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miércoles, noviembre 01, 2017

Difuntos a pleno sol

Este otoño veraniego es cada vez más insolente y prolongado. Entre el cambio de horario y el cambio de clima uno se siente confuso, como aquellas navidades que pasé en Río de Janeiro a treinta y pico de grados en bañador. ¿Cómo celebrar el día de Todos los Santos con este calor? Más aún, el día de difuntos, hito entrañable que cada año nos ayuda a recogernos en familia para cascar piñones y abrir los sugerentes granados (símbolo de Tanit, de la fertilidad, porque la vida ha de vencer siempre a la muerte). La renovación ha de vencer a la consunción y por ello este derroche de símbolos de vida y fertilización.
En las islas entregadas a la orgía turística sensual y ruidosa, suena anacrónica esta celebración rural que llega al alma de los fenicios pitiusos y nos adentra en una mitología doméstica que ya lleva al menos dos mil años sobreviviendo a civilizaciones y desventuras.
Por la noche, la familia se reúne en la mesa comunal para asar las castañas, descascarillar los piñones y para degustar las almendras o avellanas. Quien tenga higos secos los incorporará a la ceremonia pausada y silenciosa. En la noche de difuntos se dejarán sobre la mesa los granos y la comida por si llega la visita de los familiares difuntos y estos quieren sumarse a la celebración. No se retira la mesa, no se limpian las cáscaras ni se apagan las candelas o candiles en toda la noche.
Filtraciones culturales, reminiscencias que perduran en el inconsciente colectivo de los ibicencos, que somos fenicios. En esta humilde cena nos sumamos todos en cuerpo y alma como homenaje a nuestros orígenes fenicios.

@MarianoPlanells

sábado, diciembre 06, 2014

A más turistas, menos puerto

La actual configuración es asfixiante (SuInfografía) y empeorará
A lo largo de mi vida periodística no recuerdo haber encontrado jamás un solo motivo para hablar bien de Puertos o como se llame ahora y sí he tenido muchos motivos para hacerlo mal. En mis recuerdos se agolpan varios choques con los ayuntamientos de Ibiza, como si estos demarcadores de costas y puertos fueran unos colonizadores llegados de la meseta para recaudar en una zona de la que ellos se han apropiado.
Ahora ya no es así, pero incluso en los mejores términos autonómicos, cuántos disgustos siguen dando a la gente de las Pitiusas.
Además se hacía difícil interactuar con ellos. Tomaban una decisión –en general contra la estética o los intereses locales– y la tragabas y te callabas, porque en al menos durante cuarenta años no admitían, ya digo, ni el menor atisbo de diálogo. Por eso anticipo que yo puedo estar contagiado por estas impresiones personales. O por el recuerdo de cuando se intentó construir unos silos para depositar el cemento industrial. Solo Francisco Verdera, a la sazón copropietario y director de Diario de Ibiza, se jugó el cuello, oponiéndose a la monstruosidad urbanística en las cuatro páginas magras y raquíticas de nuestro decano. Ahora parece poca cosa, pero a principios de los años 70, Franco estaba vivo y de vez en cuando ejercía. Por cierto, por aquellas fechas es cuando yo defendí el uso del catalán y su enseñanza en los colegios.
O cuando unos obreros de Puertos empezaron a levantar la acera donde está el bar Marisol, alegando que la zona pertenecía al puerto y no al ayuntamiento. Se enfrentó personalmente Enrique Ramón Fajarnés, de cuerpo presente y muy cabreado.

El puerto de Ibiza, 1950 y el actual. ¡Ha desaparecido la bahía!
Sí, mis recuerdos no son muy halagüeños, por esto me han gustado las palabras de Alberto Pons, presidente de la Autoridad Portuaria de Baleares, rechazando la construcción de un gran parking subterráneo justo en el centro del puerto. «Entiendo -ha dicho- que el proyecto es ambicioso y bueno para la ciudad, pero ya lo estudiamos en su día y lamentablemente lo tuvimos que descartar».
Lo único que encuentro bien hecho es algo que no han hecho, pero ya hemos avanzado algo. Este aparcamiento era/es la última barbaridad que se le ha ocurrido a algún arquitecto o ingeniero con ganas de solucionar su facturación. No entiendo ni cómo se le puede ocurrir a nadie, cuando precisamente el problema de Ibiza es su cáncer, pues cancerígena es la forma de crecer de esta putrefacta ciudad bimilenaria y saturada: o sea, creciendo hacia dentro, canibalizando las célula malignas a las benignas, tragándose el poco espacio libre que queda. Y que vale su peso en oro, o en diamantes.
Pero a los jovencitos que me leen –los mayores ya me da igual, no tenemos remedio– les voy a decir algo, muy breve. Este puerto se declaró de refugio en 1882. En 1885 se lanzó al mar la primera piedra o bloque del dique. El muelle y el contramuelle se acabaron en 1912. Quedó una bahía maravillosa con un luminoso y amplio espejo de aguas. Mirad las fotos antiguas y se os caerán las lágrimas. Desde su nacimiento, la bahía ha sido rellenada. A partir de 1960 se empieza a robar la bahía, a medida que llegan los visitantes. Y cuantos más visitantes, menos bahía. Cuanto más espacio necesitamos, menos han ido dejando. Los visitantes ya son millones y la bahía parece un charco de orina maloliente. Y encima querían construir un aparcamiento en plena marina. Rediez, dijo el fenicio rascándose la cabeza con desasosiego.

miércoles, junio 04, 2014

Somos un patrimonio muy arcaico

Somos muy viejos, ancianos, arcaicos, somos gente de piedras venerables que han visto correr aguas tumultuosas bajos los puentes, hemos visto como las riadas se llevaban los puentes y arrancaban algunos árboles frutales.
Hemos visto la bahía de Ibosim roja por las aguas arrastradas, como rito de sangre propiciado por Baal, nuestro padre protector supremo. Tanit solo era un reflejo de Baal. «Tanit, faz de Baal». Qué genio.
Hace unas semanas disfruté con un breve reportaje sobre los orígenes de Ibiza ciudad, Vila, como todavía decimos en latín (villa-ae:aquí hablamos latín desde los primeros siglos de nuestra historia, junto con el fenicio-cartaginés).
Los ibicencos (Formentera va conjuntamente) no somos unos ´sin papeles´ Sabíamos que Ibosim se fundó 160 años después de Cartago y ésta lo fue en el 814. Es decir, por tradición literaria obtenemos el 654 antes de Jesucristo, que tanto utilizamos. Es muy posible que antes de los cartagineses ya hubieran llegado sus abuelos del otro lado del mar, de Tiro, de tierras fenicias. Ibiza tiene mucho de fenicio entre tanto material cartaginés.
¿Se establecieron en lo que pudiéramos llamar una ciudad? Sa Caleta parece indicar que sí, pero entre las lluvias torrenciales que les llegaban por la espalda y el Levante que les venía siempre de frente no acababan de estar convencidos. Y probablemente cambiaron de piso y se trasladaron a lo que hoy es Ibiza. Es una de las primeras mudanzas de la historia. Hicieron bien en moverse.
Y aquí iba: los restos hallados en toda Dalt Vila confirman con pedruscos lo que sabíamos por documentos. Así que tenemos la arqueología y la historia para basarnos. Y lo estamos en una gran base que crece hacia el vértice pues vivimos en una pirámide a la que llamamos Dalt Vila. Somos gente con base y documentada.
Ibiza es una de las siete ciudades más antiguas de España, decía el reportaje. Sí, de lo que se infiere que somos una de las ciudades más antiguas del mundo de las habitadas sin interrupción. Nos ganan Benarés, la Lisboa fenicia, Atenas, Jerusalén, Tiro y algunas más.
En España (Hispania) solo Huelva, Sevilla, Carmona (Sevilla), Cádiz, Málaga, Almuñécar (Granada) y Adra (Almería) pueden competir con la arcaica Ibosim. Así que si miramos al futuro quizás seamos poca cosa, pero si nos atenemos al pasado somos gente de peso, gente anclada, con centro de gravedad consolidado. Vengan vientecillos nacionalistas ahora.

sábado, abril 05, 2014

Ibiza, gran depósito arqueológico

Por muchos postes, edificios o carreteras que oculten la Ibiza natural , la Ibiza terrestre y mineral, da lo mismo: la primavera acaba por estallar, nunca mejor dicho. Si no fuera por las invalidantes alergias estacionales la primavera sería un regalo de los dioses. Creo que lo es. Un regalo de Tanit, faz de Baal. Un regalo de Resef y de Melkart. A Bes lo guardamos como a semidiós de las noches locas y la pobre Tanit, asustada, se ha retirado a sus alcobas de Es Cuieram.
Frase bonita, casi cursi, para mis lectoras divorciadas –a quienes tanto quiero y tanto necesito– que quieren dedicarse a hacer teatro y macramé: una colorida selva de capullos florales extiende su dulce manto sobre las tierras de Tanit. De no estar avisado, uno dijera que a la isla le ha estallado la epidermis y le ha salido una escarlata primaveral.
Bien, poesía solo el tiempo necesario, que en Ibiza si no prestas mucha atención al coche que va delante (y al que va detrás) te pegas una leche prosaica. Pero hete aquí que, entre tantas flores blancas y rojas ( de la amapola, nuestra opiácea rosella) se nos aparece súbitamente un camión cargado de tiestos rotos: es nuestro subconsciente histórico, es nuestro corazón púnico hecho pedazos. Y otro camión. Nuestra vidas quebradas, nuestras jarras de vino y de aceite masacradas por la retroexcavadora.
Dicen que proceden del yacimiento donde Mercadona va a levantar otro de sus exitosos supermercados, porque antes en Ibiza no se permitían. Hemos tenido que esperar 40 años para poder comprar al mismo precio que la Península o Mallorca. Los ibicencos somos así, un poco granujas contra los propios ibicencos. Un poco caníbales. Antes de permitir que un vecino obtenga una licencia de taxi temporal preferimos que cincuenta peninsulares (o alemanes o ingleses, a saber) trabajen todo el verano como taxistas pirata.
Los yacimientos de Mercadona en es Puig d´en Valls nos demuestran, una vez más, que esta zona era la gran proveedora de los señores gandules cartagineses y romanos que vivían en Dalt Vila. ¡Cuántos miles de focos púnicos y romanos han quedado destrozados, simplemente porque no se atendía ni se permitía la llamada a los arqueólogos!
Dice Juan Ramón que pueden proceder de una gran finca romana. O sea, de origen cartaginés, añado yo. Nada hay romano que no vaya precedido o adjuntado a lo cartaginés. No crean que exagero tanto. Hasta en las monedas se sumaban ambas culturas, que tenían un motivo romano en el reverso y otro cartaginés o ebusitano en el anverso.
No nos haría ningún mal conservar este espíritu pactista, sumador, aglutinador. Y dejando siempre la preferencia de paso a los ilustres camiones que trasladan nuestro curriculum vitae histórico al museo. Lástima que alguien no les compre un urinario para poder abrir el Arqueológico de Dalt Vila. 
Foto Diario de Ibiza
@MarianoPlanells

sábado, enero 22, 2011

El único parador fenicio de España



En una encuesta que hizo el Diario en 1972 yo me opuse a construir un parador en el Castillo. Me decanté claramente por usar las instalaciones (las presentes o las futuras) para la cultura en sentido amplio: universidad internacional del Mediterráneo, centro de estudios marítimos, bibliotecas, museos, salas de arte y conferencias, foro estival para el reencuentro mundial de pintores, literatos, músicos, cineastas, escultores, diseñadores, arquitectos. En suma, el foro fenicio.
Por supuesto, en aquel momento nadie hizo caso, y ahora tampoco, mientras se construyen dos palacios de Congresos y otras tantas instalaciones dispersas sin mucho sentido. Esto y muchas otras cosas, algunas explicadas en el libro de Axel escrito a partir de sus notas y algunas aportaciones mías; esto y la explosión de droga y de discotecas me puso en claro que Ibiza no tiene remedio. Esto es un desastre y a veces pienso que intencionado pues así es muy rentable para unos cuantos, aunque crea torturas indecibles y desdoro para el resto de los habitantes, que es gente muy normal.
También sabíamos que bajo las ruinas del Castillo, de la Catedral y de todo el núcleo de Dalt Vila y aún más allá se extienden varias ciudades, con restos yuxtapuestos o reutilizados por las sucesivas épocas. Eso sí es una ciudad duradera: ha cambiado varias veces de dioses, pero no de sitio.
Pero siempre han permanecido en un sustrato humano, cultural y tecnológico los viejos fenicios o púnicos. No se han volatilizado, nadie los ha abducido y los ha trasladado a Saturno. Nadie los mató a todos, nadie los exterminó, porque lo más valioso de una isla conquistada o de una zona son sus habitantes, que son su riqueza, su fuerza de trabajo. Los genes permanecen, se mezclan, se alternan, pero nadie desaparece: el mensaje profundo de los genes permanece ahí, patente o silente. Ahora han aparecido los restos de un templo y de recintos diversos de la primigenia ciudad fenicia. No han salido todos, naturalmente. Tiene que haber muchos más, incluso donde está la actual Catedral, en la plaza, etc.
Este descubrimiento (que no es tal, todas las ciudades que nos preceden siguen estando ahí) puede alegrarnos o puede deprimirnos. Si estuviéramos en manos sensatas, sensibles y prudentes podríamos dar saltos de alegría. Pero si van a acorralar esta joya en un recinto aislado, desprovisto de su contexto y dejado a la erosión más valdría que la taparan otra vez con morralla que no dañe la estructura para que pueda ser descubierta dentro de mil años por gente civilizada. Esta zona es de un valor incalculable y hay que sumarla a otros restos en Dalt Vila (y en la isla). Ibiza es única en el mundo. No por sus discotecas, sino por su singular valor arqueológico fenicio y púnico. Únicos en el mundo. Patrimonio de la Humanidad. Paradores los hay en cada provincia. Plazas hoteleras tenemos más de 150.000. Pero una ciudad fenicia casi entera sólo hay una de estas características en todo el Planeta. Ustedes verán.
Bien harían en «poner en valor», como dicen tontamente los políticos lo que de valor está sobrado. No cualquiera puede dormir en una habitación sobre un templo romano o fenicio. En cosas del pasado somos la élite: somos fenicios, lo sabe todo el mundo.

miércoles, octubre 20, 2010

Un mundo de ultratumba


Todo acaba por llegar y quien no se cansa, alcanza. O sea, quien día pasa empuja un año. Los placeres y los días se van sucediendo inexorablemente y no pocas veces nos sorprenden y nos caen encima sin avisar.
Han pasado pocas semanas desde la marabunta insufrible de máquinas furiosas, de ruidos que todo lo llenan, de calores y humedad y han caído los primeros chaparrones. Algunas ventoleras presagian un otoño muy activo, que dejará paso a un invierno adornado con los temidos temporales de Levante.
Precisamente es en otoño cuando el fenicio siente renacer en el corazón de Ibiza las vibraciones más espirituales y sentidas. Miles de ibicencos se recogerán unos días recordando a sus difuntos y todavía los más ancianos revivirán algunas costumbres que se retrotraen a lo más profundo de nuestra historia, a tiempos fenicios.
El ibicenco anterior a la telebasura o incluso a la energía eléctrica vivía en un mundo de penumbras poblado de seres evanescentes que alimentaban su alma o litigaban con sus sentimientos. Cierto y tan demostrable es que solo hay que contemplar las pinturas de Goya, Velázquez, Caravaggio, etc., para entender que la Humanidad se ha pensado a sí misma durante miles de años sin luz eléctrica.
No hay que temer a la oscuridad. La penumbra suele ser fecunda y amansa a los fantasmas, que son hijos de tu propio cerebro. Toda la vida acontece sin luz eléctrica, que es un invento reciente.
¿Quién no recuerda la extraordinaria película ´Barry Lindon´? Se rodó toda con luces artesanas, candelas, hogueras, teas, candiles. Fue una fatigosa y minuciosa labor del equipo de Stanley Kubrick.
Los ibicencos no solo temían a los fantasmas, sino que los invocaban. Lo que en Todos los Santos es una convocatoria jubilosa, se transforma en invitación pesarosa el Día de Difuntos. Hoy se visita la tumba del cementerio, los creyentes rezan, los familiares desfilan delante de la lápida, dejan unas flores (o no), pero eso no era todo.
Antaño, la chiquillería de la casa se daba un festín con los nutricios frutos de otoño: castañas, avellanas, piñones, granadas... durante toda la noche que da paso al día de las almas de aquellos que ya se han ido, se dejaban los cacahuetes, y los granos sobre la mesa, las granadas desgranadas y la candela encendida para que pudieran comer las almas familiares. Esto es una clara reminiscencia espiritual y cultura del universo egipcio, como lo es la costumbre de guardar el luto de un fallecido dejando la barba sin afeitar durante 40 días o el uso de la prenda terrible, gruesa, penitente del capucho.
¿Comprenden por qué digo que existía una Ibiza riquísima en reminiscencias espirituales anteriores a la luz eléctrica? El cosmos fenicio era (y es) tan potente que ha pervivido hasta nuestros días. No tiene nada que ver con los escasos colonos catalanes que pudieron haber llegado a Ibiza. En cualquier caso, el pasmo ante el dolor de la ausencia y el temor ante el mundo de ultratumba son universales. El miedo hermana a los humanos y los ritos sirven para compartir y hacer llevadera la existencia. Fuera temores y desgranemos las granadas, que son un fruto que simboliza a Tanit.