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sábado, diciembre 19, 2015

La alcaldada



Donde quede un metro sin rellenar de hormigón aparecerá alguien dispuesto a hacerlo. Si de alguna forma es de propiedad pública todavía será mucho peor. En este aspecto el puerto de Ibiza ha sido una sucesión de disparates, al menos desde que es rentable, o sea desde 1970.
Lo único que se puede hacer en Ibiza es esponjarla. Derribar lo que se pueda y dejar espacios libres para aliviar esta densidad de población que la hacen una ciudad inhabitable tercermundista.

Yo creía que el ayuntamiento de la ciudad ya había acordado en pleno no construir un edificio en el puerto, en el Martillo, con lo cual se consigue una zona despejada para quien quiera pasear, mirar el mar o sentarse un rato.
Y de repente aparece el nuevo alcalde, que ya dio prueba de su talante en las fiestas patronales, se pasa el acuerdo por el forro y decide secretamente junto a la Autoridad Portuaria que se levante un edificio en la zona que habíamos liberado. Una alcaldada pura y dura. Y que sigue en la tradición del PSOE en la ciudad para arrimarse a grandes obras, ellos sabrán porqué. Yo creía que un pleno no puede derogarse si no es con otro pleno, y quizás lo hagan así, pero el asunto es muy sospechoso.

Espero que Toni Villalonga ponga la antena y haga un seguimiento, en la medida de lo posible, de los dineros que se muevan, licencias que se otorguen y otras menudencias.
Veo que los socialistas siguen en su línea y los podemitas van a su lado encantados de haberse conocido, salvo algunos pequeños roces anecdóticos. Quien lo diría hace unos meses. Han tragado con todo, desde la ampliación del aeropuerto -otro asunto que no veo claro- a las obras del edificio del puerto. O sea, los de Podemos son más casta que la antigua casta. Al parecer lo único que buscaban era un buen sueldo y ponerse en la foto.

Ecotasa: Las discusiones no han de ser sobre el porcentaje de la ecotasa que corresponde a Ibiza y Formentera, sino sobre la inutilidad de la tasa turística. Por lo demás, los podemitas (se llame como se llame su grupo, secta o partido) bajarán la testa, se prosternarán ante Mallorca como ha hecho siempre la antigua casta del PP o del PSOE.

Para esto nos sobran incluso los políticos tradicionales, que no saben resolver en serio ningún problema en profundidad, como por ejemplo la alta incidencia de la delincuencia violenta en las Pitiusas y la desesperante falta de agua potable, emisarios submarinos en condiciones y depuradoras que funcionen durante los seis meses de afluencia masiva.

Algo ha cambiado: han puesto más personal, más sueldos y más gastos. Nos cuestan 5 millones al año, solo políticos y cargos de confianza. Lo iré recordando.

Diario de Ibiza


miércoles, junio 17, 2015

Tráfico hacia el colapso

Cuando el entonces director del Diario, el malogrado Paco Verdera, me sugería que escribiera un artículo sobre el tráfico o sobre el cáncer yo me agarraba un fenomenal cabreo y me solía ir. Cuando las aguas volvían a su cauce yo le explicaba que hay temas que es inútil tratar en un periódico, si no es para dar el listado o las cifras de los muertos. Porque todo el mundo está en contra, pero nadie parece decidido a levantar el pie del acelerador o a dejar el tabaco. Al final nos reíamos, reconciliados, y alguien sacaba la anécdota de aquel cura de pueblo que de vez en cuando se largaba unos discursos memorables. ¿Sabes sobre que trató el último? Sobre el pecado. ¿Y que opina él sobre el pecado? Pues... que no es muy partidario.
Pero hoy ya soy partidario de dedicarle unas líneas al tráfico, porque es sinónimo de horror. Unas líneas al horror nunca deben desestimarse. Ya no es exactamente la velocidad, sino todo lo contrario lo que nos preocupa: las retenciones y los colapsos en recurrentes cuellos de botella (en Ibiza, de garrafa). Sé que habrá alguien en la delegación de Tráfico de Baleares o del Consell que tendrá estas cifras: el nivel de saturación de algunos puntos. Entradas de San Antonio y Santa Eulalia. Y por supuesto las rotondas de acceso a Vila. Y etc. Puedo aventurar que habrá pocos sitios del planeta que tengan esta densidad. Sí, quizás algunas urbes de Indonesia, India, China o Japón. En España apostaría que nadie puede competir con el caos de Ibiza. Y Formentera que va siguiendo nuestra estela hacia la catástrofe, razón por la cual decidieron arbitrar medidas para reducir el impacto de los vehículos sobre la isla de 80 kilómetros cuadrados.
El Diario nos revela lo que ya sospechábamos: el tramo de autopista al aeropuerto de es Codolar ha aumentado casi un 25% en un solo año, pero siguiendo una línea ascendente desde 2008. Sería risible que los embotellamientos, en vez de ser áereos en las llegadas/salidas aeroportuarias, fuesen una vez ya en tierra por no haber sabido diseñar unos accesos racionales que amortigüen la inexplicable densidad de esa arteria. El trozo más transitado es el que une Can Sifre con el enlace de Ca na Palleva: no son unos cuantos vehículos, son 43.043 en una cifra burlona que parece mofarse de nuestra estupidez colectiva.
Precisamente por este motivo concreto expresé mis dudas en torno a la oportunidad de urbanizar la zona de Platja d´en Bossa, con Ibivegas u otros centros que congreguen grandes masas. Pero no voy a esforzarme. Da igual lo que diga la prensa. El maléfico principio político que rige en Ibiza es «construye como quieras que ya arreglaremos los parterres y los jardines después». Pero ahora el problema no es de ornamentación. Es de estructura y funcionalidad.

miércoles, enero 21, 2015

Inquietante récord en el aeropuerto de Ibiza

Foto vía masmar.net
Ya sabíamos que caería otro récord histórico, lo deducíamos un año antes. Y así ha sido: el aeropuerto de Ibiza y Fomentera (no la olvidemos) ha dado servicio a más de seis millones de usuarios, o sea, 6.211.882, que se dice pronto en una isla que pasa medio año casi desértica, por fortuna para sus 150.000 residentes. Antes que nada, y para evitar caer en un error muy habitual, no acabo de decir que hayan venido seis millones de turistas. Hay que dividir por dos, los que llegan y los que salen. A ello hay que sumar los pasajeros que han entrado a las Pitiusas por el puerto. Entonces cualquier despistado puede empezar a asombrarse. Esto no solo es un éxito, esto es una avalancha muy inquietante.
Mientras se estaban construyendo las autovías o por aquellas fechas, dije que se estaban preparando las infraestructuras de las islas para cobijar a cinco millones de turistas. Qué animalada, me dijo alguien. Tate, aquí están o casi ya los tenemos al alcance de la mano si tenemos en cuenta el tráfico marítimo. Ustedes mismos. 
Tiempo tendremos este invierno de compartir estas cifras y de hacer nuevas predicciones que, salvo guerra atómica o caída de un asteroide, volveremos a acertar, porque es una apuesta fácil. Es una buena noticia y a mí, sin embargo me deja algo desasosegado, porque las instituciones son absolutamente incapaces de seguir el ritmo de la iniciativa privada. Ni siquiera con diez años de retraso. Las autonomías porque dicen no tener dinero, salvo para repartirse entre el personal, y en Madrid porque van al ritmo cadencioso de la España apaisada de la meseta. Les pides una depuradora y para cuando está aprobada ya ha quedado inservible. Y así ocurre con casi todo.
Tengo la seguridad de que esta efervescencia anfetamínica pasará o disminuirá. Nadie puede seguir este ritmo, este derroche de recursos, que son limitados. Ibiza y Formentera mucho menos. Por lo demás, estos millones de turistas exigen la contratación de miles de trabajadores, pero más allá de esto, no olvidemos que los aeropuertos españoles que funcionan con racionalidad, también han aumentado el número de pasajeros.
Ello sigue alimentando el pique entre Madrid y Barcelona. Barajas obtuvo más de 41,8 millones de pasajeros, con un aumento del 5,3%, es decir, ha sido el aeropuerto con más movida de España. El Prat ha aumentado casi al mismo ritmo y ha quedado en 37,5 millones. Al margen de estos piques pueriles subyace una fabulosa capacidad de generación de dinero. Cuando un aeropuerto funciona y ordeña con los impuestos españoles, son auténticas fábricas de dinero. El de Ibiza le dejó casi 13 millones a AENA. 12,7 millones de euros. Hasta da un poco de vértigo.

miércoles, diciembre 17, 2014

Al ibicenco, clavadle


A los ibicencos siempre nos cobran más caro. Los ibicencos por lo mismo pagamos más que un mallorquín, un menorquín o un valenciano. No digamos ya un extremeño o un turolense, donde todavía conservan unos precios sensatos y piadosos. 
El fenicio cavilaba sobre esto hace unos quince años y llegó a una conclusión irrebatible: nos clavan por un sencillo sentido de la venganza. Como los ibicencos pegamos unos clavos de espanto en los alquileres, en algunos bares y en algunos restaurantes, en los taxis, buses y en los transportes, el peninsular piensa que aquí estamos todos podridos de dinero. Y nos paga con la misma moneda cuando tiene la menor oportunidad, o sea, cobrándonos mucho más caro que a un mallorquín. Suena convincente ¿verdad?
Pues no, porque los mismos ibicencos nos cobramos unos sobreprecios exorbitantes y desorbitados los unos a los otros. Mira que hemos tenido tiempo desde el inicio de la crisis, en 2007 para racionalizar un poco nuestras relaciones comerciales domésticas. Pues no hemos sabido. Bien es verdad que en numerosos comercios ya han dulcificado sus tarifas, porque viven el día a día y saben que la pobreza está instalada en el tuétano de la sociedad pitiusa. Y mira que sale publicado en el Diario al menos cuatro veces al año: en Ibiza y en Formentera se pagan las nóminas más bajas de España. Bajísimas. Aun así no serán tan malas cuando a principios de abril la isla se llena de chicos y chicas de toda la península en espera de conseguir un trabajo estacional. Y no son pocos los que al cabo de un mes, después de dar vueltas y de dormir en la furgoneta, se han de dar media vuelta y regresar al pueblo con las manos vacías. Las Pitiusas tampoco pueden emplear a todos.
No son solo las nóminas. Las pagas de jubilación o pensiones son desoladoras, de las más bajas de nuestro país. Todo ello en conjunto, en siete años de crisis, ya debiera de habernos resituado en el panorama inflacionario nacional. Pero no lo hemos conseguido, por el factor distorsionador del turismo que presiona los precios al alza como un cohete. En Ibiza, las rentas sí que están mal distribuidas.
Aquí el dinero se va a una decena de discotecas y de hoteles, el resto está de comparsa. Incluso las navieras recibieron un palo en forma de multa de 54 millones (ahora una sentencia anulada y en fase de nueva instrucción, creo) por alterar los precios y ponerse de acuerdo en la competencia. Nos cobraban más de Ibiza a Denia que de Mallorca a Denia. Y cosas así. Los transportes aéreos son más hábiles: cuando hay más demanda de plazas, suben el precio, en vez de aumentar la oferta (aviones). Salir en fechas señaladas es complicado, además de más caro.
Por todo lo cual, a ver si llega pronto el comunismo de Podemos y nos da una paga a todos los isleños que quedemos viviendo en Ibiza, guardando la isla de los temporales. Yo con mil euritos al mes ya me apaño.

Diario de Ibiza

sábado, diciembre 13, 2014

6 millones

Tres millones de turistas, pero buscan emociones fuertes. Algunos acaban mal

La pista del aeropuerto se abrió en 1958 y funcionaba con grandes limitaciones, casi rozando la consideración de lo que técnicamente se llama aeródromo. En los años sesenta se recibió al pasajero cien mil con efusivas muestras de júbilo y sorpresa. No en vano en toda la isla no habría más de sesenta mil habitantes. Si llegaba. Aquella pista de tierra de es Codolar ha progresado muy deprisa, quizás demasiado. No tardó en ampliar instalaciones y en abrir una pista para recibir el turismo chárter internacional. Desde entonces las remodelaciones han sido constantes.

Apenas tres semanas antes de acabar el año 2014 se anuncia que el aeropuerto ha atendido a 6 millones de usuarios. Una cifra que coincide con el número de habitantes de la Cataluña de 1980, 'Somos 6 millones', que fue el inicio de su campaña pujoliana de adoctrinamiento y de derroche que ha llevado a la hermosa región española al desastre y a la quiebra. El aeropuerto de Ibiza es la gran puerta de acceso a la isla, la puerta de las estrellas a las discotecas, stargate, la pasarela incesante de rostros conocidos. No es raro que un famoso dj haya abierto un bar en la zona de salidas del aeropuerto, que no duda en presentarse como principio y fin de la música disco que se oirá en toda la isla durante las vacaciones. Ni un minuto de tregua, ni un instante de silencio: el aeropuerto también es Ibiza, e Ibiza es discotecas. Madre mía. Qué tortura. Si en Ibiza somos unos 150.000 habitantes, da un idea del alcance del trasiego: 6 millones de viajeros, en su gran mayoría vacacionistas, con o sin pastillas. La cifra es tan imponente que ya no voy a entrar en los corrillos de celebración: me parece un gran fracaso de Ibiza, como residencia acogedora. Más bien es un icono de la demencial exageración que ha arrasado con todo por tierra, mar y aire.
Hay que aclarar una vez más –como creen algunos jóvenes empresarios que enjabonan a Ibiza sin parar, porque aquí tienen sus negocios– que no son seis millones de turistas que han venido a Ibiza o a Formentera. No. En todo caso serían tres millones. El aeropuerto los atiende a su llegada y a su partida, es decir, hay que dividir seis millones entre dos. Elemental, pero todavía mucha gente no lo distingue. La parte positiva es que Ibiza tiene una demanda abrumadora, al menos para estos dos o tres millones. Lo negativo es que se acumulan en tres meses, lo cual crea colapsos de todos los órdenes y así seguirá ocurriendo.¿Nos felicitamos? No. Que vengan dos, tres, cuatro millones, pero a lo largo de nueve o diez meses. Entonces podremos felicitarnos. Ahora esto es un desastre tras otro.

miércoles, abril 23, 2014

La ubre en la ratonera

En Madrid y en Bruselas leen las cifras de facturación de algunas empresas privadas y piensan que los nativos y residentes nadamos en la abundancia, cuando es casi lo contrario, estamos en muchos casos en niveles mínimos de subsistencia. A esta imagen no le ayuda nada una ristra de políticos que se dedican a servir a su grupo o secta, en vez de pelarse los nudillos en las mesas de reuniones para defender al contribuyente. No nos sirven, nos usan y se ríen de nosotros. Literalmente.
Franco murió en 1975, la Constitución fue votada en 1978 y lo recuerdo porque ya hemos tenido tiempo de ir extrayendo conclusiones: la casta parasitaria se sirve de los votantes, para validar y convalidar para cuatro años su trabajo para el partido y sus necesidades. Solo en casos muy concretos donde puede peligrar la pesca de votos y en fechas muy señaladas se dignan a descender al nivel de la calle para bañarse en un populismo errático y exótico. Bueno, esto ya cada vez menos porque la gente suelen recibirles como se merecen.
El hecho es que Baleares proporcionalmente es la Comunidad española que más aporta al erario común y por contra la que menos recibe. Esto podría estar bien durante un bienio o de vez en cuando. No se entiende que esto se haya cronificado y lo que fue un feo gesto se haya convertido en una ley implícita a la hora de destruir y elaborar los presupuestos españoles. Somos la ubre de España, junto con Madrid.
En las Baleares somos ya un referente mundial, sentamos cátedra: en ningún sitio se ha tomado el pelo de tal manera a los ciudadanos ni durante tanto tiempo. Obsérvese la penalización que sufrimos las islas menores (Formentera, Ibiza y Menorca) también en el apartado de transportes. Nuestro discontinuo territorial es un sesgo sustancial que solo puede corregirse o compensarse –en ningún caso arreglarse, pues esto es imposible– mediante partidas económicas racionales.
Nunca tendremos la renfe ni las autovías peninsulares, pero al menos se debe facilitar a los residentes fijos la intercomunicación interinsular y el acceso a la península en términos que no nos sean tan gravosos y humillantes.
Un hecho: cada vez que hay un pico en la demanda de viajes, Menorca e Ibiza se convierten en una ratonera, donde ni pagando precios exorbitantes se encuentran billetes. La ubre enclaustrada en una ratonera. Las islas son una ratonera. En fechas normales dificulta y merma ingresos a los comercios y empresas de mantenimiento: barcos, puertos, apartamentos, mecánica, construcción, taxis, etc. facturan muy por debajo de lo que debieran porque muchos europeos no pueden o no se atreven a afrontar un maratón de escalas y unos precios de escándalo. Cuando un billete de ida y vuelta de Madrid a Londres puede salir por 57 euros, por poner un ejemplo. Dirán, pero este tema es muy viejo. Exacto. Otro problema que no se quiere solucionar porque alguien se está forrando con esta situación.

sábado, enero 25, 2014

Creen que vivimos como dioses

Pero no es verdad. En Ibiza, en Baleares vivimos bastante peor que en muchos sitios de España y de Europa, donde tienen accesos, facilidades y una competencia de mercado que hace la calidad de vida mucho más consolidada. Hemos aumentado demencialmente el número de políticos y cargos adjuntos, pero lo único que hemos conseguido es quebrar la Comunidad, sufrir unos precios mucho más altos y pagar los impuestos más elevados de toda la Unión Europea, con el agravante de que nuestros sueldos o ganancias son mucho más bajos.
No, no vivimos como dioses. No se vive muy bien en Ibiza. Y menos en Formentera. En estos días de ventolera y lluvias frías uno añora la posibilidad del peninsular que, con todas las precauciones que vengan al caso, entra en el coche, cierra la puerta y se pone a conducir de Portugal hasta Valencia sin parar en unas autovías impresionantes. O de Galicia hasta Palencia. O en cualquier punto de la Península.
Si tienes la desdichada idea de montar una empresa en la que tengas que manipular mucha carga (importar materiales y después distribuir para vender fuera de la isla) descubrirás –demasiado tarde– que es imposible competir con el mismo tipo de empresa plantada en Valencia o Alicante.
En Ibiza somos pocos y muy mal avenidos. Queremos las carreteras y las autovías perfectas, las playas limpias de algas en abril –cuando sabemos que en mayo volverán los temporales– los restaurantes impecables. Pero a la hora de organizarse de puertas adentro no hemos sabido vencer nuestras propias contradicciones. Así quienes viven del perfecto estado de las carreteras, matriculan sus coches en ayuntamientos de la península para ahorrarse un dinero, en vez de arrimar el hombro para conseguir unos políticas y unos políticos más sobrios. La historia de los coches de alquiler es para hacer una película o usarla de base para hacer conferencias sobre fiscalidad y política regional. El hecho es que unas cantidades nada despreciables de ingresos se pierden porque los rent a car frenan su retorno a la isla y siguen pagando sus impuestos fuera. Los empresarios de la Aevab no matricularán sus coches en las Baleares hasta que el Govern balear obligue a hacer lo mismo a las multinacionales.
El nefasto Pacte de Progrés o como se llamara dejó la Comunidad descostillada y en pie de guerra en todos los frentes. Ahora, solucionar todos estos temas, uno tras otro, es dificilísimo. Y sin embargo en Bruselas piensan que los baleáricos vivimos demasiado bien, lo cual no juega en nuestro favor. Lo explica Esteban Mas, nuestro delegado del Govern ante la UE, donde ha de exponer que el Archipiélago sufre una doble y triple insularidad y numerosos agravios comparativos. ¿Cómo explicar que en verano ostentamos récords de aviones y pasajeros pero que en invierno quedamos aislados como si viviéramos en Marte?

sábado, abril 13, 2013

Somos quienes más sufrimos de Baleares


Vivir en Ibiza es un privilegio, te dicen. ¿Sí? Hasta que te enteras de que somos lo máximo en muchas cosas, por ejemplo, «los ibicencos, los que más delitos sufren de Baleares». Bien podríamos ser los últimos, adormilados por las jornadas de sol y pausado aburrimiento, pero no, qué va, somos los primeros. Ni en el Bronx de NY, ni en la peor barriada de Los Ángeles. Ibiza. Eivissa.
Según la Fundación Gadeso, el índice se situó en 509,3 por cada mil habitantes; Mallorca 370,5, mientras que Menorca es solo de 301,7 por 210,2 de Formentera. (Diario de Ibiza del 17 de marzo). Y sin embargo, la percepción de inseguridad ciudadana no era alarmante... hasta ahora, en que aparece un efecto multiplicador cuando se combinan los violentos delitos en las casas de campo, los pequeños acosos a los comercios y las raterías nocturnas. Rifirrafes alcohólicos veraniegos aparte. Quizás ayuda a esta percepción escandalosa la idea de que toda la isla está descontrolada, fruto sin duda de los años de desmierde implantado por el Partido Popular y convalidado con magistral torpeza por el PSOE-Pacte. Isla PPSOE.
Ya todos asumimos que los políticos están más interesados en asegurarse la poltrona y una buena imagen (dando de mamar a sus medios afines en cada caso) que en solucionar problemas. ¿Recuerda alguien que se haya solucionado jamás una situación o un problema endémico?
Nunca, jamás. Da igual que se trate de las hamacas en las playas y sus concesiones. O que sea el espectacular y sospechoso despliegue bélico de las vallas publicitarias en toda la isla, al margen de cualquier ley, como no sea la del cacique de turno o la de la selva.
Da lo mismo que sea lograr un manejable turismo de invierno que permita seguir funcionando las calderas a marcha moderada durante los meses de temporada baja.
Podría solucionarse en unos meses, pero no interesa a los hoteleros, que han ido construyendo una amplia red de establecimientos en el Caribe y en otros países, ni a los operadores turísticos, que casi prefieren usar sus aviones cruzando el Atlántico en vez de venir a Ibiza. Y para los miles de alemanes afincados en Mallorca, ya tienen arreglados sus vuelos, los mínimos y los necesarios.
Da lo mismo que sean las discotecas, a las que ahora se van a sumar los beach clubs y otros locales. Un turismo cada vez más polarizado de todos a la misma hora, la misma música, la misma pastilla, el mismo ruido del demonio. 
O de los taxis ´pirata´. El Govern tenía preparado un proyecto de ley del transporte y tan poco les preocupa los taxis ´pirata´ que ni siquiera estaban contemplados en el anteproyecto. Veremos.
Es fácil concluir que los políticos locales no han venido a este mundo a arreglar problemas sino a vigilar su chiringuito propio y procurar que la situación no se les escabulla entre los dedos. Da igual si están construyendo una isla insostenible, invivible, insoportable. Les da absolutamente igual. Ellos a votar lo que mande el jefe. 

miércoles, octubre 24, 2012

Y sin embargo, los datos son positivos


Nos quejamos, denunciamos nuestra incomodidad y sin embargo, en general, los datos son positivos. Al menos a primera vista, los turistas extranjeros han aumentado o se han mantenido cuando han fallado o flaqueado los nacionales. Seguimos sin poder enganchar de pleno al turismo ruso que, a pesar de todo, también sigue creciendo.
En Baleares hemos conseguido once meses consecutivos de subidas y en agosto tenemos el mayor gasto turístico por persona entre los extranjeros. El gasto turístico en las islas en ese mes fue de 2.030 millones de euros, con un gasto medio por turista que alcanza 957 euros (analizado hasta los primeros ocho meses del año).

Incluso en nuestro propio Diario de Ibiza de 11 de septiembre se mostraba una indisimulada alegría al anunciar que «el aeropuerto bate en agosto el récord histórico de pasajeros con 1.142.547», esto quiere decir más o menos que por el aeropuerto pasaron en agosto casi 600.000 personas (ojo, los resultados se dividen por dos, la ida y la vuelta; mucha gente suma ida y vuelta y piensa que este es el número real de turistas que han venido. He visto este error con frecuencia en gente importante que no debiera equivocarse). Más de medio millón sobre la isla en 30 días, sumados a los que ya estamos aquí, nos da una bonita suma que debieran conocer en profundidad quienes establecen los cupos de ayuda o las partidas cuando se redactan los presupuestos para Ibiza. Lástima que este récord conseguido por el aeropuerto desde que se abrió en 1958 (ampliado en 1963, creo recordar), venía precedido por un año sin tono o con un tono a la baja. Así pues, los máximos históricos conseguidos en julio y agosto no compensaron las pérdidas de todo el año, un 0,3%.

Pues bien, llegó septiembre y el turismo siguió eligiendo Ibiza, con lo cual nuestro aeropuerto marcó otro hito histórico. Fue utilizado en septiembre por 861.549 pasajeros, lo que representa otro récord histórico en un mes y un incremento del 1,1% con respecto al año 2011. Bien, son datos positivos y esto debe alegrarnos, Ibiza sigue atrayendo y consigue un alto grado de fidelización de sus turistas, sean del poder adquisitivo que sean. Algo habremos hecho bien. Tres meses consecutivos de récords históricos. Pues no, señor. No.

Quiero decir que el fenómeno no se circunscribe a Ibiza ni tiene en la isla su epicentro. Ibiza es Europa a estos efectos y hemos recibido los benéficos efectos colaterales de una economía europea que nada tiene que ver con la española ni con la italiana. Es decir, no todo el mérito es de Ibiza, sino de Europa. Lo compartimos con Mallorca, Cataluña, etc. Una cosa hemos mejorado: hemos conseguido esquivar las nefastas incursiones en ingeniería económica y social de los nacional-socialistas o nacionalistas a secas. Mientras en Cataluña los hoteleros están al borde de la rebelión por la tasa turística que comienza el 1 de noviembre (sobre la cual se aplicará el aumento de IVA, lo que no es muy ortodoxo), en Baleares los hoteleros vislumbran un futuro lleno de facilidades. Quizás demasiadas.