Mostrando entradas con la etiqueta videos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta videos. Mostrar todas las entradas

sábado, febrero 15, 2014

El bajón gay

A la hora de analizar los entresijos de la promoción turística de Ibiza me obligo a regresar a los orígenes para esclarecer cuál fue uno de los secretos del éxito de las Pitiusas: su abigarramiento, la mescolanza armónica, la mezcla de clases, razas, costumbres. Ibiza fue un melting pot que todavía asombra a los sociólogos y que nadie ha podido superar, ni siquiera emular.
Esto va camino de malograrse, de hecho lo ha sido ya. Lo han estropeado los políticos que quieren meter la mano en todos los bolsillos para apropiarse de tu dinero y cuando lo tienen lo invierten en aquello que mejor ayude a su partido, a su banda, a su secta. Y hacen vídeos.
Si algo funciona, no lo estropees. Pero esto no quieren entenderlo estos políticos, porque el dinero es poder y éste se prolonga en el uso del mismo. Del dinero ajeno. Da igual que sean del PP y que se las den de liberales: las peores medidas de promoción turística las ha tomado el PP, al principio bajo la férula caciquil que tanto ha dañado a la isla en muchos sentidos. Ahora PSOE y PP ya siguen la inercia y ésta se traduce en mantener la isla como una gran e insoportable discoteca, Bien, es soportable para alguien permanentemente drogado o embriagado. Para la gente normal, Ibiza es un espacio de locura y un antro inhabitable. Una disparatada discoteca global.
Me di cuenta de que esto ocurriría a mediados de los 80, cuando siendo conseller de turismo Pedro Palau, Ibiza empezó a publicitarse con enormes fotografías de discotecas con frases de este estilo: ´Ibiza, a veces también se duerme´. Lo cual es falso, por cierto. En Ibiza no duerme ni quien deba hacerlo para atender su trabajo.

El video gay friendly en Fitur no es la primera metedura de pata, es la penúltima. Porque Ibiza no ha de ser gay friendly sino friendly for everybody. ¿Por qué se hizo? Según leo, es que el turismo gay ha sufrido un bajón. Atónito, no doy crédito, porque de ser cierto se habría confeccionado otro mensaje más globalizado, dado que el turismo nacional sí que ha pegado un bajón. Menudo bajón, cuando en las Baleares hemos perdido un millón y medio de españoles, de los cuales casi 200.000 deben correspondernos a los pitiusos. ¿Y dónde está el vídeo? La imagen de Ibiza es un desastre, aunque este video está técnicamente bien hecho.
Yo no he visto nada parecido en ningún lugar del mundo, que se anuncie un prostíbulo a todo color y con fotos en el centro de la ciudad (en su día se retiró ante las quejas), tantas pancartas de discotecas o vídeos como el que nos ocupa, patrocinado por el gobierno de todos, no solo de los LGBT (lesbianas, gays, bisexuales y transexuales, supongo, yo qué sé). Por las mismas fechas, la Cuatro emitió un reportaje sobre San Antonio y sus borracheras violentas, pero al ser una cadena privada, nada tengo que decir. Lo que no se entiende es que estas explícitas y efusivas muestras de hedonismo las paguen los contribuyentes.
Ibiza ha perdido el norte, pero hace tiempo. La prueba de que vamos al despeñadero son los elogios de la prensa mallorquina hacia el vídeo gay. Pero ellos no lo hacen. Ningún gobierno del mundo lo hace. Brasil incluso prohibió el topless, el alcalde de NY retiró la prostitución de la calle 42. En Fitur aparecieron dos niñas muy monas, vestidas con un hermoso látex de color rojo en nombre de una discoteca de Gandía que simplemente sonreían a los visitantes ¡y llamó el presidente de la Comunidad Valenciana al estand para exigir cabezas! En fin, que aproveche, porque de lo que se siembra se come.

miércoles, febrero 12, 2014

Contra el cuerpo

Los jovencitos de Ibiza y de España entera ya no se acuerdan o desconocen cuando en el país regía una aversión oficial al cuerpo desnudo y entonces se solía mandar varios jeeps o camiones de guardias civiles a detener señoras despelotadas sobre la arena. Yo comprendo que era mejor esto que tirotearse íntimamente con los bildu-etarras, pero de todas formas hay algo de grotesco en la imagen de aquellos correajes con bigote y tricornio –el uniforme era tan sagrado como el afeitado, a diferencia de hoy– agarrando del brazo o de donde pudieran a las vikingas, tan pacíficas. Aquellos jóvenes y beneméritos agentes vestían impecables, imponiendo su marcialidad en una Ibiza calurosa donde apetecía mucho más amigarse que pelearse. Hoy veo muchos guardias civiles esparcidos por esta España feliz y arruinada que van más peludos y barbudos que muchos de aquellos desertores del Vietnam que se fumaban el porro estirados en la playa o en las dunas de las Salinas.
Desde que empecé, 1972, a escribir en el Diario defendí a los hippies y el nudismo. Entonces no solo fui el primero sino el único, al menos sobre papel impreso. Pero ya me sabía apoyado por lo que se denominaba crípticamente las ´fuerzas vivas´, gente instalada en el posfranquismo que no podía expresarse y obviamente se sirvieron de mi inexperiencia, ímpetu y juventud para abrir brecha. 
Era la lucha del cuerpo contra el muro. La prensa nacional se hacía eco de las magníficas redadas en Formentera, en Santa Eulalia y en Ibiza. Como no sirvieron de nada, el cuerpo se iba imponiendo. Me refiero a los cuerpos desnudos, no al de la Guardia Civil que siempre ha estado ahí, imponiendo e imponiéndose. Incluso Antonio Alemany, director del Diario de Mallorca (uno de los cinco más influyentes y que tenía cada mañana Carrero Blanco en su despacho) me pidió que escribiera un articulito defendiendo el nudismo en zonas acotadas. Páginas centrales, al lado de Umbral, Leguineche, Guindal, Oneto... Aquello me sentó bien y me ayudó tanto a reforzar mis nervios como a templar mi relativa soledad.
Porque muchas voces ya se iban sumando a la defensa del cuerpo bajo el sol. Desde aquel día supe que la batalla estaba ganada. Y me consta que en el Fomento de Turismo y otros entes cercanos más de uno suspiró no sin cierto regocijo al descubrir que bañarse desnudo ya no era pecado mortal. Batallas que algún día iré contando con más detalles. ¿Las memorias ya se pueden escribir a partir de los 60 años? 
Estos días he vivido dos episodios que asumo y respeto: sigue habiendo mucha gente, incluso jóvenes, que tienen miedo u odio al cuerpo. No soportan los desnudos en Facebook en defensa de Ibiza y en contra de las prospecciones. No son integrales, pues FB no permite el desnudo. Aun así, mucha gente nos reprende en el grupo ´Eivissadiuno´. Bueno, lo acepto, no tengo nada que decirles. El otro caso es sobre un vídeo patrocinado por el Consell que ha levantado bubones de alergia. Yo no tengo nada que decir sobre el sexo, el desnudo, los gays. Al margen de esto, el Consell insiste en fomentar una imagen fácilmente inmersa en el mismo campo semántico: Ibiza, drogas, alcohol, sexo, discotecas, drogas, juventud, etc. Ellos sabrán.

miércoles, febrero 06, 2013

´Loving Aibizza´



Hablemos de las cosas de nuestro pequeño mundo: del turismo de Ibiza y de Formentera, ya que por mal que vivamos, no dependemos de otra cosa. Hay noticias; por ejemplo, que ya van como un cohete las ventas de Ibiza en Holanda, siguiendo una pauta que comenzó hace unos tres años. Tampoco sé muy bien por qué, y a quienes se lo he comentado tampoco saben explicar la causa. Sin duda, son modas, pero dejen que les recuerde una cosa: Ibiza ya era muy conocida en Holanda en los años sesenta y a medida que van saliendo libros y muriendo autores y actrices como Silvya Kristel el nombre de Ibiza se renueva y se refresca, si bien las descripciones de la isla de los años 1959-1965 no tienen apenas nada que ver con la Ibiza de hoy.
Quizás para saldar y explicar este vacío, los holandeses han rodado una película con chicos y con chicas guapas, afeitados y con desodorante, a diferencia de la Ibiza hippy que solo olía a pies y a romero. Carne en el asador. He visto solo el tráiler y ya me planto aquí (lo he puesto en Ibiza Digital) porque ya no me cabe ni un topicazo más en la cabeza. Hubo un tiempo en que todo se archivaba, pero con los años uno se va dando cuenta de que solo hay que ir guardando lo básico, lo esencial y lo bello.
Comprendo que estas ´promociones´ sean muy útiles a los industriales del catre y que sirvan de apoyo a los políticos cual Carmen Ferrer, la consejera de Turismo del Consell Insular. Pero no aportan absolutamente nada nuevo ni bueno y hablo en general. Ya me avisarán si Alonso Quijano pasa por Ibiza con su amigo Sancho. Por menos de esto no apuesto un duro a la ruleta turística del 2013.
Y sin embargo te quiero, pero no quiero entrar al lío de la voluntariosa Carmen, que no cree ella que los beach clubs pasen a ser discotecas. Qué miedo me dan estos nuevos políticos New Age from Aibizza, rediós. Ya saben, que por orden de la alcaldesa, Cristóbal Colón nació en Ibiza, exagero, pero ya saben, esta es la tesitura y casi la partitura.
Uno diría que los pocos metros de playa tendrían que ser para los bañistas playeros. Es decir, sacar a la marabunta y al narcoturismo de las arenas de nuestras breves playas. Fuera de aquí. Desalojen. Y aún diría más, Carmen: este asunto no debiera ser opinable. Toda la isla ya es una gran discoteca, hasta en el aeropuerto. Ya solo nos falta que nos pongan un bafle debajo de la lona de la hamaca.
Tenemos demasiadas autoridades y en general muy malas para tan poca autoridad y tan poco criterio. Creerán que han inventado algo nuevo, pero ya aburren hasta a las ovejas, con el agravante de que están acabando con los pocos rincones donde la gente normal pueda relajarse unas horitas o unos días: las riberas.
Dicho sea con ánimo relajante y con el completo convencimiento de que no servirá para nada. Ni falta que hace. Pero volveré, como dijo el general Douglas McArthur, en una frase mítica que después han copiado otros deslustrados iletrados. Volveremos aunque solo sea al tema.

miércoles, octubre 17, 2012

Serpenteando o Twisting

No deja de ser curioso que cuanta menos playa queda disponible, más negocios se abren en las playas, uno ya no sabe si con licencia, o sin licencia, tal es el caos creado en los últimos años.
¿Dónde está la gente en los veranos de Ibiza? Preguntábamos no hace mucho: en las playas o en las carreteras, visitando las calas.
No queda ni un metro libre donde extender las toallas, pero los más pudientes (que no pudorosos) han encontrado un sistema ideal para prolongar las arenas: embarcarse y dar vueltas, fondeando de vez en cuando, arrasando las Posidonias y volviendo a cambiar de playa, para seguir hundiendo el ancla en otro paraje. Como yo suelo acompañar mis tonterías en forma de metáfora o de imagen, permítanme que le llame a este fenómeno pitiuso twisting. El verbo inglés twist, retorcerse, enroscarse, serpentear, torcerse, lo conocemos todos por el baile, que es un desbarajuste de miembros, cuello y culo. Pues es eso.

 El twisting es lo que le hacemos a un trapo mojado cuando lo enjuagamos, lo retorcemos y le sacamos hasta la última gota de agua. Esto mismo estamos haciendo con el turismo de Ibiza, lo retorcemos para sacarle hasta el último centavo. Y no hay más playas que las que hay o hubo, porque muchas están sepultadas por hoteles y beach-clubs. Hay que retorcer hasta el último centímetro y exprimirle el jugo.
No es de extrañar que esta misma expresión pueda usarse en periodismo digital. El twisting es apropiarse de la información básica de un medio o blog ajeno y darle una nueva redacción, retorciendo la forma para hacerla irreconocible pero usando el mismo fondo.

En esta serie de cambios de la oferta complementaria parece que tienen ventaja los muy ricos y los muy pobres. Es decir, los grandes restaurantes de alta cocina o los aparatosos beach-clubs (en Ibiza siempre se han hecho los beach-parties pero los cobraba la guía: llegaban 30 borrachos de Liverpool, se apropiaban de media playa y comenzaban a lanzarse huevos crudos y burradas así, mientras el perdedor se bebía una cerveza y el ganador tres ¿quién no lo ha vivido?).

Y los muy pobres: seguramente gana más un taxista pirata (del orden de 700 euros diarios) o el vendedor de varias decenas de kilos de fruta en un cesto que los restaurantes medianos o que un taxista aburrido de esperar durante todo el año la llegada de los turistas.
Nadie duda que en esta Ibiza desquiciada los más piratas llevan ventaja. Quienes perdemos somos los ibicencos en general y no porque no seamos bastante corsarios a nuestro modo: es que el arte del twisting está muy perfeccionado y siempre nos van por delante los espabilados. O los delincuentes.
Por ejemplo, los que han vendido Ibiza por un plato de lentejas, como los hoteles del todo incluido, una auténtica plaga que habría que declarar non-grata y expulsarlos del mercado. No son negros llegados con una patera ni taxistas piratas suicidas: son gente normal de cuello blanco, y con pocos escrúpulos. Una organización delictiva como la del hotelero catalán Ferré sólo es pensable en Ibiza y dice poco de nuestra policía turística y general y menos de las inspecciones del Consell. El Todo Incluido también es una práctica del twisting, y muy dañina por cierto.

miércoles, octubre 27, 2010

Danza 'made in ibiza'

Anna dell'Olmo


La danza es uno de los pocos placeres que le quedan al fenicio. La estilizada Sara Baras sublima cualquier historia con unos pasos apasionados pero medidos que yo pienso inspiró el inolvidable Antonio Gades. Pueden verse en Youtube algunos videos donde la gaditana baila la farruca –un baile de antiguos orígenes gallegos– con auténtico furor, con elevación. Espero con ansias que pase este año sabático que se regaló Sara para volver a verla en actuaciones magistrales como la última de Mérida. «Quiero tener un hijo», dijo.

Maria Pagés también levanta el ánimo, con una técnica bien sedimentada en distintos estilos. Tanto se atreve con una música de jazz o un blues como con una bulería. La adoran en el extranjero, como a Sara. Ahora he descubierto a Rocío Molina, una joven sevillana que fusiona (fusión viene de confusión en muchos grupos y autores flamencos) varios estilos y los revoluciona con su cuerpecito chico, vivaz, pero con una técnica acrisolada, como la de María.
Lo que no todo el mundo sabe es que Ibiza ha exportado un gran bailarín de flamenco, aunque con técnica mucho más amplia. Antonio salió de la escuela de María Martín y Paco Torres de San Antonio. Había que escuchar a Paco Torres con qué orgullo hablaba de su Antoñito, a quien formó a medida que iba creciendo. Un orgullo legitimo de quien ha derrochado paciencia, ciencia y arte en la formación de alguien.

La danza, como el deporte de élite o como la música, exige mucho: no todo son focos y oropeles, es más, para muchos jamás llegan si no es en algún coro o agrupación de segunda fila. El amor al trabajo, a este trabajo en concreto, suele compensar de muchos malos ratos, sufrimientos físicos, químicos y anímicos. Por eso me llena de alegría saber que también hay algunos deportistas que llegan a lo más alto, como Mar Sánchez, ahora Irene Colomar y algunos otros.
Volando a Londres me senté al lado de una joven ibicenca, bella, alta y estilizada (lamento no recordar el nombre, que alguien lo aporte en una carta al director, por favor) que estaba triunfando en Londres, bailando como bluebell girl. Habrá otros.

Digo también, porque me ha dado un alegrón Anna Marí Dell'Olmo, bailarina y coreógrafa ibicenca que ha necesitado los 28 años de su vida para sentirse compensada de tantos años de privaciones, ejercicios y esfuerzos. El secreto está en trabajar y estudiar en al dirección correcta, pero también en resistir. No todos pueden: los años van pasando a velocidad de vértigo y hay muchos problemas cotidianos que han de solventarse. Contradicciones, carencias y la misma vida diaria se encargan de rendir a muchos antes de llegar a la meta.

Anna Dell'Olmo es la asistente de coreografía de Roberto G. Alonso, en la obra de reapertura del Molino, en el Paralelo barcelonés. Muchos ibicencos irán a verla en esta histórica sala.
Alegría además por mi amistad con Gerardo Gas, el marido de Sandy Plant, de la escuela Capricorn, donde inició su andadura esta hermosa ibicenca. Seguro que saldrán más ibicencos para el mundo de la danza, a pesar de las dificultades. Hoy este fenicio quería anotar estos recuerdos y reflexiones, como un reconocimiento al sacrifico por el arte o el deporte. Alzo mi copa por la danza y sus oficiantes.