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domingo, febrero 04, 2018

Túnez en defensa de nuestros hoteleros


La historia no sigue un curso lineal y la solución a los problemas de los países ribereños está muy lejos de alcanzarse. Túnez ha entrado en una dinámica de convulsiones que es comprensible si entendemos que ha perdido la aportación imprescindible del turismo. Siete años después de la sangrienta ‘Revolución de los Jazmines’ es todavía muy escaso.
Es importante saberlo porque estas revueltas no sólo tienen consecuencias negativas para algunos gobernantes, sino que nos afectarán a Ibiza y Formentera de una forma o de otra. De momento, estos tunecinos están hinchando los bolsillos de los hoteleros y discotecas de Ibiza, porque dudo que el turismo masivo regrese a las hermosas playas africanas. A pesar de unos precios tirados en modernos hoteles de excelente factura y confort. Cinco estrellas con todo incluido por 36 euros la noche, seis mil pesetas. No sólo en Túnez, también Egipto y Turquía están reventando los precios, y bastante menos Grecia y sus islas.
España ha sabido posicionarse y aprovechar esta riada de extranjeros, muchos de los cuales han sido captados para próximas temporadas. Europa está descubriendo una España rotundamente distinta a los tópicos manidos y manejados. Diferente, diversa, deliciosa y con un bagaje histórico imponente. También Ibiza, pero la isla de Bes ni siquiera tiene necesidad de promocionarse en este aspecto. Le basta el reclamo del sexo, sol, drogas, discotecas y playas. Unos cinco millones en apenas seis meses encerrados en 572 kilómetros cuadrados.
Mientras, en Túnez se están hundiendo en un pozo de miseria y violencia. Incluso nos van a regalar (un regalo envenenado) muchas de las escalas de los cruceros, que significaban sustanciosas remesas de dinero para su país. Ahora, las medidas de austeridad han enfurecido a las masas, víctimas propiciatorias de la ineficiencia gubernamental, incapaz de superar las deficiencias estructurales de empleo y pobreza. Frustración, pobreza y desesperación son malos amigos para el turismo. La gente más organizada que nunca, no cree en más promesas y han salido a las calles, con miles de detenidos y varios muertos.


domingo, septiembre 24, 2017

Hay noticias, quizá excelentes

Ya en tiempo de descuento, una semana que puede servirnos para cavilar e intentar sacar algunas ideas que puedan servir para la temporada 2018. Así que vamos allá.
Arabia dispone de paisajes impresionante en el Mar Rojo y va a explotarlos en varios ressorts de lujo
¿Recuerda alguien que yo he escrito -repetidas veces- en estas notas fenicias que es muy probable que el turismo empiece a esponjarse a partir del 2020? Dicho de otra manera, si tenemos fortuna, es muy posible que cese este maratón de récords acumulados, que nos están reventando las islas y afectando ya profundamente a nuestra convivencia.
Dispongo de varias informaciones, por lo demás al alcance de todo aquel que quiera asociarlas y sacar conclusiones. Nada del otro mundo. Una ya la sugerí: Arabia Saudí está efectuando cambios de calado dentro de sus propias estructuras de poder. Una de las consecuencias es que van a apostar muy en serio por el turismo de gran lujo. Espero poder explicar el tema en profundidad. ¿Qué creen que estaba haciendo por aquí el príncipe saudí con su cohorte de espías, profesionales y asesores? No solo de call girls vive el árabe.
Arabia Saudí encabeza una gran alianza de países y emiratos árabes contra Irán, lo cual le ha costado un gravísimo enfrentamiento con Catar y la persistencia de la guerra en Yemen. Otra consecuencia de todo ello es una aproximación a la tecnología israelí que ya han explicado ambos frentes. Si Arabia e Israel acercan sus fuerzas, puede significar ni más ni menos que los mercados de Egipto (también unido a Arabia, controlando a los palestinos díscolos), Turquía y Jordania podrán reabrir con garantías sus potentes plantas hoteleras. Justo lo que necesitan los operadores turísticos alemanes, que se la tiene jurada a Baleares.
Huelga recordar que Egipto, Turquía, Jordania forman un mercado que absorbe millones de turistas que dejarían de viajar a España. Sin contar que Marruecos se tranquilizaría, Túnez resucitaría (dejemos a Libia y Argelia al margen de momento).
El empresario agradecería esta tregua y el Govern balear dispondría de un tiempo razonable para emprender las improrrogables obras públicas de envergadura que ayudarían a consolidar nuestro mercado.

miércoles, julio 19, 2017

Guerra contra Ibiza

La guerra no existe solo en los frentes de Mossul y Raqqa o en otros enclaves. La guerra ya es global y también es contra Ibiza. Sí, las bombas sirias, rusas o americanas hieren en el Próximo y en el Medio Oriente, pero están hundiendo a Ibiza y Formentera y dañando profundamente a Mallorca y a algunas partes de las costas peninsulares.
Algunas veces he escrito que esta situación se amansaría hacia el año 2020, pero yo no soy analista de la Cía ni de ningún instituto de estudios geoestratégicos, aunque basta recordar que la guerra se inició ya hace unos 14 años.
Sin embargo ha ocurrido que los ataques se han extendido como en las fichas de un dominó. ¿Cuánto tiempo se tardaría en estabilizar las relaciones internacionales si se dieran por terminados los conflictos bélicos entre naciones? Esta es la pregunta. Sobre 2020 he escrito varias veces, peor viendo los acontecimientos, quizá he pecado de ingenuo.
Un efecto demoledor para el Archipiélago ha sido el desvío de varios millones de turistas. Por supuesto que ha sido beneficioso para los empresarios, pero nos estamos dejando la piel en este proceso tan vertiginoso y a muchos hoteleros les costará aceptar que debemos regresar a cifras más moderadas de ocupación.
Lo mismo pensarán los ayuntamientos, acostumbrados a ingresar a espuertas en conceptos diversos: licencias, urbanismo, concesiones, playas, servicios, multas.
Y sin embargo, los políticos tendrían que ser quienes lideraran nuestra evolución social y económica, para no dejarla en manos de demagogos y podemitas que aprovecharán la coyuntura para sacar tajada.
Por ejemplo, hay que deshacerse del Todo Incluido y desmotivar el narcoturismo de hiperexcitación (drogas, discos, alcohol, ruidos). Con decisión. Ayer ya era tarde.

sábado, marzo 25, 2017

Turismo de riesgo


El turista conoce el nivel de riesgo que puede aguarle o ensangrentarle las vacaciones y lo asume sin titubeos. Pero en los últimos cinco años (o más) hay determinadas zonas que son masacradas sin contención posible. Al menos en algunas de sus ciudades y costas. El caso de Túnez es muy penoso, pero también lo es el de Egipto, que desde siempre ha contado con cientos de miles de fieles que repiten su experiencia cultural. O el caso de Turquía, con unos hoteles fenomenales y recientes.

La pérdida de turistas en esos destinos se mide por millones, los mismos que han abarrotado las costas españolas... y lo siguen haciendo. No obstante los riesgos, varios operadores turísticos no han tirado la toalla y siguen vendiendo al turismo familiar los paradisíacos resorts turcos o las playas de Egipto y de Túnez, Chipre y Grecia. Naturalmente, han tenido que rebajar los precios, en algunas promociones más del 50% con otros regalos sustanciosos. Lo que sea, antes de mantener las instalaciones cerradas sin uso y sin crear empleo. Lo que sea, antes de ofrecer la cara de un país derrotado por unos cuantos comandos de descerebrados dispuestos incluso a inmolarse ellos mismos.

Otros países aún están peor, según una lista que publica el ministerio de Exteriores español: Afganistán, Pakistán, Siria, Iraq, Somalia, Sudán, Corea del Norte y en América: Colombia, México y Brasil.


No es de extrañar que los europeos prefieran pagar más en Baleares, donde el máximo peligro es pillar una buena merluza o que te vendan una pastilla en mal estado. La pastilla que incluso tuvo una canción de cierto éxito. O que te separes de tu pareja, ante la caótica y exuberante oferta erótica ambiental.

@MarianoPlanells

Periódico de Ibiza

miércoles, noviembre 23, 2016

Se dispara la guerra de precios

Ibiza tiene grandes competidores muy cerca y con instalaciones mejores

Quienes se dedican al turismo desde hace décadas saben muy bien que las oportunidades hay que cogerlas al vuelo, por esto, cuando aparece algún resquicio para operar, los hoteleros no pierden la ocasión de ajustar precios al alza. O sea, subirlos. Es justo decir que, por el contrario, cuando las vacas vienen flacas, no tienen más remedio que ajustarlos a la baja.
Si tuviéramos memoria recordaríamos lo que ocurrió en Ibiza a partir del año 2007, cuando empezaron a irse inmigrantes a miles, los contratos alcanzaban el mínimo para cotizar todo el año y no pocos residentes se quedaron sin el empleo. Dado que en 2011 empezó la mejoría, ya nos hemos olvidado de estas cosas. No debiéramos hacerlo. Es sensato retener en la memoria las cosas buenas, pero más lo es acordarse de las penurias.
Estos grupos de Internet que claman al cielo por los precios de los alquileres no quieren recordar que en Ibiza hemos tenido siempre este problema, aunque no se expresaba de manera tan acuciante y aguda. Con todo ello quiero decir que somos un sitio muy especial y que las cosas cambian y no precisamente por pegar cuatro gritos delante del Consell. No juzgo, solo expreso un hecho objetivo.
Esta escasez de vivienda pasará tan pronto como el turismo recupere su orden natural y las Pitiusas devolvamos los turistas que nos han prestado los países en guerra. Y esto va a ocurrir. Miren, de hecho ya ocurrirá en 2017, aunque en escala menor. Tres años dije, hace unas semanas, serán necesarios para recomponer la locura geopolítica de Oriente Próximo y Medio. Arriesgué, porque hablando con propiedad nadie conoce el futuro. Y menos yo. Pero con la victoria de Trump se van a a acelerar las cosas y antes de 2020, Egipto, Túnez, Turquía habrán recobrado una gran parte de su cuota turística.
No hablo a la ligera. En vista de la sustancial subida de precios de Baleares, los operadores turísticos ya están presionando para bajar precios hasta límites importantes en dichos mercados. Ya se ha detectado en la feria de Londres. Y seguirán haciéndolo hasta bien entrado el próximo año. Turquía, Egipto, Túnez venden unas instalaciones hoteleras excelentes a unos precios irrisorios. La lucha se centrará en garantizar la seguridad y están camino de conseguirlo, al neutralizar al Estado Islámico –sin acabar de vencerlo, de momento– y por la alianza entre Putin (Rusia) y Erdogan (Turquía). Egipto caerá por su propio peso al necesitar de forma perentoria los ingresos procedentes del turismo. O sea, no será dentro de tres años. Mucho antes Baleares comenzará a esponjarse.

sábado, octubre 29, 2016

Islam en Ibiza: demasiados casos aislados

El islam es otra cultura, con un peculiar sentido de la justicia y de las relaciones humanas. Los hombres sentados, las mujeres también.

“Es un caso aislado” dice mi amigo, el imán ibicenco musulmán Salahuddin Costa. Bueno, depende. ¿Cuándo la incidencia cuantitativa de un fenómeno nos permite calificarlo de singularidad, rareza o de caso aislado? En realidad sería más ajustado si hubiera dicho: “Esto también es el Islam”, al que en Ibiza no solo conocemos por las fotos del presidente Vicent Torres y el alcalde Ruiz en la celebración del Ramadán.
Al menos en Ibiza, no es solo esto, pero también es esto y me parece una situación altamente preocupante, casi tanto como el vertiginoso aumento de musulmanes en la isla.

Han sido los musulmanes (radicales y traficantes en estos casos) los que nos han publicitado la isla al menos en tres acontecimientos aciagos. De modo que su conducta no obedece a un caso aislado. Por supuesto, voy a obviar las rencillas, peleas, exigencias y otros roces de menor calado.
Y para evitar polémicas, que no me apetecen, voy a enumerarlos y a documentarlos.

El primero. Los terribles atentados masivos terroristas del 11M de 20014 descubrieron una compleja trama de marroquíes y otros actores muy activos. A raíz de estos tristes hechos, algunos magrebíes se relacionaron con asunto tan sangriento y oscuro. Sobre todo Jamal Ahmidan, apodado 'El Chino'. Por esta causa supimos que se dedicaban a la noble profesión del tráfico de drogas. El Diario de la época y posteriores viene atiborrado.


En el anterior enlace CAT hace esta afirmación, en 2012:
“«En Sant Antoni hay un germen peligroso que no podemos dejar de tener en cuenta y que los propios terroristas del 11-M ya vieron, porque, si consideraron que aquí había elementos predispuestos a la captación, es por algo», asegura un policía “.

Repito, hay mucha información. Como la hay para el el segundo 'caso aislado': el del salvaje atentado contra una docena de transeúntes en San Antonio. Salió en la prensa de todo el mundo. El día 24 de febrero 2011, a pleno día, Mahamed E.B, un marroquí de 41 años, salió a la calle dispuesto a cometer una masacre y lo consiguió. Con un cuchillo y una maza iba apuñalando a todo aquel que salía a su paso; mató a una persona, hubo otros siete heridos hospitalizados y cuatro afectados más. Un atentado islámico de manual: matar infieles y después sacrificarse, para ir a su cielo, donde le recibirán 70 huríes vírgenes y donde mana la leche y la miel.


Y el tercero, la detención de los dos supuestos yihadistas, imanes y profesores, profesión delicada por razones obvias.


***

El Salafismo se adueña de Europa: Aunque este video está lleno de errores y tópicos, sirve como ejemplo para ver su presencia y activismo violento.



miércoles, octubre 26, 2016

Setas (del supermercado)

Las playas de la costa turquesa de Turquía volverán a ser un duro competidor para Ibiza
En otoño se nos amontonan los temas a quienes comentamos la actualidad. Así al fenicio, que estaba distraído disfrutando de los ocres, dorados y colores encendidos de las hojas caducas. O de las lluvias. O de las setas (del supermercado).Pero no puede ser. Y llega la actualidad y el pobre fenicio se rasca la cabeza bajo la boina porque las cosas no le cuadran. De modo que a los placeres del otoño se suman los requiebros de nuestras islas azotadas.
Cuando miramos los efectos del verano con mirada retrospectiva, respiramos aliviados, pero si los analizamos selectivamente, siempre hay algo que nos sorprende, no por imprevisto, sino por confirmado. Como estas riadas de vehículos que inundan algunas zonas bajas de nuestras costas. Aun sabiéndolo, nos sigue impresionando la presión mecánica sobre las dunas, las playas y las costas.
Que una islita como Formentera (hay fincas en La Mancha o Extremadura que doblan su extensión) haya contabilizado más de 221.000 vehículos en el Parque Natural de ses Salines no deja de admirarnos. Con estupor, a veces pánico, pero nos despierta cierta perplejidad. Casi un cuarto de millón. Imaginen el desgaste que significa el trajín de coches, combustible, comida, agua para dar servicio a esta marabunta.
Este invierno estaremos animados con las quejas del personal. No servirán absolutamente para nada, eso sí, nos sentiremos mejor con nuestra conciencia. Pero si miramos a un horizonte más lejano, sabemos que la solución no está en el Govern ni en los consells. Está en la recuperación de las maravillosas zonas turísticas turcas, egipcias, marroquíes (también muy deterioradas hoy), es decir, cuando Estados Unidos y Rusia decidan qué zona de la tarta se queda cada cual.
Con el beneplácito de Turquía que ansía zamparse un buen pedazo de la antigua Irak. Es aventurado hablar de fechas, pero si no está apaciguado antes de tres años, ya no sé qué pensar. No olvidemos que Irán y Arabia, enemigos acérrimos, están dirimiendo sus eternas batallas subterráneas en Próximo y Medio Oriente. Ibiza no pinta nada. Solo recoger la morterada mientras se pueda y esconder la cabeza bajo el ala en invierno. Sobre esto, me temo que ya está activado un efecto disuasorio de los turistas, que se van cada vez más descontentos del archipiélago balear, aunque no se divulgue. Pero los problemas enquistados tienen que resolverse a nivel local y me temo que el Govern balear no está dando la talla.

miércoles, julio 13, 2016

Hasta las abejas nos sonríen



Las Baleares rebosan turistas por todas partes. Ya inmersos en pleno julio todo funciona según las previsiones hechas desde octubre de 2015 y que fuimos afinando a medida que se sucedían los catastróficos acontecimientos en Egipto y Turquía, que dejaron a los millones de turistas rusos sin un destino seguro, a excepción de Tailandia. Hace dos meses expliqué que Putin había enviado a sus mensajeros para conformar una alianza sólida con Túnez.
Al final del año sabremos si ha fructificado. Hace menos de quince días, Putin se reunió con Erdogan, el islamista presidente de Turquía. Un país turísticamente delicioso que los cientos de miles de rusos aprovechaban a placer, hasta que este derribó un caza ruso en la frontera de Siria. No solo el turismo, Turquía significaba para Rusia un magnífico mercado para abastecerse de cuantos productos le privó la UE tras las sanciones por la guerra de Ucrania y la apropiación de Crimea.
Ya anticipamos que esta vertiginosa sucesión de acontecimientos bélicos significaría para España, Baleares, Ibiza y Formentera unos llenazos impresionantes. Los millones de turistas que vieron suprimidos sus destinos en el Mediterráneo, Egipto, Turquía sobre todo, se refugian en la seguridad –siempre relativa– de España.
Ni siquiera el brutal Brexit ha podido anular esta dinámica prevista. Ni las espectaculares incursiones de Hacienda en algunas discotecas de renombre. Es previsible que en los dos meses de verano restantes, los británicos sigan viniendo, aun aceptando un menor poder adquisitivo por la devaluación de la libra. Sabemos ya que los hoteles de alta gama están llenos a rebosar y sin apenas plazas libres. Los puertos deportivos no disponen de amarres. Los restaurantes de categoría lo mismo. Las carreteras abarrotadas.
¿Quién se queja? Solo en las zonas tomadas por los británicos de clase media han notado en las tiendas de licores, estancos y bares una leve oscilación. Nada importante. De momento. Y si se diera el caso de que la isla pudiera desembarazarse de unos miles de hooligans británicos, miel sobre hojuelas. Encima, las abejas de Ibiza, siempre generosas, han aprovechado las cuatro gotas de lluvia de abril para duplicar su producción de miel. A veces sonreír es de agradecidos bien nacidos.

miércoles, diciembre 02, 2015

Turismo, el mejor año de nuestra historia

Aquí empezó el boom del turismo en Ibiza en diciembre de 2010. La policía marroquí destroza
 el campamento de protesta de El Aaiún. Después siguió Túnez.
Hasta el mes de octubre, el turismo extranjero había aumentado un 5% en relación a las cifras del año pasado: va a ser el mejor año turístico de nuestra historia. Tenemos que celebrarlo sin reservas. A cada año que pasa nos superamos y batimos nuestro propio récord. Felicidades. No es raro: tenemos un país maravilloso lleno de contrastes, conocido en todo el mundo por su hospitalidad, su gastronomía y su buena gente. Disponemos de unos equipamientos hoteleros que no se han improvisado y que para sí quisiera cualquier país competidor. Es cierto. Aun así es raro, sí que es raro. Estos aumentos no pueden inducirse con estudios de gabinete ni con promoción de feria turística.
Llevo cinco años explicándolo y no me cansaré de repetirlo, para evitar que los políticos usurpen las cifras y las pongan en su haber. Este crecimiento comenzó cuando gobernaba el Pacte, siguió con el silencioso gobierno nihilista de Vicente Serra y se mantiene en la misma tendencia creciente con el Pacto III de los socialistas-podemitas. Obviamente, esto no es mérito de los políticos. En una frase lo resumo: las protestas saharauis en El Aaiún en diciembre de 2010 desencadenaron un efecto dominó que dio paso a la Primavera Árabe, que ha desembocado en un infierno bélico y terrorista en el mundo árabe.
Todos los turistas enviados por Europa, Estados Unidos y Rusia a esos países ribereños se han encontrado con una oferta muy reducida: Baleares ha pescado en río revuelto, toda España lo ha hecho, incluidas las Canarias. Aquí, en Ibiza, los únicos que nos están fallando desde hace unos años son los alemanes. Pero explicaré en su momento que serán sustituidos por los rusos, al menos en parte, y a la espera de que el turismo de cruceros tome velocidad de tal y puedan acceder las riadas humanas del turismo del Este.
Aún no tenemos las cifras totales del mes, pero Ibiza, Baleares, España han vuelto a batir sus propios récords. Buen trabajo nos ha costado. Los principales países emisores siguen siendo los europeos (de enero a octubre en toda España). El mayor emisor ha vuelto a ser Reino Unido con 14,32 millones de visitantes, lo cual llena de gozo y de dinero a los fabricantes de cerveza. El segundo, Francia con 10,23 millones. El tercero, Alemania con 9,3. Los italianos supusieron 3,45 millones. Para el resto de países, 23,4 millones. Los datos que conocemos hasta septiembre de las Pitiusas nos confirman los tres millones de turistas, yo diría que más. Flaquean los alemanes, pero repito, vendrán los rusos, que, como sabemos, son los mejores compradores. Seguiremos, porque cada semana ocurren cosas inesperadas.

sábado, noviembre 28, 2015

Emergencia ante la temporada 2016



La violencia en nuestro entorno, lejos de amainar, parece haber entrado en una dinámica diabólica que se retroalimenta en el seno de las sociedades y en las relaciones internacionales. Ya no es una guerra solo de suníes contra chiítas, esta confrontación de principios religiosos que existe desde los mismos orígenes del Islam, ya no es solo la fenomenal lucha entre Arabia Saudí e Irán en los campos petrolíferos de Irak y de Siria. También han implicado a las más importancias naciones del planeta, desde China a Rusia, a la Unión Europea y los Estados Unidos y de una forma o de otra ya están interactuando en un complejo juego de equilibrios muy difíciles.
En esta coyuntura, Ibiza aparece como un remanso de paz y de diversión. Si nadie lo estropea, los planes de ocupación –nunca mejor dicho, en la guerra y en la paz– masiva comienzan a principios de mayo y terminarán en noviembre. No hace falta esperar los resultados ni las encuestas de las ferias turísticas: Ibiza y Formentera serán tomadas por más de tres millones de turistas. Simplemente, vendrán los que vienen siempre y se sumarán muchos que no pueden ir a Mali, Senegal, Marruecos, Mauritania, Argelia, Túnez, Libia, Egipto, Jordania, Siria, Líbano, Turquía. Croacia, Eslovenia o Grecia, que también se verán afectadas por la inestabilidad del contexto. Y esperemos los próximos acontecimientos, porque los yihadistas tienen tomadas varias ciudades europeas desde hace años (algunas españoles incluidas) y los sucesos se encadenan en una secuencia que tiene visos de estar organizada por el Daesh o IS.
No dan tregua: Túnez es un destino que competía con las Baleares, con una sociedad musulmana tolerante, una de las más modernas del Islam y con un gobierno laico que por su simple existencia irrita profundamente a los islamistas. Y por esto la tienen masacrada. Se calcula que al menos 7.000 tunecinos están luchando en el Daesh y están dispuestos a atacar a cualquier objetivo de Túnez. Este año ya llevan tres: el museo El Bardo, la playa Kantaoui y hace unos días el autobús repleto de guardias presidenciales. Desde 2011, Túnez no levanta cabeza y la mayoría de su contingente turístico ya ha desertado.
Viendo todo esto, espero que los cinco ayuntamientos y los dos Consells pitiusos no pierdan el tiempo con catalanismos, políticas de enredos y de identidad y emprendan una campaña urgente de refuerzo de infraestructuras. Tienen cinco meses para amortiguar el golpe. Digo amortiguar, porque no lo podrán parar, pero al menos hay que paliar los efectos de la presión terrible de estos tres millones largo de visitantes. Gobiernen y déjense de puñetas. Estamos en emergencia.

miércoles, julio 15, 2015

Ay, el peso de la púrpura

Los honderos de Baleares en tiempos fenicios eran sabios y tenían ciertas manías que hoy, a decir verdad, ya hemos desterrado: no querían cobrar nunca con dinero, o sea, con metales preciosos. La razón es muy sencilla: si introducían bienes exquisitos en Ibiza podían levantar la codicia de los vecinos. Esto de atesorar bienes siempre ha sido una imprudencia y si no, que se lo digan a aquellos pobres moros piratas que guardaban un fabuloso tesoro en joyas y en oro en una de las profundas galerías de sa Cova des Fum, en la Mola de Fomentera. Se enteró el vikingo Sigurd y se los cepilló, después de asaetarles y asfixiarles mediante una hoguera encendida en la boca de la caverna.
Al rey Ptolomeo de Mauritania le costó la vida presumir con su capa púrpura (seguramente elaborada en Ibiza) frente a Calígula. Ptolomeo fue el último rey de este vasto territorio al oeste de Argelia. De ahí deriva la palabra Mauros (Mauritania), es decir, moros. Una palabra correctísima y muy antigua que hoy nos quiere prohibir la idiota ideología de la corrección política.
Por supuesto que los honderos cobraban por sus arriesgados servicios de élite, pero en bienes fungibles: comida, música, bebida y mujeres. Por supuesto que Calígula libró a Ptolomeo del peso de la púrpura, pero él también palmó pocos después.
Ahora Ibiza está soportando el encorsetado peso de la púrpura. Todas las conjunciones astrales se han combinado para conducirnos al desastre definitivo, pero no privándonos de los turistas, sino enviándonos demasiados. Lo que los críticos americanos llaman morir de éxito. Una trampa mortal. Nos han introducido demasiado oro en nuestras cuevas y acabaremos en manos de los vikingos o en manos peores.
La isla no aguanta tanto peso, nos hemos quedado sin agua, los bosques lo han invadido todo y llaman al fuego. Nuestras depuradoras, carreteras y desaladoras no dan abasto. Mientras estábamos disfrutando de los turistas prestados por Mauritania, Marruecos, Argelia, Túnez, Libia, Egipto, Israel, Jordania, Siria y Turquía, ocurre el fenómeno Syriza en una Grecia que recibía 15 millones de turistas, ´corralito´ y referéndum que ha propiciado millones de cancelaciones turísticas. Ibiza y Formentera están que revientan por todas partes. Pero nadie ha aflojado en su ´todo incluido´, en sus alquileres ilegales, discotecas 7/24. Quizás lo único que hemos hecho bien en los últimos años ha sido nombrar a una bombera como vicepresidenta del Consell. Ahora solo nos queda deshacernos del peso de la púrpura cuanto antes.

miércoles, mayo 07, 2014

Ibiza, sin alemanes ni españoles

Ibiza y Formentera perdieron a los turistas alemanes durante la primera década del siglo XXI. Mientras Mallorca rebosaba de alemanes, el archipiélago pitiuso se veía sin su habitual desfile de barrigas cerveceras. Saltó la alarma, pero ya era muy tarde. Entre la mala imagen ecológica de Ibiza, en especial desde la construcción de las enormes autovías, y los tejemanejes de las compañías low cost centradas en Mallorca, nosotros nos vimos sin uno de los mayores contingentes, uno de los más importantes, de nuestra temporada turística. Cuando descubrimos que Ibiza solo recibiría alemanes a partir del ´efecto rebose´ (cuando ya no cupiera un turista más en la Mallorca rebosante lo mandarían hacia Formentera) ya nos dimos cuenta de la situación.
¿Y cómo ha sido entonces que Ibiza y Formentera han ido recuperando bastante al turista alemán? Por casualidad o a consecuencia de la cadena de revueltas, revoluciones y guerras civiles de los países árabes de la ribera Sur del Mediterráneo. Comenzó en septiembre de 2009 en el Sahara contra Marruecos. Un mes después se desató la furia social en Túnez y ya nadie supo apagar la mecha que iba haciendo saltar todo a su paso. Hasta el día de hoy, en que llevamos 3 temporadas de mayor abundancia germánica. Y por esto estamos contentos. Hete aquí que cuando estábamos celebrando la nueva llegada de alemanes, caemos en la cuenta de que hemos perdido a los turistas españoles. Madre mía, vaya si se iba a notar. La crisis ya era imparable en pleno zapaterismo, en 2007, que no quería aceptarla y la silenció. A crédito se vive mejor y fue ya en 2008 cuando los españoles empiezan a darse cuenta de que no solo no son ricos, sino que se les ha terminado la línea de crédito. Todavía sería peor cuando empezaron a cerrar empresas en cadena: un año terrible fue 2009. Ningún país ni institución extranjera se fiaban de la solvencia moral ni de la preparación técnica de los sucesivos gobiernos socialistas y sabían bien porqué: o ellos estaban igual o gozaban de información muy concreta de la banca alemana. Para entonces, el turismo español en Ibiza ya había tocado a su fin.
Las guerras del mediterráneo islámico han salvado una vez más nuestro turismo al permitir que las clases medias británicas, alemanas, francesas ocuparan el sitio dejado libre por los españoles. Ya es mala suerte, cuando teníamos a los alemanes en proceso de recuperación, los españoles entran en su peor declive. Bien, en estas estamos en 2014, intentando juntar ambos procesos en fase ascendente. Sabemos bien que el turista europeo nos asegura una buena temporada, salvo imprevistos. Y sabemos también que los españoles han decidido salir de vacaciones, como ya se ha demostrado en los primeros meses.
Un aumento de casi un 10% presagia una temporada con creciente número de nacionales. Pero templemos nuestra euforia, me temo que más que una recuperación del vacacionista, es una aguada excursión, una salida de unos días, una escapada. Veremos.

miércoles, diciembre 11, 2013

Sin miedo a las cifras grandes

Los ibicencos podemos hablar de las grandes cifras sin miedo ni falsa modestia. Los años 2012 y 2013 han sido de una crisis terrible en medio mundo (y la otra mitad ni siquiera aparece en las estadísticas), nuestra querida España está pasando una recesión de caballo y eso no obstante las Baleares están recogiendo unos exitosos niveles de captación turística. Los hoteleros y los profesionales del turismo lo tienen asumido hace muchos años: el mercado emisor de turistas apenas crece; pueden potenciarse algunos hábitos, promocionar determinado segmento, pero los turistas que te llevas a una playa se los quitas a la otra. De hecho el turismo emergente se está mirando más como una floreciente esperanza que como una realidad cuantificable.
El ejemplo de internet y de los transportes de bajo coste nos ilustra: se pueden introducir nuevas tecnologías y se pueden optimizar los transportes, pero la materia prima del negocio son estos cientos de millones que vienen del Norte frío y húmedo en busca de sol. A partir de ahí, los profesionales juegan su cartas en función de las variables que les sean más favorables. Unos ofrecerán sol y además playas, sexo, sangría y música. Otros dirigirán sus inversiones a un mayor nivel de lujo, casinos, pero en definitiva todos podemos llegar a final de mes gracias a la vieja Europa que nos manda a sus hijos sobrios para que se los devolvamos alegres.
Vale la pena repetir esto y a partir de aquí, una vez agradecidas las grandes cifras de turistas, recordar que les debemos un gran favor -aparte de los europeos que nos compran una estancia- a los países ribereños del Magreb: a Egipto, Israel, Jordania, Siria, Turquía, incluso Grecia y Bulgaria. Si no fuera por ellos, nuestras Baleares volverían a recolectar las algarrobas que ahora dejamos pudrir bajos los árboles. Entre la autocomplacencia y el autoflagelamiento hay un término medio y nosotros debiéramos encontrarlo, porque el turismo es nuestra única posibilidad. No tenemos petróleo, no tenemos grandes puertos y las minas de s´Argentera de San Carlos ya están más que agotadas. Las salinas no darían trabajo ni a dos centenares de obreros en los meses de la recogida.
Comprendemos y compartimos el júbilo implícito de la portada de nuestro Diario: las Pitiusas han recibido en diez meses de 2013 más turistas que en todo 2012. Y éste fue muchísimo mejor que el 2011.
¿Quedará algún ciego que se embriague o se autoengañe por este espejismo? Considero que no. Nuestros empresarios tienen una gran responsabilidad en remozar, mantener y mejorar las actuales instalaciones, en vez de llevarse toda la pasta al Caribe. Cada cual es dueño y de lo suyo y es muy libre de invertir donde considere oportuno, pero sería suicida no aprovechar estas saneadas recaudaciones para reinvertir en la base de nuestra economía. Ibiza ya no vive solo de promoción y de ilusiones y hay que estar activos todo el año.

sábado, julio 06, 2013

Carambola afortunada para Ibiza

Turquía y Egipto están remitiendo turismo  a España. La situación interna es espantosa
La tristeza y los lloros de unos, pueden ser la alegría de otros. Así es la vida y es de ingenuos ignorarlo. Durante los últimos meses hemos hecho un seguimiento por encima de los diversos acontecimientos bélicos o turbulentos en varios países mediterráneos que de algún modo constituyen competencia turística para nuestro archipiélago.
La situación es espantosa, lo cual beneficia sobre todo a Mallorca y a Cataluña, receptores de turismo ruso, mientras Ibiza tiene que conformarse con unas migajas insignificantes. Pero también lo notaremos. El año pasado Baleares (léase Mallorca) acogió a 100.000 rusos. El mes pasado Barcelona celebraba la llegada del primer millón de rusos de la temporada. El fenómeno se acrecentará debido a las extremas condiciones que ofrecen Turquía, Siria, Líbano (y algo Israel, aunque es más receptor que emisor) y desde luego Egipto.
Un país turístico mediterráneo no puede sumergirse en una guerra civil a principios de julio. Por cierto, algo de esto ocurrió en la España de 1936, cuando a Ibiza todavía venían pocos turistas y sí muchos viajeros con medios. Fue terrible. Todavía hoy nos condiciona y nos afecta en algunos aspectos. Egipto dio signos de una impostada calma bajo la mano dura de Mursi, un islamista –como Erdogan en Turquía– que asumió con avidez el mando. La situación no podía prolongarse, la sociedad civil, o sea los musulmanes que quieren progreso y valores democráticos, han explotado con todas las consecuencias y esta vez no han sido sólo las grandes concentraciones sangrientas de la ya mítica plaza Tahrir: todo Egipto está en pie para solicitar y exigir el cumplimiento de las legítimas aspiraciones sociales. Pero nada puede esperarse de un islamista (un Islam radical y violento), así que en este punto ha intervenido el Ejército (lo escribo con mayúsculas, cómo será la sociedad egipcia cuando el ejército es la institución valedora de la democracia). Estamos a día 2 de julio: los militares dan un ultimátum al presidente Mursi: tiene 48 horas para atender las peticiones populares o ellos intervendrán. Miércoles 3 por la noche, portada del DI:«Golpe de Estado en Egipto». Todo dicho.
Consecuencias: las económicas de todo orden serán profundas en un país muy castigado estructuralmente por la crisis. En concreto serán nefastas para el turismo. La prensa publica que las reservas españolas han caído en picado. Ya nadie quiere jugarse el pellejo en un nido de islamistas que acaban de liquidar a un estadounidense. Los Estados Unidos prohíben viajar a Egipto, en especial si eres mujer. Casi se repite el mismo fenómeno en Turquía, un país muy querido por los españoles. Tampoco se reducen los disturbios a la plaza Taksin de Ankara. Las grandes ciudades turcas son inseguras. Estambul suda miedo.
Lo que afecta a los españoles afecta a los rusos y ricos de los países del Este. Sicilia, España, Cerdeña se ofrecen como destinos alternativos el mismo día en que Croacia entra en la UE. En suma, hechos nefastos para quien los sufre, pero que benefician a Baleares de forma indirecta y muy remarcable.

miércoles, junio 19, 2013

Ibiza en las turbulencias mediterráneas


Ibiza está ahora bien ubicada, en un puente sobre aguas turbulentas. Brigde over troubled water o algo así, como la famosa canción de Simon & Garfunkel que tantos corazones ha apaciguado.
¿Y por qué dice esto el fenicio? Necesito su colaboración para ir recorriendo el mapa del Mediterráneo y analizando con la imaginación país por país. Viajamos siguiendo el sentido de las agujas del reloj.
Si empezamos por Francia, entenderemos que sigue mandando turistas a Catalonia, muchos de los cuales son excursionistas que van de compras y vuelven al cobijo del hogar, porque los precios españoles ya se han convertido en un potente disuasor. Si llegamos a Italia descubriremos hasta qué punto los efectos de la crisis han reducido la ostentación y la alegría de nuestros amados vecinos. Ya se enteraron el año pasado en Formentera y lo seguirán comprobando hogaño.
Estos dos importantes países emisores han menguado la fuerza del flujo turístico, pero a partir de Grecia todo se vuelven bendiciones y fortunas para las Pitiusas, porque los turistas que rebotan vendrán a España y a las Baleares. El país heleno ha recuperado parte del turismo alemán, pero la isla de Corfú (´la segunda Ibiza´) ha perdido muchos ingleses que potencialmente vendrán a Ibiza. Olviden los países balcánicos, Bulgaria y Rumanía, que absorben cierto porcentaje de turismo alemán que jamás elegiría las Baleares.
Grecia es un país roto, con un alarmante aumento del suicidio, con escaseces que dejan pasmado a quien recuerda el país hace diez años. Los brotes de agresividad antigermana no le han hecho ningún bien, muchos turistas se retraen, aunque otros han regresado a su cita griega. Baleares se siente beneficiada, sobre todo Mallorca.
Y llegamos a Turquía, en plena efervescencia pre-revolucionaria, simbolizada por los violentos enfrentamientos de la plaza Taksim en Estambul (las revoluciones se gestan en las plazas). A mediados de junio, los disturbios turcos en distintas ciudades están lejos de calmarse. Turquía ya estaba entre signos de interrogación en las agencias de viaje europeas. Ahora las ventas se han desplomado y cuando esto ocurre, la situación no se soluciona de un día para otro, como han comprobado en propia piel Túnez, Libia, Egipto, etc.
Podríamos seguir con Siria, en fuerte tensión con Israel, Líbano y la propia Turquía. Hace unos días se confirmó que Assad ha empleado armamento químico. A partir de esto puede pasar cualquier cosa. Un verano más, las desgracias ajenas premian al mercado ibicenco y formenterés, y ya sabremos hasta que punto. Nuestro principal enemigo somos los mismos europeos. Ahora mismo la huelga de controladores franceses ha sumido el tráfico aéreo en un caos impresionante. Seguiremos observando.