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domingo, mayo 20, 2018

La carabela portuguesa se queda


La carabela portuguesa es muy venenosa y la parte inferior es como un grupo de raíces y tentáculos





 La medusa velero llega en grandes cantidades y es azulada, pero  el cuerpo radial la hace fácilmente distinguible


Cuando en los temporales de invierno la invasión de carabelas portuguesas aterrizó en Formentera y en Ibiza no escribí nada, porque esto ya había ocurrido en varias ocasiones y uno sabía que el problema se resolvería con el tiempo. La proliferación de carabelas suele concluir en uno o dos meses y al final reina la alegría, alternando a veces con enormes masas -toneladas y más toneladas- de las medusas azules velero, que en cierta manera guardan un poco de parecido.

En el momento de escribir esto, la prensa generalista española sigue informando de avistaciones masivas de la carabela, la peor de todas. En concreto en una zona donde suelen aparecer: en Alicante y en Murcia. El ayuntamiento de El Campello y otros han cerrado varias playas por la presencia de estos hidrozoos (no son medusas). Tan solo un mes antes, en Formentera se recogían a espuertas. También en las costas de poniente de Ibiza y en Águilas (Murcia), las playas de Alicante (El Postiguet, San Juan, Benidorm), lo cual es lógico, pues estos bichos venenosos entran por Gibraltar durante los temporales.

Es cuestión de tiempo que lleguen a las costas catalanas, aunque solo puedan recorrer unos 20 metros por minuto. De hecho son bien conocidas en la costa gerundense.
Obviamente, la gente ya las distingue y crean una gran inquietud, porque su contacto es muy venenoso, incluso puede llegar a ser mortal en determinados casos y personas.
En una persona sana, aparte del dolor agudo y prolongado puede ocasionar vómitos y otras reacciones alérgicas. No hay que tocarlas ni muertas, su veneno está activo hasta 24 o 48 horas. Solo las altísimas temperaturas (más de 50º) lo neutralizan.

Lo mejor es limpiar con agua de mar (nunca de la botella de agua dulce) y no restregar la zona de contacto ni aplicar orina ni vinagre. Lo mejor es pedir ayuda al socorrista y al médico cuanto antes.
Sus tentáculos puede pasar de 50 metros y disponen de un arsenal de venenos distintos y potentes. Hay que divulgarlo.

@MarianoPlanells

Periódico de Ibiza


sábado, septiembre 16, 2017

Contención no es supresión

Olivo de Ibiza. Foto Juan Pérez Escribano
Se ha dado como una gran noticia y quizás lo sea: La Unión Europea acepta la aplicación del plan contra la Xylella Fastidiosa que propone Baleares, o sea, en vez de arrancar todos los árboles en un radio de cien metros a la redonda, solo se tendrá que sacrificar el enfermo, permitiendo así que vivan los frutales vecinos.
Pero si analizamos esta decisión a la luz de lo que se conoce sobre la bacteria que causa el “sida de los árboles” uno no queda demasiado tranquilo. En Italia, aunque la bacteria no es exactamente la misma, se han arrancado frutales a millones. Tanto en Córcega cuanto en el Continente. El panorama es desolador y la epidemia está lejos de estar controlada, o al menos no se sabe, debido a sus características de enfermedad silente, agazapada, que corroe las entrañas vivas del árbol.
El hecho de que no debamos cortar nosotros los árboles adycentes al infectado no garantiza absolutamente nada.
De manera que estamos ante un panorama peliagudo: Si la decisión es correcta, nos habremos ahorrado el sacrificio de miles de frutales, pero si no es eficaz, habremos sacrificado la misma cantidad, además de los infectados por el camino. Y habremos perdido un tiempo precioso, mucho capital y cualquier seguridad de salir de la pandemia en un plazo de tiempo razonable.
Cabe la posibilidad de que los biólogos aprovechen este intérvalo de tiempo como una tregua ficticia para intentar hallar el antídoto o antibiótico específico que frene o liquide a esa bacteria. No conozco en que nivel y en que estado se encuentran las investigaciones, pero no dudo que sea un reto apasionante. ¿Y el triunfalismo del Pacto? Pura estrategia política.

miércoles, agosto 30, 2017

Ahora el verano tranquilo


Los veranos tranquilos ya se han terminado para siempre, como el turismo que nos emiten Gran Bretaña y Alemania no cambie mucho de naturaleza. Difícil lo veo. Pero al menos los meses de mayo y de septiembre (ahora ya también octubre) sirven para dulcificar la sensación de caos y canícula que deja al personal derrengado y la propia isla estragada hasta límites insoportables.
Tiempo de reparar en los lesionados árboles frutales que también sufren los embates de los tiempos peligrosos. En Mallorca se están quedando sin almendros a una velocidad incomprensible como no sea debido a la xylella. En los últimos años se daba la culpa a las sequías, pero ya parece evidente que aquí intervienen las bacterias agresivas. En lo que yo he observado, en Ibiza ocurre lo mismo. Por una parte, la atención al campo se ha relajado, pero por otra ahora ya tenemos diagnosticada la enfermedad letal que afecta a nuestros olivos, almendros y acabará por afectar a otros frutales.
Los pinares viven su propia pesadilla, hoy quizás menguada por las atentas cargas químicas contra la procesionaria. Entre la oruga y la sequía, los pinos también sufren fases de estrés. Ningún ser vivo escapa a las duras condiciones del entorno, tampoco los humanos. El personal, sometido a cien días (o más) de labores intensivas, llega al otoño afectado por las abolladuras, lesiones, luxaciones, tirones y fatiga crónica. Por ello, unos y otros agradecerán el cambio de ritmo que nos introduce al verano tranquilo.

sábado, agosto 26, 2017

Un cambio radical del paisaje

Los cambios radicales del paisaje solo se conciben tras un fenómeno traumático, un accidente generalizado o una desgracia natural. En principio no tiene porque ser malo, ya que el paisaje está en eterna transición y recambio. Y de hecho, Ibiza y Formentera han sufrido uno a la vista de todos, aunque pocos lo han detectado: la infestación de pinares.
Esta anomalía puede observarse con claridad cuando recuperamos estas fotos de las antiguas Pitiusas y las comparamos con las actuales: las lomas naturales aparecen casi rasuradas, peladas, sin apenas árboles (sabinas o pinos). El contraste con la situación actual es abrumador, excepto en aquellas zonas que ya han sido calcinadas por los incendios de los últimos años.
Ahora estamos ante un nuevo desafío que vamos a perder: la xylella fastidiosa. Y tan fastidiosa, como que puede obligarnos a talar los pocos árboles frutales leñosos que queden en pie, sobre todo los almendros, pero especialmente los olivos. De hecho, los agricultores ya han asumido que en cualquier momento tendrán que empezar una operación de tala de gran envergadura, si se quiere cumplir con los protocolos fitosanitarios de la Unión Europea. No queda otro remedio. No podemos elegir ni somos los únicos. Desde que se detectó en Alcanar (Tarragona) ya se tienen identificados unos 40 focos, desde Alicante en adelante. La bacteria es asintomática, lo cual significa que ya puede haber más porque se propaga de forma imparable. Tiemblan en Andalucía, con un 60% de los olivares de toda España. Y tiemblan en Mallorca, que goza de enormes plantaciones de olivos.
Nadie se atreve a empezar, pero todos saben lo que va a ocurrir. Baleares ya está perdida, hay que arrasarla. Un mundo nuevo.

miércoles, junio 28, 2017

Unos siembran, otros talan

Hay que tomarse la vida como venga, con sus paradojas, imprevistos y accidentes. Sin caer en el laxismo o en la resignación, cuando te dicen que por ley se deben talar todos los árboles a la redonda en un radio de cien metros, pocas palabras se te ocurren. Se sabe que la Xylella fastidiosa no negocia ni hace rebajas. Los árboles adyacentes al contaminado, acabarán tomados por el parásito y se perderán de todos modos. La erradicación de los afectados por la bacteria parece inevitable. Un desastre anunciado.
Tampoco alterará el paisaje de los frutales, siempre que se actúe con presteza y contundencia. En realidad, a muchos miles de árboles pitiusos no los ha matado la Xylella, sino el abandono y el manfutisme. La vida nos ha cambiado totalmente la noción del tiempo y del espacio y hoy son pocos quienes deciden mantener la finca en activo. Simplemente no se piensa en perder el tiempo en ello.
Uno siente envidia ante estos planes de siembra de almendros en los valles extremeños. En apenas 5 años han prodigado este fértil árbol a un ritmo de mil hectáreas por año. Son palabras mayores. Palabras como guara, antoñeta, penta, vayiro, soleta o tardona, variedades que ya empiezan a ser populares entre los agricultores. Todo vendido y a buen precio.
La plaga vegetal más peligrosa de Europa ya está instalada en Baleares, en unos 300 casos conocidos, con 64 en Ibiza, aunque se supone que serán muchos más. A partir de aquí los protocolos de la UE serán muy estrictos y es probable que perdamos energía y dinero arrancando los olivos y los almendros, en vez de arrancar las pancartas publicitarias que afean toda la isla.

domingo, abril 02, 2017

Los almendros amenazados

Los payeses de Ibiza cuidan de sus almendros, pero el abandono
general
del campo se pagará con la despoblación forestal

Una de las imágenes más explosivas y radiantes de Ibiza no es el destello multicolor electrónico de las discotecas, sino el luminoso redondel del Pla de Corona encendido por las luminiscencias naturales de la flor de almendro en pleno mes de enero.
Por desgracia parece que los almendros de la zona ya son viejos y parecen estar concluyendo su ciclo vital y productivo.
Esta idea me vino a la mente cuando leí los estragos causados por la bacteria Xylella Fastidiosa, tan proclive a anclarse en los árboles frutales. En Italia han secado millones de árboles. De modo que si se extiende en las Pitiusas veremos cosas muy feas en muy poco tiempo. Solo cabe la esperanza de que la bacteria encuentre un reacción enérgica, pero ¿cómo? Nadie lo sabe.
Además los años pasados de sequía y el abandono generalizado de las labores del campo tampoco ayudarán a la supervivencia de este enclave privilegiado con un clima especial y bastante resguardado de los vientos agresivos.
Si en Ibiza se empleara la lógica -como en los afortunados y rentables bancales de cerezos del Valle del Jerte, Cáceres- se irían reponiendo nuevos almendros para cubrir las pérdidas que serán sucesivas y abundantes. No sólo en el Jerte, en casi todos los valles de la zona, facturan cantidades imponentes en la venta de las cerezas. Durante más de doscientos años, los payeses ibicencos han encontrado una forma práctica de monetizar su vida mediante la exportación de frutales como la algarroba, la almendra, albaricoque y otros frutales muy preciados.
No soy muy optimista con la actuación de unos técnicos a las órdenes de unos políticos ineptos (5 millones al año nos cuestan solo los políticos). A cobrar a fin de mes y el último que apague la luz. Quizás haya algunos con entusiasmo y buena fe, pero miren como muestra un botón: el otro día nuestra presidenta Armengol (que por cierto no alcanzó ni un 19% de los votos) afirmó que desde el Govern se habían tomado medidas contundentes para el control de las serpientes. Y no se le cayó la cara de vergüenza.

miércoles, marzo 15, 2017

La procesionaria ya despierta

A pesar de los embates de los vientos y fríos habituales, este invierno ha sido accidentado, pero con fases de altas temperaturas. Escucho a un biólogo que avisa del despertar vigoroso de la oruga tóxica, que cae del árbol para emprender su procesión en busca de brotes tiernos en nuevos pinos (cedros o abetos también le gustan).
No las verán desfilar de una en una. Es su sistema de defenderse de los pájaros que desde el aire solo divisan una larga rama en el suelo, con este color característico, negro y anaranjado formando una hilera impresionante que culebrea hasta un nuevo árbol al que defoliar. Esto ocurrirá siempre que las temperaturas nocturnas superen los 0º. Las orugas no soportan temperaturas inferiores si no es dentro de su cápsula blancuzca característica, donde hibernan.
Esta situación se está dando ya, lo cual nos anticipa una auténtica eclosión de la procesionaria primaveral, con los peligros consiguientes. Por ejemplo, sus pelos venenosos que pueden adherirse por contacto o por traslado del viento. Lo mejor es mantenerse lejos y apartar a los niños, que suelen mostrar la tendencia a manipularlas con un palito o con el pie. Debe evitarse, incluso muertas se desprenden de los pelos mortíferos que puede acarrear consecuencias, sobre todo si entran en contacto con los ojos o las mucosas.
Los perros, más si son cachorros, sienten una atracción irresistible por estas criaturas y llegan a mordisquearlas. Una idea peligrosa que puede suponerles pérdida de parte de la cara y con frecuencia se quedan sin lengua, pues necrosa el tejido. Solo una atención urgente del veterinario puede salvarlo. Incluso puede producirles la muerte por asfixia si la oruga ha llegado al interior de la boca o la laringe.

miércoles, febrero 15, 2017

Los almendros amenazados

Foto Sapos y princesas
Una de las imágenes más explosivas y radiantes de Ibiza no es el destello multicolor electrónico de las discotecas, sino el luminoso redondel del Pla de Corona encendido por las luminiscencias naturales de la flor de almendro en pleno mes de enero.
Ignoro la intensidad de la floración de este invierno, tan azaroso y ocupado por las lluvias y los vientos, pero en cualquier caso, los almendros de la zona ya son viejos y parecen estar concluyendo su ciclo vital y productivo. O sea, que los almendros de Santa Inés se nos mueren y lo harán casi todos al mismo tiempo.
Esta idea me vino a la mente cuando leí los estragos causados por la bacteria Xylella Fastidiosa, tan proclive a anclarse en los árboles frutales. En Italia ha causado daños en millones de árboles. De modo que si se extiende en las Pitiusas veremos cosas muy feas en muy poco tiempo. Solo cabe la esperanza de que la bacteria encuentre un reacción enérgica, pero ¿cómo? Nadie lo sabe.
Además los años pasados de sequía y el abandono generalizado de las labores del campo tampoco ayudarán a la supervivencia de este enclave privilegiado con un clima especial y bastante resguardado de los vientos agresivos.
Si en Ibiza se empleara la lógica –como en los afortunados y rentables bancales de cerezos del Valle del Jerte, Cáceres– se irían sembrando nuevos almendros para cubrir las pérdidas que serán sucesivas y abundantes. No sólo en el Jerte, en casi todos los valles de la zona, facturan cantidades imponentes en la venta de las cerezas. Durante más de doscientos años, los payeses ibicencos han encontrado una forma práctica de monetizar su vida mediante la exportación de frutales como la algarroba, la almendra, albaricoque y otros frutales muy preciados.
No soy muy optimista con la actuación de esta ristra de técnicos a las órdenes de unos políticos ineptos (5 millones al año nos cuestan solo los políticos). No hacen nada útil en previsión. A cobrar a fin de mes y el último que apague la luz.
Quizás haya algunos con entusiasmo y buena fe, pero miren como muestra un botón: el otro día nuestra presidenta Armengol (que por cierto no alcanzó ni un 19% de los votos) afirmó que desde el Govern se habían tomado medidas contundentes para el control de las serpientes. Y no se le cayó la cara de vergüenza.

sábado, enero 30, 2016

La avispa asesina y el virus zika



No hace mucho hablamos aquí del estrés de nuestras abejas melíferas, que encuentran muchas dificultades para desarrollar su vida en paz y armonía. A consecuencia de ello, todos aceptamos con naturalidad que la producción de miel sea bastante menor. En aquel mismo momento no traté de otros bichos que ya han llegado a Baleares. Uno es el feroz mosquito tigre que te destroza las piernas y pica con tal contundencia que puede atravesar la tela. El problema del mosquito no es solo la picadura dolorosa. Ahora se nos acaba de presentar otro invitado peligroso: el virus zika, que se suma al dengue y a la fiebre amarilla.
Transmitido sobre todo por los mosquitos. De momento se desarrolla en parte de Méjico hacia abajo, hasta Argentina. Pero nadie está a salvo: en Gran Bretaña, Italia y España se han dado casos de contagio. En la franja tropical del planeta se va extendiendo el zika. Acabo de leer que un turista español procedente de Colombia ha venido contagiado y está ingresado en un hospital de Valladolid. Dicho de otra manera, hoy al menos no se ha detectado en Baleares. Pero no podemos bajar la guardia. Las islas, aisladas durante cientos de años, son un sitio ideal para introducir –accidentalmente o no– cualquier especie exótica. Solo el año pasado vinieron a Baleares más de 12,5 millones de visitantes.
Imposible sellar nuestras islas a la influencia exterior. Este virus es específicamente peligroso en las mujeres embarazadas, ya que produce malformaciones en el feto, entre otras cosas. Además ha llegado otro monstruo que se suma a los enemigos letales de nuestra abejitas: la avispa asesina asiática, avispa velutina, ya se ha visto en todo el valle de Sóller. Como el mosquito tigre, procede del sureste de Asia y se estableció en Guipúzcoa en 2010. En realidad para las personas representa un peligro relativo, a no ser que alguien sea alérgico, pero en su dieta figuran nuestras abejas en lugar preferente.
Acosan las colmenas y las van exterminando hasta el punto final, pues las melíferas aunque se defienden nada pueden hacer contra las asiáticas, de un tamaño muy superior. Encontrarán numerosas fotos y videos en mi blog o en Internet. Sus nidos son identificables, de más de medio metro de diámetro e indican de manera fehaciente su presencia. No hay que dejarse engañar por el hecho de que en invierno mueran las larvas y las obreras: quedan las hembras fecundadas que renacerán con más pujanza. Ignoro si en estas momentos ya se ha descubierto en las Pitiusas, pero no me extrañaría. Prestad atención los que vais al bosque en la próxima primavera y si encontráis un nido de forma casi esférica avisad a la conselleria, sin dudarlo. En las copas de los árboles, en los algarrobos o roquedales. Si llegan a arraigar aquí, los apicultores están apañados.


miércoles, mayo 20, 2015

Se abre la veda contra las serpientes

La culebra bastarda es una de las más comunes en Ibiza
Calorcito durante muchos meses, comida en abundancia: Ibiza es el paraíso de las culebras y las víboras, sobre todo de las primeras en sus tres variedades más comunes en la Península: la bastarda, de escalera y de herradura. Pero no se quede quieto tratando de leerle los dibujos, porque son escurridizas y tímidas –rara vez atacan, si pueden escabullirse– así que lo mejor es endilgarle un golpe con el tronco o el azadón y liquidarla. En la Península están protegidas, pero allende los mares tienen depredadores muy consistentes que las mantienen a raya. En Ibiza, exceptuando las de cocaína, no hay raya alguna o nadie se la ha trazado. Y son muy dañinas, son una máquina de tragar y de matar frente a la cual están indefensas las confiadas lagartijas púnicas y probablemente bastantes especies de pajarillos (y sus crías y huevos) que se ponen a su alcance. Por ejemplo, las perdices.
Así que, ibicencos todos, turistas desocupados: armaos con un bastón y recorred la isla con los ojos bien abiertos. Se abre la veda. En Ibiza no solo es legal aplastarles el cráneo sino que incluso haréis un gran favor al equilibrio de la fauna pitiusa. Que me perdonen los hermanos budistas y los devotos monjes franciscanos, pero hay que reestablecer el equilibrio que se rompió cuando se introdujeron los reptiles desde la península en el interior de los troncos huecos de viejos olivos. Para su alivio, les anunciaré que ni con la ayuda de perros adiestrados, el saco de euros que entierra el Consell Insular ni con los cazadores locales improvisados, se pondrá exterminar esta plaga bíblica que nos llegó en la época de las discotecas.
Sabemos que el aumento ha sido espectacular desde 2010, pero llegaron antes. Las avistaciones ya no asustan al payés que empieza a acostumbrarse a su sigilosa presencia. Por ello, yo no puedo criticar el gasto de casi 45.000 euros en una campaña de trampas que las capturan y el uso de perros que las detectan. Por lo que he leído ya se han atrapado unas 200 culebras. Una torpe división nos dice que nos sale a un costo de más de 225 euros cada bicho. Suena a disparate. Confío en el buen hacer de Estarellas y el equipo de biólogos, en el sentido de que este gasto exagerado es una parte del proceso de estudio global para saber mejor por donde atacarlas y vencerlas, dejando claro que dudo mucho que jamás se lleguen a exterminar ya. 
Ni con los temibles erizos, que les trituran la cabeza y se la comen, ni con los gallos ni con las rapaces (muy mermadas en las Pitiusas). Por cierto, si capturáis una dejádsela oler e incordiad a vuestro perro para que las huela y les coja tirria. Y después lanzádsela a las gallinas y al gallo. Que la caten. Los gallos y los pavos son excelentes cazadores de serpientes. Aquí todo vale si queremos reducir la colonia abrumadora que ha invadido las islas. Y que la Virgen María de las Nieves reparta suerte, porque Tanit nos ha abandonado.
***

sábado, octubre 19, 2013

Picudos y radioterapia

Alcaldes que no saben cuidarse de su propio municipio arrancan corriendo cuando ven un micrófono o una cámara de televisión para explicar sin que venga a cuento que el año que viene habrá radioterapia en Ibiza. O que la habrá muy pronto.
Esto no obstante, nadie se compromete a dar un plazo fijo en realidad. Al menos quien debiera comprometerse. ¿A finales de 2014? No lo sé. Algo tan elemental y no sabemos pedirlo. Es porque nunca pedimos nada. Si pidiéramos como los políticos catalanes, con un mensaje lastimero teñido de coacción y sin cesar, siempre nos caería algo. Nosotros no sabemos.
Es tremebunda la situación de Ibiza y Formentera. Decir que es injusta es poco. Que el Estado nos ordeñe como la primera vaca lechera de España tiene un pase, o no. Pero que seamos los últimos en recibir alumbrado, aceras o sanidad es algo que ya no deja lugar a las buenas maneras. Bauzá debiera saberlo. Pero la culpa es de los políticos pitiusos, que no debieran cobrar ni una sola nómina mientras estos temas no estuvieran resueltos. Ni un euro.
Dejemos la radioterapia inalcanzable (por cierto, ahora que caigo ¿la instalaron Tarrés y el Pacte?) y dediquémenos a cosas menos importantes, como las palmeras pitiusas.
Tambien tienen males, pero no oncológicos. El bicho no es de ahora y yo me enteré de sus existencia en Valencia. No quisiera exagerar pero creo que hace más de diez años Elche, Murcia, Andalucía, ya sufrían la plaga de este gorgojo gigante llegado desde el Asia tropical. Y lo escribí, claro, porque sabía que si no estaba en Ibiza, muy pronto llegaría. Y así fue.
Ahora, una lectora atenta, María Nadia Trautwein, entra en el juego que propuse en un artículo: relación de los males en su mayoría evitables que nos aquejan en las islas. Ella apunta más locuras de las que yo expuse y lo hace muy bien. Pero, en realidad, nunca me he olvidado del picudo rojo que si será malo que los científicos le llaman coleóptero curculionoideo y en Ibiza ha hecho ya mucho daño. Las palmeras destrozadas se cuentan a miles. Aquel artículo es 'Devoradores', del 26 de junio de 2010 y lo puedes leer en mi blog ´Notas de un fenicio´, si gustas.
Este verano he tenido un súbito encuentro en la tercera fase con un picudo que se estrelló contra la pantalla de mi ordenador. Cuando intenté agarrarlo con el propósito ecologista de aplastarlo salió volando... hacia otra palmera. Yo mismo pasé el verano rodeado de muñones de palmeras abatidas por este bicho asiático con trompa.
Seguiremos anotando estas cosas de Ibiza que nos preocupan y nos ocupan.

miércoles, mayo 22, 2013

El mar es nuestro petróleo


La construcción está hundida en las Pitiusas y el ramo de comercio está gravemente tocado. Sólo nos queda el turismo y queda mucho por mejorar. Algo así explicaba Vicente Torres, Cámara de Comercio, poniendo cara de circunstancias.

Nos queda el turismo, y éste depende del mar. De hecho, el propio mar es nuestro petróleo. Nada de sentido figurado: los ingresos por turismo de toda España superan en mucho a los dólares que ingresa Venezuela por la venta de su petróleo. Lo peor que le podría pasar a Ibiza es perder la actual potencia turística.

Proporcionalmente somos de los mejor situados del planeta, ya saben que no soy dado a estos alardes, pero las cifras cantan. Esta situación de privilegio, tan duramente ganada entre todos la tenemos que defender a muerte hasta el último segundo y el primer interesado debiera ser el propio Estado, que con un sistema fiscal que grava el consumo con impuestos indirectos engrosa sus arcas con sabrosas aportaciones. Las remesas de Baleares son colosales. Mucho mayores de lo que podría exprimir de la explotación de las plataformas petrolíferas circundantes. Además, la actividad turística socializa más que ninguna otra, el reparto de trabajo, en suma, de riqueza. Pero no tenemos nada asegurado.
Unas proclamadas pruebas de explotación de crudos en el mar de Ibiza podrían ocasionarnos daños muy graves e irreversibles. Nadie quiere pasar sus quince días de vacaciones en un mar opaco, lleno de medusas y de engrudos de alquitrán. Bastante suciedad dejan los barco y yates que actualmente sestean sobre las aguas azules de nuestras costas. Estos días se sigue hablando del tema. ¿Por qué no se desautorizan estas licencias? Está claro que no son compatibles con el auténtico petróleo, el oro blanco, que son los turistas.
En Ibiza, vivimos del turismo. No vivimos del petróleo.

Un inciso sobre los impuestos que gravan el turismo, que se considera técnicamente una exportación. Y es sabido que las exportaciones no pagan el IVA. ¿Para cuándo un IVA superreducido? Ya no pido un IVA exento.
Hay otro peligro ante el cual las autoridades mallorquinas parecen rendirse de antemano: la destrucción de las praderas de posidonia, esta planta que fabrica arena, oxigena las aguas, que atempera las tormentas de fondo y que hace más transparentes las aguas litorales. El petróleo y sus plataformas destrozará cuanto encuentre por delante. Pero en los fondeos de yates y en la demarcación de zonas de protección no podemos ser descuidados. Ver las fotos de los garreos, surcos tremendos de consecuencias definitivas, nos llena de desasosiego. Hagamos las cosas bien, que para hacerlas mal siempre estaremos a tiempo.

miércoles, diciembre 26, 2012

Artrosis, bien patrimonial


La analogía a veces nos ayuda a percibir la auténtica dimensión de un fenómeno. Si no conseguimos compararlas, no solemos dar importancia a las cosas, por mucha que la tengan o que les otorguemos.
Si les digo que de los 310 millones de habitantes de los Estados Unidos al menos 50 millones de adultos padecen artrosis o algún trastorno reumático severo, dudo que nos hagamos cargo de la auténtica carga que supone. Esto es una barbaridad y me gustaría ayudar a la querida doctora Ana Urruticoechea a divulgar entre los ibicencos la idea de que no somos un sitio especialmente atacado por la artrosis.

No nos comamos el tarro. Ibiza y Formentera tienen una prevalencia similar a la del resto de España. Cierto que la humedad puede ser causa de... dolor, pero el dolor no mata. En realidad, en mi caso no me duele en especial en días de humedad o de lluvias, sino unos días antes de que estalle la tormenta. Un artrítico atento sabe dos días antes o a veces más que «algo va a pasar» y no siempre es una precipitación. De hecho me encanta que llueva, me siento bien, encuentro mi sitio en mi espacio, me relajo y respiro optimismo.
Lo peor es cuando una baja presión comienza a invadir la isla, ensombrece el horizonte, pero no acaba de arrancar. Esto es lo peor. Quedan los dolores, pero no el beneficio vital del agua del cielo. No en vano las tormentas secas son temidas, entre otras cosas porque provocan muchos incendios forestales y causan daños.

La médica Urriticoechea (y otros) muestra una gran actividad divulgadora y supongo que investigadora y los pitiusos tenemos que agradecérselo. ¿Cómo habiendo tantísimo personal afectado por los dolores y deformaciones de la artrosis se sabe tan poco sobre el origen de la enfermedad? Para empezar, porque quizás no es una enfermedad, sino al menos 250 distintas, que tienen parecido similar al destrozo sobre las articulaciones y los huesos.
En Ibiza hay unos 34.000 afectados, en una población de 140.000 habitantes. Es mucho, demasiado, como son muchísimos los 2.500 pacientes de Formentera, en una población de 8.000 habitantes, más o menos. Uno de cada cuatro es una proporción altísima, sin duda.

Aunque hay muchas afecciones por causas inmunológicas, la más común es la artrosis. En mi caso, relacionada con la psoriasis, una enfermedad o disfunción que parece bastante extendida en las Pitiusas, según me explicó hace años el dermatólogo Rafael Tomás, quien por cierto también conoce Formentera. Mal asunto, mal rollo, pero aquí estamos, rellenando esta estadística que sonará muy próxima a casi todos los ibicencos. Y quien no tenga que espere.
Nos animan la atención y el cuidado, porque estos dolores son fieles, no te abandonan casi nunca. Son domeñables, desaparecen, pero irremisiblemente reaparecen. Mi padre la tuvo hasta que falleció, mi madre ya tiene 96 años y la soporta estoicamente. En tiempos tan banales y superficiales, casi da gusto saber que algo o alguien te será fiel hasta el último día de tu vida, los dolores, dolores artríticos.
De otra manera: el buen humor, aunque a veces es difícil, ayuda rebajar los achaques. Como dicen los británicos, don't lose your temper, no pierdas la calma.

sábado, diciembre 15, 2012

Hablemos de pajaritos

El herrerillo es un gran depredador de insectos y orugas, y se atreve incluso con la procesionaria, la temible plaga que asola Ibiza y Formentera


Llega un momento en que uno se siente saturado de hablar de la pajarería que es Ibiza y de muchos de sus pajarracos, que vienen sobrados y se prodigan en demasía. Para compensar me he propuesto hoy hablar solamente de pajaritos, estos que tanto alegraron mi infancia y que con los años se han ido difuminando, hasta el punto de que a menudo pienso que la isla ha perdido muchos de sus pájaros. Quizás sean manías mías y, claro, también depende de la época en que uno observe, porque muchos de nuestros especímenes son como los turistas, residentes temporales, viajeros de larga distancia, animalitos migratorios que, es evidente, se encuentran con un paisaje muy distinto al de los años cincuenta. 
Ellos sí que entienden de ecología y diagnostican desde lejos la añada que les espera en estos parajes alterados. 

Resulta que la cotorra argentina ha desaparecido de Ibiza antes de que yo me enterase de su presencia. La vi en los años 80 en las palmeras de Barcelona. Ahora no sé, porque el que no va a Barcelona soy yo. Cotorra y argentina, redundancia gratuita, porque en general la argentina es el ave más locuaz del planeta. Cómo hablan, de bien, de rápido y de incansable. Uno queda murmurando ¿y si lo hicieran para equilibrar el silencio aterido de los gauchos de la pampa? A mí me gusta la gente expresiva, los habladores. No me molestan. Así que esta cotorrita debió de ser durante una década la reina de los pajaritos pitiusos hasta el momento en que, imagino yo, se aburrió y se fue hacia Denia a buscar otras cotorras, que es lo que solemos hacer todos en los meses más enclaustrados y fríos. 

Los inviernos no son insalvables. Hay dos meses de fríos intempestivos, pero en general encuentran refugio en las Pitiusas y al menos hasta bien avanzado el otoño hay numerosos frutos, bayas que preparan sus cuerpecitos para los 70 días más duros del año.
Después ya llegan los rayos calefactores de la primavera y una buena mañana todo empieza súbitamente a mostrar un rostro risueño, las plantas explotan en colores y el mundo se llena de insectos, que es un manjar proteínico que renovará la generación total de nuestra ornitofauna. Las tórtolas se mezclan en Ibiza, la turca con la europea y la paloma torcaz de testigo. Ya me gustaría verlos, pero juntos será difícil porque se disputan el nicho ecológico. En la península se pueden ver las tórtolas incluso en los parques de las ciudades. Sus arrullos un poco insolentes son inconfundibles.

Y otra sorpresa ecológica: ha aumentado la población de mirlo común, pajarito oscuro, correoso, que se atreve –según leo– con la procesionaria. Puede, pero, sinceramente, me gustaría poner entre paréntesis esta afirmación, aunque me imagino que se refiere a las larvas, no a las orugas, que son tóxicas hasta la muerte. Si su perro jugueteando por el bosque muerde una oruga adulta, lo más probable es que pierda el morro y la lengua. Divulgadlo. Existen algunos pajarillos que atacan los bolsones colgantes de esta maldita oruga procesionaria, por ejemplo en los bosques de Extremadura y Salamanca: el carbonero común (Parus major) muy parecido al mirlo, pero con el pecho amarillento. No creo que exista en Ibiza pero habría que introducirlo, porque la procesionaria es una maldición para las islas. ¿Hay otros depredadores parecidos? Seguro.

sábado, noviembre 10, 2012

Animales mallorquines



Si nadie se opusiera, este grupo de presión formado por unos mallorquines cazadores y políticos adyacentes nos robaría hasta la cera de las orejas a los ibicencos, como se dice coloquialmente.
Robar está bien dicho, pues es una apropiación indebida con el uso de la fuerza que da la ascendencia y el poder. Pocas cosas tienen más fuerza que el boletín oficial. Nos hurtan hasta el nombre.
Ya hace años que les duele a este grupo la denominación específica de podenco ibicenco o ca eivissenc. Más que nada en el bolsillo, porque estas cosas, -como las selecciones nacionales de Cataluña- que buscan afanosamente bajo un difuso manto identitario se reducen a una mera cuestión de dinero. Todo por la pasta, mem.
Controlar la marca supone poder, dinero, organización, exhibición, otorgamiento de pedigrís y otros ingresos bajo varias formas diferentes. Dinero, ay el vil metal, cuántos crímenes se cometen en tu nombre.

Por lo tanto, voy a reducir el problema a su justa dimensión: a un grupo de gente avariciosa, pero no caeré en la trampa pueril de referirme a los mallorquines en general, primero porque no les conozco a todos, segundo porque no podemos tomar el todo por la parte y tercero, porque la mayoría de mallorquines son buena gente con la que tenemos que llevarnos como lo que somos: una gran familia con un gran proyecto en común en el Archipiélago más envidiado del planeta. Por lo tanto, no nos peleemos, que sólo sacaremos arañazos.
No se crean los criadores ibicencos que la gilipollez y la mala fe les afecta sólo a ellos. Me he informado con una veterinaria mallorquina que está alarmada por este cambio de nombre, así parece que le quieren llamar al podenco ibicenco “podenco autócton balear” que es tanto como no decir nada, pues autóctono de algún sitio lo somos todos. Y mucho menos usar el adjetivo 'balear', pues baleares son los siguientes perros mallorquines y no hay que confundirlos: es ca mè, es ca de bou, es ca de bestiar, es ca rater (y espero que nadie me lo catalanice, ya sólo nos faltaría esto). En Menorca hay un ca de conills, que supongo que es otra variedad de podenco. Hay podencos en Canarias y en algunos otros sitios. ¿Vamos a llamarles baleares a todos?

Pero ninguno es como el podenco de Ibiza, hoy muy extendido, porque se lo han llevado de Ibiza, lo han criado y multiplicado y está repartido por todo el mundo -añorando la isla fenicia llena de sol. La finura hija del hambre del podenco ibicenco no la tiene ningún otro. Hete aquí que este grupo de listillos (mallorquines, como podrían ser sicilianos) aparece en escena para sacar tajada con métodos torticeros .
No me cansaría, sólo añadiré una cosa para el Consell de Mallorca y el Govern Balear: Vamos a llevarnos bien y a robar lo que se pueda, pero entre nosotros no vamos a pisarnos la manguera. Con dos minutos la orden publicada en el boletín queda derogada. No líen, ni alimenten historias de miedo y enfrentamiento.
Mejor así y sin tardanza, pues si tenemos que discutirnos ya encontraremos fácilmente otros motivos seguramente de más calado.

miércoles, septiembre 26, 2012

Tiempos de algarrobas



En una reunión de varios ibicencos de cierta edad a veces se deja caer una expresión cargada de misterio: temps de ses garroves. Quien no esté avisado puede quedar flotando buscando en su mente un asidero donde anclar una referencia firme. Pero los ibicencos, que ya hemos olvidado la expresión s'any des tro (referida a la explosión del Polvorín en Dalt Vila) sabemos muy bien a que época reciente nos referimos. La algarroba, sufrida y bendita, seguramente salvó muchas vidas en la década de los años 40, al finalizar la terrible guerra civil (1936-39), cuando la hambruna se apoderó de las islas.
Afortunados los payeses que podían extraer de las tierras algunos frutos, algunas proteínas, para apaciguar las mordeduras del hambre.
Aquellos fueron los años de las algarrobas. Es temps de ses garroves. Evidentemente, un árbol tan antiguo en las riberas del Mediterráneo (que por cierto crece muy bien en Argentina) no es alguien recién invitado al banquete, rudo, contundente banquete. Aquellos primeros fenicios debieron importar y sembrar algarrobos en todas sus colonias, entre las cuales Ibiza era una de sus preferidas. Si nos fijáramos en la ribera Norte, en Grecia, Ragusa, en las costas Italianas o en las islas griegas, en Sicilia, Córcega, Cerdeña... encontraríamos amplias plantaciones de estos frutales, aunque tienen mala imagen.

En Ibiza, dicen los payeses –que son los fenicios supervivientes a mil perrerías durante 2.000 o 2.500 años–, nos explicaban que es mejor no quedarse dormido bajo la sombra del algarrobo, porque es un árbol maléfico. Hoy pienso que es un árbol maravilloso, en cuya corteza rugosa se mimetizan las salamanquesas, las lagartijas y todo tipo de pequeños artrópodos. Y por supuesto las serpiente cuando las ha habido. Cuidado con hurgar a ciegas en los troncos vacíos de los algarrobos y de los olivos: suelen ser nidos de culebras y la isla, una vez perdida el aura de la diosa Tanit, está rebosante de culebrillas y alguna víbora.

El fruto es delicioso, dulzón, con azúcar natural y unas pocas proteínas. Ya lo creo que alimentaban. Hoy se preparan tartas y pasteles con la pulpa gomosa de la algarroba, pero en aquellos tiempos de hambre canina, también se apañaban con algún guiso de hierbas y las semillas (garrovins) que solían denominar cuinat de garrovins.
Los garrovins tienen no pocas propiedades y también se consumían los garrovins bullits (hervidos). Quiero imaginar que eran alimenticios y deliciosos, quizás menos que la soja, pero de una forma algo parecida. Las algarrobas finas (fines) se comían como fruta, atendiendo a su calidad dulce, pero astringente. Pero ¿quién pensaba en esto, en plena penuria de alimentos?

Hoy parece que están por volver los tiempos de las algarrobas, aunque Ibiza se defiende bien con el subturismo. Incluso en el precio: las algarrobas han subido sustancialmente de precio y esto ha de alegrar a los pocos ibicencos que prestan atención a los frutales de la isla, que se están muriendo de aburrimiento. Quizás fuera prudente mimar nuestros frutales, por si acaso.

miércoles, agosto 29, 2012

La gaviota de Audouin y la pardela


Hemos revuelto el sistema ecológico y el Planeta en su conjunto parece abocado a un colapso universal. Lo han escrito estos días una veintena de científicos serios en la revista Nature.
Tenemos un tiempo limitado para tomar medidas desagradables pero inaplazables o dentro de quince años o menos asistiremos a un espectáculo muy desmotivador, por decirlo con palabras suaves. No son desvaríos ni delirios de ecologistas con la estima baja y con ganas de llamar la atención: entre estos investigadores hay nombres de peso. Todo ello se resume en unos cambios brutales del entorno, enormes sequías y extinciones en masa. El planeta Tierra llevaba 14.000 años de estabilidad relativa después de la gran glaciación, pero ahora la acción del hombre lo ha trastocado todo
Qué decir en Ibiza, donde ya hemos catado los caprichos del clima y del régimen de lluvias; ya sabemos de las sequías prolongadas seguidas de temporales de levante (antes, la gota fría).
Los payeses han detectado otros avisos sutiles, como la reticencia de algunas gallinas a poner huevos, estresadas por el calor o el ruido. O están viendo alarmados cómo las colmenas de abejas melífera se están quedando despobladas. Y sin abejas se acabó la polinización. Encima parece que la burocracia de ayuntamientos y consells aconseja a los abejeros abandonar su noble e imprescindible tarea. Demasiadas trabas. Llegaremos a pensar que el sistema de las autonomías nos va a llevar al final de la Humanidad.
De la Humanidad no lo sé, pero al final de España y del sistema de vida de los españoles tal y como los conocemos, seguramente sí. No sonrían los catalanistas, Catalonia es la peor de las autonomías y no quedará piedra sobre piedra si alguien no lo remedia.
Hemos alterado el equilibrio ecológico de la isla, la vegetación se ve afectada, los animales lo notan y en algunos casos se han aprovechado de las nuevas facilidades, como la gaviota común, la rata del aire, que ha proliferado hasta límites insospechados. La gaviota común –otro depredador sería el gato asilvestrado– está causando estragos entre el resto de la aves.
En principio, las más afectadas parecen dos tipos de gaviotas (no sé si es muy científico denominarlas así), la de Audouin y la pardela, el mítico virot que tanta seguridad siempre obtuvo en los acantilados de Formentera. A cambio, en décadas pasadas, los formenterenses más osados las cazaban de noche y hacían sabrosos guisados con sus carnes. Ignoro si la calidad de la carne de virot era pasable, pero los habitantes de estas islas no siempre hemos podido elegir el menú abriendo el frigorífico. Aun así, jamás estuvo el virot en peligro. Lo está ahora que lo cazan los gatos.
La gaviota de Audouin es preciosa, más pequeña que la común y menos agresiva. Lleva todas las de perder. Y entra en la lista de animales en peligro de extinción. La pardela ya hace años que sufre la presión de los gatos que acceden a sus nidos y rompen la cadena de renovación de la especie. La nueva Ibiza, la nueva Formentera y la nueva Tierra. Tenemos el consuelo de que nos iremos al traste todos al unísono.

Diario de Ibiza
Foto: Masmallorca.es

sábado, enero 14, 2012

Seres longevos y arcaicos

Alicia Navarro fue la primera Miss Europa. Aquí la vemos después de ganar, 1935, posando delante del drago milenario de Icod de los Vinos al que se alude en el artículo.



Hace unos años escribí sobre la magnífica longevidad de un olivo de San Carlos, unos supuestos 800 años. Más adelante, fue una milagrosa posidonia de Formentera el ser vivo más grande, más extenso (8 kilómetros), conocido en el planeta y seguramente con más de cien mil años, si no recuerdo mal.

¿Verdad que el conocimiento de estos datos nos llenan de gozo y de sorpresa? Una sensación parecida invadió al fenicio al saber de los 105 años de una fenicia, Catalina Torres, y que además sigue disfrutando de una clarividencia envidiable.
El fenicio vuelve a rascarse la cabeza.

El mundo es muy raro y a veces muy duradero. Me siento picado por estas longevidades y a su vez por la procedencia a través de los tiempos de algunos animales y plantas.
Incluso en mi Mariano Digital publiqué el carnet de identidad del ser vivo más antiguo que vive sobre el planeta, 9.550 años: es un simple abeto, de la misma familia del que se corta y se pone en casa por Navidad, la Pícea de Noruega, cuya madera se empleaba para construir los valiosos violines Stradivarius. El árbol renueva el tronco y los tallos cuando le parece, pero la raíz es la misma, el mismo mecanismo, supongo, que emplea la posidonia de Formentera.

Pero hay otros casos y los he recopilado en estas notas fenicias. Bajo las aguas islandesas se ha encontrado una almeja a la que se atribuyen más de 400 años de edad. No se puede comparar con nuestra conífera. Mucha gente ha pretendido hacer pasar por el ser vivo más longevo del mundo al pino 'Bristlecone´ que se encuentra en la cordillera de las White Mountains, al este de California. Le atribuyen una edad de 4.767 años, pero gana el abeto de Noruega por más del doble.

Por supuesto que me acuerdo de la mítica secuoya americana, con unos troncos de imponente envergadura. También es una conífera que puede admirarse en las cercanías del parque Yellowstone: la conífera roja puede alcanzar los 95 metros. Se sabe que pueden superar los 4.000 años, seguramente más que el famoso drago de Icod de los Vinos. Si vas a Tenerife no dejes de hacer una parada en el pueblo para admirar este admirable árbol dragón del que se dice que destila sangre curativa (la savia). Tanto me impresionó que traje conmigo tres semillas a Ibiza, sólo medró una y ahora crece ufana en una finca de San Miguel, porque acabé por regalarlo.

Los científicos han recuperado una bacteria viva que estaba sumergida en los hielos eternos de Groenlandia desde hace 120.000 años. Si ha resistido viva este tiempo es sin ninguna duda el ser más longevo del planeta, porque la gamba o langostino del sur de Escocia ha sobrevivido a los dinosaurios y a tres grandes extinciones, pero como especie, o así lo entiendo yo. Es decir, la gambita, de unos 10 centímetros, Triops cancriformis, está en el planeta desde hace 200 millones de años, el doble que nuestra Posidonia que sólo lleva cien millones de años.
Las estrategias de este crustáceo son un dechado de maravillas de la biología, pero ¿acaso no lo son todas las de estos personajes, árboles, bacterias o artrópodos que pueblan nuestra sorprendente Tierra?

Diario de Ibiza

miércoles, agosto 31, 2011

Necesitamos el mar

Me reconforta y me alegra ver cómo algunos ibicencos pueden cumplir sus sueños en actividades que por razones obvias no pueden desarrollar en Ibiza. Me dan hasta un poco de envidia.

He leído algunas entrevistas a la investigadora médica Estela Matutes Juan, que ha dedicado años y esfuerzos a la investigación sobre el cáncer. Mi felicitación y mis ánimos.

En otros casos, vemos como algún isleño se abre paso en el competitivo mundo del deporte, a besos o a codazos, pero siempre con enormes sacrificios de orden personal y familiar. En la música, en la danza, en el ballet, etc.

Lo primero que uno constata es la necesidad de irse de Ibiza, la isla que te ha nutrido y te ha pagado los estudios, pero aquí no tenemos el magma demográfico, las especializaciones ni el ambiente. Ibiza es turismo, ruido, drogas, discotecas y solo cinco meses; el resto mejor olvidarlo o enclaustrarse en la música, el deporte y la lectura, cuando no se pueda hacer algún viaje cuanto más lejos mejor.

Esta introducción era para dejar paso a Mariana Ribas Ribas (Diario de Ibiza, 15 agosto 2010), una científica, investigadora nacida en Ibiza en 1982 que cursó Ciencias del Mar, una carrera que siempre recomiendo, pero por lo excitante y completa que la encuentro (hay que tener buenos conocimientos de física, náutica, química, biología, idiomas, etc.) más que por las posibilidades de desarrollar un trabajo en Ibiza.

En la entrevista, Mariana dice que Ibiza es un buen laboratorio, después de haber contado su periplo por todo el globo, analizando muestras en Groenlandia, en China o México. Lo de Mariana son más de 20.000 leguas de viaje marino. Pero Ibiza, no nos engañemos, ofrece pocas posibilidades, como no sean tomar anotaciones de las estaciones de control o realizar algún estudio ocasional por encargo, y ello suele resultar mas rentable contratándolo con algún gabinete de Vigo, Valencia o Barcelona.

Pero los ibicencos, cuando nos preguntan sobre la isla, nos sentimos impelidos y obligados a inventarnos una fantasía para poder decir algo amable. Bueno. Todos sabemos de qué vivimos aquí y haríamos bien en respetar escrupulosamente la calidad de nuestras aguas y de nuestras costas, aunque ya es muy tarde para ponernos ahora en los buenos propósitos.

Porque en Ibiza necesitamos el mar. Hoteles podemos construir aquí o en Soria, los hay en todo el mundo. Nuestra singularidad, por la que nos pagan un cierto dinero dos millones de turistas al año, es la transparencia de nuestras aguas, la facilidad de los accesos a las playas, los buenos precios de nuestra cerveza, nuestra amabilidad y, por la noche, las discotecas.

Duele un poco la codicia de algunos ibicencos que van de salvadores de la patria y siguen intentado rellenar todos los huecos de la isla con sus puertos deportivos y grandes grupos de apartamentos, que de eso se trata. Lo han conseguido todo de Ibiza, la han ordeñado a conciencia. Todavía no tienen bastante.

Este nuevo PP tiene la obligación de oponerse con claridad a esta inercia letal para la riqueza de Ibiza.

miércoles, junio 08, 2011

Salva ibiza, cómete un pino

Ibiza está condenada en la actual situación de desequilibrio. Sobran pinos sin que sobren extensiones boscosas. Si pudiéramos dar tiempo a las sabinas y a los enebros para que repoblaran nuestro bosque mediterráneo, la isla ganaría en calidad. La proliferación de pinos hoy no es una prueba de salud ecológica, sino de enfermedad, un equivalente a la eutrofización de las aguas marinas que se recubren de algas de mala calidad por un exceso de nutrientes.

Jamás hubo estos pinares en Ibiza porque no podía haberlos: el hombre daba buena cuenta de la madera, la resina y la corteza. Aprovechaban los menores espacios con sedimentos (tierra) para sembrar de secano los modestos pero imprescindibles cereales.

El paisaje de Ibiza, globalmente, presentaba un equilibrio perfecto entre las zonas rústicas boscosas o los pinares de los cuales se extraían grandes cantidades de energía (carbón, madera) y entre las explotaciones de uso agrícola o de regadío en las cercanías de los yacimientos de agua (fuentes, norias o pozos).

Y este equilibrio se mantuvo durante dos mil años, con más o menos azares, accidentes o desgracias (ataques, despoblación, guerras, pestes, hambrunas).

Se ha roto precisamente cuando hemos sido más habitantes (casi 150.000 en invierno, más del doble en verano) y cuando somos más ricos: se han abandonado enormes extensiones de feixes, de superficies destinadas a la agricultura, donde se tenía a raya la línea fronteriza del bosque. El pino, un ente oportunista, adaptado a las perrerías del clima y de la pobreza de nutrientes, se ha encontrado gratificado en terrenos labrantíos abandonados. Las aguas interiores, dedicadas al regadío, se destinaron antes de agotarse al despilfarro del turismo.

Con esta conducta es fácilmente explicable que nos hayamos cargado las zonas verdes de regadío, las zonas dedicadas al secano, las costas amuralladas con cemento y es lógico también que ahora nos carguemos sistemáticamente todas las zonas boscosas. 

¿Qué hacer ahora? Para empezar, aceptar que tenemos un problema: no sabemos identificar lo que nos pasa. No entendemos que no son normales estos crecimientos demográficos, urbanísticos ni turísticos. Esa es la enfermedad, aunque muchos curanderos saquen provecho personal de esta situación.

Una vez reconocido, aceptar que los crecimientos de cemento ya son letales para el presente y para el futuro. Se deben arbitrar medidas para que los propietarios de fincas rústicas puedan sacar provecho de los pinares. Tienen que expurgarse, esponjarse, vaciarse, pero esto sin cesar, durante todo el año.

Hay que ejecutar un Plan de Empleo Rural Pitiuso, usando brazos en paro, conductores y autobuses parados (para llevar y recoger a los taladores y desbrozadores), empleando a quienes lleven varios años empadronados en la isla. Hay que dirigir racionalmente los cortafuegos, limpiar el bosque de restos quemados y replantar lo mínimo posible. Lo hace gratis y mejor la naturaleza. Estas sugerencias y otras muchas que se podrían incorporar se tienen que adaptar jurídicamente a la legislación, pero de la misma manera que me parece lamentable que haya gente parada que se quede sin cobrar, también me parece mal que gente que está cobrando no trabaje en favor de la comunidad que le está pagando.