Mostrando entradas con la etiqueta ibiza. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ibiza. Mostrar todas las entradas

domingo, enero 13, 2019

Adiós a Nicola Lanzenberg, artista y cineasta

Una artista multidisciplinar que se labró un destino apasionante en Ibiza y triunfó en Estados Unidos



A la edad de 81 años falleció la artista y cineasta Nicola Lanzenberg. Atrás deja dos hijos (ambos se dedican al cine, Cristophe y David), una inmensa obra plástica, una docena de documentales y películas y una inmensa ristra de amigos en todo el planeta.

Hasta el verano de 2017 estuvo en su apartamento del Hotel Chelsea. Después, Cristophe y David la trasladaron a Los Ángeles, donde la han cuidado hasta el desenlace.
Fue alma y musa en la Ibiza de finales de los 60 y durante todos los años 70, donde incluso su marido Fred Lanzenberg abrió su galería en Dalt Vila, donde expuso a los elefantes de las Pitiusas y a nombres como Joan Miró y a Erro, el artista islandés pop residenciado en Formentera. Sobre la galería, su ático, donde se reunía lo más dispar y alocado de la Eivissa más disparatada. Pero conoció la isla en 1960, más o menos cuando legaron Elmyr, Legros y Lessard, Clifford Irving y otros elefantes de grueso calibre. Así que conoció la isla de los 60, la más puramente salvaje en todos los sentidos.
Una parte de la historia de los años 60 y 70 y el Chelsea Hotel
Compartió Formentera e Ibiza con París, donde degustó la magia exquisita de la formación Magic Circus y participó en la Bienal de 1965. El grupo La Mama la invitó a Nueva York, que al abandonar Ibiza sería su caldero de producción, su estudio y su casa, nada menos que en el mítico Chelsea Hotel, en la habitación 929, donde siempre había conversación y mesa preparada. Por ella pude conocer este hotel donde no ha habido famoso que no recalara, desde Janis Joplin, Bob Dylan, Andy Warhol, Leonard Cohen y cientos de nombres famosos. Los curiosos pueden poner el nombre Hotel Chelsea en Internet y se encontrarán con la moderna historia de Nueva York, incluidas algunas escenas truculentas y terribles. En aquel antro forrado con pinturas de procedencia irreconocible pasé varios días acompañado de la contagiosa vitalidad de esta elefante y siempre con gente distinta y acogedora, mientras sus hijos Cristophe y David ya estaban triunfando en el cine en Los Angeles, donde hoy gozan de un sólido prestigio.

Diseño de joyas, muebles y penetrables
¿Cuándo y cómo trabajaba? Tenía un estudio donde varios ayudantes la asistían. Ella adoptó este sistema tan americano que magnificó Warhol y después Jeff Koons, al usar a colaboradores que realizaban el trabajo físico. Tanto en el diseño de joyas, de muebles, de utensilios imposibles o de sus películas. La pintura de caballete quedó enterrada para siempre en Eivissa, cuando incineró todos sus cuadros.
Ahora veo que muchos de estos objetos extraños, muebles antropomórficos, sofás en forma de pie o de mano, ojos protectores como lámparas están en permanente subasta y alcanzan precios considerables.
Ha expuesto sin cesar y ya en los últimos diez años su nombre ha sido reconocido como uno de los punteros del escenario neoyorquino y es una indiscutible en el arte pop.

Con el activista social Abbie Hoffman
Y jamás se tomó un respiro. El penúltimo contacto que tuve con ella fue una invitación para ir a rodar a Cuba, donde yo había estado un año antes. Decliné educadamente su requerimiento. Cuba no me inspira, es más, me da muchísima pena. Una década antes, Nicola había rodado un documental entrevista con Abbie Hoffamn, un líder izquierdista que superó la movida hippy pasándole por encima y de hecho ese activista social fue el fundador de los Yippies, el Youth International Party.
Formentera era uno de sus refugios
Nuestra protagonista siempre fue rebelde, sin miedo a enfrentarse a los problemas, con una visión poco conformista. Ahora veo que la prensa norteamericana la llama feminista de la segunda ola. No recuerdo que jamás pronunciara esta palabra, pero no le hacía falta, porque demostraba con hechos su espíritu libre con unas ansias interminables de creación, de diversión y de viajar.
Pero la última vez que coincidimos fue en Formentera. Ella misma lo decía: no puedo estar mucho tiempo sin ver el Mediterráneo. Vino con sus dos nietos y compartimos algunas tertulias con Isabel Echarri, Diego Etcheverry, así como otros asiduos residentes en la isla.

Nicola en la isla de las cabezas cortadas
Yo empezaba en el periodismo (1972) y ella me introdujo en aquel ambiente lleno de vida y de sorpresas. Era una inventora nata, tenía una facilidad pasmosa para encontrar el matiz surrealista, el contraste vital, siempre dotada de una risa contagiosa. No era una intelectual, sino que se vertía hacia afuera, vivía en la plaza, en las calles, en las playas, en las fiestas y sorprendentemente siempre encontraba al colaborador preciso para llevar a cabo sus ideas.
Estaba intrigada por la diosa Tanit y por el hecho de que las estatuas de la muralla de Ibizano tuvieran cabeza. Yo le expliqué que los romanos usaban siempre la misma estatua y cuando había un cambio de gobernador, solo tenían que arrancarle la cabeza y sustituirla por la nueva. Buena la hice: desde entonces se centró en crear situaciones de gente sin cabeza. Y como tenía la formación del circo, los happenings y los events, que a menudo se improvisaban, pronto filmó en la explanada del Castillo un banquete de cabezas servidas en bandeja. El sistema fue ingenioso: en una larga mesa, con agujeros del tamaño de una cabeza humana, colocó a sus actores (o artores, podríamos decir) de quienes solo sobresalía la cabeza. Visto desde arriba era una escena espeluznante.
El documental debe andar por ahí. Quizás guarde una copia el argentino Mario Levin, que en aquel entonces la acompañaba en todas las tareas.

Entran en juego Lola Gaos y Terry Thomas
Nicola era muy buena en otra faceta, además de su poder aglutinador para reunir a la gente: sabía encontrar financiación con cierta facilidad. Así fue como nació una película que se comercializó –con un éxito discreto– en España: 'La isla de las cabezas cortadas', que no hay que confundir otra posterior dirigida por Renny Harlin. La tituló 'The heads are still in he island' (las cabezas aún están en la isla).
Tras casi un año de preparación, Nicola rodó toda en Ibiza la película, para lo que contó con la ayuda de Terry Thomas y de la valenciana Lola Gaos. Quizás las jornadas extenuantes de rodaje consiguieron despejarle la obsesión por las cabezas cortadas y acto seguido se abrió a otras fronteras y se acabó residenciando en Nueva York.
Desesperada, pegó fuego a todas sus pinturas
Durante varias sesiones la entrevisté para mi libro 'Eivissa, la senda de los elefantes' (volumen II), página 169 y siguientes. El lector puede ir descubriendo una vida azarosa y apasionante que empezó en un pueblito de Marruecos en 1937. Descubrirá el paso de su huellas en el contexto de la época pop y el conocimiento de numerosos amigos que la influyeron. Por ejemplo, el argentino Alberto Greco, famoso en la Ibiza de los 60 y que acabó suicidándose en Barcelona. Fue Greco quien le mostró el camino como artista: debía dejar la pintura abstracta y adentrarse en nuevos caminos. Así fue como Nicola amontonó sus cientos de pinturas abstractas sin vender y en la chimenea del estudio empezó a alimentar una pira purificadora. Dejó la pintura y comenzó una etapa que acabaría dándoles muchos éxitos.
«Nicola, el arte es un pene-trable» es el título de mi entrevista en el libro. Ello obedece a un motivo artístico jocoso. En la entrada de su casa en Dalt Vila tenía ubicado en la entrada un enorme tronco de árbol moldeado en forma de falo, al modo griego clásico. Y esta era la pauta: el diseño y confección de objetos artísticos funcionales, como un enorme pie que era un sofá o un mueble con cajones en forma de mujer, la 'Femme Commode'.
La vida en el ágora

Es normal que Nicola desechara la pintura de caballete y fue muy inteligente al centrarse en sus diseños mobiliarios y sus objetos singulares. Porque ella vivía –ya lo hemos dicho– hacia afuera, al modo del foro romano o del ágora griega. Y era muy hábil para provocar o incentivar a sus colaboradores. El happening era su forma natural y muy lograda, para lo cual se ayudaba de sus lonas rojas o azules en forma de una piel colectiva, bajo la cual se colocaban los artores y evolucionan al ritmo de la música improvisada: podía ocurrir frente al Montesol, en Vara de Rey o la playa de ses Salines o en algún baluarte de las murallas imponentes.
Happening es una palabra inglesa (acontecimiento, suceso), por esto se consideraba una procacidad preguntar por el happening. ¿Qué ocurre? Tú ocurres. El happening es todo aquello que vayan inventando sobre la marcha. Es un invento de los años 50, pero se desarrolló con toda la fuerza imaginable diez años después.
En Ibiza popularizó sus penetrables individuales, una especie de capucho de lona monocromo, que obtuvieron un éxito abrumador. Los vendió todos. Aún hoy se buscan en las salas de subastas. Incluso ella le dio una vuelta de tuerca al coser un gigantesco penetrable para media docena de personas. Sobrecogía verlos semi hundidos en las aguas de la Salinas. Las imágenes han acabado de dar la vuelta al mundo, las de Ibiza y las que iba rodando en las distintas capitales europeas. La 'Skin for everybody' (Una piel para todos) viajó mucho, aunque ella recuerda su década pitiusa como la mejor de su vida.

sábado, enero 13, 2018

La Marina para los turistas


Como yo he pasado mucha vida en el barrio de la Peña o en la Marina quizás puedo decir que soy un poco de la zona. Antes disfruté de las humedades terribles del entonces llamado Seminario, en Dalt Vila, donde pasé tres años interno estudiando.
Ibiza estaba sufriendo una de las primeras invasiones del siglo XX. A mediados de los 60 la isla se empezó a llenar de gente estrafalaria, mal vestida, no excesivamente aseada, que era recibida con cara de asombro por la mirada sombría de una pareja de la Policía Nacional al pie de la escalerilla del barco. A finales de la década, los bares del puerto ya se habían convertido en el cuartel general y en el lugar de encuentro de aquellos hippies deambulantes y fumados, algunos famélicos y temblorosos.
En esta época empiezo a dejar que mi pelo crezca en absoluta libertad, hasta el punto en que en 1974 ya me llegaba hasta el cinturón. Era mi forma de rebeldía y de sintonía con un hippismo que estaba contra el establishment. Yo también, pero no era progre, era hippy.
Bueno, pues ahí se inventó el valor de cambio de la Marina. Los hippies empezaron a alquilar algunas casas, abrieron más bares en la calle de la Virgen. A primeros de los 70 se jodió todo, cuando se empezó a introducir la heroína y los primeros gitanos, llegados desde Granada de la mano del Padre José empezaron a tomar posiciones.
Me fui a la mili y cuando volví todo había cambiado.
Hoy el deterioro del barrio es desolador. Apoyo la iniciativa de Toni Villalonga para que se puedan alquilar estos locales a los turistas. Se encontrarán en su propia salsa.

miércoles, marzo 02, 2016

Baleares existe, pero nos cuesta



Claro que existe Baleares y mucho, pero nos cuesta aceptarlo, quizá por esto mismo nos sentimos cómodos siendo isla en un archipiélago. Hacemos arte del ensimismamiento y del etnocentrismo.
Las islas tienden a formular su vida en una sociedad etnocéntrica, volcada en sí misma, que tiene a ella misma por referencia de todo y con todos. El caso de Formentera es paradigmático, pues ¿desde dónde mejor se ve la isla? Desde sí misma. Desde el mirador instalado en la carretera de la Mola. Se divisa la isla partiendo dos mares y al fondo la monstruosa mole dorada de Ibiza.
Quizás por esto Formentera se ve a si misma como diferente a Ibiza, siendo que son lo mismo y los habitantes que repoblaron la isla a partir del 1700 proceden de San José y de Santa Eulalia fundamentalmente. En apenas 300 añitos, los formenterenses se han constituido en comunidad aparte, originaria y primigenia, olvidando que cada atardecer (o amanecer) pueden ver las casas de sus abuelos de Ibiza y acordarse de ellos antes de acostarse.
Recuerdo una vez que alguien de Formentera tuvo la desafortunada idea de hermanar ambas islas. Tuvo tiempo el fenicio de advertirles de tamaño dislate: no podéis ser hermanos de quienes sois nietos. Los ibicencos repoblaron Formentera hasta tal punto, que incluso el apellido Mayans, muy abundante antaño en Santa Eulalia y Sant Joan, acabó por retroceder en Ibiza para repoblar toda Formentera.
No crean que Mallorca no ha aportado su parte, tanto en Formentera como en Ibiza. No sólo disponía de mejor formación y de información más reciente, también nos prestaba algunos novios y médicos y también expertos en agricultura y otras ramas muy útiles para los payeses pitiusos. En años de emigración, Valencia y Mallorca nos solían prestar algunos novios que terminaban por enredarse en los hilos de la sutileza fenicia y quedaban dulcemente atrapados en esta isla de sobriedades históricas.
Hoy ya no. Todos gordos y triperos. Nuestro mayor esfuerzo no es para segar y recoger la cosecha antes de julio, sino por torturarnos con dietas insensatas, lo cual nos iguala con los mallorquines y los menorquines.
Por la misma razón que en una tertulia es mejor dar la paliza antes que tener que soportarla, nos convendría infiltrarnos entre las huestes capitalinas de Palma para inspirar otra forma de hacer política y de repartir la tarta. No como hoy, que van algunos políticos de Ibiza a Mallorca y parecen odiar a Ibiza. Baleares somos todos, unidos por el mismo mar, el Mar Balear.

sábado, junio 14, 2014

Y de repente llegó Charo Baeza

Cuando acabé la mili, a finales de 1975, regresé a Ibiza creyendo que me incorporaría a la fiesta callejera de los hippies y de los incipientes mercadillos, a las rondas divertidas del puerto, donde se escuchaba la mejor música del mundo casi como primicia global. Ya entonces. Pero Ibiza ya no era la misma: la marabunta hippy se había fundido en su mayor parte y la parte que quedó aquí se había confundido con los turistas y viajeros. Tuve que admitir la primera derrota.
Entonces, los empresarios ibicencos más atrevidos intentaron abrir nuevas vías explorando el terreno. Uno de ellos, Pedro Ventura, me encargó un breve texto como visión general de Ibiza para introducir a Xavier Cugat. ¿El músico catalán que había triunfado en el cine en Hollywood y en Las Vegas? No daba crédito. Él mismo, me confirmó mi amigo Pedro. A los pocos días, el fotógrafo Josep Buil Mayral llegó a la redacción entusiasmado con un paquete de fotos muy sensuales. En una de ellas se veía a una rubia con los pantalones vaqueros blancos muy ceñidos y en el culo impresa la palabra Ibiza. Era Charo Baeza, una explosión de vitalidad difícil de explicar, pero puedes acceder a decenas de videos en Youtube y te llevarás una sorpresa. Entonces era el culo más preciado del mundo.
Charo Baeza es murciana y más lista que el hambre. Toca la guitarra en un nivel muy aceptable, habla varios idiomas y es de una rapidez mental que no responde al cliché de rubia maciza pero tontorrona. Es la clásica artista que las mujeres suelen odiar a primera vista, por lo que enseña y por lo que tiene para enseñar. Pero no es así, ha sabido revertir esta sensualidad a veces procaz en una onda de simpatía a su favor porque usa a las mujeres del público como cómplices y no duda en dorarles la píldora. Además es de Peta, la protectora de los animales y se ha unido a otras causas. La última, ha adoptado un torito que iban a sacrificar los cocineros del Caesar´s Palace de Las Vegas. Estos gestos le encantan a la clase media americana. Cugat, un catalán universal, ya muy anciano, que vino con un ojeador (él decía que era su guardaespaldas) llamado Marcel Viñeta, lo explicaba así: «En EE UU no podrás triunfar en el showbiz si no caes bien a las mujeres».
Charo es un volcán de simpatía, de chistes (siempre a favor de las mujeres), movimientos sexy, sacudidas de melena y gestos pélvicos de marcado carácter sexual. Pero consigue hacerlo de tal manera que las mujeres se ven reflejadas, en vez de parodiadas. Cuando vino a Ibiza ya estaba casada con Cugat, lo cual le facilitó el papeleo y los contactos. Después el músico invitó a una joven starlette más tonta que un arado. Comiendo un plato de paella, torció el gesto y pidió salsa de tomate para sazonarla. Todo dicho.
Charo Baeza (nacida en 1941 o 1951, a saber) sigue actuando en Las Vegas y puedes ver sus videos y su vida en Internet. Cotizadísima, hasta los Simpson la han sacado. Cugat fue contratado por el nuevo Casino de Ibiza y acabaron en un pleito muy desagradable: «He trabajado toda mi vida con la mafia, pero jamás había conocido una mafia como la de Ibiza», dijo entonces. Otro día seguiremos. Quizás.
*** *** ***

miércoles, noviembre 27, 2013

Los rompebaldosas

Vara de Rey con sus actuales baldosas (Diario de Ibiza)
El fenicio está un poco harto de que cada par de años rompan todas las baldosas de Vara de Rey y otras zonas limítrofes y no le encuentra un sentido lógico a este burdo despilfarro. Ni ético, ni estético, ni estático.
Uno se imagina que es para mover dinero, con el peligro que conlleva (en cada colada se pierde una sábana) pero el municipio tiene otras muchas necesidades y mucho más urgentes. Hay sectores y sitios donde invertir mejor el dinero del contribuyente.
Por cierto, un dinero muy alegremente dilapidado según van explicando sucesivas noticias en la prensa. El derroche debiera estar penalizado y para ello la prensa tiene una gran responsabilidad. No comento otras actividades presuntamente delictivas. Yo dejaría tranquilas las plazas de Vara de Rey y del Parque. Déjenlas en paz.
Esta vez coincido con el EPIC de Villalonga, un partido al que podría votar Cristóbal Colón, de ser ibicenco. Estoy de acuerdo en que no vote los presupuestos del 2014, pero no por el hecho de que no se incluyan partidas para estas obras, sino porque no hay que realizar estas obras. Gasten el dinero en otras zonas y mejoren la ciudad, que en algunos tramos está hecha una porquería.
Ya bastantes baldosas se rompieron inútilmente en tiempos nacional-socialistas y estamos esperando todavía las medidas de ahorro, aunque ello sea imposible si es cierto que mantener a los políticos pitiusos nos cuesta 4,7 millones de euros cada año. ¿Y este dinero para qué es? Para nada, solo para pagar a estos ineptos políticos que llevan al ciudadano por la calle de la amargura y su correspondiente escudería de asesores y adjuntos.
El ciudadano y el empresario privado han ajustado de forma drástica sus dineros. Pero ¿ha visto alguien que los ayuntamientos del PP y el Consell hayan reducido algunos gastos de manera sustancial? Yo no, los veo tan manirrotos como los anteriores gobernantes socialistas-nacionalistas. Solo para mantenerles el sueldo a ellos, 4,7 millones. No queda dinero para nada más, claro, ¿cómo va a quedar? Y menos quedará en nuestro bolsillo si siguen aumentando los parados, los impuestos y las tasas.
Se lo han dicho en Europa y en España: se pueden aumentar los impuestos, pero en paralelo se deben reducir empleados públicos y políticos. Ayuntamientos e instituciones sobrantes. Pues no, no hay manera: se oponen como gato panza arriba los socialistas, los nacionalistas y el Partido Popular. Con ellos no va la crisis. Entre esta tormentosa temporada de carencias, entiéndanme si les pido que dejan de reventar calles y baldosas innecesariamente. Espérense un poco para volver a las andadas.

miércoles, agosto 14, 2013

Espectacularidad efímera

El garreo de un ancla arasa la Posidonia en Formentera. Foto Manu San Félix, vía DI
Me mandan una foto que representa la espectacularidad efímera de las Pitiusas de hoy, convertidas en escaparate de todas las vanidades fútiles imaginables. Está tomada desde una avioneta o avión que despega emproando hacia Valencia. En la popa queda el estrecho de los Freos, trenzados por las estelas de las lanchas rápidas y los yates que van camino a s´Espalmador.
La espuma convulsa de las estelas compone una red de formas que rompen el azulado horizonte de paz entre ambas islas, Ibiza y Formentera. Es la rugiente marabunta que describía el otro día: dos meses de guerra entre diez meses sedentarios y pacíficos.
Muchos ya sabemos que estas exhibiciones de despilfarro inútil no hacen más ricas a nuestras ya machacadas islitas. Es gente que viene a pavonearse a toda rabia, sin apenas tiempo para la tregua, presuntos millonarios que poco deben de dejar a los isleños, pero algunos se han empeñado en ofrecer esta coartada para seguir destruyendo el urbanismo, para seguir rellenando lo poco que queda de suelo rústico.
Yo comprendo que estas islas ahora son muy espectaculares, son el escaparate perfecto para lucirse ante los fotógrafos. Muchas chicas de catálogo, famosillas y aspirantes a, wanna be se contonean por el escenario en espera a una repercusión mediática que no alcanzarían en Pollensa o en Andratx, ni siquiera en Palma, que ha caído en picado después de las desdichadas peripecias reales. Ni en Marbella, que fue liquidada por la vulgaridad hispana del gordo corrupto y la petulancia de los árabes forrados en oro.
Ibiza es ahora el escaparate para lucir la mercancía.
Pocos se atreven a prescindir de las islas. Al menos pasan dos días, se fotografían y después parten a otras villas resguardadas en Sicilia, en Córcega o en Cerdeña. No pocos ya se han cobijado en Marruecos, ya veremos hasta cuándo.
Y sin embargo, todo el entramado muestra una obvia fragilidad. Para empezar es efímero: dura unas cuantas semanas, reluce con insolencia y se apaga, dejando la isla arrastrada como si hubiera pasado el ejército borracho de Atila. Y por otra, este entramado es frágil, decía, cuando un incidente cotidiano puede dejar a toda la isla sin energía o sin Internet, como ha ocurrido dos veces en junio y julio, cuando el ancla de dos yates rompió un cable.
Menos visibles son los garreos espeluznantes sobre las praderas de posidonia, que ya han sido demostrados y mostrados por imágenes que hieren cualquier corazón sensible. Unas zonas biológicas que pueden tardar 100 o 220 años en crecer, serán arrasadas en menos de 20 años. Lo escribo con números, a ver si así se visualiza mejor. Una animalada.
Por encima corren la cocaína, drogas de distinto origen, el champán francés y corren los bólidos sobre el espejo del mar. ¿Qué sacamos los isleños, qué sacamos las islas?
Porquería, muerte y contaminación.

miércoles, enero 23, 2013

Etólogo de invierno



Anota el fenicio: estoy más acostumbrado que harto de que me llamen blogger, por lo de blog, ya saben, la Internet tan puñetera; periodista, supongo que porque también escribo en prensa desde 1972, sin saltarme ni una gripe; escritor, porque como decía Forrest Gump, «tonto es el que hace tonterías», por lo tanto escritor es aquel que escribe; editor, porque no he podido evitar tener que editarme y editar a otros; amante, si por un acaso uno ha amado y tal y tal. Y yo qué sé.

Comprendan que hemos pasado unos meses hablando de animalitos de Ibiza, de bichejos y de asesinos vestidos para dañar como la procesionaria. Todavía quedan otros varios especímenes, pero vamos a darles una tregua a los lectores en estas notas cartaginesas.

Anoto: «Nunca digas nunca jamás, no des nada por sentado. Ibiza cambia vertiginosamente. Demasiadas visitas extrañas. Hay que ir revisando el cuaderno púrpura de campo, cada día encontrarás sorpresas».
Y me digo burlándome de mí mismo que ahora soy etólogo, sin 'te' inicial, que es un oficio, un arte y una ciencia que, en principio no tiene nada que ver la banda terrorista ETA, aunque también pudiera ser.
Creo que tras muchos años de cavile he conseguido encontrar mi personalidad, mi centro y ello me llena de gozo, porque sé que impresionaré a la peña de mi pueblo, y de esto se trata, como decía Dalí, cuando le preguntaban por qué había roto la cristalera principal de una carísima tienda de la Quinta Avenida de Nueva York.

 –Hombre... para ver la cara que pondrán mis amigos del bar de Figueres.

 Voy a repartir muchas tarjetitas de estas de visita, las haré troquelar en forma de erizo, que es el animal de Ibiza más guerrero, aunque es pacifista. El erizo es la solución a esta infestación pueblerina de culebras y de víboras. Se las come que da gusto y el veneno no le hace nada.
Por esto a veces me siento un erizo, sobre todo los lunes a las nueve de la mañana.

Me imagino la cara que pondrán en algunos bares de Ibiza cuando vean mi tarjeta: etólogo, en letras de molde, bien grandes. Y nada de explicarse.
Después, sobre la una, en el Rincón de Pepe o en el Tiburón de San Antonio, que es otro de mis pueblos amados, aunque yo amo todos los pueblos de Ibiza, etc., me dirán: ¿y el teléfono? Pero por Dios, contestaré condescendiente y compungido a Miculau, a Miguel: ¿teléfono?, ¿pero tú has visto nunca a un etólogo que tenga teléfono? Imagina que te llaman al móvil en plena observación de calandrias. Si suena el timbre, arruinas el trabajo de semanas, pero si lo pones en modo vibrador los astutos pájaros también detectan las vibraciones electromagnéticas y emprenden comportamientos erráticos. Que das el cante tú en vez de darlo el mirlo.

 No es lo mismo un etólogo que un taxista. Etólogo, toma, ah y no me pidan el titulito del carajo. ¿Tengo acaso el título de fenicio? Tanto como el de catalán, así que aquí estamos negociando entre personas de palabra. Etólogo es el que estudia el comportamiento de los animales, sean o no pitiusos. Sobra el curro y más en verano. Seguiremos navegando, que ya viene febrero loco.

lunes, junio 18, 2012

´Maverick´, la mejor escultura del invierno


La hemos disfrutado desde el pasado 15 de febrero hasta el 24 de mayo del 2012, son datos para la historia. Se trata de la mejor escultura contemporánea que jamas se haya expuesto en estas islas: ´Maverick dos´, un catamarán de unas 110 toneladas, que fue artísticamente depositado en la ribera de Sa Torreta en los famosos Freos de Ibiza y Formentera. Pocos artistas han magnificado a esta altura las posibilidades del land-art. Se trata de la actuación y de la interacción del artista o actor con la tierra como elemento creativo. Y tan creativo, una roca que abrazó al barco con dulzura y prudencia evitando cualquier asomo de muer-te. Todo un arte. No fue un accidente, fue una conexión entre el artista y la tierra, land-art. Muchos ibicencos no lo saben, pero esta artística creación de arte conceptual ha multiplicado la promoción turística de Ibiza de un modo exponencial. Es lo que tiene Internet. ¿Saben que la primera vez que vi esta foto en mi ordenador fue en una web de fotografía rusa? Quedé asombrado y no entendí muy bien la maniobra, pues la foto aparecía sin textos y en cuanto al contexto icónico apenas había rastros de destrucción, o sea, no pudo haber sido un tsunami ni una ola gigante. En sólo un día las Pitiusas habían dado al vuelta al mundo.
Abrí la prensa on line y muy pronto descubrí nuestra gesta promocional y artística: fue en los Freos de Ibiza, donde cada año solemos cazar grandes paquidermos navales. Ya hacía un tiempo que no cobrábamos pieza, por lo que propongo al Fomento de Turismo, si todavía existe, que cree un premio especial a la embarcación de mayor eslora que embarranque en nuestras Pitiusas. La promoción que nos proporcionan en todo el planeta no se podría pagar con dinero.
Hasta ahora, no por su tamaño, que no es despreciable, sino por el gesto, por la destreza del trazo, que en un solo requiebro dejó coronada la obra sobre unas rocas áridas que podrían haber pintado Leonardo o Rafael, con esta luz cenital tan extraña que aplicaban en los fondos, es este ´Maverick dos´ el ganador. Arte gestual. Gestualismo.
Espero que alguien de Ibiza haya filmado este material de fondo para recomponer películas y acciones, events. Dará mucho de sí. Y la pena es que sólo hayan exhibido la obra conceptual estos tres meses de invierno, porque de haberlo dejado en exposición durante todo el verano a buen seguro que hubiera sido más fotografiada que la catedral.
Al retirar el gran ´Maverick´, el 23 y 24 de mayo, hemos perdido una gran oportunidad promocional. ¿Se imaginan lo que costaría dejarlo asentado otra vez, con este ágil porte al viento sobre las rocas? Da una idea el rescate, bien programado y mejor ejecutado, para retirarlo a las atarazanas peninsulares, donde los especialistas en desgracias lo auscultarán y le harán radiografías, pruebas de resistencia y fatiga de materiales hasta el hastío más absoluto. ¿No estaba mejor como escultura en sa Torreta?
Ahora este gran elefante de Ibiza descansará en Denia. No se sabe nada sobre su futuro. Déjenlo para el Museo Naval o devuélvanlo a sa Torreta, que es su escenario artístico. Naturalmente. Queremos el ´Maverick dos´ en sa Torreta, ¿quién se anima a crear un grupo en Facebook?

miércoles, marzo 28, 2012

Quién me ha robado mi río


Iba a titular estas notas púnicas 'No te rías de mi río', pero caigo en la cuenta de que nadie se está burlando, es que nos lo han birlado. ¡Al ladrón!
¿Nos lo han quitado los mallorquines redactores del Plan Hidrológico? Más bien no, quien nos ha robado el río no es quien lo saca del mapa sino quien le ha secado el agua.
 Maldita sea, ¿son de aquí los malandrines? Son de aquí, sí, los ladrones de aguas, un delito que en la antigüedad estaba muy penado.
 Comencemos por saber qué cosa es un río, porque veo que aquí no lo queremos saber: una corriente de agua llamada caudal que transcurre de forma continua por el interior de un cauce. Puede llevar la corriente a un lago, a otro río (no se le llama río gay, sino afluente) o al mar.

 Ya tenemos más datos: si no hay corriente de forma incesante no estamos ante un río, sino ante otra cosa. Ya sé que en Ibiza siempre discutimos por temas de aguas: hace unos meses tuvimos el placer de terciar en el tema de los uials.
 Deducimos, pues, queridos hermanos en Cristo, que si al agua se le da por detener su manantial, perdemos el río y ganamos un torrente, que tampoco es cosa mala, excepto los que se forman bajo los puentes de las modernas autovías.
Tiene razón don Pep Guasch Cañas, mi querido y admirado capitán (ahora ya debe ser coronel jubilado), en que él siempre ha vivido y recuerda un río, el famoso río de Santa Eulalia del Río. Y es muy propio de él que se acuerde de tantos nombres de soldados amigos –algunos accidentados o muertos por desgracia–, pues ha entregado su vida a la milicia, la enseñanza y a la amistad. Esto le honra y nos honra.
Cañas también es fenicio y cuando le tocan las cosas de Ibiza se enerva. Pero tengo que apelar a su sentido científico como matemático y físico para repasar la geografía elemental y para llegar a una conclusión triste: nuestro río ha quedado sin agua, o sea ya no es un río. Digamos que lució una hermosa melena al viento pero con la llegada del turismo ha quedado calvo.
 Hay ríos muy raros, como los wuadis o uadis que él ha conocido en el Sahara: baja un hermoso río de la montaña helada, comienza a recorrer el desierto hasta que llega un momento en que es tragado, literalmente por la arena. Una escena surrealista.

 En Ibiza no tenemos montañas heladas, son demasiado bajitas. Lo que teníamos en el centro de la isla: unos colosales depósitos bajo tierra, bajo la roca calcárea, que acumulaban la cantidad necesaria de agua para abastecer al río durante todo el año, incluso en julio y agosto, que es cuando los ríos sufren un fenómeno llamado estiaje, cuando quedan con un descarnado chorrito de agua puramente testimonial.
 Es decir, claro que era un río, porque disponía de una fresca corriente de agua que servía para riego y para mover las piezas de varios molinos. ¿Iban a construir los fenicios los molinos de molienda sin la seguridad de disponer del agua?
 ¿Entonces qué ha ocurrido? Pues, ay, don Pepe, que hemos agotado las fuentes y nos hemos quedado calvos. Y si no hay agua, no hay río.
¿Seremos río otra vez con las ayudas de Tanit, de Baal y de Resef? Bueno, sólo si con la extracción accidentada del petróleo nos cargamos el turismo de estas islas y volvemos a la serenidad paupérrima de los tiempos del sano trigo y de la rueda incisiva y metálica del carro de calaix.

sábado, julio 03, 2010

Mariano Llobet analiza la guerra civil





Mariano Llobet se enfrenta nada menos que a cien libros que tratan sobre la materia, la guerra civil de 1936-1939, al que algunos han considerado la cuarta guerra carlista.
Cuenta con un precedente brillante, una síntesis de los prolegómenos, es decir del período republicano, 1931-36, en un libro anterior del cual ya les he hablado, 'Personas y días de la segunda República'.
Nuestro querido elefante ha seguido un método impecable. Ha escogido un centenar de libros y los ha confrontado con los últimos descubrimientos y con su propia memoria, refrescada con numerosos testimonios directos. El mismo autor se explica en el artículo final, el cien, dedicado precisamente a un libro que sin restarle méritos memorialísticos, tiene mucho de mitología doméstica y de fabulación: 'Vida y muerte de un pueblo español', de Elliot Paul. El abogado pitiuso rebate y explica algunas de las más importantes mentiras del autor norteamericano.
El problema al que nos enfrentamos todos cuando buscamos un rigor histórico exento de exageraciones y de mentiras -sean del bando que sean- es la propaganda, que en una guerra puede ser un instrumento lícito, pero que hoy sólo sirve de humo para tapar los hechos. En este aspecto brillan por su mendacidad numerosos escritores y corresponsales norteamericanos, con el agravante de que al ser más conocidos han sido amplia y repetidamente citados.
Ibiza tiene su propio paradigma en esta circunstancia en Elliot Paul. Otros muchos autores extranjeros después reproducirán algunas de estas exageraciones. Por ejemplo, suele reseñarse el carácter crudelísimo de la guerra civil en Ibiza, sin mayores explicaciones. Y es cierto, sólo los hechos del 13 de septiembre ya son de por sí merecedores de una placa a la infamia, tanto los bombardeos de la ciudad por parte de unos aviones nacionales por la mañana, cuanto la horrorosa hecatombe del atardecer en el Castillo perpetrada por los rojos, donde dejaron la vida más de un centenar de ibicencos. Estaban ahí encerrados, indefensos y sin juicio ninguno fueron masacrados vilmente.
La ciudad de Ibiza dejó aquel día, y eso ya lo he escrito otras veces, un número de muertos similar al de los bombardeos de Guernica, aunque la propaganda magnificara el cruel bombardeo de la ciudad vasca.
Pero Ibiza no tenía padrinos en la posguerra. Cayó en el olvido más atroz y los ibicencos que se quedaron pasaron todas las penurias imaginables... hasta bien avanzados los años 50. Incluyendo todas las represalias posibles tomadas por los nacionales vencedores.
La guerra civil en las islas todavía guarda secretos. Leyendo estas densas 481 páginas uno va recorriendo el escenario por tierra, mar y aire con puntuales notas de clarificación o corrección que nos van ayudando a fijar los hechos principales de la contienda.
Este trabajo valiente y útil para quien quiera hacer un ejercicio de memoria al margen de las maniobras sectarias de los partidos políticos ha sido prologado por el doctor en Historia Bartolomé Escandell, que tanto sabe también de Ibiza, y fue publicado en las páginas del Diario de Ibiza por entregas semanales. Leerlo en conjunto lo hace más apreciable. No dejen de leer este libro, me agradecerán la recomendación.

miércoles, febrero 24, 2010

No soy feliz, pero estoy gordo

Hay preguntas que son tan estúpidas como las encuestas y viceversa. Me ha llamado la atención la última del Govern balear.
Resulta que los ibicencos no sólo somos campeones en discotecas y drogas, además resultamos vencedores por amplia diferencia sobre Menorca y Mallorca en gordura, fumancia, bebercio y niños inflados como erizos.
¿Qué habremos hecho para merecer esto? Más que nunca aquí podemos decir que es la sociedad lo que nos ha hecho así.
¿Soy feliz yo? Me pregunto al ver esta encuesta donde por fin alguien nos reconoce nuestros méritos. Esta es una pregunta estúpida que decidí dejar zanjada a los 15 años. La respuesta es no, no soy feliz ni nunca lo seré, pero tengo claro que la felicidad es no tener dolor de muelas ni crisis de artritis agudas. Por lo tanto, queda demostrado que soy un tipo irremediable, lo cual me deja mucho tiempo libre para dedicarme a buscar la infelicidad y otras cosas muchísimo más creativas, más interesantes y más dinámicas.
No diré que alguien feliz sea un memo de remate, pero debo decir que yo siempre he rehuido a los que van de felices. Huye como alma que lleva el diablo de toda mujer que te diga que quiere ser muy feliz contigo. No te fíes un pelo. Chicas, a la inversa, puedes estar tratando con alguien que ha escapado del frenopático.
Lo del fumar es lo peor, no entiendo como puede quedar alguien que sigue fumando. O sí, lo entiendo. No es cierto que beber y fumar vayan de la mano. Tampoco creo que en Ibiza se beba más que antes ni puedo explicarme cómo los mallorquines beben menos que nosotros. Quizás es que mienten mejor al encuestador.
En serio, me preocupa más la obesidad infantil. Eso sí que debería controlarse.
Hay gente especialista en puros, conocen los aromas de todo el Planeta, pero me interesan más los bebedores. Dicen que los bebedores son inseguros. Lauren Bacall opinaba lo contrario: «No me fío de un hombre que no beba; es alguien maniático que quiere tener el control de todo».
En realidad, el alcohol no asegura nada, pero rebaja la ansiedad, y ha dado escenas memorables, algunas muy conocidas, en el propio Parlamento. Inolvidable la que mantuvo Winston (con nombre de tabaco, pero era un gran fumador de puros, como yo mismo hasta que los he dejado) Churchill con Lady Astor, una señora muy poco agraciada físicamente, que se vio en serios aprietos durante un debate. Lady Astor le acusó de estar bebido (y, en efecto, trasegaba güisqui en abundancia). Churchill le contestó: es posible, pero lo mío se me pasará en unas horas, pero lo suyo es para toda la vida. Obviamente, la dama enfurecida replicó que de ser su esposa le pondría veneno en el café. Sin inmutarse, el gordo y probablemente infeliz Winston le contestó: «Señora, si yo fuera su marido me lo tomaría».

miércoles, diciembre 03, 2008

Inventos fenicios en las Pitiusas

El fenicio lleva un Cuaderno Púrpura donde anota las perseidas (ideas fugaces) y las tonterías que se le ocurren… La energía es un tema que tengo abandonado. El fenicio se rasca la nariz, que es buena señal, pues sólo se rasca la napia cuando ha decidido algo.
«Rascarse la nariz es un trabajo inútil. Gasto demasiada energía rascando».
El fenicio conoce las habilidades de sus congéneres hace ya al menos dos mil años. Los fenicios dieron a grandes filósofos y a numerosos físicos que desvelaron algunos principios de la naturaleza y en muchos casos, entre lo que supieron y lo que copiaron, desarrollaron la tecnología pertinente para el uso y el aprovechamiento de energías desatadas en la naturaleza.
Conocían perfectamente la fuerza de las mareas y… de las corrientes subterráneas. Yo he explicado dos, siempre relacionadas con el agua, un elemento por el que sentían fascinación, quizás porque los fenicios provenimos del desierto.
Con unos odres de piel en forma de embudo aplicados a la inversa a los surtidores de agua dulce de los fondos del mar (como ocurría por ejemplo en el puerto de San Antonio o en el Estany Pudent de Formentera) lograron levantar el agua potable hasta los depósitos de su barcaza.
En Gibraltar era imposible pasar el estrecho de Tartessos, Columnas de Hércules, (muchos años después se llamaría Gibraltar): los vientos aconsejaban alejarse. Non Plus Ultra. No hay nada más allá de esta puerta. Pero los fenicios descubrieron que en el fondo del estrecho hay una corriente potentísima que cual río desbocado escapa hacia el Atlántico. Ya que por arriba el viento les venía a contra vela, ellos idearon una vela submarina para que la energía mecánica empujara la barca hacia el océano. Y vaya si lo conseguían.
Seguro que hay libros que cuentan centenares de inventos fenicios.
Usaban el sol, el viento, las brisas, las mareas, las corrientes, la sal, un complejo equipo de herramientas para los más diversos oficios. Y por supuesto la tracción animal, la más cara de todas.
Por cierto, un animal vivo es un depósito de vitaminas y un potentísimo medio para lograr la expansión cultural. Los fenicios solían llevar en sus barcas gallináceas, cerdos, algún caballo o mulo, perros egipcios y otros varios.
Anoto en el cuaderno: por habernos trasladado a una energía y a una cultura de importación, hemos olvidado las antiguas soluciones fenicias.
Un ibicenco de 1952 vivía prácticamente con la misma tecnología y cultura material que un fenicio de Biblos mil años antes de Jesucristo.
Por esto somos tan diametralmente opuestos a los catalanes, por ejemplo.
Pitiusos, hombres de mar, hagamos memoria histórica y recuperemos nuestro recetario. Y encima, energía gratis.