miércoles, junio 28, 2017

Unos siembran, otros talan

Hay que tomarse la vida como venga, con sus paradojas, imprevistos y accidentes. Sin caer en el laxismo o en la resignación, cuando te dicen que por ley se deben talar todos los árboles a la redonda en un radio de cien metros, pocas palabras se te ocurren. Se sabe que la Xylella fastidiosa no negocia ni hace rebajas. Los árboles adyacentes al contaminado, acabarán tomados por el parásito y se perderán de todos modos. La erradicación de los afectados por la bacteria parece inevitable. Un desastre anunciado.
Tampoco alterará el paisaje de los frutales, siempre que se actúe con presteza y contundencia. En realidad, a muchos miles de árboles pitiusos no los ha matado la Xylella, sino el abandono y el manfutisme. La vida nos ha cambiado totalmente la noción del tiempo y del espacio y hoy son pocos quienes deciden mantener la finca en activo. Simplemente no se piensa en perder el tiempo en ello.
Uno siente envidia ante estos planes de siembra de almendros en los valles extremeños. En apenas 5 años han prodigado este fértil árbol a un ritmo de mil hectáreas por año. Son palabras mayores. Palabras como guara, antoñeta, penta, vayiro, soleta o tardona, variedades que ya empiezan a ser populares entre los agricultores. Todo vendido y a buen precio.
La plaga vegetal más peligrosa de Europa ya está instalada en Baleares, en unos 300 casos conocidos, con 64 en Ibiza, aunque se supone que serán muchos más. A partir de aquí los protocolos de la UE serán muy estrictos y es probable que perdamos energía y dinero arrancando los olivos y los almendros, en vez de arrancar las pancartas publicitarias que afean toda la isla.

domingo, junio 25, 2017

Por San Juan, sardinas a la brasa

Por san Juan se saltan los 9 fuegos en Ibiza, nou Foguerons. Foto WelcomeIbiza
Por San Juan, el compañero ya desaparecido, el periodista Juan Ramón de la Cruz reunía a sus amigos en La Mola donde asaban un cesto de sardinas frescas, mientras en los alrededores se iban encendiendo algunas hogueras para saltarlas y librarse así de los malos augurios y de los maleficios que te pudieron haber caído a lo largo del año. Que contra los periodistas no suelen ser pocos.
Las hogueras eran habituales en Menorca, porque aquellos talayóticos vivían en cuevas, de hecho los fenicios la denominaron Nura, ‘Tierra de fuegos’. Pero en La Mola y gran parte de Formentera también se encendían en las noches de luna llena, en un rito bien extendido ya en el Neolítico, pero que incorporaron las legiones de hippies de finales de los sesenta. Con música acústica y el inconfundible aroma de los porros, que pasaban de mano en mano. No necesariamente en San Juan, sino en tiempos más fríos. En realidad, la noche del 23 de junio ya suele hacer un calor húmedo que no llama a las fogatas.
Los ibicencos tenían muy claro que el día de San Juan había que rendir cuentas. Es una fecha agrícola, rural, rústica, donde los contratos se resolvían de manera previamente pactada. No solía haber trifulcas, salvo las que levantaban las pavesas y el alcohol escanciado con exceso. En realidad, en los tiempos sobrios de nuestra pobreza no había desacuerdos ni imprevistos. Los payeses de Ibiza tenían muy bien pautada cualquier contingencia en nuestro Derecho Foral (que por cierto no sé qué habrá sido de el, tras el paso por las pulidoras manos jurídicas mallorquinas).
Ahora es un poco diferente. Los juristas mallorquines han mutilado nuestras antiguas leyes y normas y los catalanistas han uniformado nuestro lenguaje milenario para encajarlo en el feo dialecto barcelonés. O al menos lo han intentado. De todas formas, la hermosa riqueza del ibicenco estribaba en su mayor parte en un lenguaje rural muy específico. Ahora al desaparecer aquellas herramientas y labores, las palabras caen en desuso. Nadie las emplea. Pero viva San Juan.

@MarianoPlanells en Twitter

sábado, junio 24, 2017

Rayos y culebras

Culebra nadando en aguas de Sa Cala, Ibiza. Foto vía Diario de Ibiza
Ya sabíamos que muy pronto se nos quitarían las ganas de hacer bromas con las culebras. Poca broma o ninguna, porque la multiplicación de los ofidios es impresionante por algunos motivos muy básicos: en primer lugar no tienen un depredador específico que las reduzca; por el contrario campan a sus anchas con absoluta autosuficiencia. Se sienten en la cima de la cadena trófica. Y en segundo lugar, andan sobradas de comida de todo tipo. Si prefieren la caza en caliente, lo tienen fácil, ni siquiera necesitan una despensa. Cualquier pared de piedra seca, tronco de algarrobo o de olivo es un espacio de provisión imbatible. Pero si quieren otro tipo de bichejos o ranas lo tienen igual de fácil.
Los rayos nos llegarán en octubre o antes. Peligrosos zarpazos eléctricos que caen en cualquier tronco, que súbitamente entra en combustión abierta. Parece que ha sido un rayo el causante del pavoroso incendio boscoso de Portugal.
A los rayos tenemos difícil dominarlos, ni con la ayuda de Baal, el jefazo supremo de nuestro panteón fenicio-cartaginés, pero a las culebras les tendríamos que plantar cara y darles batalla. Les hemos dejado una ventaja de más de veinte años y han arraigado en toda la isla, así como en Formentera. No habrá manera de extinguirlas y menos si siguen entrando estas expediciones monstruosas de troncos de olivo de la Península.
Pero hay que mermar drásticamente las colonias de serpientes, que como ya sabemos incluso se lanzan al mar para darse un chapuzón.
Puedo anticipar que no esperen grandes resultados del Consell. Tendrán que ser los propios ibicencos quienes con su constancia, tiempo y dinero, reduzcan los daños de esta plaga. Y como suele decirse, ayer ya era tarde.

miércoles, junio 21, 2017

Más fuegos


En Ibiza siempre tengo la impresión de que estamos indefensos ante cualquier exceso de la naturaleza, quizás porque ya los he vivido de diverso calibre y puedo asegurar, que hace falta muy poca cosa, para ocasionar desastres descomunales. En general estamos muy desamparados ante los temporales. Cada año tenemos varias muestras. Los destrozos no son nimios en las costas y en el interior.
Pero hoy mismo estoy muy sensible ante el peligro latente de los incendios. Poco o nada se puede hacer cuando se conjuntan varios elementos, como temperatura, viento y ubicación. En Ibiza hemos pasado por tres o cuatro experiencias muy duras en los últimos años.
Puede que mi estado de alarma previsora sea debido al contagio. El incendio tremebundo de la torre de Londres, habitada por una fuerte densidad humana, se ha llevado por delante al menos a 70 personas. Y aún no se han difuminado los malos humos londinenses, cuando en pleno centro de Portugal se desata un incendio boscoso que hasta el momento ya ha dejado un balance de unos 70 muertos. Sabemos que aún serán más.
La experiencia lusa nos interesa en Ibiza, porque la isla es una yesca pronta para encenderse y tomar campos y montes sin apenas tiempo de reacción. El tipo de vegetación pitiusa (pinosa) es muy mal enemigo. Cuando prende es casi imposible detener la fogata.
Veo que en Ibiza y Formentera ha habido algunos conatos muy feos, que han podido ser dominados con medios técnicos, terrestres y aéreos. No siempre son suficientes, no se fíen. Y menos ahora con las vías de acceso literalmente colapsadas. En este aspecto, ha sido una buena medida limitar el paso a Benirrás, por ejemplo. Suerte y ojo avizor.

@MarianoPlanells

domingo, junio 18, 2017


Por muchas heridas y desmanes cometidos en la piel de la isla, esta aún desprende esta luz radiante y vitalista, que deja hipnotizados a los visitantes. Es muy difícil destrozar la belleza de las Pitiusas, pero entre todos se está consiguiendo.
Incluso el promotor de eventos y fiestas Brasilio, en conversación con Juan Suárez, se siente obligado a desvelarlo: Ibiza ha perdido mucha seguridad y mucha alegría, que es casi tanto como decir que ha perdido el aura, como dije yo en 2005 cuando vi el trazado de las nuevas carreteras y autovías. Si pierdes la seguridad, la alegría y en suma el aura es que estás a un paso de la agonía.
Conocí a Brasilio a principios de los años 80 formando equipo compacto y eficaz con Javier Iturrioz, Gorri y Santamaría en el recinto del KU, que cambió el concepto de la diversión en Ibiza para siempre. KU desapareció, pero sus pautas siguieron activadas, ejerciendo una influencia creativa y positiva sobre el resto de discotecas. Si de algo pecó, pecaron, fue de barroquismo excesivo en la zona portuaria y en algunas playas, pero entonces, con menos presión humana parecía divertido y aportaba mucha originalidad a la isla.
Brasilio era el alma de aquellos eventos, donde cabían todos, con una presencia exótica de todos los sexos y el erotismo, la danza, la música y cualquier rasgo improvisado sobre la marcha. De modo que Brasilio, además de un caballero brasileño, por cierto de origen fenicio, pues parte de su familia procede del antiguo Líbano (Fenicia) era un director total, pues orquestaba aquellas manifestaciones de libertad y diversión, ante el júbilo de los turistas que asistían entre la sorpresa y el entusiasmo a los desfiles callejeros.
Pasados casi 40 años en Ibiza, sigue conservando la misma actitud positiva y creativa, pero se manifiesta decepcionado por el rumbo que han tomado los acontecimientos. Un tipo de visitante con poderío, pero sin compromiso con la isla y su salud ecológica, una avalancha de prepotencia y vanidad. Una Ibiza menos segura y quizá más triste.