Comencé a escribir en prensa en 1972. Aquí incluyo artículos o textos breves publicados en prensa desde diciembre de 2006.
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miércoles, diciembre 22, 2010
Una moda de Ibiza, pero oscura
A finales de los 70 la calle de la Virgen concentraba mucha creatividad. No sólo por los ya famosos que deambulaban de vez en cuando confundidos entre una multitud abigarrada y festiva que hablaba y bebía en plena calle, sin embaldosar. No puedo concebir un lugar mejor que simbolice el viejo espíritu mediterráneo del ágora griega o del foro romano o de las plazuelas portuarias de las ciudades fenicias. Desde muy temprano al amanecer, al mediodía, por la tarde y hasta altas horas de la noche, la vida se hacía en la calle. Esto antes del uso de la iluminación eléctrica pública. Después, mucho más. Un ambiente de zoco marroquí, de foro fenicio, creado por decenas de nacionalidades, distintas edades y gente muy dispar.
Bueno, pues justo en la parte central de esta alargada calle abrió su tienda Paula´s el hoy director teatral y animador cultural Armin Heinemann. La moda Adlib ya estaba lanzada, pero muchos diseñadores mostraban unos modelos tan excéntricos y exagerados que muchas periodistas hablaban de la portabilidad. ¿Quién se atrevería a llevar aquellos diseños tan locos? Hay que pensar que adlib se inspiraba en la sonoridad cromática del universo hippy, pero en tanto y cuanto los modelos hubieran pasado por la ducha, por la maquinilla de afeitar, por la pulidora: «como quieras, pero con gusto» significaba que lo hippy estaba bien como una excentricidad, pero nadie pagaría por modelos escandalosos. Como en el cine de la época, se tenía que rodar una doble versión. Hippy sí, pero arregladito.
Armin tuvo el sentido común de romper con la luminosidad alba de lo Adlib. Casi desde el principio usó tonos oscuros, pero muy bien combinados con estampados y otros complementos realmente atrevidos. Sus ropas eran mostradas en vivo por alguna modelo muy delgada, altísima, pálida. Recuerdo a la famosa Mora, casi siempre acompañada de un perro pastor alemán lustroso y gentil. Y a otras. No es de extrañar que aquellos vestidos de Armin, que cubrían hasta casi los pies, tuvieran una gran aceptación entre la gente de gran estatura.
Pronto se creó la antipublicidad: «Los modelos de Armin son portables y hermosos, pero sólo para gente delgada y muy alta.»
La gente astuta se distingue por sus detalles imperceptibles. Armin neutralizó estas naderías poniendo a Johnnis sentada en un taburete en la entrada de la tienda, a la que no se podía acceder si no retirabas una cadena forrada de terciopelo púrpura que franqueaba el umbral.
Johnnis es negra, pesa unos 180 kilos y es muy simpática. Fui yo quien le comenté que era una reencarnación de la diosa Tanit. Le gustó tanto la revelación que a los pocos meses ya se vendían postales y pinturas con su retrato titulado simplemente ´Tanit de Ibiza´.
¿La puerta bloqueada? Otro ardid de Armin (o quizás de su amigo Stuart) que de esta forma impedían el embotellamiento en una tienda muy chiquitita. Además, la clienta se sentía como una reina, pues el diseñador en persona atendía solamente a una compradora al mismo tiempo, sin prisas ni agobios. Armin siempre ha tenido el talento de dominar el escenario.
sábado, diciembre 18, 2010
Si de verdad fuera mágica la flauta
Armin Heinemann es uno de estos elefantes de finales de los 70 y de los 80 que ayudaron a crear un sello Ibiza de calidad, antes de que existieran tantos organismos con tantos funcionarios sin saber de dónde vienen ni a dónde van y que se pasan la vida repartiendo premios y placas a la media docena de siempre. No están informados ni tienen imaginación. Pobre Ibiza.
Armin salió una vez más al escenario para alegrar la vida de mucha gente. Es lo que ha hecho desde que llegó, como otros tantos (no muchos, no nos engañemos). Vivir, crear, en la calle, la calle de la Virgen y en otros desfiles de moda de Ibiza, se llamara Adlib o no. La moda de Armin siempre fue original.
Ha salido a la palestra y ha mostrado una versión peculiar de ´La flauta mágica´ de Mozart, una de las obras más cálidas y divertidas en la música (ópera) clásica.
Estaba yo cavilando que van a caernos encima unas nuevas Navidades. Para unos será motivo de alegría, para los más niños suele ser excusa para fiesta continuada, y para otros son unos días muy duros, tristes, donde siempre acaba por llegar una melancolía perdida que pugna por impregnar el invierno frío.
Ya hace años que he descubierto el valor de la soledad en Navidades: casi mejor estar bastante solo que no reventar por la ingesta de alcohol, grasas, dulces, campanilleos, borreguitos, musiquitas y compras a lo tonto.
Uno prefiere la sobriedad clásica, la calma, la música buena, pero sin oponerse ni resistirse al desfile de borreguismo, adocenamiento, sumisión. Allá cada cual.
Y pensé en la ópera de Mozart reinventada por Armin. Si de verdad fuera mágica la flauta podría conseguir que en estas fiestas no se prodigaran las sombras de la noche húmeda y triste y con poca iluminación para ahorrar. Podría conseguir un buen flautazo que los ayuntamientos y consejos insulares comenzaran por reducirse el sueldo y reducir empleos públicos. Las grandes fortunas del presupuesto van ya al mantenimiento y a pagar personal.
El ciudadano atónito vislumbra un panorama nublado: demasiado gasto para tan pocos ingresos. Todavía hay muchos políticos que no creen realmente en la crisis; parece justo lo contrario, como si hubieran recibido órdenes de gastar a lo grande.
Un solo de flauta mágica podría revitalizar nuestro bolsillo y nos permitiría regalar un buen lote de libros o media docena de pinturas.
Apenas se vende nada. Cierran tiendas de música, librerías y galerías. No es una frase hecha, no es un hecho aislado, no es un capricho: en invierno no ha quedado ni un céntimo disponible.
De vez en cuando llega, como caído del cielo en un ocaso, un eco de los años 70 y de los años 80 y entonces Ibiza parece recordar un pulso vital indescriptible y difuso. Todos se ponen en marcha y salen adelante los proyectos más estrambóticos e inesperados. La flauta mágica, eso nos hace falta y alguien que tenga la habilidad de tocarla con tino. Veremos. Navidad es natividad, es decir, renacimiento, aunque sea de las cenizas.
(Foto Ultima Hora Ibiza)
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