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sábado, diciembre 23, 2017

La inmersión es nefasta

Una forma muy grosera de controlar a los padres... y a los hijos. Es el totalitarismo catalanista
La inmersión es nefasta en una sociedad plurilingüe como la ibicenca. De hecho, el ibicenco lo hablamos un inmensa minoría entre nosotros en circuito cerrado. Nos gusta mucho y lo disfrutamos una barbaridad, pero fuera de este placer solitario apenas tiene otra funcionalidad. Por ello debe enseñarse en las escuelas, pero en las modalidades insulares.
Pero se da la casualidad de que tenemos un idioma oficial que nos sirve para toda España y además se habla en casi todo el mundo, al menos en 600 millones de hablantes. Pues bien, por obra y gracia del Pacto antisistema y separatista, no se puede usar como lengua vehicular en las escuelas pitiusas ni en Baleares. La aberración es de tal dimensión que explicarle a un alemán que no se puede estudiar en español en España puede llevarte más de una hora de charla. Bueno, si usas el atajo de la ingeniería social pretendida por el Pacto, tan parecido en muchos aspectos a la que emprendió el nazismo en Alemania, quizás entienda algo.
En resumen, el diabólico proceso independentista parece más encaminado a deshacerse de España que a hacer Cataluña y es lógico si entendemos que Cataluña jamás será una nación si antes no consigue demoler la nación española. No deja de ser un suicidio, porque más de un 70% de catalanes se considera español a la par que catalán. De ahí el aire enfermizo del catalanismo, al que muchos autores definen con nombres psiquiátricos. Boadella habla de paranoia, otros de neurosis obsesiva o abducción.
El problema es que los infiltrados catalanistas en Valencia y Baleares aplican en sus respectivos territorios la intrusa estrategia destructiva de Cataluña. Con lo fácil que sería llevarse bien: español y catalán. Bilingüismo.

miércoles, diciembre 06, 2017

Defender la libertad sin complejos


José Ramón Bauzá, expresidente del Gobierno Balear -ahora es senador autonómico- ha sido el político que más ha hecho por la concordia y por superar la agresión totalitaria del catalanismo. Promulgó el trilingüismo y otras muchas medidas para que la vida en nuestra sociedad fuera soportable, mostrando así una tolerancia insólita en nuestro Archipiélago. Por ello fue asfixiado en el primer momento con una oposición truculenta, violenta, que se iba creciendo a medida que avanzaba su legislatura. Hoy sabemos que sus medidas no solo eran coherentes y lógicas, sino totalmente legales, como se han encargado de demostrar los tribunales de justicia.
El TIL es totalmente legal. Nadie ha comentado la sentencia, porque además de controlar los colegios también dominan la información. Además dejó sentado que el funcionariado no perdía derechos si se respetaban ambas lenguas. El idioma catalán (el barcelonés en realidad) no fue rechazado de plano, sino que se dio un valor meritorio que computaba en las oposiciones. Pero no era ni tendría que ser hoy un requisito. Esto sumado a una Ley de Símbolos que nos ahorraba el grosero espectáculo de adoctrinamiento constante en edificios públicos y en las escuelas puso de los nervios a los ultras catalanistas.
En realidad, normalizó a nivel oficial lo que ya lo era a nivel de calle. Fueron cuatro años azarosos en las escuelas y en las calles. Parte importante del profesorado se convirtió en punta de lanza del totalitarismo. Hoy, nos advierte Bauzá que si no perdemos los complejos, Baleares seguirá el mismo camino que Cataluña: un bloqueo permanente, una progresivo empobrecimiento y una rendición ante los totalitarios. Los mismos que hoy apoyan el golpe de Estado del núcleo delincuente catalanista.

miércoles, noviembre 18, 2009

Turismo taurino


El turismo ha pasado a ser desde los años 60 del siglo pasado uno de los negocios más seguros y florecientes del planeta y al que todo el mundo quiere apuntarse.
Tendría que acontecer un cataclismo en Europa, tipo epidemia, guerra o algo así para que el turismo dejara de fluir en todas direcciones.
Me refiero a los mercados emisores como Estados Unidos y Europa (que a su vez junto con España, son los primeros receptores).
Pero al margen de los grandes flujos existe un turismo de excursión o de escapada: son los fabulosos tres días que te regeneran la mente y a veces el cuerpo.
Y en este campo Ibiza no consigue conectar. No hay manera y eso que se ha mejorado muchísimo. Siempre he oído quejas con respecto a Mallorca, que capta mucho turista o segundo residente que vienen los viernes por la noche y se van el domingo noche a Frankfurt, Madrid, Milán o París.
El problema de Ibiza son los transportes. Ya lo era en los años 80 y desde entonces nadie ha conseguido resolver el nudo. Ibiza no parece rentable para las compañías áreas, ni usando el enlace con Palma, Madrid, Valencia y Barcelona, que esa sería otra solución.
En esta línea doméstica solemos hablar de turismo sexual, turismo deportivo, turismo de la tercera edad, turismo cultural, turismo de sol y playa, turismo de buceo, etc. Y de turismo taurino.
Y aquí tampoco podrá aprovecharse Ibiza del flujo de visitantes taurinos, porque cerramos la plaza de Ibiza y nunca se reconstruirá, si no se cambia la ley balear.
Barcelona, Gerona y Tarragona pueden ofrecer corridas de toros y eso no deja de ser un reclamo eficaz para diversificar la oferta. Hasta que se prohíban y ya están en ello. La ciudad que albergó tres magníficas plazas y que era el sitio de España que más corridas tenía en cartel de toda España desde 1920 hasta 1960, se va a quedar sin toros.
Ya se ha anunciado a bombo y platillo. Todo el Sur de Francia ofrecerá corridas de toros, Aragón y Valencia lo mismo. Ya me estoy imaginando la alegría de los castellonenses al poder programar grandes festejos sin la competencia de la potente Barcelona, aunque ya sólo tiene (o tenía) las 19.000 plazas de la Monumental.
The New York Times ha sido el medio más espectacular y ha publicado un análisis muy incisivo y sosegado. Narra el hundimiento de Barcelona en su ensimismamiento localista por presiones del nacionalismo, esta ideología casposa y rancia del siglo XIX, y explica que el Parlamento catalán va a consultar la prohibición de las corridas.
Por razones morales, por razones políticas o por simple ignorancia, una tradición que enriquece nuestro patrimonio, se verá prohibida en unos meses. Castellón aplaude.

Diario de Ibiza