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miércoles, febrero 21, 2018

Bilingüismo sí, oficialidad no

Bilingüismo es el uso de dos lenguas que se enseñan en las escuelas públicas de un país. En las distintas naciones europeas se hablan varias lenguas y numerosos dialectos. Las puede estudiar cualquier ciudadano, no están prohibidas, pero como en Francia, el idioma oficial es exclusivamente el francés. Hace unas semanas, el presidente Emmanuel Macron viajó a Córcega para recordárselo a los separatistas a la cara. Textualmente:

«Le bilinguisme, ce n’est pas la co-officialité. C’est la reconnaissance d’une particularité dans la République. Mais il y a une langue officielle, sédiment de notre Nation : la langue française».
Si en España se hubiera optado por esta prístina opción nos habríamos ahorrado miles de millones de despilfarro, planes Ibarreche, la oscura saga de los Pujol y la traca final con Puigdemont y sus cómplices. Y aún estamos a tiempo de aspirar a conseguirlo. Plurilingüismo no significa que tengan que ser oficiales las lenguas regionales. Esto, mientras se encuentra un modo para liquidar el sistema de las autonomías. España no puede sostener un Estado de Bienestar y al mismo tiempo un Estado de las Autonomías que multiplica por veinte o más todos los gastos, gestiones y legislaciones. O acabamos con las autonomías o España entrará en barrena para acabar en un pozo en la lista de los estados fallidos. No estamos hablando de izquierdas ni derechas: son puras matemáticas.
En España hemos deificado las lenguas regionales, que apenas sirven para entorpecer la economía y envenenar a la sociedad en su conjunto, al tiempo que han revitalizado los caciquismos locales que tantos dolores de cabeza -y guerras civiles- ocasionaron en pleno siglo XIX. Y no solo son oficiales sino que se han atrevido a perseguir el español.

sábado, julio 23, 2011

Somos una gran familia, no un país


Siempre me pareció forzado aquel lema ´Quatre Illes, un país´ quizás porque yo países reconozco los que nos recitan la ONU –y me sobran algunos– y ´El País de las Maravillas´, una obra estimulante que siempre recomiendo.

Aquel eslogan andará flotando por ahí, pero me parece un acierto el desuso y no perderse en tonterías identitarias que no conducen más que a la frustración y al guerracivilismo, de tan fácil injerto en estas tierras.

Es difícil contrarrestar el magma populista, sobre todo cuando éste es regado con abundante dinero del contribuyente y es inculcado desde las escuelas de primaria y desde los medios de comunicación, en general también cebados con sabrosos contratos de publicidad institucional. Yo intenté oponerme de una forma relajada y con una indisimulada querencia por la lírica histórica y el humor de navegante cuando dije aquello de «somos fenicios», lo cual además es una gran verdad.

Pero, ay, no basta con una gran verdad, hacen falta otras cosas para prender la yesca del entusiasmo. Y tampoco se puede pugnar contra el nacionalismo con sus mismas armas viscerales y demagógicas.

En cualquier caso, me ha gustado más la última formulación balear que aparece en el titular del Diario: Cuatro islas, «una gran familia», que narra la grabación de un programa de IB3 de alcance interinsular (¡la leche, mem!) y con la evidente voluntad de reforzar las lazos de los isleños entre sí. Lo de país se lo dejo a los catalanistas, que de esto ellos saben mucho. (Diario 21 y 22 abril, 2011)

Dicen, y dicen bien: ´Som Balears´ y esto que es una obviedad ha de terminar siendo una evidencia, con ayuda de los brincos púnicos de nuestras collas de sonadores o con los dulces compases de ´El parado de Valldemossa´ (de ahí que siempre pare yo en Valldemossa) o los más recónditos aires menorquines, tan cerca de Catalonia y tan lejos de Ibiza.

Me gusta más ´Som Balears´ que la entelequia ´Som un país´, lo cual sería, como mínimo, de imposible demostración. Y miren, incluso para demostrar que somos una familia tendremos algunos tirones y pellizcos, porque partimos desde los mismísimos orígenes de universos no sólo distintos y dispares sino opuestos. Quiero decir, que el mundo talayótico aparece con extraordinaria contundencia en Mallorca, con belleza y mesura en Menorca, pero no conozco en Ibiza –a pesar de nuestros restos megalíticos– nada parecido. Quiero decir, por ejemplo, que mientras Ibiza sufría una intensa colonización fenicia (primero) y púnica (después), ellos se entendieron más y mejor con los odiados romanos. La romanización nos uniformó, pero la cristianización volvió a marcar las diferencias: Mallorca sufrió una gran matanza de indígenas y una colonización de campesinos catalanes; Ibiza no, ni mucho menos. Etcétera.

No quiero hacer de la diferencia un valor absoluto, sino un argumento positivo. Somos un archipiélago muy fuerte, muy variado y muy diferente. Pero ocurre lo mismo en la Comunidad Valenciana, en Castilla, La Mancha, Andalucía, Catalonia, Extremadura, Galicia... Si es que casi nadie es igual a nadie, diferencias que no pueden ser la palanca para abrir la puerta a nacionalismos estériles ni a demagogos garrapatas del presupuesto común. No temas caminar con alguien distinto a ti.

miércoles, enero 12, 2011

El meneo de las cúpulas

En junio, Carod bajó a las colonias a impartir doctrina y a dar instrucciones.




En Ibiza hay pocos nacionalistas, pero haberlos haylos. Ahora se acercan las elecciones y hay al menos unas decenas de catalanistas que necesitan una paguica. Pero como son pocos y mal avenidos (ellos han salido de ExC, para despojarla de miembros nacionalistas) no ven el futuro con esperanza.

En realidad me recuerdan a las facciones o a las sectas de judíos divididas y enfrentadas en la película ´La vida de Brian´, aunque si de verdad hay 80 firmantes del manifiesto por la unidad de los nacionalistas en la isla es obvio que cabrían en un avión pequeñito.

Pero hay que reconocerles una apreciable capacidad para armar ruido, aparentar más de lo que son y más de lo que jamás serán, eso sí, con la inapreciable ayuda de los medios locales y de Internet, un medio que dominan. Pero la verdad, los desconocidos no parecen tener peso, y los conocidos ya tienen un exceso de peso, un peso plúmbeo al que nadie parece dispuesto a adherirse.

Con este manifiesto, aparte de matar el atroz aburrimiento de diciembre y de enero, llevan adelante la consigna del carbonizado Carod Rovira, que el día 27 de junio, con su habitual impudor y desfachatez vino a Ibiza a soltar barbaridades. Y, además, a recomendarle a la alcaldesa que adoptase un escritor proscrito (¡a mí no me miren!) a cargo de las costillas de los contribuyentes ibicencos.

El asesor de Carod le podría haber informado que en Ibiza ya tenemos docenas de escritores o artistas proscritos, pobres y abandonados, a los que ni la alcaldía ni el Consell hacen el menor caso, porque no escriben en catalán normativo (el barcelonés).

Pero dijo más el arúspice del catalanismo: que Ibiza forma parte del mismo espacio cultural que Cataluña, que ya son ganas. Para nada. Y que esperaba que los nacionalistas de Ibiza tuvieran el patriotismo de acabar sumando. Aquí lo tienen. La clave, el manifiesto.

Además, siguiendo el refrán de ´Alábate burra, que mañana te venden´ Carod se echó unas cuantas flores a sí mismo y a su clónico Bernat Joan. Y así ha sido, el Tripartito se ha ido a tomar viento unos meses después de su visita a Ibiza, aunque el repuesto es igual o peor.

Cataluña nunca sacará nada en claro con el nacionalismo. Y en Ibiza debieran tomar nota, pero en vez de eso se arremolinan y crean lo que ellos llaman movimiento, aunque quizás sólo sea una movida, o un simple meneo. Con lo que costó llegar a los partidos políticos en el postfranquismo, ahora vamos en busca de movimientos, como la Italia fascista de Mussolini.

Es un movimiento orquestado. Primero unas presuntas masas (¡de 80 personas en una isla de 120.000 habitantes o de 40.000 votantes!) crean la aparente necesidad de unir a los dos partiditos ENE y ERC. Al final ellos se unirán y se llegará a un gran orgasmo, que ha de ser general y no de cúpulas como dijo un dirigente que jamás ha ganado nada.

Por desgracia los votos despertarán a más de uno del sueño y así se descubrirá que no fueron cúpulas, imposibles si abajo no hay nervaduras, arbotantes y columnas. Ni siquiera cópulas. Eso sí, como en el caso de Carod, fue bonito mientras duró.