sábado, junio 30, 2007

Los animales están alarmados


No sólo son algunos políticos los que andan alarmados y escondiendo o quemando papeles, por lo que pueda ser más que por lo que es. También los animales del Señor nos están anunciando que se encuentran incómodos.
Ha descendido mucho el nivel de vida de los animales de las Pitiusas.
Ha bajado mucho la calidad de vida. Apenas encontramos un sitio para poder dormir. Pagaríamos lo que fuera para poder dormir siete horas seguidas, pero no hay dónde.
Pues a los animales de Ibiza y de Formentera les ocurre lo mismo.
Yo no me río de la conducta de los animales. Los observo. Lo aprendí de mi padre, que en esto era catedrático: se comunicaba con los animales de una forma imbatible, hasta el punto de que llegué a pensar que conocía el día del cumpleaños de cada palomo del palomar.
Ahora me ayudaría, si estuviera aquí, pero todos tenemos un calendario marcado, quizás afortunadamente.
Papá, ¿qué les ocurre a las abejas? Se pierden, desaparecen, no dan miel, están como estresadas. No será la fumigación contra la procesionaria, ¿verdad? Hay quien habla del caos de las ondas electromagnéticas de los teléfonos móviles. Hay quien habla de un hongo que acaba por debilitarlas, o sea, las mata.
Pero tampoco tengo claro que exista, cada año más temprano, esta pavorosa invasión de medusas. Calentamiento de las aguas, zooplancton, ausencia de depredadores, bueno sí... pero eso no es normal.
No te pregunto por los cerdos, las cabras, las ovejas, las pocas vacas, pero ¿no te extraña a ti que de repente Ibiza se haya llenado de víboras, culebras, crotalillos?
Esto no se había visto nunca. ¿No será señal de la fin del mundo? (el final del mundo es en femenino en ibicenco, en catalán que lo digan como quieran. No saben.)
Pero mi padre sabría cómo acabar con las serpientes. Yo también lo sé.
Y decidme vos, las gallinas, incluso las gallinas no ponen huevos. Dicen que están estresadas. ¿Cómo no van a estar estresadas si tienen focos de discoteca, ruidos y músicas toda la noche? El huevo requiere paz para somatizar el calcio y formar la yema. Un huevo no se puede agitar de mala manera, y eso lo sabe todo el mundo.
Si hasta me dijo un vecino que está muy alarmado porque suelta palomas y se le pierden. Los barcos de la Navy las desorientan con sus potentes emisiones de radar.
Será eso, porque si no le echamos la culpa a los norteamericanos (que de todas formas la suelen tener) ¿a quién culpamos?
Y espérate que no hemos hablado de ranas, sapos, erizos, lagartijas...



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viernes, junio 29, 2007

La venganza del fenicio

Esto no puede ser de buen agüero: apenas se dieron a conocer por encima los proyectos de arrasar Ibiza mediante unas autopistas diabólicas (serán conocidas muy pronto con el antiguo nombre de `autopistas de la muerte´) y ya empiezan a aparecer las serpientes.
Esto puede ser cosa de Baal. Quizás de Tánit, más hecha a los venenos y a las víboras. No es casualidad. Y a mí me parece muy bien que vengan las serpientes.
¿No vienen los mafiosos gallegos, los rusos y los ucranianos a blanquear su dinero en la isla blanca, destrozando nuestro frágil paisaje? Pues que vengan los crótalos. Tendríamos que importar de Arizona una colonia de serpientes de cascabel, para que acaben con tanta rata.
Los gatos se han aburguesado, los búhos y los murciélagos desaparecen, los erizos van escasos... pues, hala, toma dosis de ofidio con oficio. Estas serpientes saben muy bien lo que hacen.
Yo no les temo, porque estas pobres culebras son bobas como las lagartijas. No sirven para nada. Es más, sirven de alimento a las serpientes de verdad. Las culebras bastardas son más tontas que bastardas.
Ibiza vivía fuera del tiempo y del espacio, hasta que llegó la retro-excavadora y rompió el sortilegio en mil pedazos. Y habrá serpientes, como las hubo en tiempos muy arcaicos, víboras peligrosas. No me extrañaría que acabara por regresar el escorpión.
¿Por qué no? ¿No hemos importado plantitas exóticas y la caulerpa taxifolia, que es un alga asesina? Y estamos a punto de dar entrada a un mosquito hideputa que se llama Tigre, el cual ya me ha catado en el delta del Ebro. Este no pica: te abanderilla, como El Fandi. Te sientes muy poca cosa delante de un mosquito-tigre hambriento.
Esto de las serpientes parece un descuido de los plantadores de troncos de olivo. Duermen tan tranquilas y amanecen en un mundo nuevo: Ibiza es un paraíso, de momento, para ellas. Aquí no tienen serpientes mayores, los halcones también están atontados y no hay grandes depredadores (aunque hay uno; ya se dará conocer, no pongamos a las culebras sobre aviso).
Dicen que rociando los huecos de los troncos con café, se despierta a las culebras. Toma, y con una fumigación de cocaína. O con una buena fumigación de humo con cáscara de naranja, que tiene trementina. O poniéndoles cerquita una canción de Paris Hilton. Métodos hay muchos, pero estos jardineros no trabajan de asustabichos sino de vender olivos viejos.
Hacemos las malditas autopistas y la isla se llena de serpientes. Los signos han hablado. Que lo tenemos claro: la isla rajada en dos, llena de serpientes y ni un turista que llevarse a la boca. Y nada digo de las medusas.

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Sigue la piratería, pagan los atunes

Sigue la piratería en el mar, porque nunca ha cesado. Y no me refiero a los piratas reconocidos desde el Mar Rojo hasta Filipinas (habrá zonas donde no hay o no se atreven). Estos piratas actúan diariamente y tienen sus canales especializadas de comunicación para pedir rescates en dinero o mercancías.

Lo saben muy bien las compañías aseguradoras. Simplemente se acerca un navío con media docena de desgraciados armados con rifles y ahí deciden qué hacer contigo.

Pero a veces los piratas no te roban los aparatos, el barco entero o te liquidan de unos tiros: simplemente van agotando los caladeros, se van apropiando de tu comida. Llegará un momento en que tu nicho ecológico quedará esquilmado y motivará migraciones, hambrunas o crisis profundas.

Esto ocurre en la pesca de altura. Nadie aceptará que es un pirata, pero si se le explica el alcance (dudo que ellos ya no lo sepan) de sus fechorías, comprenden.

Pero les da igual, porque estas cosas –se piensa ingenuamente- son a largo plazo y sólo afectan al prójimo y allá se las apañe él con sus problemas.

En la pesca de atún se desata una cadena de damnificados: desde el propio atún hasta los hoteleros de Murcia (de donde provienen muchos atuneros, pero da igual de dónde vengan) y los hoteleros de Ibiza, que se verán afectados por unas insolentes plagas de medusas.

Los atuneros persiguen al atún y lo acosan para enjaularlo. El que no pueden capturar vivo lo izan a bordo y lo conservan en frío para venderlo en el puerto directamente. No hay pérdidas.

Hemos fallado en toda la pirámide de mando: desde los autoridades de puerto locales hasta las grandes autoridades de la Unión Europea. La UE debería perseguir a los perseguidores, pero no puede o no sabe por no dejar sin trabajo a los pescadores, de tal manera que quedaremos sin atunes y sin turismo.

Si nos quedamos sin delfines, sin tortugas, emperadores, tintoreras, ni atunes (obviamente porque nos los comemos) dejamos el mar en manos de fenómenos que no podremos controlar. Y ya estamos en ello.



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sábado, junio 23, 2007

Una plaga entre la juventud británica

Recuerdo haber escrito sobre este tema en algunas ocasiones: los adolescentes británicos, a todos los efectos casi unos niños, están sufriendo una plaga sanitaria. No es un problema de sexo, es un problema de salud.Todos los informes son alarmantes, y en Ibiza no es necesario hablar con muchos camareros y personal en contacto con las turistas británicas para descubrir la confirmación.La juventud británica no supera esta situación de crisis, que viene arrastrando desde hace lustros: hay un exceso de embarazos prematuros o juveniles; hay mucha incidencia de las enfermedades de transmisión sexual (ETS), sobre todo la gonorrea o blenorragia, la clamidia, menos la sífilis y el HIV del sida.Acabo de leer el resumen publicado en el Daily Mail (doy el enlace en mi blog) y lo único que sorprende es que sea tan parecido al anterior.Un sistema sanitario envidiable aun con sus defectos, un nivel de vida alto, información por un tubo y educación obligatoria para todos los niños de todas las razas. A pesar de todo, la juventud británica sigue embarrancada.Los embarazos no deseados a edad muy temprana suelen conducir a un abandono de los estudios, divorcios, consumo abusivo de alcohol y drogas. Hoy, la juventud británica es la tercera del mundo en consumo de cannabis.A la larga, lo que empezó como una aventura vital emocionante acaba o suele acabar en un psiquiátrico o en un abandono total de cualquier proyecto de futuro.No es culpable el alcohol, dice el estudio. El alcohol y las drogas desinhiben y sólo añaden gasolina al fuego, facilitan las conductas de riesgo y sigue la espiral de enfermedades.El Independent Advisory Group of Sexual Health and HIV solicita que el Estado se enfrente con rigor, constancia y seriedad a esta plaga que está azotando desde hace tiempo a la juventud inglesa.Piden educación abierta y exigente. Que no se fomenten en los juguetes juveniles las sugerencias subliminales de tipo sexual y que, dentro de lo posible, no se alaben las conductas de las modelos y las actrices que superficializan la responsabilidad de la vida. También -y eso parece un chiste- que se replanteen los horarios restrictivos de condones en la televisión. Por ejemplo, no se puede mostrar la goma sin el envoltorio. Quieren que se desmitifique el uso del condón que, en cualquier caso sería una barrera muy eficaz contra el sida, la gonorrea y otras enfermedades que se contraen por contacto de fluidos directamente.No les arriendo la ganancia. Será un trabajo difícil si se comportan como en Ibiza.


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miércoles, junio 20, 2007

Ingleses



El aristócrata y escritor José Luis de Vilallonga habla pestes de los ingleses, lo cual se explica por el hecho de que estuvo casado con una inglesa. Pero no es muy inteligente hablar mal de toda una comunidad por una mala experiencia personal con uno de sus miembros.
Avala mi tesis -de que Vilallonga en esto no es muy inteligente- el hecho de que no que se casara con una hermética e hipócrita británica, sino de que se casara al menos cinco veces.
Comprendo que alguien se case una vez. Pero alguien que se casa cinco veces a la fuerza ha de tener un tornillo flojo. Y respeto, etcétera y todo eso que se dice. Sí, respeto, pero yo pienso lo que pienso por mucho que respete.
Me viene eso a la cabeza por el simple hecho de que vienen menos ingleses. Para muchos, los ingleses son los causantes de nuestro hundimiento: por una parte, la oligarquía local -reminiscencia de cierto caciquismo- los ha manipulado burdamente, al referir como causa de la muerte de muchos niñatos ingleses el mal estado de nuestras carreteras.
Pero, por otra parte, cuando algunos promotores han hecho su agosto con estas obras mediante métodos que se deben analizar (siempre lo digo: no basta con este cuento de las responsabilidades políticas), entonces los ingleses no vienen.
Ahora que se podrían estrellar tan a gustito, los inglesitos se nos marchan a Corfú. Aquí quedan dos o tres fortunas más cebadas, la isla hundida hasta límites que no me atrevo a predecir, y las discotecas con los turisticotes residuales que ya no pueden ir ni siquiera a Corfú (que es mucho más barato que Ibiza).
Quienes suelen hablar peor de los ingleses son los propios ingleses. Hay que tener presente que en Ibiza ya viven miles de británicos a lo largo del año. Saben que la isla que eligieron ha perdido el aura, que la vida es mucho más cara que en cualquier ciudad del Reino Unido y que las grandes obras públicas, paradójicamente, rebajarán la calidad de vida. O sea, conseguirán el efecto contrario al que se pretendía.
Ahora ni siquiera vienen. Durante los primeros cuatro meses, la nacionalidad británica ha descendido más de un 50%. Eso es muchísimo, porque ellos son el primer mercado emisor.
Ahora mismo Ibiza se sustenta sobre tres pilares: ingleses, alemanes y españoles. En Formentera, los italianos.
Sabemos que los españoles hacen lo que pueden y que todavía hay mucho papanata, capaz de seguir a una mochila o cualquier chorrada de la tele-basura. Sabemos que los alemanes tienen mucho cariño por Bulgaria, países de la exYugoslavia, Turquía, Hungría...
Pero ¿qué sabemos de los ingleses? Corfú y poca cosa más. Veremos.

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