sábado, mayo 30, 2009

No hay dinero para los barcos meduseros


Las 16 cofradías de pescadores de Baleares ya se las prometían muy felices: el Gobierno de ZP había prometido que este año sí, por fin, se desplegaría un dispositivo de barcos meduseros para dar caza y captura a los celentéreos.
El día 19 de mayo, martes, que es el día del dios Marte, dedicado a la guerra, salía publicado en la prensa balear. Un barco por cofradía (dos en Ibiza, una en Formentera, tres en Menorca y el resto en Mallorca) se dedicaría durante todo el verano y desde junio a la recogida de las molestas y peligrosas medusas.
El pago prometido era de 400 euros por embarcación (700 las mayores del puerto de Palma) más un plus de un euro y medio por kilo de gelatina. No está mal, pensando que el 99,9 por ciento del bicho es agua.
El año pasado ya se intentó montar una operación de urgencia, pero todo fue fruto de las ansias de propaganda de Zapatero y su equipo, maestros en el cínico arte de prometer hasta meter, y después de haber metido, nada de lo prometido.
Palabra de Zapatero. Pura propaganda vacía.
El hecho es que seis días después la misma prensa anuncia que la empresa pública Tragsa ha comunicado que no hay partida presupuestaria para pagar este trabajo. El gozo en un poco, zapaterismo urticante, medusas a flote y cada vez en mayores oleadas.
En resumen, ya son muchos empresarios (turísticos, hoteleros, pesqueros, atuneros, meduseros, deportistas) que han decidido no perder más el tiempo cavilando y diseñando estudios para que después se los apropie una empresa recién creada al efecto (ay, las comisiones) y para que, al final, todo quede en agua de borrajas.
La táctica de Zapatero ya es conocida en los siete mares: decir que sí a todo, sacarse fotos, tele, ahuecar el vozarrón, bajadita de ojitos que todavía hace temblar a algunas féminas y a algunos gays, despedirse despacito, mucho manoteo, risitas y desaparecer. Mutis.
Nadie verá nada de lo prometido. Ni siquiera pierdas el tiempo preguntando.
El caso es que en Ibiza y Formentera nos quedaremos un año más sin la recogida de las toneladas de celentéreos cnidarios que irán atiborrando nuestras costas, unos días más, otros menos, en función de la hora y de la dirección de los vientos.
¿Habrá carabelas portuguesas? ¿Habrá peces espada a la busca de italianos?, ¿tiburones cabreados? Puede haber lo que sea, porque los políticos no tienen dinero para estas cosas. No hay presupuesto. ¿Verdad que algún día nos vamos a quejar? De momento a tragar el derroche para las embajadas, nacionalismos y mil puñetas estériles más.

Diario de Ibiza

miércoles, mayo 27, 2009

Baleares salva el turismo británico


Muy malas noticias para el turismo en España, que ha dejado de ser el segundo lugar del mundo como país más visitado en beneficio de los Estados Unidos.
Pero esto es anecdótico. La caída del PIB en Francia, Italia, y Alemania dañará mucho el turismo recibido este verano.
De Gran Bretaña hay malas y buenas noticias. Partiendo de la base que una cuarta parte del turismo que recibe España viene de las islas británicas, una bajada de un veinte por ciento es una cifra fatal. Y en esas estamos.
Peor lo tienen Portugal (un 30% menos) e Italia (un 35% menos).
Estas cifras no son definitivas, sino extraídas de la información de la venta de paquetes turísticos hasta el día 19 de mayo, del Timesonline.
(Pongo el enlace en mi anuario digital, porque sé que hay mucha gente interesada en seguir hasta las mínimas evoluciones del sector).
El turismo inglés ha encontrado un filón en los ressorts turcos, dotados de mayor espacio, mejores instalaciones y de unos precios sensiblemente inferiores, con el Todo Incluido como oferta muy accesible.
Los grandes perjudicados son las costas de la Península y las islas Canarias. Y sin embargo las Baleares se están vendiendo bien. Apenas notan un ligero bajón cuando nos referimos a los meses de temporada alta. No me pregunten más datos, porque no los sé, pero alegrémonos de esta salvedad balear que paliará la tremenda bajada de españoles y de alemanes.
Estas publicaciones, todas las que he ido consultando, abundan en las causas sin ningún tipo de reservas: la libra ha bajado escandalosamente y esto afecta mucho a un determinado sector de turismo como es el familiar.
O sea, y dicho sea mostrando la paradoja, nuestro principal defecto nos salvará la temporada o paliará los nefastos efectos esperados. El turismo familiar ha ido eligiendo otros lugares, de modo que Ibiza ha ido exprimiendo el sector más juvenil, lanzado de cabeza al sexo, sol y playa, discotecas, pastillas y alcohol. Precisamente estos jovenzuelos brincones son los que seguirán viniendo.
Pero el turismo familiar, y ya uso otras fuentes, está muy escarmentado con Portugal, Alicante, Valencia, Málaga y las Canarias. Pueden estar seguros de que encontrarán datos, porque no se habla de otra cosa: el efecto libra, con un cambio al euro que los hace polvo, la erosión de la calidad, la subida de los precios y la horrible publicidad derivada del caso Madeleine MacCann, que afectó a Portugal, pero es que desde entonces en Gran Bretaña se hacen eco de otros asesinatos de niñas, desapariciones, etc. y no dudan en criticar los resultados muy pobres de la policía española.
Por lo tanto, Ibiza y Formentera quedan un poco al margen de esta oleada de violencia transcrita al papel y multiplicada en sus televisiones.

sábado, mayo 23, 2009

Un patrimonio mundial desaprovechado


Cuando miras la lista de bienes españoles Patrimonio Mundial te das cuenta de que España goza de unos excelentes argumentos para ponerse, mantenerse y prolongarse en el mapa turístico.
Si en el sitio de enclaves concretos ponemos ciudades, entonces podemos decir que Ibiza tiene en teoría uno de los patrimonios con más altos valores mundiales.
Y sin embargo esto no funciona, y no ha funcionado nunca, al menos usando como argumento de fuerza el patrimonio. Más bien Ibiza se vende por todo lo contrario.
¿He leído por aquí alguna reflexión centrada en este aspecto? No recuerdo gran cosa, quizás porque todos ya hemos dejado la desestacionalización como una guerra perdida. Es posible que lo sea. ¿Por qué? Porque también en el tema de la promoción turística es complicado desear, o promocionar una cosa y su contraria.
La magistral Alcalá de Henares; una amurallada Ávila que parece un faro en la meseta; Córdoba, llana, judía, árabe, centro que irradió cultura en un tiempo; Cuenca, o el amor imposible por encontrar un equilibro en el vacío; Mérida, romana y feraz en la vega; Salamanca, fría y paradigma de la cultura; San Cristóbal de la Laguna, en las bellísimas Canarias; Santiago de Compostela, un centro espiritual de penitentes y de impenitentes; Segovia, una ciudad total y relegada; o Cáceres, que tanto me recuerda a Dalt Vila, pero con señores con matrícula auténtica… Ibiza. Ay, Ibiza…
Puedo asegurar que Ibiza la pondría en los primeros lugares, con el añadido a su favor de que no sólo suma una urbe magnética y llena de secretos maravillosos (que también desaprovecharán una vez más los políticos), como las raíces fenicias y nuestra identidad cartaginesa.
Dalt Vila, Patrimonio de la Humanidad, es un ensortijado laberinto de túneles, pasadizos por donde se transmite y se comunica la cultura y la ciencia desde cientos de años antes de que nacieran las barcelonas o el mismísimo Jesucristo.
A eso hay que sumar las praderas de posidonia, sa Caleta y sin duda el gran tesoro de Cartago: cerámicas, estatuillas, reliquias, ungüentarios, dioses, joyería, etc.
¿Sabemos promocionar una Ibiza nueva, o sea la antigua y la arcaica? La respuesta es no. Que Lurdes Costa viaje mucho con alguna carpetilla no nos hace mejor promocionados. Y el solo hecho de que el mejor museo en material púnico del mundo lleve quince años cerrado ya lo dice todo.
Ibiza no puede con su púrpura, no sabemos llevar el peso de la púrpura. No podemos con nuestra historia. Ni siquiera hemos sabido crear accesos. Sólo somos accesibles dos meses y para el turismo chunda-chunda. O ya ni eso.
Para cambiar eso habría que trabajar un poco, o sea, eso no cambiará.

Diario de Ibiza

miércoles, mayo 20, 2009

Alemania, la crisis va muy en serio


No te fíes de cojera de perro ni de lágrimas de mujer», dice un refrán español de procedencia arcaica, probablemente de los tiempos de dominación musulmana, donde el perro es el peor animal en el escalafón y la mujer ya ni te cuento.
La economía alemana no llora con lágrimas de mujer ni cojea por estrategia canina. Ni los columnistas solemos hablar a humo de pajas. Cansa un poco, o simplemente aburre, esta cantinela de algunos empresarios que tienen más cómodo incordiar al mensajero que leerse la prensa diaria o semanal y enterarse de las cosas.
Porque los datos negativos de Alemania –y de casi todas partes– no acaban de caer del peral. Yo mismo llevo tinta gastada desde la caída del muro en 1989 y lo publiqué en mi Anuario de Ibiza y Formentera (véase 1990, 1991, 1992 y siguientes) por mi pluma o por la de otros. Alemania no cojea con cojera de perro. El precio de la reunificación todavía duele y el renqueante ritmo germano nos afecta mucho a todos, especialmente a España y bastante a Ibiza: no olvidemos que es la Gran Alemania la máquina de vapor que arrastra al resto de los vagones de la economía europea.
Es todo bastante elemental, por mucho que algunos insensatos no crean o prefieren negarse y negarlo: Alemania es un país productor, y por definición tiene que exportar. Pero no exporta, o al menos lo hace en un volumen peligrosamente crítico. Genera mucho menos paro que España, porque es una economía más equilibrada, pero lleva décadas luchando por corregirse y uno de sus mayores problemas son los impuestos. Como en España, pagan demasiados impuestos. Y ahora falta liquidez. Ya faltaba hace diez años, y lo sé por mis editores alemanes.
Los datos que salen ahora, «la mayor crisis desde la II Guerra Mundial», etc. sólo corroboran lo que ya sabíamos: a los problemas internos y específicamente alemanes, hay que añadir una depresión del contexto internacional, una crisis financiera y crediticia.
Nos afecta mucho a Ibiza, pero nos lleva afectando desde hace décadas, y lo remarco una vez más fijándome en la tendencia, no sólo en el último dato (Diario de Ibiza, 2 de mayo). Ya lo expliqué en mi anterior articulito ´Perdemos Alemania´. Como es lógico, los hoteleros y los empresarios profesionales lo saben mucho mejor que yo: Alemania nos está fallando, pero no es una bajadita pasajera, sino estructural.
Cuando Alemania revitalice su capacidad de exportación, nosotros recibiremos más alemanes, y los turolenses y los extremeños volverán a competir con el jamón húngaro y polaco, pero de momento sólo veo una postura prudente: gastar menos, atarse los machos y ponerse con brío a solucionar nuestros propios problemas. ¿El futuro? Quién sabe.

Diario de Ibiza

sábado, mayo 16, 2009

Córdoba, Patrimonio de la Humanidad ...DI


El patrimonio de la Humanidad es difícilmente cuantificable y no hay que reducirlo a un amplio catálogo de monumentos. Quiero decir que también en esto Ibiza tiene mucha competencia.
Uno de los secretos del éxito turístico de estos enclaves o recintos, como en el caso de Córdoba, es la accesibilidad. Por eso Ibiza tiene más o menos el mismo número de turistas sea o no sea Patrimonio de la Humanidad.
Hacía más de treinta años que no había pisado Córdoba. Casi no la he reconocido. He quedado asombrado de la afluencia masiva de turistas: muchos grupos de unos veinte o treinta turistas, pero que no llegan a ser incordiantes porque Córdoba puede absorber a mucha gente en muchos sitios a la vez: Alcázar, puente romano, mezquita, iglesias, feria del caballo, patios de las flores…
Como ibicenco exiliado de Dalt Vila siento un poco de envidia ante estas legiones de turistas japoneses, de jubilados o de estudiantes que toman la Córdoba histórica con mucha calma, en silencio y con discreción. ¿Por qué no viene gente así a Ibiza, o por qué viene tan poca?
Quizás la imagen de Ibiza es de drogas, discotecas, chillidos, alcohol y desnudos. No lo sé. Pero sé que el mes de mayo es el mejor del año para patearse el barrio judío, los jardines cordobeses, los patios, para ver las evoluciones de los hermosos caballos, para disfrutar de la campiña o de las aguas del Guadalquivir, que bajan altas, ante el regocijo de las garcetas, los oportunistas palomos y todo tipo de aves.
Me gusta viajar por España sin estar sujeto al grupo ni a los programas. Llego atravesando Sierra Morena, pero antes he pasado por pueblos extremeños como Benquerencia, Castuera, Campanario, Cabeza del Buey, transitando a Córdoba por Hinojosa del Duque, Pozoblanco (donde el valiente Paquirri dejó su último aliento), Alcaracejos y entro por Córdoba todavía deslumbrado por la danza a la vida de la vegetación, de los jarales floridos, de los toros bravos que asoman bajo los encinares protectores y nutricios. Cruzamos Cerro Muriano, donde algunas cigüeñas se dan un banquete con las culebrillas. Veo una serpiente de casi dos metros aplastada sobre el asfalto, como en Ibiza encontramos a veces algún erizo. Y caballos, muchos caballos, caballos libres en los pastizales verdes.
De manera que cuando piso la ciudad llana de Córdoba ya desisto de comparar las opciones entre Córdoba e Ibiza, en este mecanismo o juego que suelo desencadenar cuando viajo para intentar hallar aportaciones que puedan ser útiles.
Pero Ibiza no sabe utilizar sus grandes bazas. Ni las pequeñas. Simplemente no sabemos, porque dinero jamás se ha derrochado tanto: el mar, nuestro mar, la antigua ruta de los fenicios, de los romanos y de los cartagineses. Pero hay muchas cosas que no son cuestión de dinero.

Diario de Ibiza