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sábado, septiembre 29, 2012

Tocamos a menos


Lo dijo Juanjo Riera o algún cargo de alguna patronal: no es que en Ibiza se gane menos, es que hay muchos más negocios abiertos y tocamos a menos a la hora de repartir. Sin descuidar otras posibles concausas, es difícil no estar de acuerdo con esta idea.
Y si la extrapolamos, resulta que para ganar lo mismo hay que esforzarse mucho más, o sea, hacer mucha más caja. Para ganar el mismo dinero, han de venir cada vez más turistas a Ibiza y Formentera, con el consiguiente desgaste y gasto de recursos que esto supone.
Como ya estoy lanzado, déjenme culminar el razonamiento: Se ha roto la lógica del mercado, el calendario y los fines. Así, puede que ocurra una paradoja: cuantos más turistas vengan, menos dinero ganaremos los ibicencos. Esto es grave, porque si no viene nadie, también nos arruinaremos.
Es hora de aceptarlo. Ibiza ha ordeñado tanto el turismo de sol-playa que se encuentra exhausta y se ha vertido de una forma sumisa hacia un turismo lúdico nocturno, que tampoco reparte el maná, sino que lo tiene condensado entre media docena (o una docena) de empresarios. Difícil conseguir una rentabilidad que nos permita vivir todo el año con este tipo de economía.
Para acabarlo de rematar, los turistas más normales se acogen a una modalidad muy dañina para Ibiza: el ´todo incluido´. Así que turistas vienen los mismos, incluso más, pero en realidad cada vez tocamos a menos. Algunos tocan a menos de menos.
De hecho, turistas vienen más, un aumento del 6%, pero claro, son británicos, ingleses. De mayo a agosto llegaron 511.919 británicos frente a los 482.679 que lo hicieron en el mismo periodo de 2011. También ha aumentado la cosecha recolectada de algarrobas (quien las recolecte, muchos las dejan en el algarrobo). Pero poco más.
Si se trata de pescar ´raors´ nos encontramos con una pesca a la baja, porque probablemente ha aumentado escandalosamente el número de barcas que pretenden pescarlos. Entre los gastos de gestión, permisos, horas invertidas o desinvertidas, gasolina, amortización del bote, el precio de los raors puede acabar siendo astronómico.
En suma, que somos muchos, y cada vez tocamos a menos, a pesar del ascenso de turistas llegados. Estamos muy apretados, el ruido nos roba el sueño y la crisis tampoco ayuda. Al contrario, ya se han oficializado o institucionalizado los roces, y aquí todo el mundo comenzará a denunciar a todo el mundo. La Pimeef exige, como las discotecas, que se acabe con la competencia desleal, y esto será difícil porque estas peticiones sólo son atendibles si se potencia la acción policial y ésta es irrealizable en una población que se triplica durante los tres meses del verano.
De manera que, queridos amigos, ha llegado la hora de aceptar con paciencia bíblica la realidad: se recoge lo que se siembra y a veces mezclado con la amarga cizaña.

sábado, septiembre 08, 2012

Posidonia: el fin de unos tiempos



Por regla general, leo los artículos de Francisco Vilás y los de algunos más, pero suelo prescindir de un 80% de las firmas que aparecen en nuestras páginas. Ya me las sé.

Salvo el otro día que trató sobre la posidonia. Hay temas que se entienden y se hablan o se escriben y están claros. Lo extraño es querer distorsionar la conducta de los demás para justificar una realidad. Por primera vez, tarjeta amarilla a Vilás, que es evidente que no entiende la importancia de estas plantas en la mecánica de limpieza y oxigenación de las aguas, renovación y cobijo de vida de multitud de especies marinas, aunque él diga que sí. Y todo por quitar importancia a los destrozos de los megayates, lanchas y otras embarcaciones. Pues no. Los barcos –de todo tipo– hoy suponen una auténtica plaga para la supervivencia del Mediterráneo. Y ya que saca la historia a relucir, la presión humana, mientras se mantenga en un umbral de seguridad, no supone ningún peligro y sí –quizás– es un eficaz regulador que la naturaleza asimila con equilibrio.
Si leyéramos el rol o el registro de entrada de barcos en tiempos de los fenicios y los comparáramos con hoy nos quedaríamos asombrados: hay más trasiego de barcas de nueve a una de la mañana de cualquier día de verano que en todo un año en tiempos de Aníbal.

Pero yo no venía aquí a meterme con mi apreciado Vilás, a quien Dios nos conserve muchos años con un peso equilibrado, puesto que ya tiene suficiente gente que se le mete por todas las rendijas, sino a tratar de los destrozos sobre la Posidonia.
Desde luego le doy la razón en que todo es relativo, aunque no comparable. Relativo quiere decir que si vamos perdiendo un 3% de superficie de posidonia anualmente, llegará un momento en que acabaremos, literalmente, con el gran pulmón oxigenador, que hoy es un colosal sumidero de CO2 y otros gases. Pero aún es peor la cosa. La noticia viene en una reciente edición del Diario: «El 90% del Mediterráneo morirá en 40 años por el cambio climático», según un estudio de investigadores del CSIC, que culpan al calentamiento del agua superficial del mar, lo cual dará por resultado la muerte paulatina de estas plantas. Y si es por esta causa, ya podemos extrapolar otros daños: los corales irán muriendo y numerosas especies que hoy pueblan nuestro mar, al tiempo que irán penetrando especies resistentes que se irán convirtiendo en plagas.

Por supuesto, las medusas harán impracticables las aguas. Es decir, estamos ante el fin de nuestro mundo tal y como lo conocemos. Cuando uno lee esto, está tentado a sumarse a los huestes de los epicúreos medievales que cantaban a los placeres de la carne, rodeados de la mortandad de la Peste. Carpe Diem. Aprovechemos mientras vivamos, etc.

¿Qué ocurre? Que la propia Naturaleza tiene muchos mecanismos de recuperación y de... venganza. Creo que hoy debemos cuidar nuestras acciones, modificar en lo que podamos nuestra conducta, sin caer en papanatismos, dando por sentado que una cosa es cierta: Todo el Planeta va directo a un gran colapso de recursos naturales. Si los hombres (uy, perdón, y las mujeres) somos capaces de corregir nuestra conducta, quizás nos salvemos. Yo creo que sí, pero es que yo soy optimista por profesión y nunca terminaría un artículo anunciando el fin del mundo.

jueves, agosto 19, 2010

El atún rojo en peligro de desaparición


Al atún rojo no le quedan muchas opciones de supervivencia. Los especialistas ya consideran la guerra perdida si se sigue pescando a este ritmo y si se siguen enjaulando para el engorde, lo cual priva al mar de los imprescindibles procreadores mínimos.
«El sushi de los cojones», dice el escritor Pérez-Reverte, que es un marinero asiduo en esta zona de cruce y procreación de los atunes al sur de Ibiza y de Formentera. El sushi y el sahimi, el voraz mercado japonés, pagan entre seis y doce mil euros por pieza, sumas tan convincentes que hacen imposible el control de incursiones en las áreas reservadas y la pesca intensiva donde se precie.
Incluso si sólo se pescaran las 13.500 toneladas autorizadas, el túnido seguiría expuesto a esta agonía que conducirá al colapso. En la cumbre de Marruecos se perdieron todas las oportunidades de recuperar los bancos de peces, pero en la reciente de Qatar se ha certificado la muerte.
A los investigadores y biólogos no les gusta emplear la palabra extinción, pero técnicamente se llega a tal grado de extracción que la mecánica de reposición se quiebra y la especie ya no recupera su ritmo normal. La cadena trófica se altera y en el caso del atún rojo estamos hablando de un gran depredador que tiene un influencia remarcable en este Mar Mediterráneo tan castigado por tantas agresiones y, por supuesto, por una presión inasumible sobre los recursos de pesca.
Esta presión brutal tiene un precedente en el bacalao de los bancos de Terranova, que se dio por extinguido después de cuatrocientos años de pesca. En los últimos tiempos la flota pesquera regresaba a puerto con menos captura y de menor tamaño, hasta que llegó un momento en que no compensó salir a faenarlo, con lo que significó de reconversión de la flota y la ruina de miles de familias en la costa.
No ocurrirá este fenómeno en la pesca del atún, porque son poquísimos los empleados, en relación con el valor de las capturas. Apenas se llega a los tres mil pescadores de todo el Mediterráneo, pero son tales los beneficios que rinde, que la presión de la mafia pescatera (Pérez-Reverte dixit) hasta ahora ha podido con todas las sugerencias restrictivas que se han intentado. Con todas.
Nuestras islas tienen una gran importancia en la reproducción del atún, pues nuestras aguas son su área de procreación ideal, debido a un curioso fenómeno físico, por ello las aguas de Baleares son las más importantes del mundo para la puesta del atún rojo.
«Las aguas atlánticas que entran por Gibraltar son menos salinas que las mediterráneas y cuando llegan a Baleares se encuentran con una barrera topográfica que genera remolinos anticiclónicos –en el sentido de las agujas del reloj, reteniendo huevos y larvas–. En este área los atunes vienen a hacer su puesta, concentrándose las migraciones reproductivas y, precisamente, por estar muy localizadas en una zona relativamente pequeña son muy vulnerables a la pesca», explicaba Ignacio Catalán, investigador del grupo de Ictiología del Imedea a Elena Soto (Baleópolis).
Una pérdida irremediable, ecológica, económica, social y sentimental. Una pesca que se remonta a los antiguos fenicios.

sábado, junio 26, 2010

Devoradores




Estamos rodeados de devoradores y no-sotros mismos probablemente quizás también lo seamos. Devoramos cuanto tocamos y, a su vez, vamos siendo devorados por depredadores visibles o invisibles.
Pero para rehuir los temores difusos, voy a centrarme en dos devoradores, ambos animales y que suelen vivir discretamente al pairo de las miradas de los humanos, salvo excepciones. Uno del mar, otra de tierra.

Uno es el devorador de las palmeras o escarabajo picudo. El otro es el tiburón, los tiburones. Ambos muy desconocidos por los ibicencos, a pesar de que los tenemos demasiado cerca.
El escarabajo proviene de Malasia y fue detectado en España a finales de los noventa. Desde entonces ha causado mucho daño, porque la larva se instala en la parte tierna del tronco y comienza su labor de derribo. Un solo escarabajo puede acabar con una palmera en dos años, pero el problema es que es un ser gregario que se reúne en colonias de hasta trescientos ejemplares. Son demoledores. En Valencia han tenido que aserrar y quemar miles de palmeras para evitar la infestación de la plaga importada.
En Mallorca también han causado muchos daños. En Ibiza ha sido detectado en el municipio de San José, deduzco que en las palmeras de la zona de playa d´en Bossa, pero si está ahí es que ya se encuentra repartido en otras partes. El control actual parece eficaz, pero el escarabajo –de un color rojo muy bonito– es silencioso y no da tregua. Podría acabar con todas las palmeras de Ibiza en cuestión de pocos años.
Sinceramente, nunca me han parecido imprescindibles y de hecho la palmera no la veo con arraigo en la isla, pero a mucha gente le gusta y algunas incluso ofrecen cosechas memorables de dátiles.

El otro devorador no es tal. Bien, sí, devora cantidades impensables de pláncton, pero no es el temible jaquetón o tiburón blanco de las películas, aunque éste también existe en aguas de Ibiza. También existe la tintorera, que con seguridad devolverá cualquier ataque si se la hostiga.
Me refiero a un tiburón que ha sido avistado muchas veces en aguas costeras de Ibiza y Formentera y ha salido en las páginas del Diario. Es fácil de filmar porque no rehúye la presencia del hombre: es el tiburón peregrino, que ostenta un curioso título, el de ser el segundo pez más grande del mar, después del tiburón ballena. Ambos van nadando a ritmo pausado, con una enorme bocacha que les da un aspecto feroz, pero sólo es un gran colector de agua, que va filtrando.
Cualquiera que consulte internet (Bing, Google, Yahoo) encontrará numerosos vídeos, fotos e información; son conocidísimos y los marineros no les hacían ascos. De hecho solía ser una presa codiciada, porque tenía mucha carne y mucho aceite.
No es de extrañar que este hermoso pez se arrime al máximo a las costas si detecta presencia de vida y no parece sentir la menor sensación de peligro. Los tripulantes de yates gritan excitados como si estuvieran en presencia de un tiburón blanco (peligrosísimo), pero este peregrino solo pasea, se alimenta y sestea como una vaca.
Lo mejor es admirarlo y por supuesto dejarlo en paz.

sábado, mayo 22, 2010

Medusas velero



Al final nos acostumbraremos a estos cambios continuos. Cada año se nos revela una nueva sorpresa como indicio de los cambios que ha ido sufriendo el equilibrio biológico y ecológico marino.
Por mucho que nos flagelemos y con razón, no somos los ibicencos ni los baleáricos los únicos agentes activos del cambio. El mar es sensible a las numerosas agresiones sufridas y si no queremos emplear esta palabra (estas semanas estaría justificada en la brutal contaminación por hidrocarburos en el Caribe, pero... ¿el volcán islandés no contamina?) podemos decir ´cambios´ .
Un cambio en el hábitat puede afectar a toda la cadena trófica, y esto tan elemental tiene consecuencias para todos.
El prodigioso y enojoso aumento de las medusas es un fenómeno que se está observando en todo el planeta. Imagino que aparte de los nutrientes marinos, el aumento de temperatura, algo o mucho tendrá que ver la disminución de sus predadores naturales, como las tortugas, los atunes y los delfines en muchos casos
Estoy pensando en la última infestación de enjambres de medusas velero, que han dejado gran parte de las costas de San Antonio con un extraño olor a podrido. Y sin embargo tampoco son desconocidas por los marineros, como no lo son las temibles y agresivas ´carabelas portuguesas´. En todo caso nos asombra la gran cantidad de estas medusas azuladas, con una cresta (vela) casi en el centro.
De hecho, la velero, Velella velella, encuentra su habitat en aguas abiertas de mar abierto. No es una medusa propiamente dicha, sino una comunidad de pólipos, organizados simbióticamente: Cnidaria, clase hidrozoo, del orden de los Hydroides-Chondrofora. No son urticantes para el ser humano, a diferencia de la carabela, en realidad se alimenta del zooplancton y su único inconveniente es la invasión por miles de las arenas bajas. En Galicia, Asturias, Andalucía están acostumbrados a ellas después de cada marejada, y también en Ibiza son conocidas, sobre todo después de los temporales de Poniente.
Además pueden servirnos como indicador, porque si traspasan Gibraltar y llegan a Ibiza, siguiendo exactamente las mismas corrientes que la carabela, nos ponen en alerta sobre la posibilidad de éstas últimas. Y con las carabelas sí que hay que andarse con cuidado. Ni tocarlas.
He comprobado diversos periódicos regionales y, en efecto, es habitual la alerta por las grandes biomasas de veleros depositadas pudriéndose en las playas asturianas (por cierto, una se llama Las Salinas) y también en Galicia.
Los técnicos avisados coinciden en pedir paciencia, porque poca cosa puede hacerse para neutralizarlas. Llegan con las convulsiones de los cambios de estación, en los equinoccios, y «habrá que ir acostumbrándonos a la presencia de las medusas y de los pólipos», explican. En Asturias denuncian la presencia de otra medusa, la Rhizostoma pulmo, que tampoco presenta problemas de picaduras, pero como la velero se deposita en las playas por cientos de miles, lo cual crea un problema higiénico nada desdeñable. Llega el verano y ahora lo único que nos preocupa es el volcán islandés.

Foto Carmelo Convalía Diario de Ibiza

miércoles, abril 14, 2010

Carabelas y tiburones

Ya tenemos mayo a la vista y se suceden las buenas noticias. Dice Leopoldo Abadía, el teórico de la crisis a partir de los ninjas, que en general algo bueno está a punto de ocurrir y eso siempre será cierto: piensa en positivo.
Pero es que además el índice Ibex de nuestra Bolsa ha vuelto a subir, aunque sabemos que mañana volverá a descender; Alemania ha aumentado en más de un 5% sus exportaciones del mes de febrero, lo cual explica por qué en España hubo muchos menos turistas ese mes: en España llovía mientras Alemania producía.
Esto es una magnífica noticia para Ibiza y hay otra: parece que España va abandonando la recesión. Ya no queda margen para incrementar el empleo, pero Ibiza suele beneficiarse de las buenas noticias, por tiernas y provisionales sean. De modo que vamos a mirar con atención los datos del mes de María, de ellos dependerá gran parte del verano fuerte.
Quizás por eso me han llegado a mi blog varias consultas, para interesarse por el verano. Una, ¿siguen apareciendo carabelas portuguesas en las aguas de Ibiza y Formentera? Ya hace muchos años que las conozco, pero no es habitual que lleguen a las Pitiusas en grandes oleadas. Las apariciones incidentales del año pasado –que tanta alarma injustificada levantaron– no son habituales. He consultado y durante los temporales de abril entraron en gran cantidad por Gibraltar, hasta el punto que el Ayuntamiento de Vélez (Málaga) prohibió el baño. Pero incluso en Málaga son excepcionales.
A pesar de su fama de ´medusas asesinas´ no es cierto que causen la muerte. Es decir, si se diera el caso rarísimo de un latigazo (tiene tentáculos muy dolorosos que pueden medir hasta 3 metros) en alguien alérgico los resultados podrían ser fatales, pero también podría ocurrirle con una avispa, por ejemplo (y en Ibiza tenemos varios casos tristemente conocidos). En caso de rozarse con una carabela el tratamiento es parecido al de una quemadura química (es lo que es). No lavar con agua dulce, sino con suero fisiológico y aplicar crema corticoide y no exponerse al sol.
Pero el «agua mala», como le llaman en Cuba, no es frecuente en nuestras islas, en cualquier caso es visible en la superficie por su bolsa violácea. A veces algunos ejemplares quedan extenuados en las playas o costas. Es bueno dar aviso a la autoridad y no tocarlas ni hurgarlas bajo ningún concepto.
Otra pregunta: ¿Hay tiburones en Ibiza? Esta pregunta es recurrente. Pues claro que hay tiburones y de hecho el Mediterráneo fue en tiempos antiguos no muy lejanos uno de los puntos con mayor concentración del planeta. Se calcula que en aguas de Ibiza existen ahora mismo 30 variedades de tiburón (algunos del tamaño de un pez pequeño) y todavía quedan ejemplares del jaquetón, el mítico tiburón blanco, que es el único que ataca si es hostigado. Del resto no preocuparse, porque incluso la tintorera suele alimentarse en aguas profundas. Aunque no es raro ver algún tiburón merodeando por las costas. Pero jamás atacan a los bañistas, en los raros ataques conocidos los escualos han sufrido acoso y ataque por parte del pescador.
Así que si tienes la tensión arterial correcta, a bañarse muy tranquilo.

sábado, julio 04, 2009

Benditas carpas


No me refiero a las carpas donde se refugiarían los turistas de los cruceros, caso de haberlos y de haberlas, sino a esta bendita arma biológica para aliviarnos un poco las dolorosas picaduras de los mosquitos comunes.
Y hablo de los comunes, porque del mosquito tigre no quiero hablar, que ya bastante hago publicando en mi Mariano Digital las aventuras y las desventuras de miles de catalanes (sobre todo en algunos puntos del Delta del Ebro) que sufren los disuasorios aguijonazos de estos mosquitos importados y que ya se están dispersando por la península ibérica.
¿Llegará a Ibiza este monstruo? Según la ley de Murphy…
En este caso sería serio, porque las larvas del Tigre se reproducen en cuestión de breves días en cualquier culo de tiesto, en una tapa, en un pote, en una ranura húmeda. Aprovechan bien cualquier oportunidad.
Las hermosas carpas que reparte el Consell pueden incluso llegar a la mesa, y deben ser mucho más sabrosas que las percas.
Por si llega el caso, yo recuperaré unas recetas que conseguí en el lago de Bañolas y en las que interviene con abundancia un baño en brandy, para sacudirles el gusto de tierra que la hacen desagradable al paladar.
Pero la fortaleza de las carpas es que comen muchas larvas de mosquitos. En realidad, no es en las albercas ni en los estanques, es en nuestras bassses y safareigs donde peligra nuestra piel. Los mosquitos son muy listos y encuentran cobijo incluso entre las hojas de las cañas, por ejemplo, que durante la noche proveen de agua del rocío a los huevos.
Nuestras basses estaban muy bien vigiladas por las ranas, y un poco más lejos, los sapos apostados detrás de alguna planta para servirse la cena con algún bichejo que se acercara al agua dulce.
Pero yo no sé qué hemos hecho, que hemos ido acabando incluso con las ranas autóctonas, adaptadas a Ibiza, al agua de Ibiza. Pero ahora que lo pienso ya hace al menos 30 años que hemos acabado con el agua de Ibiza y las ranas, que son muy listas, han preferido pasar a mejor vida antes que soportar el agua muerta de las desalinizadoras.
Yo recuerdo una infancia llena de animales, donde todos cenaban. La rana de sus mosquitos, las anguilas debían zamparse algunos renacuajos, algas y limos, y los mosquitos abrevando su sed chupando a algún mamífero despistado, casi siempre un ibicenco. El mosquito siempre ha preferido la piel fina y a los que no fumaran tabaco pota. Tampoco era amigo de la albahaca, aufàbaga. Ahora estas carpas se harán cargo de pasar revista.
En los años veinte, el obispo Huix introdujo la gambussa, que acabó o redujo el paludismo. Hace unos años el mismo Consell quiso introducir el lucio, una idea ante la que mostré mi espanto. Al final no cuajó el lucio, pero la carpa tiene muchas posibilidades de convertirse en ibicenca para siempre.

Diario de Ibiza