miércoles, mayo 31, 2017

La caída en pleno éxito asesino

Ya sabemos que el extremeño Valverde entrenará al Barça y que el Real Madrid está a punto de hacerse con la duodécima Copa de Europa (o no). Mientras la Unión Europea se recompone, en Cataluña andan inmersos en una contingencia de final espectacular, sea cual sea este. Ahora mismo, leo que los partidos independentistas, escogieron el uno de octubre, por ser Día del Caudillo, como fecha señalada para su referéndum imposible. Será la última victoria de Franco sobre el contubernio marxista separatista. Queremos votar, dicen quienes en tres años han ido a votar cinco veces. Una vez más, se demuestra que hay gente que funciona más por obsesión que por convicción.
En cualquier caso a los pitiusos nos interesa, porque desde hace años están emborronando cuartillas para incluirnos en unos inexistentes países catalanes, otra de sus obsesiones, para lo cual invierten ingentes cantidades de dinero, mucho del cual sale de nuestros bolsillos, ya que la maniobra está potenciada por el presupuesto del Govern Balear. Y por esto han sumergido a los indefensos niños en un barcelonés extraño a los isleños.
En paralelo en Ibiza nos encontramos a la espera de la mejor temporada histórica del turismo local (también nacional), todo lo cual demuestra que en las guerras hay muchas víctimas colaterales. Y que se sabe cuándo empiezan pero nunca cómo ni cuándo terminan. Las bombas de Siria han destrozado Ibiza.
Tras el Brexit Ibiza recibe una buena noticia: los británicos han cerrado su chequera para la compra de inmuebles en las islas. No es solo que tienen menos dinero, es que Ibiza no ofrece lo de siempre y los precios se han disparado a cotas inalcanzables. Un descenso del 50% impresiona. Mucho.

@MarianoPlanells

domingo, mayo 28, 2017

En Ibiza siempre ha habido toros




Por mucho que duela a los progres y a los animalistas, en Ibiza siempre ha habido corridas de toros, así como siempre se ha hablado en castellano. En mi anterior articulito alguien quería saber por qué no hay toros ahora. Es sencillo: porque se derribó la última plaza y según el Estatut Balear no se pueden reconstruir los cosos, una vez demolidos. Es un tema que ha creado mucho follón, casi tanto como la iniciativa de ocupar el solar de la plaza para levantar un mercado que jamás ha prosperado. Quizás algún día me anime a contarlo.
Yo recuerdo la plaza de toros con ocupación plena, tanto en los años 60, cuanto ya en los 70, donde se prodigaron los grandes conciertos, como el ya mítico de Bob Marley. Asistí a una de las ultimísimas corridas, si no fue la última, donde Manuel Benitez, El Cordobés, nos demostró a principios de los 80 que aún estaba en forma. En los 60 se toreaban corridas de continuo, los turistas llenaban la plaza, incluso toreó un diestro inglés, Higgins Cañadas.
La plaza, creo recordar que la construyó a finales de los 50, un gran arquitecto, Germán Rodríguez Arias y pocos esperaban el triste final que tuvo, pero al quedar en el centro de la ciudad, con hoteles y establecimientos adyacentes que se sentían molestos por la actividad y los hedores, aumentó el número de sus detractores. No sabían que una vez arrasada ya no se podría levantar otra. Y así ha sido.
Incluso esta hermosa plaza de Ibiza no fue la primera. Cientos de años antes ya se celebraban corridas, se supone que con el ritual vigente en cada época.
En el Liber Maiolichinus De Gestis Pisanorum Illustribus, 1114, un grupo de catalanes famélicos encontraron un buey en Formentera, lo robaron y se lo comieron. Debe ser el primer testimonio. Ya en poder de Cataluña, Ibiza y Formentera vieron centurias de peste, hambre y ataques piráticos. Jamás habían sufrido tanto las Pitiusas. Y en el XVIII y XIX se siguen haciendo corridas. ¿Seguiremos?

sábado, mayo 27, 2017

La turismofobia

Nadie con sentido común se pondría a azuzar el odio contra los turistas, primero porque turistas lo somos todos ocasionalmente, segundo porque en mayor o menor grado todos vivimos de los beneficios que deja y tercero porque solo odian los pobres de espíritu, los fracasados, los mediocres.
Así y todo, y desde hace unos años, pequeños reductos urbanos se dedican a hostigar al turismo. Sobretodo en Barcelona, una ciudad que ha decidido embarcarse en una aventura política de la que saldrá muy mal librada, por mucho que desde Madrid le lluevan las ayudas, el dinero y las concesiones. Unas ayudas que nunca van a Valencia, Teruel, Málaga, León, Cáceres o Lugo. Ni a Baleares. Van siempre a Barcelona.
También en Mallorca, una minoría que sigue las bobadas catalanistas, pretende emular a los guerrilleros urbanos emporrados. ¿Cómo van a poder pagarse la marihuana cuando no llegue el dinero del turista? Grupúsculos diminutos, pero que emborronan la ciudad, después viene un fotógrafo que manda la imagen a una agencia, la prensa las publica y los redes sociales multiplican la gamberrada, que no es otra cosa.
Y en estas nos encontramos en Formentera y en Ibiza, ante una temporada que será urticante, pastosa, pesada. Ya nadie quiere trabajar en Ibiza, es muy comprensible. Incluso algunos médicos dimiten de su cargo en primera línea de fuego. No se estudia durante veinte años para soportar niñatos drogados que te agreden o te vomitan encima y muchos de ellos se van sin pagar.
Nada contra el turismo, pero los ibicencos tenemos derecho a opinar. No es la primera vez que lo digo: La isla no puede estar esclavizada por los horarios y métodos de media docena de discotecas y de grupos hoteleros.
Periódico de Ibiza
@MarianoPlanells

miércoles, mayo 24, 2017

El Pacto no puede prohibir los toros

El Coliseo Balear, en Palma de Mallorca

Son unas nulidades y como no saben gobernar ni quieren aprender, se dedican a marear a las pobres perdices, o sea a promulgar leyes ideológicas, sin ningún sentido y despegadas de la realidad balear.
Ya hace tiempo que buscan las cosquillas a las corridas de toros bravos. Les pararon el primer intento. Y para no aburrirse idearon solicitar un cambio de huso horario para el Archipiélago, distinto al general de España. En este caso, Baleares quiso mantener el horario veraniego. Por supuesto, Madrid les mandó a freír espárragos trigueros. Pero ya habían conseguido lo que querían: salir en la tele.
Pero tienen fijación con las misas y con los toros. A las misas -aparte de entrar jaleando y gritando en alguna iglesia mientras celebra el rito- las van dejando en paz.
No así a las reses bravas, un ritual sangriento de profunda raigambre mediterránea, pero que solo perdura en España, hasta tal punto de constituir un referente de la nación más antigua del planeta. Y esto les jode. Si los toros representan la singularidad hispana, para ir contra España, suprimamos los toros. Ya hicieron lo mismo en Cataluña, aunque no pueden hacerlo.
Esta es la clave: El Tribunal Constitucional dejó sentado que las comunidades autónomas no tienen competencias en este tema. También lo saben. Entonces ¿qué han hecho? Al no poder suprimir las corridas quieren imponer un protocolo que se carga totalmente la corrida. Torear 3 toros en vez de 6, no estoquearlos ni rejonearlos, devolverlos vivos al corral y hacer análisis de doping al toro... y al torero. Puro cachondeo como demuestra el bautizo de esta aberrante práctica como “toros a la balear”. Yo le llamaría la tarumaquia talayótica.

domingo, mayo 21, 2017

Ibiza, disparada a los cinco millones



Ibiza y Formentera conforman un archipiélago basado en un feroz monocultivo turístico, tan terco como incorregible. Esto que es un defecto, quizás sea la principal virtud que le permite una tregua semestral para su propia recuperación. Hasta que llegue la destrucción extrema de la posidonia, esta máquina natural submarina de depuración de las aguas y de creación de nichos para la vida, para la procreación de decenas de especies, y para la defensa de los fondos ante los embates violentos tormentosos.
Ferocidad, decía antes, que se demuestra en una estacionalidad intratable. Se ha intentado en distintas épocas potenciar el invierno invirtiendo dinero abundante, pero los resultados han sido inapreciables. Expuse hace años la posibilidad de usar Ibiza como trampolín invernal para el stage de los equipo centroeupeos o rusos, que juegan con climas muy adversos, algunos incluso suspenden las ligas de campeonato. Ibiza, explicaba, aunque sea vea baqueteada por las tormentas hostiles de nuestros inviernos, podría ofrecer plazas de hotel, buena gastronomía y un clima soportable, siempre que dispusiéramos de instalaciones deportivas. Curiosamente, el único alcalde que agarró el testigo fue Tarrés, un enamorado del deporte, pero los logros tampoco fueron de gran alcance, porque imagino que las inversiones son cuantiosas y han de partir de la inversión privada.
Si las Pitiusas pudieran rentabilizar los meses de invierno, no sería descabellado llegar a esta cifra de 5 millones y los isleños podrían soportarlo. Ahora no. Esto es insoportable. Los tres millones y medio (supongo) de la temporada 2017 dejará secuelas y ninguna será agradable. Y no me refiero a la exagerada reacción de muchos residentes que aprovechan la coyuntura para arremeter contra el sistema y algunos para hacerse la campaña gratis para poder presentarse como candidatos en las próximas elecciones. Me refiero a la gente que vive todo el año y que mantiene el fuego encendido en la chimenea del invierno. Esta buena gente está muy cansada de que media docena de discotecas y otra media de empresarios de la hostelería les diseñen el urbanismo, las calles, la vida y los horarios.
@MarianoPlanells