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miércoles, abril 11, 2018

Pagar para trabajar en Ibiza

Dos personas duermen en el techo de una furgoneta aparcada en una calle de Ibiza. CRISTINA MARTÍNEZ ESCANDELL

Cuantas más cosas tocan o retocan los ideólogos del Pacto, más caos producen y reproducen. Es un mecanismo diabólico, porque encina cobran unas cantidades impresionantes por hacerlo. Pero no son los únicos.
En aquello que podrían ejercer una influencia benéfica lo ignoran, y donde no debieran hurgar, siguen manipulando. Pero no son los únicos.
Estos días pasados se ha hecho público en la prensa nacional que para trabajar en Ibiza de hecho hay que pagar. Habitualmente, un trabajador se vende por horas y a final de mes percibe unos emolumentos, que gasta o ahorra, según vayan las cosas. En Ibiza esto no funciona: los costos mínimos vitales son tan disparatados, que para poder trabajar en la isla hay que venir bien provisto de dinero para hacer frente a los gastos. Si sales vivo de la isla blanca, saldrás sin blanca, con perdón.
En realidad pocos regresan. No pasa semana en que en Madrid, Valencia, Extremadura o en Cuenca no me pregunten por Ibiza, pero pronto les pongo en antecedentes. Por una cama €1.200 si tienes suerte, suele ser un argumento que echa para atrás al más osado. Incluso los vendedores de droga en los taxis pirata están descubriendo que las sentencias de cárcel son de tres años y pico. No mola.
El problema de la vivienda es el más escandaloso, pero no es el único. Una joven amiga enfermera tiene un buen contrato con una empresa de ambulancias, pero no encuentra donde descansar los huesos. Ella y ellos son jóvenes y se atreven con todo, pero pocos como mi amigo un excelente cocinero que vivió en el interior de su coche durante todo un verano junto a su perrito. Nunca ha vuelto.

miércoles, septiembre 20, 2017

Jugar con fuego



Podemos jugar con fuego, pero tiene sus riegos y los conocemos, porque Baleares ya es un mercado maduro y muy experimentado en el turismo. Hemos pasado por la árida travesía del desierto y muchos empresarios dejaron la piel y parte de su patrimonio en el envite. Pero es que ahora están abusando de los últimos seis años de bonanza y de récords acumulados. 

Hasta la temporada 2011 pasamos una época de al menos cuatro años muy duros. Y hay que recordarlo. Desde entonces, a medida que se iban extendiendo por el Mediterráneo las “primaveras árabes” (experimentos fallidos y peligrosos, que ahora sabemos alentados cuando no financiados por Soros y gente de parecida calaña) iban aumentando las llegadas a nuestros aeropuertos. 
Por mi experiencia saharahui, siempre recuerdo que fue en los campamentos de El Aaiún, diciembre de 2010, cuando se iniciaron los incidentes violentos. Y siguió Túnez. A partir de ahí, los hoteles baleáricos empezaron a llenarse a un ritmo sospechoso, al tiempo que saltaba por los aires el statu quo del mundo árabe. 

Muchos ilusos creyeron que llegaba la democracia árabe. Desde luego no conocen el Islam, su ley islámica, Sharia, con un profundo odio enraizado hacia las libertades liberales de la Unión Europea. Pero nadie se preocupó: Se estaba ganando dinero a punta pala. 
Siete años después, el mercado nos ha dado varios avisos inequívocos. Los atentados de Túnez ya nos debieran haber alarmado. Necesitábamos el de las Ramblas para aprender la lección. 
En el plano doméstico, los planes de ocupación hotelera y de viviendas turísticas tampoco cumplieron las expectativas. Pero la iniciativa privada reaccionó bajando precios. Quienes no se han enterado son los irresponsables del Govern Balear. Aún no.

@MarianoPlanells

Periódico de Ibiza

sábado, septiembre 02, 2017

Fragilidad del turismo

¿Por que llamarlo temporada turística si no podemos dispararles?
El turismo es una industria muy asentada en el planeta, pero el desarrollo y la evolución de los flujos dependen de muchos factores incontrolables y a veces imprevisibles. O sea, el turismo es un actividad frágil. En este sentido en España no tendríamos que estar jugando con fuego.
Aclararé que los enemigos del turismo no son una decena de pintadas anónimas, por mucho que puedan enrarecer el ambiente en las redes sociales, debido a su potente efecto multiplicador que hace de caja de resonancia de cualquier nimiedad anecdótica. Los auténticos enemigos son mucho más reales y letales: recuérdese el desgaste del turismo alemán, traducido en algunos períodos de pérdida significativa de visitantes. Cuando ahora parece que se han recuperado, de nuevo se observa cierta flojera entre los germanos.
Los enemigos del turista inglés no han sobresalido hasta el momento. Pero en estas semanas la libra esterlina ha sufrido una cierta devaluación con respecto al euro. Si no se acusan mayores pérdidas es simplemente porque muchos llegan con líneas de vuelos de bajo coste y porque ya tenían las vacaciones pagadas con anterioridad. Atención a los próximos meses, porque vienen curvas.
Pero si duda uno de los mayores enemigos de nuestro turismo somos nosotros mismos. Parece obvio que Ibiza y Formentera han superado el umbral de carga. Hay una sensación peligrosa de saturación y de deterioro de los servicios. Quizás no lo hayan notado aquellos que vienen a desfasarse durante una semana, pero hay muchos otros que no aprecian estos embotellamientos, o la lista de precios que parece haberse vuelto loca en algunos locales.
Tampoco nos ayudan las intoxicaciones alimentarias, los numerosos accidentes sangrientos ni la violencia bronca.

Lista de artículos: Mariano Planells
En Twitter: MarianoPlanells

miércoles, agosto 30, 2017

Ahora el verano tranquilo


Los veranos tranquilos ya se han terminado para siempre, como el turismo que nos emiten Gran Bretaña y Alemania no cambie mucho de naturaleza. Difícil lo veo. Pero al menos los meses de mayo y de septiembre (ahora ya también octubre) sirven para dulcificar la sensación de caos y canícula que deja al personal derrengado y la propia isla estragada hasta límites insoportables.
Tiempo de reparar en los lesionados árboles frutales que también sufren los embates de los tiempos peligrosos. En Mallorca se están quedando sin almendros a una velocidad incomprensible como no sea debido a la xylella. En los últimos años se daba la culpa a las sequías, pero ya parece evidente que aquí intervienen las bacterias agresivas. En lo que yo he observado, en Ibiza ocurre lo mismo. Por una parte, la atención al campo se ha relajado, pero por otra ahora ya tenemos diagnosticada la enfermedad letal que afecta a nuestros olivos, almendros y acabará por afectar a otros frutales.
Los pinares viven su propia pesadilla, hoy quizás menguada por las atentas cargas químicas contra la procesionaria. Entre la oruga y la sequía, los pinos también sufren fases de estrés. Ningún ser vivo escapa a las duras condiciones del entorno, tampoco los humanos. El personal, sometido a cien días (o más) de labores intensivas, llega al otoño afectado por las abolladuras, lesiones, luxaciones, tirones y fatiga crónica. Por ello, unos y otros agradecerán el cambio de ritmo que nos introduce al verano tranquilo.

miércoles, mayo 04, 2016

Bruselas y el alquiler turístico


Los ibicencos y los españoles en general sufrimos desde al menos 1978 una mareante vorágine de cambios ininterrumpidos. Primero fue para adaptar la España franquista a un régimen de libertades; más adelante las distintas regiones fueron incorporando las autonomías, distintas en cada caso y, por fin, entramos en una monstruosa organización superestatal que se acabó denominando Unión Europea. Pues bien, la coctelera todavía sigue en plena agitación, aunque siempre en el mismo sentido: se pueden introducir más leyes y más impuestos, pero es casi imposible deshacerse de una institución o de una tasa, una vez estén en funcionamiento. Impuesto que llega, es para quedarse. Estas nuevas leyes conllevan implícitas nuevas contrataciones de personal, o sea más gasto.
Y son muy hábiles, porque lejos de sentirnos confiscados, acabamos creyendo que todo es gratis. Es justo lo contrario, pagamos por todo, si no más pronto será más tarde, y si no es Pedro será Pablo o será Juana o su hermana. Si nos dijeran que trabajamos los siete primeros meses del año para pagar los diferentes gastos del Estado (en todas sus formas) no lo creeríamos y de hecho aún queda gente que no lo cree. Incluso algunos piensan que acabamos cediendo al Estado un 77% de nuestros ingresos. Estremece pensar que tengan que regular desde los despachos de Bruselas el grosor de las bridas de los caballos o las trabas de nuestras ovejas en Formentera. El diámetro de nuestras mangueras de gas o el octanaje de las gasolinas. Nuestra numeración de matrículas en vehículos o en embarcaciones, incluso los códigos de numeración telefónica. Puede parecer divertido, pero no lo es. Esta hiperregulación hay que pagarla. Y difícilmente escapará nadie, pues los controles están encadenados de forma escalonada de manera que si no te pillan un lunes, acabarás cayendo un miércoles.

El fenicio acabó en estas cavilaciones cuando estaba leyendo que Bruselas va a meter mano en el tema de los alquileres turísticos en zonas urbanas y en fincas donde viven nativos. Al parecer esta actividad comercial crea problemas en numerosos países de la UE y, como es lógico, los codiciosos e insensatos burócratas no dejarán pasar esta oportunidad para seguir marcando la pauta en la vida de los europeos. Yo creía que la Ley de Arrendamientos Urbanos ya impedía el alquiler a los hooligans que alteran el descanso a los vecinos, pero no. El Pacte quiere intervenir, pero tampoco hace nada concreto. Decían que las autonomías eran muy útiles porque conocen los problemas desde la proximidad, pero una vez más, demuestran ser trastos inservibles y carísimos. Y por esto, las leyes nos las van a hacer desde la distante Bélgica. O quitamos las autonomías o acabarán con el Estado del Bienestar. Hace años que lo escribo.

miércoles, diciembre 16, 2015

Los hoteleros, protagonistas en verano y en invierno

Foto J.A. Riera (Diario de Ibiza)


Lo tenemos bastante asumido los que de alguna manera trabajamos de cara a la gente en un mercado libre: cuando la prudencia aconseja ofrecer cambios y mejoras no queda más remedio que renovarse o morir. Remodelarse o desaparecer del mercado turístico. En esto, los empresarios turcos (o en Turquía) nos dieron un buen susto, al menos durante los primeros diez años del siglo XXI. Sus instalaciones flamantes y con la experiencia acumulada en otros puntos mediterráneos eran casi imbatibles, porque además la moneda turca funciona en otro universo. Muy complicado competir con ellos.
Súbitamente, en diciembre de 2010 los países musulmanes ribereños y aun los más alejados se adentraron en una dinámica de insurrecciones, apoyadas desde el exterior o no, que les ha llevado al precipicio. Al fondo del barranco y con pocas opciones de salida del infierno, que algunos incluso han calificado como escalada para la tercera guerra mundial. Y aquí están y aquí estamos. Hay decenas de millones de turistas europeos, rusos y también árabes que se han visto obligados a reinventarse un destino turístico. Funcionó Egipto, también lo hizo Turquía, pero señores, este sueño ha terminado. Ha terminado mal. Ambos colosos han caído en desgracia para el turismo. Las penas de uno pueden ser la fortuna del otro. Así ha sido y sigue siendo desde la temporada 2011: los hoteleros de Baleares han gozado de unas ocupaciones fantásticas (de fantasía inimaginable), se ha vuelto a hablar del overbooking, de una potente economía sumergida en el mercado negro de alquileres de inmuebles, barcos, coches. Baleares lleva cinco temporadas con altos ingresos y con altísimas contrataciones.
Ello explica otro fenómeno de alto alcance: las remodelaciones y las reformas de la planta hotelera. El fenómeno hubiera sido impensable en 2009, por ejemplo, cuando una temporada agónica sumió a los empresarios baleáricos en una depresión insalvable. Dirigían sus inversiones al Caribe o a otros sitios, evitando pérdidas de tiempo con la crisis y con la política restrictiva del segundo Pacto de Progreso.

A partir de 2011 ambos factores dan un giro de 180º y el Partido Popular se dedicó a fondo a su deporte favorito: liberalizar, permitir y fomentar el crecimiento con una Ley Turística permisiva, bajo la cual se amparan en 2015 los hoteleros para solicitar licencias de reforma y de remodelación. Paralelamente los clientes trasvasados de Túnez, Marruecos, Argelia, Grecia, etc. comenzaron a llover sobre nuestro archipiélago. El proceso no ha amainado sino todo lo contrario, ahora se añaden los turistas huidos de Egipto, Turquía, Jordania, Siria, etc. Cuando hay dinero todo son alegrías, pero no olvidemos que vivimos gracias a un milagro macabro y terrorífico. Aprovechar esta coyuntura favorable me parece irreprochable y muy oportuno, ofrece muchos miles de puestos de trabajo durante el invierno y renovamos la planta hotelera balear, ya muy desvencijada y en gran parte obsoleta.

sábado, septiembre 19, 2015

La ecotasa diabólica


Lo pregunté al final de mi último artículo: ¿quién se supone que debe pagar la ecotasa, en caso de que se diera la nefasta decisión de imponerla? Obviamente, el turista, el visitante vacacional que quiere pasar unos días y unas noches en la isla. Ya tenemos el primer problema: ¿cómo, dónde y quién la debe cobrar? En el primer intento fallido y ridículo del 2002 en el primer Pacto de Progreso se cargó la engorrosa tarea a los hoteleros de Baleares.
Pero esto ya no puede hacerse, hay que ponerse al día y saber que en Ibiza más de la mitad de los turistas llegan en barcos o en avión, pero no se hospedan en establecimientos hoteleros. La realidad económica ha dado un vuelco espectacular. Si se cobra a quien se hospede en un hotel, hostal, pensión se está causando un agravio comparativo de enorme relevancia.
Si ahora los que vienen a las Pitiusas ya huyen de los hoteles para acogerse en régimen de alquiler en apartamentos o casas, desde la existencia de la ecotasa lo harían mucho más. No solo añadirían una responsabilidad y un trabajo al hotelero para recaudarla, es que además crearían un incentivo activo para dejar de usar esas instalaciones. El daño al hotelero no sería baladí. Bien, en tal caso, quizás piensen en cobrarla en los puertos y en el aeropuerto, en caso de que lo autorizara el Gobierno de España. Tampoco lo veo muy práctico. Barcos y aviones ya vienen penalizados por tasas portuarias y aeroportuarias de gran calado, ya solo les faltaría convertirse en recaudadores de lujo de la codiciosa Francina Armengol, de quien sabemos que tiene una admiración declarada hacia todo lo catalán que raya en la veneración y poco más.
Dejemos los ibicencos que los catalanes naveguen a su aire y que se equivoquen solos. Los baleáricos no somos catalanes y concretamente los de Ibiza mucho menos. Y la quimera de los Países Catalanes nunca ha existido ni existe. Por mucho que lo repitan. Que cobre Cataluña las tasas que pueda inventarse, así tienen su autonomía, en quiebra irremediable y con una deuda que, es evidente, caerá sobre la espalda del resto de españoles. Dudo mucho que el ministro del ramo y AENA quieran participar en las misas negras podemitas del nacionalsocialismo falsamente ecologista del Pacte de Baleares. La ecotasa es un invento diabólico y Dios nos libre de gobiernos como el del Pacto, que ni siquiera saben aprender de sus propios errores. ¿Errores? ¿Qué digo? ellos jamás han admitido ni uno.

miércoles, septiembre 16, 2015

La ecotasa, inútil y peligrosa


Dice el importante operador turístico Thomas Cook que si se pone una ecotasa en Baleares muchos turistas dejarán de venir. No lo sé, pero observo que se esgrimen los mismos argumentos que en el primer intento, creo que del año 2002. Fue un sonoro fracaso que murió con sordina, casi en silencio, porque al Partido Popular y a los hoteleros no les interesó celebrar una victoria agridulce.

En aquella época muchos pensaron que la implantación más que arbitraria de la tasa turística fue un pulso entre algunos arrogantes miembros del Pacto y el lobby de los hoteleros. Para que estos supieran desde el primer momento quien mandaba. El gallo del corral impuso su criterio, pero poco le duró el cacareo, algo más de un año.
Arrogancia política e intereses económicos aparte, la clave está en saber qué es la tasa, conocer de buena fuente si será útil y si no causará más daños de los que pretende evitar. Si se decide que sí, queda un enorme problema: ¿Cómo la aplicamos?

Mi opinión personal es muy clara: tengo una aversión total a cualquier tipo de impuesto, aun sabiendo que tenemos que contribuir todos en el mantenimiento de la sociedad del bienestar, que cada vez emplea a más derrochadores en un gasto público improductivo que a medio plazo nos llevará a la ruina total. Gente más informada que yo ya lo ha explicado en algunos medios nacionales.

Yo estoy en contra de la mayoría de los impuestos existentes, rebajaría la gran mayoría y otros los suprimiría. Comprendo que es imposible en la actual mecánica de un Estado de las Autonomías demencial e insostenible.

Solo nos faltaría una ecotasa, para acabar de debilitar nuestra economía, que compite a duras penas con destinos que no la aplican y ofrecen instalaciones más modernas. Las almas cándidas que hablan de un impuesto finalista saben que apenas llegaría para solucionar nada y que el dinero ha de venir vía presupuestos del Estado, que por esto lo recauda a espuertas con el IVA, tabaco, alcohol, puertos y aeropuerto.

No aconsejo usar la ecotasa como letrilla de cantautor . El Pacte necesita siempre un tema que articule su política, cuando gobierna en los despachos o cuando alborota en las calles. Suelten el tema y dejen a las empresas en paz.


Y para finalizar una pregunta ¿usted compraría un coche de segunda mano a Francina Armengol o a Vicent Torres? Entonces con más motivo es inútil y peligroso ponerles unos millones confiscados a los turistas... que se hospedan en los hoteles. Y esta es otra. ¿Quién pagaría la ecotasa?

sábado, julio 25, 2015

El ocaso de los hoteles


Los fenómenos sociológicos transcurren ante los ojos de todos, pero mucha gente no los percibe, porque no puede, no quiere o no sabe. Pero los que hemos vivido la evolución del turismo desde 1960, no dejamos de sorprendernos por esta deserción de los turistas de los hoteles. Como si los últimos defensores de la cultura hotelera fueran los del ´todo incluido´, clientes fieles, más tranquilos y previsibles.
El turista de hotel se basa en la previsión. No se le puede hacer jugarretas, porque deja de volver y queda muy escarmentado: paga por unos servicios que conocía de antemano y tiene una especial fobia a las improvisaciones. El turista no viene a fregar platos ni a cocinar, viene a descansar y no le gusta que le sorprendan en exceso. Quiere lo comprado y que le dejen en paz, bebiendo su cerveza sentado en la piscina o cerca de la playa.
Para determinado tipo de hoteles, ya muy amortizados, el all inclusive es una modalidad rentable de la que nadie quiere desprenderse, mientras el mercado la solicite. Algunas instalaciones dan un servicio muy digno y bien cuidado.
¿Quién más puede ser cliente de un hotel? A excepción de los excéntricos millonarios que visitan Ibiza para una noche, no se me ocurre un tipo o un grupo especial. Por lo tanto vamos a hacernos la pregunta a la inversa: ¿Quién no va a los hoteles en esta Ibiza del siglo XXI?
Rápidamente todos nos haremos una lista de conocidos y amigos que consiguen alquilar su casa con un pequeño estanque convertido en piscina a unos precios muy excitantes.
Residentes extranjeros durante el invierno, de pronto alzan el vuelo con dos maletas repletas y se van a Chequia, Marruecos, o a su Alemania natal. Mientras ellos disfrutan el verano en una zona más fresquita y barata, su casa en Ibiza les dejará suficiente dinero para pasar el invierno holgadamente. Y sin tener que vigilar ni cobrar ni manipular las enojosas cuestiones prácticas diarias: una agencia se encargará de todo.
Cuando veíamos la proliferación de casitas dispersas por toda la isla en los años 70 nos quejábamos del destrozo ambiental. Ha sido muy superior a los esperado. Teníamos razón los conservacionistas y ahora no tiene remedio. Entonces solía ser siempre un ibicenco quien te decía que tenía derecho a hacerle una casita a cada hijo. Yo les contestaba siempre lo mismo que a los catalanes con su obsesivo derecho de autodeterminación: este derecho no existe.
Da igual, de seguir esta lógica el caso es que muchos ibicencos dispondrían de varias docenas de hijos cada uno. Ahora nos podemos comer los ladrillos. Los hoteles se van vaciando, la isla es ingobernable y los isleños somos cada vez más pobres y vivimos mucho peor.

sábado, enero 10, 2015

Adiós al Montesol, solárium de Ibiza

foto ibiza5sentidos

Cuando se diseñaron y aprobaron las autovías dije que Ibiza estaba desprendiéndose de su propia aura, en términos benjaminianos y desde entonces la realidad se ha encargado de confirmarlo año tras año. El fenómeno no se ha traducido en una visualización catastrófica por el simple hecho de que Dalt Vila soporta estoicamente todas las afrentas y las heridas, arquitectónicas, urbanísticas y de todo tipo. Pero a medida que se desciende de la catedral, ya se percibe la sensación: Ibiza ha volado en mil pedazos. Lo que existe ahora es otra cosa.
En la calle de las farmacias, hasta la llegada al puerto, la alarmante sensación se convierte en una evidencia: esto ha concluido y cada vez será peor. Mucho peor. En una ciudad diseñada por los sabios cartagineses (o sea, fenicios cambiados de Tiro a Cartago) hace 2.700 años no se puede absorber ni dar servicio portuario a tres millones de vándalos que la visitan cada año, en un intervalo de apenas cinco meses.
A partir de aquí veréis los mayores errores horrorosos, perpetrados por los políticos y bendecidos por los arquitectos y viceversa: puede ser un intento de cargarse el puerto terminado a comienzos del siglo XX o construir una depuradora que no funcionará a unos 110 metros de altura sobre el nivel del mar. O urbanizar toda la Platja d´en Bossa, sin darle ni un metro de respiro. O tener las discotecas dentro de la ciudad durante la mayor parte de las 24 horas. Y no os quejéis o acabarán por construir una central nuclear en San Rafael.
Ya estamos acostumbrados. Frente a las barbaridades podemos oponernos mandando una carta al diario y ya quedamos con la conciencia tranquila. Pero hay algo que no se puede sobrepasar: perder la propia sombra, prescindir de la buena sombra. Es lo que ha ocurrido en Ibiza al perder su aura. Esterilización, uniformidad, vulgaridad, adobado todo ello con mucha droga, corrupción y un ruido espantoso.
Hotel Montesol, en celebrada foto de Toni Riera, años 70
La última prueba de esta pérdida irremediable, de esta amputación sin sentido es el cierre de las galerías Serra y el hotel Montesol, que cumple ya más de 80 años, una buena edad para jubilarse. No siempre se llamó así desde que se inauguró en 1933 y nacido de la mano experta de un maestro de obras, mestre Campos, Juan Gómez Ripoll, que murió fusilado al final de la contienda civil 1936-39. El Gran Hotel Ibiza se convirtió en el centro de acogida de viajeros y turistas. Su nombre no exageraba un ápice. Emplazado en el paseo Vara de Rey, casi rozando las aguas del puerto, años después recibió el nombre actual, que parece fruto de una broma: Montesol. ¿Un monte casi dentro del mar? Durante muchos años se convirtió en el solárium improvisado de miles de hippies y personajes de todo el mundo. Ahora llega el silencio, la duda, la espera. La incertidumbre. Como ocurre con toda la isla, desprovista del aura.

sábado, octubre 11, 2014

Más hoteles en los faros

Casi 20 proyectos para 11 faros baleáricos (vía mallorcadiario)

No sé si estoy seguro de querer turismo en invierno. En vista de lo que viene casi es mejor dejarlo para Benidorm, Cataluña o Canarias, que son buena y paciente gente. A veces pienso si no será mejor soportar los dos meses de verano como quien va al dentista: todo de golpe y después dedicarse a la holganza o a leer a Quevedo y a Cervantes, mientras la naturaleza restante intentará sortear las hormigoneras y a recuperarse.
Aquí nadie procura un programa para el invierno. La conjura de los necios, necios pero interesados. Por Ibiza y Formentera no trabaja nadie y mucho menos los políticos, agarrados al sueldo como garrapatas y cuya mejor intención es intentar la reeleción.
En el ínterin hacer el menor ruido posible y tratar de no salir en las páginas del Diario por el gasto de la tarjeta o del móvil.
El otro día me sorprendía del vaciado de cinco enormes montañas de Ibiza para usar el relleno sobre las costas. Todo para el verano. Aquí nadie procura ni trabaja para el invierno. Cinco enormes montañas, cinco muelas arrancadas de cuajo y sin cicatrizar.
¿No es suficiente ya para mantener los miles de millones de nivel de media docena de familias pitiusas? Quiá. Quieren más, los señores quieren más, por supuesto arrasando por donde quiera que pasen. Están creando las condiciones para el colapso perfecto de Ibiza. Pero eso, allá ustedes.
Para los locos veranos la Autoridad Portuaria de Baleares acaba de enviar a Madrid 15 proyectos hoteleros para 11 faros del archipiélago balear. Hoteles y restaurantes. Por lo que he leído, va en serio. Una casta de políticos insoportables, con unos niveles de gasto desmesurados necesita extraer de cualquier parte la liquidez que ellos con tanta facilidad despilfarran.
Ahora van a por los faros, edificios de un valor relativo, pero con ubicaciones de fantasía que de estar en el mercado alcanzarían precios astronómicos: en la costa misma, sobre precipicios y roquedales de indescriptible belleza. Van a por ellos. En Menorca se ofertan dos, el de Favàritx y el de Ciudadela.
En Mallorca hay el faro más solicitado. Miren las fotos del Cabo Blanco (Cap Blanc) en Internet y gozarán, con unas vistas casi como las del Hotel Hacienda en na Xamena. Tres proyectos de hotel quieren este faro. No me extraña.
Formentera oferta dos, el de la Mola y el de Cap de Barbaria, para restaurantes. Ibiza no ofrece sorpresas: Faro de Botafoc; el ya conocido de sa Conillera (Empresas Matutes) e incomprensiblemente se incorpora Tagomago con un hotel. Un islote que debiera ser intocable se convertirá en un pequeño Manhattan.
¿Para mejorar la calidad de nuestro turismo a lo largo de todo el año?


Diario de Ibiza

miércoles, abril 02, 2014

Hoteleros en el punto de mira

La hostelería ha sido un buen negocio y quizás uno de los más antiguos del mundo, desde las hospederías o los albergues y si ibas con una esposa embarazada y no te aceptaban igual acababas durmiendo en el corral de los mulos, donde al menos una vez en la historia nació el mayor profeta, el mesías. Esto es señal de que –como la prostitución, igualmente añeja– suele ser un buen negocio. La hostelería da dinero y en lugares de intensa expansión temporera, como Ibiza, es un negocio astronómico. O en Canarias. Es difícil que un hostelero pierda dinero, a no ser en estas maravillosas casas rurales que solo llenan las habitaciones durante las fiestas del cerezo o en las del pueblo. Incluso así, pocos hoteles rurales cierran puertas.
En Ibiza el negocio es innegable y no lo digo para azuzar a los sindicalistas que se forran haciendo cursillos de formación. Es una gran verdad, los hoteleros de Ibiza ganan dinero para todo el año, para invertir en el Caribe y para emprender urbanizaciones y grupos de apartamentos sin cesar. Quien lea habitualmente las páginas del Diario habrá comprobado esta buena salud. Ibiza, Mallorca y Formentera son tres de los destinos nacionales con los precios hoteleros superiores a la media mundial (según el último Hotel Price Index, publicado por Hoteles.com).
Si nos ceñimos a índices nacionales, los hoteles de Ibiza siguen registrando la rentabilidad más alta de España. Los ingresos por habitación se situaron el pasado año en 81,9 euros, un 4% más que en 2012. En esta columnita fenicia lo hemos ido narrando de otra manera, al reconocer el extraordinario resurgimiento del turismo en los últimos tres años, desde aquel invierno de 2010 cuando los pueblos árabes ribereños iniciaron una cadena imparable de revueltas sociales, que en algunos casos culminó en guerra civil. Estos millones de turistas prestados han significado una inyección muy significativa de vitaminas para los hoteleros y para la sociedad entera.
Aurelio Vázquez, de la Federación Empresarial Hotelera de Mallorca, ha recordado la dinámica agónica de los últimos diez años y lo ha resumido en una frase magistral: «Del 2004 al 2012 Baleares ha necesitado un millón y medio de turistas más para mantener los mismos ingresos». Para unas islas frágiles como las Pitiusas esta situación es muy preocupante, porque cada vez hemos de gastar más recursos, energía, territorio para –simplemente– mantener el mismo nivel de ingresos.
Y cada vez se vive peor. Este hecho no puede ser ignorado por los sindicatos cursillistas, en un país donde hemos visto reducidos o congelados los salarios de todo el mundo. Nosotros no somos los culpables de los parados y no somos los responsables de inventar nuevos puestos de trabajo, ha venido a comentar Vázquez. Quizás sea verdad, pero sería muy de agradecer que los hoteleros contrataran generosamente. Ahora pueden.

sábado, septiembre 07, 2013

No se llena ni en julio ni en agosto

En Baleares sí ha seguido creciendo la oferta hotelera desmesuradamente, por mucho que algunos lo nieguen o lo disimulen. Crece la oferta estrictamente hotelera, las urbanizaciones y los establecimientos como albergues, campings, pensiones, pisos, apartamentos.
De no ser así ¿dónde es esconde la gente? Porque cada vez vienen más veraneantes. Ignoro en qué tipología encuadrarlos: turistas, viajeros, peregrinos, curiosos, ambulantes o vividores. El aumento vertiginoso de los vuelos de bajo coste ha de tener su expresión en la economía, empezando por el hospedaje. Es un aumento imbatible, incontestable y que puede cuantificarse con toda facilidad. Ocurre en Madrid, en Cataluña y en Baleares. Una vez más, Ibiza se lleva el triste récord de ser el aeropuerto que registra el mayor aumento de este tipo de pasajeros, en general jóvenes con muchas ganas de gresca pero con muy bajo poder adquisitivo.
Ibiza –ya lo ha dicho la prensa– registra el mayor aumento de pasajeros low-cost de toda España. Desde enero hasta junio, 398.137 viajeros (entrada o salida) emplearon estas compañías. Un 15% más que el año pasado.
¿Nos atrevemos a suponer que julio y agosto habrán seguido la misma pauta? Por supuesto. Y podemos suponer un crecimiento desmesurado de los botellones en playa d´en Bossa, en San Antonio y quizás en Santa Eulalia y San Carlos. La fama de Ibiza entre los jóvenes es explosiva. Quieren participar del banquete festivo y no todos pueden pagarse los precios (disparatados) del verano pitiuso.
Así que aplicando este razonamiento ya tenemos la explicación a otro fenómeno: a pesar del aumento de los pasajeros registrados en los aeropuertos, los hoteles no siguen el mismo aumento. Claro, puedo equivocarme, pero la explicación más sencilla suele ser la más convincente: es gente que no va a hoteles, apenas entra en los restaurantes y se supone que no puede permitirse gastos onerosos.
A finales de julio y de agosto seguían las ofertas en la prensa y en la televisión: los hoteles no están llenando. Y ocurre en Canarias, en Mallorca y también en algunos hoteles de Ibiza. Y ocurre en el Caribe, donde en algunas cadenas bajan los precios de una forma sorprendente.
Dejo estos datos aquí, para confirmar una vez más la tendencia de sobresaturar Ibiza en los meses punta y con precios bajos en algunos casos. A pesar de ello, se siguen poniendo en el mercado más plazas. Sigan, sigan. Mientras, los que se forran son los low cost y los súper y licorerías. Botellón y bronca.

miércoles, marzo 27, 2013

Unas cifras muy extrañas

Montaje apocalíptico de Iñigo Morales de Rada

Desde hace algo más de un año tengo una sensación muy extraña: me gusta leer las cifras siempre que no sean prolijas, en tablas interminables, porque sintetizan un hecho, situación o tendencia con la contundencia cuadrada o cuadriculada donde las palabras no llegan, ni siquiera las palabras exactas de un poeta grande como Kavafis, o como Rosselló-Pòrcel, quizás el mayor poeta de Baleares del siglo XX, aunque esto es opinable.
¿Y cuál es el problema? Que las cifras me describen la realidad, pero no me la explican. Y muy a menudo me desconciertan, porque los hechos que yo voy conociendo contradicen incluso la frialdad matemática que el Diario suele publicar en primera página.
Voy a poner unos ejemplos, pero hay decenas: «Vila fue en 2012 el destino turístico español con mayor rentabilidad de sus hoteles». Pues, vaya, como diría el desternillante señor Jeeves de Woodehouse, cómo estarán los hoteles españoles. Vila, Eivissa, Ibiza ciudad, es donde los hoteles aprietan más a los clientes. No me cuadra, ya sé que los hoteles ganan dinero, y la prueba es que se agrieta la torre de la catedral, se cae el Museo Arqueológico de Dalt Vila –cerrado ya para toda la eternidad, no lo duden– pero hoteles, lo que se dice hoteles, no se derriba ni se cae ni uno, como no sea para volver a construir otro hotel.
Aquí el único hotel que yo recuerdo que fue dinamitado por un ministro de Franco fue el Insula Augusta (¿1972?), propiedad de un joven empresario pitiuso que se llamaba Abel Matutes Juan y se sigue llamando así, gracias a Dios, porque sigue bien vivo, y que no hay que confundir con su hijo, Abel Matutes Prats, un importante refuerzo en la labor constructora del grupo Matutes.
Por lo tanto, no entiendo la veracidad de esta cifra, como se me escapa cómo puede ser rentable una estación de buses donde se cobran 5 euros por entrada y salida, un precio muy superior a los de la inmensa mayoría de ciudades españolas. ¿Tendremos que huir todos de Ibiza?
Ya verán como al final alguien del Partido Popular firmará este disparate que nació como engendro diabólico en tiempos psocialistas, como no es de extrañar.
Tampoco me cuadran los números de población. Que Ibiza aumenta, que va a aumentar..., todos los casos que conozco, y ya hace años, me informan de un vaciamiento de Formentera y de Ibiza. ¿Es probable que estén empadronados en algún municipio de las Pitiusas muchos de los que se van a Teruel, Soria, Extremadura, Almería, Vietnam, Goa, norte de la India, Marruecos, sur de Portugal, etc. para pasar un invierno más barato y más habitable? Puede ser. ¿Entonces? No lo sé, tendría que pensarlo e informarme mejor: nacen muchos niños, hijos de inmigrantes, pero me gustaría saber si se va a mantener esta constante paridora cuando tengan que hacer frente a los precios de la cesta de la compra en ambas islas. No lo sé. Los datos no me explican gran cosa.

miércoles, octubre 17, 2012

Serpenteando o Twisting

No deja de ser curioso que cuanta menos playa queda disponible, más negocios se abren en las playas, uno ya no sabe si con licencia, o sin licencia, tal es el caos creado en los últimos años.
¿Dónde está la gente en los veranos de Ibiza? Preguntábamos no hace mucho: en las playas o en las carreteras, visitando las calas.
No queda ni un metro libre donde extender las toallas, pero los más pudientes (que no pudorosos) han encontrado un sistema ideal para prolongar las arenas: embarcarse y dar vueltas, fondeando de vez en cuando, arrasando las Posidonias y volviendo a cambiar de playa, para seguir hundiendo el ancla en otro paraje. Como yo suelo acompañar mis tonterías en forma de metáfora o de imagen, permítanme que le llame a este fenómeno pitiuso twisting. El verbo inglés twist, retorcerse, enroscarse, serpentear, torcerse, lo conocemos todos por el baile, que es un desbarajuste de miembros, cuello y culo. Pues es eso.

 El twisting es lo que le hacemos a un trapo mojado cuando lo enjuagamos, lo retorcemos y le sacamos hasta la última gota de agua. Esto mismo estamos haciendo con el turismo de Ibiza, lo retorcemos para sacarle hasta el último centavo. Y no hay más playas que las que hay o hubo, porque muchas están sepultadas por hoteles y beach-clubs. Hay que retorcer hasta el último centímetro y exprimirle el jugo.
No es de extrañar que esta misma expresión pueda usarse en periodismo digital. El twisting es apropiarse de la información básica de un medio o blog ajeno y darle una nueva redacción, retorciendo la forma para hacerla irreconocible pero usando el mismo fondo.

En esta serie de cambios de la oferta complementaria parece que tienen ventaja los muy ricos y los muy pobres. Es decir, los grandes restaurantes de alta cocina o los aparatosos beach-clubs (en Ibiza siempre se han hecho los beach-parties pero los cobraba la guía: llegaban 30 borrachos de Liverpool, se apropiaban de media playa y comenzaban a lanzarse huevos crudos y burradas así, mientras el perdedor se bebía una cerveza y el ganador tres ¿quién no lo ha vivido?).

Y los muy pobres: seguramente gana más un taxista pirata (del orden de 700 euros diarios) o el vendedor de varias decenas de kilos de fruta en un cesto que los restaurantes medianos o que un taxista aburrido de esperar durante todo el año la llegada de los turistas.
Nadie duda que en esta Ibiza desquiciada los más piratas llevan ventaja. Quienes perdemos somos los ibicencos en general y no porque no seamos bastante corsarios a nuestro modo: es que el arte del twisting está muy perfeccionado y siempre nos van por delante los espabilados. O los delincuentes.
Por ejemplo, los que han vendido Ibiza por un plato de lentejas, como los hoteles del todo incluido, una auténtica plaga que habría que declarar non-grata y expulsarlos del mercado. No son negros llegados con una patera ni taxistas piratas suicidas: son gente normal de cuello blanco, y con pocos escrúpulos. Una organización delictiva como la del hotelero catalán Ferré sólo es pensable en Ibiza y dice poco de nuestra policía turística y general y menos de las inspecciones del Consell. El Todo Incluido también es una práctica del twisting, y muy dañina por cierto.

miércoles, mayo 30, 2012

Balancearse en el balcón


El balconing se practica desde hace muchos años y en casi todo el mundo, pero Ibiza carda la lana y gana la fama. Ya en febrero he ido siguiendo los jóvenes estrellados en el suelo, en la terraza o en la piscina.

En las Canarias, en Cataluña y en Mallorca (y en otros sitios) van produciéndose casos que la prensa publica con un extraño sentido de la oportunidad. En Cataluña incluso amenazan (les encanta amenazar desde que murió Franco en 1975) con denunciar a todos aquellos turoperadores que promocionen viajes colectivos de vacaciones alcohólicas. Pero da igual, están encantados de facturar a estos grupos de estudiantes que vienen a emborracharse en Lloret durante tres días seguidos. Y encima les cosen a multas. Hay que recaudar.
Con el ´Tripartit´ llegaron más lejos: acosaban -sin gran éxito- a todas aquellas publicaciones internacionales que contaran la verdad sobre la realidad de ´Catalonia´.
En Ibiza también se quejaron al principio, al menos la consejería de Turismo de Palau y el Fomento de Turismo. Desaconsejé la medida por inútil y por ingenua en su momento. Y lo seguí haciendo cuando los hoteleros se propusieron distribuir un video contra el ´balconing´. Un derroche que hubiera tenido justamente el efecto contrario, escribí. Y perdón por las autocitas, pero no puedo citar -que yo sepa- a nadie más, ni a Schopenhauer ni a Sartre. Y necesito recordarlo.
Tenemos que recordar que llevamos un largo trecho caminado. Escribo en mayo y dentro de un mes empezará otra vez la lluvia de británicos eufóricos, es inevitable, porque ellos no quieren evitarlo. Incluso lo encuentran tétricamente divertido.
Hace unas semanas vi el capítulo donde el doctor House (la serie televisiva) llega al vértigo y al hastío existencial más peligrosos. Atiborrado de sus pastillas contra el dolor, y en una estado alucinatorio, decide matar el aburrimiento por el expeditivo método de liquidar al aburrido. Sube a un cuarto piso de un hotel y... se lanza al vacío, ante el espanto de los presentes. Caerá en una piscina. No siempre ocurre así.
En Ibiza llevamos ya la experiencia desde los años 80 por lo menos. Casi cuarenta años después no hemos sabido neutralizar la combinación de drogas, alcohol y vigilia permanente. Al contrario. El tipo de turismo, la edad del turismo, la conducta del turista pitiuso nos lleva a la conclusión de que seguiremos recogiendo los fragmentos de jóvenes cadáveres en los embaldosados bordes de nuestras piscinas.
Parece el mínimo tributo a este estresante turismo que se ha adueñado de las islas: ruidosos sin cesar, atiborrados de drogas químicas con efectos que en muchos casos desconocen los profesionales de urgencias.
Ellos se traen consigo incluso a sus camellos o traficantes. Nosotros les ponemos las discotecas incluso en las playas (ante el descarado y vergonzoso fomento de nuestros alcaldes) y con horarios salvajes abiertos en otros locales. Lo único positivo es que el ´balconing´ de Ibiza será el más caro del planeta si es cierto que Ibiza es la segunda ciudad del mundo con mayor subida en sus hoteles. Las autoridades de los consells y ayuntamientos tendrían que pensar muy bien en las consecuencias de sus actos.


sábado, mayo 12, 2012

Hace 30 años que tenemos 80.000 plazas


Leo un amplia entrevista con Juan José Riera Ramón, presidente de la federación de los hoteleros de las Pitiusas, de la que pueden extraerse algunas conclusiones e ideas interesantes y quizás sería apropiado tenerlas muy presentes.
Como yo le tengo por una persona muy trabajadora y honrada, doy por útiles muchos de los datos que maneja. Excepto uno, sobre el que que me gustaría cuestionarle, no a él, sino la cifra.
Más que nada es como recordando aquella murga del cantautor: ya hace veinte años que tiene veinte años. Pues casi lo mismo, ya hace 20 años, y al menos 10 más, que Ibiza y Formentera tienen 80.000 plazas hoteleras. Imagino que no hay que confundir plazas turísticas con plazas estrictamente hoteleras, pero ni aun así.
Desde principios de los años 80 manejamos esta cifra y se nos ha quedado grabada como un disco rayado, y no hay manera de hacerla desaparecer. De ninguna de las maneras es hecho posible ni factible que Ibiza y Formentera tengan hoy solo 80.000 plazas. Han de ser muchas más. Estos datos los tiene que saber el presidente y me permito formularle algunos matices.
¿Se incluyen las urbanizaciones como plazas hoteleras? ¿Quién hace el catálogo, el rol de este tipo de plazas turísticas, solo el Consell?
El mismo Juanjo nos explica que «hace solo diez años había un hotel de cinco estrellas y hoy hay seis. Y de cuatro estrellas hemos pasado de tener 18 a tener 28 en pocos años. Ha habido una mejora cualitativa...» ¿Y cuantitativa? Repito, desde 1982 ¿no hemos aumentado ni en diez mil plazas, viendo cómo se han inaugurado cada año miles de nuevos inmuebles? Después dicen que Ibiza es cada vez más pobre. Es muy lógico. No sabemos ni contar los catres.
Si esto es así, ya podemos pedir la dimisión en bloque de las autoridades turísticas. No solo sirven para derrochar sino que permiten mantener una situación caótica con miles de plazas fuera de la ley, de la ley fiscal al menos.
Otro tema que afecta gravemente al reparto posible de la riqueza es la resurrección y el aumento de ventas de packs turísticos. Es decir, ´Todo Incluido´, una práctica letal para los intereses de Ibiza y que apenas deja más que problemas y gasto sobre la isla.
Este práctica tomó fuerza en 2011 por la avalancha de turistas rebotados del norte de África y del mundo islámico, pero lleva un lustro enquistándose en las estructuras turísticas de Ibiza y será complicado exterminarla, porque de hecho y en principio no es ilegal.
Finalmente, con muy buen sentido, Juanjo reclama la parte correspondiente a las Pitiusas para la promoción turística. Los hechos y la experiencia ya han demostrado hasta la saciedad que Mallorca es una isla preciosa, pero es nuestra competencia directa. No es nuestra ayuda, es nuestro cáncer. Y controlando la capacidad de gasto promocional nos pueden dejar (en el caso de los alemanes lo han hecho) en la cuneta con toda facilidad. Da igual que manden los nacional-socialistas o los peperos: los mallorquines siempre miran por Mallorca en cuestiones de turismo. Y cuando lo hacen suelen lesionar los derechos pitiusos.
Quizás nuestra única defensa sea mantenernos oficialmente durante un siglo en las 80.000 plazas, en vez de las 160.000 que probablemente tenemos (?). Y la gente de Ibiza cada vez más pobre, más arruinada y con menor calidad de vida. Mande quien mande.

miércoles, abril 18, 2012

Gafados no, solo sin aviones

Anota el fenicio: voy a hablar un poco de mí, desde que descubrí que pone de los nervios al CCC o Comité de Control de Curiosos, ya no haría otra cosa en todo el día.
En realidad uno nunca habla de uno, sino de un personaje que puede no ser uno, sino otro. Los personajes siempre se han de someter a la voluntad definidora del autor y a menudo quedan en una nebulosa de ambigüedad. Etc.
Sobre estas cosas pregunten a los numerosos escritores que viven en Ibiza.
Me levanto primaveral, o sea, renegando, soltando gotas de agüita por la nariz y estornudando. «La edad», me digo para rebajar mi insoportable vanidad fenicia.
¿El vanidoso sufre, por vivir con un vanidoso como él o disfruta de vivir con alguien tan vanidoso como él? Bah, vanos enigmas.

Parece como si Ibiza estuviera gafada ante el innumerable catálogo de intentos para subir el nivel hotelero de Ibiza. Es como si algo, alguien, el fatum latino, se opusieran a nuestros deseos de mejora.
Hace muchos años que conocí el secreto, que no es tal, porque todo el mundo lo conoce. Comiendo unas deliciosas costillas de cordero (o cordera, no se me vayan a sublevar las liberadas o liberados sindicalistas o sindicalistos) en Pike's entendí el peso enorme de nuestro drama: no tenemos aviones.
La economía isleña desde 1958 depende de los aviones.
 Incluso el tema lo comprende nuestro rey, que para ir a Botsuana tuvo que aceptar la invitación del amigo árabe en un avión privado. El rey de España tendría el mismo problema para venir en febrero a cazar erizos o culebras de escalera en Ibiza.
Estamos casi peor que los africanos, los cuales al menos tienen elefantes como reclamo.

Comíamos unas costillitas, decía, que se fundían en el paladar, en compañía fenicia y sensata de Boned (las mundialmente famosas bodegas de Sant Mateu, aunque todavía no estaban funcionando a tope) y del mismo Señor Lucio (Pike).
Pike me explicó todo el trasiego de personal, inversiones, trabajos de jardinería, pero que sus amigos de París, Milán o Londres no podían llegar a Ibiza de ninguna manera. Lo puedo adornar, pero ¿para qué?
Por la misma época, una de las personas que mejor conoce nuestro turismo, Ernesto Ramón Fajarnés, entonces director muy celebrado del Hotel Hacienda, me lo desgranaba capítulo a capítulo. Para no comprometerle, uso mis palabras: En Ibiza ha de desaparecer una generación para que valoren nuestra isla como destino de calidad.

En realidad, se equivocó, de las pocas cosas donde falló: Ibiza se ha ido encanallando. Fue magnífica con los abuelos, se hizo buena con los padres y ahora con los nietos esto es un montón de morralla. Ernesto, como su hermano Enrique, un conocedor enciclopédico de nuestro siglo XX, no falló: fallamos los demás.
No hay derecho a que la Ibiza maravillosa que tanto dinero repartía en tiendas, taxis, coches, restaurantes y otras cosas, ahora haya quedado momificada y enanificada en el ´todo incluido´. That's all, folks? Pues vaya una eme.
 Podría aportar cientos de testimonios, desde Toni Escandell, un maravilloso hotel rural que se deja los dientes, dinero, horas de sueño, promocionando a toda la isla (no sólo a su hotel) durante todo el año o a Carraca, mucho más que un alcalde o un vicepresidente, que puede medir en propia piel (su restaurante, etc.) los destrozos que causa el ´todo incluido.´

Seguiremos, porque hay mucha gente que lucha por lo mejor. Los resultados aujourd´hui (a día de hoy) no siempre acompañan, pero no estamos solos. Hay que mantener la exigencia, vencer las rencillas y unirse. Ahora, muchos ibicencos nos sentimos frustrados y primaverales, achís. Sin aviones no hay turismo en Ibiza.

miércoles, enero 25, 2012

Impacto final


De manera que muchos creen que esta polémica Ley General Turística es contra el turismo en general, una ley anárquica en la que desaparecen todos los controles que puedan contener la ansiosa voracidad de los empresarios turísticos, que ya han demostrado a lo largo del tiempo que les cuesta poco destrozar los mejores parajes a cambio de nada y más si pueden salir impunes.

Por lo que he leído, el Consell Insular de Ibiza (el de Formentera no lo sé) va a impugnar o a alegar en diversas cuestiones. También los hoteleros de Ibiza.
Para los empresarios mallorquines esta es una ley de gran mejora para ellos y para Mallorca.

Desde Ibiza muchos creen que será una ley que favorecerá el encanallamiento final de la actividad turística, hoy anclada entre el ´todo incluido´ y la marejada juvenil que viene a Ibiza a drogarse y a bailotear en las playas (convertidas a su vez en discoteca) y en las discotecas.

Todo en conjunto nos presenta un panorama sombrío, mucho más si va acompañado de la construcción de algún puerto deportivo (se contemplan al menos cuatro) y de varios campos de golf, instalaciones que en realidad apenas se han usado nunca (al menos el campo de Roca llisa que hay) y que vienen a servir de tapadera para incorporar más inmuebles al mercado, ya de por sí saturado al máximo.

Otra aspecto que preocupa en Ibiza es la más que segura proliferación de los hoteles rurales. Cuando en Ibiza no había más de una decena expresé mi alarma porque sabía (como lo sabía todo el mundo) que en unos años habría decenas.

En realidad, sin fallar, me equivoqué porque creo que hoy no sobrepasan los 35 hoteles rurales, contando con los agroturismos.

Ibiza soporta una carga hotelera que se ha sobrepasado con creces. Últimamente han sido varios los hoteles de alta gama que han abierto sus puertas y que pueden añadirse a la elegancia natural, rural, de los hoteles dispersos por la campiña de Ibiza.

Pues bien, ya son demasiados y la prueba es que incluso han tenido que pedir la venia del Consell Insular para cerrar las puertas durante el invierno, so pena de perder hasta las tejas y las cejas.

Pero da igual, si la ley de Delgado los fomenta, en Ibiza empezarán a crecer los hoteles rurales como colmenas y no habrá modo de pararlos ni, por supuesto, de racionalizar los beneficios. El problema es que los bancos prestarán con mucho gusto el capital inicial, porque las fincas payesas siempre tienen una salida fácil en el mercado. En conclusión: no tardaremos muchos años en ver que una gran parte de estos hoteles pertenecen al catálogo inmobiliario de diversas cajas y bancos. Y la isla a reventar durante 3 meses al año.

Ahora bien, esta ley puede servir para reconvertir globalmente (estamos hablando de urbanismo, no de hostelería) amplias zonas 'maduras' o mejor dicho, ruinosas y podridas, como al parecer se ha emprendido en Magaluf. Hay otras dos zonas mallorquinas (Canyamel, en Capdepera; sa Rápita, en Campos; y el antedicho Magaluf en Calvià) que han solicitado ser declaradas de Interés Autonómico, aunque, la verdad, han levantado la alarma de la gente más sensata de Mallorca, al menos los dos primeros.

Atención, porque la Ley General Turística quiere ser aprobada antes del verano. A mirarlo con lupa.

sábado, enero 21, 2012

El año del hotelero

Al final las expectativas de todo orden convertirán el año 2012 en uno de los más importantes del siglo XXI, importante en esto precisamente: anhelos, deseos y suspiros, con grandes posibilidades de terminar en ayes y descalabros.

Después de estos meses de preámbulo a la Ley General Turística uno no sabe muy bien a qué atenerse, quizás porque de tan general que pretende ser, puede acabar en un catálogo inservible de disparates.

Por fas o por nefas, éste será el gran año de los hoteleros.

Hacía tiempo, desde aquel Cladera de 1988, que no se hablaba tanto de hostelería y de los hoteleros, pero por mucho que los agrupemos conceptualmente están muy lejos de poder formar un grupo compacto que hagan viable líneas de conducta o de trabajo generalizables.

Para empezar, la certeza de Perogrullo: Formentera no es Ibiza, Ibiza no es Mallorca, y Menorca no es nada parecido al resto del Archipiélago, hablando en términos turísticos.

Sí, somos algo parecidos, pero los matices acaban por demostrar que las Baleares pueden ir juntas, siempre que Mallorca no canibalice por arriba lo que Dios o san Pedro ha diferenciado por abajo. Por debajo del mar incluso. Y sólo así.

Por lo tanto no me extraña que la Federación Empresarial Hotelera de Mallorca (FEHM) preste su entusiasmado apoyo a Carlos Delgado, principal impulsor de esta ley.

En Mallorca les gusta mucho hablar de destinos y de zonas maduras, cuando en realidad están podridas.
Piensan, quizás con razón, que podrán sangrar a la Administración, conseguir subvenciones y mantener su status privilegiado después de cinco décadas de ordeñar un hotel en primera línea de mar.

Tan en línea que hoy sería rotundamente ilegal.

Pues bien, en vez de salvar la piel y los ahorros, sale Delgado en ayuda del poderoso y pretende premiar a quien ya ha conseguido todos los favores. La excusa, como siempre, levantar la postración de la sociedad y agilizar nuestra economía.

Pero cómo estará la cosa cuando el mismísimo ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria, acaba de descartar cualquier posibilidad de aplicar incentivos fiscales sobre el sector turístico, como es la famosa y controvertida lucha por un IVA superreducido. «No es el momento, estamos endeudados hasta las cejas», ha dejado entender.

Esto, por una parte; por la otra, son los mismos empresarios pitiusos quienes han marcado distancias. La conversión en condohoteles (hoteles en régimen de condominio de particulares) no entusiasma.

El alcalde de Santa Eulalia está en contra. Pepita Gutiérrez los ve bien dentro del pueblo de Portmany, pero no en zonas turísticas. Tampoco gusta a los sindicatos ni a los ecologistas y poco o nada al actual PSOE (aunque el PSOE cambia rápido de idea, como ha demostrado cada vez que ha gobernado).

Todos de acuerdo en que hay que perseguir la oferta extra-hotelera, alegal o ilegal. Y muy temerosos de que empiecen a florecer las casitas payesas reconvertidas en agroturismos o hoteles rurales como setas.

Esto sí que sí: los hoteleros de Ibiza ya defienden como jabatos el ´todo incluido´. Es decir, una ley que puede significar la puntilla urbanística de las Pitiusas.