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sábado, mayo 26, 2018

Ibiza por las nubes



A menudo nos preguntamos qué podemos hacer los ibicencos para cambiar la imagen de la isla en el exterior. Nada. Nada que no sea cambiar las circunstancias y el estilo que ofrecemos en el interior. Por ello yo aconsejaba dejarse de querellas y de puñetas contra películas o series (los putrefactos Shore) y no perder el tiempo mareando la perdiz.

La única posibilidad que tenemos es cambiar la isla. Y no cambiará nunca si no se detiene la construcción de nuevos hoteles, urbanizaciones y villas de lujo. Con lo que hay ahora construído/destruído ya no nos llegan los recursos naturales, que son aquellos con que la naturaleza nos dotó para sobrevivir. Me arriesgué hace tiempo en decir que la isla por si misma no puede mantener a más de 40.000 habitantes, Y lo mantengo. Ahora alberga a unos 150.000 sin contar con los turistas. Conclusión, consumimos los recursos que crearían al menos diez ibizas. Las consecuencias son drásticas. Las sufrimos todos.

La mayor parte de artículos en la prensa francesa, británica, alemana o estadounidense no dicen más que la verdad. Y en general nos tratan bien, quizás demasiado. Entre los últimos, uno en Wall Street Journal, el cual nos recuerda tan solo nuestros orígenes hippies de los años 60, un fenómeno que nos puso en el mapa mundial. Añadiendo que hemos renegado de nuestro pasado bohemio y que hoy la isla ofrece las casas y apartamentos más caros de toda España.

@MarianoPlanells




miércoles, mayo 09, 2018

Cómo luchar contra los tópicos

Yo comprendo que al Consell Insular le fastidia que las series y películas ubicadas en Ibiza sigan ofreciendo los tópicos de siempre en prime-time. De verdad, que les entiendo.
La última, titulada precisamente «Ibiza» cuando en realidad fue rodada en Croacia no ahorra tópicos: sexo, playas, música DJ, drogas, ruido, escándalo, hermosas modelos y mucho gay en perspectiva.
El fenicio cavila, ya se rasca la cabeza otra vez. ¿Es un buen sistema luchar contra los tópicos enfrentándose a los directores de cine y a las agencias de publicidad? La respuesta la tiene la misma palabra: tópico nos llega desde el griego clásico y significa lugar y la terminación -ikos. Es decir, relativo a un lugar. Por esto decimos que un tópico es «un lugar común», algo que se da por aceptado y entendido.
Por lo tanto, si queremos luchar contra los tópicos que están asfixiando el presente y el futuro de Ibiza es mejor no perder el tiempo luchando contra quienes los propagan de mil maneras, algunas muy imaginativas. La solución es fácil: hay que luchar contra la realidad, para ir cambiando, paso a paso, la madeja que nos ha liado a todos en un tópico sin sentido, en un lugar común que, por serlo, se nos puede arrebatar con cierta facilidad. Croacia es una de nuestras más directas competidoras y en el mismo terreno lo es Corfú, una isla que entre los británicos se conoce por la segunda Ibiza.
***
Trailer Oficial


domingo, abril 22, 2018

Hasta los turistas están de acuerdo: ¡Ya basta!


Parece una conjunción planetaria que si finalmente se consuma hará feliz a mucha gente. Felices los turistas que encuentren menos turistas a su paso; los ibicencos que tengan que soportar la avalancha anual y felices los empresarios, pues una bajada en el número de turistas no significará la quiebra.
Que conste que las alarmas han sonado en toda la España turística de verano, aunque algo menos en las grandes ciudades. Por mucho que estuviera anunciado -los créditos hay que devolverlos- no deja de sorprender la contundencia de los resultados. Turquía sobre todo lleva un aumento de turismo extranjero de un 60% y seguirá subiendo. Egipto se lleva una buena parte de la tarta, sin contar con países como Grecia, Croacia, incluso Israel o Bulgaria.
El préstamo de turistas fue bueno para quien hizo caja, pero nefasto para la imagen de Mallorca y de Ibiza. Hay muchos visitantes resentidos que no regresarán, porque saben que en Baleares el peor peligro lo conlleva otro turista. La imagen turística de un emplazamiento no se puede comprar con dinero. No es suficiente, por esto Ibiza se ha centrado en el narcoturismo de discoteca: a muchos miles de británicos les da lo mismo cómo esté Ibiza, ni se enteran. Y quizás serán ellos, los de la ‘Spaincation’ quienes nos salven. Y el turismo español, francés, italiano y holandés.
Ahora es tarde para lamentarse y además la culpa no es propiamente de nadie: Durante siete años no había plazas para tantos demandantes y se vendían todos los cuchitriles al precio que fuera, al quedar Turquía y Egipto fuera del mercado por razones ya conocidas.
En 2018 la situación ha cambiado. De hecho, el año pasado ya nos dieron un toque y muchos hoteles bajaron precios. Este año será más duro, si los alemanes siguen prefiriendo Turquía y los rusos Egipto. Ya dijimos que entre los alemanes mientras Mallorca no llene, poco va a recibir Ibiza.
Quienes han dicho ¡Ya basta! han sido los turistas.

domingo, diciembre 10, 2017

British con reloj


Vivimos tiempos apasionantes, excepto en Ibiza donde nos seguimos peleando por los mismos temas de siempre, con el mismo enfoque y casi los mismos protagonistas.
Que se siga hablando del urbanismo de la playa den Bossa (y del resto de la isla) o de los horarios de las discotecas ya nos indica donde se generan los euros.
Al tema de los horarios no habría que darle más vueltas. Ponerse de acuerdo entre los dos grandes partidos y no tocarlo más, si funciona el acuerdo. No conozco ningún lugar del mundo, por caótico sea, que no se rija por unos horarios. Desde Einstein sabemos que el espacio y el tiempo están relacionados de una manera matemática. Tampoco entiendo que una restricción de horarios acabe con el turismo. Mucho menos que en una villa turística se cierren las terrazas a las once de la noche, cuando a las diez es de día y es precisamente cuando el aire refresca un poco. No sé.
Si las cosas transcurren como hasta ahora, el turismo inglés no se acabará, mas al contrario, es probable que aumente, porque el valor de la libra sigue aumentando. Está en máximos. Con las mismas libras de siempre podrán comprarse más gas de la risa, más cervezas y tirarse de los balcones con los bolsillos llenos.
Uno de los que más sabe de turismo y de urbanismo es Pepe Sala. Y tiene razón que si acabáramos (expresado en subjuntivo) con el turismo británico lo pagaríamos muy caro. Es cuantitativamente el más importante de San Antonio Abad, aunque cualitativamente es un desastre descamisado que ha ocasionado la pérdida de un turismo de mejor talante y presencia.
Hasta aquí sabemos que los locales de ocio se han adaptado al tipo de turismo joven y atrabiliario y no al revés. Tranquilos, pues: en los próximos meses se nos irán dando avances de la óptima venta en el Reino Unido y la invasión del narco-turismo volverá a llenar las calles del pueblo. Entonces ¿por qué invertir tantos millones para un embellecimiento del litoral? No tiene sentido.

domingo, agosto 27, 2017

Agosto nos acaba

Podríamos decir que hemos acabado agosto, pero no es exacto: agosto casi acaba con nosotros. El panorama tras la batalla es desolador, o sea tal y como esperábamos en mayo, porque saber los sabíamos. Cada año es peor y debemos gastar más energía y recursos para recaudar lo mismo. Esto nos debería hacer reflexionar para tomar medidas de una vez. Por ejemplo, el turismo del Todo Incluido es una sandez que ya debiera estar desterrada. Esta avalancha de inmigrantes vendiendo sus sustancias, atracando a los turistas, y acosando en todo caso a los muchachos cuando van cargados de copas, tendría que estar controlada y/o hacerles la vida imposible. Lejos de esto, cuando se les exige que cumplan las mínimas reglas de civismo se plantan media docena ante el retén municipal y presionan al policía de guardia, como ha ocurrido algunas veces.
Tráfico rodado o incluso el aparcamiento. ¿Cuántos vehículos de alquiler, por cierto matriculados en la Península, podemos aglutinar en las islas Pitiusas? Es una obviedad que no cabe ni un coche más, pero pasan los años y nadie se atreve a plantear el problema, como en el caso de los taxis pirata, que ya desembarcan en Ibiza a cientos y se enfrentan directamente con quien les recrimine su presencia. Son situaciones que demuestran que el poder les viene grande a algunos ayuntamientos y a los dos Consells.
Los cientos de miles de turistas o visitantes suponen una erosión abrumadora en todos los terrenos. Si es el agua, la calidad no alcanza los mínimos exigibles. Si es en el mar, es evidente que los emisarios o canalizaciones de desagüe depositan un exceso de excrementos o aguas negras que causan una contaminación añadida con floraciones de algas y enturbiamiento general de las aguas litorales.
Pero también en los residuos sólidos, una asignatura pendiente desde hace décadas, siempre vamos por detrás del problema y por la misma razón que los excrementos rebosan desde las depuradoras que no pueden ejercer su función, los depósitos de basura tampoco aceptan mayor carga. Estamos colapsados. ¿Y seguimos subiendo precios?

domingo, agosto 20, 2017

Manual de supervivencia


Quieren los responsables del Govern Balear enseñar buenos modales a los turistas. Pensé que son unos ingenuos, pero al rato caí: es otro nicho más de gasto inútil para ubicar a sus conmilitones o en todo caso, una campaña destinada a demostrar a los votantes que están haciendo algo en un turismo desbocado que se nos ha ido de las manos. No es otra cosa. Porque nadie puede pensar en su sano juicio que imprimir cuatro pegatinas y repartir videos en las ferias turísticas servirá para algo. Modales no sé cómo, pero a estas alturas es mejor distribuir un manual de supervivencia. Recordando siempre que el peor peligro que puede enfrentar un inglés es encontrarse con un escocés cocido que pide la independencia.
Tenemos un precedente, pero orientado a la inversa: cuando Jaume Matas -mientras se empleaba a fondo en el saqueo, compitiendo con María Antonia Munar, Sa Princesa Talayótica- nos recomendaba sonreír a los turistas. Ya le contesté entonces que sonreír por sonreír hace bobalicón y además no me apetecía. Hoy me apetece menos, porque te puede salir una feminista acusándote de acoso sexual y armándote un cipote que ni san Apapucio. Creo que a nadie apetece mucho ir por las aceras sonriendo. Lo más probable es que piensen que ya has vuelto a beber o que estás en tránsito hacia la locura. El mundo ha cambiado mucho, chicos: Ibiza muchísimo más.
Antes de esta posible y extemporánea campaña para domarlos el mismo Govern ya había tenido la ocurrencia de pedir a los operadores turísticos que no trajeran más borrachos. Un elemental conocimiento del español distingue entre el ser y el estar, de modo que la petición es absurda desde el momento en que TUI puede transportar un millón de turistas sobrios, pero que a la media hora de pisar Mallorca o Ibiza ya irán como una cuba. Se han tomado en serio este verso de Villangómez que anima a pedir lo imposible y que no muera el deseo. Pedir lo imposible es una gilipollez y el deseo se va perdiendo a medida que se llena el estómago de cerveza o al menos la operatividad en consumarlo.
La poesía funciona en un registro de hipótesis y delirio, pero nadie puede negar que las Pitiusas viven inmersas confusamente en un universo en prosa.

domingo, julio 16, 2017

Es castañazo o burbuja o ambos

Nos solemos mover por impulsos irracionales y como los hoteleros pitiusos se dieron cuenta de que llenaban sus habitaciones de cualquier manera, subieron los precios. Al mismo tiempo, los propietarios de pisos o apartamentos descubrían una mina de oro en el alquiler alegal o incluso ilegal.
El resultado desastroso no se ha hecho esperar: Ibiza es un sitio inhabitable, los precios son abusivos y lo alquileres turísticos están creando una situación crítica entre las filas del Govern Balear y mucho malestar entre los ibicencos, que saben que el nivel de vida ya se ha desquiciado y tienen solo estos meses de verano para equilibrar el presupuesto anual.
Algunos viven de milagro o peligrosamente, porque si pagas impuestos se va toda la gracia, pero si no lo haces te arriesgas a diversas sanciones de envergadura. Con una carga de población densa en exceso y que las infraestructuras no pueden absorber ni resolver.
Ya hace varias temporadas que la isla sufre problemas serios para abastecerse de agua potable, al menos mínimamente consumible. Y sobre las aguas sucias, mejor no menearlo: las depuradoras no pueden con tamaño caudal y las aguas excrementales rebosan y se evacuan directamente al mar. Esto, mientras los emisarios no revienten. No es necesario repasar la lista de desgracias, las tenemos presentes a diario y todos sufrimos sus consecuencias.
La situación toma otro cariz inesperado desde el momento en que los hoteleros no puedan vender sus alojamientos de agosto. Rebajan precios de una forma drástica. En pleno julio ya se conocen rebajas del 40% y no solo en San Antonio o en Ibiza. La cadena Meliá anuncia descuentos del 45 y encima te dan puntos para sus sorteos.
Los hoteleros se apuntan al gremio de los jinetes que arrancan como un caballo, pero con parada de asno. Su política ocasionará estragos en alojamientos de rango inferior y serán estos quienes soportarán las consecuencias del castañazo.
Que nadie se queje, nos hemos de someter al principio de oferta y demanda y no esperen que el Govern Balear solucione nada. De nada.

domingo, julio 09, 2017

Tragedia en la Ibiza excéntrica

Cada año por estas fechas crece la turismofobia. Lo de refuchís es un añadido
progre
Los periodistas han de desempolvar el abanico de temas trágicos que afectan a Ibiza y Formentera cada principio de temporada. No falla, es de manual, lo cual puede indicar que, como mínimo, la estupidez siempre insiste –en frase de Camus que me gusta citar– y que en Ibiza no sabemos poner coto al contexto que facilita tantos accidentes, como este hotel de San Antonio que aporta una magia especial que atrae a los locos o suicidas para que se tiren desde el tejado o desde el balcón a su piscina.
¿No podrían rellenar la piscina y sembrar un jardín de cactus exóticos?
No digo que los únicos descerebrados del imperio británico se alojen en ese hotel, ocurre en demasiados. Como sigue campando al parecer la venta de drogas químicas que se consumen sin control de dosis ni de cantidad. Así no es raro, que recuperemos un clásico: el lanzamiento desde lo alto de la muralla de Ibiza. Se caen, dicen. Y seguirán cayendo hasta que no inventen una droga que te permita volar de verdad y no solo en tu imaginación embriagada.
Los escandalosos periódicos británicos nos obligaron a cambiar el diseño de nuestras carreteras. Fue el principio del fin de Ibiza. Nuestra venganza debiera ser humanitaria: nosotros, los de Ibiza, debiéramos cambiarles su sistema de enseñanza: explicarles que la bebida tan precipitada y el consumo de drogas sin garantías de naturaleza y de dosificación, entrañan peligro de muerte. Explicarles que lanzarse de cabeza en las orillas del mar puede ocasionarte la muerte fulminante o como mínimo una paraplejía. Pero la educación en el Reino Unido es un desastroso caos.
Al menos los alemanes de Magaluf (Mallorca) desfogan las calenturas con el método más refinado de los botellazos o peleas campales a puñetazos.
En fin, que gran parte de nuestra turismo es lumpen tóxico. Que no hay quien los soporte y que para que se forren diez empresarios, mejor cerramos media isla y detenemos toda nueva construcción y por supuesto, no se puede ampliar ni una sola carretera más. Y que les aguante su padre.

sábado, julio 08, 2017

La gran morterada

La temporada 2017 es una gran morterada, ya se veía venir en mayo. No me refiero al mortero de picar una salsa, sino a la “cantidad de piedras o proyectiles que se dispara de una vez con el mortero de artillería”, como dice cualquier diccionario. Donde pone bombas digan chárters y verán la imagen perfectamente nítida.
Ya sabíamos que Ibiza y Formentera no están preparadas para recibir ni un turista más que pase de los dos millones y lo más probable es que en 2017 nos visiten el doble entre ambas islas. Unos cuatro millones. Es como si al turista le diera igual el sofoco, los colapsos, el olor pútrido de las cloacas en buena parte de las costas, o los precios abusivos y los servicios de escarnio. El tipo de turista que goza de esta Ibiza demencial parece acreditarse en el lema “cuanto peor, mejor”. Y vive Dios que esto es lo que ocurre.
Mientras se siga vendiendo la imagen de música, sexo, alcohol y drogas en general, no hay problema. Dejarán de venir los turistas en grupos familiares, o el turista de clase media que necesita recuperarse en una estancia relajante, pero siempre será fácil encontrar dos millones o tres o cuatro de descerebrados que prefieren cobijarse en la gran manada de desquiciados ruidosos.
Zonas como Magaluf (Mallorca) o nuestro San Antonio que llevan años invirtiendo fortunas para mejorar la imagen, las instalaciones hoteleras y las infraestructuras, asisten impotentes al deterioro implacable y al hundimiento de sus ambiciones ennoblecedoras, ante estas hordas salvajes que no respetan nada.
Así no es raro que en Baleares se den las peores situaciones de picaresca y que sigan viniendo los peores turistas del Mediterráneo. Una morterada.

sábado, julio 01, 2017

Peligros conocidos pero inesperados

La tintorera es habitual en Ibiza
Los peligros que pueden acecharte en Ibiza o Formentera ya suelen ser bien conocidos, por mucho que uno no los prevea. Normalmente uno podría esperar verse envuelto en un fregado o en un accidente. En un atraco o en un atropello, pero esto podría ocurrirte en Nueva York o en Lima.
En Ibiza es más probable que te atropellen estos guías y repartidores de tickets de discotecas o flyers que en unas horas dejan la calle embaldosada de basura. Si eres inglés el máximo peligro es que te encuentres con otros dos british y que empiecen a pegarte una paliza. Sin descartar la actuación sincronizada de algunos africanos que se sienten con permiso para robar.
Existe una estadística sobre esto: al menos uno de cada veinte británicos se ve envuelto en una trifulca alcohólica -o no- hasta el punto que ya forman parte del paisaje de San Antonio o de zonas como playa den Bossa. Huye y rehuye.
No hay peligro de que te atropelle una ballena, pero es cierto que no pocos tiburones como la tintorera suelen pasearse por las aguas de la ribera. En pleno uso de sus facultades y si no están enfermos o heridos no suelen atacar. Es más probable que te destroce las piernas o los brazos alguna medusa. Si la has esquivado, no tendrás tanta suerte con los mosquitos del atardecer y suerte tendrás si no te tropiezas con el mosquito tigre.
Según en que playa, estás expuesto a las peores bacterias o coliformes si acaba de reventar un emisario o alguna tubería que evacua directamente al mar. Las hay. Pero recuerda, el mayor peligro eres tu mismo si te expones a algún exceso químico, alcohólico o solar.

domingo, junio 18, 2017


Por muchas heridas y desmanes cometidos en la piel de la isla, esta aún desprende esta luz radiante y vitalista, que deja hipnotizados a los visitantes. Es muy difícil destrozar la belleza de las Pitiusas, pero entre todos se está consiguiendo.
Incluso el promotor de eventos y fiestas Brasilio, en conversación con Juan Suárez, se siente obligado a desvelarlo: Ibiza ha perdido mucha seguridad y mucha alegría, que es casi tanto como decir que ha perdido el aura, como dije yo en 2005 cuando vi el trazado de las nuevas carreteras y autovías. Si pierdes la seguridad, la alegría y en suma el aura es que estás a un paso de la agonía.
Conocí a Brasilio a principios de los años 80 formando equipo compacto y eficaz con Javier Iturrioz, Gorri y Santamaría en el recinto del KU, que cambió el concepto de la diversión en Ibiza para siempre. KU desapareció, pero sus pautas siguieron activadas, ejerciendo una influencia creativa y positiva sobre el resto de discotecas. Si de algo pecó, pecaron, fue de barroquismo excesivo en la zona portuaria y en algunas playas, pero entonces, con menos presión humana parecía divertido y aportaba mucha originalidad a la isla.
Brasilio era el alma de aquellos eventos, donde cabían todos, con una presencia exótica de todos los sexos y el erotismo, la danza, la música y cualquier rasgo improvisado sobre la marcha. De modo que Brasilio, además de un caballero brasileño, por cierto de origen fenicio, pues parte de su familia procede del antiguo Líbano (Fenicia) era un director total, pues orquestaba aquellas manifestaciones de libertad y diversión, ante el júbilo de los turistas que asistían entre la sorpresa y el entusiasmo a los desfiles callejeros.
Pasados casi 40 años en Ibiza, sigue conservando la misma actitud positiva y creativa, pero se manifiesta decepcionado por el rumbo que han tomado los acontecimientos. Un tipo de visitante con poderío, pero sin compromiso con la isla y su salud ecológica, una avalancha de prepotencia y vanidad. Una Ibiza menos segura y quizá más triste.

domingo, abril 30, 2017

Las discotecas no son imprescindibles


Seré breve: las discotecas no han inventado el turismo, la música ni las drogas. Como se demuestra en todo el planeta, existe un tipo de turismo muy rentable, más sostenible y relajante que deja el mismo o más dinero.
Si se cerraran las discotecas de golpe, los ibicencos apenas notarían gran cosa. Aparte de que en general son sociedades en manos de gente de fuera de la isla, el personal laboral que ocupan tampoco suele estar residenciado en Ibiza y en todo caso, el turismo que sustituyera a los clubbers haría idéntico uso de los servicios de la isla. Ahora gastan mucho, sí, pero dentro de las discos y en taxis.
Suele decirse que la temporada comienza cuando las discotecas abren puertas. Yo siempre he afirmado que es al revés: abren cuando llegan los turistas. De no ser así, las discos dejarían abierto todo el invierno e Ibiza estaría a reventar de turistas.
En resumen: las discotecas no son imprescindibles, y no pocas veces he pensado que se hace indispensable reducirlas a una dimensión humana sensata. Tampoco demonizarlas, pero que cumplan las reglas básicas de convivencia, como todo el mundo. Y el resto de convocatorias lúdicas sin permisos en casas de campo y playas también y con más motivo.
Si el secreto del éxito estuviera centrado en las instalaciones de las discotecas, obviamente se abrirían en todo el mundo y ya se hace, pero con un éxito muy irregular y discreto. Porque el secreto no está en las discotecas sino en la isla, su sol y su gente.
No es lo mismo un antro en Ibiza que en Dubai, Egipto, Tel Aviv (Israel) Estambul, Corfú o Las Vegas, por nombrar algunos puntos donde intentan emular el tipo de turismo lúdico predominante en Ibiza. Hace años que quieren hurtar el estilo de Ibiza, pero jamás lo han conseguido, por esto: no es el dj ni es la técnica. Es otra cosa y esta cosa se llama Ibiza, por mucho que la isla ha perdido mucha de su atracción. En suma, Ibiza no necesita discotecas, pero las discotecas sí necesitan a Ibiza.

miércoles, abril 12, 2017

2017, el año de los british

No le demos más vueltas, 2017 será la gran temporada de los británicos. Por mucho que hayamos corrido detrás de los rusos, los balcánicos o los escandinavos, la isla se llenará otra vez de alemanes, franceses, italianos, españoles e... ingleses. Bueno, supongo que habrá ingleses, escoceses, irlandeses y galeses, muchos de ellos musulmanes, porque ya existe una cierta clase media joven de procedencia islámica que no le hace ascos a las tentaciones carnales de Ibiza. Carnales o de piscifactoría, que de todo hay en la villa del Señor. Además sabemos que no son discretos. Les gusta la escandalera, como si fueran los valencianos de Europa (que no de la UE), porque ya sabes que los valencianos al ruido le llaman fiesta y que les dure.
Este extraño efecto Brexit ya ha afectado la valoración cambiaría de la libra, que pierde más de un 20%. Y temen que siga depreciándose frente al euro. ¿Solución? Comprar los billetes o el pack ahora mismo. Puro pragmatismo. Pero también es por seguridad. Si no, no se explica el descenso de reservas de un 70% en Egipto y de un 30% en Turquía. A pesar de los esfuerzos de los operadores, que están regalando precios.
Los británicos aquí se sienten como en casa, por lo que no me extraña que muchos afincados en Baleares hayan iniciado los trámites de residencia y nacionalización apenas su gobierno ha solicitado la salida de la UE de forma oficial. Pragmatismo otra vez. Uno es de dónde trabaja y se gana la vida. Y todo indica que el abandono de la UE va en serio de forma irreversible. Así que nos espera una temporada pegajosa, ruidosa, capitaneada por los campeones del narcoturismo.

sábado, marzo 04, 2017

Ibiza es el far west


Yo no sé si son los hoy socorridos estibadores, la voracidad de los empresarios de las Pitiusas o es que el dios Baal nos ha dejado desprotegidos, pero los precios de Ibiza siguen estando dislocados y alocados, porque incluso cuando alguien se digna a dar una explicación, acaba sonando más a coartada. No existen razones objetivas para que el precio de gasolina sea mucho más caro en Ibiza que en Mallorca. No digamos ya los pobres formenterenses.

Oligopolio: Concentración de la oferta de un sector industrial o comercial en un reducido número de empresarios. En Ibiza nos afecta de plano y de pleno en todos los sectores: alimentos, bebidas, precios de discotecas, transportes, mantenimiento de máquinas y vehículos y por supuesto, en la vivienda, donde el mecanismo de la oferta y la demanda queda sujeto a la estacionalidad.
El turista lo sabe, conoce el fenómeno y acepta las reglas, pero solo durante unos días. Después se va. Por esto no seré yo quien interprete los aumentos del precio de construcción. Ibiza está en pleno mercado especulativo, sale en la Bolsa. Hay dinero contante y sonante en toda Europa y se piensa es un buen mercado que dará buenos retornos, lo cual puede que no sea cierto en cuanto el Mediterráneo recomponga su figura y logre procesar la paz tan necesaria.
Encima hemos de soportar los informes Gadeso para que adoremos el turismo de discoteca, que ha reducido todos los demás. El turismo de discoteca no es la solución: en todo caso es el problema. La isla no ha sido inventada por las discotecas. Ya estaba inventada y funcionando maravillosamente, como funciona Menorca, por ejemplo, con la mitad de turistas que Ibiza. Que no nos sigan vendiendo la burra.

martes, agosto 30, 2016

'Emborrachar a niños de 14 años'



Que las habitaciones de San Antonio se vendan bastante más baratas que las de otros puntos de Ibiza y Formentera es algo muy significativo: queda mucho margen de mejora en las Pitiusas en general y en esa zona en particular. Llevan muchos años intentando dignificar y mejorar el nivel, pero mientras la clientela sea del tipo jovenzuelo lanzado de cabeza al barreño de cerveza, ruidoso, bronco y vomitón, hay pocas opciones para la salida del foso.
Hoy, dormir en San Antonio es 111€ más barato que hacerlo en uno de Ibiza. La tarifa media en Ibiza en julio fue de 201€, mientras las de San Antonio se queda en 90. La diferencia de categoría es sustancial y debería alarmar a empresarios y a los políticos de la villa.

"No podemos vivir de emborrachar a niños de 14 años" explica Joan Gou, un empresario y exconcejal de turismo de Lloret de Mar. El cultivo del turismo low cost abruma a los pocos empresarios que pretenden ofrecer mayor calidad y acaban por abandonar la búsqueda de la excelencia.
Y no será por falta de ejemplos y de modelos a seguir. En el resto de isla, en general, se demuestra con hechos que un turismo cuidado y con cierto empaque -ya no pido turismo de lujo para las cien mil plazas de Ibiza, esto es imposible- resulta más rentable incluso a corto plazo.

La villa de Portmany, de una singular belleza, pese a esta masificación asfixiante, repite siempre los mismos errores y acaba de cometer el último, por la información que tengo, en este millonario plan de reestructuración turística. El tiempo dirá si estoy en lo cierto. Otro error que se repite hasta la saciedad es traspasar las instalaciones ya devastadas a otro empresario que las exprime para sacar hasta la última gota. Solo se consigue encanallar, al menos empeorar cada vez más los servicios.

Con este tipo de turistas no se podría atender la solicitud de los amos de s'Espalmador : que el turismo costee el mantenimiento del islote. Supongo que pretenden aprovechar la brutal agresión por el fuego de este verano para presentar algún proyecto de instalaciones de bares, tiendas o servicios. No lo sé. El asunto es de envergadura y merecería toda la atención del Govern, ya que imagino que es imposible conseguir los veinte millones (o los que sean) que pedirían los dueños.


sábado, julio 16, 2016

Un triunfo que puede ser fatal


Ya van llegando las cifras confirmando la avalancha de turistas que sufrimos en nuestra propia piel. Ibiza no puede asimilar esta tromba. Ya lo sabíamos, pero no por sabido es menos letal. Leo a mis compañeros de prensa y todos sin excepción esquivan la progresiva catalanización de Baleares mediante las medidas del Pacte III de Francina Armengol y se centran en esta vertiginosa e indigerible masa turística que lo arrasa todo a su paso. Claro que no hay sitio en las playas, es matemática y geométricamente imposible. Claro que las playas del Sur ya no pueden acoger a ni un ibicenco más.
Si pasamos de unos cien mil habitantes activos a casi medio millón de festivos veraneantes es materialmente imposible. Los que llevan más de quince años en la isla saben bien de lo que hablo y por qué lo digo: los más recientes identifican un progresivo aumento del número de turistas con el éxito. Quizás sea así en su pacífico pueblo o ciudad de procedencia. O quizás sea así en una planta donde se fabriquen donuts. En Ibiza ya no es así. Hemos roto la cifra óptima, es decir, a más turistas mayor fracaso y mayor pobreza a medio plazo. A corto plazo llegaremos a un colapso, en el cual al parecer ya estamos instalados, por mucho que nuestro talante nos aconseje sobrevivir con una sonrisa. Veremos cómo acaba esto, aún queda mucho verano.

Las cifras nos lo explican decía antes. En Ibiza, no hace muchos años, teníamos por un gran éxito una temporada que alcanzara el millón de entradas por el aeropuerto de es Codolar. Esta cifra la hemos sobrepasado solo en el tráfico del mes de junio de 2016. Sí, han leído bien: 1.067.182, lo cual supone un aumento por encima del l5% respecto a 2015. Estos aumentos brutales son aplicables a toda la temporada, por mucho o poco que pueda afectarnos el Brexit. La relevancia de Gran Bretaña en nuestro turismo sigue aumentando. El año pasado llegaron a España 15.67 millones de turistas británicos. De enero hasta junio 2016: 2.629.533 pasajeros aeroportuarios, un crecimiento del 17%. Vuelos: 29.690. Es decir, en junio ya habíamos pasado del millón de turistas llegados. Y queda todo el verano por delante. Extrapolando estas cifras, al final del año podríamos haber recibido cuatro millones, o muy cerca, si sumamos los arribados por mar. Y esperen la programación intensiva de cruceros. Ay amigos, nuestra toalla, no cabe. Normal.

lunes, junio 20, 2016

El 'reality' está en la propia Ibiza

Ibiza empezaba a salir en las portadas más influyentes del mundo a principios de los 70

Los ingleses son muy insistentes, casi tanto como los nacionalistas que viven y cobran para esto específicamente: por insistir. Por pesados. Algunos ibicencos sabemos las décadas de esfuerzo por promocionar el nombre de Ibiza por todo el mundo. Una isla de paz, acogedora, silenciosa, muy natural –casi un paraíso hasta los años 70– accesible y repleta de isleños fenicios y unos miles de creadores refugiados en el campo. El nombre de Ibiza iba asociado a la creación, en la moda, en el arte, arquitectura y estilos de vida.
Precisamente, el momento culminante fue en los cinco primeros años de los 70, cuando los nombres de Clifford Irving y de Elmyr de Hory pusieron la isla en las portadas de los principales medios informativos de entonces. La trama tenía todos los elementos para triunfar: guapas actrices, cuernos civilizados, falsificación, estafa, mentiras y una isla exótica como trasfondo. Incluso las hermosas modelos adlib, por lo naturales, crearon marca en el mundillo del diseño.
Todo iba bien, pero algunos empresarios locales pensaron que la recaudación tenía que caer en sus bolsillos y empezaron a levantar compulsivamente hoteles como jaulas de conejos. Directamente sobre la arena, dentro de la misma playa. Que no se diga. Y este fue el principio del fin de Ibiza. Cayó en una vulgaridad burocrática –la autonomía solo supuso más burocratización y menos originalidad– pastosa y estéril.
Los ´hooligans´ se apropiaron de las calles de San Antonio. Los clubbers, más aseados y con la dentadura arreglada ocuparon playa den Bossa y la villa de Portmany. Aparecieron los santones de las drogas sintéticas. Un turismo anfetaminado rompió la barrera del sonido y del reloj. Todo se puede en Ibiza. Cualquier desfase es permitido. Llegaron algunos tiros y los tentáculos de las mafias. Y unos cuantos listos pensaron que el negocio era para ellos. Los ibicencos, sin capacidad de reacción, apenas hicieron nada, ni aún dejándoles sin playas, sin agua ni sin silencio para dormir.
Era justo el momento de envasar la insoportable realidad. Tenemos que grabarlo para la historia y para multiplicar el efecto llamada. Ya no bastaba con soportar seis meses de morralla y de tortura. En invierno la pasarían en las televisiones británicas. No importa el talento: robamos la música y llamamos dj´s a los cleptómanos y actores a los narcotizados en pleno éxtasis baboso. Así vinieron los shores, para pánico de los ibicencos. Acaba de llegar el último, un tal ´Geordie Shore´. Los políticos no saben qué hacer, pero esto les pasa con todo. Y mientras tanto, los british vampirizando esta Ibiza de borrachera, drogadicción y desfase. Todo un exitazo.

sábado, junio 11, 2016

Entre serpientes y cabras drogadas



Por lo tanto, cabe pensar que al menos durante medio año la vida de los ibicencos transcurre entre medusas, serpientes y cabras drogadas. Como cabras drogadas, a veces violentas y desfasadas, y nosotros las soportamos: es el precio del turismo, nos dicen. Pero no es cierto. Los que hemos viajado por gran parte de este mundo jamás hemos contemplado un espectáculo semejante a lo que ocurre en Ibiza. Quienes decimos que hay que echar a este turismo de una vez por todas, no estamos despotricando contra el turismo, que Dios nos lo mantenga por muchos años. Rechazamos este turismo en concreto, estas cabras galesas, escocesas, inglesas, italianas, holandesas... Váyanse de una vez si no saben mantenerse sobre las dos patas.
Lo de cabras galesas viene por la noticia ampliamente difundida: Un rebaño de cabras galesas en Rhydypandy (Gales) invadió una plantación de cannabis (cáñamo) y se hartó de tragar las hermosas hojas verdes. Los resultados demuestran científicamente que la marihuana no es inofensiva, vaya se afecta el cerebro: Las ovejas, siempre apacibles y pastueñas, entraron en una «espiral psicótica» y brincaban como los clubbers y los hooligans de Ibiza. Algunas entraron en un bungalow y evacuaron sus cagallones en una cama, dando insólitos saltos alocados. O sea, lo que vemos en Ibiza y Formentera durante todo el verano. 
El conseller Vidal (en Ibiza Vericad) ya ha demostrado su incompetencia en otros temas, pero ahora pretende esquivar su responsabilidad sobre la infestación de serpientes, alegando que no se puede prohibir la entrada de olivos y que no ejecutará ninguna decisión hasta que el gobierno de España legisle sobre la introducción de serpientes en Baleares y en Canarias.

Es una explicación pueril. El Govern no debe prohibir la entrada de olivos, sino de serpientes, y debe responsabilizar a los importadores de la correcta manipulación de los troncos. Existen técnicas para ahuyentar a los ofidios (¿quien me explicaba que les asusta el café?) y si no las conocen que se las inventen. ¿No querían autonomía? Por consiguiente, no se prohíbe el libre comercio, se impide que se cometa un delito ecológico, que no otra cosa es la introducción adrede de nuevas especies exóticas. Si los viveros temen una multa de 6.000 euros (o más), no tendrán ninguna dificultad en invertir 200 en desparasitar sus troncos, por la cuenta que les trae. De lo contrario, como el chiste, aquí no adelantamos nada, las gallinas que entran por las que salen. Si las cazamos en trampas de coste millonario pero las seguimos introduciendo no veo ninguna seguridad ni ninguna ganancia.

sábado, junio 04, 2016

El presidente nos pide ejercicios espirituales


Las últimas semanas nos han demostrado lo que los viejos ácratas sabemos hace mucho tiempo: poco puede ayudarte en tu vida diaria un gobierno, pero si decide fastidiarte, lo conseguirá con facilidad y el daño puede ser irreversible. Cualquier gobierno, pero si encima es uno conformado por el PSOE, Podemos, los catalanistas y los ecologistas, pon la piel a remojar. El Pacto es especialista en cargas de profundidad y en arruinar las Baleares, al menos cada vez que ha gobernado (con ésta ya van tres).
Lo hemos comprobado con la guerra de los pisos turísticos o con la regulación de los alquileres en urbano o en rural. Autorizar el alquiler a los turistas en fincas urbanas donde viven los residentes que tienen un horario laboral y compromisos en una vida normal, podría acarrear consecuencias previsibles.
La guerra está asegurada y los servidores de la ley no disponen de medios para hacer cumplirla a estos muchachos atiborrados de drogas que deambulan por la isla, día y noche, como zombis frenéticos, poseídos por los maleficios de nuestro Resef. No hay quien les aguante cuando van normales ni quien pueda soportarlos cuando van puestos, que es la mayor parte del tiempo. Ahora imagínenlos en su propia escalera, donde los niños y los ancianos entran y salen y donde han de rendir unas determinadas horas de descanso. Las 24 horas de ruidos, golpes y peleas. Es inútil llamar a la policía. No vendrá y si viene no podrá hacer nada.
Otro efecto letal será la subida astronómica de los precios del alquiler. Un propietario puede ganar seis veces mas alquilándolo cinco meses al año que cediéndolo a unos profesores o policías que vienen a Ibiza a ofrecer sus servicios. Aunque le dejen destrozados los enseres. Da igual, ya los ha cobrado por triplicado y de antemano. No sorprende que haya auténticas redes de italianos e ingleses que tengan un cupo de cincuenta pisos en realquiler. Pagan en mayo, por adelantado y sin hacer preguntas. Como es lógico, empobrecemos nuestra vida y la hacemos imposible a nuestros vecinos. Ya hace décadas que lo primero que hace un funcionario (sanidad, policía, justicia) cuando llega a la isla es pedir el traslado. Leo que ahora ya ni llegan algunos docentes porque no disponen de un refugio accesible. A esto hemos llegado.
Y de repente vino Pilar Costa, Biel Barceló (¡ay, este Pacto, tan independentista!) y vendrán otros a regalarnos una nueva normativa sobre alquileres turísticos, para magnificar el caos y el desastre. Para legalizar el desastre. Pero al poco tiempo reculan, alguien les avisa del peligro.
Incluso Vicent Torres, nuestro presidente del Consell (cuando Podemos le deja) nos pide «mucha reflexión», es decir que hagamos ejercicios espirituales, como antiguamente en es Cubells. De verdad, sabía de la ineptitud del Pacte y seguirán otras barbaridades, pero esta vez han quedado todos retratados. Otra vez. A disfrutar del pacto de perdedores.

miércoles, mayo 25, 2016

Los 4.000 'workers' drogados (o más)



Debió de ser durante 2013 cuando nuestro Diario de Ibiza publicó un reportaje sobre los miles de jóvenes británicos que pasan sus vacaciones trabajando en Ibiza. Calculó entonces unos 4.000 y exactamente así, con esta cifra, titulé mi artículo el 13 de octubre de 2013. Pueden estar seguros que hogaño esta cifra se verá significativamente aumentada, por muchas leyes restrictivas que intenten promulgar nuestros ayuntamientos. Escribir bandos o edictos es muy fácil, lo difícil es aplicarlos. Ya se intentó hace años, cuando el West End salía casi a diario publicado en toda la prensa europea de sucesos. Simplemente se prohibió que los clientes sacaran los vasos de cristal y los botellines a la calle.
Fue un desastre y la presencia de policías uniformados aún les excitaba más. No hay nada peor que un british borracho en el frenesí de una buena pelea. Se calcula que un turista inglés de cada veinte se ve involucrado en una pelea a lo largo de sus vacaciones. Es un dato que recuerdo y que puse en duda: son muchos más, pero las estadísticas no cuentan las escaramuzas y los tortazos con la mano abierta o que no llegan a comisaría o al cuartelillo.
Este verano serán muchos más, porque hay mucha mayor oferta de empleos, y la hay porque ha habido mayor demanda de plazas: chicas semivestidas, jóvenes efebos repartiendo publicidad, estimulando la entrada en antros o discotecas. Ibiza sí que es una feria medieval, pero no esta aburrida y teatral que se escenifica en mayo en Dalt Vila. La gran feria medieval de Ibiza es durante los veranos.
Al menos 4.000 bárbaros del Norte se ganan la vida en sus working holidays lejos de Hacienda y de sus casas. Venden de todo y se divierten, pero repito, este año habrá más de seis mil, lo cual les convierte en un ejército formidable. La última noticia salió en el Diario: «El 85% de los trabajadores británicos que trabajan en San Antonio Abad consumen drogas ilegales» (DI 8.5.2016). Bueno, pocos van a creer esto: son muchos más, a no ser que el 15% restante solo consuma drogas legales, como el carajillo o la cerveza.
Muchos profesionales necesitan estimularse para ir a trabajar al banco o para entrar en la mina o para pescar durante 6 horas solitarias. Pero mucho más para soportar los decibelios y la excitación que crean estas ninfas desnudas y estos efebos brincones. En Ibiza, pocos profesionales de la noche están limpios. La noche es muy larga y puede hacerse interminable si se han de soportar a palo seco, en crudo, las burradas que se generan en cada momento y a cada paso. Que nos sea leve.