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miércoles, junio 14, 2017

Unas costas acosadas

Somos unos ingenuos. Nosotros pensábamos que la presión humana solo desfiguraría nuestras costas, enmuralladas por una tupida barrera de hormigón implacable. No tuvimos en cuenta que los desmanes cometidos en las orillas afectarían de tal manera a los fondos y aguas en general. Nuestra visión antropocéntrica nos impidió analizar las cosas en su real alcance: porque el hombre no es el centro de todas las cosas, por mucho que nos repercuta todo lo hagamos en el entorno.
De hecho, estas estructuras artificiales nos incumben en primer término, pero también porque van arrasando las aguas del litoral. No solo por las miles de toneladas de residuos depositados en su fondo, sino por la cadena química de destrucción de los vertidos. Y al mar van muchas tuberías, canales, emisarios y residuos no depurados procedentes de una deficiente eliminación en tierra.
No solo esto, desde 2012 se sabe que nuestras estructuras artificiales submarinas causan inconveniencias inesperadas. El Consejo Superior de Investigaciones Científicas dio a conocer en aquella fecha una circunstancia nada benéfica: estimulan la proliferación de medusas. Ya lo sabemos, nuestros puertos, pantalanes y obras en la ribera son un excelente caldo de cultivo para la multiplicación de los celentéreos (los científicos ya no les denominan así) y además en un grado superlativo, a juzgar por las mediciones realizadas. Sumado a la extinción de sus depredadores naturales, este hecho nos ofrece otra pista sobre el espectacular aumento de medusas.
Acoso a nuestras costas, pero también a nuestros mares: solo hay que ver las expediciones de yates y lanchas por la mañana y en el ocaso que oscurecen el cielo antes cristalino con sus emisiones contaminantes. Qué decir del perfume de las olas en los Freos o en Illetes. Hoy huelen a napalm.

miércoles, junio 07, 2017

Las leyes siempre llegan tarde

En Ibiza han proliferado los boat party.
Ya sabemos que Ibiza no pinta nada, no tenemos la menor influencia en un mundo selvático donde las influencias marcan las leyes y a los legisladores. Pero lo que pasa en las Pitiusas es un caso sangrante: las leyes, las normas incluso, siempre llegan tarde. Si es que llegan.
No me estoy refiriendo a los alquileres turísticos, que en si mismos ya constituyen un universo aparte. Estaba pensando en concreto en los barcos reconvertidos en discotecas. Si una discoteca ya es peligrosa en muchos aspectos, imaginemos un antro donde corre el alcohol en alta mar, sin cristaleras ni impedimentos que salvaguarden la integridad de los huéspedes.
El fenómeno explotó súbitamente, como una forma añadida de exprimir al turista de borrachera. Y no se conformaron con pasearlos, al tiempo que embuchaban litros de sangría. Esto no hubiera bastado. Tienen que añadir el ingrediente básico: el ruido estruendoso, es decir que supera los 55 decibelios. La excitación colectiva a bordo no nos incumbe, solo aquellas circunstancias que alteran la convivencia y atentan contra la conservación del hábitat.
Que se emborrachen, allá ellos y su hígado. Pero que emitan tal cantidad de ruidos afecta a las zonas del litoral, a las aves y a las personas que de alguna manera necesiten descansar durante la noche.
Estos ferry boats llegan de todas partes y confluyen en Ibiza ofreciendo excursiones de ensueño, normalmente a costa del prójimo. Jamás habían sido necesarios ni lo son ahora. Sería curioso conocer quién está detrás y sería curioso saber porque aparentemente nadie los controla. Dicen que los aforos del barco competen a la Capitanía Marítima, pero nadie quiere hacerse cargo de las emisiones que superan los 60 decibelios durante horas intempestivas.

@MarianoPlanells

sábado, diciembre 24, 2016

Pisos turísticos en la picota


No se hablaba del alquiler de los pisos turísticos hace tres años. ¿Por qué? Porque los numerosos políticos, a duras penas tienen luces, tiempo o ganas de encauzar los temas vigentes –o sea, cuando ya están podridos y tienen difícil o carísimo remedio– y concretos de la actualidad.
¿Cómo van a mostrar visión de futuro inmediato y plantear aquella situaciones que serán acuciantes en cualquier momento? De hacerlo, lo más seguro es que se le llamara al orden desde el propio partido y que en todo caso alguien le crucificara y sería acusado de ansia de protagonismo.
De manera que propongo que, por lo que hacen y como lo hacen, todos los cargos políticos salvo unos cuantos, sean sin remuneración. Como ocurría en los años sesenta. Los concejales no cobraban, se sentían afortunados de poder ofrecer su experiencia y de aportar sus ideas para la mejora de su ciudad. Hoy, no solo cobran cantidades inmerecidas por exorbitantes, sino que incluso algunos meten cuchara con el fin de ya pueden imaginarse qué.

Con los pisos turísticos y su alquiler a los bárbaros del Norte ocurre lo mismo que con la desalinizadoras, las depuradoras y otras obras públicas: se llega tarde. Y cuando se llega tarde, se consuman injusticias, y al final queda fuera del negocio el que se ha mantenido dentro de la legalidad de las buenas maneras comerciales.
No se habla de otra cosa: los residentes en las Pitiusas están muy hartos de soportar la demencial presión humana de unos turistas que apenas duermen y que no respetan las mínimas normas cívicas de convivencia. Nadie les quiere tener cerca.
Si lo pensamos fría y objetivamente, el alquiler de pisos de uso turístico es una actividad industrial/comercial molesta, insalubre, contaminante y potencialmente peligrosa. Es lógico que la gente no los quiera tener como vecinos.

Y de pronto llega el Pacto, un conglomerado torpe cuya ineptitud alcanza alturas estratosféricas. Sin recordarlos que ellos mismos han expulsado a dos por corrupción. Y logra un milagro: tener en contra a todo el mundo (al parecer a excepción del tortuoso y elegante Vicent Torres, del PSOE). Los hoteleros, los residentes, los propios turistas más relajados, todo ellos en contra de las medidas propuestas por el Pacto.

miércoles, junio 22, 2016

Los malos humos de Ibiza

Foto El Mundo


Que el paisaje de Ibiza siga siendo bonito en algunas zonas que aún no hemos arrasado, no significa que esté limpio o al menos que lo esté siempre. Hay días de verano, incluso semanas, en que parecen conjurarse todos los espíritus del averno para cubrir mar y tierra de una pátina gris amarillenta que, obviamente, no es sana. Lo sabemos hace ya tiempo. En Ibiza también tenemos contaminación y no me refiero a la peligrosa y omnipresente contaminación acústica, también a la atmosférica.
Ecologistas en acción presenta su informe anual y expresa que un 13% de la población balear respira aires insanos que superan las cotas límite de la OMS, o sea, unos 150.000 habitantes. De Ibiza mencionan los datos tomados en San Antonio, pero quienes viven todo el año conocen los malos humos de la central eléctrica, la peste emitida por los tubos de escape en un tráfico rodado que ya no conoce horas punta y la de sectores muy concretos.
Por ejemplo, el antaño saludable canal de los Freos entre las Pitiusas, al atardecer cuando regresan todas las lanchas y barcos, ya se hace irrespirable con un aire casi teñido de carburante.
Esto es una contaminación estructural, porque de hecho ya está instalada como algo normal, pero de manera anecdótica se pueden añadir los malos humos que vienen de Poniente, de la zona valenciana. Si no es un ojo o una nariz avezados no lo interpretarán, pero la prueba de que llegan los aires mefíticos de la Comunidad Valenciana, la tenemos cada vez –muy frecuente por desgracia– que se dispara un incendio feroz. Los aires contaminados llegan a Formentera y a Ibiza y el grado de humo se detecta incluso a simple vista. El pasado día 18 (junio, 2016) este Diario publicó incluso la fotografía satelital donde se observa la manga de humos emitidos por el incendio valenciano.
Con las cosas bonitas y positivas que tiene Valencia –donde he vivido cinco años muy interesantes– se les ha dado por mandarnos sus estridencias. Incluso las Fallas ya se han apropiado de San Antonio, con su reguero de pólvora, ruido y fuegos. Habrá a quien le gusten, porque parecen darle más relevancia que al modesto día del patrón, aquel abad amigo de los animales.
También nos exportaron aquel infame y peligroso rito de la ´ruta del bakalao´ con su desfase, pero en esto parece que Ibiza no necesita ayuda. No es aire puro todo lo que reluce, por ello siempre me han gustado los vientos de mestral y de tramuntana, porque limpian la atmósfera y dejan los cielos nítidos y transparentes.

miércoles, junio 08, 2016

Ibiza, tóxica contaminación acústica



No son incómodos, son insoportables, dije el otro día y cada año van a peor. No conozco ninguna capital de provincia española que regale tal cantidad de decibelios a sus conciudadanos. Ibiza y puede añadirse San Antonio y Santa Eulalia. Me temo que Formentera ya entra en la lista por méritos propios. Hay demasiado ruido insoportable. Es difícil mantener una conversación o hablar por el móvil. Ya era así hace diez o quince años, ahora veo que es peor. Empeora cada año.

Y en estas llega un tal Yann Pissenen, al que no conozco, pero a quien el Diario dedica una página: “La música al aire libre está en el ADN de Ibiza”. Indago y veo que es el fundador de Ushuaïa, nuestro Fukushima sónico local. Entiéndanme, es una metáfora, porque nadie puede habitar en las cercanías y porque te destroza la salud y no podrás hacer nada por evitarlo.
Vale que no dejen pájaro volando en las cercanías -no me extrañaría que se refugiaran en un sitio más tranquilo como el aeropuerto-, que hayan hecho la vida imposible a sus vecinos desde el primer día, pero que vengan a destrozarnos también nuestra historia ya es excesivo.

“En el aire libre” especifica. Encima. Hombre, bromas pesadas no. Si ha habido un sitio silencioso en el Mediterráneo ha sido Ibiza. Claro que los graznidos de alguna gaviota (no tantas como ahora, que encuentran alimento-basura en abundancia) o que los balidos de los rebaños en las horas tempranas o en el atardecer podían molestar a las almas sensibles. Era lo más.

Miren si había silencio, que desde las casas vecinas se podían escuchar a gritos el “missatge” (la triste noticia de un fallecimiento) o los bramidos de la caracola (corn), del pescatero que vendía el pescado y se anunciaba desde kilómetros de distancia, para que las payesas saliesen en su busca en los caminos de carro. Un silencio casi abrumador. Si una colmena se disparataba y salía tras los pasos de la reina gorda, podía oírse el zumbido a cientos de metros.
Esto es nuestro ADN, no estas casas de frenéticos brincones cargados a saber de qué con una música punzante para los tímpanos del desgraciado condenado a soportarlos. Estas casas que se llaman discotecas.

En la ciudad de Ibiza, poco más o menos, aparte de algún relincho o de alguna bocina afónica, el silencio campaba por sus respetos. Hasta que llegó la Marabunta.

Lo de hoy no es nuestro ADN, incluso podría afirmarse que es una agresión continuada y consentida no me explico por qué.


sábado, mayo 28, 2016

Lo verás y no lo catarás

Clicar para aumentar

La primera sensación cuando se llega a la isla por aire o por mar es de humedad, calor, agobio y mucho ruido. El ruido de Vila sigue siendo espantoso, una conjura de talleres, motos, coches y altavoces para aterrorizar a todo aquel descuidado que circule. Al principio gustará a los valencianos, acostumbrados al estruendo (al ruido le llaman fiesta), pero dudo que incluso en la capital del Turia se registren tantos decibelios como en Ibiza. Insoportable. Y sin embargo hay signos externos de dinamismo y de riqueza. Un reciente estudio lo explica de forma muy gráfica: generamos riqueza, pero no sabemos aprovecharla para crear unas condiciones idóneas para la calidad de vida. Parecemos nuevos ricos descerebrados.
En realidad ya no somos nuevos, vamos por tres cuartos de siglo de turismo y en otras cosas hemos demostrado tener la cabeza bien amueblada. Pero no sabemos aprovechar el viento favorable para rediseñar la sociedad con las ventajas de los tiempos modernos y conservando las ventajas de la Ibiza rural. Todos lo hemos pensado: ¿cuánto dinero generado en Ibiza se queda en manos de los ibicencos o de los residentes en la isla durante el invierno? Una ínfima parte. Las grandes compañías españolas e internacionales usan el trampolín de la marca Ibiza, facturan y reparten sin que apenas un solo euro quede en la las Pitiusas. Existe un limbo fiscal propiciado por la intensidad y brevedad del verano que facilita la contratación en negro (o sea, contratos verbales) de miles de empleados foráneos: no solo los 4.000 ingleses (que serán muchos más este verano, al tiempo). Mucho más dinero mueven las operaciones inmobiliarias con la potente complicidad de Internet y en las cuales, presumiblemente, la Hacienda española apenas roza un centavo. Desde Suiza, Gran Bretaña, Alemania, Italia o Francia se manejan los hilos con millones de euros en juego.
A partir de aquí, los alquileres de embarcaciones piratas, taxis ´piratas´, coches de lujo ´piratas´, mujeres y hombres que se prostituyen y traficantes de drogas ya es casi una cuestión menor, a pesar de que mueven sumas astronómicas. Es fácil concluir que pocos euros quedan en las islas, que prestan el soporte, el escenario y los recursos, ya casi agotados. Cuando llega octubre Ibiza y Formentera quedan como si hubiera pasado Atila. Los buitres glamurosos, los traficantes triunfantes, alzan el vuelo y nos hacen el favor de dejarnos la isla para que recargue las pilas para la próxima temporada. O eliminamos el buitreo o tenemos las misas contadas.

sábado, junio 06, 2015

Una gran batalla en una guerra de desgaste


La noticia es muy buena: la empresa privada Cairn Energy desiste, retira su plan empresarial de prospecciones en el mar de Ibiza (golfo de Valencia) y aguas adyacentes. Pero la historia no acaba aquí. La larga espera en un proceso de complejas gestiones administrativas y políticas tuvo un colofón extraño: el ministerio de Soria conocía la voluntad de desistimiento desde el 5 de mayo, pero no la notificó hasta el 25, un día después de las elecciones municipales y autonómicas.
He cavilado y le he dado varias vueltas y no puedo entender la causa. ¿Es que esta noticia pudiera haber perjudicado las expectativas de voto del PP? O dicho de otra manera ¿La renuncia de prospecciones pudiera haber ayudado a Podemos, PSIB o al PSOE? Mi respuesta es un no a ambas. Precisamente ha sido el Partido Popular el más combativo frente a estas licencias de explotación que firmó el PSOE.
Sí, los socialistas que ahora quieren presentarse como adalides de la ecología y la defensa de la isla son quienes autorizaron las licencias y también el nefasto depósito de gas frente a Castellón, el mismo que causó más de cien terremotos y que al final ha costado a todos los contribuyentes más de 1.500 millones de euros de indemnización. Los socialistas. El PSOE.
Por lo tanto solo me queda una sospecha: silenciaron la victoria del ecologismo pitiuso y mediterráneo por pura pereza. La eterna e irresoluble galbana administrativa, esa desidia nacional que embadurna la vida de nuestros burócratas, tan raciales. Alianza Mar Blava es consciente y así ha expresado que el Gobierno de España podría haber usado una negativa justa y razonable con el simple uso del informe del impacto ambiental. Ello hubiera sentado un precedente administrativo y político de importancia y ya que estamos en alta mar, un aviso a navegantes.
Ahora se ha ganado una batalla muy importante, pero la guerra continúa y lo hace estrictamente en el mismo campo de batalla y casi en los mismos términos: hay al menos dos grandes empresas que han solicitado licencias para realizar prospecciones en el Mediterráneo Occidental. Seabird en el golfo de León y Spectrum en el mar balear están a la espera de conseguir los preciados permisos. Y si los obtuviesen, Ibiza, Baleares, Valencia y las costas españolas en general estarían en los mismos peligros.
Una bocanada de euforia gratificante para continuar la correosa guerra de desgaste.

miércoles, junio 03, 2015

No son incómodos, son insoportables

A finales de mayo olisqueo los aires preveraniegos de Ibiza. Todavía no habían abierto las discotecas y ya presentí las horrores del desfile estacional: ya están aquí, me digo, se siente, se presiente. No sé si estoy muy orgulloso de que Ibiza tenga media docena de antros entre los más ruidosos del mundo. Me temo que no. Pero hay que aceptar que es un argumento de peso en nuestra oferta y sería mucho más convincente si los turistas pudieran elegir en un amplio abanico de opciones. No pueden, toda la isla se centra en el turismo lúdico basado en la música y las drogas, legales, alegales o ilegales. En principio este tipo de actividades se sobreentendía que quedaba recluido a un horario nocturno. Pero van crecidos y ya quieren el día, la noche y lo que se ponga por delante.
Yo soy contrario a establecer tasas e impuestos. Habría que bajarlos todos y quitar algunos y desmantelar la cruel y voraz maquinaria mafiosa instalada por los políticos. Para vivir no es necesario pagar tantos impuestos. Todo esto es un timo. Basta con trabajar para mantenerse a uno mismo, a sus hijos y a algún pariente inválido, pero no para mantener millón y medio de garrapatas, que suelen acabar siendo los cuñados del alcalde o del presidente de turno. Por no entender esto, el PP y el PSOE se irán al carajo, dejando un peligroso vacío que ocuparán los populistas de corte comunista, en alianza con los retrógrados y totalitarios nacionalismos: una situación aterradora. En España ya la hemos conocido y acabó en un baño de sangre. Pero Podemos Ibiza –de verdad, no sé cómo se llama la piel de cordero que se han vestido para disimular su pertenencia a Podemos– quiere imponer una tasa a las discotecas. Va a dar lo mismo: la acabarán pagando los clientes. Si ahora pagan 70€ por una noche de tortura ¿les va a afectar pagar 80? ¿Van a subir el precio de las pastillas o del gramo de coca? ¿No? Entonces tranquilos, el mundo va bien y la vida es bella. Todo esto es perder el tiempo, pero da igual, Podemos no hará otra cosa el tiempo que gobierne, aparte de arruinar a mucha gente.
Sin embargo, Podemos podría hacer algo por el turismo que viene a Ibiza y a Formentera. No son turistas incómodos, sino insoportables (no todos, obviamente). Por lo tanto, dad medios y apoyo a la policía y comenzad a penalizar conductas impropias. Que vean desde el primer momento que Ibiza no es una discoteca. Dentro, pueden ser los reyes del mambo, pero una vez en la calle han de comportarse como lo hacen en Londres, Berlín, Colonia o Liverpool. No digo que se tenga que comenzar a apalizar y a provocarles, sino a cuidarles, facilitarles la vuelta al hotel, informarles y en casos extremos, multa dolorosa al canto. Y que se sepa, que lo cuenten. Y que se respeten los horarios y los decibelios.

sábado, octubre 11, 2014

Más hoteles en los faros

Casi 20 proyectos para 11 faros baleáricos (vía mallorcadiario)

No sé si estoy seguro de querer turismo en invierno. En vista de lo que viene casi es mejor dejarlo para Benidorm, Cataluña o Canarias, que son buena y paciente gente. A veces pienso si no será mejor soportar los dos meses de verano como quien va al dentista: todo de golpe y después dedicarse a la holganza o a leer a Quevedo y a Cervantes, mientras la naturaleza restante intentará sortear las hormigoneras y a recuperarse.
Aquí nadie procura un programa para el invierno. La conjura de los necios, necios pero interesados. Por Ibiza y Formentera no trabaja nadie y mucho menos los políticos, agarrados al sueldo como garrapatas y cuya mejor intención es intentar la reeleción.
En el ínterin hacer el menor ruido posible y tratar de no salir en las páginas del Diario por el gasto de la tarjeta o del móvil.
El otro día me sorprendía del vaciado de cinco enormes montañas de Ibiza para usar el relleno sobre las costas. Todo para el verano. Aquí nadie procura ni trabaja para el invierno. Cinco enormes montañas, cinco muelas arrancadas de cuajo y sin cicatrizar.
¿No es suficiente ya para mantener los miles de millones de nivel de media docena de familias pitiusas? Quiá. Quieren más, los señores quieren más, por supuesto arrasando por donde quiera que pasen. Están creando las condiciones para el colapso perfecto de Ibiza. Pero eso, allá ustedes.
Para los locos veranos la Autoridad Portuaria de Baleares acaba de enviar a Madrid 15 proyectos hoteleros para 11 faros del archipiélago balear. Hoteles y restaurantes. Por lo que he leído, va en serio. Una casta de políticos insoportables, con unos niveles de gasto desmesurados necesita extraer de cualquier parte la liquidez que ellos con tanta facilidad despilfarran.
Ahora van a por los faros, edificios de un valor relativo, pero con ubicaciones de fantasía que de estar en el mercado alcanzarían precios astronómicos: en la costa misma, sobre precipicios y roquedales de indescriptible belleza. Van a por ellos. En Menorca se ofertan dos, el de Favàritx y el de Ciudadela.
En Mallorca hay el faro más solicitado. Miren las fotos del Cabo Blanco (Cap Blanc) en Internet y gozarán, con unas vistas casi como las del Hotel Hacienda en na Xamena. Tres proyectos de hotel quieren este faro. No me extraña.
Formentera oferta dos, el de la Mola y el de Cap de Barbaria, para restaurantes. Ibiza no ofrece sorpresas: Faro de Botafoc; el ya conocido de sa Conillera (Empresas Matutes) e incomprensiblemente se incorpora Tagomago con un hotel. Un islote que debiera ser intocable se convertirá en un pequeño Manhattan.
¿Para mejorar la calidad de nuestro turismo a lo largo de todo el año?


Diario de Ibiza

miércoles, enero 29, 2014

Ibiza lanza un desesperado grito desnudo

La última semana me ha llenado de alegría, porque ha demostrado la capacidad de captación y el magnetismo de la isla también en las redes sociales. El fenómeno Ibiza, aun recurriendo al efectista recurso del desnudo, sigue gozando de buena salud. El desnudo no integral (nude en inglés, frente al naked) siempre funciona, lo cual ha irritado a algunos que pretenden desvincular el nombre de Ibiza a este sentido sensual, epicúreo de la vida. Pero es inútil resistirse, el truco lo utilizan equipos de fútbol femeninos, madres de niños de primaria, bomberos y otros colectivos. Siempre sorprende. En el caso de Ibiza, la campaña contra las prospecciones petrolíferas ha sido un éxito, con 17.000 alegaciones ya firmadas y se espera llegar a las 25.000, lo cual son cifras altísimas en una isla de 150.000 habitantes.
Da igual que muchas sean de gente de fuera, de todo el planeta, de los estudiantes ibicencos en Madrid, Lugo, Córdoba, Valencia o Barcelona. Han dado su nombre para que el gobierno de España retire las licencias de exploración y explotación a Cairn Energy o a cualquier otro concesionario. ¿Petróleo? No en mi nombre. Recuerdo que desde 1972 o antes, el tema ha salido varias veces en las páginas del Diario. Por lo tanto, hace al menos cuatro décadas que están hurgando en el lecho marino pitiuso en pleno mar de Ibiza. No debe extrañarnos: si trazáramos una circunferencia dejando el Archipiélago en el centro, veríamos que existen pozos y trabajos alrededor, desde Italia, hasta Tarragona y abajo en Marruecos y Argelia en varios puntos. Por ello, deduzco que el gobierno habrá pensado que, de todas formas, en caso de accidente grave, las Pitiusas recibirían el impacto ecológico negativo igualmente.
Y querrán aprovechar los ingresos por turismo y por petróleo, aunque son incompatibles. No quiera Dios que la avaricia rompa y derrame los sacos de petróleo sobre las islas. Es decir, estamos rodeados de barbarie, de obras, de explotaciones, a lo que hay que sumar un tránsito vertiginoso de petroleros y cargueros en pésimas condiciones de seguridad. El Mediterráneo es el mar más surcado del planeta y el más peligroso. Y en la parte occidental en el centro, está la islita de Ibiza, lanzando un mensaje de socorro dentro de una botella que el gobierno ni siquiera abrirá.
Solo sabiendo esto se explica la parsimonia y el desinterés de Menorca, Mallorca y Valencia a la hora de recoger alegaciones para presentarlas al ministro de Industria. Ibiza ha explotado con toda su insolente juventud desinhibida, con una sensibilidad ecologista muy afilada, porque ve cada día los destrozos causados sobre la isla, incluso en aguas costeras. Hay una nueva generación de ibicencos, una gran aportación de apellidos extranjeros y peninsulares que usan Internet con eficacia. Están indignados, frustrados porque ven un desfile estacional de música, belleza y ostentación que ellos apenas pueden catar, porque de hecho están excluidos al sufrir tasas de paro, abandono escolar y crisis como en ningún lugar de España. Me ha gustado mucho esta rebelión desnuda. Ignoro el resultado, pero el evento ha sido muy estimulante. Y sigue.

miércoles, enero 08, 2014

También el año de la sensatez

Un ruido espantoso durante todo el verano en los alrededores de los núcleos urbanos, y en el centro de las mismos pueblos (caso de San Antonio) ha marcado el año 13 para siempre. Es inaudito como se ha llegado a permitir el estruendo intolerable e ilegal (si supera los 55 decibelios o 70 en algunos casos). No han sido solo las discotecas de los mantecosos millonarios, también hay ruidos en playas y bares.No es esto lo que pide el turismo. En cualquier caso es intolerable que toda la playa d´en Bossa sea contaminada por unas cataratas sónicas que llegaban a silenciar a los mismos chárters que pasan por encima en esta huella sonora que tiene a todos los habitantes amargados y al borde la locura. 
Parece que en el otro lado, por Talamanca, también intentaron implantar una bomba de sonido que encima se constituye en una ratonera para los habitantes, porque no hay espacio para circular ni para aparcar. 
Y la serpiente pitón albina tragacabras. Todo un símbolo de la nueva Ibiza. Es el nuevo turismo, es la nueva Ibiza. También hemos cobijado grandes bandadas de flamencos y aves en nuestras zonas húmedas protegidas
¿Y no hay otras cosas positivas? Yo remarcaría el regreso a la sensatez pilotado por los mismos que la pifiaron desde 1982 en adelante, el Partido Popular. La ley de Normalización Lingüística y la Ley de Mínimos se han demostrado un fracaso sin paliativos que condujeron a las Baleares a una sociedad acosada por las exigencias cada vez mas absurdas del catalanismo.
Baleares es España y en España ha de poder estudiarse el español y en español. Discutir esto me parece de locos. Si además se estudia el inglés y la lengua vernácula en cada caso me parece muy bien. Pero el español y en español no se toca. No hay nada que negociar sobre esto. 
El daño causado a las islas en estos últimos 30 años es difícil de cuantificar, pero da una idea la cuantiosa fuga de excelentes profesionales y la disuasión de otros que hubieran podido enriquecer nuestras escuelas, hospitales y administración en general. Ahora no es momento de lamentarse por la leche derramada ni por la torpeza del PP. Es momento de valorar positivamente la recuperación de la sensatez, avalada por el Tribunal Constitucional, cuando ha ratificado la ley que permite usar el castellano en la toponimia (si se quiere) y que el catalán no sea lengua obligada para los funcionarios de Baleares. Es muy lógico. El catalán puede ser un mérito, aunque no acabo de ver qué mérito tiene que un gallego sepa el gallego o que un barcelonés sepa el catalán, pero bueno, pase. Pase como mérito. Pero nunca como requisito ineludible. En España basta y sobra con saber el español. Y por esto que hay que estudiarlo y aprenderlo bien en nuestras escuelas, aunque puedo comprender que muchos profesores ya no estén preparados para impartirlo. 
El año 13 ha supuesto un regreso sosegado a la sensatez, aunque los catalanistas iniciaron una campaña jeremíaca que pareciera que se hubiera pegado fuego a toda la isla y que el fin del mundo estaba llegando. No ha llegado nada. Paz, estudio, sensatez, aunque la oposición ya ha anunciado que volverá a la guerra y al conflicto. 
Ahí ha estado bien Bauzá.

sábado, octubre 12, 2013

Lluvia de perdigones

Como llevo decenas de libros publicados sobre las cosas de las islas y años elogiando sus bellezas, pido, casi exijo mi derecho, hoy, de recordar sus fealdades y sus inconvenientes. ¿Alguien se anima para ayudarme a poner en la lista los problemas que nos molestan y nos dan mala vida? Porque ahora ya casi todo nos molesta. No cabemos. En conjunto opera sobre la psique del nativo un efecto jaula, que es casi parecido al efecto rebose. No cabe ni una gota más en el vaso.
Los lectores de lejanas tierras no me comprenderán, pero quienes vivan en la Ibiza de hoy tendrán presente la velocidad con que se nos levanta una disco a traición frente a nuestro jardín. Incluso instituciones que nos tienen ordeñados con la requisa de impuestos quieren emular a la empresa privada y permiten estruendosas actuaciones en las murallas renacentistas. Lo que no han conseguido doscientos años de piratas berberiscos lo conseguirá la concejala: derrumbar la moral y la resistencia de los sitiados intramuros. Porque Ibiza está casi en estado de sitio.
Y ojo, no se recomienda dejar el Jeep aparcado en Dalt Vila. Puede arder. Como puede arder si se deja en el sotobosque de Benirràs, donde crecen como las setas los incendios pavorosos. Usted cree que es único y se aislará en el sosiego de su jardín de campo. Posible, mientras no le lleguen las vibraciones cósmicas de las discotecas de los salvadores de la isla; mientras no quede en la senda de la huella sonora, por donde entran y salen los aviones; o mientras no le caiga un cascote nacido en una explosión canterana de la vecindad. Protéjase.
Casi no cabemos y alguien tendrá que acarrear la afortunada cercanía de una depuradora que depura mal o de una desaladora que rompe rocas con sus vibraciones, estresa a nuestras gallinas cluecas y nos enloquece un poco más a nosotros mismos. No es raro que todo acabemos viendo ´Sálvame´ por si acaso. No descarten ataques de perros, de avispas, de serpientes o de pulgas, aunque son más llevaderos que una fábrica o taller ruidoso, sea de biodiésel o de biomasa o sea una centralita eléctrica mallorquina (¡encima!).
¿Vive más cerca del mar? Tápese ante los bombazos sordos de las pruebas de las prospecciones petrolíferas: nuestras costas, hoy cementerio de elefantes, pasarán a ser cementerios de ballenas. Esto si no nos revienta –como cada año– el emisario submarino para celebrar el 18 de julio o el 1 de mayo. O si no nos revienta los tímpanos el dragaminas (lo he escrito con ´a´ no con ´o´) ambulante convertido en discoteca.
Cualquier incordio es posible ya en Ibiza, hasta que te empiece a llover en la terraza y en la piscina no una 'lluvia ácida' proveniente de los humos eléctricos, sino una lluvia de perdigones. Relax en Ibiza, cómprese una casa en el paraíso, te dicen en los folletos inmobiliarios. Vas y la compras confiadamente pero nadie te ha avisado que tu casa será tu trinchera, porque en el paraíso también hay disparos indirectos contra la gente inocente que pretende descansar en su casa. 'Balasera pitiusa', dirían en Méjico.

sábado, julio 27, 2013

El relax de los estruendosos


Repiten que son imprescindibles en la Ibiza de hoy, pero sólo abren cuando pueden atiborrar las arcas, o sea cuando los turistas ya vienen por éste o por cualquier otro motivo: son los antros infernales del estruendo. A pesar de que les gusta autodenominarse cielo, limbo, éxtasis, tienen amnesia, viven como pachás turcos o se sienten unos privilegiados. Pocos se salvan de la quema.
Ibiza ha vivido la mar de bien sin ellos durante más de cuatro mil años. Pudieran al menos tener un poco de consideración hacia la isla que los acoge. Pudieran fijarse menos en sus pugnas de competencia entre ellos y en controlar sus estruendos, si van a molestar a una parte de sus vecinos.
Ya sé que les da igual. Algunos tienen el cinismo de seguir empleando la vieja táctica: «Sin mí esto sería un desierto; si no tragáis con mis urbanizaciones, músicas y estruendos se acabará el futuro de la isla». Hombre lo que han acabado, ellos, y solo ellos, es con una capa de turismo muy sustanciosos que ha ido dejando Ibiza por otros sitios, y pienso en Sicilia, Córcega, Cerdeña, sin olvidar el casi medio millón de alemanes que venía y que se ha pasado a Mallorca.
Siete o setenta, porque hacen ruido como setecientos, acaparan ahora el mismo segmento de turismo joven, colocado e irresponsable. Un sector que nos sale carísimo, pues tenemos que dedicar a urgencias lo que quitamos de otros servicios y tenemos a la policía desquiciada por unos cuantos niñatos, mientras tendría que ocuparse de delitos mucho más serios que barren la isla desde que viene este tipo de gente, de camellos, de turistas pirata, de taxistas corsarios. Etc.
Y como mueven mucho dinero, tienen un alto poder convincente entre nuestros políticos bizcochables. Se salvan pocos, desde el socialismo cañí hasta el PP yeyé, que se derrite cuando le destapan una botella de champán en la mesa.
Han inventado incluso una estética. Puede admirarse en los encartes del mismo Diario. Colorido color crema, paisajes idílicos y un uso sistemático de los mismos hippies a los que no dejaban entrar en los años 60 y 70. Pero todo huele a plástico, a falso, a pesar del barniz orientalizante que lo embadurna todo.
El abigarramiento no ataca las entrañas de las discos únicamente, también muchas boutiques padecen una decoración decadente y barroca de una estética entre gay y romántica.
Ahora ya se observa un uso creciente del diseño minimal, pero son una minoría.
Tanto relax queda muy forzado. A mí la gente que se tienen que masajear, que se pierde en el yoga, o que se refugia en estas pseudofilosofías orientales se me antoja que está bastante cascada. Pero tampoco lo sé.
Lo que acaba de joder es que la música de un antro de estos tenga que llenar todo el llano de Sant Jordi o Sant Rafel o que otro impida a los residentes de una zona entrar y salir de sus propias casas. Por ejemplo.
¿Y los que han comprado una casa en Ibiza porque les han prometido unas apaciguadoras tardes de relax y se encuentran de lleno bajo el volcán de estos tíos tan relajados? Y así todo igual. O peor.

miércoles, enero 09, 2013

Las multas del mar



De la mar el mero y de la tierra el cordero. O la cabra que limpia nuestras riberas y nuestros zonas boscosas invadidas por los arbustos, tan queridos por el fuego.
De la mar el mero, el congrio y los erizos, pero también muchas multas y muchos problemas.
Me gusta mucho que el Diario de Ibiza trate temas marinos y marítimos, porque los ibicencos y muchos que vienen de fuera vivimos del mar, por mucha discoteca que nos quieran hacer tragar (¡hasta en el aeropuerto! ¿Ya nadie tiene sentido del ridículo en esta Ibiza loca?).
Incluso si yo me dedicara a los negocios, pediría licencias para construir una quincena de puertos deportivos más. Con los que hay ahora sobra, a excepción de cuarenta días del verano, pero ya me apañaría para sacar negocio, entre la explotación y los traspasos o la venta de derechos. El negocio es el negocio.
¿Sí, pero usted no piensa en la conservación racional de nuestra isla, de las costas? No, le contestaría yo si me dedicara a levantar imperios. Es más, le diría, a Ibiza que le den mucho por saco. Lo que yo quiero es ganar dinero. Bueno, esto lo pensara o no, me lo callaría. Yo diría: «Tendrían que estarme eternamente agradecidos los nativos porque os voy a sacar de la crisis y os voy a modernizar y a dejar limpias todas estas zonas que ahora son una pocilga». O algo así.
Vale, dejemos la ácida parodia para otro momento.
Me acabo de enterar de que estas estructuras sólidas fijas en el fondo del mar son un criadero inmejorable de... medusas, según un estudio del Imedea, en una investigación internacional liderada por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).
El fenómeno es conocido, por razones obvias, como el efecto ´Caballo de Troya´.
En este trabajo observan que en este tipo de superficies artificiales, que de hecho ya saturan las costas de Ibiza, se han llegado a detectar 100.000 pólipos por metro cuadrado, con una mayor capacidad de generar medusas. La cifra es astronómica y sin duda explica, al margen de otras concausas, la facilidad con que que aparecen súbitamente en Ibiza auténticas plagas de distintas medusas, en función de la época.
Otra razón más para oponerse frontalmente a la construcción de cualquier nuevo puerto deportivo en las Pitiusas. Y ni una a favor, no se me ocurre ni una.
Pero del mar no sólo sacamos porquería, contaminación y alteración por las obras del hombre, también podemos obtener todo un catálogo de multas y como leo el reportaje de Vicent Prats (28 julio 2012) donde se informa sobre la necesidad de obtener una licencia de pesca y de respetar las zonas, aquí las resumo por si alguien todavía anda despistado. Ibiza ha cambiado mucho.
No se debe uno embadurnar con los detritus orgánicos de El Espalmador (no son barro, son excrementos) por estar en zona protegida; ni se puede pescar sin licencia ni fuera de época, tampoco se pueden recoger crustáceos de las rocas ni erizos del mar. Prohibidísimo. Mucho menos atracar en los islotes ni recoger plantas ni lapas, ni caracolas. Nada de nada. Tanto tiempo sin hacerles caso... dejémoslos en paz.

sábado, diciembre 08, 2012

No me controles



Cuando me enteré, leyendo el Diario del 27 de julio, que los taxis de Ibiza harían huelga el 1 de agosto y que pedían sólo un 20% de servicios mínimos, pensé: da lo mismo, aunque no hagan huelga no se encuentra ni un taxi en determinados momentos y sitios. Da igual, si no funcionan los taxistas corsarios siempre nos quedarán los amables taxistas pirata.

Después no hubo nada, porque en Ibiza no hay nada, nunca hay nada, cada cual va a su bola y a mí no me cuentes tu vida ni me controles. Por esto no le doy ninguna importancia a este leve aumento en la apertura de 216 empresas en agosto: son pequeñas, efímeras y temporeras, es decir, para cuatro meses.
Estos aumentos no significan nada y en Ibiza nadie quiere que nada signifique nada. Parece que estoy parodiando el poema de José Hierro, pero ni eso, nada de nada. Anda y apáñate.

El 28 de octubre me entero de otra cosa: «Los taxis de Ibiza no precintan sus taxímetros desde hace tres... años». Años. Es decir, los mismos taxistas que piden –como las discotecas, naturalmente, señor, no faltaba más, ¿necesita algo más el señor?– que la policía se ponga todo el día a perseguir a los taxistas piratas para que ellos puedan ponerse en huelga con mayor eficacia, resulta que no tienen tiempo o ganas de precintar los taxímetros.
Queda todo como las tetas de la duquesa: pendiente. Que penda, prenda.

Pasa casi lo mismo en casi todos los aspectos de la isla. Dícese que los buses no quieren ir a la Estación Cetis por la misma razón, para evitar los controles del número de viajeros. No lo sé. Lo dudo y no sé nada. Y lo que sé no es muy favorable a la estación.

¿Llamar a la policía? Sí, pero y ¿quién controla a la policía y al controlador de los controladores? ¿Nadie? ¿Nada? Porque la policía puede pasarse el día controlando, pero si no encuentra el apoyo de la superioridad y de los jueces, trabajan brindando al sol con sus tricornios. Imagino que ya están hartos, pero no lo sé.
¿Les faltará equipamiento? No creo. Tienen hasta sonómetros, lo que pasa es que no suenan y si suenan no los hacen servir.

San Antonio ha procedido a la aplicación del sonómetro, desplegando un equipo policial eficaz que ha puesto en grave peligro sus tímpanos. Lástima que solo haya hecho una medición en todo el año. Dudo que San José haya hecho muchas más. En cualquier caso existe una Ley desde el 2007 y para su cumplimiento hacen falta policías preparados.
Que sepan, pues, los miles de ibicencos afectados por el ruido, hasta el extremo de poner en peligro su salud, en manos de quiénes estamos. Tomen nota.

Los políticos o lo que sean tienen todo el invierno por delante. Los pinares crecen en silencio como poseídos por el demonio. La crisis aumenta. El ruido solo cesa cuando se van estos turistas miserables que nos han robado la isla.
Sin un poco de control poca isla nos queda y nada nos queda por hacer si no es largarse, pero tampoco estoy seguro.
No sé nada.

miércoles, octubre 31, 2012

Una isla para las discotecas


Las discotecas han conseguido hacerse con casi toda la isla, el ´casi´ porque quedan algunos rincones minoritarios remisos a venderse a la vorágine. Tanto es así que este mismo verano se han puesto levantiscas. Intuyo que pretenden que las autoridades dediquen la fuerza de unos policías a perseguir otros actos alegales que hacen la competencia directa a las discos. Hacen bien en defender sus intereses por encima de todo, pero han de entender que no toda la isla está dispuesta a ponerse a sus pies, por grandes los tengan. Se necesitan las fuerzas de seguridad para muchas cosas, no sólo para privilegiar a un sector, sea el que sea. Y en verano no habría suficientes policías aunque se multiplicaran por cinco.

A quienes nos gustan las discotecas, aceptamos su aportación al turismo lúdico, no a la cultura, como dijo cierto concejal. Las discotecas no tienen nada de cultura. Otra cosa es que nos guste este esnobismo ramplón de llamarle cultura a todo, para barnizar con palabras lo que los hechos no demuestran ni confieren.
Las discotecas, reducidas a su justo término, con horarios racionales, hacen su aportación al turismo de una isla que en sus dos terceras partes ha llegado con vuelos low cost y que puede pasarse dos y hasta tres noches sin dormir, gracias a la magia poco recomendable de las pastillas que envidiarían Obélix y Astérix. ¿Viene este tipo de turismo porque existen estas discotecas, pioneras en el mundo, o se han montado estas discotecas porque viene este tipo de turismo? Desde finales de los 60 existe una estrecho maridaje entre la juventud cosmopolita y las discotecas, que he visto nacer (todas) y desaparecer (algunas). No me refiero a las salas de fiestas, que es un estilo anterior.

Así que no podemos demonizar las discotecas, aunque en muchas ocasiones son causa de fuertes y prolongadas molestias. Pero sí que han de existir reglas muy claras para que todos puedan cumplirlas y perseguir estas fiestas salvajes que se improvisan en toda Ibiza con ánimo de lucro y que pueden ser causa de peligros diversos.
Pero yo no iría más allá. Las discotecas son unas privilegiadas y deben cuidar sus maneras, tanto si tratan con políticos, cuanto si se trata de ventilar asuntos de la competencia entre ellas. Apelo a su sentido común y a su sentido práctico. Por lo demás, no se quejen: lo tienen todo colonizado, contaminado, controlado. Entran en la promoción de las ferias, tienen las carreteras cosidas de horrorosas pancartas y paneles, llenan las publicaciones y las calles quedan repletas de molestas cartulinas y tickets. Hasta los más avezados cronistas caen en la trampa: «Todos somos conscientes de que la temporada turística empieza de verdad cuando abren las grandes discotecas (...)», escribía un importante periodista en 'El órdago de las discotecas', en este Diario, en pleno verano. No se equivoquen: la temporada no comienza cuando abren las discotecas, es al revés: las discotecas abren cuando comienza la temporada de verdad.

Con este tipo de turismo específico, las discotecas se llenarán y la isla, posiblemente, acabará en la atonía y muchos en la ruina. Es un caso curioso y paradójico de polarización del mercado. Uno diría que todo iba mejor cuando teníamos unas cuantas buenas discotecas para la isla, no la isla para media docena de discotecas.

miércoles, junio 06, 2012

Ibiza, turismo interior


El turismo inetrior de Ibiza lo tiene complicado. La iglesia de San Lorenzo (Foto Solo Ibiza)

Se ha fijado usted cómo en los últimos años distintas comarcas españolas promocionan lo que ha venido en llamarse ´turismo interior´ en las ferias, televisión y otros medios?
Bueno, pues ya están obteniendo resultados muy remarcables. Aparte del mar, las calas, las costas, las playas, ya existe una demanda consolidada de turismo interior.
Es más, crea partidarios convencidos y amantes fijos que por nada del mundo regresarían a la agresiva costa ni a sus paellas oleaginosas y cargadas de ajo y picadillo de hígado.
En suma, España ya no es solo el turismo de playa, paella, sangría. No todo hay que atribuirlo al creciente temor a las enfermedades malignas de piel, al aburrimiento por la misma oferta de siempre y al incremento de los precios.
El interior de España es muy valioso, una vez que también se han interiorizado las enormes distancias de carretera (esto va escrito para los isleños, que tenemos unos esquemas peculiares sobre las distancias). El turismo europeo ha ido decantándose por la España interior en un 20% de aumento. Esto son cifras serias.
Las estimaciones son muy positivas para Castilla-La Mancha, Extremadura, Galicia, La Rioja. Bastante menos para el resto, exceptuando Madrid que es una auténtica joya para el turismo de cualquier estilo, edad o tipo.
Apuntado todo esto, vamos a tomar nota.
A nosotros los pitiusos nos copian infinidad de cosas, de manera que siempre que viajo o leo estoy con la antena de buitre presta para llenarla de ideas que puedan ser aplicables a Ibiza-Formentera.
Lo escribo apelando a su sentido del humor, ¿podemos hablar en unas islas tan pequeñitas de turismo interior? ¿Dónde está nuestro interior, si está todo trenzado por vehículos, de ocio o de servicios, destinados al turismo de playa? ¿Los ibicencos, tenemos un interior? Yo al mío no me lo encuentro.
Los formenterenses lo tienen mucho peor, porque se pongan donde se pongan siempre pueden observar el exterior. Formentera, como Ibiza, apenas tiene interior. Parece una pesadilla borgiana.
Bromas aparte, sí que el patrimonio pitiuso tiene una oferta respetable. Y ésta ha de ser muy mimada en todos los aspectos. «No queremos molestar al turista, pero paralizar las obras en verano traerá paro», dice el flamante presidente de la Pimeef, Joan Tur Ripoll, que sustituye a mi tocayo Mariano Riera. Ambos son unos valientes manteniendo el tipo con la que está cayendo.
Detecto preocupación en Tur Ripoll y no es para menos. Como muchos ibicencos (y quizás yo mismo) le veo un poco desenfocado: la economía de Ibiza no son los constructores sino el turismo.
Naturalmente que la construcción añade valor, pero no podemos perder de vista jamás que nuestra industria es el turismo. No construir campos de golf, puertos deportivos ni cientos de apartamentos. Y en éstas están, no lo duden.
Tampoco es la construcción la que genera los peores ruidos: la huella sonora del aeropuerto, las motos, las discotecas al aire libre, beach clubs y etc. son mucho peores. Pero como él dice: hay que mirarlo de cerca.

sábado, mayo 26, 2012

Hemos perdido las playas


Al principio no había nada, pero el Sumo Creador se puso en faena y creó Ibiza y todo el resto en menos de siete días. No seamos modestos, Ibiza también estaba incluida en sus planes, lo que no sabía nadie es que una isla que ha tardado millones de años en configurarse, acabaría sin una sola playa limpia y accesible para los ibicencos normales, corrientes y molientes.
Se acabaron los espacios. Si se llega a la cala o playa con la barca, habrá problemas para fondear, pero si se llega con el coche lo más probable es que no haya aparcamiento, o que sea carísimo o que te desvalijen el vehículo.
Y esto que El Creador lo tenía todo previsto: no contaba con el poder destructor de los neopitiusos.
Puso luz, puso tinieblas y las distinguió, separó las aguas de las tierras, llenó el mar de peces y de yerba las tierras secas; le gustó lo que hacía, porque todavía no había parido al hombre y las cosas se iban asentando con cierto equilibrio y serenidad. «Haya estrellas en el firmamento» y nacieron los soles, todo irradiaba luz sobre la isla de Ibiza, donde ya germinaban gramíneas, férulas y amapolas.
Entusiasmado con su obra, llenó las aguas de animales acuáticos y muchas aves que surcaron el cielo, graznando sobre los lugares altos, como sa Cala de Sant Vicent, la Mola, es Vedrà... Multiplicaos, dispersaos, ordenó el jefe y los bichos, las culebras y las reses iniciaron una interminable peregrinación para cubrir todo el planeta, no solo Formentera o Ibiza.
Y ahora viene lo difícil, en realidad no sé cómo explicarlo, porque es cuando se fastidia el programa: el Señor crea el especulador, al hotelero, a los futbolistas y sacándoles algo más que una costilla, produce las mujeres, que aparecen muy satisfechas y mesándose la melena como si tal cosa, inocentes y libres de toda culpa (todavía).
Entonces dijo Dios: «Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza, y que tome posesión sobre los peces del mar, las aves que revolotean libres en el cielo y los bichos y animales que se arrastran por la tierra».
Pasaron cien, mil, millones, miles de millones, hasta que apareció un ibicenco con boina, hecha a mano con la piel de una liebre cazada con una pedrada. Faltaban al menos dos mil años para el nacimiento del Hijo del Creador.
Un buen día llegaron los fenicios para cargar bayas, agua y frutas salvajes. Cientos de años después, sus hijos los cartagineses, incluso los romanos un poco más tarde. Hablaban una jerga desmesurada y cantarina que recuerda mucho al catalán del 2012, pero no era lo mismo.
Hace sólo 60 años empezaron a llegar forasteros que se solazaban en el mar y se tendían en las arenas abundantes. Tanto gustó este deporte que en el ínterin han desaparecido las arenas, tapadas por unos forros de plástico (hamacas) al modo de los invernaderos de Almería. Apenas queda un metro libre para sentarse o tenderse sobre las arenas.
Ya no podemos ir a peor, dijo alguien. Craso error: en 2011 comenzaron a invadir los calveros de arena con estruendosas instalaciones, donde los extraños se entregan a furiosas danzas en misterioso trance químico. Y ahora no duerme ni Dios.


miércoles, mayo 23, 2012

´Beach clubs´, otro error

 Me gustaría saber a cuantos vecinos molestan estos estruendosos clubs playeros, donde se impone un nivel de decibelios que atentan contra toda lógica y seguramente contra la ley. No dejan de ser otra trampa para destrozar al turista, para ordeñarlo minuto tras minuto, sin descanso, sin pausas.
Esto podría ser un aliciente para patrocinar una maratón de discos en las arenas interminables de las playas de la Península. Pero en Ibiza, donde apenas tenemos playas, y lo poco que tenemos está sobreocupado por las hamacas carísimas, esto constituye un error fenomenal más. Otro más. Uno tras otro.
No me extraña que Ibiza sea conocida en todo el mundo por su droga, sus violencia, sus accidentes, su sangre.
Ya es sabido que no podemos tenerlo todo, pero si pudiéramos elegir ¿por qué siempre nos quedamos con lo peor? ¿Para beneficiar a una docena de empresarios? El problema es que la gente que viva en Ibiza se irá encontrando cada vez más acosada.
Algunos reductos han ganado algunas batallas, pero todos sabemos que cualquier día amaneceremos con nuestra casa invadida por el ruido de una monstruosa discoteca de playa, o una gasolinera comenzará a envenenar nuestras aguas o simplemente nos construirán una depuradora, un horno crematorio o una discoteca rural (ay, las diosas con vocación de procrear...)

Es una secreto a voces que nadie soporta 7/24 horas de fiesta sin un descanso. Hubo un tiempo en que se llegó a un repliegue considerable, con el cierre de las discos y dejando unas horas de margen antes de cualquier apertura. Ni siquiera sé cómo ha quedado establecida la situación reglamentaria.
Pero ya me decepciona bastante que los alcaldes soliciten a las discotecas una clausura de final de temporada más tardía. No servirá de nada, pero ya demuestra el tipo de turismo que pretenden cultivar. Y encima quieren más campos de golf y puertos deportivos. ¿Para qué si quien debiera utilizarlos está empastillado bailando con lobos en las arenas contaminadas de los beach clubs?

¿En invierno? Tampoco, incluso cierran los hoteles de cinco estrellas porque no hay clientes y si los hubiera no hay aviones para llegar. Pocas playas disponibles y encima las saboteamos convirtiéndolas en discotecas. Unos genios somos.
Quizás nos iría mejor controlando mucho las urbanizaciones construibles, los campos de golf proyectados y remodelando los puertos existentes para su uso multiplicado durante 3 meses de verano. Pero sin obras fijas definitivas.
Siempre se pone como excusa lo más urgente para rehuir la solución y el diseño de lo más importante, pero Ibiza y Formentera tienen pocas opciones si no consiguen enfriar la codicia de algunos empresarios y la implícita de algunos políticos.
Las islas se perdieron el día en que se olvidó la regla de oro, la máxima regla: nosotros vivimos del turismo, no de construir urbanizaciones para blanquear capitales de las mafias gallega, italiana, rusa o ibicenca.