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miércoles, marzo 15, 2017

La procesionaria ya despierta

A pesar de los embates de los vientos y fríos habituales, este invierno ha sido accidentado, pero con fases de altas temperaturas. Escucho a un biólogo que avisa del despertar vigoroso de la oruga tóxica, que cae del árbol para emprender su procesión en busca de brotes tiernos en nuevos pinos (cedros o abetos también le gustan).
No las verán desfilar de una en una. Es su sistema de defenderse de los pájaros que desde el aire solo divisan una larga rama en el suelo, con este color característico, negro y anaranjado formando una hilera impresionante que culebrea hasta un nuevo árbol al que defoliar. Esto ocurrirá siempre que las temperaturas nocturnas superen los 0º. Las orugas no soportan temperaturas inferiores si no es dentro de su cápsula blancuzca característica, donde hibernan.
Esta situación se está dando ya, lo cual nos anticipa una auténtica eclosión de la procesionaria primaveral, con los peligros consiguientes. Por ejemplo, sus pelos venenosos que pueden adherirse por contacto o por traslado del viento. Lo mejor es mantenerse lejos y apartar a los niños, que suelen mostrar la tendencia a manipularlas con un palito o con el pie. Debe evitarse, incluso muertas se desprenden de los pelos mortíferos que puede acarrear consecuencias, sobre todo si entran en contacto con los ojos o las mucosas.
Los perros, más si son cachorros, sienten una atracción irresistible por estas criaturas y llegan a mordisquearlas. Una idea peligrosa que puede suponerles pérdida de parte de la cara y con frecuencia se quedan sin lengua, pues necrosa el tejido. Solo una atención urgente del veterinario puede salvarlo. Incluso puede producirles la muerte por asfixia si la oruga ha llegado al interior de la boca o la laringe.

miércoles, julio 27, 2016

Los pinares, a salvo de momento


No nos asustan los fuegos fatuos de nuestras entrañables festividades religiosas, las mismas que con todo descaro desprecian nuestras autoridades, a excepción de aquellos momentos rituales en que ellos toman el lugar del santo o de la Virgen y se convierten en los protagonistas. Por San Jaime, Santa María y San Ciriaco sonreíd: os estamos filmando.
Una de las servidumbres del cargo es que se debe asistir por razones de protocolo a desfiles que son un coñazo, como dijo Rajoy, y a procesiones, incluso a misas cantadas que nos hacen sudar la gota. Pero nadie les ha obligado a punta de pistola a ser alcaldes, concejales o consejeros.
Los ibicencos seguimos siendo cristianos de baja intensidad (algunos de intensa) y no nos gusta que en actos señalados vayan mal vestidos –parece que algunos de Podemos acaban de salir de una cuadra de mulas– ni que ignoren nuestras celebraciones con petulantes enfrentamientos estériles.
Los fuegos artificiales habrán iluminado a los feligreses formenteranos por San Jaime y es probable que algún fanático pagano exhiba alguna bandera de los inventados países catalanes por la febril imaginación de Joan Fuster. No existen ni han existido jamás.
Sobre los otros fuegos parece que el verano se comporta. Ibiza ya ha sufrido en su historia reciente devastadores zarpazos y muestra estas crueles cicatrices en los pinares calcinados. Salvo algunos focos, apagados casi al instante, hogaño las Pitiusas no han sufrido el embate irremediable de los incendios. Esto es casi un milagro, sabiendo la densa y frondosa capa de vegetación pinosa que recubre la superficie de ambas islas.
Queda mucho verano y mejor no mentar la soga en casa del ahorcado, pero espero que las dotaciones de vigilancia e intervención sigan con este promedio de alta eficacia en la garden city que es Ibiza y Formentera.
Cuando tenemos controladas estas chispas que se inician en el mundo rural, parece que la estupidez humana, o el infortunio o la locura no pueden descansar sin provocar accidentes en principio evitables: vehículos ardiendo, lanchas o barcos que se prenden fuego por los gases acumulados o pisos o viviendas habitadas. Llama la atención que en el campo los controlemos, pero en la ciudad no sepamos calibrar el peligro de nuestras acciones.
Y el verano va pasando. Ya solo nos queda esperar la tromba de agua que caerá en septiembre o antes.

miércoles, noviembre 20, 2013

Queremos las cabras mallorquinas


Los mallorquines tienen un problema muy gordo este invierno y yo quiero ayudarles. Como saben, toda la parte Sur de la Serra de Tramuntana se quemó en uno de los incendios más devastadores de los últimos años. Ahora se van juntando un centenar de voluntarios cada fin de semana para ayudar a limpiar y resembrar los plantones. Pero ha saltado la alarma, porque precisamente en esta zona hay inmensos rebaños de cabras que vivían hasta ahora en un estado semisalvaje en estos parajes calcinados.
Es sabido que la cabra arranca de raíz cuanto hierbajo puede llevarse a la dentadura: no hace muchos distingos, por esto es tan buena trabajadora para limpiar bosques. Ahora no es momento de tragarse el verde de estas rocas y tierras que han quedado calvas y tristes: las cabras que eran una bendición, ahora son todo lo contrario. Es sabido que las cabras son tan peligrosas como un incendio o una política cementera desarrollista. La situación es peliaguda, porque si se dejan libres a los rebaños, acabarán por tragar los tiernos brotes verdes de la reforestación y del recrecimiento, que será particularmente deseado en los meses de primavera.
La cuestión es que muchos han pensado en sacrificar este ejército de hermosas cabras mallorquinas.
¿Vamos a consentirlo los hijos de Tanit? Nosotros necesitamos justamente estas cabritas para que nos salven del próximo incendio, que ya toca: Ibiza está tan enmarañada que bien podríamos adoptar estas cabras –respetando la propiedad, incluso de los cabritos que nazcan en Ibiza, digo yo– para que ejerzan su remolona función, y vivan desbrozando bosques y márgenes repletos de peligrosa vegetación invasiva.
Estoy seguro de que muchos ibicencos recibirían un trabajo así como una bendición caída de Mallorca (de donde nos caen bastantes putadas, las más de las veces), mientras que los amos de los mamíferos obtendrían pastos y seguridad para sus manadas. Justa reciprocidad, todos reciben beneficio y las cabras conservarían el cuello.
Estoy seguro de que incluso alguna compañía marítima las transportaría en sus bodegas gratis o a precios muy bajos. Sería una forma de colaborar con la ecología de la isla y de lavar un poco su imagen de rácanos y explotadores que tienen ahora.
La cabra es uno de los animales más limpios de la naturaleza. Todo son virtudes. Las bodegas de las barcas llegarían más limpias de lo que salieron del puerto de Palma, porque son mucho más cuidadosas que las cabras británicas, que dejan los tapizados llenos de vómitos extemporáneos.
En fin, la idea era, es, esta. Para mí es lógica, razón por lo cual dudo que alguien se ponga manos a las cabras y las lleve a buen puerto, nunca mejor dicho.
Y por supuesto, sacar las cabras de es Vedrá, donde jamás debieran de haberse reintroducido. Estaba aprobado y apalabrado, pero confieso que ignoro cómo acabó la cuestión. Cabras mallorquinas, mem, welcome to Ibiza.

sábado, octubre 05, 2013

Monte y playa


Las aglomeraciones de Ibiza ya son recurrentes. No puede impresionar a nadie una manifestación de unos miles de descontentos en otoño, cuando en cualquier fin de semana unos centenares de empleados del aeropuerto han dar entrada o salida a bastantes más turistas veraneantes.
Que tengamos que soportar estas oleadas de turistas en verano ya es algo que va incluido en el sueldo. Y en otoño nos tendremos que ir acostumbrando porque ya hemos adoptado la sonora costumbre argentina de la cacerolada.
No nos pilla de improviso, tampoco, porque en tiempos no muy lejanos, los ibicencos solían practicar la cruel ceremonia de la cencerrada contra algún desgraciado que tenía que soportarla. Aquella costumbre nocturna y alevosa fue prohibida por Carlos III, pero seguramente nos ha quedado la querencia por los cencerros, las perolas y las cacerolas abolladas.
Menos mal que otoño nos abre algunas brechas de vacío para ir dejando atrás las aglomeraciones. Para unos será la montaña, en la que hay que andar precavido, porque ahora es una selva en la que prende el fuego en el menor descuido. También puede ocurrir que te salga un señor alemán cabreado, cerrándote el paso con una alambrada metálica.
No sé a ustedes, pero a mí me da la impresión de que Ibiza ha cambiado mucho.
Para los que prefieren los espacios abiertos para reconciliarse con la Humanidad, en vez de encerrarse en el despacho de una psiquiatra argentina que no te permite fumar, siempre nos quedará la línea de playa. Bueno, siempre no lo sé. Cualquier día cierran las playas o intentarán cobrarte entrada.
Mientras tanto, hay que aprovechar para pasearse la playa d´en Bossa hasta la torre, antes de que levanten un Ibivegas que hará poco aconsejable el relax sobre la arena en la vera del mar.
Y ya en el mar, ha llegado el momento de bañarse en otoño y en invierno. Las aguas están calentitas del abrumador verano. Y si no, ya te calentarán las picaduras de las medusas, tan omnipresentes durante todo el año. Son muy bonitas.
Pero todo va bien. Cualquiera soporta la picadura de un born o de varios. Los días son maravillosos, sigue haciendo sol y calor. Terminó la enojosa presencia de los alocados turistas y si piensas bien sobre la situación el único peligro que te acecha es un tiburón. Pero algún tiburón que llega muerto a las costas de Ibiza o de Formentera.

miércoles, agosto 28, 2013

Y en Ibiza medran animales ponzoñosos


Víbora hocicuda, Vipera latastei. Foto: Cortesía Juan Pablo Gonzalez de la Vega.
Ya no podemos repetir en vano aquella mítica información sobre Ibiza, donde no crecían –se decía– los animales ponzoñosos, por ser sus tierras refractarias al veneno. Menuda treta turística inventaron los listos cartagineses, que así consiguieron frecuentes excursiones desde África y desde la Península de muchos viejos o enfermos que creían en las cualidades curativas de los barros de Ibosim.
Ya, ya. Pues no.
Además de las numerosas sorpresas tradicionales que te puedes llevar en Ibiza, ahora tenemos algunas incorporaciones, como las cuatro clases de serpientes que han ido anidando y reproduciéndose como Pedro por su casa.
Y tenemos algún redescubrimiento como la Physalia Physalis, más conocida como la carabela portuguesa, una especie de medusa con una picadura que en casos extremos puede llegar a causar la muerte.
¿Una medusa? En realidad no lo es, sino un hidrozoo sifonóforo, una especie de colonia que agrupa varios bichos que viven y se desarrollan en simbiosis. Se conoce desde siempre, aunque yo en Ibiza no la había visto nunca y a quienes he preguntado, tampoco. En realidad la conocí en el Malecón de La Habana, en cuyas aguas es muy frecuente, como en todas las zonas tropicales. Estaba en tierra, no en el agua. Cuando me agaché para mirar de cerca aquellos hermosos colores azulados, violáceos, un niño me avisó: «Ni la toque, señor, esto es el agua mala. Muy venenosa».
La carabela ya aparece cada año en las Pitiusas. Ignoro si es debido a las condiciones de calentamiento o a los temporales que las empujan desde el campo de Gibraltar hacia el Este y una vez que entra en la dinámica de las corrientes, llegar a Formentera o a es Caló des Moro ya solo es cuestión de días. O serán los dos factores juntos.
Cada año hay varias oleadas que aconsejan cerrar algunas playas de Huelva, Cádiz, Málaga, Murcia, Almería... ¿Cómo no van a llegar a Ibiza? He visto vídeos donde en las aguas de Cantabria y de San Sebastián las van sacando del agua con un salabardo o salobre (¿salabre, gambaner, diríamos en ibicenco?) y las acumulan en cajones impermeabilizados como si fuera una pesca preciada. Y lo es.
¿Y las otras medusas? Bueno, el Diario va sacando fotos. La gente se ha entusiasmado y manda fotos de continuo. Cualquiera lleva una cámara o el teléfono a mano. Ya casi es un deporte. Pero no estará de más recordar que a las carabelas portuguesas más vale ni manipularlas, porque tienen unos tentáculos altamente agresivos que pueden llegar a tener hasta 50 metros. Ni fuera del agua. (Recuerdo lo mismo con respecto a las orugas del pino, la procesionaria).
Hasta el momento se ha detectado su presencia en sitios concretos, pero no suponen un engorro especial para el bañista. Hay muchas más en el Caribe y en Brasil. Ocurre lo mismo que con las serpientes: Ibiza está repleta de culebras. A ver si algún cipriani las empieza a poner en el menú y equilibramos la población o de otro modo nos quedaremos sin las lagartijas. 

@MarianoPlanells

miércoles, enero 16, 2013

Acostumbrarse a los bichos



Hace ya al menos dos décadas que las serpientes campan por las paredes de piedra seca, con abundancia de huecos acogedores donde pueden desarrollar una intensa vida social y en las que además tienen el alimento a mano, como es el caso de las lagartijas y sus nidos. Las culebras son muy felices en Ibiza, porque en principio no tienen depredadores aéreos, como las águilas o las cigüeñas. Y los que tienen en tierra son temibles, pero se me da que andan sobrados de comida basura, bayas, huevos, bichejos. Así que las culebras se reproducen a una velocidad de vértigo imaginable en un entorno seguro y repleto de alimento a rebosar y a mano.
Pero que no se descuiden, pues es sabido y conocido el mal genio del erizo y puede ocurrir que en cualquier momento un erizo cabreado (y no hay nada peor) emprenda un feroz ataque contra las culebrillas. Al principio sólo irá a por las crías, pero el resquemor del erizo le inducirá a morder más alto. Y lo hará.
Esperemos que los erizos africanos, muy adaptados a Ibiza ya desde tiempos de los cartagineses o mucho antes, den cuenta de estas culebras que se han adueñado del campo de Ibiza y que están haciendo daño (y encima ayudadas por los temibles gatos asilvestrados) a nuestras bellísimas lagartijas, endemismos preciados, o sea, únicas en el mundo y grandes devoradores de insectos, artrópodos y mosquitos.
Las culebrillas están encantadas, quienes no están encantados son los ibicencos que temen, y con razón, que se vayan acomodando demasiado en la molicie doméstica, cerca de los corrales donde hay huevos y polluelos sabrosos, muy a mano. Por si fuera poco, que el destino y el azar nos libren de una fea mordedura de los ofidios. No nos queda más remedio que irnos acostumbrando a su presencia. Les podríamos mermar en invierno hurgando en el interior de los troncos huecos y fumigando con café sus hendiduras. No soportan el café. Ni el carajillo. Pero en fin, mejor dejarle el trabajo a los erizos.
No es el único animal peligroso y relativamente venenoso. Más pequeña, fea y peligrosísima es la oruga bien conocida por la procesionaria. También es una importación reciente a los bosques de las islas, donde se reproduce con una gran alegría puesto que le encantan los brotes tiernos de los pinos y justamente fue a dar y a caer en la Isla de los Pinos (Pitiusas). No hay que jugar con las serpientes, pero dejándolas tranquilas no suelen ser agresivas. Pero no me cansaré de divulgar los peligros de las orugas: son tremendas, no hay que tocarlas (despiden estos feos pelos urticantes muy tóxicos) ni siquiera cuando están muertas. Si el perro es joven tendrá la tentación de indagar: hay que evitarlo a toda costa y si la ha metido en la boca hay que extraerla como se pueda, aunque seguramente habrá que llevarlo de urgencia al veterinario.
Culebras, procesionarias y otros animales importados desmienten la antigua leyenda que afirmaba los poderes benéficos de los barros de las islas, donde no medran los animales ponzoñosos. Ya lo creo que medran, medran la mar de bien. Pero ya se sabe, aquellos cronistas primigenios, los periodistas de entonces, también eran proclives a la exageración y a veces soltaban alguna mentira.

miércoles, enero 02, 2013

Posidonias sí, pinos no

Esta falsa imagen de esta falsa Ibiza no muestra la realidad de hoy en las islas:  desequilibrios inducidos por la acción o la omisión del hombre. Infestación peligrosa de pinares y daños irreparables a las posidonias.


Los miles de pajaritos que se quedan pasmados en Ibiza para esconderse de las escarchas de enero que calan hasta los mismos huesos, hacen buen uso de la intensa floresta pinar que nos invade en estos últimos años. Para los pájaros quizás suponga un refugio acogedor, al menos para algunos, pero las Pitiusas tienen demasiados pinares, muy extendidos y muy sucios con maleza, musgos y bosque bajo. Una bomba de efecto retardado, porque en el momento menos pensado salta la chispa y prende de una manera incontrolable.

Por esto decía, que nuestras aguas muy revueltas y alteradas por la contaminación química, necesitarían muchas más hectáreas de posidonia, las mismas que podríamos arrancar en los pinares. Quizás tendríamos las mismas toneladas de biomasa, pero estarían distribuidas de una manera muy diferente y el funcionamiento ecológico global sería perfecto, al menos en principio. Lamento mucho que un estudio tras otro y todos sin excepción constaten la mengua de superficie de las praderas de posidonia. El CSIC lo ratifica una vez más en ses Illetes y en otras zonas. De hecho, sabemos que están bastante afectadas todas las praderas del litoral pitiuso, en algunos casos de forma muy alarmante.
No solo sirven para preservar los fondos de una erosión desatada, sino para formar dunas y para proteger las colonias de huevas y de especies que procrean bajo la protección umbrosa de estas plantas benéficas. Por si fuera poco, son una fábrica natural de fina arena y limpian y oxigenan las aguas del litoral. Casi nada.

¿Quieren un ejemplo los más jóvenes? Tanto en el puerto de Ibiza como en el de la Savina antes se veían perfectamente los fondos, con sus bancos de peces y sus rocas. Ahora el puerto de Ibiza da pena y el de Formentera está cada vez más turbio y revuelto. ¿Nos imaginamos unas aguas así en toda la ribera de la islas?
Hace un tiempo dije en broma –pesada– que de no conseguir contener la expansión del pino en superficie, tendríamos que echar mano de la diabólica oruga procesionaria, que es un enemigo temible para el pino. Primero se ceba en uno hasta que lo agota y lo deja sin vida y cuando esto ocurre van bajando por el tronco una detrás de otra formando una tétrica procesión en busca de un nuevo pino.

En El Maestrazgo castellonés pude ver un espectáculo temible: la procesión cruzaba la carretera de alta montaña y no se veía el principio ni el final de aquella hilera de muerte. En Ibiza y Formentera nunca las he visto desfilar, pero me basta con estos vasos blancos que son una trampa química con feromonas. Atraídas por el olor sexual, van cayendo dentro del vaso de plástico de donde ya no pueden salir.

Si se le ocurre jugar con ellas con un palito o con la mano, hay que saber que es una mala idea: son muy venenosas, incluso los pelos que desprenden pueden ir a las mucosas o a los ojos. Lo mejor es dejarlas en paz y enseñar al perro a no acercarse a ellas: simplemente perderán la vista o la lengua. La procesionaria no hace descuentos, es brutal. Dicen que el mirlo común de Ibiza se las traga con gula, pero quiero entender que es cuando están embolsadas, no cuando son adultas. Larga vida al mirlo, al herrerillo y al carbonero.

sábado, diciembre 22, 2012

Y ahora las cabras



Hoy toca hablar de las cabras, que en Baleares se empiezan a pegar una vida de relax y lujo sólo comparables a la de los toros bravos de lidia, que encima tienen el dorado privilegio de morir luchando con los cuernos puestos. 
Estas numerosas fincas mallorquinas que en el Llevant y en la Tramuntana cobijan considerables rebaños de cabras y de chivos, tienen la gran ventaja de estar a resguardo de los incendios si es que hay alguien que esté seguro frente a un rayo inoportuno o frente a un pirómano. Y encima venden el boc, chivo, como pieza cinegética. 

Cuando Ibiza vivió los dos feroces incendios de 2010 saqué enseguida el tema de los animales como limpiadores del bosque: mulos, ovejas y cabras. Me decanté por la cabra autóctona por razones obvias. No fue una ocurrencia improvisada ni original: hace décadas que se emplean en el bajo Pirineo, en Extremadura, Castilla, Andalucía rebaños de animales domésticos para apaciguar la fortaleza de la maleza, que en Ibiza toma dimensiones espeluznantes. Bien, veo que se ha dado un primer paso en el Ayuntamiento de Santa Eulalia. Sólo una franja de 30 metros en el Puig de sa Creu d´en Ribes y en el barrio de Can Guasch. 
No les defraudará el experimento –y no quiero meterme en cuestiones de dinero, pero no me gustan nada las cifras que estoy viendo en el Diario, pero en fin, todo se va perfilando– y muy pronto otras zonas reclamarán la presencia de unos mulos o de unos rebaños de cabras. Está bien si se toma como una orientación inicial, pero esto no es nada, una nimiedad. 

En Ibiza vamos tan lentos que esto es un no ir. No vamos a ninguna parte así. Hay que ponerse en serio a salvar la isla y cuando los mismos pastores vean el negocio (el queso de cabra es el mejor y el más demandado del mercado con diferencia) se organizarán en una gran cooperativa lechera o ganadera de la que extraerán enormes beneficios. Y como ocurre siempre en Ibiza no se descarta que vengan pastores pirata de fuera (lo digo en broma, pero no crean, los ibicencos estamos aplatanados).
He visto otras iniciativas todas muy respetables, como la importación de unas decenas de cabras suizas. Quizás producirán mucha leche, pero no le acabo de ver la gracia, teniendo las cabras pitiusas bien adaptadas al medio. Cada cual manda en lo suyo y admiro al empresario que lo ha hecho. Él sabrá. Pero yo hablo de ganadería extensiva, no intensiva. 
Y finalmente quiero acordarme de algunos políticos: ineptos, perezosos y mediocres y bastantes de ellos delincuentes. Qué gran negocio si pudiéramos prescindir de las autonomías y de varios ayuntamientos. Recuerdo que el mes de mayo la directora general del Medio Ambiente prometió reducir mucho la población de cabras de es Vedrà. ¿Ha cumplido? ¿Ustedes qué creen? Pero no ha cesado ni un céntimo el derroche. 
Conozco al menos a tres propietarios y estoy seguro de que no tendrían mayor inconveniente en retirar las cabras del islote. Favor a las cabras, beneficio de las plantas endémicas y sería un mérito de estos ocho propietarios que quizás piensen que las cabras velan por sus derechos de propiedad.

sábado, diciembre 15, 2012

Hablemos de pajaritos

El herrerillo es un gran depredador de insectos y orugas, y se atreve incluso con la procesionaria, la temible plaga que asola Ibiza y Formentera


Llega un momento en que uno se siente saturado de hablar de la pajarería que es Ibiza y de muchos de sus pajarracos, que vienen sobrados y se prodigan en demasía. Para compensar me he propuesto hoy hablar solamente de pajaritos, estos que tanto alegraron mi infancia y que con los años se han ido difuminando, hasta el punto de que a menudo pienso que la isla ha perdido muchos de sus pájaros. Quizás sean manías mías y, claro, también depende de la época en que uno observe, porque muchos de nuestros especímenes son como los turistas, residentes temporales, viajeros de larga distancia, animalitos migratorios que, es evidente, se encuentran con un paisaje muy distinto al de los años cincuenta. 
Ellos sí que entienden de ecología y diagnostican desde lejos la añada que les espera en estos parajes alterados. 

Resulta que la cotorra argentina ha desaparecido de Ibiza antes de que yo me enterase de su presencia. La vi en los años 80 en las palmeras de Barcelona. Ahora no sé, porque el que no va a Barcelona soy yo. Cotorra y argentina, redundancia gratuita, porque en general la argentina es el ave más locuaz del planeta. Cómo hablan, de bien, de rápido y de incansable. Uno queda murmurando ¿y si lo hicieran para equilibrar el silencio aterido de los gauchos de la pampa? A mí me gusta la gente expresiva, los habladores. No me molestan. Así que esta cotorrita debió de ser durante una década la reina de los pajaritos pitiusos hasta el momento en que, imagino yo, se aburrió y se fue hacia Denia a buscar otras cotorras, que es lo que solemos hacer todos en los meses más enclaustrados y fríos. 

Los inviernos no son insalvables. Hay dos meses de fríos intempestivos, pero en general encuentran refugio en las Pitiusas y al menos hasta bien avanzado el otoño hay numerosos frutos, bayas que preparan sus cuerpecitos para los 70 días más duros del año.
Después ya llegan los rayos calefactores de la primavera y una buena mañana todo empieza súbitamente a mostrar un rostro risueño, las plantas explotan en colores y el mundo se llena de insectos, que es un manjar proteínico que renovará la generación total de nuestra ornitofauna. Las tórtolas se mezclan en Ibiza, la turca con la europea y la paloma torcaz de testigo. Ya me gustaría verlos, pero juntos será difícil porque se disputan el nicho ecológico. En la península se pueden ver las tórtolas incluso en los parques de las ciudades. Sus arrullos un poco insolentes son inconfundibles.

Y otra sorpresa ecológica: ha aumentado la población de mirlo común, pajarito oscuro, correoso, que se atreve –según leo– con la procesionaria. Puede, pero, sinceramente, me gustaría poner entre paréntesis esta afirmación, aunque me imagino que se refiere a las larvas, no a las orugas, que son tóxicas hasta la muerte. Si su perro jugueteando por el bosque muerde una oruga adulta, lo más probable es que pierda el morro y la lengua. Divulgadlo. Existen algunos pajarillos que atacan los bolsones colgantes de esta maldita oruga procesionaria, por ejemplo en los bosques de Extremadura y Salamanca: el carbonero común (Parus major) muy parecido al mirlo, pero con el pecho amarillento. No creo que exista en Ibiza pero habría que introducirlo, porque la procesionaria es una maldición para las islas. ¿Hay otros depredadores parecidos? Seguro.

sábado, diciembre 08, 2012

No me controles



Cuando me enteré, leyendo el Diario del 27 de julio, que los taxis de Ibiza harían huelga el 1 de agosto y que pedían sólo un 20% de servicios mínimos, pensé: da lo mismo, aunque no hagan huelga no se encuentra ni un taxi en determinados momentos y sitios. Da igual, si no funcionan los taxistas corsarios siempre nos quedarán los amables taxistas pirata.

Después no hubo nada, porque en Ibiza no hay nada, nunca hay nada, cada cual va a su bola y a mí no me cuentes tu vida ni me controles. Por esto no le doy ninguna importancia a este leve aumento en la apertura de 216 empresas en agosto: son pequeñas, efímeras y temporeras, es decir, para cuatro meses.
Estos aumentos no significan nada y en Ibiza nadie quiere que nada signifique nada. Parece que estoy parodiando el poema de José Hierro, pero ni eso, nada de nada. Anda y apáñate.

El 28 de octubre me entero de otra cosa: «Los taxis de Ibiza no precintan sus taxímetros desde hace tres... años». Años. Es decir, los mismos taxistas que piden –como las discotecas, naturalmente, señor, no faltaba más, ¿necesita algo más el señor?– que la policía se ponga todo el día a perseguir a los taxistas piratas para que ellos puedan ponerse en huelga con mayor eficacia, resulta que no tienen tiempo o ganas de precintar los taxímetros.
Queda todo como las tetas de la duquesa: pendiente. Que penda, prenda.

Pasa casi lo mismo en casi todos los aspectos de la isla. Dícese que los buses no quieren ir a la Estación Cetis por la misma razón, para evitar los controles del número de viajeros. No lo sé. Lo dudo y no sé nada. Y lo que sé no es muy favorable a la estación.

¿Llamar a la policía? Sí, pero y ¿quién controla a la policía y al controlador de los controladores? ¿Nadie? ¿Nada? Porque la policía puede pasarse el día controlando, pero si no encuentra el apoyo de la superioridad y de los jueces, trabajan brindando al sol con sus tricornios. Imagino que ya están hartos, pero no lo sé.
¿Les faltará equipamiento? No creo. Tienen hasta sonómetros, lo que pasa es que no suenan y si suenan no los hacen servir.

San Antonio ha procedido a la aplicación del sonómetro, desplegando un equipo policial eficaz que ha puesto en grave peligro sus tímpanos. Lástima que solo haya hecho una medición en todo el año. Dudo que San José haya hecho muchas más. En cualquier caso existe una Ley desde el 2007 y para su cumplimiento hacen falta policías preparados.
Que sepan, pues, los miles de ibicencos afectados por el ruido, hasta el extremo de poner en peligro su salud, en manos de quiénes estamos. Tomen nota.

Los políticos o lo que sean tienen todo el invierno por delante. Los pinares crecen en silencio como poseídos por el demonio. La crisis aumenta. El ruido solo cesa cuando se van estos turistas miserables que nos han robado la isla.
Sin un poco de control poca isla nos queda y nada nos queda por hacer si no es largarse, pero tampoco estoy seguro.
No sé nada.

sábado, diciembre 01, 2012

De la lista del paro a limpiar montes

Ibiza ha de sustituir los ladrillos por libros para consolidar una sociedad extraña y en continuo cambio pero carente de reflejos rápidos y flexibles para hacer frente a las nuevas dificultades


En estas notas fenicias intrascendentes y sin importancia lo comentamos hace más de un año: hay mucha energía dilapidada, mucho dinero mal empleado en estos largos inviernos de Ibiza donde miles de parados (y de paradas, ahora sí que lo digo, porque muchas mujeres podrían acogerse al plan de empleo forestal que siempre he proclamado) sestean, se deprimen o pasan el día en el bar, los que pueden darse al bajo consumo. Y mientras tanto, en silencio, sin cesar, los bosques de las islas se extienden salvajemente, de manera inmisericorde, ocupando los terrenos que antaño fueron feixes que producían cereales, no siempre en cosechas abundantes.

Desde la abrupta irrupción del turismo a finales de los años 50, los bosques y las fincas fueron abandonándose en un proceso que ya había culminado en los años 70.
A partir de entonces la historia es conocida: el bosque ha sido relegado a su soledad natural y ha sido la naturaleza la que ha puesto en pugna sin tregua a las distintas especies. Por supuesto, el pino pitiuso se ha impuesto de una manera implacable. Ahora ya sabemos que de manera peligrosa, desde los pavorosos incendios de 2010, por cierto el mismo año en que estalló (a finales de diciembre) la caótica revolución islamista de la 'primavera árabe'.
Así que lo que perdimos por un lado, el bosque, lo vimos aumentado por el otro, el turismo.

Y fue en los meses siguientes, cuando comentamos la cruda realidad de nuestros bosques constituidos en una bomba peligrosa, dispuesta a estallar en cuanto se le diera una mínima oportunidad. Una de las ideas que dejé caer –y supongo que no fui el único– fue la necesidad de unir esfuerzos y dinero entre el seguro de desempleo estatal y una ayuda complementaria pagada por el Govern. O directamente asumir un salario mínimo para aquellos parados desprovistos de todas las ayudas posibles, por inexistentes o por caducadas.

Esto hay que pensarlo, hacer números y ponerse en una tarea que nunca se pondrá en marcha. Si pasados dos años nadie ha sabido articular un red laboral (plan de empleo forestal le llamaba yo, como se le puede llamar de otra manera) ¿quién y cuándo lo hará? Me temo que no se hará nada, en Ibiza nunca llegaremos a nada, aunque algunos lo intentan. Pero la prueba de que puede hacerse es que se hace en al menos dos sitios o más: una treintena de empleados por el Gobierno de Aragón limpian y desbrozan, talan y limpian accesos boscosos. Son 30, pero que sean 3.000 es cuestión de organización y rentabilidad.

También en Valencia han destinado a más de 200 empleados a limpieza de bosques quemados. Son seleccionados, auscultados médicamente y citados por una empresa al efecto y quienes se nieguen pueden perder el desempleo, tres meses o la totalidad, en cambio los que trabajen cobrarán más. 
Ya sé que esta forma es más ruda y que los españoles estamos acostumbrados a la buena vida, pero tendremos que aceptarlo: tenemos problemas, la vida es muy dura y nadie volverá jamás a prestarnos dinero a bajo interés ni a regalarnos nada. Se acabó para siempre, mi vida.

sábado, agosto 04, 2012

Los incendios y la posidonia


Lo podemos repetir hasta la saciedad, porque nos va la vida en ello y la salud de nuestras aguas y la salud de nuestros bosques: el año 2011 marcó un hito en la moderna historia de nuestras islas. Por tierra y por mar y quizás por aire. Por una parte, se puso en evidencia con abundancia de fotografías y vídeos publicados en numerosos periódicos y revistas que estos megayates que sestean por ses Illetes y otras calas de Ibiza no son inofensivos.

Muchas embarcaciones de todo tipo que surcan las aguas pitiusas no pierden ocasión de vaciar los tanques o las sentinas, provocando una mayor presión en un hábitat muy alterado al menos en los meses punta. Estos vertidos -tan voluntarios como dañinos- hay que sumarlos a otros más accidentales y a fondeos efímeros que al bajar el ancla a los fondos ocasionan, por simple fricción mecánica €los garreos ya famosos€ numerosos destrozos en las delicadas praderas de posidonia.

Nos extraña la poca diligencia del Govern en preservar estos espacios de vida, irreemplazables y de muy difícil recuperación por un crecimiento exageradamente lento de estas plantas. Podríamos decir que nos da igual lo que hagan en Mallorca, pero tampoco sería cierto. Tanto en Menorca como en Mallorca y en las Pitiusas se tiene que enfrentar con claridad este problema. No soporta más retrasos ni más medidas provisionales. No es un tema ideológico ni partidista: Ibiza y Formentera no pueden soportar esta presión brutal, estos miles de barcos, y no morir en el intento.

A Mallorca le pedimos amparo, menos holgazanería y más resultados. Y si no tienen dinero, empleen el ingenio, no el enchufismo bajo extrañas maniobras.
¿Qué decir de los bosques que ya no haya sido dicho? Nuestro Diario ha cumplido con creces, dando preferencia a la información y a la opinión sobre un tema que nos afecta. La isla de Ibiza está muy enferma, sufre una infestación de pinos que es perjudicial y que pone en peligro la supervivencia de todo el cuerpo ecológico. No se puede seguir cultivando esta salvaje incultura que presupone que conservar todo arbusto o árbol demuestra sensibilidad ecológica, cuando es todo lo contrario. La Naturaleza deja abiertas varias opciones y las diferentes plantas actúan según una estrategia de supervivencia y si no no hay suficiente espacio actúan en diferentes tiempos, una florece en abril, la otra en noviembre, etc.

El caso de los pinares es extremo, pero habitual en algunas zonas donde la acción del hombre rompe la cadena trófica o interactúa con excesiva agresividad, véanse por ejemplo los incendios forestales del Amazonas y las consecuencias que tienen y tendrán para la vida, para la vida del hombre incluida. Véanse nuestros bosques. En Ibiza no sabemos cómo ha actuado sobre el resto de la vegetación, aunque lo suponemos. Sabemos que la masa forestal es crítica y que tenemos que romper la línea de continuidad si no queremos sufrir heridas tan espantosas como las de 2011.

No puede servir de excusa la dificultad presupuestaria. Ya sabemos que hay poco dinero, pero ¿acaso no había sido siempre así? Entonces dejad en paz a los payeses y a los residentes para que corten y esponjen sin miramientos, aun siguiendo unas directrices generales. Nos va la piel a todos.

sábado, julio 21, 2012

Un año a fuego lento



Escribo estas notas fenicias en la primera mitad de julio: Ibiza ha superado aquellos monstruosos incendios de la primavera del 2011. Unos días interminables que fueron aciagos y cenicientos: Ibiza concentró casi el 70% de todos los incendios de Baleares y fui testigo directo de numerosos incendios en el norte de Mallorca. De hecho los hubo en toda la isla, pero fueron controlados. No cantemos victoria y miremos con espanto lo que ha ocurrido en Valencia, a dos pasos de Ibiza, a donde seguramente pudieran haber llegado los malos humos, pero... apenas llegaron. No llegaron porque en el aire también se cumple –a veces y con menos claridad pues en el aire no hay que levantar ni castillos– aquella magnífica ley de las corrientes marinas que aíslan al archipiélago. Una fuerte corriente marina pasa por delante de Valencia, en pleno mar de Ibiza (así se llama técnicamente), y asciende por el oeste del archipiélago hasta la altura de Barcelona, donde ya realiza un giro y un cambio de dirección.

¿Recuerda alguien que lo expliqué cuando intenté quitar ansiedad por el presunto peligro potencial de un derrame de petróleo procedente de las prospecciones de Cairns Energy? Insisto en ello y me gustaría que algunos profesores, biólogos y otros especialistas explicaran esta circunstancia benéfica para la isla.

Entendámonos: si se desencadenara un furioso temporal de poniente –cosa extrañísima en Ibiza,preguntadlo a los pescadores y la Cruz Roja del Mar, por ejemplo– quién sabe la porquería que podría chocar contra las costas. Confiemos en que no haya accidentes en las prospecciones y que, de haberlos, reine un temporal en la intensidad y dirección habituales, esto es, de Ibiza hacia Valencia, es decir, temporal de levante, que son los que suelen destrozar las costas de la isla.

El fenicio anota, recuerda, asocia, cavila, se rasca la closca y lo expone a la consideración de quien sea. Pero la memoria no nos falla. Espero. Otro dato sorprendente, maravilloso, que nos subirá el ánimo, que falta nos hace: El fuego que azotó las sierras circundantes fue pavoroso. Yo intuyo que les venía un viento de poniente y por experiencia he aprendido en mis cinco años de valenciano, que estas olas de calor de poniente son temibles. Pero curiosamente, cuando llegan al mar, los humos horrendos de la sierra no van hacia Ibiza, ni siquiera hacia Mallorca. En realidad es imposible escaparse cuando tienen el humo encima, pero el grueso de las emanaciones gira hacia arriba, hacia el noreste.

¿Que cómo lo sé? Por las fotografías de Google Earth, que este Diario publicó en contraportada, el 2 de julio. ¿No es algo magnífico? Sopla un poniente impresionante, el aire casi arde en el sentido literal, el humo se levanta en el cielo, va hacia las aguas de Valencia y a unas cuantas millas ¡cambia de dirección! ¡No llegará a Ibiza! ¡Se va hacia el norte! Y en efecto, no llegó, al menos el grueso de la nube tóxica de baja altura. Esto no excluye la desgracia. Podemos ser optimistas, pero no tontos. Vivimos bajo un riesgo altísimo de incendio. No podemos bajar la guardia ni un segundo.

miércoles, septiembre 21, 2011

Un año ardiente

Este 2011 es uno de los peores años de nuestra historia reciente. ¿Cuándo calmarán los furores y los embates que tanto nos han dañado en estos 300 días que llevamos, de sobresalto en sobresalto?

Los incendios de Benirràs y de Morna ya fueron pavorosos y dejaron bien sentado un principio ineludible: el pino pitiuso es muy agradecido y benéfico porque fija el suelo, impidiendo la erosión, pero por contra, su sorprendente exuberancia acaba por constituirse en un peligro potencial.

A estos efectos da lo mismo si estos incendios han sido provocados. El problema es que una vez prendida la mecha, la voracidad del fuego suele ser incontrolable, por muchos efectivos que se pongan en acción en dispositivos que no resultan eficaces, o solo en función del volumen de la quema. Con un viento ligero, los pinares de Ibiza se convierten fácilmente en una bomba, con la brea, la trementina y la biomasa en pleno proceso desatado. No hay quien lo controle.

Y sin embargo, algo se mueve: hay ya mucha gente que se ofrece (y más se ofrecería, en tiempos de crisis y de paro) para aportar su energía o para crear las condiciones que nos lleven a una gestión más racional de nuestros pinares. Un día es un pastor quien nos anima a ir adoptando las abadonadas tareas del pastoreo. Ibiza es una isla muy adecuada para la cabra. Este tema ya está resuelto en un plano teórico. Ya solo falta que se den las posibilidades para llevar las ideas a la práctica, y aquí entra el Consell, convertido en plataforma común desde donde liderar las acciones. Por supuesto, los cortafuegos, donde puedan ser eficaces. Y por fin, la gestión de la biomasa. Me gustaría remarcar que tenemos una suerte especial al contar con Carraca en la vicepresidencia del Consell. Ha sufrido en propia piel de su municipio los zarpazos del fuego.

En fin, hay mucha gente que ya se ha movido. Este verano, Juan Torres me da a conocer por mail uno de sus posibles proyectos para crear energía a partir de la biomasa. No diré más, que él lo explique cuando crea oportuno.

En Extremadura he podido comentar la patética situación de Ibiza con un ingeniero. Conocen bien el valor de la biomasa: en Mérida se ha abierto una de las plantas más modernas de Europa. La opinión de este amigo no es muy alentadora. En primer lugar hace falta mucha masa forestal. Le explico que en Ibiza sobran –por desgracia– pinos, arbustos, residuos de jardinería... y al final sale el auténtico problema: los empresarios privados se han acostumbrado mal y solo comienzan nuevas aventuras si hay sabrosas subvenciones. La mentalidad de hoy es esta, se busca el subsidio, la subvención, en vez de funcionar con criterios de empresas rentables privadas. Pero el Consell tiene que allanar el camino para las intervenciones en el bosque y liderar los proyectos que valgan emergiendo.

Tenemos que seguir buscando soluciones y deprisa. Entre la crisis y una gestión política demencial, que nos ha dejado endeudados para lustros, nos encontramos los ibicencos, un poco pasmados, y nunca mejor dicho, entre dos fuegos.

miércoles, agosto 10, 2011

Taxis y pinos

Lo más feo de Ibiza es que sólo hay pinos», contestan unos turistas de Salamanca en nuestras divertidas páginas de verano. Podrían haber contestado: «Lo más feo de Ibiza es que sólo hay pinos y nunca encuentras un taxi, como no sea un taxi corsario». Ambas conclusiones parecen ajustadas a la realidad.
El problema muy gordo de nuestra Ibiza de hoy son los interminables pinares invasivos, que se están tragando los nutrientes de lo que antaño fueron tierras de cultivo en secano. Pero a cambio, el pino es la única planta realmente adaptada a nuestro terreno, que a su vez es preservado de un desgaste y de una erosión que serían inevitables.
Sobre los taxis parece revolotear el mismo problema: un exceso de ejemplares excedentes han tomado los territorios baldíos o en barbecho para rellenar un vacío.
Con la gente que hay en Ibiza cavilando sobre este problema y no se haya encontrado una salida es que... no se busca en realidad. A todo el mundo conviene esta situación caótica, donde por milagros de la técnica y de la política, los taxis ni siquiera llevan GPS.
Por supuesto, quien paga las consecuencias son los ibicencos, los residentes y los propios turistas, que a menuda aguardan con paciencia durante horas en colas interminables. Esto es inexplicable. O sólo es explicable porque interesa mantenerlo así.
Cui Prodest o ¿a quién beneficia? A los propios taxistas.
Por lo demás demuestra hasta qué grado de incompetencia y de inutilidad han llegado nuestros políticos, nuestros parlamentarios. No nos sirven para nada. Solo para cobrar unos emolumentos inmerecidos, colocar a cuñados y más primos en puestos de confianza. Pero en doce años nadie ha sabido plantear el problema, desarrollarlo y presentar proyectos (o proposiciones) de leyes y por supuesto nadie se ha atrevido a emplear a fondo los recursos de la ley.

Cada verano asistimos a la misma tomadura de pelo: no hay taxis suficientes. Las colas son interminables. Pero al mismo tiempo, los taxistas se quejan de que ha proliferado un auténtico ejército de taxistas pirata, o sea corsarios, aunque a decir verdad no tienen patente de corso.
La solución quizás estuviera en darles una patente de corso a los piratas, para que homologuen sus vehículos y paguen impuestos y darles una emisora común y única de radiotaxi a los que ya son legales, como acaba de solicitar la Cámara de Comercio. Y un GPS que permita conocer sus andanzas por esta isla tan apretujada y tan necesitada de sus servicios.
Desde tiempos de Palau, tiempo ha habido para desarrollar una ley y poner un poco de orden en el mundo del transporte, del taxi. No sé, yo pienso que el usuario lo agradecería y, a la larga, también los propios taxistas.

miércoles, marzo 11, 2009

Los pinos en cuarentena

Insecto descortezador del pino, el gorgojo.


Ya hace varios lustros que Ibiza ha perdido aquel enclaustramiento milenario con todas sus desventajas y ventajas.Las ventajas ya las conocemos más o menos. Entre las desventajas ya sabemos con seguridad que deberemos hacer frente a enemigos insólitos y desconocidos.Cuando hablamos de biología y de botánica ya sabemos que eso significa que nuestras plantas y nuestros entes no tienen los anticuerpos ni la experiencia apropiados para defenderse de ataques inesperados.No hace mucho tiempo me quejé de la extraña política de reforestación pinar de Ibiza, que en vez de emplear nuestro pino pitiuso prodigiosamente aclimatado a nuestro terreno, se compró pinatones de la península con el riesgo elevadísimo de introducir nuevos enemigos biológicos.Cuanto más leo y me informo, más ciertos encuentro estos riesgos. Y son muy reales, no en vano la consejería de agricultura o del medio ambiente ha efectuado algunos protocolos de control de epidemias: hongos, bacterias, parásitos, larvas, etc.En realidad yo no conocía que estuviéramos tan expuestos, pero no deja de ser lógico si tenemos en cuanto que diariamente introducimos miles de toneladas de materias primas o manufacturadas que proceden de los cinco continentes.El hecho de que se hayan reintroducido las culebrillas y las víboras es una pura anécdota que encantará a nuestros halcones y a nuestros erizos, que adoran las culebras.No había existido nunca la procesionaria en Ibiza y ahora se ha convertido en un enemigo encarnizado que ya será prácticamente imposible de erradicar de los pinares de la isla y en cualquier momento pasará a Formentera, si ya no está incubando la próxima infestación.Ojo avizor y muy al tanto y es por eso que detecto otra plaga que puede llegar a Ibiza si ya no lo ha hecho (como saben muy bien los técnicos). Todos hemos oído hablar de los taladradores. Pero hay tantos tipos que en cada circunstancia hay que distinguirEn la zona de Salamanca me entero de la irrupción muy virulenta del nematodo del pino o del gusano del pino. Afecta a la Sierra de Gata y no se librará Cáceres de sus efectos.El pino pinaster infectado por el Bursaphelenchus Xylophilus, más conocido como 'el gusano del pino', «en esa sierra de evocador nombre motivó en un primer momento que la Junta de Extremadura, conforme a las recomendaciones de la Unión Europea, trazara en torno al árbol infectado dos radios de seguridad. En el primero, de cincuenta metros, se taló y destruyó in situ toda la materia vegetal. En el segundo, 20 kilómetros». O sea, graves pérdidas para el único trabajo de estos serranos.