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domingo, junio 25, 2017

Por San Juan, sardinas a la brasa

Por san Juan se saltan los 9 fuegos en Ibiza, nou Foguerons. Foto WelcomeIbiza
Por San Juan, el compañero ya desaparecido, el periodista Juan Ramón de la Cruz reunía a sus amigos en La Mola donde asaban un cesto de sardinas frescas, mientras en los alrededores se iban encendiendo algunas hogueras para saltarlas y librarse así de los malos augurios y de los maleficios que te pudieron haber caído a lo largo del año. Que contra los periodistas no suelen ser pocos.
Las hogueras eran habituales en Menorca, porque aquellos talayóticos vivían en cuevas, de hecho los fenicios la denominaron Nura, ‘Tierra de fuegos’. Pero en La Mola y gran parte de Formentera también se encendían en las noches de luna llena, en un rito bien extendido ya en el Neolítico, pero que incorporaron las legiones de hippies de finales de los sesenta. Con música acústica y el inconfundible aroma de los porros, que pasaban de mano en mano. No necesariamente en San Juan, sino en tiempos más fríos. En realidad, la noche del 23 de junio ya suele hacer un calor húmedo que no llama a las fogatas.
Los ibicencos tenían muy claro que el día de San Juan había que rendir cuentas. Es una fecha agrícola, rural, rústica, donde los contratos se resolvían de manera previamente pactada. No solía haber trifulcas, salvo las que levantaban las pavesas y el alcohol escanciado con exceso. En realidad, en los tiempos sobrios de nuestra pobreza no había desacuerdos ni imprevistos. Los payeses de Ibiza tenían muy bien pautada cualquier contingencia en nuestro Derecho Foral (que por cierto no sé qué habrá sido de el, tras el paso por las pulidoras manos jurídicas mallorquinas).
Ahora es un poco diferente. Los juristas mallorquines han mutilado nuestras antiguas leyes y normas y los catalanistas han uniformado nuestro lenguaje milenario para encajarlo en el feo dialecto barcelonés. O al menos lo han intentado. De todas formas, la hermosa riqueza del ibicenco estribaba en su mayor parte en un lenguaje rural muy específico. Ahora al desaparecer aquellas herramientas y labores, las palabras caen en desuso. Nadie las emplea. Pero viva San Juan.

@MarianoPlanells en Twitter

sábado, abril 22, 2017

Timos en ambas direcciones

En realidad, la picaresca va en doble dirección. Los turistas británicos se han encontrado con un filón en las diarreas inventadas. Van a la farmacia y adquieren un antidiarreico y guardan el tiquet. Simplemente con esto, cuando regresan van a algún despacho de abogados que pululan por el Reino Unido y denuncian al indefenso hotelero por haberles causado una gastritis. Es falso, claro, pero qué más da. Ya llevan estafados unos 50 millones a los hoteleros españoles. Y lo seguirán haciendo hasta que su gobierno no cambie la ley en el Reino Unido.
También es verdad que los turistas temen ser timados en cada momento: Una situación es el abuso del taxista o taxi pirata. Mejor apalabrar precio antes.
Otro temor es a los trileros; quien pique es porque es un ingenuo o ha viajado poco. También están presentes en Italia, Grecia y otros países. Ya sabe, el juego de los tres cubiletes, donde hay que tratar de adivinar donde está la bolita.
Pero quienes hacen daño de verdad son los carteristas que trabajan al descuido y con técnicas depuradas para hacerse con tu cartera o tu móvil. Hay varios grupos mafiosos organizados que peinan zonas de playas y donde haya aglomeraciones. Son un peligro constante e incluso en Ibiza se han mostrado agresivos y violentos a veces. Solo basta leer la prensa durante todo el verano.
Usan otras técnicas, como limpiarte una mancha (inexistente) o preguntarte por una calle, mientras se aproximan y te dan un abrazo para sacarte alguna joya del cuello. O pretenden venderte una rosa, ponerte una pulsera (que te intentarán cobrar), o cualquier otra maniobra de aproximación. Los veranos, además, facilitan los robos con fuerza a turistas ebrios.

sábado, febrero 14, 2015

Revolución en los apellidos pitiusos


Después de los temporales inabordables y del gag tan rentable de Dani Rovira, toca un poco de sosiego y resignación para aceptar las cosas como son, no como nos gustaría que fueran. Nosotros también tenemos una repetición consanguínea tan densa como los vascos. Los mismos chistes, o casi los mismos chistes de la película ´Ocho apellidos vascos´ los podríamos trasladar a Ibiza y en nuestras relaciones con Formentera y Mallorca. Esto sí, tendríamos que usar un barco de pesca (de bou) más apropiado, pero incluso el vasco nos serviría, con Karra Elejalde como marinero pitiuso. Solo tendría que atemperar sus movimientos, tan bruscos, pausar sus nerviosos manotazos. En las islas no perdemos el tiempo en manotazos: gastan energía inútilmente. Y de esto nunca vamos sobrados, que el mar come mucho.
Tenemos también nuestros insistentes apellidos, que se resisten a desaparecer, pese a la avalancha anglosajona, berberisca, peninsular o china que ha disparado la población de las islas.
Según la estadística del Ibestat, organismo de la consejería de Economía y Competitividad (Gobierno de Baleares), el apellido campeón es Torres, o sea el más frecuente entre los residentes de Ibiza. Pero va seguido de muy cerca por Marí. O sea, que en estas islas de Bes, se combinan los Torres y Marí con los Marí y los Torres, convirtiéndose a menudo en Torres Torres y en Marí y Marí. No es un cachondeo. ¿Por qué usamos tanto los apodos, los alias, los motes en las Pitiusas? No es por otra cosa. De no ser así no nos distinguiríamos de ninguna manera.
Ya sé, ya sé: ¿dónde están los garcías y lópez y gutiérrez? Están, están. De hecho García avanza con fuerza y velocidad –como ocurre en Cataluña, donde es el apellido más abundante– demostrando que desde mediados de los años Sesenta nuestras islas han recibido una generosa aportación genética de Iberia.
Siguen los Tur, Ribas y Costa. Y esto va a rachas. Hubo un tiempo en que en el Consell podías saltar de Marí en Marí apoyándote en un Costa o en dos o a la inversa. Faltan muchos apellidos. Para empezar, los míos Planells y Cardona (Tur y Costa también son míos). ¿Y dónde está Serra, en las abundantes sierras de Ibiza? Los rojos Roig, los Escandell, los Prats, etc.
Planells, muy escaso, está ya en la sala de cuidados intensivos, casi tan perdido como el sonoro y hermoso apellido castellano Villangómez (un pueblito minúsculo de Burgos de 300 habitantes) que en la isla ha quedado en náufrago varado. Ignoro su relevancia numérica en Burgos y otras partes.
Un ejercicio muy curioso es consultar las guías telefónicas desde los años 60 o desde que se empezaron a editar. En los últimos años se observa una fuerte presencia de apellidos marroquíes, ingleses, alemanes, rumanos y muchísimos españoles continentales. Solo sirve a título indicativo por su sesgo evidente: no todo el mundo tiene teléfono o no lo tiene registrado o no quiere que se publique su nombre.
No sé si esto es una revolución, pero desde luego sí es una convulsión en el magma demográfico. Será para bien.

miércoles, noviembre 26, 2014

Pues no, Ibiza no es escorpio


Desolado, estoy desolado. Las leyendas domésticas de las Pitiusas se están cayendo una tras otra, como estas hojas doradas del otoño, tan ufanas y gratificantes en verano, ahora mustias, secas o en retirada. Cuando descubrimos con pavor que en Ibiza medraban las culebras y las víboras, desmintiendo la tradición grecolatina que nos confería un status protegido por los dioses del Olimpo, no dimos crédito hasta que las serpientes aparecieron simultáneamente en varios rincones de la isla.
En Ibiza hay serpientes. Llanto y crujir de dientes en esta tierra, ya reseca porque hemos agotados los manantiales formados hace miles de años. Otro mito que se nos cae de las manos. Ahora indago un poco en lo que yo mismo escribí en 1980, cuando preparé el 'Diccionario de Secretos de Ibiza': Las Pitiusas están bajo el signo astrológico de Escorpión. Le dedico 4 páginas, miren si le di importancia. Usando algunas características oscuras del signo Escorpio yo hice un recorrido por las historias y leyendas de nuestra pequeña mitología doméstica.
Bueno, pues todo es una fabulación a la que yo me presté sin mayores miramientos, porque jamás creí que habría tanta gente crédula que multiplicaría el hallazgo. Ibiza, signo escorpión, tierra de suicidios, tierra de nieblas y de tinieblas ha tenido tanto éxito como el exagerado homenaje que hice a la diosa Tanit. Conscientemente relegué al gran dios Baal, que en todo caso es quien manda de verdad o debiera de hacerlo.
Ibiza no está bajo el signo de Escorpión, al menos que yo pueda confirmar, aunque muchos astrólogos de la isla mantienen la teoría, pero la astrología no es ciencia ni es conciencia empírica. Es una patraña, como toda arte adivinatoria, todas ellas condenadas por Juan Pablo II y por la lógica. Yo no quiero condenar nada, no soy quien, pero tampoco le doy la menor importancia. Es una forma como otra de pasar el rato. Usé la astrología y otras majaderías, pero en un tono distendido y jocoso. Coño, jamás pensé que me iban a tomar al pie de la letra.
Consulto en Internet varios estudios, entre comillas lo de estudios, para indagar si las Baleares caen bajo el signo de Escorpio. Aparece, ahora sí, reservado a Cataluña –y no me extraña– pero el análisis mejor explicado que encuentro nos deja bajo el signo de Libra. Ibiza es Libra. O no. Crean lo que quieran. ¿Y por qué hay tanta diversidad de diagnósticos? Solo le encuentro una explicación: para saber en qué signo cae una zona geográfica hay que sabe el año de su fundación y a Ibiza le hicieron la carta astral contando desde Jaime I, 1235. Podrían haber contado desde el 654 a.C. año de la fundación cartaginesa. Pues no. No se alarmen ni se entristezcan. Ibiza tiene tela para largo, según algo que jamás dijo Nostradamus. Ya ven, sigue siendo mucho más fácil colar una fábula fantasiosa que asentar una verdad.

sábado, noviembre 01, 2014

Las serpientes de Ibiza nunca duermen

Me llegan los ecos de preocupación o de curiosidad por las serpientes de Ibiza. No son de Ibiza, les explico, provienen del oeste de Cataluña, de Castellón, Valencia y quizás de Albacete. Aunque no estoy muy seguro y quien pudiera saberlo no nos lo va a decir, porque es o son quienes las han introducido hibernadas en los huecos troncos de olivo. Pero claro, esta no es toda la verdad: ya llevan unos veinte años en las islas (sí, en Formentera también), por lo tanto, las culebras y las víboras de las islas han nacido aquí, ya son naturales de las islas fenicio-cartaginesas.
Son nuestras serpientes, no son unas simpapeles. Decían los antiguos periodistas romanos que nuestras islas eran tierras refractarias a la ponzoña.
Culebra bastarda
Aquellos antiguos cronistas adornaban sus historias con curiosidades indemostrables, pero no les puedo culpar, yo hice lo mismo en mi agotado 'Diccionario de Secretos de Ibiza'. En mi descargo puedo decir que mis ocurrencias desprendían un evidente animus iocandi que resultó muy estimulante para los pitiusos envarados e irritables si les tocaban la Roqueta. 
Que no podían crecer las víboras. Bueno, pues ya tenemos serpientes de cuatro clases, que yo sepa y lo he mirado y lo he remirado, aunque la presencia abrumadora es la de herradura, prácticamente ya por todas partes. Así que aprendan a convivir o a cazarla sin piedad (en Ibiza no está prohibido cazarlas ni exterminarlas; es más, es lo mejor que nos podría pasar o nos quedaremos sin salamanquesas y lagartijas). 
Culebra de escalera
Hay tres tipos de culebras: bastarda, de escalera y de herradura. Y una víbora que ha de ser la hocicuda. A no ser que algún desalmado haya soltado algún ejemplar exótico, como esta misteriosa serpiente verde a la que aludía la diputada Esperança Marí en un tiempo. No existe esto en Ibiza ni en España, como no sea alguna tonalidad ocasional de la culebra bastarda y es un verde muy oscuro, amarronado, verde oliva.
Culebra de herradura
La única peligrosa para el humano es la víbora, con una cabeza característica, acabada en un hocico hacia arriba, unos ojos con pupilas verticales y el dibujo en zigzag. A menudo es difícil distinguirla en el fragor y en la confusión del envite. Lo mejor es rehuirlas, no molestarlas.
Víbora hocicuda
Pero si se diera el caso de una mordedura, no alarmarse. Hay unas horas de margen, pero hay que ir al hospital donde tienen el antídoto contra el veneno. Un pequeño torniquete si se puede, lavar la herida con agua y a buscar ayuda clínica. Todo lo demás son películas. Ni cortar ni chupar la sangre. El Consell ha gastado una pila de euros para tratar de controlar la ya extensa población. Pronto sabremos resultados. Será muy difícil, aunque con esta excelente temperatura parece como si nunca hibernaran. Pero lo hacen.
Las serpientes pitiusas tienen un enemigo formidable: los erizos. No los maten, no los cacen, déjenles aceitunas y fruta y vendrán cerca del corral. Pero hace un tiempo se me ocurrió un enemigo igualmente atroz: un gallo. Los gallos las despiezan y por supuesto, se la comerán las gallinas. Así que gallo, erizos y azadón.

En Twitter @MarianoPlanells

martes, diciembre 24, 2013

Que no te trague una pitón

Fotografía facilitada por el Ayuntamiento de Ibiza de una serpiente pitón albina de 2 metros de longitud y casi 9 kilos de peso, que la Policía Local ha capturado en una calle de Sant Jordi, en la isla. El ejemplar, de color blanco y marrón y de grandes dimensiones, fue hallado en la tarde del pasado viernes por varios vecinos en la calle Varona de Sant Jordi, que llamaron a la Policía. EFE

Digo una cosa, dice el fenicio, que es como empieza cuando la va a contar gorda. Recuerda cómo hace pocas semanas un pobre hombre inconsciente por los efectos del alcohol fue atacado por una pitón y engullido. Cuando la policía llegó, tomó medidas, es decir, sacó fotos a la serpiente engordada por aquel extraño bocado confitado en alcohol. Publiqué la foto en mi blog y en Facebook. Todo el mundo pudo verlo en la prensa. Ocurrió en plena calle, a pleno día, en Kerala, donde van muchos ibicencos en invierno. Lo digo porque si aquí vamos soltando pitones alegremente se va a acabar el hacer la siesta bajo una sabina o un pinar. Que nos muerda la pantorrilla una culebrilla, pues mire usted, a beneficio de inventario y a tirar millas.
Pero una pitón es toda una señora serpiente, y más si es de San Jorge que es un pueblo de llano en donde se come bien. Lo sabían los piratas berberiscos y por esto lo atacaban siempre: por ser el pueblo más próximo a las costas del desembarco y porque siempre han tenido muchos cerdos, corderos y abundancia de cereal. Pero no tentemos la suerte, porque no podrá salvarnos ni el santo patrón de este hermosísimo pueblo, ahora masacrado por unas malas obras que han destrozado gran parte del diseño y quizás del futuro, no lo sé. No tentemos la suerte, no soltemos boas ni pitones porque en San Jorge se alimentan bien y crecen a gran velocidad.
Aquel santo varón llamado Jorge no era catalán, porque genuinamente catalán no hay nada, al menos que yo sepa. Era de Capadocia, en donde Gaudí copió sus famosas chimeneas, torres orgánicas sorprendentes que entusiasmaban a otro catalán universal, a Dalí. San Jorge venció al dragón, pero si alimentamos a las hermosas boas albinas, nuestro San Jorge de Ibiza no vencerá a la serpiente. El fenicio, que ha sido muy dado a la molicie, al buen arroz bien regado con cava francés, tiene un poco de miedo de estirarse bajo una higuera, sabiendo que algún bicho producto de la posmodernidad puede abrazarme, crujirme y engullirme. No tengas miedo, me decían de niño en el atrio del templo dedicado a Melkart (el de los viajeros), pero por Baal, si el miedo guarda la viña, que una imprudencia no vaya a estropearnos la cosecha. Ya sabemos que hemos liberado a la vida salvaje sobre el cemento a tortugas, iguanas, serpientes, caracoles, y otros bichos peludos, pero la Gran Serpiente Blanca rompe moldes. Si vas al mar, es más probable que te acribille una medusa cabreada por tanto olor a aceites protectores antes que te ataque el fiero jaquetón, el gran tiburón blanco, que en realidad solo viene a la costa a rezar antes de morir. O que pises la cáscara de algún erizo despanzurrado que ha abandonado un bañista francés. No es descartable que tengas que enfrentarte a la furia codiciosa de un hamaquero mercenario hinchado de esteroides. Lo normal en nuestra Ibiza robada, que nos la han robado quiere decir el fenicio. Pero lo de la boa me ha dejado caviloso. ¿Cómo te enfrentas a una boa de tres metros? No sean ilusos, no empleen la chirimía para hipnotizarla. Ella tiene hambre y no va de discotecas.

sábado, noviembre 30, 2013

Los misterios de la seta y el de los insomnes

Me encantan los secretos y los misterios, mucho más si son de Ibiza o de Formentera.
Muy brevemente, hoy intentaré aportar dos misterios que me tienen muy intrigado. El primero es el pebrasset de moro, una seta rara y endémica que parece caída del cielo y que tiene una presunta relación con otra muy parecida que solo crece en... Nepal.
Los ibicencos tienen esta costumbre consabida de a todo lo que sea antiguo calificarlo de moro. Da igual que sean silos para el grano, que sean higos o que sean animales: es de moro. Pero no dan ni una, pura ignorancia, de moro hay muchas menos cosas de los que nos imaginamos en Ibiza. Ni lo son las singulares ses Feixes, un sistema de regadío heredado, construido y mantenido casi con seguridad de los arcaicos fenicios. Ni los son los higos chumbos (vienen de América) ni lo es esta seta también conocida como ull de perdiu, cama de perdiu o seta reluciente.
Respetando la sacrosanta autoridad científica del micólogo (que estudia las setas, no los monos) Jaime Espinosa, permítanme adelantar una tesis que, como siempre irritará a los pancatalanistas: estas semillas –y muchas otras– debieron ser transportadas por los antiguos fenicios que conseguían así un depósito de proteínas que soportaba las condiciones del peor viaje. ¿Cómo llegarían las semillas nepalíes a Beritos, Biblos o Sidón? Esto se lo pregunten al maestro armero, porque si tengo que contestar yo usaré la misma técnica, es decir, la lógica del comercio y del transporte, siempre tan relacionado con lo más alejado de Oriente. Los fenicios no se rendían ante huracanes ni montañitas: metían cuchara en todas partes. Y estas setas podrían crecer en un barco (?) y aportan proteínas y vitaminas frescas. Y así fue como llegó a Ibiza y sólo se encuentra en Ibiza. Si non e vero, recuerden, yo no les prometí la felicidad, solo pasar un rato.
El segundo misterio es más difícil de solucionar: si a Ibiza vienen casi tres millones de turistas y sólo tenemos 87.335 plazas hoteleras ¿pueden decirme dónde duermen los estorninos y las golondrinas clubbers que pueblan la isla durante tres meses? Misterio, secreto insondable e insondeable. 
Demos por hecho que estas colibríes semivestidas pasan varios días insomnes, entregadas a los placeres excitantes de la química. Pero en algún sitio se ducharán, se cambiarán las braguitas (las que usen).
Ibiza engulle a los insomnes, los volatiliza, los hace descomparecer (descomparèixer, en idioma ibicenco) como si cayeran bajo la influencia de un agujero negro, en el buen sentido de agujero. 
No me extraña que los hoteleros ya estén un poco mosqueados. Tres millones de turistas y las habitaciones vacías la mayor parte del año. Aquí pasa algo raro. Misterios inextricables cuya solución solo podría afrontar el mago Montoro en un alarde de magia negra.

sábado, agosto 25, 2012

Guerra y paz en Corona


Foto vía Ibiza-Blog


Corona en el meu record. Memòria d'una altra Eivissa, de Pepita Brullas Tarragó y Vicent Marí Costa (coordinador) es un documento de tipo memorialístico y periodístico que ha editado Mediterrània. Lleva un emotivo prólogo de Neus Torres Costa.

En 1935 comienza la historia, en un año en que vinieron muchos viajeros, en gran parte, gente que estando en Mallorca fue avisada para no caer por la isla de Ibiza, donde habitaba una gente salvaje, que usaba cuchillas con facilidad y que vivía con cientos de años de retraso. Así nos trataban o nos consideraban los mallorquines, en general. De hecho, no les faltaba razón en algunas cosas. Cuando el matrimonio Brullas atraca en Ibiza, llevan con ellos a su hijo, 11 años, y a su hija de 9. Será ésta, Pepita Brullas Tarragó, quien nos cuente la historia.

En principio llegan a Vila, pero buscan un taxista valiente que les suba por el camino de carro hasta Santa Inés o Corona (¿llamado así por el rosario de montañas que coronan el valle repleto de almendros?). Su sorpresa es mayúscula cuando se encuentran con unos habitantes próximos, afectuosos, que se desviven para que aquella familia catalana pase unos días felices. La generosidad fenicia, mediterránea les desarma, de tal forma que quedarán prendados y decididos a compartir sus vidas. Aquella familia catalana es cristiana, católica, que practica la caridad y quedan asombrados del comportamiento de los fenicios milenarios.

También existen catalanes modestos que no van por la vida corrigiendo e interpolando con sus pesados ´vull dir´, ´això es diu així´ y con aires de impostada superioridad. Los Brullas sacan fotos de todo, aprenden de un mundo arcaico y novedoso, las costumbres (pesca, cocina, sa vetlada, matanzas, etc.) y las distancias.

El año siguiente, 1936, volvían a estar en Ibiza cuando se enteran con varios días de retraso de que los rojos han desembarcado y que están haciendo mucho daño, saqueando y, lo que es peor para aquella familia cristiana, robando las piezas de valor y quemando retablos, mobiliario y asesinando a los sacerdotes. Pepita Tarragó parece que tuvo una gran ascendencia para salvar al párroco de Santa Inés: lo vistieron de paisano y lo escondieron, así como todas aquellas piezas sagradas que pudieron enterrar apresuradamente en un pajar que caía a desmano.

Como María Teresa León en Ibiza, la brava catalana se enfrentó a los milicianos sedientos de sangre y de fuego, aconsejándoles que no quemaran nada. Su diatriba surtió efecto, pero al día siguiente volvieron y dejaron el maderamen de la iglesia convertido en plena tea encendida.
Su admirable actitud, su rectitud, su solidaridad con los coroners tiene un episodio oscuro que no queda claro en estas memorias: la destrucción parcial de la maravillosa cueva S'Avenc des Pouàs (más adelante sería excavada por los paleontólogos), ubicada en una finca que adquirieron.

La propia Pepita probablemente ignore siempre lo que pasó, pero sigue en línea con la aciaga conducta de algunos catalanes a la hora de meter sus manos en nuestra arqueología: temprano empezó Santiago Rusiñol a escarbar a lo bestia en es Puig des Molins, con ayuda de algunos ´prohombres´ ibicencos, todo hay que decirlo; más adelante, la cueva de Tanit en es Cuieram probó la dinamita, según mis informes gracias a un catalán que usaba un nombre aristocrático. Etc.
Comprenderán que haya disfrutado de un ameno viaje en barco. Acabé el libro en el tren. Si les gusta saber cosas de Ibiza se lo recomiendo, pero solo está editado en catalán.

sábado, noviembre 20, 2010

Sorprendentes sin cesar

Al fenicio le parece excelente que en los trabajos de rehabilitación del Pereyra se respeten los espacios interiores, la columnata y por supuesto la fachada, que en su simpleza es serenamente hermosa.
Veo que el Diario abre la duda sobre la grafía correcta de este ilustre apellido. ¿Se escribe Pereira o Pereyra? Antes de consultarlo yo hubiera dicho que con la y griega, recordando además el Pereyre, apellido de un gran banquero portugués. Después de consultarlo, Pereira resulta ser procedente de Galicia y puede escribirse con la i latina. Es decir, puede escribirse de las dos maneras, aunque a mí me gusta más Pereyra.
Han explicado que se respetarán las actuales columnas y la distribución, o sea que el interior no cambiará sustancialmente. Pero nunca te fíes en Ibiza de ningún restaurador, aunque jure en arameo que respetará escrupulosamente el original. Basta ver el Castillo y otras genialidades perpetradas bajo la égida de Lurdes Costa.
Normalmente los veranos y el otoño suelen dejar algunas noticias divertidas. Me gusta la gente –sin hacer daño al prójimo, esto es sagrado– con un punto de locura genial, creativa. Ibiza siempre ha sido un buen sitio para las excentricidades y los acontecimientos sorprendentes.
Nunca se me olvidará el proyecto agrario de aquel buen ciudadano que decidió aprovechar los calveros de los jardines en el Parque de la Paz para sembrar melones. Eso es tener arte.
Si no tuviera un punto de morboso proceder, ilegalidades administrativas aparte, para este verano yo escogería el episodio entresacado de una novela de Mario Vargas Llosa, es decir, este burdel ecologista que instaló varias carpas o tiendas de campaña (jaimas las llamábamos en El Aaiún) para ejercer la coyunda. En 'Pantaleón y las visitadoras' se narran divertidas escenas de aquellas prostitutas peripatéticas que seguían al ejército en plena selva. La prostitución verde, nunca mejor dicho.
Como Ibiza tiene mucho de selva en verano, no me parece mala idea ir acondicionando estas carpas móviles en distintas partes de la isla, según lo vayan requiriendo las necesidades y las urgencias del momento.
Otras hechos curiosos ya no sorprenden a nadie porque van con la monótona canturía de la Ibiza mística: ovnis, espíritus turbulentos, güijas, ángeles, conjuros, masajes. ¿Qué es lo sorprendente? Que no se agota este universo mendaz y evanescente. ¿Qué es lo que no se agota? La credulidad, la ingenuidad, el papanatismo.
Me gusta que una moderna vikinga quiera buscar el tesoro de Sigurd (si pide los pertinentes permisos de exploración, supongo).
Me gusta que una rubia alemana atractiva nos notifique secretillos de la vida de los ángeles y de los arcángeles. Incluso puede aportar un toque feminista que no se le hubiera ocurrido ni a Bibiana Aído: «El arcángel Gabriel es mujer».
Otros, más modestos, simplemente te venden la película de los colores del aura. En fin, esto es la Ibiza tradicional ya desde los años 60. En muchas cosas, somos únicos.

miércoles, octubre 13, 2010

Las cabras de Tanit


Después de las terribles jornadas de fuego en Benirrás, aludí de pasada a las cabras como una solución o al menos como una tarea complementaria que ayudaría a limpiar el bosque con métodos naturales y mucho más eficaces y baratos que mediante maquinaria.
Tuvo algunas repercusiones. Varios comentarios hablan de utopía, otros mucho más informados hacen referencia al gran proyecto hispano-portugués de asentar grandes rebaños en la frontera, zona delicada y proclive a los incendios, unas 150.000 cabras pastoreadas a lo largo del año en estas extensas superficies repletas de vegetación.
Quizás podríamos hablar un día del proyecto Duero-Douro. Es apasionante.
Otros simplemente sacaron el tópico jocoso de la cabra de la Legión, ignorando que esta prestigiosa unidad (¿o es un cuerpo?) de nuestro Ejército ya no suele usar la cabra, sino un carnero. La última cabra legionaria que he visto ha sido en El Aaiún, 1975, algo fácil de entender cuando en la ciudad campaban libremente las cabras comiendo los papeles y las pieles que pudieran encontrar en plena calle.
Yo no me reiría de la cabra. Y me encanta que mis artículos tengan feedback, ya que incluso, como en este caso, me alienta a ampliar algún aspecto del tema y además en un plano puramente anecdótico nos confirma una vez más que los columnistas de más de medio siglo, ni que sea para no agravar nuestra artrosis, no solemos lanzarnos sin red. Uf, no, por nada del mundo.
La cabra no está loca, es valiente y tiene unas pezuñas especializadas para agarrarse en superficies deslizantes. ¿Acaso no habéis disfrutado de las piruetas de las cabras refugiadas en es Vedrà? Ascienden a velocidad nerviosa y saltarina hasta casi cien metros en apenas unos cuantos brincos.
La cabra es un animal casi sagrado, mejor aún, casi divino, pues dio la vida a Zeus en unas cuevas muy parecidas a las de es Vedrà, pero en la isla de Creta. Zeus no era un don nadie, era el equivalente a nuestro Baal, el jefazo del Panteón.
El niño Zeus salvó la piel de milagro, porque su padre Urano (Cronos) como es sabido se iba tragando a sus hijos a medida que iban naciendo. Su esposa Rea ya estaba un poco cansada de tanto parto inútil y maquinó una forma de salvar a Zeus, al que dejó en manos de Amaltea, una cabra generosa en una cueva del Monte Ida, Creta.
No en vano ´amalthea´ en griego clásico significa ternura. Ternura, maña e imaginación la de la mitología clásica, que fascinó a los pintores renacentistas, y por esa razón se puede ver en los principales museos del mundo al infante Zeus pintado con una ninfa y una cabra, la que le nutrió hasta convertirlo en un temible mozalbete.
Así que pocas bromas con la cabra. Yo mismo y mis dos hermanos pequeños pudimos campar en nuestra infancia gracias a dos cabritas que nos regalaban vasos llenos de leche, que mamábamos –bebíamos– recién ordeñados. Manjar de dioses.

miércoles, noviembre 04, 2009

El puente a Formentera

Repaso las páginas simpáticas del verano y aterrizo en las últimas anécdotas recopiladas por los centros de información y algunas guías turísticas.
Si pudiéramos añadir los chascarrillos vividos por los policías locales podríamos hacer una edición de las fantasías de la Ibiza loca.
Una pregunta muy aguda, porque atiende a la etimología, es sobre el origen de los pitiusos, al parecer emparentados con los pitufos. La eufonía entre ambas palabras se acerca a los «falsos amigos» que tanto temen los traductores.
Bajitos y cantarines puede que lo hayamos sido, pero no tan azulados como los pitufos, por mucho que nos hayamos podido ayudar de la absenta (la absenta te pone la nariz color añil).
Otra anécdota es sobre el crucifijo de la Catedral, al que alguien cree un homenaje al último pirata del Mediterráneo. Obviando el título de la novela de Benavides (un pseudónimo) referida a Juan Verga, o sea a Juan March, el último pirata que se atrevió a pasearse por aguas de Ibiza fue Novelli, que comandaba el barco de bandera inglesa Felicity.
Ocurrió el día 1 de junio de 1806 y fue un final de fiesta de traca, porque Riquer salió con su jabeque y redujo al navío enemigo de mucha mayor envergadura.
Fue de traca final, porque el corsarismo estaba llegando a su fin en la historia al menos en aguas del Mediterráneo occidental y porque aquel combate lo pudieron seguir muchos ibicencos desde las murallas, al transcurrir en aguas de Ibiza y Formentera.
Pero cuesta entender qué vería la turista en el rostro del crucifijo para relacionarlo con los piratas y los corsarios de Ibiza.
Otras preguntas son recurrentes: ¿Dónde puedo coger un taxi para Lanzarote, de dónde sale la barca para Formentor? La toponimia de Ibiza confunde a muchos turistas, sean españoles o extranjeros.
Tampoco ayuda su sentido de las distancias, lo cual indica que jamás han mirado un mapa: ¿Dónde está el túnel a Formentera? Es una pregunta sorprendente, pero no tan inverosímil si recordamos que en 1972 un periodista ibicenco se empeñó en construir un puente entre ambas islas Pitiusas.
Quien reúna unas miles de anécdotas podría escribir una hermosa historia loca ilustrada o un librito de humor. Otros turistas que hablan en las páginas se hacen eco de los salvajes precios de algunos productos de Ibiza, como un botellín de agua, las hamacas o los transportes.
Bastaría prestarles atención para corregir nuestros defectos, pero tampoco confío demasiado en eso: Aquí son muchos los que piensan que nosotros ya somos perfectos y esto es el paraíso.
Diario de Ibiza