caer: « Pero la pena es esa urbanización en el islote de Espalmador, el proyecto está en exposición pública y apenas hay oposiciones ni alegaciones. Y solo queda hoy y mañana de plazo».
Creo que fue allí donde me enteré del desastre anunciado en s´Espalmador. Quedé bastante chocado. Atravesando la hermosa Palma antigua me fui directamente a la redacción de Diario de Mallorca y lo puse en conocimiento de mi redactor jefe, Xim Rada. A los pocos minutos me llama el director, un combativo Antonio Alemany. Me pide detalles. El tema le ha interesado y delante de mí llama a uno de los redactores avezados en urbanismo, que firmaba Pep Best (¿ya puedo decir que era el pseudónimo de José María Barceló?). Al día siguiente salió un reportaje conmocionante, con fotos de archivo del islote y a toda página. El proyecto se paró.
Imagino que hizo mella en el alcalde Antonio Serra, que después sería muy amigo mío. Tampoco sé si el Consistorio veía muy claro aquel proyecto gigantesco. Ignoro si el fallecimiento del propietario real deshinchó el proyecto. Como dice Josep Pla : «La isla de Espalmador, propiedad del señor Cinnamond, de Barcelona...» estaba deshabitada de hecho. Toda la isla de Formentera apenas llegaba a 3.000 habitantes en 1972. Podemos especular cuanto queramos. El hecho es que entre varios conseguimos neutralizar aquel misil urbanístico. Y fue por los pelos. De otros no nos hemos librado.

sábado, agosto 08, 2015

Formentera bloqueada

(Foto mallorcayates.com)
Formentera multiplica su población por cuatro durante los tres meses álgidos, pero álgido no en su primera acepción de la RAE (muy frío), sino en la tercera, dícese del momento crítico o culminante de algo. Eso, el momento crítico es cuando la isla se ve colapsada en una marea de humos y de gasolina que cubre las cortas rutas en forma de serpiente ondulante. Momento culminante de la temporada, cuando las dunas, las arenas y las costas están literalmente tomadas por vehículos y los litorales por las lanchas, barcas y yates que incumplen las más elementales normas de cortesía o de preservación ecológica.
Los que hemos conocido Formentera con 2.000 habitantes, no nos sorprendemos del agobio que afecta a los isleños, hasta hace poco unos 7.000, pero que ya han pasado de los 12.000 censados. Para hacernos una idea, pensemos que Ibiza tienen 572 km2, por 80 Formentera. Dato importante. Si multiplicamos los 150.000 empadronados en Ibiza, nos encontraríamos con 600.000 habitantes. La densidad de Formentera es alarmante, así que la desproporción es evidente. Es fácil entender que en un espacio limitado como Formentera, la sensación de ratonera es muy palpable e irritante.
Una vez sabido y aceptado este hecho, aún entendiendo los deseos restrictivos de Silvia Tur Ribas y de otros políticos locales que se manifiestan, debo sugerir moderación, paciencia y reflexión. Estoy de acuerdo en que se ha terminado lo del eslogan del 'último paraíso' (por cierto ¿adivinan quién lo inventó o popularizó?) y que Formentera ya no es paraíso y en caso de haberlo sido no hubiera sido el único ni el último.
Pero en los años ochenta me pareció importante realzar en mis escritos la naturaleza y la belleza de la isla, frente a la masificación balear y peninsular. Formentera ya ha sido campo de prisioneros (no de concentración, como dicen algunos erróneamente), ya ha sido base estancada de hidroaviones, ya ha sido un universo cerrado por la dureza de las condiciones naturales. No se debe regresar a esto. Cuidado o el daño que se puede inferir al turismo puede ser irreparable. La solución me parece más efectiva contemplada desde el prisma libertario y liberal. Quiero decir, prohibido prohibir. El mercado regulará con sus altos precios de verano a muchos miles de turistas que preferirán los meses de temporada baja (repito, más baratos).
En los vehículos lo mismo: ellos mismos ya llevan matrícula y otras numeraciones y con una rapidez pasmosa se pueden pasar por el lector del código de barras las tarjetas que habrán obtenido al comprar el billete. Exentos los residentes. Quien quiera ir a Formentera con su vehículo lo repensará. Cualquier idea es válida siempre que no perdamos áreas de libertad como ciudadanos, aunque para ello se tenga que promocionar un paraíso a dos velocidades, o sea, a dos precios, o sea, a dos estaciones: verano e invierno. En último extremo, ambas Pitiusas sufren el mismo cáncer y podemos pensar juntos lo que ya sufrimos conjuntamente.

miércoles, marzo 04, 2015

Formentera seguirá con coches

No me gustan los coches ni me gustan los atascos ni me gustan Ibiza ni Formentera en verano, entre otras razones, precisamente por esto. No me explico cómo en pleno siglo XXI no hemos conseguido superar esta monstruosa forma de movilidad.Claro, ya sé que suponen una fabulosa fuente de negocios, de trabajo y de agente dinamizador de la economía. Pero ya hace décadas que podríamos haber sustituido los combustibles fósiles por otros mucho más limpios. Al tema: me encantaría que en las Pitiusas quedaran menos coches circulando, sustituidos por buses y microbuses verdes, menos ruidosos y poco contaminantes. Quizás las islas volvieran a ser un paraíso. Soportables.
Pero en Formentera quieren recurrir a una medida limitadora. Por lo poco que sé, no pueden prohibir la circulación de vehículos en el territorio nacional y por muy descuajaringada que esté la España actual –y lo está mucho– es imposible prohibir el paso y el paseo. Se han puesto de acuerdo todos los partidos y las entidades de la isla, 80 asociaciones que forman el Consell d'Entidats, para redactar una ley de rango balear para poder cobrar un peaje a los vehículos provenientes de la Península, porque supongo que no pretenderán cobrar a los que vengan de Ibiza. Este proyecto de ley iría al Parlamento balear donde se aprobaría y sería de aplicación en aquellas islas que prefirieran hacer uso. Quiero suponer que también la asociación de las casas de alquiler de coches, en principio muy beneficiadas podrán dar su opinión. Ignoro si los coches que se alquilan en Formentera pagan el impuesto de matriculación y circulación en ayuntamientos lejanos de la península, en vez de pagar en los ayuntamientos pitiusos.
En cualquier caso, ahora es el momento de tratar todo estos temas. En realidad el agobio se pronuncia en julio, agosto y septiembre, cuando la isla se pone en 35.000 habitantes y el número de coches sobrepasa con creces los 10.000. Los apenas 80 kilómetros cuadrados de Formentera no dan más de sí y esta medida, si bien tendrá poco poder disuasorio, al menos servirá para recaudar y hacer calderada. Es probable que tampoco sirva apara incentivar la visita en temporada baja. Está demostrado que quien compra Pitiusas quiere el ferragosto y le da igual el precio, los atascos y el hacinamiento humano o inhumano. Al contrario, parece que lo buscan adrede: Formentera seguirá con coches e Ibiza muchísimo más.

jueves, enero 08, 2015

El caos de los alojamientos ilegales

En Ibiza queremos agarrar todos los huevos en verano y a menudo estrellamos algunos

A mí ni carbón, pero sigo creyendo en los reyes magos. ¿Qué haríamos sin esa evanescente ilusión, tan irracional como injustificada? Toda Ibiza y Formentera cree en las labores de magia que nos han llenado el archipiélago de turistas de las más dispares procedencias. 
Veo que Jaume Ferrer, presidente del Consell de Formentera está satisfecho con el modelo turístico de su isla, como diferenciándolo del de Ibiza. Es el mismo: vienen turistas, alquilan una habitación, van a mojarse al mar, piden bebidas y se las cobramos al quíntuple de lo que valen (o más). El hecho de que no quieran party boats no es suficiente elemento diferenciador. No quieren y hacen bien, porque estas barcazas recicladas del desguace, estruendosas y endemoniadas se pavonean por Formentera, les echan los malos humos, los ruidos y la basura y no dejan ni un euro a la mimada pitiusa menor. Yo tampoco las quisiera para Ibiza.
No entiendo como ninguna autoridad marina o terrestre puede autorizar tal actividad. No lo concibo, pero claro, uno no lo sabe todo. 
Los hoteleros tampoco han recibido regalos de reyes. Ellos esperan que los políticos metan en cintura a los miles de apartamentos salvajes, casas silvestres o cubiles de diverso pelaje que les hacen la competencia desleal. Y el Gobierno no lo va a hacer, al menos de momento, porque esto sería ponerse a trabajar de verdad, en serio, en un área concreta. No van a mover una mano. De momento. Quien va a movilizarse es Hacienda y no lo digo a la ligera. Cuando Hacienda se ponga a cribar Ibiza, Formentera, Baleares (y me consta que están en ello, no solo en materia de catastro) en las movidas de taxis pirata, vehículos de lujo, lanchas, yates y en el alquiler turístico de vivienda, saltarán chispas. El asunto es ¿puedo alquiler un apartamento por semanas o meses a los turistas que vienen? La respuesta es no, si está en una zona o bloque residencial.
Ya hay sentencias (ya les conté la de Valencia). En realidad, no hablamos estrictamente de las obligaciones con Hacienda –que no son anecdóticas–sino de sanidad, seguridad y convivencia. El tipo de turismo o los tipejos turistas que vienen a Ibiza no son nada recomendables. No es gente que venga a descansar y hacer amigos. En gran parte son unos vándalos intratables. Comprendo por otra parte que los hoteleros estén alarmados. 
Ya pasan de 700.000 los turistas que recurren al apartamento o alojamientos ilegales o alegales. Es una cifra importante y el hecho de que no esté regulado demuestra una vez más que las autonomías son una auténtica estafa y un despilfarro inasumible e insostenible.

sábado, enero 25, 2014

Creen que vivimos como dioses

Pero no es verdad. En Ibiza, en Baleares vivimos bastante peor que en muchos sitios de España y de Europa, donde tienen accesos, facilidades y una competencia de mercado que hace la calidad de vida mucho más consolidada. Hemos aumentado demencialmente el número de políticos y cargos adjuntos, pero lo único que hemos conseguido es quebrar la Comunidad, sufrir unos precios mucho más altos y pagar los impuestos más elevados de toda la Unión Europea, con el agravante de que nuestros sueldos o ganancias son mucho más bajos.
No, no vivimos como dioses. No se vive muy bien en Ibiza. Y menos en Formentera. En estos días de ventolera y lluvias frías uno añora la posibilidad del peninsular que, con todas las precauciones que vengan al caso, entra en el coche, cierra la puerta y se pone a conducir de Portugal hasta Valencia sin parar en unas autovías impresionantes. O de Galicia hasta Palencia. O en cualquier punto de la Península.
Si tienes la desdichada idea de montar una empresa en la que tengas que manipular mucha carga (importar materiales y después distribuir para vender fuera de la isla) descubrirás –demasiado tarde– que es imposible competir con el mismo tipo de empresa plantada en Valencia o Alicante.
En Ibiza somos pocos y muy mal avenidos. Queremos las carreteras y las autovías perfectas, las playas limpias de algas en abril –cuando sabemos que en mayo volverán los temporales– los restaurantes impecables. Pero a la hora de organizarse de puertas adentro no hemos sabido vencer nuestras propias contradicciones. Así quienes viven del perfecto estado de las carreteras, matriculan sus coches en ayuntamientos de la península para ahorrarse un dinero, en vez de arrimar el hombro para conseguir unos políticas y unos políticos más sobrios. La historia de los coches de alquiler es para hacer una película o usarla de base para hacer conferencias sobre fiscalidad y política regional. El hecho es que unas cantidades nada despreciables de ingresos se pierden porque los rent a car frenan su retorno a la isla y siguen pagando sus impuestos fuera. Los empresarios de la Aevab no matricularán sus coches en las Baleares hasta que el Govern balear obligue a hacer lo mismo a las multinacionales.
El nefasto Pacte de Progrés o como se llamara dejó la Comunidad descostillada y en pie de guerra en todos los frentes. Ahora, solucionar todos estos temas, uno tras otro, es dificilísimo. Y sin embargo en Bruselas piensan que los baleáricos vivimos demasiado bien, lo cual no juega en nuestro favor. Lo explica Esteban Mas, nuestro delegado del Govern ante la UE, donde ha de exponer que el Archipiélago sufre una doble y triple insularidad y numerosos agravios comparativos. ¿Cómo explicar que en verano ostentamos récords de aviones y pasajeros pero que en invierno quedamos aislados como si viviéramos en Marte?

miércoles, diciembre 18, 2013

Prisioneros en Formentera

Joan Marí con la maqueta de la Colonia de la Savina, en la parte de abajo estaría s´Estany des Peix Foto Vicent Marí
Pedíamos silencio, tenemos derecho a exigirlo silenciosamente y en estas fechas podemos valorarlo y disfrutarlo, siempre que al lado de nuestra casa no levanten una central térmica biodiésel o una zona industrial o una discoteca. Los de Formentera podrán tramitar –o no– el BIC del campo de prisioneros de la Savina, donde dos mil presos de guerra pasaron una temporada de penurias. Se pasaba hambruna fuera, no se iba a pasar dentro. Los años más tremendos fueron los primeros de la década de los 40. Unos 2.000 silenciosos perdedores, algunos de los cuales murieron por avitaminosis, que es el mismo diagnóstico que Fidel dio en Cuba a los miles de afectados de ceguera. Murieron de hambre.
En Cuba se les dio un suplemento de vitamina B y todos comenzaron a ver, milagrosamente.
El novelista ibicenco Jordi Juan me habló mucho de este campo de prisioneros, que era uno de tantos que hubo en toda España. Y no el mayor. Hace unas semanas pasé por lo que fue el famoso campo de Castuera (Extremadura), que llegó a albergar a más de 10.000, o sea, cinco veces más que el de nuestra Formentera. Algunos autores de izquierdas les llaman campos de concentración. No tienen nada que ver. Eran campos de prisioneros y hubo un centenar de estables en toda España. Hay quien habla de 180, lo cual es altamente improbable en un país de 52 provincias. No hay que confundir -interesadamente o no- lo que es una zona temporal de reclusión con un campo asentado de prisioneros consolidado, como fueron el de Castuera o el de Formentera.
Lo cierto es que no es lo mismo una checa que una cárcel, no es lo mismo un campo de prisioneros, que usaron ambos bandos, el republicano y el nacional, que los campos de concentración, donde se concentraban civiles presos por motivos varios y que eran destinados al trabajo y al final al exterminio planificado, caso de los judíos en la Alemania nazi, por cierto en la misma época (1933-1945).
Quienes usen Internet encontrarán una lista exhaustiva aquí, incluyendo los campos del bando rojo y del azul. Quiero decir con ello que el valor histórico de estas instalaciones es muy relativo. No debiéramos magnificar la importancia de estas cosas. Respetando el trabajo de documentación de historiadores y arquitecto, dando por sentado el dolor, la locura y el sacrificio humano de una guerra que sólo acarreó desgracias y dejando claro el respeto que merecen todas las víctimas, me gustaría decirlo claramente: no debiéramos enquistar esta amplia zona y dejarla con las piedras mondas y arruinadas en recuerdo a una efemérides fatal, segregada del resto.
Ignoro quién es el propietario de este amplísimo terreno, pero sin llenarlo de edificios podría tener un uso más racional, respetando las proporciones, como parque abierto a todos, con un breve edificio-museo con un obelisco, por ejemplo. Pero eximiendo el resto de la superficie para parques, zonas de esparcimiento, incluso permitiendo al propietario la explotación de alguna zona, una parte, para amortizar la cesión del resto. Podría ser mucho más prolijo, pero prefiero ser breve y claro. Es mi opinión.

miércoles, octubre 23, 2013

La reacción de Formentera


Formentera es una isla diminuta y esto es una debilidad, pero en esta misma misma radica su fortaleza. Ningún destino turístico que reciba extranjeros –la costa mediterránea, básicamente– puede presumir del liderato español en la temporada veraniega de 2013, pues es sabido que nuestro país está hundido en una crisis prolongada de la que no conseguimos salir.
La recesión no ha impedido que el número de turistas españoles haya batido a los italianos, los primeros y casi únicos visitantes de Formentera en los últimos lustros. Este hecho lo pagaron caro sus empresarios en 2012 al darse cuenta en plena temporada que la isla no conseguía los buenos resultados de siempre: fallaba Italia, que a su vez estaba y está sumida en una situación tan alarmante como la española.
Una vez tomada buena nota, los formenterenses se armaron de folletos, películas, reportajes, ferias y actos para recuperar la fidelidad hispana, siempre tan próxima. Formentera tiene una imagen relativamente desvinculada de Ibiza en la península. Muchos creen, por desgracia erróneamente, que Formentera es un paraíso salvaje apartado de la insoportable Ibiza. Pero muy cerca, a tiro de avión y ferry.
Durante los dos meses de verano, Formentera ya no es ningún paraíso aislado. En algunos puntos cuesta diferenciarla de Ibiza o de Mallorca, pero es el tributo que se ha de pagar si se quiere operar con turismo de masas.
La buena noticia existe: Formentera ha conseguido sustituir al turista italiano por el español y no han perdido la vida ni la imagen en el intento. Siguen viniendo italianos, pero han dejado la primera posición. Ganan los españoles.
Aparte de la actitud y las capacidades de los responsables turísticos, esto se ha podido lograr gracias a las reducidísimas dimensiones de Formentera. Mallorca y Menorca no han conseguido tal eficacia jamás, ni Ibiza tampoco. Pero Formentera, moviendo unos miles de turistas, ya equilibra su oferta.
Su fuerza está en su situación de debilidad, conviene no olvidarlo, porque este principio actúa en lo positivo, pero también en lo negativo: es mucho más fácil destruir el equilibrio en una islita como Formentera. Ellos ya lo saben.
Otro tema que lleva de cabeza a muchos propietarios y vecinos de estas islas es el alquiler de pisos particulares en zonas residenciales a los desmadrados turistas. La respuesta parece obvia: no hay quien les soporte.
Son actividades ruidosas, molestas y en algún caso peligrosas. Pero claro, hay gente que opina lo contrario. Son los que siguen pensando que en las Pitiusas todo vale. Los residentes tenemos la obligación de ser amables con los turistas, no de entregarles nuestra vida las 24 horas.

miércoles, agosto 14, 2013

Espectacularidad efímera

El garreo de un ancla arasa la Posidonia en Formentera. Foto Manu San Félix, vía DI
Me mandan una foto que representa la espectacularidad efímera de las Pitiusas de hoy, convertidas en escaparate de todas las vanidades fútiles imaginables. Está tomada desde una avioneta o avión que despega emproando hacia Valencia. En la popa queda el estrecho de los Freos, trenzados por las estelas de las lanchas rápidas y los yates que van camino a s´Espalmador.
La espuma convulsa de las estelas compone una red de formas que rompen el azulado horizonte de paz entre ambas islas, Ibiza y Formentera. Es la rugiente marabunta que describía el otro día: dos meses de guerra entre diez meses sedentarios y pacíficos.
Muchos ya sabemos que estas exhibiciones de despilfarro inútil no hacen más ricas a nuestras ya machacadas islitas. Es gente que viene a pavonearse a toda rabia, sin apenas tiempo para la tregua, presuntos millonarios que poco deben de dejar a los isleños, pero algunos se han empeñado en ofrecer esta coartada para seguir destruyendo el urbanismo, para seguir rellenando lo poco que queda de suelo rústico.
Yo comprendo que estas islas ahora son muy espectaculares, son el escaparate perfecto para lucirse ante los fotógrafos. Muchas chicas de catálogo, famosillas y aspirantes a, wanna be se contonean por el escenario en espera a una repercusión mediática que no alcanzarían en Pollensa o en Andratx, ni siquiera en Palma, que ha caído en picado después de las desdichadas peripecias reales. Ni en Marbella, que fue liquidada por la vulgaridad hispana del gordo corrupto y la petulancia de los árabes forrados en oro.
Ibiza es ahora el escaparate para lucir la mercancía.
Pocos se atreven a prescindir de las islas. Al menos pasan dos días, se fotografían y después parten a otras villas resguardadas en Sicilia, en Córcega o en Cerdeña. No pocos ya se han cobijado en Marruecos, ya veremos hasta cuándo.
Y sin embargo, todo el entramado muestra una obvia fragilidad. Para empezar es efímero: dura unas cuantas semanas, reluce con insolencia y se apaga, dejando la isla arrastrada como si hubiera pasado el ejército borracho de Atila. Y por otra, este entramado es frágil, decía, cuando un incidente cotidiano puede dejar a toda la isla sin energía o sin Internet, como ha ocurrido dos veces en junio y julio, cuando el ancla de dos yates rompió un cable.
Menos visibles son los garreos espeluznantes sobre las praderas de posidonia, que ya han sido demostrados y mostrados por imágenes que hieren cualquier corazón sensible. Unas zonas biológicas que pueden tardar 100 o 220 años en crecer, serán arrasadas en menos de 20 años. Lo escribo con números, a ver si así se visualiza mejor. Una animalada.
Por encima corren la cocaína, drogas de distinto origen, el champán francés y corren los bólidos sobre el espejo del mar. ¿Qué sacamos los isleños, qué sacamos las islas?
Porquería, muerte y contaminación.

miércoles, julio 31, 2013

Buenos vecinos


Observo que la gente está muy picada y algunos andan ya ensimismados practicando la guerra subterránea. Sépanlo: si vives en una isla, que es un lugar muy pequeño donde todos navegamos juntos, esto es una mala política. Hubo unos años en que en Formentera andaban todos enfrentados. Parecía una comedia a la italiana. Cuando llegabas a la isla lo mejor era hacerse el despistado, porque enseguida pretendían conocer en qué bando militabas. «¿Yo? Yo estoy contra todos los bandos y todas las bandas», fue una respuesta irónica que me salvó más de una vez de los compromisos imbéciles. Formentera ha cambiado, los ánimos se han apaciguado, y más vale así. La mejor política practicable es la de buena vecindad, la coexistencia pacífica y si se puede, la convivencia.
Que lo lean atentamente en el PP, donde no disimulan sus poco oportunos enfrentamientos. ¿Será cosa de la juventud? Quizás sí, los jóvenes son más proclives a entrar al trapo y de aceptar todos los retos. Hoy, el PP se subdivide en al menos dos grandes tendencias y esto será una suerte si saben navegar con calma y sabiendo que todos hemos de llegar a buen puerto. Estaba pensando en todo esto cuando caí en la cuenta que Vila, Ibiza municipio, es un gran vecino del que todos abusan un poco. A la ciudad se iba cuando se podía aparcar el carro y el mulo; cuando se podía aparcar el coche, cuando se podía aparcar la moto, pero hoy apenas quedan unos centímetros donde dejar el medio de transporte. Hace unas décadas, toda la isla hubiera cabido dentro de la ciudad. No había más de 40.000 ibicencos en toda la isla. Hay más ya solo en la ciudad.
Si toda Ibiza decidiera bajar a Vila el mismo día y a la misma hora, se formarían unas colas impresionantes que de hecho son las que ya se forman ahora durante todo el verano. ¿Entienden por dónde voy? Bueno, pues aun así, Vila aceptará los desechos de la depuradora de Santa Eulalia. Ya no da más de sí y en verano será peor porque todo revienta y además los yates arrancan el cable de Internet o revientan el tubo del emisario submarino. Y claro, toda la mierda acaba en el puerto de Ibiza, que es, por ley de la gravedad, el punto de encuentro perfecto.
Vicent Marí ya habrá descubierto que es mejor llevarse bien con Vicent Serra, olvidar diatribas y cuidarse de gestionar la pobreza y las deudas que nos dejó el Pacte. Lo mismo pueden decir los de Formentera, que nos mandan sus fardos de basura hacia Ibiza, para enterrarlos en el vertedero de Ca na Putxa.
¿Encima os quejaréis de los ibicencos? Más vale dejarse de películas, llevarse bien y ponerse manos a la obra para pasar esta temporada, que será terrible, y después seguir buscando soluciones para los problemas, los mismo de siempre, los mismos que nunca resolvéis. Ah, y nada de construir la depuradora encima de una montaña, como alguno pretende.
@MarianoPlanells