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sábado, abril 07, 2012

Ibiza, zona de silencio



Creo que muchas quejas que hacen los políticos de Ibiza son para salir en la prensa, con carácter puramente testimonial, porque en el fondo saben que las peticiones están formalmente mal planteadas y que de cualquiera manera, el asunto de fondo es intocable y es irreversible.
También estoy en contra de las plataformas de extracción -dejémosnos de prospecciones, éstas ya están hechas hace tiempo- pero deduzco que no hay nada que hacer. Van a sacar petróleo y a diferencia del crudo de las Canarias el petróleo de Ibiza quedará en bolsillos británicos o de donde diablos sean los accionistas de Cairn Energy.
Un columnista no es un científico en todos los temas, quizás en ninguno. Pero me he tomado la molestia de mirar ciertos archivos sobre el Mediterráneo que yo guardo hace años. He mirado nuevos mapas y he llegado a la conclusión optimista que sigue: es muy difícil que una marea negra bañe las costas de Ibiza y Formentera. Las Pitiusas están en una zona de silencio también en las corrientes hidrodinámicas que nos mantienen a salvo, en un principio.

Cuando se habla de fluidos o de líquidos es difícilísimo extraer pautas generalizables. Pero puede intentarse y lo digo también como una invitación a los activos geógrafos y biólogos valencianos y mallorquines que estudian nuestras aguas desde hace varios lustros. Corríjanme, si ha lugar. Maticen, complementen, opinen.
Donde están ubicadas las plataformas yo calculo que las corrientes dirigirían el crudo derramado y esparcido hacia el Norte, pasaría por aguas del Oeste de Mallorca y se dirigiría al golfo de León o hacia Italia. Detallar esto requeriría estudios muy técnicos, yo sólo doy una impresión. El fenicio ha vivido en estas islas y las corrientes o freos que afectan a Ibiza suelen circular desde Ibiza hacia Valencia, no al revés. Esto es importante y voy a poner una anécdota: ¿Por qué cuando en Ibiza desaparece alguien en el mar lo buscan en las costas de Alicante y Valencia? A la inversa ¿verdad que se ven pocos ahogados valencianos aparecer en Ibiza? Yo no recuerdo ni uno en toda mi vida.

La observación es primordial para extraer conclusiones. Ya lo sabían los fenicios.
Prometo seguir mirando este tema de cerca, porque dará mucho que hablar. Y ojo: no tiene porque haber ni un sólo accidente. ¿Donde los hay? No en las plataformas italianas, ni en las de Tarragona, sino en los petroleros que navegan o mientras atracan y se suministran. En los barcos hay accidentes continuamente, tantos que han convertido el Mediterráneo en un mar peligroso, contaminado y tóxico (En mi blog 'Mediterráneo' encontrará decenas de temas sobre esto).

Preocuparse por aquello que no tiene remedio o que no está a tu alcance es perder el tiempo, es desperdiciar energía. No nos conduce a nada, como esta reacción del catalanismo en contra del estudio del español/castellano en las escuelas. Esto sólo nos enfrenta, pero no nos hace más felices ni más creativos ni más ricos.
Por lo tanto, usemos nuestra energía para detener -si se considera oportuno- este rosario de barbaridades que se avecinan en formas de puertos deportivos y urbanizaciones camufladas en el golf. En esto sí que debiéramos estar unidos, porque nos va nuestro sueldo mensual. Si queremos vivir en Ibiza y de Ibiza tendremos que conservarla, no hormigonarla más. Ay, 40 años sin parar las máquinas.

miércoles, agosto 24, 2011

Los fenicios se orientaban como las abejas



«Los fenicios conocían un mineral que abunda en Ibiza: la calcita, que en capas finas, como cristal polarizador podía encontrar el foco de luz solar»




Vamos a imaginar unas posibilidades, pero usando informaciones correctas y contrastadas. Dejémoslo como un juego cultural estimulante de la mente, porque siempre hay gente que cree lo que escribo en términos de probabilidades y mitológicos y, lo que ya es el colmo, algún día me lo cuentan a mí, ignorando que he sido el artífice del juego o de la broma (o eso espero).

Todo sabemos que las hormigas, las abejas y otros insectos son de un un eficacia implacable para orientarse. ¿Cómo diablos lo hacen? Parece que no desdeñan la luz del sol, o de la luna si son nocturnos, aparte de otros medios que llenan de asombro. Ahora unos investigadores han descubierto que pueden usar la luz solar incluso en días nublados, o sea cuando no hay sol al que anclarse. Pero los bichos tienen capacidad para regirse por la luz polarizada, lo cual les indica dónde está el astro rey, o sea, ellos ven el sol, pero con un ojo distinto.

Me lo he preguntado muchas veces con respecto a los fenicios. Bien, ya tengo la respuesta, una respuesta, que es sólo una posibilidad más, porque es sabido que conocían diversas técnicas de navegación. Los fenicios conocían un mineral que abunda en Ibiza: la calcita, que en capas finas en forma de cristal polarizador podía encontrar el foco de luz solar.

La polarización oculta el paso de la luz, salvo en un punto de incidencia y de potencia determinado. En días muy nublados, el cristal servía para hacer un barrido en los 360 grados del cielo, hasta que descubrían el sol, exactamente. De ahí ya era fácil deducir la hora y la orientación. No tenían ni un pelo de tontos los fenicios... y disponían de mucha calcita en Ibiza y en Formentera (por ejemplo, en la Cueva d´en Jeroni, que tiene tres millones de años de antigüedad).

La calcita parece cristal opaco y desde antiguo se ha usado para crear cristales mágicos. Los hay con tonalidades rosa, verde o azul. Aparte de su uso en ceremonias y rituales, los fenicios pronto descubrieron otras ventajas si se conseguía en tallas delgadas en forma de lentes.

Esta teoría la encuentro ahora en la explicación de una saga, donde sale nuestro viejo conocido Sigurd, el que robó el botín a los moros que lo escondían en sa Cova des Fum (Formentera).

En el transcurso de una navegación problemática, el rey Olaf requirió los conocimientos de Sigurd para que le localizase el sol. Nuestro Sigurd hizo uso de las piedras solares y no tardó en satisfacer a su rey. ´Solarsteinn´, piedra solar, les llaman en Islandia, donde abunda la calcita.

La teoría es muy sugestiva, porque cuando un descubrimiento funciona es lógico que los use la naturaleza (los insectos, por ejemplo) y que se descubra o reutilice en diversas culturas y distinta época, como es le caso de los fenicios y de los vikingos. Y a saber quién más.

Ha sido un placer contarlo.

miércoles, diciembre 29, 2010

El resplandor púnico



Ya en pleno mes de diciembre disfruto de una noticia que ya no me extraña. En realidad son varias, el hallazgo de un necrópolis y la intención de trasladarla: «Las obras de construcción del nuevo hospital Can Misses han puesto al descubierto una necrópolis rural de época romana de alto valor que afecta a la construcción del ala de psiquiatría. Ante la imposibilidad de mover el edificio previsto, el Consell ha optado por trasladar las piezas desmontables (las tumbas de piedra) y reproducir los hipogeos (cavidades sobre la roca) del yacimiento en un nuevo emplazamiento a 20 metros del actual. El hallazgo ocupa una superficie de 140 metros cuadrados. El Consell asegura que esta decisión no se puede comparar con el criticado traslado del acueducto romano de Can Misses de la pasada legislatura.»

No son las cuatro tumbas que suelen aparecer cerca de casi todas las casas payesas antiguas (no en las recién construidas). Según el informe del arqueólogo estamos ante un ajuar funerario calificado como el más completo, el mejor conocido y el más amplio ahora mismo de Ibiza.

No es moco de pavo. Después de la destrucción sistemática de focos arqueológicos que salieron al paso de las obras de la autovía no podemos seguir borrando del mapa nuestro material arqueológico, de un valor incalculable.

Un día es un complejo sistema de zanjas y nichos para cultivar, otro día es una necrópolis rural o un acueducto de la época romana. No podemos seguir desechando nuestro patrimonio. Ya hemos arrasado una gran parte del patrimonio natural. Todo lo que sea traslado equivale a destrucción. 

En realidad ¿para qué quieren moverlas de sitio? Bastaría sacar fotos, vídeos y después destruirlas.

Me recuerda el gran descubrimiento de los restos púnicos bajo los cimientos del Museo de Arte Contemporáneo. Yo las dejaría a la vista escrupulosamente museizadas.

Lo mismo haría con la Necrópolis. Un buen trabajo de museización y dejarlas exentas y cubiertas, pero jamás trasladarlas.

Con los materiales transparentes que se pueden usar hoy sería un detalle genial y un rasgo más de nuestro valor fenicio. No hay que temer a la muerte, sólo al caos, a la destrucción y a las retroexcavadoras. Y por lo visto, tanto dañan si las maneja el PP como el PSOE.

Déjenlo a la vista, decórenlo con plantas... hagan algo hermoso a la par que útil. ¿No somos fenicios?

miércoles, marzo 10, 2010

Wifi, rosas y espinas

Bueno, pues yo estoy muy contento de que Formentera se sume a esta oferta de conexión a Internet por unos diez euros mensuales, aunque la ubicación de alguna casa aconseje adquirir este kit de tipo USB que se conectará a la antena de televisión para multiplicar la potencia de la señal.
Cuando yo descubrí Formentera en 1968 (?) con la ayuda y presencia de Paya, Eduardo y Norberto, con quienes coincidí estudiando los primeros cuatro años de bachiller en el seminario de Ibiza, no llegaba ni el Diario de Ibiza.
Cuando regresé en 1971 ya vivía allá mi hermano El Mendrugo y su mentor y amigo Toni Gabrielet. Era difícil encontrar prensa escrita y en cualquier caso lo habitual era encontrar los diarios y semanarios europeos con dos y tres días de retraso. Es cierto que ocurría así porque Ibiza estaba igual de mal.
Esto se acabó y los jovencitos de hoy tienen una deuda de gratitud por esta aportación de la tecnología y hacia quienes la han instalado.
No son pioneros en eso los formenterenses. En varios municipios de Extremadura hay wifi gratis en bibliotecas y colegios –y cercanías, para quien tuviera portátil– y en muchos otros sitios ha ocurrido lo mismo. El caso es que los actuales políticos del Consejo Insular de Formentera han demostrado esta sensibilidad.
Bueno, ignoro si son los políticos del Consell o del Ayuntamiento, porque al acogerse al Plan E parece más propio de los munícipes. En cualquier caso, creo que son los mismos y quiero pensar que llega un momento en que ni ellos mismos saben cuándo son consejeros o cuando son concejales.
Esta es otra singularidad de Formentera. Han caído en el mismo defecto de toda España: un derroche espantoso de sueldos, de cargos y de instituciones duplicadas, pero esto es otro tema. Ellos sabrán.
Diez euros no es caro. Yo tuve wifi durante un año y me salía por más del doble. Ahora tengo cable y no llego a los 30 euros, pero suele ser más caro, porque incomprensiblemente el ADSL en España es de los más caros del mundo y uno de los más lentos. Ya era así con el PP y este es otro de los motivos por los cuales España siempre será un país de tercera.
Un mega (¿es femenina la mega?) da para mucho si sólo vas a navegar por Internet. Estoy escribiendo este artículo con una mega, mientras escucho música de Brasil (yes.fm), tengo abiertas cuatro pestañas en Firefox y el Open Office. Me sobra. No quiero entrar en polémicas, pero tiene razón Silvia Tur cuando dice que es suficiente. Quien pretenda descargar películas, música y juegos que busque otra conexión, la wifi queda corta y además, hablando de cortar, la mía se cortaba cada día a las dos de la noche y me dejaba con un palmo de narices. Aprendí a no tener nada importante en pantalla a aquella hora.
Informarse en Google o en Yahoo es un placer de dioses. Una de las primeras cosas que se puede consultar: los peligros del wifi para la salud humana, sobre todo para los niños y las embarazadas. De todas formas existen controles sobre los umbrales de peligro de la radiofrecuencia y de las ondas electromagnéticas. Pero busquen ustedes.
Queda mucho por investigar, pero hay peligros, aunque se pueden mitigar.

sábado, marzo 07, 2009

Islas imaginarias, islas fabricadas


Entonces ¿qué vamos a hacer si el gran cambio climático nos roba terreno y el mar sube? En Ibiza lo tenemos bien, incluso podemos habitar en Es Vedrá, o en el Vedranell, pero otros tienen malas perspectivas.
Es cierto que algunos gobernantes de las islas Maldivas, un paraíso en el Índico, pero un paraíso casi a ras de mar y que quedará sepultado bajos las aguas, están gestionando la compra de grandes extensiones de terreno en la India y en Australia (lo tienen difícil con los australianos).
En tiempos no muy lejanos, cuando un autor necesitaba inventarse una isla lo hacía sin ningún problema: la isla de las morsas, de las moscas, de las sirenas, de las cabezas cortadas o la fantástica isla de San Brandán, en las Canarias.
Para todos ellos nació una moda en 1964 entre los diseñadores, ingenieros y arquitectos como Ron Herron, grupo Archigram. Se trata de diseñar ciudades flotantes, lo cual colmaría los deseos de los inventores de islas o solucionaría los problemas técnicos de inundaciones, terremotos u otras catástrofes.
Sinceramente ¿quién prestaría atención a estas cosas? Nadie, sólo un fenicio, que es gente prendada de la tecnología y de las aguas. El proyecto quedaría dormido, pero en 1990 Norman Nixon reflotó la idea, nunca mejor dicho: Freedom Ship.
La Barcaza de la Libertad nos interesa porque cabría toda Ibiza, cuando nuestra isla recupere la cordura y quede en los cien mil habitantes que jamás debiera haber sobrepasado. No es un barco, sino grandes plataformas articuladas (sí, recuerda los vagones de un tren TALGO) que navegan sin cesar por los océanos con todos los habitantes de Ibiza viviendo y trabajando en Neoibiza. Puede dar la vuelta al mundo cada tres años y goza de todos los servicios, incluso un aeropuerto. Los ibicencos, embrutecidos por el ruido del aeropuerto actual, no sabríamos conciliar el sueño en una relajante ciudad flotante silenciosa.
Me entusiasmó la idea (en mi blog he publicado fotos), pero sinceramente, aunque cupieran y caben todos los habitantes de las Maldivas, no le dí una valoración real, sólo como objeto de imaginación y ejercicio técnico de gran valor, pero teórico.
Era la segunda vez que cometía el mismo error, porque al cabo descubrí la Ciudad Nenúfar (Lilypad), mucho más estética, adornada de jardines, montañas, puertos y piscinas. Llega a recordar las ilustraciones de los fastuosos jardines de Babilonia que a menudo hemos visto en el cine. Así que desde los 60, en pleno hippismo, los diseñadores han concebido grandes ciudades no para huir del planeta, sino para quedarse, pero en zona húmeda. ¿Una locura o una genialidad? Yo me apunto, qué más da.

También puede consultarse:
 
Lilypad, un nenúfar flotando con 40.000 habitantes


Freedom Ship, ciudad flotando en los océanos

miércoles, diciembre 03, 2008

Inventos fenicios en las Pitiusas

El fenicio lleva un Cuaderno Púrpura donde anota las perseidas (ideas fugaces) y las tonterías que se le ocurren… La energía es un tema que tengo abandonado. El fenicio se rasca la nariz, que es buena señal, pues sólo se rasca la napia cuando ha decidido algo.
«Rascarse la nariz es un trabajo inútil. Gasto demasiada energía rascando».
El fenicio conoce las habilidades de sus congéneres hace ya al menos dos mil años. Los fenicios dieron a grandes filósofos y a numerosos físicos que desvelaron algunos principios de la naturaleza y en muchos casos, entre lo que supieron y lo que copiaron, desarrollaron la tecnología pertinente para el uso y el aprovechamiento de energías desatadas en la naturaleza.
Conocían perfectamente la fuerza de las mareas y… de las corrientes subterráneas. Yo he explicado dos, siempre relacionadas con el agua, un elemento por el que sentían fascinación, quizás porque los fenicios provenimos del desierto.
Con unos odres de piel en forma de embudo aplicados a la inversa a los surtidores de agua dulce de los fondos del mar (como ocurría por ejemplo en el puerto de San Antonio o en el Estany Pudent de Formentera) lograron levantar el agua potable hasta los depósitos de su barcaza.
En Gibraltar era imposible pasar el estrecho de Tartessos, Columnas de Hércules, (muchos años después se llamaría Gibraltar): los vientos aconsejaban alejarse. Non Plus Ultra. No hay nada más allá de esta puerta. Pero los fenicios descubrieron que en el fondo del estrecho hay una corriente potentísima que cual río desbocado escapa hacia el Atlántico. Ya que por arriba el viento les venía a contra vela, ellos idearon una vela submarina para que la energía mecánica empujara la barca hacia el océano. Y vaya si lo conseguían.
Seguro que hay libros que cuentan centenares de inventos fenicios.
Usaban el sol, el viento, las brisas, las mareas, las corrientes, la sal, un complejo equipo de herramientas para los más diversos oficios. Y por supuesto la tracción animal, la más cara de todas.
Por cierto, un animal vivo es un depósito de vitaminas y un potentísimo medio para lograr la expansión cultural. Los fenicios solían llevar en sus barcas gallináceas, cerdos, algún caballo o mulo, perros egipcios y otros varios.
Anoto en el cuaderno: por habernos trasladado a una energía y a una cultura de importación, hemos olvidado las antiguas soluciones fenicias.
Un ibicenco de 1952 vivía prácticamente con la misma tecnología y cultura material que un fenicio de Biblos mil años antes de Jesucristo.
Por esto somos tan diametralmente opuestos a los catalanes, por ejemplo.
Pitiusos, hombres de mar, hagamos memoria histórica y recuperemos nuestro recetario. Y encima, energía gratis.