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sábado, septiembre 16, 2017

Contención no es supresión

Olivo de Ibiza. Foto Juan Pérez Escribano
Se ha dado como una gran noticia y quizás lo sea: La Unión Europea acepta la aplicación del plan contra la Xylella Fastidiosa que propone Baleares, o sea, en vez de arrancar todos los árboles en un radio de cien metros a la redonda, solo se tendrá que sacrificar el enfermo, permitiendo así que vivan los frutales vecinos.
Pero si analizamos esta decisión a la luz de lo que se conoce sobre la bacteria que causa el “sida de los árboles” uno no queda demasiado tranquilo. En Italia, aunque la bacteria no es exactamente la misma, se han arrancado frutales a millones. Tanto en Córcega cuanto en el Continente. El panorama es desolador y la epidemia está lejos de estar controlada, o al menos no se sabe, debido a sus características de enfermedad silente, agazapada, que corroe las entrañas vivas del árbol.
El hecho de que no debamos cortar nosotros los árboles adycentes al infectado no garantiza absolutamente nada.
De manera que estamos ante un panorama peliagudo: Si la decisión es correcta, nos habremos ahorrado el sacrificio de miles de frutales, pero si no es eficaz, habremos sacrificado la misma cantidad, además de los infectados por el camino. Y habremos perdido un tiempo precioso, mucho capital y cualquier seguridad de salir de la pandemia en un plazo de tiempo razonable.
Cabe la posibilidad de que los biólogos aprovechen este intérvalo de tiempo como una tregua ficticia para intentar hallar el antídoto o antibiótico específico que frene o liquide a esa bacteria. No conozco en que nivel y en que estado se encuentran las investigaciones, pero no dudo que sea un reto apasionante. ¿Y el triunfalismo del Pacto? Pura estrategia política.

domingo, agosto 20, 2017

Manual de supervivencia


Quieren los responsables del Govern Balear enseñar buenos modales a los turistas. Pensé que son unos ingenuos, pero al rato caí: es otro nicho más de gasto inútil para ubicar a sus conmilitones o en todo caso, una campaña destinada a demostrar a los votantes que están haciendo algo en un turismo desbocado que se nos ha ido de las manos. No es otra cosa. Porque nadie puede pensar en su sano juicio que imprimir cuatro pegatinas y repartir videos en las ferias turísticas servirá para algo. Modales no sé cómo, pero a estas alturas es mejor distribuir un manual de supervivencia. Recordando siempre que el peor peligro que puede enfrentar un inglés es encontrarse con un escocés cocido que pide la independencia.
Tenemos un precedente, pero orientado a la inversa: cuando Jaume Matas -mientras se empleaba a fondo en el saqueo, compitiendo con María Antonia Munar, Sa Princesa Talayótica- nos recomendaba sonreír a los turistas. Ya le contesté entonces que sonreír por sonreír hace bobalicón y además no me apetecía. Hoy me apetece menos, porque te puede salir una feminista acusándote de acoso sexual y armándote un cipote que ni san Apapucio. Creo que a nadie apetece mucho ir por las aceras sonriendo. Lo más probable es que piensen que ya has vuelto a beber o que estás en tránsito hacia la locura. El mundo ha cambiado mucho, chicos: Ibiza muchísimo más.
Antes de esta posible y extemporánea campaña para domarlos el mismo Govern ya había tenido la ocurrencia de pedir a los operadores turísticos que no trajeran más borrachos. Un elemental conocimiento del español distingue entre el ser y el estar, de modo que la petición es absurda desde el momento en que TUI puede transportar un millón de turistas sobrios, pero que a la media hora de pisar Mallorca o Ibiza ya irán como una cuba. Se han tomado en serio este verso de Villangómez que anima a pedir lo imposible y que no muera el deseo. Pedir lo imposible es una gilipollez y el deseo se va perdiendo a medida que se llena el estómago de cerveza o al menos la operatividad en consumarlo.
La poesía funciona en un registro de hipótesis y delirio, pero nadie puede negar que las Pitiusas viven inmersas confusamente en un universo en prosa.

miércoles, agosto 09, 2017

Máquina de recaudar

Turquía se está reabriendo al turismo
Ellos mismos admitieron que la ecotasa es un mecanismo recaudatorio, no disuasorio, aunque si siguen subiéndola es más que probable que disuada a cientos de miles de turistas que se van muy descontentos de Baleares. Y cuando ello ocurra, concurrirán otras circunstancias que nos restarán masa turística, con lo cual no es descartable que el batacazo sea histórico.
Claro que entonces ya no afectará al Pacto, que perderá las elecciones en la primera cita, pues si no me equivoco, para el año 2020 los mercados orientales volverán a ponerse en sintonía. Este mismo verano, los operadores turísticos británicos y alemanes ya han potenciado los hoteles de Turquía, Corfú y algunos otros destinos minoritarios. Rusia por su parte ha vuelto a dirigir su mirada al mar Rojo, donde incluso Arabia Saudí está abriéndose al turismo de lujo. La gran masa de rusos ha optado por Tailandia, un país sólido y exótico. De momento no nos hacen daño, porque sobran europeos que no encuentran un destino seguro en el Mediterráneo. Pero no siempre será así y el archipiélago balear se ha creado demasiados enemigos y descontentos.
Todo esto es sabido, pero no parece pesar en el ánimo de los diseñadores de ecotasas y otras mandangas que complementan su máquina de recaudar. La temporada 2017 ha sido el banco de pruebas y todo parece demostrar la eficacia recaudatoria de la ecotasa. Es tan elevada su autoestima que ya han decidido subirla, doblarla por lo menos y aplicarla a todos los visitantes de los cruceros. Dos decisiones polémicas, por su propio peso específico, pero también por los posibles efectos en el futuro inmediato. Baleares es un grande del turismo, pero nunca está asegurada la plena ocupación.

domingo, julio 23, 2017

Mucho trajín y poco avance

En los últimos diez días se han concentrado numerosas noticias o amagos de noticias. Semana movida, por mucho que seguimos en el mismo sitio y en idéntica situación de eterna espera, con los principales problemas recurrentes por resolver.
Solo nos ha faltado un incendio de envergadura, pero al menos se han controlado los conatos de fuegos desesperantes, casi siempre en Cala de Bou y en Cala Saona. En todo lo demás Ibiza ha sacado su peor cara, tanto en accidentes de carretera como en las costas. Los tributos de sangre del verano entran en la pasarela desde el primer día.
En la superestructura política se ha recogido lo que se ha venido sembrando: adefesios, bodrios y fracasos. El Govern balear podría desaparecer y el archipiélago funcionaría igual o incluso mejor. Nuestro presidente ha sufrido un ataque, del que espero salga fortalecido y descansado, mientras los consellers y concejales perdedores seguían su hoja de ruta hacia la nada. El estrés no solo ha podido con Francesc Antich y Vicent Torres, todo hace presagiar que antes de navidades caerán otros. Salvo el incombustible vicepresidente Barceló, manifiestamente incompetente, que ha decidido pasar por las horcas caudinas de un Podemos a su vez enfurecido entre sus propios militantes. Y pensar que nos queda media legislatura... mientras Cataluña se adentra en el precipicio, se supone que con el apoyo explícito de Més, o sea ERC. Barceló, el separatista, no brinca de alegría porque le tienen pillado por todas partes sus propios socios de desgobierno. Están a unos pasos de entrar en Itaca. Y nosotros con estos desorganizados miembros y miembras podemitas y separatistas casi en pánico.
El mismo Barceló explicó que la recién aprobada Ley de Alquiler Turístico es un Frankestein, inútil del todo y que debe ser subsanada por vía de urgencia. De tales padres (o madres) tales hijos (o hijas). Tantos meses enredando el ovillo y al final el gran monte solo parió un pequeño ratón sin dientes. Y el amenazante Llach maullando.
La ley del alquiler turístico ha nacido muerta. Biel Barceló suda sin cesar.

miércoles, marzo 22, 2017

Imposibles o inimaginables


Ses Feixes han ardido en directo a la vista de todos. Provocado, dicen. Me maravillo de que esto no haya ocurrido mucho antes, no por los pirómanos desatados y sensibles, sino por tamaña acumulación de residuos en una zona ávida de la llama.
No recuerdo haber visto jamás estas feraces huertas delimitadas por hermosos portales de feixa, limpias de polvo y paja. Al menos sabemos documentalmente que cuando vino el Archiduque Luis Salvador de visita a Ibiza, a finales del siglo XIX, lucían con el sobrio estilo y ordenada limpieza de los payeses de regadío.
Estas técnicas loadas hoy en todo el mundo emergen en tiempos arcaicos cuando Ibiza estaba en las expertas manos fenicias. A algunos les gusta hablar de moros, pero es porque les cuesta adentrarse en el pasado remoto de la isla, en torno a dos mil años antes de Cristo. Todo el complejo de Ses Feixes es de origen fenicio-cartaginés y de sus portentosos artesanos que sabían todo lo referente al agua y a su uso. Sin descartar aportaciones moras posteriores.
Hay cosas que nunca cambian en Ibiza. O son inimaginables o son imposibles. Una de ellas es la enrevesada trama de basuras de Ses Feixes. Pero hay muchas otras: la limpieza de carreteras, acequias, torrentes y bosques.
Hoy estaba recordando aquel IVA súper reducido que prometió Rajoy. ¿Lo ha visto alguien? Lo subieron del 8 al 10. El final de obra del Castillo para inaugurarlo como Parador, la defensa del territorio y una larga lista que va apareciendo en la prensa de vez en cuando.
Ahora solo se imponen los hechos: la avalancha de pinos que lo infesta todo y de turistas rebotados que toman la isla por asalto y hacen saltar todas las estadísticas.

miércoles, marzo 01, 2017

Otra tasa... por circular


No hay tontería ni locura que nos sorprenda y esto es muy mala señal. Significa que hemos extraviado el manual de instrucciones y que las referencias de nuestro campo semántico se han abandonado al caos. Lo digo en torno a la sugerencia de la consellera Pepa Marí para introducir un nuevo impuesto a los coches que circulen por la isla. Éramos pocos y parió la abuela.
No se entiende muy bien que lance al aire el proyecto si ni siquiera tiene la menor idea de cómo concretarlo. Y el periodista le sigue la corriente. Bueno. Entiendo la buena fe de Pepa y de todos los miembros del Consell, y como tal merecen un respeto. Pero políticamente navegan a la deriva, juegan al engaño (esto de los globos sonda) y están causando unos derroches escalofriantes. Mejor sería que estuvieran callados, cobraran a fin de mes y que se enfrentaran a problemas incómodos que merecen atención apremiante, por malolientes que resulten.
En España ya existe el impuesto de circulación, sumado a otros muchos que gravan el automóvil y el carburante. Un coche es un gasto fastuoso, pues se paga por comprarlo, mantenerlo, aparcarlo y por circular. Solo nos faltaba esta tasa que Pepa Marí llama «euroviñeta» y que no dudo que pueda funcionar muy bien en las sinuosos carreteras de montaña de Austria.
En Ibiza, crispará aún más la vida diaria de los pitiusos y de los residentes, que ya no llegan a final de mes ni de cerca. Pepa se suma así a los actores que han conseguido hacer de Ibiza un sitio inhabitable, invivible, y la prueba es que se están largando cada año y a miles los residentes alemanes, franceses y británicos. En Ibiza no hay quien viva ni quien pueda pagarlo. Una familia que lleva veinte o treinta años no se marcha por puro capricho. Es que no pueden afrontarlo.
Sabe bien la consejera que no se puede gravar dos veces el mismo concepto, ni se puede funcionar con un doble precio (para residentes y para turistas). No hace mucho, el tranvía de Sóller ha sido denunciado por esto mismo.
Pero hay algo que sí podrían estudiar los ayuntamientos y Consells de Baleares: que no puedan circular en actividad comercial los automóviles cuyo impuesto de circulación sea efectuado en algún ayuntamiento de la Península. Es imposible prohibirles la circulación, pero sí que se alquilen en oficinas, talleres y calles de la isla. Si recaudan su beneficio en Ibiza, que dejen sus impuestos para que los ayuntamientos locales puedan hacer frente al gasto.
De todas formas, querida Pepa y otros desesperados por la avalancha turística, el problema es que viene demasiada gente, sí demasiada. El doble que Menorca. Y si no me equivoco, antes de dos o tres años el tema se resolverá por sí solo: solo vendrán los desesperados por la droga y la disco. Aquí no quedará nadie. Ya vamos en camino.

sábado, febrero 11, 2017

El último regalo envenenado

Gentileza de EPPO gallery

Esta fea bacteria conocida por la Xylella fastidiosa es uno de los últimos regalos envenenados para Ibiza, una isla que ha recibido demasiados, no solo en tierra firme, sino bajo las aguas del mar. Basta recordar especies como las algas alóctonas, como la caulerpa taxifolia o la racemosa. Han llegado y se han aclimatado, lo cual no tiene nada de positivo.
Ignoro si la bacteria que liquida los árboles frutales ha llegado a Formentera, pero ya llegará. Existe ya en varios países europeos, como Francia y Alemania, pero fue en Italia donde se descubrió y donde ha creado un daño inmenso en los olivares y donde los agricultores se han empleado a fondo en los tribunales de justicia y contra las directivas de la Unión Europea, que pretende arrancarlo todo.
Pero el bicho no entiende de papeles. Cuando se instala, normalmente en plantas importadas por los viveros, toma el mando del árbol que la hospeda y los mosquitos y otros agentes infecciosos comienza su labor de esparcir el patógeno en otros frutales cercanos. En más de 300 especies distintas. No tiene manías ni es demasiado selectivo. Muestra una eficacia temible en los olivos, los cítricos y en los almendros, pero se puede hospedar en los sitios más inesperados. Al tiempo que ocluye los vasos por donde circula la savia, los mosquitos o artrópodos lo van esparciendo por los alrededores.
Ello explica la medida, muy contundente, de arrancar todos los árboles a cien metros a la redonda. En Baleares ya se han detectado y neutralizado algo más de dos mil. Uno de los primeros provenía de Cataluña, en concreto de Alcanar, Tarragona. La conselleria lleva un control y un registro precisos. O esto dice.
El hecho de exterminar los árboles según este radio y estas normas, probablemente dejaría toda Ibiza pelada sin un solo frutal. La imagen sería desoladora, aunque tengo mis dudas de que afecte a los pinares, que a su vez ya gozan de un contumaz enemigo personal entre las orugas de la procesionaria.
El asunto es muy preocupante. Nos queda confiar en la fortaleza natural de los árboles de Ibiza, que con cierto tiempo generen anticuerpos que los defiendan de la bacteria, pero ignoro si ello será así. Suspense.

miércoles, diciembre 14, 2016

Y seguirán construyendo

Los crecimientos son tan peligrosos como los decrecimientos provocados
Ustedes habrán notado en las redes sociales y en las tertulias cotidianas la irrefrenable sensación de hastío, de incomodidad y de desajustes en casi todos los terrenos. Nos quejamos como si nosotros fuéramos la parte inocente de la historia o como si este fenómeno de nostalgia por el pasado hubiera llegado de repente sin motivos explicables.
No es así. La Ibiza que estamos disfrutando (pocos) o sufriendo (casi todos) la hemos ido levantando, unos más y otros menos y otros nada. Pero el proceso de rellenado de la isla ha sido ante los ojos de todo el mundo. Y ha ocurrido lo que tenía que ocurrir forzosamente: no cabemos o nos sentimos faltos de espacio, casi de atmósfera (limpia al menos). Nos encontramos con un desasosiego de fondo que no se curará con píldoras. No digamos ya aquellos pobres desgraciados que han de sufrir el estruendo insoportable de alguna discoteca, planta industrial o de una depuradora que en Ibiza siempre suele funcionar con deficiencias.
Hemos sido los ibicencos quienes hemos ido construyendo casas unifamiliares, bloques de apartamentos y hotelitos. Todavía hoy son muchos los que apelan a un derecho inexistente, como el de poder construir una casa para cada hijo. Todos sabemos perfectamente que esto es una coartada que ya no se sostiene.
En 2016 nos encontramos sin los terrenos, muchos sin las casas y sin la tranquilidad humana necesaria para desarrollar una vida sana y feliz. Por supuesto se seguirá construyendo, rellenando, amazacotando, importando cemento, ladrillos y hierro de fuera de la isla. Se seguirán aserrando las montañas calcáreas para extraer la piedra y la grava. Y después pedimos paz, buenos caminos, carreteras modernas, playas llenas pero con aguas limpias y un paisaje boscoso y rural cargado de bucólicas imágenes con sus ovejitas y sus almendros en flor. Mmmmm... quizás ya no se puedan pedir subvenciones para todo. Probemos de pedirle a los Reyes Magos que nos devuelvan la isla de 1960, el silencio, la belleza y el equilibrio, aunque dentro de un contexto de relativa pobreza. Y si no funciona la carta a los magos, solo nos queda reflexionar sobre nuestra culpa/responsabilidad. Y si esto tampoco da resultado, mejor será ir adaptándose a vivir con nuestras propias contradicciones.

miércoles, septiembre 28, 2016

No correrá el agua bajo los puentes



El fenicio anota en su Cuaderno Púrpura: el debate que aviva nuestro otoño ha estado presente en los últimos años, pero nadie le daba crédito. Ha bastado medio millón de turistas más de lo habitual para que muchos lo interpreten como un indicio de que el fin del mundo está cerca.
No sé los demás, pero a este fenicio, por decirlo, le han advertido para que cambiara de tema, incluso le han prohibido una entrevista (no en este Diario) y en suma, ha renunciado a algunas oportunidades materiales. Y otras cosas, pero no insistiré en lo personal, porque este fenicio no concursa, no compite ni está en el mercado. Se pasa el día navegando. Los fenicios jamás cobran por horas: serían impagables y, por otra parte, el arte de la cavilación se paga tan bajo como el de la navegación (por internet).
Pero me divierte observar el fragor de la batalla. Porque la batalla real ya se perdió a comienzos de los 80, ahora solo podemos asistir a un ritual dialéctico, que no sirve de nada; como mucho para bálsamo barato de algunas conciencias.
Aún no hemos devuelto los paquetes turísticos de septiembre –y perdón por llamarles paquetes a los paquetes– y ya veo quejas de algunos empresarios porque hogaño Ibiza también pueda ver seriamente disminuida la llegado de panteras grises. No habiendo tenido bastante con cuatro meses de estruendosa locura juvenil, ya exigimos a grandes dosis el contingente de ancianos hispanos. No vayamos a quedarnos sin.
En la efervescente discusión se agitan numerosos ingredientes: saturación turística, cierre de caminos vecinales que dan acceso a la costa, odio al turista, alarma ante las carencias evidentes de agua, tranquilidad y espacio y en algunos casos indignación por las agresiones de los decibelios, los vehículos, los delincuentes.
La saturación es temporal y coyuntural. Imagino que dentro de tres años, algunos países mediterráneos habrán absorbido a varios millones de turistas, lo cual rebajará la presión sobre Baleares. Los cierres de caminos vecinales y accesos en las costas debieran estar totalmente prohibidos y retiradas de inmediato las verjas, paredes y barreras. Sin excepción.
La tristeza y la indignación por las pérdidas, algunas irreversibles, de nuestro ritmo, espacio y recursos está justificada. La santa ira, que decían los viejos cristianos. Y añade el fenicio en el Cuaderno: ahora ya sabemos que tendrá que llover muchos inviernos seguidos para que el agua corra de nuevo bajo nuestros puentes. Pero no ocurrirá.

miércoles, agosto 03, 2016

El arte de la Ibiza fea


Hay tanta basura en las Pitiusas, que es imposible no tropezarse con ella en el mar, en las ciudades, en el monte o en los torrentes. Acostumbrados a que nos doren la píldora con esto de que Ibiza es muy bonita, nos negamos a mirar las toneladas de desechos que se acumulan en todas partes, excepto en las papeleras, en parte porque están siempre rebosantes y pringosas, dejadas de la mano del dios municipal.
Cuando enfocas la visión descubres con horror que Ibiza es fea y está hecha un desastre ya sin remedio, tanto en invierno como en verano. Es hermoso el paisaje en la distancia, es bonita la isla desde una foto aérea. Y en estas, que el ayuntamiento de Agustinet ha sacado su lado artístico y ha emprendido una campaña en las playas para despertar la conciencia de los visitantes. Esa conciencia, en Ibiza casi siempre con resaca.
La instalación artística consiste en dispersar por algunas zonas de la playa numerosas colillas, tetrabrics y objetos de plástico desahuciados... pero de gran tamaño. No son originales, esto ya lo hizo el arte pop, hasta el punto que a la vista de los cigarrillos pensé que solo faltaban las cerillas gigantes de Claes Oldenburg. El land-art es pionero en iniciativas que ceden el protagonismo a la Madre Tierra, hollada y desfigurada.
Ibiza fue tierra de creadores que diseñaban pinturas y esculturas, pero desde antes de la explosión de televisores y medios electrónicos. Venían marchantes de Gran Bretaña a comprar cientos de pinturas –como hizo el actor Vincent Price, entre otros– y fue la época dorada de Ibiza. Años 60 y años 70. A partir de ahí, como todo lo demás, el arte de Ibiza pareció disolverse en la marea de banalidad y espectáculo.
Veo que se anuncian rutilantes exposiciones en hoteles, restaurantes y salas efímeras. Pero tampoco aportan gran cosa. Que Julian Lennon o Paris Hilton expongan unas fotografías –sin quitarles mérito personal– tiene el mismo trazado que esta sala del Museo de Arte Contemporáneo reconvertida en tienda sofisticada de una marca comercial. Es el signo y el sino de los tiempos del espectáculo: banalidad, irrelevancia y globalización despersonalizada.
Al menos el pintor ibicenco Tur Costa ha abierto su estudio como expositor de sus fondos de arte y promotor de otras posibles iniciativas, un poco al modo de Eduard Micus. Estas ventanas al arte son un bálsamo en una isla que fue Babel, que fue un nido de creadores. Pero todo esto concluyó.

sábado, abril 16, 2016

El retorno de los bichos

Culebra nadando en Sa Cala (Ibiza). Foto de Daniel Ferrer
Decía aquel cronista de la antigüedad que las tierras pitiusas son refractarias a la ponzoña, para explicar la ausencia de crótalos y serpientes. Menudo periodista nos salió, está claro que no te puedes fiar de las fuentes, antiguas o modernas. Porque no solo Ibiza y Formentera están atiborradas de serpientes que corretean gozosamente por las paredes y los campos de Ibiza, sino que además se pegan un baño en el mar de vez en cuando. Se desplazan perfectamente y nadan con soltura en el líquido elemento.
En los ríos españoles no es nada raro toparse con algún ofidio. La culebra viperina o la culebra de agua, la natrix, es un bicho muy adaptado. No suelen causar problemas si no se interfiere en su camino. Lo que me resulta muy curioso es verlas en las aguas de Baleares, aun sabiendo que la serpiente más peligrosa del mundo vive en el mar. Se la conoce como la marina anillada y es mejor no encontrarse de frente con ella.
En realidad, todos los ofidios están preparados para surcar las corrientes de agua, por mucho que nos cueste visualizarlo. Es un ser que se adapta con prodigiosa facilidad, por eso escribí hace años, que las culebras habían llegado a Ibiza para quedarse.
Lo preocupante es que, llevado por su exultante vitalismo y por la ausencia de depredadores consistentes, se hará con el control de la cadena trófica, mermando en gran manera las colonias de lagartijas –nuestro animal nacional junto al erizo– y sin descartar que llegue a los islotes que cobijan endemismos y aves en sumo peligro de extinción. Si tal ocurriera, las Pitiusas sufrirían una fase de empobrecimiento de consecuencias imprevisibles en su fauna, ya muy limitada.
Pero esto ya no nos alarma. Hemos roto todos los equilibrios previos, en tierra y en el mar. Hemos agotado los acuíferos, hemos permitido la infestación explosiva de los pinares, hemos roto el curso natural de las aguas pluviales, y hemos levantado una barrera inhumana de cemento y alcritán. A partir de aquí, todo lo que vaya ocurriendo no debe sorprendernos. Como la irritante presencia del mosquito tigre que ya compite con nuestro mosquito payés tarifa plana. Solo falta que las abejas melíferas tengan que enfrentarse con el avispón asesino asiático, ya detectado en el Oeste de Mallorca.
Si estos hermosos bichos se confabulan para darnos el verano, entre la sequía y la chiquillada europea narcotizada, habrá que organizar concursos para pescar serpientes y cazar lo que tengan de tigre los mosquitos.

sábado, febrero 13, 2016

La gran matanza caprina

Matar las cabras a balazos es la única solución posible, explica el consejero Vericad. Obviamente no es cierto, incluso en es Vedrà se podrían matar a besos o como se ha hecho siempre, reducirlas y acorralarlas en el recinto donde se atan y se trasladan en barco a Ibiza, donde pueden guisarse o soltarse.
Se ha publicado un vídeo donde se observa a los satisfechos cazadores con tres ejemplares de cabra. De tres en tres se tardaría un poco más. O de nueve en nueve, pero estos ecologistas mallorquines podrían quedarse a dormir en las cuevas mágicas, lo que pasa es que seguramente tienen miedo de las energías ocultas.
La carnicería de es Vedrà pasará a la historia y se compondrán canciones, vídeos y películas que se exhibirán este verano y darán la vuelta al mundo, como aquellos carneros de la Odisea que saliendo alborotadamente de la cueva del Cíclope salvaron la vida de los marinos de Ulises. Os haréis famosos y eso debe alegraros ¿o no era lo que buscabais?
Una sola cabra pudriéndose al sol ya entraña peligro de propagación de infecciones ¿se imagina alguien 47 cadáveres con una media de 30 kilos? Es mucha carne. Estas locuras solo son imaginables en tiempos de violencia de los piratas berberiscos o turcos. ¿Estamos gobernados por unos irresponsables?
El consejero Miguel Vericad, nacido en Jaca (Huesca), de Izquierda Unida, tendrá ahora difícil tarea para justificar su oposición a los cazadores o a las corridas de toros, aunque en Ibiza ya no tenemos plaza. La que había, frente al hotel Royal Plaza, se derribó.
El consejero Vicenç Vidal del Govern balear despejó balones al afirmar que no quieren gestionar un corral de cabras en es Vedrà y que el método empleado fue «un medio de gestión de conservación de la reserva natural», lo cual demuestra que han aprendido velozmente el uso y abuso de eufemismos para disfrazar algo que no ha gustado una pizca a los animalistas del Pacma o a los ecologistas en general, no afiliados al GEN-GOB o a otras formaciones politizadas.
Dicen que hay 166 especies botánicas en los islotes, 12 de las cuales son endémicas, no medran en ninguna otra parte del planeta. Pero ha sido un final sangriento y apocalíptico para estos bellos seres que brincaban incansables en los riscos de caliza del gran acumulador de energía. Como dicen en Ibiza, karma de sangre, mal presagio.
Los espíritus cabrunos perdurarán muchas años en estas piedras que parecen de un metal desconocido procedente de otro mundo.

sábado, enero 30, 2016

La avispa asesina y el virus zika



No hace mucho hablamos aquí del estrés de nuestras abejas melíferas, que encuentran muchas dificultades para desarrollar su vida en paz y armonía. A consecuencia de ello, todos aceptamos con naturalidad que la producción de miel sea bastante menor. En aquel mismo momento no traté de otros bichos que ya han llegado a Baleares. Uno es el feroz mosquito tigre que te destroza las piernas y pica con tal contundencia que puede atravesar la tela. El problema del mosquito no es solo la picadura dolorosa. Ahora se nos acaba de presentar otro invitado peligroso: el virus zika, que se suma al dengue y a la fiebre amarilla.
Transmitido sobre todo por los mosquitos. De momento se desarrolla en parte de Méjico hacia abajo, hasta Argentina. Pero nadie está a salvo: en Gran Bretaña, Italia y España se han dado casos de contagio. En la franja tropical del planeta se va extendiendo el zika. Acabo de leer que un turista español procedente de Colombia ha venido contagiado y está ingresado en un hospital de Valladolid. Dicho de otra manera, hoy al menos no se ha detectado en Baleares. Pero no podemos bajar la guardia. Las islas, aisladas durante cientos de años, son un sitio ideal para introducir –accidentalmente o no– cualquier especie exótica. Solo el año pasado vinieron a Baleares más de 12,5 millones de visitantes.
Imposible sellar nuestras islas a la influencia exterior. Este virus es específicamente peligroso en las mujeres embarazadas, ya que produce malformaciones en el feto, entre otras cosas. Además ha llegado otro monstruo que se suma a los enemigos letales de nuestra abejitas: la avispa asesina asiática, avispa velutina, ya se ha visto en todo el valle de Sóller. Como el mosquito tigre, procede del sureste de Asia y se estableció en Guipúzcoa en 2010. En realidad para las personas representa un peligro relativo, a no ser que alguien sea alérgico, pero en su dieta figuran nuestras abejas en lugar preferente.
Acosan las colmenas y las van exterminando hasta el punto final, pues las melíferas aunque se defienden nada pueden hacer contra las asiáticas, de un tamaño muy superior. Encontrarán numerosas fotos y videos en mi blog o en Internet. Sus nidos son identificables, de más de medio metro de diámetro e indican de manera fehaciente su presencia. No hay que dejarse engañar por el hecho de que en invierno mueran las larvas y las obreras: quedan las hembras fecundadas que renacerán con más pujanza. Ignoro si en estas momentos ya se ha descubierto en las Pitiusas, pero no me extrañaría. Prestad atención los que vais al bosque en la próxima primavera y si encontráis un nido de forma casi esférica avisad a la conselleria, sin dudarlo. En las copas de los árboles, en los algarrobos o roquedales. Si llegan a arraigar aquí, los apicultores están apañados.


miércoles, enero 20, 2016

Llega el pacto: más impuestos y más paro

Foto por gentileza de Lukasz Janyst


Donde gobierna el PSOE con Podemos han disparado el gasto y los impuestos: Navarra, Baleares, Aragón, Valencia. En Madrid han convertido la capital en una pocilga cromática saturada de gestos ideológicos que solo se traducen en despilfarro e improductividad. Por no recordar Andalucía, abatida por una corrupción estructural como no se conoce en ningún lugar de Europa. En Baleares han tardado siete meses en reimplantar la ecotasa, un impuesto que pagaremos todos, turistas y residentes. Otro impuesto, sumado a la catarata de cargas que ya soportamos. Los hoteleros se han plantado ante esta nueva imposición política, que grava aún más una actividad obsesivamente regulada. Pero apenas han tenido tiempo de coger aire, porque a los pocos días les cae encima otra tormenta: el decretazo de leyes urgentes que afecta a una cincuentena de artículos de tres leyes básicas para la economía balear: Suelo, Turística y Agraria.
Es decir, su ambicioso compás regulatorio suspende cualquier atisbo de actuación en las medidas de rehabilitación hotelera, construcción en el territorio y actividades relacionadas con el campo y la agricultura. Por mucho que el consejero del Govern, el ibicenco Joan Boned, afirme que este decretazo no paraliza nada. ¿Quién es el loco que se va a sumergir ahora en proyectos de cierta envergadura? Nadie. Por ello, el gremio de los hoteleros –quizás el único que puede hacerlo– se queja de la medida, que supondrá unos 15.000 empleos menos en Baleares y la desinversión de cientos de millones. Pueden estar seguros de esto. Hay otras consecuencias cuyo alcance no logro atisbar. Por ejemplo, aquellas viviendas construidas en zona rústica no pertinente, no podrán ser legalizadas por la amnistía que promulgó el anterior Govern del PP. Tampoco podrán ser derribadas, al haber prescrito el delito. Quedan en un limbo extraño que no beneficia a nadie.
Algo positivo le veo: no es una ley definitiva, en realidad estamos hablando de una moratoria, que concluirá el último día de 2017. Dos años. En el ínterin, los actores sociales y económicos ­–dicen Podemos y PSOE– podrán explicarse, alegar y colaborar, pero estas hermosas palabras no significan nada. Sabemos perfectamente por experiencia como dialoga el Pacte y quien no lo sepa ya se enterará. En lo que concierne a Ibiza no me molesta una moratoria, incluso una reducción contundente de nuevos proyectos urbanísticos, pero el Pacte lo ha mezclado todo y ha dañado gravemente las posibilidades de inversiones en materia de rehabilitación de hoteles, por mucho que digan que no. Sí, lo han hecho y esto tendrá un precio en costo social. Por cierto, estoy expectante por saber en qué términos queda la proyectada ampliación del aeropuerto de Ibiza para los jets privados y las avionetas de los árabes que tanto gusta a Podemos y al PSOE.

miércoles, septiembre 02, 2015

Ibiza perdió el aura y perderá el estilo


En 2005, en plena masacre para construir las autopistas, dejé algo escrito que después fue muy reproducido por otras voces: «Ibiza ha perdido el aura». Es algo más que una percha literaria para poetas sin inspiración: es una maldición fenicia, que recoge la decadencia de las Pitiusas desde esa fecha. Una decadencia, paradójicamente, amortiguada por una extraordinaria floración de turistas de masas, que no de mesas. Como la última gran floración de la pita o agave americana, estas alarmantes cifras de ocupación inyectada por la crisis sangrienta de los países ribereños mediterráneos han acabado por reventar las entrañas de la isla. Y como el alarido final de la fiera o el canto del cisne que sabe próximo su final, el verano de 2015 ha sabido reunir y exaltar los actos festivos en una batería ruidosa de fuegos ora fatuos, ora artificiales. Danzad, danzad malditos, la venganza de Baal será cobrada en un silencio sepulcral bajo las luces evanescentes de la luna llena. Nadie puede fotografiar la luz de la luna de Ibiza.
Dicho en plata: veo que todo el mundo llega fastidiado al final del mes de agosto, lanzando reniegos y maldiciones a tanto borrego drogado.
Bueno, pues aquí pido unas palabras de agradecimiento para sitios como Lloret, Salou, Castelldefels, Alicante, Magaluf ; o como Mikonos y Kavos (en Grecia). Ellos nos han aligerado el peso de la morterada de clubbers y hooligans, que se han ido repartiendo la materia prima que usan la cerveza como levadura que les enciende las vacaciones.
La compañera Laura Ferrer ya describió con mucho humor los intentos de Mikonos por levantarnos los turistas a Ibiza. Ojalá. Me encantó su artículo, pero se olvidó de puntualizar que la isla griega lleva décadas compartiendo clientes... gays. A medida que Ibiza ha ido perdiendo el aura, Mikonos ha recuperado a los soldados del arco iris. Ahora Ibiza los ha convertido en carne de gueto y parada, como en Madrid y otros sitios, cuando lo maravilloso de la isla era que todo era campo y sin puertas ni alambradas.
El melting pot de Ibiza era singular y muy apreciado por los gays, que se sentían en la calidez del hogar, sobre todo bajo los calores de agosto. Ahora hacen de payasos en paradas gays y otras frivolidades indignas de la categoría de Ibiza.
Kavos es un caso aparte, donde se cultiva el desfase y el desbordamiento por el alcohol. La playa d´en Bossa, San Antonio pero con menos hormigón y mesas de plástico y creo que algo más barato. Kavos está en Corfú, otra isla que lleva años intentando emular a Ibiza; algunos turoperadores han tenido la insolencia de bautizarla como ´la segunda Ibiza´. Bueno, es una manera de reconocer nuestra primacía y casi nuestra primogenitura. Pero algunos griegos están hartos y han abierto una página en Facebook donde publican a los british tirados sobre las aceras, durmiendo la merluza. Estos, lejos de avergonzarse, han contraatacado y mandan sus propias fotos para ver quien la pilló más gorda. De manera que en este terreno no tienen vergüenza. Gracias, griegos, por compartirlos y quitarnos un poco de peso de encima.

sábado, enero 31, 2015

Convertir los defectos en virtudes

Si Ibiza cultivara el turismo de invierno, mochilero, ecológico y natural, me temo que elegiría un cartel como este, donde la animosa compañera le está cosiendo el botón grueso del pantalón.
A mí lo que me molesta de ´Sex Party Secrets´ o ´Blue go Mad in Ibiza´ –aparte de su presunta fuga de impuestos, que esto yo no lo sé– es que todos quieren venir a hacer el guarro en Ibiza y Formentera en julio y agosto. Solamente.
Tened compasión, no nos recarguéis al paisanaje ni nos colapséis los parkings, que ahora ya no cabemos. ¿Por qué no venís con vuestras pupilas y chicarrones hormonados durante la temporada deprimida, húmeda, ventosa? No podréis exhibir vuestra topografía recauchutada en plena terraza, pero por otra parte se gana en intimidad y calor humano a la lumbre de una o varias chimeneas en estas casas de campo tan bien surtidas. Ya os traeré yo la leña seca con mi carricoche, pero que la acarreen los efebos desplumados. Leña de pino que arroja unas pavesas peligrosas y chisporrotea cual libido desatada, de modo que tomad la precaución de colocar la colchonería un poco alejada de las llamas. Que esto lo entiende hasta un inglés. Y el aroma de la brea del pino endulza las sesiones venusinas hasta tal punto que siempre he pensado que los pinares de Ibiza son afrodisíacos.
Los políticos de Ibiza dirán que toda esta cochambre rijosa hunde la imagen de la isla, pero no les crean ni una palabra. Si pensaran esto ya habrían tomado medidas. En menos de dos semanas se acabaría con el desmadre pitiuso, pero no es rentable. Ellos saben que la promoción en Gran Bretaña es brutal, impagable para el tipo de turismo juvenil que queremos engatusar. ¡Y nos ha salido gratis! ¿Recuerdan la cantidad de millones que derrocharon hace unos años cuando pretendieron pagar una sit-com, una serie, en una televisión española, no recuerdo cuál?
Fue un fracaso sonado. Así que en Fitur, foro mayor del turismo nacional, se concitan todas las frustraciones, ambiciones, deseos ocultos del mesetario, que ya habrá leído sobre las últimas gestas sexuales de los británicos en Ibiza. Caerán como moscas.
Ustedes ya han entendido que mi tono es para expresar que estos temas no requieren mayor preocupación. Estamos en sociedades abiertas, libres, donde existe la libertad de expresión, así que no podemos ni debemos controlarlo todo. Ni siquiera nos difaman, es más, podrían demostrarnos que nos hacen una promoción impagable en los medios televisivos.
Para acabar usaré otro tono. Porque la jodienda no tiene enmienda y allá cada cual mientras se pague sus hábitos. Pero con la droga soy intransigente. Afecta a la salud pública y en este caso a la vida de quien la consuma. Se han detectado en Holanda y Gran Bretaña unas pastillas que venden como éxtasis, pero no contienen MDMA, sino una sustancia muy peligrosa, la PMMA. Lleva el dibujo de Supermán. En Reino Unido han matado a cuatro personas. Y se ha detectado y analizado ya en Madrid. Queda escrito, por si dentro de cinco meses empiezan a decir que se ha descubierto en Ibiza, laboratorio mundial de la droga y tal y tal. Y esto sí que no me gusta. Es gente de fuera que abusa del nombre de Ibiza para promocionar sus venenos. Avisados quedan. Peligro de muerte.
Nota del autor
Publicado el artículo descubro que en Ibiza ya se había detectado el temido PMMA en 2011: Detectada en Ibiza una peligrosa droga que se vende como sustancia legal

miércoles, diciembre 03, 2014

Lo tuvimos en las manos y lo dejamos escapar

No me creerán pero se lo digo en serio: antes se cobraban salarios muy bajos, bajísimos, pero siempre sobraba dinero porque casi todo funcionaba sin usar moneda. No diré que todo fuera gratis, porque tenemos que aprender y meterlo en la mollera para siempre que las cosas no son gratis. Cuando no las pagas tú, las paga otro. Pero nunca son gratis. 
Ibiza y Formentera funcionaban sin plásticos ni dinero. Todo tenía un coste y un valor, como hoy, pero no se usaban monedas. Muy poco. Claro, ibas a la tienda con un cesto o una cesta y tenías que pagar por el arroz , el azúcar, pero a nadie se le hubiera ocurrido comprar fruta, la tenías en casa cuando la había. Había verduras del tiempo, patatas, incluso podías hacerte el pan si tenías harina. Pescado se comía de vez en cuando, muy barato y al día.
No se usaba nevera. No había. Los caminos se estropeaban a veces, pero los vecinos se reunían y los parcheaban. Los impuestos eran también bajísimos. Esto de ir a un hospital era inimaginable. Se iba a Mallorca o a Valencia y allá hacías a mili o te operaban del apéndice. El aparcamiento era gratis, por supuesto. Toda Ibiza era un aparcamiento porque solo había una docena de coches. 
El agua fresca, corriente en riachuelos y fuentes. No se necesitaban fontaneros ni mecánicos, pero si se daba el caso, algún vecino sabría sacarte del apuro. Cuando él tuviera necesidad de tus servicios, irías a su casa a segar, a trabajar en una pared o ayudar en las matanzas, a cuidar un enfermo o a preparar a un difunto (no había funerarias carísimas). 
Pero el dinero no corría: lo solíamos llevar atado en un pequeño hatillo con un nudo de seguridad. Bastaba un pañuelo porque el dinero era escaso. Lo del tubo de caña, tapado con un tapón y que se llevaba, como las pistolas, metido bajo el pantalón a la altura de la colloná, eso yo no lo he conocido. Cuando te dicen «salut i força a n´es canut» no te desean fuerza en la titola (que también), sino en el canuto donde guardas las monedas. Pero llegó la revolución del plástico, las prisas, la compartimentación de lo que había sido una vida total, perdimos Ibiza y perdimos aquel tiempo libre siempre ocupado en tareas creativas. 
Hasta que llegó un extranjero y te animó a comprar neveras, coches, pero debías vender tu terreno. Vendido el terreno tuviste que encontrar un trabajo de 14 horas (ahora son de 8) para poder pagar los artefactos que ni necesitabas. Ya no tenías tiempo de ir a pescar, ni de estar con tu gente. Tenías que entregarte hasta el infarto a pagar deudas que jamás hubieras sospechado que podrían existir. 
En la tele anuncian vacaciones en paraíso tropicales que solo son accesibles a gente muy adinerada. Los ibicencos teníamos este paraíso –con fatigas y obstáculos, claro– a mano, gratis y para siempre. Hasta que apareció un especulador con una bolsa de plástico. Y ahora se cobran salarios muy bajos, pero hay que pagar por todo, todo el tiempo y cuando llueve mucho todo se inunda y nadie te ayuda. Y cuando hay sequía estás solo. Levantas la cabeza al cielo y murmuras entre dientes: «Hicimos un mal negocio».

sábado, noviembre 22, 2014

Varapalo al alquiler turístico por días


Cada vez menos turistas se alojan en hoteles, a excepción de los clientes del paquete de Todo Incluido, como es lógico, que usan todo ellos estas instalaciones. Hoy sabemos que a primeros de mayo vienen las avanzadillas de exploradores y alquilan uno o varios apartamentos en zonas residenciales, lejos del bullicio turístico. En verano ellos a su vez lo realquilan a dos o a ocho compatriotas. Si se trata de trabajadores de la noche los vecinos han estado de suerte, porque suelen comportarse con cierto grado de civismo.
Otros lo realquilan a media docena de turistas. Entonces, todo el bloque puede empezar a temblar. Cualquier cosa puede ocurrir, desde un incendio a destrozos continuados de ascensor, escaleras, apliques, macetas, terrazas, etc. Un vandalismo hard, que suele ir acompañado de ruidosas manifestaciones durante las 24 horas. El mismo Diario ha publicado el testimonio de algunos ibicencos del centro de San Antonio que apenas pueden conciliar el sueño durante todo el verano.
Estos turistas salvajes no se andan con contemplaciones porque se saben inpunes. Por mucho que se llame a la policía local nadie tomará ni una medida para recobrar la imprescindible tranquilidad vital. Se supone que a la policía se la reclama un centenar de veces durante el día, o quizás más. He mencionado San Antonio, pero todos sabemos lo que ocurre en la Platja d´en Bossa, en San Jorge, en Jesús a veces y en otras partes de la isla.
Ibiza ha cambiado muchísimo y lo ha hecho a una velocidad de vértigo. ¿Alguien hubiera pensado en los años 90 que habría esta demanda de apartamentos y de casas para alquilar, lejos de los núcleos puramente turísticos? Es lógico que el vecindario se encuentre saturado y con los nervios destrozados, pero es que incluso los hoteleros están algo más que alarmados, por mucho que en una gran mayoría de casos fueron los hoteleros los que comenzaron a alojar clientes en apartamentos. El alojamiento turístico es una patata caliente que los políticos temen agarrar de firme, casi tanto como al grupo de presión de los taxistas. Ya verán cómo ocurrirán cosas. Y las iré contando.
Lo cierto es que Ibiza no puede cobijar los dos millones y medio de turistas (en apenas tres meses) en sus 85.000 plazas hoteleras. ¿Y dónde han de dormir los miles de trabajadores temporeros que vienen a la isla? El problema es de consistencia y se viene arrastrando con el paso de los años. Pero centrándonos en el caso muy particular del alquiler por días a los turistas, acaba de salir pronunciada una sentencia en Valencia, notificada el 11 de noviembre. Simplemente los prohíbe. Imagino que habrá una legión de abogados –si no conocen ya este dictamen– interesados en el tema. Busquen la sentencia contra Crisjo Apartments. De nada. También los ruidos son denunciables, no lo olviden.
En Twitter: MarianoPlanells

sábado, julio 12, 2014

No estamos solos en nuestra desgracia

Foto Reuters
Criticamos Ibiza porque somos criticables, pero aquí nadie ha dicho que viajemos solos en la desgracia. Magaluf (ya ha sido rebautizado como Mamalluf) ha conseguido que el PP pegara un brinco y en una tarde reuniera más de medio millón de euros para despilfarrar, o sea, lavar la imagen de Mallorca.
También nos acompañan Salou y Lloret. Y otras ciudades costeras catalanas. Hace años que pretenden vender la especie de que este tipo de turismo no interesa y no va a seguir visitando Cataluña. Son maestros en el discurso virtual, llevan cuarenta años engañando a catalanes y a españoles todos en su doble discurso. Lo cierto es que Salou es un destino privilegiado para borracheras escolares y para pubcrawls británicos de todas las edades. Por 15 euros te puedes pillar una tajada que ni Lord Nelson con toda su marinería. La misma ciudad de Barcelona se ha ido convirtiendo en un contaminado, caluroso, húmedo y saturado antro de vacacionistas que van con el guía delante con la banderita inundando y desfigurando la ciudad, que en su día fue acogedora.
¿Recuerdan ustedes como se llamaban al principio estas excursiones etílicas capitaneadas por el Club 18-30? Bien, ahora descubro que en Canarias ya han sembrado la semilla de un Club 18-90, donde las panteras grises de la tercera edad se ponen como cubas. Salen rodando por la acera los risueños ciudadanos, a los que me gustaría sondear su método para expedientar las resacas, aunque me temo que siguen usando el viejo truco del pirata Francis Drake (Avoid hungover: stay drunk!). No lo traduzco, ustedes ya lo entienden.
Verán como este invierno o el próximo verano Ibiza se llenará de inglesas de 70 años en grupos que bajan a Ibiza a conquistar el Mediterráneo o, por lo menos, a estragar nuestras bodegas. Bienvenidas, criaturas. Por fin vamos a ligar. Siempre nos quedará el consuelo de que no se atiborrarán de éxtasis, anfetas o de la droga del canibalismo.
Me ahorro la descripción de los sucesos de la semana, basta ir ojeando el Diario. Las buenas costumbres no se pierden: las jovencitas siguen atacando a los polis, espero que con mordiscos llevaderos y calientes, otros se lían a puñetazos con el primero que se les cruza. Hay quien se hincha de gas de la risa. Un camello inglés se cabrea si no le compras la droga del canibalismo y se saca un puñal para amenazarte: cualquiera no le compra el saneado producto. En fin, el verano de Ibiza.
Y quiero acabar como empecé, riñendo al PP: si supierais los poquitos bonos que os quedan por gastar no haríais el tonto, aunque sea para complacer al hotelero Escarrer. Si los hoteleros quieren planes de choque, que se los paguen ellos. Además no son eficaces. Ustedes apliquen las leyes administrativas, que son gratis para el contribuyente, incluso una buen fuente de financiación. Dejen de derrochar nuestro dinero. Paren. Stop. 
Por lo demás, si la oposición consigue fiscalizar el desglose de gastos de la Operación ´Mamalluf´, presumo que están ustedes en peligro. Nada más. Salud y sandías. 
@MarianoPlanells