Comencé a escribir en prensa en 1972. Aquí incluyo artículos o textos breves publicados en prensa desde diciembre de 2006.
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miércoles, diciembre 29, 2010
El resplandor púnico
Ya en pleno mes de diciembre disfruto de una noticia que ya no me extraña. En realidad son varias, el hallazgo de un necrópolis y la intención de trasladarla: «Las obras de construcción del nuevo hospital Can Misses han puesto al descubierto una necrópolis rural de época romana de alto valor que afecta a la construcción del ala de psiquiatría. Ante la imposibilidad de mover el edificio previsto, el Consell ha optado por trasladar las piezas desmontables (las tumbas de piedra) y reproducir los hipogeos (cavidades sobre la roca) del yacimiento en un nuevo emplazamiento a 20 metros del actual. El hallazgo ocupa una superficie de 140 metros cuadrados. El Consell asegura que esta decisión no se puede comparar con el criticado traslado del acueducto romano de Can Misses de la pasada legislatura.»
No son las cuatro tumbas que suelen aparecer cerca de casi todas las casas payesas antiguas (no en las recién construidas). Según el informe del arqueólogo estamos ante un ajuar funerario calificado como el más completo, el mejor conocido y el más amplio ahora mismo de Ibiza.
No es moco de pavo. Después de la destrucción sistemática de focos arqueológicos que salieron al paso de las obras de la autovía no podemos seguir borrando del mapa nuestro material arqueológico, de un valor incalculable.
Un día es un complejo sistema de zanjas y nichos para cultivar, otro día es una necrópolis rural o un acueducto de la época romana. No podemos seguir desechando nuestro patrimonio. Ya hemos arrasado una gran parte del patrimonio natural. Todo lo que sea traslado equivale a destrucción.
En realidad ¿para qué quieren moverlas de sitio? Bastaría sacar fotos, vídeos y después destruirlas.
Me recuerda el gran descubrimiento de los restos púnicos bajo los cimientos del Museo de Arte Contemporáneo. Yo las dejaría a la vista escrupulosamente museizadas.
Lo mismo haría con la Necrópolis. Un buen trabajo de museización y dejarlas exentas y cubiertas, pero jamás trasladarlas.
Con los materiales transparentes que se pueden usar hoy sería un detalle genial y un rasgo más de nuestro valor fenicio. No hay que temer a la muerte, sólo al caos, a la destrucción y a las retroexcavadoras. Y por lo visto, tanto dañan si las maneja el PP como el PSOE.
Déjenlo a la vista, decórenlo con plantas... hagan algo hermoso a la par que útil. ¿No somos fenicios?
domingo, diciembre 26, 2010
Mozart en Ibiza
Una isla, un promontorio rodeado por el mar.... no es Ibiza, pero podría serlo. El mito de la isla.
En la Ibiza invernal no ocurren muchas cosas, pero no pocas veces suena la flauta por casualidad y podemos asistir a fenómenos casi paranormales.
Si alguien me dice en 1972 que podríamos asistir algún día a una representación en vivo de la ópera ´La flauta mágica´ yo hubiera alucinado. Quizás todavía no conocía ni siquiera esta hermosa ópera de Mozart, con libreto de Schikaneder, en 1791.
Armin Heinemann se ha cuidado de convertir esta fantasía en realidad.
Como la obra misma, parece una historia poblada de elfos y de hadas, que nace súbitamente en un lugar aislado por generación espontánea, sin contexto que la justifique ni la explique.
¿Ópera en Ibiza? Ni en Barcelona ni en Madrid, al menos no con la intensidad que podrían absorber estas capitales. El entramado del mundo de la ópera es muy costoso y las primeras figuras son perfeccionistas. No se puede degustar en vivo el amplio repertorio a disposición de la humanidad. Quizás sólo los muy pudientes puedan acceder a las óperas de NY, Viena, Sydney, Buenos Aires, Madrid, París...
Y de repente Ibiza, que es una ópera en sí misma, con la ventaja de no tener que pasar por dolorosos castings. Cada cual se disfraza a su gusto, vienen las cámaras de la telebasura italiana y nos filman a degüello.
La parte más divertida de la explicación de Armin es la que vincula a Mozart con Ibiza.
¿Pudo haber visitado la isla aquel genio de la música? Pudo, pero lo dudo. El mito de la isla poblada de hombres rústicos, muchos pinos, mar azul y rocas es un arquetipo que usó la cultura centroeuropea y sajona desde al menos el siglo XVII. Lo usará todavía más en el XIX en plena ebullición romántica... y que es cuando estuvo en Ibiza otro austríaco que de haber sido coetáneo de Amadeus habrían hecho buenas migas. Sí, el archiduque Luís Salvador de Austria, el constructor de la maravillosa mansión en Miramar, el visitante de Ibiza al menos en dos ocasiones (yo diría que tres, pero quizás no fue él sino algún colaborador).
Wolfgang Amadeus Mozart había nacido en Salzburgo, Austria en 1756 y falleció en 1791. Atención a las fechas del Archiduque, que nace en el maravilloso palacio Pitti de Florencia en 1847 y falleció en 1915.
Por lo tanto no pudieron coincidir físicamente, pero sí espiritualmente. Mozart podría haber leído ´Las Antiguas Pitiusas, la colosal obra del Archiduque y usarla en su obra ´La flauta mágica´ de haber existido.
Lástima que no pudo ser, pero da igual: Ibiza queda afectada por la regla áurea y cabe milimétricamente en el modelo arquetipo de isla bucólica son sus ninfas de purpurina, su gigante en la gruta de es Vedrà y sus escenas melodiosas y tiernas.
¿Esto es ópera o esto es vida?
En realidad la vida transcurre por otra parte. La vida tiene paperas y afonías.
En la Ibiza invernal no ocurren muchas cosas, pero no pocas veces suena la flauta por casualidad y podemos asistir a fenómenos casi paranormales.
Si alguien me dice en 1972 que podríamos asistir algún día a una representación en vivo de la ópera ´La flauta mágica´ yo hubiera alucinado. Quizás todavía no conocía ni siquiera esta hermosa ópera de Mozart, con libreto de Schikaneder, en 1791.
Armin Heinemann se ha cuidado de convertir esta fantasía en realidad.
Como la obra misma, parece una historia poblada de elfos y de hadas, que nace súbitamente en un lugar aislado por generación espontánea, sin contexto que la justifique ni la explique.
¿Ópera en Ibiza? Ni en Barcelona ni en Madrid, al menos no con la intensidad que podrían absorber estas capitales. El entramado del mundo de la ópera es muy costoso y las primeras figuras son perfeccionistas. No se puede degustar en vivo el amplio repertorio a disposición de la humanidad. Quizás sólo los muy pudientes puedan acceder a las óperas de NY, Viena, Sydney, Buenos Aires, Madrid, París...
Y de repente Ibiza, que es una ópera en sí misma, con la ventaja de no tener que pasar por dolorosos castings. Cada cual se disfraza a su gusto, vienen las cámaras de la telebasura italiana y nos filman a degüello.
La parte más divertida de la explicación de Armin es la que vincula a Mozart con Ibiza.
¿Pudo haber visitado la isla aquel genio de la música? Pudo, pero lo dudo. El mito de la isla poblada de hombres rústicos, muchos pinos, mar azul y rocas es un arquetipo que usó la cultura centroeuropea y sajona desde al menos el siglo XVII. Lo usará todavía más en el XIX en plena ebullición romántica... y que es cuando estuvo en Ibiza otro austríaco que de haber sido coetáneo de Amadeus habrían hecho buenas migas. Sí, el archiduque Luís Salvador de Austria, el constructor de la maravillosa mansión en Miramar, el visitante de Ibiza al menos en dos ocasiones (yo diría que tres, pero quizás no fue él sino algún colaborador).
Wolfgang Amadeus Mozart había nacido en Salzburgo, Austria en 1756 y falleció en 1791. Atención a las fechas del Archiduque, que nace en el maravilloso palacio Pitti de Florencia en 1847 y falleció en 1915.
Por lo tanto no pudieron coincidir físicamente, pero sí espiritualmente. Mozart podría haber leído ´Las Antiguas Pitiusas, la colosal obra del Archiduque y usarla en su obra ´La flauta mágica´ de haber existido.
Lástima que no pudo ser, pero da igual: Ibiza queda afectada por la regla áurea y cabe milimétricamente en el modelo arquetipo de isla bucólica son sus ninfas de purpurina, su gigante en la gruta de es Vedrà y sus escenas melodiosas y tiernas.
¿Esto es ópera o esto es vida?
En realidad la vida transcurre por otra parte. La vida tiene paperas y afonías.
miércoles, diciembre 22, 2010
Una moda de Ibiza, pero oscura
A finales de los 70 la calle de la Virgen concentraba mucha creatividad. No sólo por los ya famosos que deambulaban de vez en cuando confundidos entre una multitud abigarrada y festiva que hablaba y bebía en plena calle, sin embaldosar. No puedo concebir un lugar mejor que simbolice el viejo espíritu mediterráneo del ágora griega o del foro romano o de las plazuelas portuarias de las ciudades fenicias. Desde muy temprano al amanecer, al mediodía, por la tarde y hasta altas horas de la noche, la vida se hacía en la calle. Esto antes del uso de la iluminación eléctrica pública. Después, mucho más. Un ambiente de zoco marroquí, de foro fenicio, creado por decenas de nacionalidades, distintas edades y gente muy dispar.
Bueno, pues justo en la parte central de esta alargada calle abrió su tienda Paula´s el hoy director teatral y animador cultural Armin Heinemann. La moda Adlib ya estaba lanzada, pero muchos diseñadores mostraban unos modelos tan excéntricos y exagerados que muchas periodistas hablaban de la portabilidad. ¿Quién se atrevería a llevar aquellos diseños tan locos? Hay que pensar que adlib se inspiraba en la sonoridad cromática del universo hippy, pero en tanto y cuanto los modelos hubieran pasado por la ducha, por la maquinilla de afeitar, por la pulidora: «como quieras, pero con gusto» significaba que lo hippy estaba bien como una excentricidad, pero nadie pagaría por modelos escandalosos. Como en el cine de la época, se tenía que rodar una doble versión. Hippy sí, pero arregladito.
Armin tuvo el sentido común de romper con la luminosidad alba de lo Adlib. Casi desde el principio usó tonos oscuros, pero muy bien combinados con estampados y otros complementos realmente atrevidos. Sus ropas eran mostradas en vivo por alguna modelo muy delgada, altísima, pálida. Recuerdo a la famosa Mora, casi siempre acompañada de un perro pastor alemán lustroso y gentil. Y a otras. No es de extrañar que aquellos vestidos de Armin, que cubrían hasta casi los pies, tuvieran una gran aceptación entre la gente de gran estatura.
Pronto se creó la antipublicidad: «Los modelos de Armin son portables y hermosos, pero sólo para gente delgada y muy alta.»
La gente astuta se distingue por sus detalles imperceptibles. Armin neutralizó estas naderías poniendo a Johnnis sentada en un taburete en la entrada de la tienda, a la que no se podía acceder si no retirabas una cadena forrada de terciopelo púrpura que franqueaba el umbral.
Johnnis es negra, pesa unos 180 kilos y es muy simpática. Fui yo quien le comenté que era una reencarnación de la diosa Tanit. Le gustó tanto la revelación que a los pocos meses ya se vendían postales y pinturas con su retrato titulado simplemente ´Tanit de Ibiza´.
¿La puerta bloqueada? Otro ardid de Armin (o quizás de su amigo Stuart) que de esta forma impedían el embotellamiento en una tienda muy chiquitita. Además, la clienta se sentía como una reina, pues el diseñador en persona atendía solamente a una compradora al mismo tiempo, sin prisas ni agobios. Armin siempre ha tenido el talento de dominar el escenario.
sábado, diciembre 18, 2010
Si de verdad fuera mágica la flauta
Armin Heinemann es uno de estos elefantes de finales de los 70 y de los 80 que ayudaron a crear un sello Ibiza de calidad, antes de que existieran tantos organismos con tantos funcionarios sin saber de dónde vienen ni a dónde van y que se pasan la vida repartiendo premios y placas a la media docena de siempre. No están informados ni tienen imaginación. Pobre Ibiza.
Armin salió una vez más al escenario para alegrar la vida de mucha gente. Es lo que ha hecho desde que llegó, como otros tantos (no muchos, no nos engañemos). Vivir, crear, en la calle, la calle de la Virgen y en otros desfiles de moda de Ibiza, se llamara Adlib o no. La moda de Armin siempre fue original.
Ha salido a la palestra y ha mostrado una versión peculiar de ´La flauta mágica´ de Mozart, una de las obras más cálidas y divertidas en la música (ópera) clásica.
Estaba yo cavilando que van a caernos encima unas nuevas Navidades. Para unos será motivo de alegría, para los más niños suele ser excusa para fiesta continuada, y para otros son unos días muy duros, tristes, donde siempre acaba por llegar una melancolía perdida que pugna por impregnar el invierno frío.
Ya hace años que he descubierto el valor de la soledad en Navidades: casi mejor estar bastante solo que no reventar por la ingesta de alcohol, grasas, dulces, campanilleos, borreguitos, musiquitas y compras a lo tonto.
Uno prefiere la sobriedad clásica, la calma, la música buena, pero sin oponerse ni resistirse al desfile de borreguismo, adocenamiento, sumisión. Allá cada cual.
Y pensé en la ópera de Mozart reinventada por Armin. Si de verdad fuera mágica la flauta podría conseguir que en estas fiestas no se prodigaran las sombras de la noche húmeda y triste y con poca iluminación para ahorrar. Podría conseguir un buen flautazo que los ayuntamientos y consejos insulares comenzaran por reducirse el sueldo y reducir empleos públicos. Las grandes fortunas del presupuesto van ya al mantenimiento y a pagar personal.
El ciudadano atónito vislumbra un panorama nublado: demasiado gasto para tan pocos ingresos. Todavía hay muchos políticos que no creen realmente en la crisis; parece justo lo contrario, como si hubieran recibido órdenes de gastar a lo grande.
Un solo de flauta mágica podría revitalizar nuestro bolsillo y nos permitiría regalar un buen lote de libros o media docena de pinturas.
Apenas se vende nada. Cierran tiendas de música, librerías y galerías. No es una frase hecha, no es un hecho aislado, no es un capricho: en invierno no ha quedado ni un céntimo disponible.
De vez en cuando llega, como caído del cielo en un ocaso, un eco de los años 70 y de los años 80 y entonces Ibiza parece recordar un pulso vital indescriptible y difuso. Todos se ponen en marcha y salen adelante los proyectos más estrambóticos e inesperados. La flauta mágica, eso nos hace falta y alguien que tenga la habilidad de tocarla con tino. Veremos. Navidad es natividad, es decir, renacimiento, aunque sea de las cenizas.
(Foto Ultima Hora Ibiza)
miércoles, diciembre 15, 2010
Qué nos quita el sueño a los pitiusos
A veces nos preguntamos qué cosas nos quitan el sueño. Ahora ya lo sabemos, gracias a esta encuesta de Gadeso a la que aludía en mi anterior artículo ´Políticos, cuanto más lejos mejor´.
Los baleáricos desconfían hasta tal punto de los partidos políticos, de los gobernantes y de los políticos en general que podríamos sustituir la palabra ´desconfianza´ por irritación. No es normal que suspendan todos, no se salva ni uno. No me extraña que Zapatero, un poco más alejado, rehúse sistemáticamente exhibirse en público.
Esta muestra de 900 consultados nos aclara cuáles son las principales preocupaciones de los ciudadanos.
A nadie le extrañará que el desempleo generalizado, el paro contumaz, sea la primera y más urgente de todas. Los habitantes del Archipiélago hemos pasado por varias crisis y percibimos, sabemos, que esta vez va muy en serio. Estamos en una auténtica trituradora que será durísima y duradera y lo sabemos sin que nadie nos lo cuente. Que nos digan los políticos todo lo contrario sólo acrecienta la irritación y la frustración.
En este punto díganme si me equivoco, pero noto un escepticismo claro ante las tópicas soluciones que ofrece el PP (campos de golf, puertos, carreteras), precisamente porque los ibicencos recordamos la cantinela de los valedores de las autovías en 2005 y 2006. Nos tenían que afianzar en una isla equilibrada en su empleo. Las autovías han dejado miseria y paro, problemas técnicos casi irresolubles y una deuda espeluznante que tendremos que pagar cueste lo que cueste.
¿Y eso significa? Eso es, subidas de impuestos, más subidas, más tasas, más inflación. Todo esto lo sabe ya el ciudadano, sea de derechas o de izquierdas. Esta es su primera preocupación y me gustaría saber cómo se presentarán los políticos de Ibiza y Formentera durante los meses de marzo y abril para pedir el voto. Asesorar una de esas campañas sí que sería un difícil sudoku.
En segundo lugar nos preocupa la economía doméstica, imagino que incluyendo el pago de deudas astronómicas y de hipotecas firmadas en los años de efervescencia.
En tercer lugar se manifiestan abiertamente preocupados por la clase política y la corrupción, pero ya hemos visto que es una ansiedad subyacente en todos los aspectos de la sociedad.
Siguen los problemas derivados de la inmigración y el futuro de los hijos. No hace falta hilar muy fino para leer una formulación política de estas expectativas frustradas.
Existe un fenómeno paralelo y paradójico: cuantas menos salidas laborales se perfilan en el futuro inmediato, más aumentan las cargas impositivas y los costes de la insularidad, hechos ya de todos conocidos desde hace décadas. Y los políticos parecen más atentos a cuidar que las navieras no se resfríen a conseguir unos precios de fletes que sean lógicos y en consonancia con la zona europea que habitamos.
Y a eso tampoco dan salida los políticos de Ibiza, ni los de Mallorca. Ya todos intuimos que algo raro pasa. Todo lo que nos pasa en Baleares es muy raro. Por eso no queremos a los políticos, ni a los que van mojados ni a los que todavía no se han mojado.
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