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sábado, junio 17, 2017

Añoramos las cabras de es Vedrà

Las cabras limpian torrentes, cunetas y montañas. Foto 'La Luna del Garraf'
Me gustaría saber si al final sobrevivieron las últimas cuatro cabras de Es Vedrá, un rebaño reducido por la cruel cacería oficial que todos recordamos con enorme tristeza e impotencia, y más sabiendo que era posible sacarlas del islote ahorrando mucha o toda la munición derrochada. La incompetencia inefable de este pacto de perdedores de tener barra libre no dejarían nada en pie. No respetan nada.

Aquel hermoso rebaño, por otra parte de tan nefastos efectos sobre la vegetación, no tenía dueño ni dueños. A la hora de la verdad ningún josepino quiso hacerse cargo ni se dio por aludido. De manera que esas cabras (¿de verdad había un centenar?) podrían haber pasado a formar parte de un escuadrón ecológico de nuestro Consell de Ibiza. La cabra es un limpiador nato de maleza y bosque bajo que forman la base propicia para los incendios.
En los últimos años he sugerido que se usaran de forma intensiva dos nobles animales con gran arraigo en Ibiza: los asnos y las cabras. Pero no hay manera.

Mira que se han invertido euros en fincas experimentales y en puñetas que a lo mejor han sido muy interesantes. En tal caso ¿qué problema habría en emplear diversos rebaños de cabras para mantener limpias las riberas, cunetas y zonas sensibles de nuestros bosques?
Recuerdo cuando Sergio Oller, un pastor oscense profesional residente en Ibiza propuso crear una escuela de pastores que trabajaran diariamente en una tarea que ya se hace tan urgente como imprescindible. Nadie atendió. Entonces tenía 31 años, ahora ya debe tener 37. Pero da igual, los bosques siguen hechos un asco. Hasta que se prenda fuego media isla. Más vale derrochar que prever, según ellos.

Periódico de Ibiza


jueves, enero 02, 2014

Los flamencos del año 13

Flamencos en los estanques de las Salinas de Ibiza, fotografiados por Juan J. Bazán
No todo el mundo puede presumir de tener un año 13 en su vida, aunque entre las viejas formenterenses e ibicencas no son pocas las que coleccionan dos treces en su vida. Enhorabuena, son longevas, centenarias. Da un poco de vértigo pensar en estas edades casi minerales más allá de la felicidad efímera, tras sortear las suertes más dispares. Estas viejas fenicias son un pozo de ciencia viviente. Desaparecerán, como todo, difuminadas en la niebla de la historia, como se nos ha volatilizado el año 13, tan señalado, tan enervante, tan... largo. 
Bueno, tampoco hay que temer la mecánica implacable de las esferas. Todo transcurre, todo fluye y las cosas solo permanecen en la memoria transmitida, por esto se dice que una persona no muere mientras sea recordada. No sé.
Hace unas semanas conversaba desde la distancia –gracias a Internet, Facebook y otras magias– con el amigo Pep Guasch Cañas, ahora coronel retirado, muy amante de todo lo ibicenco y con la generosidad necesaria para compartirlo en estos foros donde se discuten las cosas emocionantes de Ibiza y de su pasado. Juntos recordamos la fecha 1956: el año de los fríos en Ibiza. Dice que el día de la Candelaria, 2 de febrero, fue el más frío que se recuerda en la historia de Ibiza. ¿Es posible que un nene fenicio de 4 añitos recuerde aquella semana de fríos terribles? Me parece que sí, y el día de la gran nevada. Aquel año hasta se congelaron los toneles de vino, mató muchos árboles y aves de corral. Aunque él –precisa– no estuvo en Ibiza en aquella fecha, sino en un destino peninsular, igualmente gélido.
Ha terminado el año 13, el primer año trece de nuestra vida. Uf. Ha sido año de bienes, de récords turísticos impresionantes, pero en un contexto muy desgraciado de crisis en su peor forma posible, la recesión, que ha dejado a muchos españoles descolgados del tren. Costará mucho rehacerse.
Contra el pesimismo de la situación podemos aspirar a poner unas gotitas de optimismo, porque la experiencia nos dice que de todo se sale. Así que no vamos a rendir cuentas del año 13 sin recordar que ha sido el escenario del bicho más famoso: la pitón blanca de más de dos metros. A ver este Plinio, este Diodoro Sículo que propagaron el bulo de que en Ibiza no medraban las serpientes. Podrían haberse callado. En Ibiza ya no hay otra cosa: serpientes y gatos. Pobres lagartijas.
Pero podríamos mencionar otro protagonista del año 13: los flamencos y las aves, zancudas o no, de los estanques de las Salinas. Por diferentes fuentes, dos amigos me comunican que ha sido un año impresionante, de gran cogida en las aguas estancadas, lo cual parece sugerir que los flamencos sienten una especial predilección por los ruidosos chárters que bombardean el aeropuerto durante las 24 horas. O que los flamencos se adaptan más que los humanos a los vecinos agriados y a los paisajes inhóspitos. Hecha la broma, precisemos que los flamencos suelen llegar en otoño-invierno y pardiez que lo han hecho en abundancia. El año 13 ha sido extraordinario, pero no lo echaremos en falta. Vamos a por 2014.

sábado, diciembre 15, 2012

Hablemos de pajaritos

El herrerillo es un gran depredador de insectos y orugas, y se atreve incluso con la procesionaria, la temible plaga que asola Ibiza y Formentera


Llega un momento en que uno se siente saturado de hablar de la pajarería que es Ibiza y de muchos de sus pajarracos, que vienen sobrados y se prodigan en demasía. Para compensar me he propuesto hoy hablar solamente de pajaritos, estos que tanto alegraron mi infancia y que con los años se han ido difuminando, hasta el punto de que a menudo pienso que la isla ha perdido muchos de sus pájaros. Quizás sean manías mías y, claro, también depende de la época en que uno observe, porque muchos de nuestros especímenes son como los turistas, residentes temporales, viajeros de larga distancia, animalitos migratorios que, es evidente, se encuentran con un paisaje muy distinto al de los años cincuenta. 
Ellos sí que entienden de ecología y diagnostican desde lejos la añada que les espera en estos parajes alterados. 

Resulta que la cotorra argentina ha desaparecido de Ibiza antes de que yo me enterase de su presencia. La vi en los años 80 en las palmeras de Barcelona. Ahora no sé, porque el que no va a Barcelona soy yo. Cotorra y argentina, redundancia gratuita, porque en general la argentina es el ave más locuaz del planeta. Cómo hablan, de bien, de rápido y de incansable. Uno queda murmurando ¿y si lo hicieran para equilibrar el silencio aterido de los gauchos de la pampa? A mí me gusta la gente expresiva, los habladores. No me molestan. Así que esta cotorrita debió de ser durante una década la reina de los pajaritos pitiusos hasta el momento en que, imagino yo, se aburrió y se fue hacia Denia a buscar otras cotorras, que es lo que solemos hacer todos en los meses más enclaustrados y fríos. 

Los inviernos no son insalvables. Hay dos meses de fríos intempestivos, pero en general encuentran refugio en las Pitiusas y al menos hasta bien avanzado el otoño hay numerosos frutos, bayas que preparan sus cuerpecitos para los 70 días más duros del año.
Después ya llegan los rayos calefactores de la primavera y una buena mañana todo empieza súbitamente a mostrar un rostro risueño, las plantas explotan en colores y el mundo se llena de insectos, que es un manjar proteínico que renovará la generación total de nuestra ornitofauna. Las tórtolas se mezclan en Ibiza, la turca con la europea y la paloma torcaz de testigo. Ya me gustaría verlos, pero juntos será difícil porque se disputan el nicho ecológico. En la península se pueden ver las tórtolas incluso en los parques de las ciudades. Sus arrullos un poco insolentes son inconfundibles.

Y otra sorpresa ecológica: ha aumentado la población de mirlo común, pajarito oscuro, correoso, que se atreve –según leo– con la procesionaria. Puede, pero, sinceramente, me gustaría poner entre paréntesis esta afirmación, aunque me imagino que se refiere a las larvas, no a las orugas, que son tóxicas hasta la muerte. Si su perro jugueteando por el bosque muerde una oruga adulta, lo más probable es que pierda el morro y la lengua. Divulgadlo. Existen algunos pajarillos que atacan los bolsones colgantes de esta maldita oruga procesionaria, por ejemplo en los bosques de Extremadura y Salamanca: el carbonero común (Parus major) muy parecido al mirlo, pero con el pecho amarillento. No creo que exista en Ibiza pero habría que introducirlo, porque la procesionaria es una maldición para las islas. ¿Hay otros depredadores parecidos? Seguro.

miércoles, agosto 29, 2012

La gaviota de Audouin y la pardela


Hemos revuelto el sistema ecológico y el Planeta en su conjunto parece abocado a un colapso universal. Lo han escrito estos días una veintena de científicos serios en la revista Nature.
Tenemos un tiempo limitado para tomar medidas desagradables pero inaplazables o dentro de quince años o menos asistiremos a un espectáculo muy desmotivador, por decirlo con palabras suaves. No son desvaríos ni delirios de ecologistas con la estima baja y con ganas de llamar la atención: entre estos investigadores hay nombres de peso. Todo ello se resume en unos cambios brutales del entorno, enormes sequías y extinciones en masa. El planeta Tierra llevaba 14.000 años de estabilidad relativa después de la gran glaciación, pero ahora la acción del hombre lo ha trastocado todo
Qué decir en Ibiza, donde ya hemos catado los caprichos del clima y del régimen de lluvias; ya sabemos de las sequías prolongadas seguidas de temporales de levante (antes, la gota fría).
Los payeses han detectado otros avisos sutiles, como la reticencia de algunas gallinas a poner huevos, estresadas por el calor o el ruido. O están viendo alarmados cómo las colmenas de abejas melífera se están quedando despobladas. Y sin abejas se acabó la polinización. Encima parece que la burocracia de ayuntamientos y consells aconseja a los abejeros abandonar su noble e imprescindible tarea. Demasiadas trabas. Llegaremos a pensar que el sistema de las autonomías nos va a llevar al final de la Humanidad.
De la Humanidad no lo sé, pero al final de España y del sistema de vida de los españoles tal y como los conocemos, seguramente sí. No sonrían los catalanistas, Catalonia es la peor de las autonomías y no quedará piedra sobre piedra si alguien no lo remedia.
Hemos alterado el equilibrio ecológico de la isla, la vegetación se ve afectada, los animales lo notan y en algunos casos se han aprovechado de las nuevas facilidades, como la gaviota común, la rata del aire, que ha proliferado hasta límites insospechados. La gaviota común –otro depredador sería el gato asilvestrado– está causando estragos entre el resto de la aves.
En principio, las más afectadas parecen dos tipos de gaviotas (no sé si es muy científico denominarlas así), la de Audouin y la pardela, el mítico virot que tanta seguridad siempre obtuvo en los acantilados de Formentera. A cambio, en décadas pasadas, los formenterenses más osados las cazaban de noche y hacían sabrosos guisados con sus carnes. Ignoro si la calidad de la carne de virot era pasable, pero los habitantes de estas islas no siempre hemos podido elegir el menú abriendo el frigorífico. Aun así, jamás estuvo el virot en peligro. Lo está ahora que lo cazan los gatos.
La gaviota de Audouin es preciosa, más pequeña que la común y menos agresiva. Lleva todas las de perder. Y entra en la lista de animales en peligro de extinción. La pardela ya hace años que sufre la presión de los gatos que acceden a sus nidos y rompen la cadena de renovación de la especie. La nueva Ibiza, la nueva Formentera y la nueva Tierra. Tenemos el consuelo de que nos iremos al traste todos al unísono.

Diario de Ibiza
Foto: Masmallorca.es

sábado, agosto 18, 2012

Avecedario y aguas rotas


El ave amenazada Pardela cenicienta ('Calonectris diomedea'). La Información.

Antes de que mi querida editora o editor me corrija el palabro y me cambie la ´v´ de verano por la ´b´ de barruguets quiero aclarar que no vamos a hablar de las letras del alfabeto sino del mundo acosado de las aves de estas islas. Y de otros temas enquistados que parecen quedar flotando en un limbo donde nadie llega. Son temas sin solución aparente.

Avecedario: los pajarillos y las grandes aves de estas islas viven en un proceso de desquiciamiento ineludible. Las últimas en salir listadas en los avisos de peligro son la gaviota de Audouin, maravillosa y sosegada y por esto no puede enfrentarse a la ferocidad gregaria de la gaviota común (la rata del aire). 
En Ibiza, las gaviotas ya suponen un problema sin solución. Jamás se ha conseguido reducir las pobladas colonias, que encuentran alimento sobrado en los vertederos numerosos de la islas. Y aumentan escandalosamente, mermando el espacio vital y el nicho ecológico de otras aves que antaño vivían en perfecto equilibrio. 
Otra víctima de los cambios operados por los humanos es la pardela o virot, un hermoso pájaro que se encuentra en pleno proceso de extinción. Los humanos, los gatos y las gaviotas comunes no les dan opción.

Romper aguas: no me refiero a las contracciones de los mamíferos que anteceden al parto o alumbramiento, sino a estas abundantes surgencias de agua en los sótanos de la ciudad. Vila parece un queso de gruyère y el poderoso empuje del líquido encuentra salida en los garajes de la ciudad. Hablo en plural porque, después de consultarlo, he sabido que no es solo el famoso surtidor de la calle Canarias. Hay varios casos parecidos. 
¿Es lógico que se desperdicie un caudal tan sustancioso de agua dulce y perfectamente potable? Por mucha crisis que nos acucie (y no es tanta a la vista de las subvenciones y otros gastos suntuarios que podrían eliminarse, al menos provisionalmente) es un tema que el Ayuntamiento debiera analizar sin pereza. Hay que trabajar más, o sea.

Las cuatro estaciones: no me refiero a las de Antonio Vivaldi, sino a las de los autobuses, que al menos tendrían que ser cuatro. Una isla que se pone en más de 340.000 habitantes en pleno verano y que trasiega a unos dos millones de turistas en apenas cinco meses, no puede seguir tratando a los residentes a patadas, ni a los turistas. 
Los turistas vienen, están diez días y se van, pero los que vivimos aquí tenemos que soportar esta carencia de servicios toda la vida. Algún día se nos explicará el misterio de la estación Cetis de Vila. 
Quien más quien menos se lo imagina, pero si tenemos que trabajar con datos objetivos, ya me van bien los que publicaba el Diario del 22 de mayo en la página 4: «El canon por bus no pasa del euro en otras ciudades». ¿Recuerdan que al principio se pedían 50 euros para cada autobús? Ibiza es un negocio redondo o esto debían pensar. Ocurre que a veces -solo a veces- alguien se planta y exige explicaciones y justificaciones. 
No todo el mundo traga, así que todavía quedamos a la espera de que nos expliquen por qué algunos políticos de Ibiza, en dulce unión con algunos empresarios, llegaron a pensar que somos el pito del sereno.