domingo, marzo 30, 2008

Soluciones: si no hay, invéntelas


Hoy no toca hurgar ni martirizar al Partido Popular, entre otros motivos porque ya he escrito bastante y quizás demasiado en los últimos años. Sobre todo, en la apoteosis final que supuso la orgía del bacalao y de las autopistas.

Pero debo hacer mención al PP para remarcar que las nuevas vías han creado nuevos problemas, entre otros el de la seguridad, circulación de materias altamente peligrosas, túneles precarios, etc. Este verano supondrá una buena prueba para examinar el funcionamiento de algunos tramos.

Al menos se observa un cierto espíritu que a mí me suena a novedad: hay tantos problemas acumulados que ahora mismo ya sólo queda un camino a seguir: solucionar problemas. Muchas soluciones son imposibles, pero si no las hay habrá que inventarlas.

Por el camino, muchos han hecho como el escarabajo que va a los nutricios montones de materia orgánica para depositar los huevos, para acumular verdaderas montañas de tierra fértil. Otros miran los campos de golf, como excusa para subir más bloques de apartamentos o zonas costeras para repetir por enésima vez la misma operación.

Sería injusto no admitir el valor del Pacto o como se llame este engrudo socialista/nacionalista/comunista.

Territorio, infraestructuras, urbanismo, servicios, recursos y turismo están siendo analizados en muchos aspectos bajo lupa.

Pero no es sólo el Consejo Insular y los ayuntamientos socialistas. En Santa Eulalia se muestra otra talante, en San Antonio Abad van muy por delante (lógico, por otra parte) en la gestión de problemas turísticos, caso de los reglamentos sobre horarios de cierre de discotecas y límites para la emisión de ruidos.

Sant Antoni ya fue pionero indiscutible en el turismo pitiuso, ha sido el primero en quemarlo y será el primero en buscar soluciones. Más les vale.

Yo no creo en buenismos franciscanos, en hipocresías que esconden tácticas partidistas, pero los ibicencos nos damos cuenta: Sean del PSOE o del PP, ha llegado una generación de políticos de la misma generación. Conocen los problemas. No desperdicien este capital ni dejen pasar esta oportunidad. Discutir cuando no se debe es de tontos.



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sábado, marzo 29, 2008

Tratadles con amor

La portada de la revista `Time´ esta semana se refiere implícitamente a Ibiza, una isla que acogió el año pasado a 650.000 jóvenes turistas (o lo que sean) británicos.
Traduzco: «Infelices, sin afecto y fuera de control. Una epidemia de delitos violentos, embarazos adolescentes, alcoholismo muy fuerte y el abuso de drogas alimenta la idea de que la juventud británica está en crisis».
Muchos ibicencos atentos notarán que se han olvidado de algunas cosas que aparecían en los últimos informes y de las que yo me hice eco. Por ejemplo: abandono escolar, desestructuración familiar, un aumento preocupante de enfermedades de transmisión sexual y sida.
Esta gente es la que ha convertido Ibiza durante seis meses en un lugar inhóspito e invivible. Esta gente, sumada a los españoles, alemanes e italianos.
Este verano los clubbers volverán a pulular por la isla porque, afortunadamente, el Consell y los ayuntamientos asistieron en masa a la feria turística de Londres, como antes fueron a Madrid y después a Berlín.
España, Reino Unido y Alemania suponen casi el total de los turistas de Ibiza. Dentro de esta fragilidad, las expectativas son buenas, aunque no podemos perder de vista que estamos hablando en un contexto de crisis.
Crisis de valores, pero también una caída de la renta familiar en Gran Bretaña, un país que ha disminuido el número de turistas emitidos a todo el mundo. Además, está el cambio monetario: la libra no está fuerte. Esto es malo para Ibiza.
Los turistas españoles son una incógnita. Se sabe que el crédito se ha recortado, que las hipotecas aprietan y que el consumo en líneas generales (compra de coches, vacaciones) se ha desplomado.
Somos gente curiosa: hemos votado unos meses antes del verano y hemos elegido el mismo equipo que ha embarrancado el barco. Respeto las opiniones y defiendo el derecho al suicidio, pero estábamos avisados: la crisis económica será de órdago y apenas ha comenzado.
¿Cómo nos afectará este verano a Ibiza? Ya en enero escribí que sí, que este verano ya se vería mermado. Pero ahora veo las orugas interminables de vehículos en las carreteras españolas y me siento desconcertado. Sólo me queda recurrir al fenómeno italiano para encontrar una explicación: la economía sumergida.
España ha seguido los pasos de Italia y nadie se explica de dónde sacan el dinero los italianos de Formentera. Pues... de las alcantarillas. De todas formas, sigo pensando que el turista español está afectado por la crisis; el británico también; Alemania no está boyante. Ahora bien, dos millones de turistas en tres meses en Ibiza es una cifra accesible. O sea, nos salvaríamos.

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miércoles, marzo 26, 2008

Y ahora quisiera irme, dijo Hugo Claus


Cuando Hugo Claus dejó Ibiza sudaba absenta por sus poros. Bueno, dicho así parece muy exagerado, pero era una situación habitual en la época. Muchos años después, Hugo Claus contaba con la alegría del superviviente que en Ibiza había consumido durante un lustro la absenta auténtica: unos años después fue retirada del mercado desde París hasta Ibiza.
La planta genciana era muy conocida, pero no el destilado que conduce a la locura. Sí en París: desde luego era celebrada y hay pinturas magistrales que lo avalan.
Aunque Ibiza era un sitio privilegiado.
Aquella legión no era una legión, era una docena. Una docena o dos de escritores neerlandeses y belgas, con algún francés empotrado en un microuniverso de embriaguez excesiva y continuada.
Hugo Claus ya estaba considerado entonces una promesa de la literatura, del teatro, del cine... Era, ciertamente, uno de los miembros más activos de París, con sus estrechos contactos con Antonin Artaud y como fundador de Cobra.
Conocí al pintor más importante del grupo Cobra, Corneille, que también vivió en Ibiza unas temporadas como acompañante de la galerista y escritora Ceres Franco. Lo entrevisté en su estudio de París, en presencia de centenares de estatuillas africanas y lo incluí en el segundo volumen de mis elefantes.
Me hubiera gustado conocer a Harry Mulish, a Jan Cremer a Cees Nooteboom, pero en aquella época. Ahora ya son otra cosa. Y a Hugo Claus, un apuesto peleador por las más bellas mujeres. Sus peleas eran broncas y poco disimuladas: demasiada testosterona, alcohol y poco dinero.
Eran hermosos, políglotas, depauperados, escritores, pintores y viajeros.
Hugo Claus fue el marido o compañero de Sylvia Kristel durante unos años, pero no superaron el síndrome `Emmanuelle´, más por el trasiego y los incordios de la fama que por los celos, imagino.
Escribió varias alusiones a Ibiza (`El deseo´) y no fueron muy amables. Da igual. Los escritores no tienen que babear y estos holandeses, belgas y parisinos eran escritores, en aquel entonces un poco estropeados por el `nouveau roman´ y el estructuralismo. Una peste.
Yo los he leído más a partir de 1997, cuando mi espíritu ganó la guerra de la independencia y me escabullí de Ibiza.
Sin darme cuenta hice lo mismo que ellos: los escritores suelen huir de su isla, de su Itaca, de su Brujas o de su pequeña burbuja de provincianismo. Apenas ni un solo escritor neerlandés vivió permanentemente en su ciudad de origen. ¿Y los irlandeses? Salen huyendo de «la mamá cerda que devora a sus hijos», dijo un irlandés.
Bien. Hugo Claus se ha despedido, mientras ha mostrado la suficiente lucidez para decidir. «Ahora quisiera irme». En Bélgica es legal la eutanasia, si no estoy mal informado.
Tenía Alzheimer, había nacido en 1929 y los ibicencos le tuvimos casi cinco años entre nosotros. Cada año era un fijo para el Nobel, pero él se reía de todo esto. Un maestro.

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domingo, marzo 23, 2008

Ha pasado otro tren y lo hemos perdido

En los últimos años Ibiza ha sufrido una extraña acumulación de acontecimientos, una aceleración en el acontecer diario y una transformación sustancial en nuestra gran industria, que es el turismo.
Para empezar, la perversidad de olvidar lo anterior: vender los hoteles ya quemados para dedicarse a la construcción de Ibiza (liquidez y rentabilidad aseguradas en aquel momento).
La construcción, si no se hace con mucho tacto y moderación en la islita, se convierte en una destrucción. Y hemos acabado en un proceso de grandes destrucciones: de modos de vida, de prácticas turísticas, de yacimientos arqueológicos, de costas, del interior de la isla, y… que cada cual añada el problema que hay delante de su misma casa.
Porque no ha quedado ni una casa que no tenga un problema prácticamente irresoluble.
A pesar de las tierras removidas, de las rocas machacadas y de los hierros transportados, tengo la casi absoluta seguridad de que entraremos en el ciclo de crisis (ya está aquí según el último informe) sin haber conseguido hacernos al menos con las infraestructuras básicas.
Ya que hemos conseguido una isla ciudad, con problemas de densidad sorprendentes, ¿no podríamos al menos haber sacados las ventajas de unas buenas carreteras, puertos, aeropuertos, depuradoras, potabilizadoras, centros sanitarios, instalaciones deportivas, puertos y amarres, etc.?
Pues no lo hemos conseguido.
La crisis ya está aquí.
Y sólo queda la isla, pasmada y buscando una nueva forma de enfocar un turismo que no sea el mazacote psicodélico y alcohólico de los tres meses de verano. Y después al paro.
Nos pasa como a Ezquerra Republicana de Cataluña y a Izquierda Unida: Derrotados, pero no vencidos, le echaremos la culpa a la polarización o a la bipolarización.
Nuestra polarización se llama julio/agosto y hemos olvidado que nuestro territorio es limitado, nuestros recursos ya están más que agotados y los mercados emergentes (ya casi da igual que estén en guerra, Europa es un mundo feliz donde se muere la mar de bien en cualquier parte) han llegado para aliviarnos de algunos turistas ingleses.

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sábado, marzo 22, 2008

Sólo el ruido reglamentario



Ibiza es muy ruidosa, mucho más que Formentera y Mallorca, por compararnos con los vecinos. Exactamente no sé por qué, aunque el ruido empieza un buen día, se deja pasar y al día siguiente hay el doble de emisores y al doble de intensidad.
España en general tiene fama de ruidosa, aunque no llega a estos ruidos anárquicos de algunas ciudades como Estambul o El Cairo. Por ello se explica una ley contra el ruido que ya ha dado sentencias magistrales y que sirven de jurisprudencia.
Me extrañó que el ayuntamiento de San Antonio Abad (no confundir con los otros santos antonios) se proveyera de armamento contra el ruido. Es decir, con un reglamento.
Pero bueno, si ya existe una ley de rango superior ¿a qué viene un reglamento? Los que no somos abogados tenemos que ir deduciendo, así que acabé por pensar lo siguiente: la Ley del Ruido contempla delitos, sigue un procedimiento penal en los juzgados, pero si el Ayuntamiento se hace con un reglamento, puede actuar de inmediato, precintar al momento y además incoar, de ser necesario, un expediente y también un procedimiento judicial por lo civil. Y si el tema lo merece puede acogerse a la ley del ruido mediante un procedimiento penal que suele ser mucho más duro.
El tema es importante y merecería la pena que algún abogado escribiera uno o varios artículos -con lenguaje inteligible- para que la gente sepa a qué atenerse. En Ibiza hay demasiado ruido. No puede tolerarse más. Ni me explico cómo se ha tolerado tanto ni cómo hemos llegado hasta aquí.
Todos sabemos que no es una bromita (el lanzamiento de un cohete, en una fiesta y en horario un poco lógico, por ejemplo). El ruido continuado causa estragos en la salud.
Yo siempre he confiado en la prudencia y sabiduría de Pepe Sala, de Pantaleoni y de tantos otros de su equipo, porque los conozco desde siempre. Y tendrán, como todo el mundo, sus defectos y sus detractores, pero superan en mucho los factores positivos. Por ello, exigidles. Podéis hacerlo, porque el equipo municipal es muy sólido y preparado.
Lo que San Antonio no consiga con este equipo, ya podéis despediros por mucho tiempo o para siempre.
Los desafíos ya no son pequeños en ningún sitio y en Sant Antoni la situación es terminal. Urbanismo, ruidos, deterioro, tipo de turismo... no son moco de pavo.
Si San José puede seguir la estela o ir junto a San Antonio, el problema del ruido quedará en vías de solución. No creo que este verano quede solucionado, a pesar de las multas. Pero este es el camino. No veo otro.

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