miércoles, septiembre 30, 2009

La sanidad sigue bajando de nivel


Ignoro el grado de satisfacción de los usuarios ibicencos con la sanidad pública, pero me temo que en Ibiza seguimos la misma pauta que en todo el Estado: un deterioro año tras año, según van informando las conclusiones de algunos observatorios.
Los datos más recientes proceden del último Índice de Consumidores de la Sanidad Europea, elaborado por el centro de análisis Health Consumer Powerhouse, con el apoyo de la Comunidad Europea (CE).
No queda en buen lugar la sanidad pública española, es más, ha descendido tres puestos en 2008 y se sitúa en el puesto 21 incluso por detrás de Hungría y otros países del Este.
A pesar de un excesivo triunfalismo mostrado por algunos políticos, a los que les gusta usar un tema importante ante el ciudadano para desgastar o para rentabilizar sus actos, hoy la sanidad española está muy por detrás de los grandes países, al menos en servicios al ciudadano y en calidad de vida.
Según la información de que dispongo Holanda va primero en la clasificación con 875 puntos, Dinamarca (819), Islandia (811) o Austria (795) van por delante, usando este sistema de puntuación sobre mil posibles. España alcanza 630 sobre mil. No es para tirar cohetes, pero tampoco debemos ser catastrofistas, siempre que las autoridades tomen buena nota de este progresivo deterioro y de muchos defectos que debieran ser subsanados cuanto antes.
El informe no entra en la financiación, pero los especialistas no cesan de advertir de que estamos ante otro pozo sin fondo, como queda patente cada par de años cuando se pretenden implantar medidas de copago, limitación de servicios o de correspondencias con otros países europeos o extranjeros. En muchos casos es imposible saber si quiera cuánto se gasta, no digamos ya recobrar parte de los gastos de muchas atenciones.
Obviando esta enojosa cuestión directamente, sí que el informe señala que nuestro sistema es incapaz de «desarrollar una estrategia para mejorar el acceso y la calidad de sus servicios, lo que explica el gran desarrollo del sector privado en los últimos años», ha explicado en un comunicado el director del estudio, Arne Björnberg.
Y precisa la necesidad de llevar a cabo cambios drásticos para aumentar la eficiencia y la calidad. Como siempre, reclamo la observación de la tendencia. No bastan las cifras de un solo año. Bueno, pues la tendencia es de un descenso acelerado.
Así y todo, algo tendrá el agua cuando la bendicen: la sanidad española está haciendo frente a un consumo abusivo, tanto por los inmigrantes como por algunos europeos que vienen a hacer ´turismo sanitario´. Por algo será.
Hace 10 años que lo descubrí y pensaba que el tema estaba resuelto. Nada de eso, ahora hago unas consultas y resulta que estamos peor, pero hablaremos otro día.

sábado, septiembre 26, 2009

Crisis de crecimiento

"Playa vacía, huelga de turistas..." Esto será habitual, pero sustituiremos los bañistas por sudados discotequeros de color morado.


Si es cierto que llevamos dos trimestres seguidos con crecimiento negativo eso ya no es una crisis, es una recesión, algo a lo cual temen más los políticos que a la piel del diablo.
Claro que Ibiza está pagando esta crisis y la está pasando mal que bien. Pero insistiré –coincidiendo con el resultado de varios estudios que se viene haciendo públicos en los últimos diez años, al menos– en que estamos un poco perplejos porque estamos ante una paradoja: también estamos pagando una crisis de crecimiento.
Y así hemos llegado a esta incómoda situación donde estamos mal si crecemos más, pero también lo estamos si nos vemos ante una crisis global que nos bloquea el flujo de turistas, estabilizado más o menos en unos dos millones de visitantes al año.
Crisis sobre crisis, crisis estructural a la que se suma la gran crisis coyuntural que afecta a todo el mercado emisor de turistas.
A estos mismos turistas se les suele preguntar, en variadas encuestas o muestras sobre su grado de satisfacción, que detallen algunas cosas que no les hayan gustado y sobre todo si piensan volver la próxima temporada. Estas muestras no son absolutamente fiables, pero ofrecen muchas pautas sobre las que basar un posible plan de acción.
Estos estudios salen regularmente en la prensa, al menos cinco cada año. El último que leo no es muy halagüeño para Ibiza (Diario de Ibiza, 15 de agosto, 2009): Ibiza suspende en medio ambiente (Gadeso). Y la tendencia es a la baja, cada año que pasa nos valoran menos nuestra integridad paisajística, territorial, natural.
Yo comprendo que es muy difícil, por no decir imposible, para los ayuntamientos y el Consell dejar de construir en la isla durante 15 años. Precisamente el no hacerlo nos lleva a una situación límite. Aquí podemos mencionar ahora el estudio de la CRE al que me referí en mi anterior artículo, ´Crecer para empobrecernos´, con este título paradójico que quizás alguien no entendió.
El argumento ya es casi universalmente aceptado por las nuevas generaciones, pero no encontramos a los políticos que puedan parar el destrozo. Y seguro que se hacen más esfuerzos que nunca. A fuerza de crecer perdemos belleza, que es lo que vienen a buscar los turistas, por lo tanto acumulamos más ladrillos pero perdemos valor en el mercado europeo del turismo. Es lo que hay.
No sabemos resolver este nudo. ¿Una moratoria de 15 años, mientras el mercado absorbe las miles de casas, apartamentos y locales vacíos? Lo veo inviable y no sería operativo si no se llevara a cabo en los cinco municipios simultáneamente. Pero el no hacerlo nos lleva al caos y a la ruina. En fin, quizás mi enfoque otoñal sea muy pesimista, no lo sé.

Diario de Ibiza

miércoles, septiembre 23, 2009

Crecer para empobrecernos


El Centre de Recerca Econòmica (CRE), por boca de Antonio Riera, informó de que la renta per cápita balear se sitúa por primera vez en este siglo por debajo de la media nacional, según refleja el Informe Económico y Social de Baleares 2008 elaborado por la entidad dependiente de Sa Nostra y la UIB.
«Esto significa que las islas son cada vez más pobres, ya que este indicador constata que la productividad baja de manera drástica y que las islas generan muy poco valor añadido», advierte.
El Diario encabezaba su información con este mazazo que ha pasado desapercibido, o es que el personal no quiere ser consciente de lo que ocurre, aunque numeras voces y no sólo ecologistas, sino escritores, urbanistas, geógrafos, técnicos, elefantes, etc., vienen avisando desde hace décadas.
Para la gente más sensibilizada esta noticia es una constatación obvia. Ya lo sabíamos. Y nos gustaría saber las opiniones de los peperos, del socialismo cañí, y de tantos colaboradores necesarios y continuados para arrasar las islas.
Si es cierto que en Ibiza no hay uranio, petróleo, no hay grandes industrias pesqueras ni ganado vacuno, si en Ibiza no vivimos de la exportación de la madera del pino, entonces, otra vez tendremos que llegar a la conclusión de que el único valor activo y positivo de las islas es el paisaje. La naturaleza.
Aquí no valen las ocurrencias zapateriles, que después de darnos la murga con el I+D, con la economía sostenible y con la releche en vinagre (pues encima para mayor escarnio ponía a Andalucía como ejemplo a seguir, una de las regiones con más parados de Europa) el otro día ligaba la futura recuperación con el relanzamiento del sector de la construcción.
Ibiza es un poco como Zapatero: improvisación, embestidas para salvar la botigueta, hacer una cosa y su contraria, dispararse en el pie, pan para hoy y hambre para mañana.
El problema es que para ZP y para Ibiza mañana ya es hoy. Uno anda cansado de afirmar que la crisis de Ibiza no tiene mucho que ver (sin descartarla) con la crisis global; en Ibiza arrastramos nuestra propia crisis estructural. Basta ojear la hemeroteca del Diario de Ibiza, por ejemplo, o estar un poco atento.
Y ahora, en septiembre del 2009 también lo dice la CRE. Imagino que antes ya han ido informando, lanzando avisos, pero no tan contundentes como la prensa, mejor dicho, algunos columnistas de la prensa y los señores que he señalado antes, que son muchos.
Siendo obvia nuestra pobreza, por debajo de la media nacional, pueden apostar a que seguiremos siendo la comunidad que más paga per cápita al erario común.
Eso se lo debemos a los políticos de Madrid, pero en general y sobre todo a la pereza, ignorancia e ineptitud de los políticos baleáricos, que parecen dedicarse más a engrasar la maquinaria de sus voraces partidos políticos, que de su misión fundamental. Si hay alguna excepción, con gusto y esperanza tomaré nota.

sábado, septiembre 19, 2009

Ya no es tiempo de alfóncigos


Por decir algo extraño que chocara, yo dije en un artículo anterior que en Formentera no hay pistachos. Si no quieres que te tiren de las orejas, nunca se debe hacer esto: porque el columnista sabe algo de muchos temas, pero de cada tema en concreto hay muchísima gente que sabe más que uno.
¿Es que hay pistachos en Formentera?
Mmmm… pues nadie ha chistado ni ha rechistado. Pero no me extrañaría.
Mi amigo Jackson, un inglés que se hizo terrestre en Formentera, me regaló antes de morir un texto de 18 páginas (¿dónde andará? Tantas mudanzas aligeran el archivo a la fuerza) en el que explicaba las características del terreno de Formentera y los abonos necesarios o aconsejables, así como las plantas que armonizaban y complementaban aquellas tierras tan desagradecidas y tan resecas.
Hoy cualquier licenciado funda una sociedad limitada y hace un estudio de agroturismo y se lo vende al Consejo de Formentera (Consell) por una pila de euros. Jackson y tantos otros elefantes hicieron todo esto gratis.
Cuando la creatividad sale del corazón acaba por emerger, como el niño que está tan tranquilo en el útero, pero llega un momento en el que es echado al mundo, arrojado a la vida diría un filósofo que nunca tuvo hijos (mi querida profesora Llanos ya sabe de quién hablo, a los demás ¿qué puede interesarles?). De la misma manera que si el hijo no naciera mataría a la madre y a veces incluso naciendo, las ideas alumbradas desde lo oscuro salvan al creador de la locura, del trastorno o de la inadaptación.
Pero hoy en día todo se cobra, porque cobrando el autor, siempre hay una media docena de garrapatas que cobran comisión (además de los partidos políticos). Como es lógico, apenas queda nada, o simplemente nada para el autor del trabajo. Lo sé bien, como escritor y como generador de cientos –di la verdad, di miles– de artículos.
Pues eso. Formentera podría ser probablemente un buen sitio para plantar pistachos, aunque el pistacho propiamente dicho no es el árbol, que se llama alfóncigo. Lo he mirado.
Mariano Llobet, uno de mis elefantes más queridos y uno de los personajes más transversales de nuestro pitiuso siglo XX (no es que ande atravesado, es que se movió en todos los ambientes de la Ibiza de los 60, 70 y 80 como mínimo) me amplía información.
Me dice: el alfóncigo plantado en el patio de la galería Ivan Spence (sin erre, leches) lo plantó su abuelo. Mariano Llobet ya tiene 81 años, así que estoy hablando de 200 años, que es de estirpe longeva. Me quito el sombrero, por respeto y por llenarlo de pistachos.
Y además don Mariano, insigne elefante fenicio, domina las nuevas tecnologías.
¿Quién plantó el alfóncigo o pistacho de Dalt Vila? Copio un fragmento de su email:
«Fue mi abuelo Mariano Llobet Tur, varias veces alcalde de la ciudad de Ibiza, a últimos del siglo XIX, y además creo que el único que llegó a sacarle rendimiento comercial. Los sembró en el jardín de su casa familiar en Dalt Vila, calle Mayor, 13, donde yo nací y donde estuvo la galería de Ivan Spence, y en su finca Can Truja de San Rafael. Aunque posteriormente hubo varios intentos de cultivarlo, no tengo noticias de que alguien lo consiguiera… Abrazos».

miércoles, septiembre 16, 2009

Ibiza, diversión total


Leo las declaraciones de Sarasola: «Muchos sitios del mundo darían un brazo por disponer de la repercusión y de la imagen de Ibiza en el mundo de la música». Eso es cierto, no sólo de la música, sino de la diversión en general.
Le puedo decir que nos lo hemos currado mucho, cada uno en su sitio: el empresario de discoteca, el escritor de libros, los reportajes en prensa, en radio y en televisión, los comentarios de opinión, etc. Han «hecho Ibiza». Ibiza es así porque la hemos hecho así, por suerte o por desgracia.
Y aunque yo comencé a emplear la palabra «magia» y «mágica» en 1979, estos términos ya están muy gastados.
La misma magia que puede tener Ibiza la tiene o la puede tener Calpe o la tiene Santiago de Compostela, cada cual con sus rarezas.
Entonces yo estaba refiriéndome casi siempre a la fiesta nocturna de San Juan y a otros aspectos de la isla (entonces estaba recopilando un diccionario de secretos y todo aquello que sonara a excéntrico, singular o peculiar lo subrayaba. Yo necesitaba secretos y los recuperé, los magnifiqué o los inventé).
Sin quitar ningún mérito a las bellezas naturales o patrimoniales (muchas heridas o desaparecidas) quiero oponer esta idea de trabajo frente a la cantinela de la magia y de lo mágico.
Ibiza está como está por méritos o deméritos de los hombres, no de sus dioses o de sus mitos.
Esto lo digo muy convencido y es algo muy positivo: quiere decir que si hemos cambiado, progresado o inventado una vez, podemos hacerlo dos o tres o las que haga falta. Nuestro destino está en nuestras manos, pero hay que seguir trabajando el tema en la dirección correcta.
Que venga en 2009 Sarasola a salvarnos la vida, muy bien, que se siente y que tome algo fresquito.
Ibiza tiene renombre en el mundo de la música porque entre todos (y hemos sido muchos) se lo hemos dado, pero en el propio éxito está nuestra penitencia. Ibiza es una isla de diversión de día y de noche. No es necesario que Sarasola nos anime a ser liberales: ahora mismo la alcaldesa Teófila Martínez persigue a los nudistas en Cádiz, y en Ibiza ya nos bañábamos desnudos en 1972. En 1977 conseguimos –y nos costó– zonas acotadas.
El programa de Antena3 nos demuestra algo que ya sabemos hace muchos lustros: Ibiza tiene una energía especial porque mucha gente original trabaja todo el día en un concurso implícito de originalidad y técnica.
Todo el mundo lo sabe: puedes ser o hacer lo que quieras, pero aporta algo, pinta mejor que el otro o compón música que se venda en todo el planeta. No es magia. Es el trabajo.
A pesar de nuestros defectos, basta ver ´Arena Mix´ para confirmar que Ibiza va décadas por delante a cualquier sitio del Mediterráneo. Eso no quiere decir, apreciado Sarasola, que no se deba controlar: hay demasiada droga, mierda, mala gente en la isla. Sin alterarse, sin pausa, hay que exigir a los políticos, a los residentes y a los visitantes que piensen un poco en el bienestar del vecino.