sábado, septiembre 24, 2011

Recuperando el monopolio turístico



Las cifras de ocupación turística son fenomenales, casi históricas, tanto en toda España como en Baleares y, por supuesto, en Ibiza. Y a pesar de todo no ha aumentado considerablemente el empleo ni han mejorado las condiciones de trabajo ni los servicios pitiusos. Más bien todo lo contrario.

Al constatar cifras como las que ahora daré uno se queda con la boca abierta, sin encontrar lo que tanto anhelamos: explicaciones lógicas. Por ejemplo, en los últimos cinco años el número de viviendas comenzadas ha caído un 92 por ciento… Quien recuerde la asombrosa –y temible– proliferación de grúas y maquinas desde 1986 hasta 2007, en estos momentos estará estupefacto. Y peor aún: la construcción no repunta, al menos en Ibiza. El fenómeno ha llenado de extrañeza, pero no debiéramos sorprendernos si pensamos en las miles de viviendas terminadas, vacías y que apenas se pueden rentabilizar más allá de tres meses en todo el año. Otras miles permanecen cerradas en espera de que los bancos concedan hipotecas para que alguien pueda adquirirlas e introducirlas en sociedad.

La compraventa de viviendas ha caído casi un 60 por ciento en cinco años, otro factor que explica los bajos incentivos o posibilidades de construir nuevas unidades. Cuando conocíamos estos datos, nos enteramos de que en la primera mitad de 2011 la construcción ha agravado mucho más esta caída: en toda la isla solo se construyeron 61 edificaciones en los seis meses recontados. Dicho de otro modo, el número de obras visadas bajó un 78 ciento con respecto al mismo período del año anterior, que a su vez ya había descendido hasta límites muy preocupantes.

Un futuro muy negro para los promotores de viviendas. Sólo en el municipio de Vila existen más de 42.000 inmuebles, según la última estadística del catastro. El valor catastral de Vila llega a los 3.107 millones de euros.

Más o menos en toda la isla nos encontramos con el mismo fenómeno, una saturación de viviendas acabadas que no tienen salida al mercado y una revisión al alza de la valoración catastral. En estos momentos poseer varios inmuebles comenzará a significar una pesada losa para quien las haya comprado para especular.

Y a pesar de todo ello, el turismo ha aumentado de una forma remarcable, por encima del 10 por ciento y presentando registros de récord.

Es como si la venganza del mercado hubiera recordado a los isleños la naturaleza de su economía: el turismo. La construcción se convirtió en un peligroso complemento que ha dado lugar a incontables aberraciones. Ahora empezamos a pagar algunas.

Se da el caso de que Santa Eulalia no ha recuperado el nivel de empleo del año 2005. Tiene menos trabajadores que en 2005 a pesar de unos aumentos de turistas espectaculares.

Quien no conozca la naturaleza perversa de nuestra economía no se lo explicará: Ibiza se estaba destruyendo a sí misma, con un crecimiento cancerígeno que no parece probable que se repita. Era muy positivo para los miles de trabajadores sin cualificación que encontraron El Dorado en Ibiza y fue bonito... mientras duró.

Se avecinan grandes cambios, decía hace unos días. Atentos, son cambios sustanciales, no sólo cuantitativos.