Mostrando entradas con la etiqueta socialismo cañí. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta socialismo cañí. Mostrar todas las entradas

miércoles, febrero 03, 2016

Y las cabras pastan felices

Foto Diario de Ibiza
Aquí los únicos seres que brincan henchidos de felicidad son las cabras de es Vedrà. Pueden estar tranquilas mientras gobiernen los podemistas del PSOE o los socialistas de Podemos, que de verdad, ya no consigo distinguirles. Me pasa lo mismo con el expresidente socialista Francesc Antich: tantos años de compañía con los separatistas de ERC no podían salir de balde y al final ha sufrido una infección aguda. ¿No me dirán que se fue tan tranquilo con el grupo de ERC, prestando su acta de diputado para que los dinamiteros de la Constitución puedan tener grupo parlamentario y con ello acceso a los secretos de Estado? Antich, tantos años presidente de la Comunidad de Baleares. Y no lo parecía, pero lo era, como lo es Francina Armengol y al parecer el vice, Barceló. No me extraña que más de uno haya pedido la dimisión fulminante de Antich. No quiero imaginar la cara que se les habrá puesto a aquellos electores del PSOE que de buena voluntad le votaron.
Volvamos a las cabras y olvidemos estos pequeños deslices o traiciones. Un invierno cálido ha sido el mejor regalo para estas cabras en libertad veterana. Nadie las molestará, porque el gobierno difícilmente cumplirá ni una sola promesa. Esto sí, ya está dando trabajo a algún gabinete afín para que le redacten un proyecto de tranvía monorraíl. Digo lo de monorraíl porque suena bien, pero no tendrá ninguno. Ningún raíl: no habrá tranvía. Ya sé que la gente no se aclara con tantos nombres como el santoral cristiano (uy, perdón). Yo tampoco. No sé si los Guanyem/Ganemos son de Podemos o si es al revés, pero se pasan la vida en una continua pelea que cualquier día terminará mal. Mal para los contribuyentes que solo sirven de convidados de piedra y para pagar las facturas a esta manada de cargos y asesores inútiles. Solo la cúpula dirigente (es un decir, tampoco se sabe si dirige algo) nos cuesta 5 millones de euros al año.
Poder podrán poco, aparte de incordiar y derrochar, pero lo de Guanyem les sienta como un guante de seda, ganar sí que ganan. Y ojo que no se vuelvan a subir la nómina o que no la aderecen con nuevas dietas. Estos cafelitos y tostaditas, estos kilometrajes que cobran algunos ediles nos sabrán a chiste si continúan con su generosidad de ideas. Yo aún recuerdo que los concejales de Ibiza y de Formentera trabajaban gratis, sin cobrar. Tampoco es eso, pero al menos podrían solucionar los problemas que quitan el sueño a la gente: estas manadas de perros capitalistas que degüellan a las ovejas, estos violentos asaltadores de casas que encima apalizan a sus moradores, estas vías e infraestructuras en eterna espera de ejecución. Ya digo, si tuvieran ganas de trabajar, sería imposible no hacerlo. Por cierto, si consiguen atrapar a los perros cazadores, no los sacrifiquen: pueden usarlos sin coste alguno para eliminar las cabras de es Vedrà. Cuando hayan culminado su tarea, ellos mismos serán pasto de los buitres y los cuervos. Sí, sí, ya lo sé: la cadena trófica de la vida tiene poca poesía.

sábado, octubre 03, 2015

Antes de que llegue el tranvía a Ibiza


Veo que nuestra compañera Rita Vallès también se refugia en un registro humorístico para explicar nuestra demencial realidad política y social, en su artículo ´Un día en el Consell de los hijos de (Groucho) Marx´, donde da cuenta de la disparatada conducta de algunos de estos nuevos políticos empotrados en el Consell, cobrando sueldazos astronómicos, mientras falta gente de base como los técnicos y los inspectores que han de ejecutar las directrices acordadas.
Esto está decidido así, pero hay demasiados jefes y pocos trabajadores. Mal decidido. Quien ha organizado esta diabólica e ineficaz estructura de trabajo parece haberse regido por el principio de la codicia de unos cuantos y el caos sufrido por la mayoría.
La respuesta más frecuente en 2015 ha sido: no tenemos suficientes inspectores, no tenemos bastantes celadores, no tenemos bastantes... y aquí ponga lo que quiera. Pero como les decía ayer, los cargos de confianza (?), los ediles y los consejeros se nos llevan cada año 5 millones de euros. Pasados. ¿Para qué queremos tantos jefes si después no hay bastantes indios para repartir las cartas, inspeccionar las cosas o cobrar las facturas?
Esto sin contar que todos los ayuntamientos y consejos autonómicos (o como se llamen en cada autonomía) han copiado aproximadamente el mismo organigrama que el Gobierno de España sito en Madrid. Cuando no tienen nada o casi nada en común. Así no extraña que cualquier mínimo ayuntamiento se dedique a declarar la independencia o a las relaciones diplomáticas con la India, por decir un disparate. Estos pequeños antros de poder caciquil se han transformado en agencias de colocación de los ganadores o de los perdedores en el caso de los pactos de perdedores, como en Ibiza y Baleares.
Una situación insostenible que nos lleva a consumar una torpeza tras otra. En el caso de Ibiza, además, están desprovistos de timidez, así que asistimos al desfile casi Adlib de Vicent Torres, que cada mañana estrena una camisa nueva ante una nube de fotógrafos. Periodismo de despacho para política de gestos, de ´postureo´, se dice ahora. ¿No quedaría mejor política de pastoreo?
Prensa de despacho para políticos vanidosos de despacho.
Queremos hechos. Ya.
Tiempo tendremos de comentar esta manía de desplegar planos (¿que consultan al revés?) ante la prensa para sacarse la foto, estériles reuniones de oficina, o en los peldaños del hipódromo, mostrando un rostro de profunda preocupación.
Cómo sufren estos socialistas/podemitas de despacho cuando han de salir al sol. Mientras Vicent Torres se solaza posando para las cámaras, o entrenándose para cuando inaugure el tranvía que prometió, los chicos podemitas, quizás para seguir la costumbre de los okupas, le están invadiendo el Consell. No se fíe un pelo.

sábado, febrero 16, 2013

Un regalo inesperado para los progres del pacte




La travesía del desierto de la izquierda o de las izquierdas (o de lo que sean) de estas islas estaba siendo especialmente cruel. No es que el PP haya venido a borrar las –en general– nefastas medidas sectarias y derrochadoras del PSOE-Pacte, porque el PP de Bauzá prácticamente no ha cumplido casi nada de lo prometido y en el caso de la libre elección de lengua en los colegios es una renuncia chirriante. 
A pesar de todo, el sector catalanista más recalcitrante, que pretende expulsar el español de la faz de la tierra, nos ha inundado con una espesa batería de escritos en la prensa, recuperando aquella vieja moda de los 'abajofirmantes', aunque siempre son pocos y los mismos.
 Les duele perder un solo milímetro en su campaña de catalanización y expansión imperialista del catalán. Mal que bien, con una simple modificación de la ley de la Función Pública, Bauzá les ha exasperado. No es para tanto. En las Baleares sigue siendo imposible en la práctica que los niños estudien en su idioma, que es el español y lo ha sido siempre. Tenemos dos idiomas propios, pero los catalanistas lo quieren todo (recuerden esto) y en exclusiva para el catalán estandarizado, borrando todo vestigio del ibicenco y del español. 
El resto de partidas o de partidos o de sectas o de grupúsculos que conformaron el Pacte no están mucho mejor. Basta ver el PSOE, atascado y a tronchazos, siguiendo la pauta nacional, esto es, en vías de desaparición, despedida y cierre. No es el único, el resto de grupos anda a la desbandada, dividiendo y destruyendo, a la espera de conseguir un pequeño puesto de trabajo en algún rincón. Muchos de ellos no se soportan entre sí, pero cuando han visto la posibilidad de sacar tajada o de asomar la testa, se han apuntado en masa incluso al peregrino homenaje a Mariano Villangómez. Un homenaje que podría haber durado un día o una semana, pero qué va... esto hay que exprimirlo bien: un año entero dedicado a alguien que murió ¡el año 2002!
Pero no hay mal que cien años dure, y héteme aquí que la izquierda pitiusa acaba de recibir un regalo inesperado que, con toda probabilidad, si saben jugar bien sus cartas y conjugar sus ambiciones, les devolverá el gobierno de Ibiza y por supuesto de Baleares. 
Nuestro empresario favorito no ha conseguido someter sus impulsos, tan expansionistas como el catalán, y ahora quiere rematar la Platja d´en Bossa, que fuera una de las más hermosa de las Baleares. Todo 'pa mí' (¿recuerdan lo del catalanismo?). 
El proyecto presentado es de tales dimensiones que lo convertirán para muchos en una monstruosidad urbanizadora sin precedentes, en torno y en contra de la cual se aglutinarán las izquierdas, o lo que sean. De momento baste recordar que el tajo que dividió la isla en dos mitades le costó el gobierno a Palau. Vicente Serra está temblando.
El megaproyecto que presenta ahora y el Gobierno balear aprobará (con criterios técnicos) es de una envergadura de pesadilla. En vez de culminar y arreglar lo que han destrozado las autovías, aquí llega otra iniciativa marca de la casa, y de forma indirecta, un regalo inesperado para estos voluntariosos chicos progres, los catalanistas o el dilapidador socialismo. Lo que vamos a divertirnos los mirones.

miércoles, diciembre 12, 2012

La obstinación de los empresarios pitiusos



Un empresario, un autónomo, un emprendedor nunca duerme, solo descansa y con un ojo abierto. Ha de estar todo el año rumiando y buscando puntos débiles. Y en general los empresarios privados (sobre empresas públicas, mixtas o subvencionadas no vale la pena hablar, suelen ser garrapatas a la sombra de la ubre del poder, salvo raras excepciones) de Ibiza son buenos. La empresa privada ha hecho los deberes para salir adelante en esta extraña crisis, donde los peores tiros te vienen de la Administración, antaño derrochadora y hogaño requisatoria, y la prueba es que en Ibiza la empresa se va defendiendo.

No en seis meses, como se suele decir, sino en tres meses, los empresarios pitiusos han depurado gastos hasta lo indecible y han optimizado su gestión, a menudo echándole 15 horas diarias de media durante todo el verano.
A raíz de esta óptima gestión se da otro fenómeno: puede crecer la economía hasta cierto grado, pero no aumenta o incluso disminuye la contratación laboral. Esta paradoja ya ha sido estudiada en otros mercados y el jobless growth demuestra que quien ha hecho los deberes son los empresarios privados.
Quien no los ha hecho, no los hace ni, probablemente, los hará nunca es la Administración en cualquiera de su grados. El Estado, dicho sea genéricamente, es una auténtica rémora, una plaga que puede dejar la economía española a la puerta de aquellos años 40 de posguerra. No ha pasado lo peor.

Desde los ayuntamientos, siguiendo por las diputaciones, generalidades, consejos, cabildos, veguerías, hasta los gobiernos autonómicos y el Gobierno central, han dejado sentado que las instituciones son agencias de contratación. Y no contratan a cualquiera, sólo a los compadres, a los camaradas, a los compinches, a los conmilitones. Obviamente, la corrupción se extiende como una mancha de aceite por obra y desgracia de estos dos grandes partidos que han dejado España arrasada.

La gran culpa es del PSOE, con más de 20 años en el poder, pero el PP es culpable o cómplice en muchos aspectos. Por esto se habla de partitocracia o de la corrupción inducida por la maquinaria de los partidos, sin olvidarnos del peor engendro que floreció peligrosamente en los siglos XIX y XX: los nacionalismos. En España han mutado con otra especial peste hispana: los caciquismos del siglo XIX. Encantados con el nacionalismo.

En esta atmósfera, los empresarios de las Pitiusas se abstraen, se concentran y se dedican durante julio, agosto y septiembre a atesorar, a almacenar para pasar todo el año, que se hace muy largo a partir de enero.
Lo decían también los hoteleros, unos maestros del crecimiento sin crear empleo: la estacionalidad se agudiza. Ellos pueden optar por estos veranos intensivos y después aprovechar sus inversiones en otros puntos del Planeta. Los que nos quedamos aquí sabemos que hay pocas salidas para quien no tenga una especialización.

A Ibiza llegan avalanchas de remesas de parados cuyo valor profesional es casi cero, dicho sea con todos los respetos a la persona. La construcción ya no absorbe este tipo de trabajadores. Y las Pitiusas necesitan gente preparada, pero de verdad, y en todos los tramos: de la cocina a la alta dirección. El invierno es propicio para aprender. A ello.

miércoles, abril 06, 2011

Permiso para prohibir


He recordado la fábula de Samaniego donde la zorra intenta alcanzar un hermoso racimo de uvas dorado y a la sazón. Brinca con fuerza pero no logra llegar y tras varios intentos, ya desanimada, exclama aquello de «bah, no las quiero, están verdes».

Lo mismo ha hecho Antich cuando le han preguntado por los peligros ecológicos de los sondeos petrolíferos en nuestras costas: «bah, no suponen ningún escándalo», olvidando que los socialistas baleáricos se han manifestado en contra de estas prospecciones, pero no han conseguido detener el proceso en Madrid.

No habrá escándalo porque el balear lo traga todo. Lo tragamos todo. Pero que nadie descarte daños a medio y a largo plazo de los que, por supuesto, un Antich ya amortizado no responderá ante la opinión pública.

De momento asistimos a una batería de actos a los que llaman inauguraciones, aunque muchos de estos equipamientos no estén terminados. Se trata de puentear la ley electoral y ofrecer resultados palpables ante los ojos de los posibles votantes. Pero los votantes no debiéramos olvidar que esta propaganda no puede ocultar un pacto que jamás debiera de haber existido con UM ni unos años de esterilidad y merma para nuestras islas.

Hay quien dice que hemos perdido una década. No lo sé, pero es cierto que las instalaciones, los hoteles y las personas somos diez años más viejos, tenemos menos ilusión y hemos gastado muchos recursos para ir sobreviviendo, simplemente eso, para sobrevivir, que no es poco, pero tampoco es gran cosa.

Al menos en Mallorca la maquinaria del sistema judicial echa humo. En Ibiza ya es otra cosa, aquí los legajos parecen dormir pacientemente el sueño de los justos. Nos habría gustado saber el resultado de las pesquisas y conocer la sentencia sobre el caso Ibiza Centro antes de votar. Por ello, yo me abstendré de votar a ninguna lista que lleve imputados (caso del PSOE), no vaya a ser que con su peculiar sentido del humor, una vez hayan salido elegidos, nos cuenten que el voto popular ya les ha absuelto de sus imputaciones.

Pero no, los delitos, el código penal, van por un camino aparte. De ahí la importancia de la separación de poderes.

De momento nos espera un verano muy extraño en el que me pregunto cómo se gestionarán las numerosas prohibiciones de un gobierno socialista, aunque a menudo apoyado por los nacionalistas.

El IVA nos lo tragaremos, las congelaciones de salarios o de las pensiones lo mismo, pero ¿esto de no fumar valdrá en todos los bares, restaurantes, comedores, hoteles, salones, discotecas de Ibiza y de Formentera? 
No lo sé pero, si se quejan, explicadles que hemos votado dos veces a ZP y que a cambio nos ha dejado en la ruina y nos ha prohibido la bollería fina, ir a más de 110, los toros en la tele y en Cataluña, el fumar, ojo con el alcohol y cuidadito si eres cristiano y llevas símbolos explícitos.

En conjunto, en Ibiza intuyo que el escándalo va por dentro.


Diario de Ibiza

sábado, febrero 19, 2011

La mansedumbre del isleño



Cuando ardió Benirrás, propuse el pastoreo caprino o lanar para desmochar el monte bajo y romper la continuidad vegetal, que tan nefastos resultados da cuando se levanta una chispa. (Ya sé que debo un artículo final sobre el tema).
Pero en vista de lo que hay, más que los ibicencos dedicarnos al pastoreo, creo que los políticos nos pastorean a los ibicencos, supongo que por lo mansos que hemos resultado, tras unas décadas de colesterol turístico. 
Cualquier capricho, cualquier animalada, cualquier bestialidad que provenga de los gobernantes la aguantamos en silencio, sin una queja, bueno sí, quizás una cartita al director... 
Pero tenemos motivos para levantar la voz, como en este extraño caso del museo arqueológico púnico de Puig des Molins, que reúne la colección más impresionante que se conoce en la materia. Lleva cerrado quince años, porque un buen día alguien tuvo la brillante idea de exigir solucionar unas humedades. Al final nos quedaremos sin museo y eso es lo que temo.
No entiendo por qué la ministra de cremallera Sinde promete que se abrirá el año que viene. ¿No es admirable? Esto mismo vienen diciendo hace quince años; no hacía falta la ministra florero para tomar el relevo de las promesas incumplidas y probablemente incumplibles. En realidad dijo que se abriría a finales de año pero tampoco tragaré este envite. A finales de año a lo mejor no habrá museo, no habrá Sinde o no habrá Ibiza, o habrá todo esto pero cerradito.
Da lo mismo, seguiremos viviendo igual esperando la llegada de los primeros chárter y comentando que un año más no se ha inaugurado una estación de autobuses que es rechazada por las empresas del sector. No es que, al parecer, esté contrahecha sino que, según ellas, presenta deficiencias de envergadura. Si así fuera, no es necesario ser muy agudo para valorar como desastrosa la actuación del ex alcalde Xico Tarrés y de su digna heredera Lurdes Costa. Sería preocupante que se siguiera la misma pauta de calidad y eficacia en la construcción del tanatorio en el centro de Ibiza ciudad. Tiemblo.
El isleño soporta lo que le echen, además sabe que la cualificación y calidad de las obras (nunca terminadas por cierto, aquí nunca se termina nada) no tiene filiación política.
El mismo Partido Popular arrasó media isla para levantar unas monstruosas autovías, cuyo diseño asombró a todos desde el principio, y cuya ejecución ha sido desastrosa en algunos tramos o puntos concretos.
Caen dos gotas y obras que valen cientos de millones de pesetas (o miles) quedan inutilizadas. O bien presentan unas goteras difícilmente explicables, a pesar de los necesarios ajustes de las obras recién estrenadas.
Calma, sosiego, mansedumbre lanar.... y a pagar.

Diario de Ibiza


A MD

sábado, noviembre 01, 2008

Entre el hambre y los derroches

A mí personalmente me parece muy bien que el Diario de Ibiza del pasado 24 de octubre dedicara la portada y las tres primeras páginas, o sea las más relevantes, a la abrumadora demanda de comida y de ropa que están soportando los servicios de caridad de Caritas.
Remarco la palabra caridad, a la que no hay que rehuir ni tiene que avergonzarnos. Muy al contrario, la caridad es uno de los pilares del buen cristiano como también lo es por cierto del buen musulmán.
Me temo que el Diario está haciendo algo que nunca había hecho antes. Sí, claro, yo recuerdo aquellas columnitas de donativos, una lista de una veintena de donantes pudientes.
En aquellos años lo llevaba el bueno de Francisco Ariza, a quien tocó además lidiar con los últimos estertores del franquismo. A el le cupo el honor o el duro trago de prohibirnos unas canciones de Víctor Manuel, de Pau Riba y otras cosillas que no recuerdo.
Pero bueno, esto estaba incluido en el sueldo. Lo de Caritas no. Más de un vez, Ariza me facilitó las listas estadísticas (siempre tan escasas en Ibiza) de nuestro turismo. Llegadas nacionales, internacionales en el puerto y en el aeropuerto, mes a mes y la correspondiente evolución. Eso era todo y ya era mucho. Estos datos nutrieron mis primeros anuarios, de 1982 en adelante.¿No había pobres en Ibiza antes?
Pues sí… como lo éramos casi todos, nadie destacaba por su pobreza. Además un ibicenco en Ibiza, sin nada en el bolsillo podría vivir sin dinero los 365 días del año, y de hecho muchos casi lo hacían así. Miles de años de evolución fenicia con lo imprescindible, sólo la pericia y la diligencia manual para sobrevivir.
Había pobres, pero la isla era muy rural, al toque rústico de la tierra nutricia que da frutos.
Han pasado 25 años y la isla se ha urbanizado, también para esto tirando al desastre.
Ahora queda alguien en paro y con una familia y no tiene absolutamente nada, ni familiares en la isla, ni amigos a veces, ni tierras ni bosques que recorrer, ni setas ni cebollas, ni frutas, ni huevos que recolectar. Nada.
Por eso Caritas es tan importante.
Por eso han aumentado un treinta por ciento las peticiones de lotes de comida procedentes de los fondos europeos, más el aceite siempre caro y algunas aportaciones de proteínas.
Al menesteroso encerrado en un piso que ni siquiera puede pagar (hipoteca o alquiler, da igual) y con dos niños no se le pude sermonear con la solidaridad socialista que a largo plazo salvará a la clase trabajadora.
El hambre es más inmediata. Las ayudas han de ser al momento.
No sólo es Ibiza. No están solos. Quien pueda ayudar, que ayude.