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miércoles, mayo 23, 2018

Túnez abre puertas

Una de las inmensas playas de Susa (Túnez)

Túnez no solo es un vecino familiar y encantador, también es un destino turístico que acapara 8 millones de turistas y llegará a los 10. Pero sobre todo es el país que heredó la cultura fenicio-cartaginesa, al menos lo que los romanos dejaron sobrevivir, que fue poco y tuvo que dejar paso a la colonización romana que llegó a dominar todo el Norte de África, lo que ellos llamaron la Mauritania. De ahí precisamente deriva el gentilicio mauro, moro, que algunos creen -erróneamente- que es despectivo. La palabra moro no tiene nada de negativo.
A pesar de la confabulación dramática de la historia reciente (2015), en forma de terrorismo muy destructivo que atentó en el importante museo nacional El Bardo (Túnez) y en varios hoteles de la costa, en Sousa. Los mosaicos y restos romanos son muy relevantes. Ahora una placa decora la entrada con los nombres de los 22 turistas asesinados y con la bandera del país (dos de ellos son españoles).
Los tiempos del pánico han concluido. Los turistas proceden de países europeos donde también ha golpeado el terrorismo yihadista, y también vienen muchos de China y Rusia, lo cual equivale a un gran poder adquisitivo. Rusia y Túnez entablaron una alianza que yo expliqué en otro artículo, los resultados son satisfactorios por ambas partes.
Túnez se reincorpora al mercado, ahora ampliado con los visitantes de Europa del Este, Rusia y de Asia. Del dolor y la crisis ha conseguido sustraer lo positivo y aplicarlo. Ahora el turismo significará un 8% del PIB, bastante menos que en España. Supondrá un alivio para un país que ha sufrido mucho y ha pasado desde 2011 una de las peores etapas de su historia moderna.

domingo, mayo 20, 2018

La carabela portuguesa se queda


La carabela portuguesa es muy venenosa y la parte inferior es como un grupo de raíces y tentáculos





 La medusa velero llega en grandes cantidades y es azulada, pero  el cuerpo radial la hace fácilmente distinguible


Cuando en los temporales de invierno la invasión de carabelas portuguesas aterrizó en Formentera y en Ibiza no escribí nada, porque esto ya había ocurrido en varias ocasiones y uno sabía que el problema se resolvería con el tiempo. La proliferación de carabelas suele concluir en uno o dos meses y al final reina la alegría, alternando a veces con enormes masas -toneladas y más toneladas- de las medusas azules velero, que en cierta manera guardan un poco de parecido.

En el momento de escribir esto, la prensa generalista española sigue informando de avistaciones masivas de la carabela, la peor de todas. En concreto en una zona donde suelen aparecer: en Alicante y en Murcia. El ayuntamiento de El Campello y otros han cerrado varias playas por la presencia de estos hidrozoos (no son medusas). Tan solo un mes antes, en Formentera se recogían a espuertas. También en las costas de poniente de Ibiza y en Águilas (Murcia), las playas de Alicante (El Postiguet, San Juan, Benidorm), lo cual es lógico, pues estos bichos venenosos entran por Gibraltar durante los temporales.

Es cuestión de tiempo que lleguen a las costas catalanas, aunque solo puedan recorrer unos 20 metros por minuto. De hecho son bien conocidas en la costa gerundense.
Obviamente, la gente ya las distingue y crean una gran inquietud, porque su contacto es muy venenoso, incluso puede llegar a ser mortal en determinados casos y personas.
En una persona sana, aparte del dolor agudo y prolongado puede ocasionar vómitos y otras reacciones alérgicas. No hay que tocarlas ni muertas, su veneno está activo hasta 24 o 48 horas. Solo las altísimas temperaturas (más de 50º) lo neutralizan.

Lo mejor es limpiar con agua de mar (nunca de la botella de agua dulce) y no restregar la zona de contacto ni aplicar orina ni vinagre. Lo mejor es pedir ayuda al socorrista y al médico cuanto antes.
Sus tentáculos puede pasar de 50 metros y disponen de un arsenal de venenos distintos y potentes. Hay que divulgarlo.

@MarianoPlanells

Periódico de Ibiza


sábado, mayo 12, 2018

Famélicos en el Paraíso

Foto Joaquim Gomis

Los ibicencos tenemos un problema muy grave o, mejor dicho, lo grave es nuestra situación en general. Si nos entregamos a la fobia al turismo, podemos derivar con ganas a la caza del turista, con lo cual nos moriremos de hambre y no es una metáfora. Volveremos a los idílicos años del hambre, la tisis y a la emigración masiva. Pero... si nos quedamos quietos, si no hacemos nada y los turistas siguen derrumbándose en cascada sobre las Pitiusas, los precios de la cesta de la compra seguirán subiendo de forma desbocada con lo cual nuestra calidad de vida se deteriorará y nos moriremos de hambre. Famélicos en el Paraíso.
Si hagamos lo que hagamos nuestro destino es morirnos de hambre, ya podemos empezar a hacer una festassa, una vidassa, y convocar al consejo de ancianos, a los más viejos payeses y marineros. Por supuesto se han de abstener los profesores catalanistas y gente parecida que ya lo sabe todo pero nunca ha ido a ningún sitio y en realidad viven en una burbuja delirante.
Que en Ibiza haya tenido que cerrar el Banco de Alimentos ya nos indica que en la isla solo adoramos a los bancos que nos saquean. No queremos limosna, pero quieren obligarnos a pedirla. Algún día se sabrá porque ha cerrado, pero a mi me huele a un latigazo de la mafia.
Por lo cual considera el fenicio que antes de morirnos de hambre tenemos derecho a la autodefensa, así que si el consejo de ancianos nativos nos apoya, deberíamos crear un Economato Púnico, al que acceder mediante un sistema establecido para adquirir los productos a precio de coste. ¿No hacen lo mismo los hoteles? Sonría, por favor.

sábado, abril 14, 2018

Tumba del turismo

Symphony of the Seas
Fue La Pasionaria quien dio el visto bueno a un cartel donde se leía “No pasarán”. La frase nació en la I Guerra Mundial, pero hizo fortuna en 1936, en las barricadas comunistas de Madrid, del cual se decía que sería la tumba del fascismo.
Pasaron y la frase quedó en anécdota hasta ahora, cuando un centenar de mallorquines hacen su aportación ecológico-cultural al avisarnos de que “Mallorca será la tumba del turismo”.
No, Baleares no será la tumba del turismo, pero si mis previsiones no me fallan, antes de fin de año sufriremos una merma importante en el número de visitantes. Y la tendencia seguirá siendo una disminución progresiva, porque los mercados de la competencia en el Mediterráneo oriental están ofreciendo de nuevo sus ansiadas plazas turísticas y a unos precios con los que Baleares no puede competir.
En todo caso, estos ecologistas suicidas son muy francos: quieren enterrar el turismo. Gracias por su sinceridad ante el monstruoso crucero ‘Symphony of the Seas’, que puede albergar 9.000 turistas. Es una auténtica ciudad del placer, en la que faltan pocas cosas. No sé la cara que pondrían los cruceristas al ver a cien barbudos con greñas y pancartas, pero la reacción de los mallorquines es de indignación contra los gruñones -en general funcionarios y subvencionados, protegidos por el Pacto.
Desde el primer día he explicado que los cruceros serán un incordio para Ibiza y lo son en general donde quiera que recalen en el Mediterráneo. Pero no podemos demonizar a los turistas, ni debemos hacerlo. Sí exigimos un riguroso control en el calendario de cruceros. Y mejor si nos visitan fuera de temporada alta. Cuidado con la dejadez permisiva y... con la turismofobia.

sábado, marzo 17, 2018

Ibiza por las nubes

Decenas de embarcaciones fondean cada día en aguas de S'Espalmador, en la isla de Formentera. EL MUNDO
O debiéramos decir el negocio por las nubes, la isla por las suelos. Ibiza y Formentera, pues vamos juntos y somos los mismos. Pero es lo que hay si creemos en la libertad de empresa y en la iniciativa privada, por mucho que se eche en falta la intervención del Govern socialista en temas de interés público como es el islote de S’ Espalmador.
Las Pitiusas las hemos ido vendiendo los pitiusos. Hasta ahora lo asumíamos como una servidumbre para conseguir liquidez, a riesgo de descapitalizarnos. Poco a poco, durante los últimos sesenta años, hemos entregado nuestras tierras para poder comprarnos un Seat Ibiza y una televisión.
Pero últimamente, Ibiza ha consolidado su valor de uso y de cambio en los foros internacionales. Ya no se trata de una casita para cada hijo, aquí ya estamos jugando con artillería pesada, mediante fondos de inversión y valores en Bolsa. Ya no hay nada que hacer ante hechos como la venta del islote formenterés. O ante esta compra extraña y brutal del 4% de la costa de toda Ibiza, por parte de los hermanos multimillonarios David y Simon Reuben. O la venta de la discoteca Pachá a un fondo de inversión, uno de los negocios más boyantes de las islas con franquicias cedidas en todo el planeta.
Estas acciones de las finanzas internacionales no vienen a salvar Ibiza. Vienen a forrarse. Los ibicencos tendrán que arremangarse si quieren mantener su vida en las islas.

sábado, septiembre 09, 2017

Sol y playa: no existe otro modelo


Cada par de meses o de años sale alguien -en general algún socialista- proponiendo animosamente un cambio de nuestro modelo turístico. Hace muchos años que me rendí a la evidencia: Ibiza nunca será Madrid, ni siquiera Bilbao con su ‘Gugui’, donde cientos de miles o de millones de turistas de todo el planeta llegan concentrados para regalarse una semana o dos de turismo cultural: ópera, conciertos de rock, museos, bibliotecas, galerías, toros, fútbol, espectáculos en general. Ibiza nunca será esto y quizás no hace falta. Tenemos un modelo imbatible. Se trata del sol y playa, el eje central que ansían nuestros visitantes. Naturalmente podemos revestirlo y adornarlo con música, rock, discotecas, drogas, un par de museos y sexo. Pero esto mismo podría ofrecerse en Los Alpes o en Candanchú y nadie lo ha conseguido.
Nadie ha hundido Ibiza, en todo caso se hundirá por las majaderías de algunos empresarios y por la mediocridad e impotencia de nuestros políticos locales. Ibiza tiene pocos enemigos, aunque muchos han intentado relegarla a un segundo plano, Mallorca la primera. Pero Ibiza siempre acaba sobresaliendo. Ahora todo depende de los pitiusos, qué sepan diagnosticar los problemas y ponerles remedio o al menos paliarlos.
Sol y playa se ha de traducir en aguas litorales cristalinas, playas confortables y accesibles, calas conservadas. ¿Seguimos estas pautas? Que cada cual se conteste.
El turismo que viene a España, lo hace por el sol y las playas. La prueba es que tenemos cuatro comunidades autónomas (Extremadura, Castilla León, Castilla la Mancha y Aragón) que están entre las regiones europeas... menos visitadas por los turistas extranjeros.
El turismo, una bendición, crea una de cada cuatro empleos en España. ¿Lo cuidamos o lo hundimos?

miércoles, junio 14, 2017

Unas costas acosadas

Somos unos ingenuos. Nosotros pensábamos que la presión humana solo desfiguraría nuestras costas, enmuralladas por una tupida barrera de hormigón implacable. No tuvimos en cuenta que los desmanes cometidos en las orillas afectarían de tal manera a los fondos y aguas en general. Nuestra visión antropocéntrica nos impidió analizar las cosas en su real alcance: porque el hombre no es el centro de todas las cosas, por mucho que nos repercuta todo lo hagamos en el entorno.
De hecho, estas estructuras artificiales nos incumben en primer término, pero también porque van arrasando las aguas del litoral. No solo por las miles de toneladas de residuos depositados en su fondo, sino por la cadena química de destrucción de los vertidos. Y al mar van muchas tuberías, canales, emisarios y residuos no depurados procedentes de una deficiente eliminación en tierra.
No solo esto, desde 2012 se sabe que nuestras estructuras artificiales submarinas causan inconveniencias inesperadas. El Consejo Superior de Investigaciones Científicas dio a conocer en aquella fecha una circunstancia nada benéfica: estimulan la proliferación de medusas. Ya lo sabemos, nuestros puertos, pantalanes y obras en la ribera son un excelente caldo de cultivo para la multiplicación de los celentéreos (los científicos ya no les denominan así) y además en un grado superlativo, a juzgar por las mediciones realizadas. Sumado a la extinción de sus depredadores naturales, este hecho nos ofrece otra pista sobre el espectacular aumento de medusas.
Acoso a nuestras costas, pero también a nuestros mares: solo hay que ver las expediciones de yates y lanchas por la mañana y en el ocaso que oscurecen el cielo antes cristalino con sus emisiones contaminantes. Qué decir del perfume de las olas en los Freos o en Illetes. Hoy huelen a napalm.

domingo, junio 11, 2017

Una ratonera

Aquí cada cual se explica su conducta según le convenga y se inventa unas reglas y una Ibiza que le favorezca. Bueno, pero hay datos objetivos que nos aconsejan someternos al principio de realidad. Hay ideas y hay razones objetivas.
El artífice de los pisos patera dice que le tomarán por cabeza de turco. En Ibiza decíamos "es mac de fer trons" pero le entendemos perfectamente. El problema es saber si ha respetado las leyes y si ha levantado un piso-patera con las mínimas necesidades o sea, los requisitos que se exigen a cualquiera. Saber si ha pedido, gozado y pagado los permisos y las tasas correspondientes que procedan. A partir de aquí puede empezar a quejarse. O no.
Ya lo sabíamos: el Govern siempre adopta las medidas correctores o las leyes necesarias ...pero el problema es que lo hace cinco años después -o más- de haberse detectado la disfunción. En cambio pierde el tiempo arreglando temas sobre los que nadie ha solicitado su presencia, como estos inventos taurinos talayóticos.
Llevamos muchos años sin poder controlar los estrambóticos arrebatos de los party boats, que con sus ferries etílicos desbaratan la vida y el sosiego de las aves, personas y cetáceos. ¿A quién corresponde vigilar estos desmanes marítimos? Todos se esconden.
El Govern Balear acaba de decidir que se pondrá manos a la obra para controlar las gamberradas en el mar y los aforos excesivos. Uno desea que sea con más tino, rapidez y gracia que en los alquileres turísticos.
Otro empresario, Abel Matutes Prats, parece convencido de que la crítica situación de Ibiza y su movilidad tiene arreglo: "El problema no es una saturación de coches sino una falta de infraestructuras". Bueno, sobre el papel o en el desierto del Sahara o incluso en Ciudad Real, esta afirmación podría tener sentido. Ibiza es una ratonera donde el espacio es limitado y rígido, no es expandible.
Yo diría que Ibiza ya ha rebasado sus límites. El espacio es muy valioso, como ocurre en Canarias y hay que respetarlo y gestionarlo con inteligencia, sensibilidad y moderación.

sábado, junio 10, 2017

El gran atasco

Apenas ha comenzado junio y la ciudad/isla ya saca a la luz todas sus deficiencias y contradicciones. Por tierra, mar, puertos, aeropuerto, y por aire. Veo que están muy contentos unos cuantos comercios por la llegada simultánea de seis cruceros que dan animación y dejan algo de caja. Antes de pocos días se maldecirá el día en que se permitieron los grandes cruceros, que solo añadirán más ruido, pequeños hurtos, carteristas y problemas a una situación ya de por sí problemática.
Los cruceros son la puntilla, como se ha visto ya en Venecia y en Barcelona. Al perder Túnez como destino privilegiado, las Baleares se harán con gran parte de estas escalas, sobrecargando una vez más unas infraestructuras que ya no aguantaban con un millón y medio de turistas. Imaginen ahora, diez años más viejas y con tres millones de turistas o más.
Pedir soluciones de emergencia ahora es como pedirle melones al manzano. El centro de la ciudad y el núcleo histórico no están diseñados para este tráfico ni para cualquier otro motorizado. Es una evidencia que ha llegado a su punto crítico cada principio de verano desde hace más de 25 años.
Esta tumultuosa avalancha de las últimas temporadas no acepta negociar con nadie: se desploma sobre la isla, sobre la posidonia, en las rutas y carreteras y no hay forma humana de solucionarlo. Viene demasiada gente en un breve intérvalo.
Cuando esto ocurre, los halcones y los cuervos de las cercanías -cada cual en su estilo- están al loro para cazar a sus pichones y palomas en el río revuelto y en las playas abarrotadas. Como si viviéramos en un Matrix, en IBZ-2017 se está mascando el gran atasco. Y ocurrirá.
Periódico de Ibiza
@MarianoPlanells

miércoles, junio 07, 2017

Las leyes siempre llegan tarde

En Ibiza han proliferado los boat party.
Ya sabemos que Ibiza no pinta nada, no tenemos la menor influencia en un mundo selvático donde las influencias marcan las leyes y a los legisladores. Pero lo que pasa en las Pitiusas es un caso sangrante: las leyes, las normas incluso, siempre llegan tarde. Si es que llegan.
No me estoy refiriendo a los alquileres turísticos, que en si mismos ya constituyen un universo aparte. Estaba pensando en concreto en los barcos reconvertidos en discotecas. Si una discoteca ya es peligrosa en muchos aspectos, imaginemos un antro donde corre el alcohol en alta mar, sin cristaleras ni impedimentos que salvaguarden la integridad de los huéspedes.
El fenómeno explotó súbitamente, como una forma añadida de exprimir al turista de borrachera. Y no se conformaron con pasearlos, al tiempo que embuchaban litros de sangría. Esto no hubiera bastado. Tienen que añadir el ingrediente básico: el ruido estruendoso, es decir que supera los 55 decibelios. La excitación colectiva a bordo no nos incumbe, solo aquellas circunstancias que alteran la convivencia y atentan contra la conservación del hábitat.
Que se emborrachen, allá ellos y su hígado. Pero que emitan tal cantidad de ruidos afecta a las zonas del litoral, a las aves y a las personas que de alguna manera necesiten descansar durante la noche.
Estos ferry boats llegan de todas partes y confluyen en Ibiza ofreciendo excursiones de ensueño, normalmente a costa del prójimo. Jamás habían sido necesarios ni lo son ahora. Sería curioso conocer quién está detrás y sería curioso saber porque aparentemente nadie los controla. Dicen que los aforos del barco competen a la Capitanía Marítima, pero nadie quiere hacerse cargo de las emisiones que superan los 60 decibelios durante horas intempestivas.

@MarianoPlanells

sábado, noviembre 19, 2016

La furia de las Pitiusas


Ahora todos sacamos selfies en una cala y el mar azul de fondo. O ante una puesta de sol. Y queremos sugestionarnos para creer que esta paz apaisada y este mar surcado por delfines juguetones que brincan y se deslizan veloces es el estado normal de nuestra vida y que nuestra naturaleza tan expeditiva es el trasfondo de una película de Disney.
Sabemos que es una impresión falsa que adoptamos para poder seguir soportando las frustraciones, incluso las privaciones, que nos dispensa el acontecer diario.
La naturaleza se toma cumplida venganza a partir de octubre. Resuenan miles de estampidos en el cielo en una sola noche, o de repente donde antes era un torrente exuberante y amoroso aparece una riada que nos rapta el coche y a veces nuestra vida. No sabemos qué, cómo, cuándo ni dónde.
Quien ose saltar de roca en roca en las riberas del mar verá aparecer bidones, velas rotas, embarcaciones candidatas a una deriva definitiva. El mar regresa a la costa aquello que de las costas salió y a menudo envuelve en un remolino inapelable, restos que las embarcaciones van soltando en alta mar.
Las olas baten y rebaten contra el muro y van ampliando sus dominios. Es cuando se dice que el mar saca sus escrituras. También los torrentes cegados por alguna carretera o cualquier tipo de intervención humana que impide el normal desahogo del caudal. ¿Impide? Quiá. El agua revienta cualquier dique: todo acabará en las bahías de Santa Eulalia, San Antonio, San Miguel o en la bahía de Vila, hoy casi rellenada para construir discotecas y hotelazos, en un proceso suicida que se comenzó a principios de los 70.
La naturaleza de Ibiza se toma unos días de venganza contra el verano que huele a cremas lácteas y a yogur agrio, cuando no a fétida cloaca. En estos momentos más vale que los vientos no te pillen en los Freos. El mercante ´Virot´ puede estar contento de haber perdido o dañado solo el mecanismo de las anclas. Este otoño aún no se ha cobrado ningún yate descuidado, de los que piensan que el mar de Homero es un estanque remansado y doméstico.

Los fenicios que hemos sobrevivido conocemos el rostro malcarado de las Pitiusas. Las tormentas de estos lares son coléricas y ahora los daños vendrán multiplicados por la torpeza de algunos urbanistas y arquitectos. La mejor manera de poder contarlo es que te pillen con los deberes hechos. Quien quiera entender que entienda.

miércoles, agosto 24, 2016

Extraño final de verano

Foto gentileza de EssentialIbiza.com


Sobre el improvisado y sectario funcionamiento de nuestro Govern Balear basta dar dos fechas: la ecotasa jamás debiera de haberse reimplantado y entró en vigor el uno de julio; la suspensión o restricción de los party boats era urgente e imprescindible y entró en vigor un mes más tarde de lo programado. O sea, preocupados por la recaudación aceleraron la ecotasa, dejando el ruidoso trajín de barcos atiborrados de turistas en estado muy delicado para los últimas días del verano. Ni hecho aposta.
Que solo paguen la tasa hotelera los establecimientos legalizados, dejando a más de la mitad libre de cargas, es algo que clama al cielo. Por supuesto, tampoco saben cómo enfrentarse al problema agudísimo de la legalización para el comercio turístico de los pisos y apartamentos. Lo anuncian para Navidad, pero obviamente, no estará ultimado.
Todos conocen esta indecente situación, por lo que extraña un poco el silencio ovino de los hoteleros. Un buen equipo de abogados tumbaría la ecotasa por denigrante y discriminatoria. A no ser que el objetivo no sea cargarse la ecotasa sino el Pacto de Progreso directamente. Creo que ambas cosas irán relacionadas en el mismo lote.
El hecho es que la ecotasa ya está vigente y los party boats tienen delimitadas las zonas de actuación. Otra cosa es que se cumplan. A partir del 8 de agosto las discotecas flotantes no pueden alterar el silencio en las zonas protegidas ni la isla de Formentera.
Un extraño comunicado del Foreign Office (ministerio de Asuntos Exteriores) de Reino Unido, también finalizando ya el verano, avisa a los británicos de que España está en nivel de alerta 4 y que viajar a nuestro país puede ser arriesgado por los peligros de terrorismo indiscriminado. No aporta mayores pruebas, lo que ha indignado al sector hotelero. Nos compara en peligro a Tailandia, Líbano y Turquía lo cual, obviamente, es una temeridad, máxime cuando se han vivido los atentados de Bélgica, Alemania y Francia y el propio Londres.
Muy extraño. Incluso cuando recomienda viajar a Suiza, país fuera de la Unión Europea. No dice que su anterior mandatario, Cameron, visitaba Ibiza una vez al año, como mínimo. Pero no me importaría que doscientos mil cabestros británicos se fueran a Suiza, de donde seguramente les expulsarían a las pocas horas y a nosotros nos liberaría de una tortura que no merecemos.

miércoles, julio 20, 2016

Récords y recuerdos



Ya no nos caben ni nuestros lodos generados por la actividad humana. Lo saben los rincones del litoral que tienen la mala fortuna de recibir el salitre del agua desalada: alteran de tal manera el medio ambiente y las condiciones del mar que ponen en peligro cualquier señal de vida habitual.
Tenemos que pagar por todo. La propia isla no tiene capacidad de regenerarse por sí misma ni de asimilar ni de filtrar los desechos que vamos expeliendo. Seca y salada en nuestros acuíferos, cada vez con menos territorio y menos recursos, Ibiza se encuentra ante una gran encrucijada: ¿ha de decir basta al turismo? ¿Cómo controlarlo sin dañar la imagen de la isla ni nuestra única industria?
Los cuatro millones de turistas exigen cada vez más: hay que pagar por importar comida y bebidas y a partir de ahora tendremos que pagar (y mucho) por deshacernos de la basura en cualquiera de sus estados. Enviar los lodos a Valencia saldrá por unos 800.000 euros. Y parece la mejor solución.
No es cierto que la isla se haya reconvertido en un centro de turismo selectivo, con pocos turistas y de una gran capacidad de gasto. Es pura fantasía. Las Pitiusas viven del turismo de masas, muy abrasivo y gran derrochador de recursos. Dejan toneladas de fecales que habrá que sacar de la isla en barcazas y que enriquecen a los valencianos. Esperemos que no los destinen a la huerta.
Lo que ya nos está alarmando es el aumento progresivo de estas cifras, aun sabiendo que son turistas prestados por la crisis global del Mediterráneo. ¿Los ibicencos no tienen nada que decir sobre esta cuestión?
Mientras, en Ibiza nos quedamos con los 300.000 turistas diarios, que llegan mediante estas 8,5 millones de plazas ofertadas por las compañías áereas para 2016. Cifras que nos retrotraen al recuerdo del aeropuerto de es Codolar, cuando se accedía directamente a los aviones caminando por la pista. Hoy somos uno de los aeropuertos más concurridos y rentables de toda Europa.

Podemos elegir este invierno entre tratar nuestros récords o nuestros recuerdos, o quizás ambos porque habrá que tomar decisiones.

miércoles, junio 22, 2016

Los malos humos de Ibiza

Foto El Mundo


Que el paisaje de Ibiza siga siendo bonito en algunas zonas que aún no hemos arrasado, no significa que esté limpio o al menos que lo esté siempre. Hay días de verano, incluso semanas, en que parecen conjurarse todos los espíritus del averno para cubrir mar y tierra de una pátina gris amarillenta que, obviamente, no es sana. Lo sabemos hace ya tiempo. En Ibiza también tenemos contaminación y no me refiero a la peligrosa y omnipresente contaminación acústica, también a la atmosférica.
Ecologistas en acción presenta su informe anual y expresa que un 13% de la población balear respira aires insanos que superan las cotas límite de la OMS, o sea, unos 150.000 habitantes. De Ibiza mencionan los datos tomados en San Antonio, pero quienes viven todo el año conocen los malos humos de la central eléctrica, la peste emitida por los tubos de escape en un tráfico rodado que ya no conoce horas punta y la de sectores muy concretos.
Por ejemplo, el antaño saludable canal de los Freos entre las Pitiusas, al atardecer cuando regresan todas las lanchas y barcos, ya se hace irrespirable con un aire casi teñido de carburante.
Esto es una contaminación estructural, porque de hecho ya está instalada como algo normal, pero de manera anecdótica se pueden añadir los malos humos que vienen de Poniente, de la zona valenciana. Si no es un ojo o una nariz avezados no lo interpretarán, pero la prueba de que llegan los aires mefíticos de la Comunidad Valenciana, la tenemos cada vez –muy frecuente por desgracia– que se dispara un incendio feroz. Los aires contaminados llegan a Formentera y a Ibiza y el grado de humo se detecta incluso a simple vista. El pasado día 18 (junio, 2016) este Diario publicó incluso la fotografía satelital donde se observa la manga de humos emitidos por el incendio valenciano.
Con las cosas bonitas y positivas que tiene Valencia –donde he vivido cinco años muy interesantes– se les ha dado por mandarnos sus estridencias. Incluso las Fallas ya se han apropiado de San Antonio, con su reguero de pólvora, ruido y fuegos. Habrá a quien le gusten, porque parecen darle más relevancia que al modesto día del patrón, aquel abad amigo de los animales.
También nos exportaron aquel infame y peligroso rito de la ´ruta del bakalao´ con su desfase, pero en esto parece que Ibiza no necesita ayuda. No es aire puro todo lo que reluce, por ello siempre me han gustado los vientos de mestral y de tramuntana, porque limpian la atmósfera y dejan los cielos nítidos y transparentes.

sábado, abril 23, 2016

Donde siempre no podrá ser

Lo venden como playas paradisíacas casi solitarias, pero... el pasado ya pasó
On sempre, donde siempre, o ´Formentera importa´ son lemas muy bonitos que ya no sirven para nada. Yo quiero vender mis solares pero que todo siga como siempre y que me dejen tranquilo, quiero que vengan tres millones de jóvenes calenturientos y drogados, pero que todo sea como siempre. Quiero que vengan cada vez más yates y que aparquen cada día más apretujados, pero yo quiero bajar de la barca de siempre y quiero señalar algo muy claro: no hace falta que me pongan una alfombra roja. Me basta con que sea on sempre y com sempre. Ya no podrá ser. On sempre ya no existe. Donde siempre solo está el pasado, y el pasado ya pasó.
Les ocurre igual a estos nuevos residentes que se compran una casa en las bucólicas campiñas verdes aureoladas en primavera con las sangrantes amapolas y llaman a la prensa especializada –decoración y estilo– para que les haga un reportaje y les revalorice su posesión rural. Solo que en el reportaje no cuentan que se oyen las conmovedores explosiones de dinamita de alguna cantera cercana, o las emanaciones tóxicas de algún vertedero, o las pestilencias sordas e incansables de las trituradoras de roca y las fábricas de cemento o de alquitrán. O habrá una hedionda depuradora cercana, quizás un cementerio, puede que una ruidosa planta desalinizadora no muy lejos.
Si están en la costa podrán aprovechar los nutritivas algas que colorean las aguas de la costa, por un exceso de nutrientes. En el interior quizás encuentren una hermosa casa payesa por un saco de millones, pero es probable –no se puede asegurar– que algún domingo les caigan algunos balines de los cartuchos que disparan los cazadores que aún creen que Ibiza es un coto de caza y que en esta isla cabe todo el mundo. No. Ya no cabemos todos. No cabe casi nadie y nada será nunca jamás como todo fue alguna vez.
Recordad a Boabdil, cuando perdió Granada y su madre le reprendió con dureza. ¿Recordáis lo que le dijo? Pues eso es lo que ya ocurre en Ibiza. Y en Formentera. El éxito nos ha neutralizado. Liquidados. 
¿Por qué tienen tanto éxito los libros de fotos antiguas o las páginas de Facebook que editan las viejas postales y las fotos antiguas de las Pitiusas? Miles de formenterenses y de ibicencos las degustan con un ataque de nostalgia aguda. Porque estamos enfermos. Enfermos de nostalgia. Los más sensibles o los más informados ya saben que nuestro Archipiélago ha cambiado mucho y demasiado rápido. Por eso, nada está en su sitio de antes. No existe ya el on sempre. Lo sabemos, somos conscientes y nos produce una sensación de desasosiego o algo peor.

miércoles, junio 10, 2015

Podemos contra el turismo

Podemos tiene una recurrente fijación con el turismo de las islas. Poco tardó Jarabo en atizar a los hoteleros de Baleares, antes incluso de haberse presentado a las elecciones. Por sí solos no ganarán, pero esta diabólica asimetría de los pactos de perdedores puede conducirnos a las más nefastas decisiones o peor aún, situaciones. No es que el PP, PSOE y nacionalismos no merezcan ser desalojados a patadas y puestos a disposición de los juzgados quienes hayan delinquido, pero a medio plazo veremos que la ignorancia es osada y nos volverá a llevar a situaciones de riesgo, como ya aconteció en los precedentes pactos regresivos autodenominados ´de progreso´. Ignorancia y resentimiento pueden causarnos daños muy severos en nuestras economías, en nuestra vida. Pero soy consciente de que estos avisos no tienen el menor efecto sobre una masa de indignados que apenas lee la prensa ni encuentra salida para sus frustraciones históricas.
Ahora en Barcelona se han encontrado de lleno, zasca, en toda la cara, con una tarascada de Ada muy similar a la de Jarabo en Calvià. La estrambótica nueva (futura) alcaldesa tiene a todos en vilo, porque ella misma lo está. Dudo mucho que sepa por dónde empezar, cómo seguir y cómo finalizar. Pronto descubrirá que gobernar no es publicar cada día una lista de ocurrencias, sino sobre todo no tocar lo que ya está bien. Si no está estropeado, no lo cambies.
Dice Ada Colau, la victoriosa líder de BeC, Barcelona en Comú, que le molesta la abusiva presencia de cruceros en la ciudad de Barcelona. Buena la ha hecho, nada menos que la agencia de análisis Bloomberg –la más prestigiosa del planeta– recoge la noticia con este titular: ´Barcelona's Mayor to Tourists: Go Away´. Es decir, la alcaldesa a los turistas: marchaos, no sois bienvenidos. ¿Puede alguien imaginar el efecto que tendría sobre el turismo si el alcalde de Atenas, Nueva York o Detroit dijera lo mismo? Demoledor. La situación de ciudades como Venecia o Barcelona es de gran carga turística, pero no son comparables. Venecia vive dentro del mar y apenas está poblada (muchos han huido por los estruendosos cruceros que navegan el gran canal). Pero Barcelona es la tercera ciudad más visitada de Europa, y recibe por crucero unos dos millones y medio, exactamente la misma cantidad de turistas que recibe Ibiza en todo el año. Dejan a la ciudad 14.000 millones y crean 100.000 empleos. Etc.
Pero la alcaldesa, recién salida de las barricadas entre escraches, regüeldos y exabruptos tiene derecho a estudiar una organización diferente con sus ambientalistas y urbanistas. Y quizás la obligación.
Pero con suma prudencia, porque ahora no representa solo a los descamisados, sino a todos, incluso a los que se dejan la piel pagando impuestos para poder sobrevivir. Y respetando a todos. A todos.

sábado, junio 06, 2015

Una gran batalla en una guerra de desgaste


La noticia es muy buena: la empresa privada Cairn Energy desiste, retira su plan empresarial de prospecciones en el mar de Ibiza (golfo de Valencia) y aguas adyacentes. Pero la historia no acaba aquí. La larga espera en un proceso de complejas gestiones administrativas y políticas tuvo un colofón extraño: el ministerio de Soria conocía la voluntad de desistimiento desde el 5 de mayo, pero no la notificó hasta el 25, un día después de las elecciones municipales y autonómicas.
He cavilado y le he dado varias vueltas y no puedo entender la causa. ¿Es que esta noticia pudiera haber perjudicado las expectativas de voto del PP? O dicho de otra manera ¿La renuncia de prospecciones pudiera haber ayudado a Podemos, PSIB o al PSOE? Mi respuesta es un no a ambas. Precisamente ha sido el Partido Popular el más combativo frente a estas licencias de explotación que firmó el PSOE.
Sí, los socialistas que ahora quieren presentarse como adalides de la ecología y la defensa de la isla son quienes autorizaron las licencias y también el nefasto depósito de gas frente a Castellón, el mismo que causó más de cien terremotos y que al final ha costado a todos los contribuyentes más de 1.500 millones de euros de indemnización. Los socialistas. El PSOE.
Por lo tanto solo me queda una sospecha: silenciaron la victoria del ecologismo pitiuso y mediterráneo por pura pereza. La eterna e irresoluble galbana administrativa, esa desidia nacional que embadurna la vida de nuestros burócratas, tan raciales. Alianza Mar Blava es consciente y así ha expresado que el Gobierno de España podría haber usado una negativa justa y razonable con el simple uso del informe del impacto ambiental. Ello hubiera sentado un precedente administrativo y político de importancia y ya que estamos en alta mar, un aviso a navegantes.
Ahora se ha ganado una batalla muy importante, pero la guerra continúa y lo hace estrictamente en el mismo campo de batalla y casi en los mismos términos: hay al menos dos grandes empresas que han solicitado licencias para realizar prospecciones en el Mediterráneo Occidental. Seabird en el golfo de León y Spectrum en el mar balear están a la espera de conseguir los preciados permisos. Y si los obtuviesen, Ibiza, Baleares, Valencia y las costas españolas en general estarían en los mismos peligros.
Una bocanada de euforia gratificante para continuar la correosa guerra de desgaste.

miércoles, enero 21, 2015

Inquietante récord en el aeropuerto de Ibiza

Foto vía masmar.net
Ya sabíamos que caería otro récord histórico, lo deducíamos un año antes. Y así ha sido: el aeropuerto de Ibiza y Fomentera (no la olvidemos) ha dado servicio a más de seis millones de usuarios, o sea, 6.211.882, que se dice pronto en una isla que pasa medio año casi desértica, por fortuna para sus 150.000 residentes. Antes que nada, y para evitar caer en un error muy habitual, no acabo de decir que hayan venido seis millones de turistas. Hay que dividir por dos, los que llegan y los que salen. A ello hay que sumar los pasajeros que han entrado a las Pitiusas por el puerto. Entonces cualquier despistado puede empezar a asombrarse. Esto no solo es un éxito, esto es una avalancha muy inquietante.
Mientras se estaban construyendo las autovías o por aquellas fechas, dije que se estaban preparando las infraestructuras de las islas para cobijar a cinco millones de turistas. Qué animalada, me dijo alguien. Tate, aquí están o casi ya los tenemos al alcance de la mano si tenemos en cuenta el tráfico marítimo. Ustedes mismos. 
Tiempo tendremos este invierno de compartir estas cifras y de hacer nuevas predicciones que, salvo guerra atómica o caída de un asteroide, volveremos a acertar, porque es una apuesta fácil. Es una buena noticia y a mí, sin embargo me deja algo desasosegado, porque las instituciones son absolutamente incapaces de seguir el ritmo de la iniciativa privada. Ni siquiera con diez años de retraso. Las autonomías porque dicen no tener dinero, salvo para repartirse entre el personal, y en Madrid porque van al ritmo cadencioso de la España apaisada de la meseta. Les pides una depuradora y para cuando está aprobada ya ha quedado inservible. Y así ocurre con casi todo.
Tengo la seguridad de que esta efervescencia anfetamínica pasará o disminuirá. Nadie puede seguir este ritmo, este derroche de recursos, que son limitados. Ibiza y Formentera mucho menos. Por lo demás, estos millones de turistas exigen la contratación de miles de trabajadores, pero más allá de esto, no olvidemos que los aeropuertos españoles que funcionan con racionalidad, también han aumentado el número de pasajeros.
Ello sigue alimentando el pique entre Madrid y Barcelona. Barajas obtuvo más de 41,8 millones de pasajeros, con un aumento del 5,3%, es decir, ha sido el aeropuerto con más movida de España. El Prat ha aumentado casi al mismo ritmo y ha quedado en 37,5 millones. Al margen de estos piques pueriles subyace una fabulosa capacidad de generación de dinero. Cuando un aeropuerto funciona y ordeña con los impuestos españoles, son auténticas fábricas de dinero. El de Ibiza le dejó casi 13 millones a AENA. 12,7 millones de euros. Hasta da un poco de vértigo.

jueves, enero 08, 2015

El caos de los alojamientos ilegales

En Ibiza queremos agarrar todos los huevos en verano y a menudo estrellamos algunos

A mí ni carbón, pero sigo creyendo en los reyes magos. ¿Qué haríamos sin esa evanescente ilusión, tan irracional como injustificada? Toda Ibiza y Formentera cree en las labores de magia que nos han llenado el archipiélago de turistas de las más dispares procedencias. 
Veo que Jaume Ferrer, presidente del Consell de Formentera está satisfecho con el modelo turístico de su isla, como diferenciándolo del de Ibiza. Es el mismo: vienen turistas, alquilan una habitación, van a mojarse al mar, piden bebidas y se las cobramos al quíntuple de lo que valen (o más). El hecho de que no quieran party boats no es suficiente elemento diferenciador. No quieren y hacen bien, porque estas barcazas recicladas del desguace, estruendosas y endemoniadas se pavonean por Formentera, les echan los malos humos, los ruidos y la basura y no dejan ni un euro a la mimada pitiusa menor. Yo tampoco las quisiera para Ibiza.
No entiendo como ninguna autoridad marina o terrestre puede autorizar tal actividad. No lo concibo, pero claro, uno no lo sabe todo. 
Los hoteleros tampoco han recibido regalos de reyes. Ellos esperan que los políticos metan en cintura a los miles de apartamentos salvajes, casas silvestres o cubiles de diverso pelaje que les hacen la competencia desleal. Y el Gobierno no lo va a hacer, al menos de momento, porque esto sería ponerse a trabajar de verdad, en serio, en un área concreta. No van a mover una mano. De momento. Quien va a movilizarse es Hacienda y no lo digo a la ligera. Cuando Hacienda se ponga a cribar Ibiza, Formentera, Baleares (y me consta que están en ello, no solo en materia de catastro) en las movidas de taxis pirata, vehículos de lujo, lanchas, yates y en el alquiler turístico de vivienda, saltarán chispas. El asunto es ¿puedo alquiler un apartamento por semanas o meses a los turistas que vienen? La respuesta es no, si está en una zona o bloque residencial.
Ya hay sentencias (ya les conté la de Valencia). En realidad, no hablamos estrictamente de las obligaciones con Hacienda –que no son anecdóticas–sino de sanidad, seguridad y convivencia. El tipo de turismo o los tipejos turistas que vienen a Ibiza no son nada recomendables. No es gente que venga a descansar y hacer amigos. En gran parte son unos vándalos intratables. Comprendo por otra parte que los hoteleros estén alarmados. 
Ya pasan de 700.000 los turistas que recurren al apartamento o alojamientos ilegales o alegales. Es una cifra importante y el hecho de que no esté regulado demuestra una vez más que las autonomías son una auténtica estafa y un despilfarro inasumible e insostenible.

sábado, diciembre 06, 2014

A más turistas, menos puerto

La actual configuración es asfixiante (SuInfografía) y empeorará
A lo largo de mi vida periodística no recuerdo haber encontrado jamás un solo motivo para hablar bien de Puertos o como se llame ahora y sí he tenido muchos motivos para hacerlo mal. En mis recuerdos se agolpan varios choques con los ayuntamientos de Ibiza, como si estos demarcadores de costas y puertos fueran unos colonizadores llegados de la meseta para recaudar en una zona de la que ellos se han apropiado.
Ahora ya no es así, pero incluso en los mejores términos autonómicos, cuántos disgustos siguen dando a la gente de las Pitiusas.
Además se hacía difícil interactuar con ellos. Tomaban una decisión –en general contra la estética o los intereses locales– y la tragabas y te callabas, porque en al menos durante cuarenta años no admitían, ya digo, ni el menor atisbo de diálogo. Por eso anticipo que yo puedo estar contagiado por estas impresiones personales. O por el recuerdo de cuando se intentó construir unos silos para depositar el cemento industrial. Solo Francisco Verdera, a la sazón copropietario y director de Diario de Ibiza, se jugó el cuello, oponiéndose a la monstruosidad urbanística en las cuatro páginas magras y raquíticas de nuestro decano. Ahora parece poca cosa, pero a principios de los años 70, Franco estaba vivo y de vez en cuando ejercía. Por cierto, por aquellas fechas es cuando yo defendí el uso del catalán y su enseñanza en los colegios.
O cuando unos obreros de Puertos empezaron a levantar la acera donde está el bar Marisol, alegando que la zona pertenecía al puerto y no al ayuntamiento. Se enfrentó personalmente Enrique Ramón Fajarnés, de cuerpo presente y muy cabreado.

El puerto de Ibiza, 1950 y el actual. ¡Ha desaparecido la bahía!
Sí, mis recuerdos no son muy halagüeños, por esto me han gustado las palabras de Alberto Pons, presidente de la Autoridad Portuaria de Baleares, rechazando la construcción de un gran parking subterráneo justo en el centro del puerto. «Entiendo -ha dicho- que el proyecto es ambicioso y bueno para la ciudad, pero ya lo estudiamos en su día y lamentablemente lo tuvimos que descartar».
Lo único que encuentro bien hecho es algo que no han hecho, pero ya hemos avanzado algo. Este aparcamiento era/es la última barbaridad que se le ha ocurrido a algún arquitecto o ingeniero con ganas de solucionar su facturación. No entiendo ni cómo se le puede ocurrir a nadie, cuando precisamente el problema de Ibiza es su cáncer, pues cancerígena es la forma de crecer de esta putrefacta ciudad bimilenaria y saturada: o sea, creciendo hacia dentro, canibalizando las célula malignas a las benignas, tragándose el poco espacio libre que queda. Y que vale su peso en oro, o en diamantes.
Pero a los jovencitos que me leen –los mayores ya me da igual, no tenemos remedio– les voy a decir algo, muy breve. Este puerto se declaró de refugio en 1882. En 1885 se lanzó al mar la primera piedra o bloque del dique. El muelle y el contramuelle se acabaron en 1912. Quedó una bahía maravillosa con un luminoso y amplio espejo de aguas. Mirad las fotos antiguas y se os caerán las lágrimas. Desde su nacimiento, la bahía ha sido rellenada. A partir de 1960 se empieza a robar la bahía, a medida que llegan los visitantes. Y cuantos más visitantes, menos bahía. Cuanto más espacio necesitamos, menos han ido dejando. Los visitantes ya son millones y la bahía parece un charco de orina maloliente. Y encima querían construir un aparcamiento en plena marina. Rediez, dijo el fenicio rascándose la cabeza con desasosiego.