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miércoles, agosto 28, 2013

Y en Ibiza medran animales ponzoñosos


Víbora hocicuda, Vipera latastei. Foto: Cortesía Juan Pablo Gonzalez de la Vega.
Ya no podemos repetir en vano aquella mítica información sobre Ibiza, donde no crecían –se decía– los animales ponzoñosos, por ser sus tierras refractarias al veneno. Menuda treta turística inventaron los listos cartagineses, que así consiguieron frecuentes excursiones desde África y desde la Península de muchos viejos o enfermos que creían en las cualidades curativas de los barros de Ibosim.
Ya, ya. Pues no.
Además de las numerosas sorpresas tradicionales que te puedes llevar en Ibiza, ahora tenemos algunas incorporaciones, como las cuatro clases de serpientes que han ido anidando y reproduciéndose como Pedro por su casa.
Y tenemos algún redescubrimiento como la Physalia Physalis, más conocida como la carabela portuguesa, una especie de medusa con una picadura que en casos extremos puede llegar a causar la muerte.
¿Una medusa? En realidad no lo es, sino un hidrozoo sifonóforo, una especie de colonia que agrupa varios bichos que viven y se desarrollan en simbiosis. Se conoce desde siempre, aunque yo en Ibiza no la había visto nunca y a quienes he preguntado, tampoco. En realidad la conocí en el Malecón de La Habana, en cuyas aguas es muy frecuente, como en todas las zonas tropicales. Estaba en tierra, no en el agua. Cuando me agaché para mirar de cerca aquellos hermosos colores azulados, violáceos, un niño me avisó: «Ni la toque, señor, esto es el agua mala. Muy venenosa».
La carabela ya aparece cada año en las Pitiusas. Ignoro si es debido a las condiciones de calentamiento o a los temporales que las empujan desde el campo de Gibraltar hacia el Este y una vez que entra en la dinámica de las corrientes, llegar a Formentera o a es Caló des Moro ya solo es cuestión de días. O serán los dos factores juntos.
Cada año hay varias oleadas que aconsejan cerrar algunas playas de Huelva, Cádiz, Málaga, Murcia, Almería... ¿Cómo no van a llegar a Ibiza? He visto vídeos donde en las aguas de Cantabria y de San Sebastián las van sacando del agua con un salabardo o salobre (¿salabre, gambaner, diríamos en ibicenco?) y las acumulan en cajones impermeabilizados como si fuera una pesca preciada. Y lo es.
¿Y las otras medusas? Bueno, el Diario va sacando fotos. La gente se ha entusiasmado y manda fotos de continuo. Cualquiera lleva una cámara o el teléfono a mano. Ya casi es un deporte. Pero no estará de más recordar que a las carabelas portuguesas más vale ni manipularlas, porque tienen unos tentáculos altamente agresivos que pueden llegar a tener hasta 50 metros. Ni fuera del agua. (Recuerdo lo mismo con respecto a las orugas del pino, la procesionaria).
Hasta el momento se ha detectado su presencia en sitios concretos, pero no suponen un engorro especial para el bañista. Hay muchas más en el Caribe y en Brasil. Ocurre lo mismo que con las serpientes: Ibiza está repleta de culebras. A ver si algún cipriani las empieza a poner en el menú y equilibramos la población o de otro modo nos quedaremos sin las lagartijas. 

@MarianoPlanells

sábado, junio 06, 2009

Mosquitos


Ya que no sabemos arreglar nuestra situación en el mercado turístico, hablemos de bichos. Además, hay que ir con mucho cuidado en solucionar nada, porque quizás arreglarías los problemas de la mayoría, pero se corre el peligro de hundir a unos cuantos que ahora viven la mar de bien dominando el cotarro.
Y mira que sería fácil. Siempre nos recriminan que no damos soluciones, pero es debido a que no nos pagan para dar soluciones, sino para desvelar problemas, sugerir críticos y para ir contando los años que hace que el Museo Arqueológico del Puig des Molins está cerrado.
Y mira que sería fácil, decíamos: Bajar los impuestos, control de calidad, de precios y del práctico monopolio de los transportes. Poner accesos para llegar y salir de la isla. Y quitar a la mitad de los políticos y de los funcionarios. Un plan de urbanismo de toda la isla con una moratoria momentáneo para los próximos 50 años.
Pero nadie nos dejará hacer esto. Así que, a seguir cultivando el estupor y el yo no sabía nada. Y con el alma en un puño.
Pero hoy vengo cargado de buenas noticias. Bueno, en realidad sólo una.
Pero antes quiero animar a seguir catalogando a nuestras especies dañinas y a nuestros invitados sorpresa, como la terrorífica ´carabela portuguesa´.
Nuestras antiguas medusas sólo vendrán a andanadas, es decir, como han hecho siempre.
Las abejas melíferas tampoco molestarán a los turistas; apenas quedan colmenas después de las fumigaciones para matar la oruga asesina o procesionaria. Sigamos con las fumigaciones drásticas: si en Ibiza hubiera pájaros como hubo antaño, apenas habría mosquitos, pero la cadena trófica se ha roto. Así que ahora ya están fumigando los caladeros de mosquitos, que en determinadas épocas son muy agresivos.
En Ibiza no se habían visto tantos animales ponzoñosos hace tres mil años. Aquel cronista romano o estaba atontado o vivió en otra Ibiza o se lo contaron, que es lo que nos suelen ocurrir a todos.
Remontaremos esta fase primaveral llena de bichos, alergias, suicidios bárbaros, accidentes, serpientes que se van desperezando y recurren al calorcito de las baldosas de las terrazas de algunas casas de campo. No las matéis, que os buscáis una ruina: dadles lo buenos días y hacedles un sitio en vuestra cama si os lo pide. Si andamos sobrados de ranas, adoran las ancas al natural. Hay que hacer amistades nuevas.
Precios, accesos imposibles, medusas payesas, carabelas portuguesas, mosquitos, serpientes y víboras, la peste porcina o americana… ¡basta! Tengo una buena noticia: no pesquéis las salpas, porque se están comiendo los brotes de Caulerpa taxifolia, que es el alga tóxica que iba a terminar con nuestras praderas de posidonia. ¿Taxis? Ahora vienen.

Diario de Ibiza

sábado, abril 18, 2009

Serpientes en Ibiza


Los isleños nos hemos creído a salvo de cualquier invasión exterior, pero nos van cayendo todas encima de una forma incontestable. No es sólo la maldita y peligrosísima procesionaria (no hay que jugar con ella, ni tocarla aunque esté muerta) sino incluso el símbolo que sacralizaba el estatus de Ibiza, isla exenta de animales ponzoñosos, donde no crecen las serpientes.
Antiguamente ya hacían lo mismo que hoy. Alguien escribía un texto y a partir de ahí iba pasando de mano en mano, a menudo con extrañas extrapolaciones.
Así se puso de moda considerar recintos o islas como zona sagrada. La isla de Delos, el tofet de Tanit en Cartago, las grutas o templo de es Cuieram (no me lo corrijan, hagan el favor), Ibosim, etc.
«La tierra de Ibiza ahuyenta a las serpientes, la de Columbraria (Formentera) las engendra y son muy dañinas para todos, a menos que se traiga consigo tierra ebusitana», escribió Plinio El Viejo. La leyenda empezó a correr, pero no me extrañaría que fuera una táctica de los plutócratas de Cartago para vender parcelas a los comerciantes ancianos que deseaban morir y conservarse en tierra sagrada.
El hecho es que nada cuadra. ¿Cómo va a haber serpientes en Formentera y no haberlas en Ibiza? Yo imagino que en ambas islas camparon a sus anchas, hasta que los depredadores agotaron la despensa. ¿Y cuáles son?
En las islas hubo y hay dos muy eficaces: los halcones y los erizos.
En mi ´Diccionario de Secretos de Ibiza´ popularicé un invento de la casa: en Ibiza no hay serpientes porque los erizos se las han comido. Curiosamente, el profesor Toni Planas, («et fotré un roscu») siempre me manifestaba su acuerdo y le hacía mucha gracia el asunto.
Claro que ha habido serpientes, y víboras muy venenosas. Y otros bichos poco recomendables, aunque hay quien pretende esconderlo, como se quiso esconder la gran avalancha de medusas que yo detecté meses antes de que saliera en la prensa y todos mis amigos se mofaban en mi blog.
Boas he visto varias, una enorme que se trajo a Ibiza Titsrené, que la paseaba por las calles del puerto. Veo que un documentalista las exhibe a los niños de las escuelas de Ibiza.
La noticia que me encantó, pues demuestra que todo aquello que pueda funcionar mal alguna vez lo hará. O sea, la tostada siempre cae por el lado de la mantequilla, la publicó el Diario de Ibiza el 23 de mayo de 2007: una culebra ligeramente venenosa pero no mortal ha sido capturada en la playa d´en Bossa. Medía más de un metro y la noticia explicaba el despliegue de policías y especialistas, todos, excepto la VI Flota de los Estados Unidos. ¿Dónde estará ahora? Se supone que en la Península. Hasta entonces ya se llevaban detectadas unas veinte. Llegaron a Ibiza dormiditas dentro de los huecos de los troncos de olivo. Criaturitas del Señor.

Diario de Ibiza, 18 abril 2009

miércoles, abril 01, 2009

Hablemos de las carabelas portuguesas



Hace tiempo que lo sé: algunos lectores se disgustan si hablo de medusas, cobras, tiburones o animales ponzoñosos y se ponen muy alegres y cantan y brincan cuando recito aquella tontería mítica que nos informa de que en Ibiza «no medran los animales ponzoñosos».
Vaya si medran. Pero no nos alarmemos.
Arañas venenosas hay varias, peces muy agresivos hay varios, pero los tiburones no se acercan a la costa baja a no ser que deriven extenuados, heridos o por cualquier otra anomalía. Claro que hay, pero jamás nadie me ha contado de tiburones que se acerquen a las playas a cazar piernas británicas.
Entre las medusas hay decenas de especies distintas, pero destaca una que por suerte no es muy habitual: la carabela portuguesa, el terror de los buceadores o surfistas y ello es así porque bucean o nadan mar adentro y en Ibiza sin trajes de neopreno.
Hablemos de este hidrozoo, del orden de los sifonóforos. La Physalia physalis se conoce por los nombres comunes de fisalia, carabela portuguesa y en inglés Portuguese man of war. La prueba de que existe en el Mediterráneo -repito, escasa- es su nombre en catalán: borra de vela.
Lo de vela y carabela es su extraña forma de un bolsón de color morado que levanta sobre la superficie permitiendo que los vientos la arrastren. Su procedencia es atlántica, por lo que parece evidente que entra por Gibraltar, aunque el Mediterráneo está ya tan alterado y alberga tantas especies exóticas que se reproducen aquí, que no me extrañaría que fueran ya nacidas en nuestras aguas calentitas.
Yo vi este caparazón o bolsa en el Malecón de La Habana. Alguien la habría sacado, o quizás una gran ola. Me puse en cuclillas, aplatufat en ibicenco, y antes de que pudiera tocarla -cosa que no habría hecho- unos chavales me gritaron espantados: «No la toques, esto es el aguamala».Y tan mala.
Bajo la corona se despliegan unos tentáculos de unos 10 metros. Letales para un buceador que sea ensartado de lleno. El veneno se compara con el de una cobra, aunque ignoro si realmente inocula un veneno o la sustancia urticante desencadena una reacción alérgica que puede acabar mal. Quizás ocurren las dos cosas.
El diario Sur (Málaga) lo publica: se ha detectado la carabela portuguesa en cantidades elevadas. Los científicos están sorprendidos, porque conocen su profusión en el Mar Cantábrico, pero no tanta densidad en las costas malagueñas.
Peligrosidad: muy elevada. La gran concentración de nematocistos y su potente veneno con propiedades neurotóxicas, citotóxicas y cardiotóxicas pueden llegar a producir un shock y el consiguiente ahogamiento, según leo en una web marina. Pero repito, en Ibiza no son descartables pero en cualquier caso son muy raras.